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Sáb Oct 31, 2020 1:46 pm por Timelady

 
Ghoulish delight!
When hinges creak in doorless chambers, and strange and frightening sounds echo through the halls. Whenever candlelights flicker where the air is deathly still...
that is the time when ghosts are present.


 
Hace mucho tiempo que ya nadie pasa por la vieja Mansión Ravenhood. Dicen que está maldita y abandonada desde que se derrumbó la mina de oro de la familia.

Por aquel tiempo, los Ravenhood eran los dueños del lugar, gracias a la compañía minera habían levantado la ciudad y todos le debían algo al patriarca de la familia. Eso hacía que su bella hija, Darya, tuviera no pocos pretendientes que fueron muriendo de uno en uno.
Ella se había enamorado de un ingeniero de ferrocarril, Jake, con quien se había comprometido en secreto temiendo la ira de su padre o que otra desgracia pasara a su alrededor.
Pero el señor Ravenhood y su esposa murieron en un terrible terremoto que según contaban los nativos se debió a que su codicia había despertado la furia del ave del trueno que vivía bajo la tierra protegiendo su tesoro.

La ahora propietaria de toda la fortuna, trató de sobreponerse a la desgracia y organizar su boda con el hombre al que amaba. Sin embargo, el mismo día de la celebración, un hombre misterioso apareció entre los invitados y mientras la joven novia se preparaba, atrajo al novio hasta el ático donde lo ahorcó.
El hombre misterioso no era sino el fantasma de su padre que había vuelto de entre los muertos para terminar con la vida del último de los pretendientes de su hija.

Darya esperó durante todo el día la aparición de Jake, sin saber lo que había ocurrido. Mientras los invitados se marchaban, ella prometió que le esperaría.
La leyenda cuenta que nunca se quitó su vestido de novia y que paseó por los pasillos y salones de la gran mansión entonando canciones tristes por su amor perdido.


Lo que ni la leyenda ni nadie explica es cómo puede ser que no haya un propietario oficial de la gran mansión, si alguien ha vivido ahí alguna vez, o quién no deja que se apilen los periódicos que siguen tirando los repartidores a través de la verja.

Precisamente por un artículo del periódico, alguien que dice representar a la propietaria de la mansión realiza una llamada a un detective de lo oculto, John Cole, atrayendo su atención con la historia de que la mansión está poblada de fantasmas y necesitan que los despache a cambio de una suma que ningún mortal podría despreciar.

Sin embargo, el hombre no sabe que en su foto del periódico el fantasma de Darya reconoció a su amor perdido y tiene la esperanza de que cuando vuelvan a encontrarse puedan estar juntos, viviendo su amor y trayendo la paz a los habitantes de la gran mansión encantada.

 
PERSONAJES

 
John Cole
Detective paranormal - Matt Ryan - Myshella
 
Darya Ravenhood
Fantasma - Tala Ashe - Timelady
 
1x1 - Inspired - Otros

 
XIII

 
 

Post de rol:


Última edición por Timelady el Dom Mayo 15, 2022 4:23 pm, editado 3 veces


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Dom Nov 01, 2020 4:24 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
when you don't believe in ghosts


Hay momentos en que una buena copa te abre la mente a las ideas más descabelladas.

Momentos en que, según que conversación vayas a sostener, tener un buen trago a mano para empinar el codo es el mejor de los consejeros. El único, a decir verdad.

Lleva unos años dedicándose a esto.
¿Fantasmas, apariciones, entes espectrales?
Joder, él no ha visto nunca ninguno. Pero la gente está dispuesta a aceptar las más extrañas explicaciones con tal de justificar lo injustificable.

Eso, lo aprende pronto cualquier detective que tenga un mínimo de sentido común.

Y John no ha sido la excepción. La gente corriente suele proyectar su mala conciencia en estas cosas. Se sienten culpables, por algo, lo que sea. Generalmente, algo de peso. La han jodido bien, han sido unos cabrones con quien sea. Y entonces les da por ver fantasmas, por oír voces. La mente, que les juega la misma mala pasada.

Entonces le llaman a él. En la primera ocasión, estuvo a punto de sacar a patadas de su gabinete al chiflado que quería que le despejara la casa de fantasmas. Eso dijo, fantasmas.

Qué coño, él es un detective serio.
Pero pagaba bien, y al final acabó por descubrir lo que había pasado allí de verdad.
No es que el tío fuera un asesino, pero sí había provocado el suicidio de su exmujer. Normal que tuviera pesadillas.

El caso es que antes de que se diera cuenta, por lo visto, se había labrado una fama entre esa panda de locos esotéricos.
Y mira, oye, de algo hay que vivir.

Sólo que últimamente ha estado recibiendo encargos de verdad. Cosas serias, ya sabes. Y parecía su momento, el momento de dejar esa mierda atrás.

No sabe porqué se molesta en darle vueltas. Que la vida se ríe de nosotros en nuestra cara es un hecho.

Noche de viernes, la barra del bar de siempre, la copa habitual, y va y suena el teléfono.
¡A esas horas, joder!

Un tío que dice ser el representante de la propietaria de nosequé mansion –sí, hombre, seguro que lo ha visto usted en el periódico de hoy-encantada- ¿ha dicho encantada? Eso ha dicho.-quiere contratarle de inmediato.
Le cita en…media hora.

¡Ostias!¿media hora? ¿en serio, en viernes, por la noche?

El tipo hace mención de los honorarios que está dispuesto a pagar, y John suelta la copa de golpe.
Habría que ser un completo idiota para decir que no a algo así.
Total, que aquí estamos.

Sábado al anochecer.

Lleva encima a saber las horas de carretera, pero ya está aquí. Sentado en el coche, ante la casa más jodidamente elegante que ha visto en mucho tiempo.

Y tiene consigo las llaves.

Le ha dado poco tiempo a investigar, pero es verdad, eh. La masnsión viene con historia de las interesantes.
En fin, John. Esto van a ser una especie rara de vacaciones, o algo así. Pasará unas noches aquí…revisará cuatro tonterías, y luego redactará un informe asegurando que la casa está limpia, para que la rarita que ha heredado esto pueda venir a instalarse, si quiere, o ponerla a la venta.

¿Las casas con cuento de fantasma a sus espaldas cotizan más en el mercado inmobiliario?
Seguro que para más de un freak,sí.

I was just a boy when they tied me to that tree
They hung my daddy's brother, left him swinging over me
I went off to get my vengeance underneath a flag of red
And that angel on my shoulder, she ain't spoke to me since then

Apaga la música, y enciende un cigarro.

John baja del coche, coge su maleta, y se dirige a la puerta principal.

Cuando usa la aldaba para llamar a la puerta, y sigue el movimiento metálico acompañado del usual creak de estos chismes viejos, lo único que le preocupa es que al menos la instalación eléctrica sea medio decente. ¿Es mucho pedir? Con un par de bombillas viejas que parpadeen, se conforma.

Ahí se queda, esperando a ver quien le abre.


John – última hora de la tarde – Mansión Ravenhood

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Lun Nov 02, 2020 8:56 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
When you don't believe in ghosts


Años, lustros, décadas, siglos... el tiempo pasaba sin que los habitantes de la mansión cambiasen. Todos se mantenían en aquel lugar para el que sí pasaban los años. La maldición que pesaba sobre ellos se hacía más fuerte, les ataba a aquel lugar e incluso les daba una presencia corpórea que les permitía interactuar con el entorno... mantener la limpieza en su medida, leer cada libro que había a su alcance y dar gracias de que el periódico siguiera llegando para tener algo nuevo, algo diferente.
Precisamente así es como Darya sintió como si su corazón volviera a latir en el interior de su pecho. En el momento en que vio la foto de Jake, su Jake, allí. Sintió que debía hacer cualquier cosa por recuperarle. Por volver a verle, estar juntos de nuevo. Quizá fuera lo que necesitasen para poder terminar con esa maldición y por fin tener la eternidad para estar juntos.

Así que usó el periódico para localizar a alguien que pudiera hacer de intermediario y contratar sus servicios. Ahora no se dedicaba a los trenes sino que investigaba lugares encantados e historias de fantasmas, nada podía haber estado mejor planeado que aquello.
Y finalmente lo logró.

Había llegado el momento, todo estaba preparado, habían ordenado un cuarto de invitados para él y preparado comida y vestían de un modo clásico pero más reciente al menos... a dios gracias por el reparto a domicilio.
Cuando sonó el timbre, Darya quiso correr a abrir la puerta, pero su ama de llaves, que siempre había sido quien mejor la había cuidado y sabía que su impetuoso corazón no sería capaz de esperar para intentar atraerle a su lado, hizo un llamamiento a la calma y le recordó que primero debían esperar a saber si la podría recordar. Así que esperó en el gran salón, el lugar donde iban a tener su gran baile de bodas.

Cuando la señora Greisy abrió la puerta, dio la bienvenida al hombre e indicó a uno de los lacayos que se ocupara de su equipaje antes de dirigirle al salón para que pudiera conocer a la dueña del lugar.
Tenerlo ante sí y no poder correr a sus brazos fue un dura prueba para su corazón, pero se contuvo como fue posible.- Jake... -Pronunció su nombre en un susurro, pero recordó que no era así como se hacía llamar en aquel tiempo.- John Cole, supongo. -Sí, eso era mucho más formal.- Permítame darle la bienvenida a la mansión Ravenhood. Me llamo Darya y soy la propietaria del lugar. -Extendió la mano hacia él para formalizar el saludo, aún con la esperanza creciente de que todo se solucionara tan rápido como había soñado.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Miér Nov 04, 2020 8:17 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
when you don't believe in ghosts


Media sonrisa mofeta escapa de medio lado por esa comisura de los labios que venía dejando un hilillo de humo a su paso.

Cómo no.

¿Quién podría haber esperado que apareciera a abrir la puerta del caserón, sino una mujer enjuta, a lo ama de llaves hollywoodiense.

Tira el cigarrillo, y lo apaga con el zapato, antes de dirigirse a la señora.

Imagina que el humo va a ser una molestia.

-Buenas-suelta, carraspeando-esto, buenas…-mirada al cielo. No sabe si decir tarde o noches, así que opta por lo último, como si llegara pronto y no tirando a tarde.-buenas noches.

Por si acaso la indumentaria engaña, y es que la mujer es así de gris por naturaleza, prefiera confirmar.

-¿Es usted la propietaria?

Claro, que quizá fuera más adecuado presentarse él primero. Por cortesía…si han mandado contactar con él, sabrán que pinta tiene, ¿no?.

Ahora que lo piensa, en realidad no preguntó al contacto si la propietaria había solicitado directamente sus servicios, o es que él, ese intermediario, había sugerido que el profesional adecuado era justamente John.

Al fin, alarga la mano.

-John Cole, detective sobrenatural. Me han mandado a llamar.Tengo entendido que precisan de mis servicios.

Al fin, la señora sí resulta ser exactamente lo que parece –el ama de llaves-y, aún en esa tónica peliculera digna de una de gansgsters de los felices veinte, le lleva hasta el salón, donde, es de suponer, aguarda la dueña.

Visto lo que lleva, espera una mujer más o menos de la misma edad que la anterior. Si no vestida de gris, esta, seguro, de negro. Como si la viera. Jersey de cuello alto, largo como el de quien lo viste. Falda estrecha, por debajo de las rodillas. Tacones anchos, mirada altiva, peinando canas.

Será por eso por lo que, al atravesar la puerta de la sala, se queda plantado, con cara de bobo durante un breve instante. De hecho, arruga la frente, absorbe una bocanada de aire y tuerce el gesto en una sonrisa ligeramente maliciosa, antes de acercarse a la mujer.

-Supone usted bien-responde, con ese deje soberbio suyo-un placer conocerla, señorita Darya.

Acepta la mano extendida, la estrecha con galantería, y aún añade.

-Permítame la indiscreción…pero, ¿no nos hemos visto antes? Tengo la sensación de que ya nos conocemos-Un farol como otro cualquiera, la verdad. Mentira, pero vamos. Galantería torpe, más que nada porque la dueña a resultado ser una mujer bastante atractiva, por decirlo así finamente, y uno no tiene esta suerte cada día.

Aún sostiene la mano de la señorita.

La suelta entonces, sonrisa marcada de por medio. Y mira entorno, buscando donde acomodarse.

Al ver una butaca, la indica con la cabeza, interrogante, como si eso hubiera de ser suficiente para pedir permiso y sentarse.

Que es lo que hace. Sentarse, y esperar a que la dueña de la casa haga lo mismo. O lo que sea.

-Así que tiene usted un problema con su…-mira entorno-casa. ¿Herencia familiar, o algo por el estilo?

Joder, cuesta creer que una mujer así, una mujer como esta, sea capaz de creer que tiene espíritus en casa. Que sabe hasta mal timarla, coño.


John – última hora de la tarde – Mansión Ravenhood

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Dom Nov 08, 2020 8:48 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
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El momento en que ha entrado por la puerta y le ha visto titubear, casi de mismo modo en que lo ha hecho ella al verle, hace que esa llama de esperanza que mantiene en su interior crezca un poco. Sin embargo, aún tiene que fingir que no le conoce, pues sabe que su historia puede espantar al más pintado. Lo entiende y por eso va a tratar de no dejarse llevar y dejar que las cosas sigan su curso natural.

Pero cuando estrecha su mano de aquella forma tan galante y exacta a como lo hacía su Jake, siente que si tuviera un corazón latiente se le estaría saltando del pecho. Aunque no tanto como cuando dice reconocer su rostro, como si se conocieran de otra parte, despertando esa sonrisa ilusionada en el rostro de Darya.

- Quizá de una vida anterior, señor Cole. -Responde ella. A punto de desvelarlo todo pero consiguiendo contenerse en el último instante y dando una respuesta... bueno, algo coqueta quizá, pero bastante cierta, en lo que a él respecta al menos.

Solo necesita un poco más de tiempo para recordarla, de eso está completamente segura.

Asiente y señala los sillones que hay junto a la chimenea encendida.- Por favor, acomódese. -Indica, dejando que tome asiento y escuchando sus preguntas. Directo al caso que los ocupa, no se podía esperar menos de un profesional, claro.

- Sí, hace relativamente poco que mi tío me cedió la propiedad y decidí trasladarme, dado que es una zona excelente, como habrá podido ver. -Los periódicos decían ese tipo de cosas.- Sin embargo, he podido descubrir por mí misma que la maldición de la que hablan las leyendas es cierta. -Mucho más de lo que cualquier mortal se imaginaría, claro.- No sé si nuestro intermediario le habrá dado toda la información sobre la historia, pero mi interés es que esas almas en desgracia encuentren la paz que necesitan y creo que usted es el más indicado para ayudarme. -Expone, intentando cuidar sus palabras para presentar el problema de una forma "realista" a ojos de quien es de momento solo un espectador. - ¿Cree usted que puede ayudarnos?


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Miér Nov 11, 2020 9:38 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
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Pues si. Ella está convencida de que la casa que ha heredado de su…¿tío? Está encantada. Al decir que se la ha cedido, entiende John que es eso, un adelanto a una herencia. Que el hombre en cuestión sigue vivo. Así que, a ver…lo primero que puede plantearse uno es justo si ese tío tiene la misma consideración con respecto a la casa.

¿Le ha endosado una propiedad a la sobrina, porque a él le da miedo vivir aquí?

O pasa algo raro en esta familia, y quiere volverla loca. Una de dos.

John lanza una mirada entorno.

Bueno, algo anticuadilla si está. Pero vamos, a él no le importaría vivir en un sitio así. Aquí caben un par de apartamentos como el suyo, seguro. Y eso que aún no ha visto la planta superior.

-Entiendo…-qué socorrida es esa palabra, cuando uno está intentando parecer profesional e interesante al mismo tiempo.

A ver, la cosa aquí es que la señorita no parece una loca.
No lo parece.
Otras tampoco y resultan serlo. Pero esas piernas merecen gozar de la presunción de inocencia.
La señorita no es una loca.

Por tanto, habrá que ver quien está intentando asustarla. Y qué leches hace, para que, de momento, cuele.

-¿Había tenido usted experiencias sobrenaturales antes?

Fíjate, está tan pendiente de la respuesta –por descartar la locura o rendirse a la cruda realidad-que casi se le olvida que estas conversaciones siempre van mejor acompañadas de humo.

-¿Le importa si fumo?-porque va a necesitar un cenicero. Y porque, si va a estar aquí unos días, tendrá que saber si debe salir al jardín cada vez o no es necesario.

-Me temo que no. El encuentro fue algo precipitado. Así que si me pone usted en antecedentes y me explica exactamente qué es lo que ha visto, y con qué frecuencia…sabremos por dónde empezar.

Y más cosas. Quienes viven con ella. La mujer de antes, y ¿quién más?


John – última hora de la tarde – Mansión Ravenhood

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Jue Nov 19, 2020 9:17 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
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Darya puede entender que muchos humanos estén cerrados, por lo general, a al idea de que lo sobrenatural exista. Sin embargo en el caso de Jake el señor Cole, podía esperarse cierta comprensión. Después de todo la providencia había querido que estuviera en contacto precisamente con ese tipo de historias en las que tampoco ella creía hasta que formó parte de las mismas.

La pregunta sobre sus experiencias sobrenaturales anteriores la pilló desprevenida. Aunque no le gustase, no le quedaba más remedio que mentir.- No hasta que llegué a la mansión. -Respondió.- Salvo algún que otro miembro, como la tía-abuela Leota que presumía de adivina, mi familia es bastante escéptica. La mansión y su historia siempre ha sido lo único que destacaba. -Esperaba que con eso bastase, la tía Leota era otro de los fantasmas de la casa, encerrada en su propia bola de cristal, pero esperaba que no la conociera, era un poco... especial.

Asintió permitiendo que fumara, por los periódicos sabía que ya no estaba bien visto, pero en su época era lo más común, su padre solía fumar en pipa y el humo siempre estaba presente en su vida. Sería curioso verlo de nuevo en su salón.- Permita que le acerque un cenicero. -Dirigió una mirada un poco sorprendida a la sirvienta que apareció en la puerta con el cenicero, suerte que John estaba de espaldas para no ver que había un motivo para que fuera tan rápido.

Al saber que el intermediario no había explicado mucho se acomodó sobre el asiento y cruzó las manos apoyándolas sobre las rodillas, aquella falda era demasiado corta para su gusto, pero necesitaba parecer una humana corriente y había visto que por lo general la ropa había menguado mucho.

La mansión y prácticamente toda la zona se construyó durante la fiebre del oro. Mi... antepasado fundó una pequeña ciudad en torno a la mina y a medida que se hacía rico, se volvía más ambicioso. Dicen que por este hecho a su única hija no le permitió casarse con ninguno de sus pretendientes. Los tres primeros desaparecieron antes de prometerse y el cuarto el mismo día de la boda, que tuvo lugar una semana después de que el matrimonio Ravenhood muriese en un accidente.

La joven nunca supo lo que le había ocurrido al que iba a ser su esposo y desde ese día, anduvo por la mansión aún con su traje de bodas cantando a su amor perdido esperando a que el regresara. Su vida no tardó mucho en terminar, así como la de todos los habitantes de la mansión. No hay registros sobre la razón de sus muertes, pero sí que al parecer desaparecieron todos en la misma época, si no fue al mismo tiempo.

Desde entonces, quienes se acercaban a la mansión de noche decían poder ver a los espíritus vagar por el cementerio y a la joven novia vigilar desde las ventanas superiores el camino, aún soñando con la vuelta de su enamorado.


- Cada noche, los espíritus salen mientras los habitantes de la mansión duermen, aunque no suponen un peligro para nadie. Quizá descolocan algunas cosas o así, pero no ocasionan daño. -Qué iba a decir ella que era uno de ellos.- Se han hecho varios intentos para que puedan descansar en paz, pero nunca fructífero. Por eso le he llamado, con la esperanza de que pueda ayudarme. -Repitió de nuevo, pues ya le había dicho que esa era su intención, aunque ahora quería añadir algo más.- Creo que si pudiéramos descubrir qué le sucedió al prometido de la joven Ravenhood eso terminaría con los asuntos pendientes que pudieran tener. Siempre he tenido la impresión de que no se marchó por voluntad propia. -Se mordió el labio, mirándole. No, no creía que él la abandonara de ese modo.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Sáb Nov 21, 2020 12:14 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
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Puede fumar. Todo un detalle. Eso ayuda siempre. A pensar, vamos.

Recoge el cenicero que le ofrece tan tranquilamente, él, que no ha mirado atrás porque está concentrado en su anfitriona.

En el mejor de los sentidos, ejem. Piernas aparte. Que este trabajo tiene intención de hacerlo bien.

Primera cuestión a tener en cuenta: la dueña de la casa, para alivio de John, se define a sí misma y a su familia como escéptica. Eso ayudará, cuando encuentre a quien está tras los hilos, intentando desquiciar a esta…a Darya, ha dicho que se llama Darya.

Excepto esa tía loca que todos sufrimos, qué le vamos a hacer. Las fiestas familiares no serían los mismo sin sus desvaríos; hay que reconocerles la habilidad de darnos conversación y risas bajo mano para los siguientes tres meses, al menos, del evento en cuestión.

Entonces se le ocurre una posibilidad que congela la pequeña sonrisa cínica que estaba emergiendo, al rememorar a la loca de turno de su propia familia.

-Pero esa tía suya no vive aquí, ¿verdad? -a ver si va a tener que lidiar con ella. Que cuando pasa de una tarde, la cosa ya no tiene gracia.

La pregunta queda en el aire, porque el relato que viene a continuación llama, curiosamente, la atención del investigador.

¿Dónde ha oído él antes esta historia? Debe ser famosilla, seguro, porque le suena. Quizá hayan hecho basado en el cuento local uno de esos capítulos de X-Files. Debe ser eso, sí. Ya buscará cual, porque está seguro de que lo vio en su día.

La historieta del cuarto enamorado, el que casi se casa con la joven heredera, le escama especialmente.
Coño, ya es mala leche la del padre muerto, ¿no?

A decir verdad, si se detuviera a pensar tampoco veríamos muy bien qué tiene que ver el padre, muerto una semana antes, con el novio que no apareció el día de su boda. ¿O sí?

Es cuento terrorífico, después de todo. Se da por supuesto que tienen que haber fantasmas y que estos deben ser los malos de la historia.

Él escucha atento; la mujer tiene que haber oído esta misma historia muchas veces a lo largo de su vida, porque la cuenta con una fluidez y un deje de  no-se-qué en la voz, que transmite emoción y todo.

Será por eso por lo que el cuello de la camisa está molestándole tanto de pronto.

Uf, que opresión en el cuello.

Joder, está seguro de que llevaba el último botón desabrochado. ¿No es así, ha sido tan…freak como para abotonar hasta el último?

Se palpa el cuello, molesto y algo nervioso.

No, no. La camisa está bien. No es eso lo que le presiona el cuello.

Suelta el cigarro de golpe en el cenicero, apagándolo, y carraspea un poco.

A ver si va tener que empezar a hacer caso al médico y dejar esta mierda del humo.

Tuerce cuello y cabeza a un lado y otro y aclara la voz, aunque el tono al hablar le salga más grave que antes sin pretenderlo.

-Claro, tiene usted razón. Un asunto pendiente impide el descanso de los que habitaran la casa.
Habría que aclarar eso.


Esto es lo que siempre se dice, desde luego. La base de todo cuento y toda película que se precie.

-¿Dice que se han hecho ya algunos intentos, y que no han funcionado?

¿Qué leches han estado haciendo, y con quién?

-Y otra cosa: ¿sobre qué hora aparecen? Lo digo porque sería interesante haberme instalado antes, y poder estar ya en condiciones de presenciar todo esto que me comenta. Con usted, claro.


John – última hora de la tarde – Mansión Ravenhood

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Vie Nov 27, 2020 3:03 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
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Le sorprendió un poco escuchar esa pregunta sobre la tía Leota. Que si vivía allí... a ver cómo se lo explicaba. Porque estaba allí, claro, pero lo que es viva... pues no.- Es... uno de los fantasmas, me temo. -Qué podía decir, lo de que había más Ravenhood por el mundo era una gran mentira. O al menos que supieran de ella o de la mansión.- Pero no se mueve del viejo desván, allí es donde están sus cosas. -¿Qué iba a decir? Esperaba que por lo que le había contado no sintiera tentación de ir y enfrentarse a sus misteriosos acertijos.

Notó al terminar la historia que se aflojaba el cuello de la camisa y dejaba el cigarro en el cenicero, su rostro se había visto algo incómodo por un momento.- ¿Se encuentra bien? -Preguntó con genuino interés en sus necesidades.

De todos modos no se detuvieron en eso, el señor Cole, profesional como cabía esperar, comentó que posiblemente la teoría de los asuntos pendientes fuera la causa de que estuvieran allí y no una terrible maldición como algunos de los fantasmas habían decidido creer. Prefería la primera opción porque eso daba esperanza de que pudieran descansar. Creer en una maldición o en quién podía haberla hecho caer sobre ellos le resultaba más doloroso.
Aunque si era sincera, tener a Jake allí delante le hacía desear mostrar un poco más de egoísmo y querer quedarse para vivir la vida que les robaron de una u otra forma. Pero, desgraciadamente, ella no tenía vida, precisamente.

Sí, los intentos, a ver... no los había hecho ella directamente, claro, pero habían hecho intentos de "liberar" la mansión con fines económicos.- Sí, verá, ha habido cada muchos años intentos de liberar a los fantasmas por parte de diferentes tipos de "especialistas". Inciensos, velas, agua bendita... supongo que sabe a lo que me refiero. Y en cuanto uno de los fantasmas salía a saludar para que dejaran de intentarlo, salían huyendo. -Que igual se les había asustado un poquito, sí, pero tenían que defender el único hogar que les quedaba.- Pero creo que su método de trabajo está menos basado en la superstición y si me ayuda con la investigación sobre el posible origen de esta situación... Posiblemente consigamos nuestro objetivo.

Esperaba que con aquello le convenciera. Aunque de momento parecía que la suma prometida ya había hecho que captara su interés en el caso y decidiera intentarlo. Aquel fin de semana sería su prueba de fuego, cuanto más tiempo pasaran juntos quizá lograra que recordase su pasado junto a ella y eso... eso les ayudaría mejor aún.

- Tienden a aparecer conforme anochece, unos son más "madrugadores" que otros, pero a partir de la medianoche es cuando el cementerio junto al pantano suele ser más animado. -Darya se dio cuenta tarde de que quizá una humana corriente no hablara así de... bueno, fantasmas en su casa. Pero teniendo en cuenta que había intentado defender la familiaridad de todos, esperaba que no resultara demasiado evidente.- Si quiere, puedo acompañarle ya al cuarto de invitados, para que pueda instalarse. -Indicó, levantándose del sillón para indicarle el camino hacia la gran escalinata principal.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Dom Nov 29, 2020 4:55 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
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Lo habitual.

Mucho incienso perfumado, velas apestosas. Tipos y tipas con vestimentas chillonas y pelos alborotados, gritando retahílas de palabras incomprensibles, más que nada porque las pronuncian mal a propósito, a pleno pulmón y acompañadas de tanta teatralidad como les es posible.

Menuda cara de idiotas se les quedaba luego, cuando acababan encontrando el origen –siempre poco, muy poco místico y muy, muy terrenal- real del problema.

Y la hora, por supuesto. Como cabe esperar. ¿Qué fantasma que se precie no aparece a las doce de la noche?
Lo que más gracia le hace es el modo en que ella lo explica. Ese cementerio que suele estar animado. Casi parece que hable de una quedada de amigos a tomar unas copas.

Que, oye, lo mismo es eso justamente lo que hacen esa supuesta panda de ectoplasmas.

-Sería perfecto-responde, al ofrecimiento de ir ya a acabar de instalarse.

Guiado por la dueña de la casa, sube hasta la planta noble y entra, siempre tras ella, al dormitorio que le han destinado. No pregunta, pero está bastante convencido de que alguna de las puertas cercanas, en el distribuidor, da a la habitación que le corresponde a ella.

Curiosamente, no se cruzan con nadie en el camino. Y por nadie se refiere a la señora que le abrió antes la puerta, al que recogió su maleta o a cualquier otro criado. Que seguro que hay un buen par más, aquí.

Da las gracias a Darya, cuando hace ademán de dejarle solo, cerrando la puerta entre ambos. Así, se encuentra con que la dueña le ha dado un tiempo para que se adecente y acomode.

Un lugar de lo más pintoresco.

Cama doble, robusta, con dosel y colcha aguatada. Armario solemne, espejo de pie…una butaca, e incluso, a modo de adorno, uno de esos gramófonos que estarían en su salsa en el museo local.

Todas estas casas que pasan de generación en generación conservan las mismas reliquias.

Oh, y una puerta que da a un aseo de uso privado. Todo un lujo del que, está por asegurar, las otras habitaciones también deben disponer.

En fin. Que tiene tiempo de asearse y cambiarse. ¿Esta será una de esas casas en las que la gente se viste bien para bajar a cenar? Teniendo en cuenta los modales con los que ha visto desenvolverse hasta ahora a Darya, seguro que sí.

Habrá que coger una camisa decente y un jersey adecuado.

Una vez listo él y revisado el material de su bolsa de mano, que desde luego se vuelve con él a la planta noble, que no va a estar perdiendo el tiempo en volver a subir cuando toque paseo hasta el cementerio, sale del dormitorio, ajusta la puerta tras de sí y…

Y se queda anonadado, en mitad del distribuidor, justo frente a la escalera que subió antes.

Porque atento como estaba a su anfitriona, pues no fue a reparar en el enorme cuadro que preside ese distribuidor.
Un retrato pintado al óleo, en el que aparece, vestida de época, una mujer tan, tan, tan rematadamente igual a Darya que uno juraría que eso no es una antepasada, sino ella misma.

Joder, estos ricos. ¿Habrá posado adrede con ropa del siglo…?

Coño, ¿en qué siglo se vestían así? ¿El XIX, el XVIII? Uf. Nunca fue un experto en esas cosas.

Pero mira que da mal…mira que resulta rarito verla así, tan…de otro tiempo. Y además, hay otra cosa.

Una especie de picor en la nariz, como si fuera a estornudar, pero no. Una especie de...sensación incómoda. ¿Él no había visto esa pintura antes? ¿Seguro que no? No, joder. ¿Dónde la iba a ver? No puede ser.

Ahí, medio atontado, será donde le encuentre Darya.


John – última hora de la tarde – Mansión Ravenhood

XIII






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Vie Dic 04, 2020 3:01 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
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Darya, servicial como es de esperar, en ese papel de anfitriona que lleva representando desde que sus padres la dejaron. Guía a su invitado por el vestíbulo hacia la escalinata y el pasillo para los dormitorios.
La habitación que ha escogido y preparado para él no es un simple cuarto de invitados, era el que ocupaba Jake, en el que se debería haber preparado para la boda de ambos. Todavía había algunas de sus cosas en los cajones. Las había dejado allí como pistas, como posibles canalizadores de los recuerdos que aquel hombre no mostraba tener.

Una vez que le abrió la puerta y le indicó que contaba con baño propio o que podía pedir cualquier cosa que pudiera necesitar además de lo que habían dispuesto, le dejó a solas. Al cerrar la puerta ella pudo desaparecer y volver a su cuarto, el servicio había insistido en que ocupara la habitación de matrimonio de sus padres, pero qué uso iba a darle ella, solo una semana había dormido allí, preparándola para una vida que no había vivido junto al hombre al que amaba y ahora, ella no tenía necesidad de una habitación ni una cama, ni nada de lo que hubiera allí.

Así que decidió dejar el sitio y hablar de nuevo con los fantasmas que formaban el servicio de la casa, para que no hubiera más errores como la aparición de la mujer que había traído el cenicero. Se suponía que al menos ellos tenían que pasar como humanos, de momento.

Una de las aldabas cobró vida para informar entonces de que el invitado había salido de la habitación. Darya no quería agobiarle, así que esperó a que llegase al vestíbulo por su cuenta. Pero cuando le vio mirando su retrato, aquella llamita de esperanza se intensificó, ¿lo reconocería?

- Señor Cole. -Hizo notar su presencia, mientras se acercaba.- Veo que ha conocido a nuestra novia. -Y dudaba que le hubiera pasado desapercibido que eran idénticas.- Siempre me he sentido muy conectada a ella. Por nuestras similitudes, supongo. -Era una forma suave de decirlo.- Quizá por eso deseo ayudarla en lo posible a reunirse con su prometido.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Sáb Dic 05, 2020 4:07 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
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La voz de ella le pilla completamente desprevenido. Está tan absorto que, aun cuando la señorita Ravenhood no hubiera puesto cuidado al acercarse, tampoco la habría oído.

De hecho, la primera reacción que se añade a la de contemplar la pintura es igualmente desconcertante, y provoca en él un giro rápido e inquieto hacia el origen de la voz.

Porque de buenas a primeras habría jurado que esa voz que oía provenía del retrato. Que conformaba un todo irreal e inconsciente.

Así, cuando se topa con el rostro de su anfitriona, tiene un rictus de preocupación y la mirada algo perdida.

Joder, John, iba a ser esta la primera vez que una casa supuestamente encantada te altera a ti. Tío, o te haces viejo o necesitas unas vacaciones. En fin. Vacaciones. Después de este trabajo.

-Desde luego las…similitudes son sorprendentes. Quien podría negar que son ustedes parientes-acierta a decir, antes de rebuscar el paquete de cigarrillos por su bolsillo. Tienta la cajetilla, y va a sacarla para encender uno, justo cuando un flash de lucidez arroja algo de luz a su pensamiento.

Recapacita, y no llega a encenderlo.

En su lugar, fuerza una sonrisa.

-Qué relato tan triste, pobre mujer- declama-es evidente que al prometido debió pasarle algo muy grave. Ningún hombre en su sano juicio abandonaría a una futura esposa como ella al pie del altar.

Lo dice con toda la intención de que se interprete como un cumplido, por parte de la actual propietaria de ese rostro. Pero, a un tiempo, porque empieza a pensar que quizá exista la remota posibilidad de que en esta casa pase algo más que simple manipulación para jugársela a la heredera de una fortuna. Y con eso no está reconociendo que vaya a haber fantasmas bajo este techo, no. Que va. Pero puede que algún asuntillo tétrico no resuelto en el pasado esté siendo usado con mucho acierto, sí.

Y…aclarar que pasó entonces empieza a parecer una buena idea.

-En fin. ¿Dijo que cenaríamos, y ya podríamos ir a ver ese cementerio?
La cena, por supuesto, es simplemente para pasar ese tiempo que les falta sin darle demasiadas vueltas a…esta sensación raruna.

-¿Y de quien desciende usted, del hermano? Ah, no, que no los tenía. Entonces, un tío.
Porque a ver, la protagonista de nuestra tragedia no llegó a casarse. ¿Cómo puede, entonces, ser posible tamaña similitud? Es…espectacular.


John – última hora de la tarde – Mansión Ravenhood

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Mar Dic 08, 2020 9:27 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
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No puede evitar sentirse un poco intranquila en esa situación, frente a su retrato y hablando de la mujer pintada como si fuera otra persona, como si no la conociera. Y lo cierto es que vestida de aquella forma le era difícil reconocerse a sí misma incluso.
Pero lo hacía por una buena causa, para recuperar a Jake y que todos los que la habían acompañado durante tantos años sin una mala palabra o queja pudieran descansar como merecían en un lugar mejor. Trataba de convencerse de ello y cuando John hablaba de aquella forma creía que estaba más cerca de lograrlo.

- Le agradezco el cumplido en su nombre. -Se atrevió a decir, pues hablaba de su aspecto y belleza y de cómo no era posible que Jake la dejara. Algo que ya sabía de corazón, pero que confirmaba con sus palabras.

Carraspea un poco cuando él pregunta por la cena antes de ir al cementerio. Por un momento teme el instante en que sea consciente de que sus fantasmas son reales y que salga despavorido, arrebatándoles así toda esperanza. Pero si ha decidido hacerlo de este modo, es mejor que todo siga su curso.- Sí, la cena. Puede seguirme si gusta. -Le invita, bajando de nuevo los escalones cubiertos por la antigua alfombra hasta el salón comedor, donde dos asientos han sido preparados en la gran mesa.

Se detiene un momento en sus pasos al escuchar la pregunta sobre su ascendencia y relación con... consigo misma. Era algo que no había pensado, ciertamente, una pequeña laguna en su historia falsa, pero es fácil simplemente asentir a la posibilidad que él le da.
- Así es... un hermano pequeño del señor Ravenhood que fundó este lugar. En el momento de la tragedia vivía en Europa y por lo que dicen la joven rechazó todo intento de que se ocupara de ella como correspondía. -Lo habría hecho de ese modo, habría rechazado cualquier propuesta de alejarse del lugar al que Jake podría regresar por ella.

Sus sirvientes aparecieron para comenzar a servir la cena, una sopa de primero y un filete de pescado a la plancha de segundo.- Confío en que sea de su gusto. Si tiene otras preferencias podríamos tenerlas en cuenta durante el fin de semana. -Propone.- O quizá algún postre, la cocinera hace unos profitelores deliciosos. -Y que eran los preferidos de Jake.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Vie Dic 11, 2020 7:53 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
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Un hermano, claro. Parece coherente. De hecho, está comprobado que en ocasiones los parentescos son aún más exagerados comparando, por ejemplo, abuelos con nietos. O así, sobrinos con tíos.

La sigue obedientemente, de vuelta esas escaleras abajo.

Y lo cierto es que tiene hambre. Que el viaje ha sido largo y, en algún momento, tenía que pasarle factura.
Por supuesto, y como cabe esperar, ese momento es ahora.
Instalado al fin, y ante una cena de aspecto suculento y mejor olor.

Ha mirado de reojo primero, y abiertamente después, al servicio. No…por nada en particular. Al menos, eso es lo que se repite a sí mismo.

¿Qué habrían de tener de particular, un par de criados, vestidos de uniforme, como en todas estas casas?


Nada.

Pero…pero le resultan algo incómodos.

¿Incómodos, es la palabra? Inquietantes.

Sí, eso se ajusta mejor.

Debe ser por esos modales exquisitos, que le coaccionan a uno. O la frialdad de su actitud. Porque no median palabra. Que es por su profesionalidad y tal, pero…no dicen nada.

Y John se queda ahí. Ya, mirándoles fijamente.

Pero ni por esas.

Menos mal que entonces algo llama mucho más su atención.

La llama del todo, por completo.

¿Ha dicho profiteroles? Adora los profiteroles. Le recuerdan a su infancia. Han sido su postre preferido desde niño.

¡Qué casualidad!

-¿Cómo lo ha sabido?-le pregunta, un tanto en esa línea medio galante que viene tomándose con ella, un tanto con intención de hacerla sonreír-son mis favoritos. Les estaré eternamente agradecido, si eso fuera posible.

¿Porqué será que tiene la sensación de que, de algún modo, ella podría haberlo sabido? ¿será que comparten ese gusto?

-¿También es el suyo?-porque…los ha mencionado entre montones de posibilidades.

Postres aparte, la cena será un tempo bastante agradable.

No volverá  a fijarse en los criados.

¿Quién lo haría, teniendo una anfitriona como esta? Tan atenta, tan amable, tan atractiva.
Y, a fin de cuentas, tan cercana. Ni que se conocieran de antes.

Cuando ha dado buena cuenta de su plato, John deja la servilleta sobre la mesa, y amplía la sonrisa.

-Felicite a la cocinera. No todos los días tengo el privilegio de comer así de bien. Ahora sí me va a hacer falta ese paseo. Y no sólo por los fantasmas.


John – hora de cenar – Mansión Ravenhood

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Mar Dic 15, 2020 8:30 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
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Para la anfitriona no había pasada desapercibida la fijación de aquel hombre en sus criados. Especialmente porque como la comida para ella no tenia ningún aliciente, no le importaba aprovechar el momento en que él no la miraba para observarle y ver aún más la increíble similitud con su Jake.
Habrían compartido tanto si él no hubiera desaparecido, tantas cenas como aquella...

Aún así, entendiendo que los fantasmas estaban haciendo un gran esfuerzo por no delatarse, prefirió desviar la conversación hacia la cena, comidas siguientes y postres.
Sonrió sin remedio al ver cómo la expresión de John cambiaba al escuchar mencionar los profiteroles, viendo ahí otro indicativo de que Jake podría estar en algún lugar de su subconsciente, intentando llegar hasta ella, si eso no fuera una locura mayor.

- Mañana mismo podrá probarlos. -Aseguró alegremente y con la esperanza de que después de la visita al cementerio y el primer contacto con sus fantasmas, llegara a quedarse.

Bajó un poco la mirada y negó suavemente con la cabeza cuando le preguntó si era el suyo.- Yo prefiero los beignets de Nueva Orleans, pero nuestra cocinera no es especialmente buena con ellos. -Bromeó un poco a costa de la buena mujer- Y los profiteroles también me gustan, así que no me quejo.

La cena discurrió con algún que otro comentario por su parte, hablar de comida era sencillo porque no había cambiado tanto desde que estaba muerta, al menos sus gustos. Claro que no había probado más comida internacional que la francesa que le preparaban de pequeña. Pero había leído en los periódicos que llegaban puntualmente sobre la pizza, los restaurantes chinos y la comida rápida... aunque por suerte podía redirigir la conversación hacia sus fuertes.

Cuando terminaron de comer, el reloj del salón anunció, junto con el comentario de John, que era el momento de salir al cementerio.- Me alegra que la cena haya sido de su agrado. Haré saber a la cocinera de sus felicitaciones. -Apretó la servilleta en su regazo durante un breve instante. Darya empezaba a dudar, no quería que John se marchara, y sabía que la impresión que podía causar conocer la existencia de fantasmas podía ser muy fuerte.

Pero se suponía que era a lo que él se dedicaba, a trabajar con ese tipo de casos. Que podría entenderlo y... ayudarles.

Dejó la servilleta sobre la mesa y se levantó con una sonrisa.- Supongo que ha llegado el momento. -Comentó, no queriendo sonar desanimada.- Saldremos por el invernadero, si le parece correcto. -Indicó, haciendo un gesto hacia el camino para poder recorrerlo juntos.

El invernadero se veía algo abandonado, solo las plantas más resistentes y malas hierbas habían sobrevivido a los años de abandono. Hizo algún comentario sobre que esperaba poder ponerse a trabajar en ello pronto antes de seguir y abrir la puerta que daba al camino del cementerio familiar y el pantano.

Ella ya podía oír las voces de quienes despertaban de fondo, pero para un humano quizá todavía pasaran por el viento, hasta que llegaran a ellos. Una melodía se fue haciendo más reconocible y Darya sonrió para sí pensando que iba a reconocer primero a los cantores.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Sáb Dic 19, 2020 4:21 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
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-¡Los beignets de Nueva Orleans!-Ay, no los ha probado pero sabe que hay alguien…-oh, yo conozco- duda; se corrige-o conocía a alguien-¿Quién era? Joder, es que lo tenía en la punta de la lengua, pero…- se que conocía a alguien a quien también le gustaban-qué rabia, cuando intentas recordar un nombre y no lo consigues. Buf.

John resopla.

-Bueno, no importa. La cuestión es que no es la primera persona a quien se lo oigo decir.

Vaya mierda de memoria la suya. En fin, tampoco es que tuviera mayor importancia.

Cuando Dar..la señorita Ravenhood, John, Ravenhood. Que es una cliente, y deberías quedar bien.

Cuando Darya (en fin; da lo mismo) se pone en pie, él hace lo propio. Camino de la puerta, recogerá el abrigo y las cuatro cosas que ha bajado consigo de la habitación, en esa bolsa de mano. A saber, un aparatejo tonto pero vistoso que suele colar como brújula para encontrar a esos seres ectoplasmáticos. Una cámara de fotos (eso sí es útil) un librito a modo de manual, y poco más.

-Bueno…vamos allá-anuncia- por supuesto, usted es la guía.
Atraviesan ese invernadero, que en realidad le sorprende porque no parece tener sentido un espacio tan descuidado en una casa como esta. Ella da una explicación, si más no, correcta, y como no es asunto de John, se limita a encogerse de hombros.

Salen al camino. Y pronto, se detiene, agudizando el oído.

¿Hilo musical, aquí fuera? ¿Para qué querrían poner hilo musical en el cementerio familiar? ¿No era ahí a dónde iban?

-Perdone…-empieza-¿esto lo ha instalado usted?

Entre extrañado, intrigado y sorprendido, John aligera el paso, siguiendo la música.

A grandes zancadas, alcanza el punto en el que el camino va a dar con la puerta del cementerio. Allí, sobre unos pedestales bajitos, más o menos a la altura de su cintura, unos bustos de piedra gris se mueven animados, haciendo gorgoritos en cuarteto.

John frena de golpe. Detiene el paso, y se queda así. Clavado en el suelo.

Vamos, clavado como esperaría cualquier persona sensata que estuvieran esas esculturas, en vez de mecerse al son de su propio canto.

-¿Pero qué…?-exclama, volviéndose hacia el lugar donde espera encontrarla a ella.

Suelta el maletín de trabajo en el suelo.

-¿Qué coj…qué se supone que es esto, una broma?

En algún lado debe haber un cable. Y un poste. ¿Dónde queda el poste del tendido eléctrico?

Aquí lo que delate el montaje será el momento en que la canción vuelva a empezar; seguro. La misma secuencia de movimientos (inclinaciones adelante, parpadeos y bigotes arriba y abajo) con la misma nota musical.

-Espere-le pide a Darya, acercándose hasta la primera de esas cabezas, e inclinándose él, tanto que casi clava literalmente la vista en la supuesta mirada pétrea de quien quiera que sea el representado aquí.


John – cementerio Ravenhood – Mansión Ravenhood

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Dom Dic 27, 2020 8:01 pm por Timelady


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Lo que decía de las beignets, que conocía a alguien aunque no lo recordara del todo, volvió a encender un poco más esa chispa de esperanza para Darya. Aunque, por supuesto, no mostró que tuviera mucha importancia, porque no correspondía de momento.

Además, era mejor esperar y ver cómo tomaba... otros asuntos.
De ahí la importancia de salir al cementerio y cruzar los dedos para que se cruzara con algunos de sus familiares y conocidos más amistosos. Y por eso dio las gracias de que fueran los cantores. Aunque... las reticencias de John no tardaron en llegar.

Negó con la cabeza ante la pregunta de si ella lo había instalado y simplemente se mantuvo al margen, esperando. Le siguió en silencio hasta el lugar que conocía, donde los bustos de los cantores entonaban su melodía. Cuando finalmente llegan, deja que reaccione libremente al encuentro con los fantasmas que toman posesión de la piedra.

- Por supuesto que no es una broma, señor Cole. -Asegura, no tomando ofensa en la pregunta, pero tampoco muy a gusto con la idea de que piense que le ha llevado ahí con la intención de engañarle.

El hombre sigue examinando el lugar, acercándose de más a las esculturas que se balancean al ritmo de su canción.

- Son Jasper, James, Jeremiah y John. Compositores y músicos que trabajaron para la familia... en su momento. -Explicó, dirigiéndose después a los bustos.- Buenas noches, señores.

Como respuesta, empezó una nueva melodía.- Goodnight my friend. Not a thought. Not a care. Resting safe and sound with each other there.

- Lamento interrumpirles, pero ¿han podido ver a Molly esta noche? -Preguntó.- Molly es un poco más habladora que ellos. -Aunque no hubo más respuesta que una nueva canción.

- In Dublin's fair city. Where the girls are so pretty. I first set my eyes on sweet Molly Malone.

Darya suspiró y miró a John, tratando de hacer de aquello lo más natural posible, con suerte no saldría corriendo.- Lo lamento, no son muy apropiados para una conversación... ¿quiere seguir o...? -No sabía qué decir, la verdad. Esperaba que siguiera teniendo interés por su historia, sobre todo ahora que realmente creía en la existencia de fantasmas. Empezaba a pensar que eran los primeros que veía.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Mar Dic 29, 2020 4:25 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
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El busto de piedra da un respingo, apartándose de John. No se afina el bigote porque no tiene manos, pero el monóculo da un par de saltitos por su cuenta antes de volver a colocarse debidamente.

-Oiga, joven...-le recrimina, antes de proseguir con el canto, al igual que sus colegas.

Darya ha hecho una pregunta, y la melodía cambia al momento, para dar respuesta a lo que les están preguntando.
Y John se incorpora de golpe, da un par de precipitados pasos atrás, en lo que le lleva a ella mencionar a una tal Molly.

Más habladora, dice.

John ha afianzado los pies al suelo; como hace un momento, cuando se detuvo, nada más verlos. Pero con mucha más vehemencia. De hecho, cual abedul que echara raíces. Las enredaderas del cementerio podrían ahora trepar por sus piernas, y casi le harían un favor sosteniéndole.

SON fantasmas.

Lo son.

-Esto tiene que ser una broma-se asegura a sí, con tan poco convencimiento que, la verdad, más le valdría callarse.

Los fantasmas cambian nuevamente de canción, siguiéndole el juego, y ahí es donde el falso investigador acaba por palidecer.

Palpa nervioso los bolsillos de su chaqueta, buscando su cajetilla de cigarrillos. La coge con dificultad, pasándola de una mano temblorosa a la otra en lo que casi acaba con el paquete en el suelo. Logra cazarla al vuelo, ante sí, y acierta a extraer uno de puro milagro.

Lo enciende rápido; una calada tras otra, trémulas todas ellas.

¿De verdad. es verdad?

Joder.

Una mujer como esta no podía estar loca, John. Tenía que haber algo aquí. ¡Algo!

Alarga la mano, aferrando el brazo de Darya.

Al menos, al menos…no parecen peligrosos.

-Mo…¿Molly? ¿Y quién es Molly, si puede saberse?

Joder John. Ya estás aquí. No seas gallina. Aguanta el tipo. ¡No vas a dejarla sola en medio de esto!

-De…deme un minuto-le pide. Una nueva calada profunda, la mirada, atónita aún, de uno a otro de los bustos.

Una vez acabado el cigarrillo y, en voz baja, que no sabe si su cordura está para aguantar un nuevo cambio de canción, mueve la cabeza arriba y abajo en gesto afirmativo - más o menos decidido- y añade

-Sigamos. Cu…cuando usted guste.


John – cementerio Ravenhood – con Darya y los cnatores

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Última edición por Myshella el Sáb Ene 09, 2021 4:09 pm, editado 1 vez



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Jue Ene 07, 2021 6:58 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
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Observando a John y sus reacciones se da cuenta de que nunca antes había visto un fantasma, pese a dedicarse precisamente a ese tipo de investigaciones. Su reacción es, pues, comprensible. Pero... descorazonadora al mismo tiempo.
Tiene miedo de ellos y lo tendrá también de ella en el momento que sepa que su corazón dejó de latir hacía ya más de un siglo.

Deja que toque su brazo, concentrándose para que su tangibilidad no desaparezca. La casa le permite tener fuerza, pero aún así siente que se tambalea cuando le ve reaccionar de aquel modo.
Por lo que intenta llevarle a comprender, a conocer un poco más y temer menos de ellos.

- Molly es una niña. -Respondió brevemente.- Se dice que murió más o menos en las fechas cercanas a la boda, pero ella misma no recuerda cómo. Suele jugar cerca del invernadero. -Explica, que es precisamente donde están.- Imaginé que como primer contacto sería más agradable de conocer. -Al menos, esa era su intención.

Aunque le indican que pueden seguir, Darya duda.- ¿Está seguro de querer continuar? Podemos volver a la casa. Les pediré que no entren hoy. -Ofrece, queriendo darle esa posibilidad.

Las voces de los bustos siguen entonando canciones y melodías que han ido escuchando a lo largo de los años y aprendiendo conforme habla. Pero en ese momento una voz aguda se hace oír más fuerte.

- ¡Señorita Darya! -La pequeña Molly corre hasta ella y la abraza. No físicamente, puesto que no pueden, pero sí hace el gesto como de costumbre.- ¿Ha venido a jugar? Podemos jugar al escondite con las mascotas. -Solo entonces repara en la presencia a su lado, atusándose las trenzas y sonriendo.- ¿Quién es usted? Su cara me suena...

- Es el hombre del que te hablé, el que nos ayudará a saber lo que pasó. -Le recuerda Darya, antes de que pueda meter la pata.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

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Sáb Ene 09, 2021 4:05 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
Well, maybe now I believe a little in g...



Una niña. Bueno, eso no parece demasiado tétrico, ¿verdad?Es decir, la niña en sí. Porque el hecho de que muriera siéndolo, pues sí. Tanto si se la llevó una enfermedad como si fue algo más siniestro.

Eso.

Algo más. Porque si Darya indica que murió días antes de …¿la boda? Ah, sí sí. La boda de la mujer en el cuadro. La cuestión de todo esto.

¡Con la impresión de los cantores casi olvida el por qué le han traído aquí!

Si murió antes, y ni siquiera la niña sabe por qué, esto presenta un segundo misterio por resolver. ¿Es así?

Él no será realmente un experto en fantasmas. Pero un digno investigador, sí es. Y si esa niña le lleva un par de pasos hacia terreno conocido, puede que su seguridad en sí mismo tenga la decencia de regresa a asistirle.

-Me parece una idea bastante acertada-le dice a su anfitriona, asintiendo con la cabeza. Van a ir a ver a la niña esta. Pero casi que mejor no suelta el brazo de Darya. Por si acaso. A saber. Esto…por protegerla, eh. No al revés.

-Acabo de acordarme de una novela que me gustaba mucho leer. El libro del cementerio, se llama. ¿La conoce usted?-ahí los fantasmas, precisamente, eran los buenos.

Así que el recuerdo es, en cierto modo, un garante para John. Porque si resulta que sí que los hay, lo mismo ese planteamiento es correcto, ¿si? Los de antes, aparte de irritantes con su música, peligrosos no parecían. ¿Cierto?
El pensamiento se ve interrumpido por una niña que corre a abrazar a Darya.

Qué…curioso se le hace.
Porque, claro, los brazos de la chiquilla se adecuan un poco a la dueña del lugar, pero resulta un abrazo etéreo, incorpóreo. ¡Que la otra es humana!

Ay, qué extraño debe parecer cuando va dedicado a ti, ¿no es así? Darya debe estar ya muy acostumbrada. A él, se le antoja…un detalle increíble.

Otra cosa a tener en cuenta. La rapidez con que la Ravenhood se ha acostumbrado a todos estos fenómenos paranormales.

-¿Cuánto me dijo que llevaba instalada en la casa?-le pregunta, en primer lugar, antes de volverse a observar definitivamente a la pequeña, con intención de ser más valiente y más profesional en esta ocasión.

Quien es usted, su cara me suena.


¿Le suena? Será de cuando deje el cartero el periódico, si viene muy de mañana y aún no ha amanecido del todo. ¿Los fantasmas leen las noticias?

-¿Ah, sí?-le pregunta, de todas formas. A sabiendas de que no es muy posible que digamos. Que debe confundirse, o quizá sea un modo infantil de entablar conversación-me llamo John. Me han dicho que tú eres Molly. ¿Cuántos años tie…-espera, John, espera.¡Piensa lo que vas a decir!-tenías. ¿Cuántos años tenías, Molly?

Así, como si fuera una niña normal. Viva, vamos. Y estuvieran a la puerta del cole, o en el parque.

-Ehm…te daría la mano. Pero creo que no nos podemos tocar, ¿verdad?

Claro que no.

-La señorita Darya me ha dicho que no sabes qué te pasó. ¿De verdad no te acuerdas? Es una lástima. A mí me encantaría escuchar tu historia.

Porque eso es lo que les convierte en fantasmas, ¿no? Ese es el centro neurálgico de todo.

Decanse en paz, y su fantasma desaparecerá al fin.

Y…¿no es una pena que una niña tan mona no disfrute de ese descanso?

Claro que sí.

No sabe cómo ha ocurrido, pero lo cierto es que Darya ha escogido bien. Esta aparición en particular ha tenido la virtud de calmar su ataque de pánico de hace un instante. Tanto, que incluso se atreve a bromear.

-Ay…ahora entiendo lo que decía mi tía-abuela. Lo de hay que vestir bien todo el tiempo, que si te mueres esa será tu ropa de fantasma para siempre. ¡fíjate en lo bonita que estás tú!-le dice a la chiquilla- ¿quién no querría ayudarte? Pero tendrás que hacer memoria, o no sabré cómo.


John – cementerio Ravenhood – con Darya y Molly

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Jue Ene 21, 2021 6:43 pm por Timelady


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Sonrió levemente cuando John dijo que su idea era acertada, su intención de hacerle más fácil la transición hasta conocer a los fantasmas, empezando por los más inofensivos.

Iba a emprender camino pues, pero su comentario sobre el libro la dejó por un instante sorprendida. ¿Qué tipo sería? ¿Famoso? ¿Debería conocerlo alguien vivo de su edad? ¿Qué debe responder para no descubrirse? Lo único que puede hacer es dar una vaga información.
- El título me parece conocido, pero no recuerdo haberlo leído. Lo lamento. -Se disculpó pensando que sería suficiente con eso para no ser cuestionada sobre el tema y así evitar confusiones.

Por suerte, Molly llegó en ese momento para salvar la situación. Darya sentía aprecio sincero por la pequeña y esperaba que sus acciones también permitieran que ella y los fantasmas anteriores de la casa pudieran descansar. No quería dejarla allí sola.

Volvió a mirar a John cuando le preguntó por el tiempo que llevaba allí.- Unos meses, pero siempre conocí la historia y había venido alguna que otra vez. -Respondió. Eso podía explicar cómo era que conocía la historia y a algunos fantasmas.

Molly centró la atención en el hombre y él en ella. A Darya le gustaba ver su interacción, parecía mucho más natural, como si olvidase que la presencia de la chica correspondía a algo no corpóreo por momentos.

- No tienes cara de John... tienes cara de otra cosa. -Dijo la pequeña frunciendo los ojos. Darya no sabía a qué se refería o si era uno de sus juegos, no le había contado demasiado de Jake o su parecido con él a la niña porque.... precisamente era una niña.- Tengo 12 años, para siempre. -Respondió resulta, encogiéndose de hombros.

Por suerte no hizo ademán de intentar darle la mano, o compararse con Darya a quien sí podía tocar él. Casi daba gracias de que John siguiera haciendo preguntas.
Molly negó con la cabeza.- No, no recuerdo nada. -Dijo.- Mi padre estaba trabajando, trayendo cosas para la boda y yo entré en la casa... luego... estaba aquí ya. -Resumió o, más bien, repitió la historia que todos conocían. Algo había pasado y nadie sabía el qué. Su padre ni siquiera estaba allí porque debía haber trabajado fuera. Quizá incluso pensara que su niña había desaparecido o se la habían llevado.

Darya pensó en lo que John dijo de la ropa, en los siglos que había llevado su traje de novia y su pena por toda aquella mansión, hasta que había podido recuperar aquella llama de esperanza y pensar que podían salir de allí. Que quizá hubiera algo bueno para todos ellos.
Quizá también Molly pensó en ello y la miró un momento recibiendo una leve negación con la cabeza.

- Supongo que me vestí así para venir a la casa de los señores ricos. -Dijo la niña.- Pero ya le he dicho que no me acuerdo de nada. ¿Por qué es tan importante? ¿Por qué me tengo que acordar yo si nadie se acuerda de mi?

- Molly... -Intentó tranquilizarla Darya al notar que se estaba alterando demasiado y eso en los fantasmas no solía ser bueno.- John solo quiere ayudarte. Dicen que si podemos encontrar la razón por la que estáis aquí, podemos ayudaros a llegar al otro lado, donde seguro que están tus padres esperándote. -Quiso animarla.- Y si supiéramos qué te ocurrió, tú también podrías irte.

- Pero yo...

- Señorita Darya. -Intervino uno de los fantasmas, uno vestido de mozo de cuadras.- Hay un problema con la cripta, el candado está... -Darya le miró con los ojos cargados de preocupación, la cripta familiar estaba llena de los espíritus más antiguos, los más enfadados con el mundo. Había estado cerrada desde antes de que ella naciera y solo se abría para enterrar a los miembros más ilustres... ella habría ido allí también, si hubiera habido alguien para enterrarla.- Parece que lo han roto. -Maldición.

- Iré en seguida para arreglarlo. -Decidió.- Señor Cole, debería regresar al interior de la casa, Molly le acompañará. -Esperó a que la pequeña asintiera. También se la veía algo preocupada.- Yo... volveré tan pronto como pueda.


Darya - Tarde-noche - Mansión Ravenhood

XIII





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Vie Ene 22, 2021 8:54 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
when you don't believe in ghosts



Pero yo.

La chiquilla no recuerda nada. Y él, John, no puede evitar pensar en que, como dice, sólo tiene doce años.

Doce.

Para siempre, pero doce.

Así que, ¿cómo van a presionarla? No, eso no es posible.

Claro que, del modo en que lo narra, el hecho de saber que entraba en la casa y el fundido en blanco de después, no deja margen alguno a error.

Shock post-traumático y bloqueo de recuerdos dolorosos.

Podría estar en manos de un psicólogo, recibiendo atención médica…si no estuviera muerta.

Así que, en resumen y nuevamente, eso apunta a asesinato.

Pero por todos los dioses conocidos, ¡¿Qué pasó en esta casa?!

Es Darya quien se está haciendo cargo de la niña, y John la observa mientras tanto. La observa con renovado interés.
Porque se le antoja tan tremendamente lúcida, tan…comprensiva, tan valiente.

¿Cómo puede una mujer haberse acostumbrado, en esos meses que menciona, a los fantasmas de la casa con tanta naturalidad? Hablarles así, olvidando que ya no respiran. Que son ectoplasma.

Se siente repentinamente avergonzado, ridículo.

Él. El investigador. La estafa.

Qué debe haber pensado ella de John, cuando le ha visto antes, paralizado ante los cantores.

Qué vergüenza.

Y, a todo esto, hay algo de reconfortante en toda la escena.

Tú también podrías irte.

Es decir, que sí hay algo más. ¿Tiene que replantearse su ateísmo?

Iba a ayudar a Darya, añadir algo…más o menos ingenioso.

Pero entonces aparece otro fantasma.

Va a empezar a contarlos. Esto es digno de ser recordado.

A ver, llevan seis. Los cantores, Molly y este…mozo de cuadras.

Y habla de un candado roto, de una cripta, y de que la necesitan a ella.

-¿Quiere que la ayude? Necesitará protección-se ofrece entonces, haciendo acopio de la valentía que debiera haber demostrado antes.

Pero ella ni siquiera le escucha; le envía de vuelta a la casa, y pide a la niña que le escolte.
A él.

John vuelve a sentirse más bien tonto.

Esto…¿no debería ser al revés?

Vaya héroe de pacotilla está hecho.

-Ejem. Bueno, pues vamos, Molly. Creo…creo que me he dejado la cámara de fotos en mi habitación.

Mentira.
Justo al contrario, lo que va a ser más útil es soltar los chismes absurdos de su maletín sobre la mesilla.

-En fin...¿crees que podemos dejarla sola, con esos de la cripta?-pregunta a Molly, de todos modos, antes de hacer caso de lo que le han dicho.

Y buscarse de algo más útil-

Como…a saber ¿Un crucifijo?
No, que va. De eso no tiene y además sólo funciona con fe. ¿No estaba ahí la trampa?

Igualmente; cargar con cosas que no va a usar es absurdo.

-¿Has vuelto a entrar en la casa, o siempre estás fuera?

Esa sí parece una buena pregunta, para la chiquilla. Delimitar el espacio habitual de movimiento del fantasma, para saber con precisión dónde pasó. Lo que pasara.

Atraviesan el invernadero de nuevo, y alcanzan la escalera.

-No tardaremos nada-le dice a la niña-quizá pueda proponerte un juego después-y es que acaba de recordar que lleva consigo una baraja de naipes. Quizá puedan jugar…¿es eso posible? Quizá si logra que ría su mente será más concisa.

Y el hombre empieza a subir peldaños, hasta detenerse, otra vez, frente al retrato de la antepasada de su anfitriona.

Qué guapa es.


John – cementerio Ravenhood – Mansión Ravenhood

XIII






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Sáb Ene 30, 2021 8:52 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
When you are a ghosts


Quizá la señorita Darya tenga razón. Si se esforzara más, si pensara más, si recordara... podría irse con su familia y no quedarse allí sola. Porque si todos los que están allí por la boda se marchan, se quedará sola... sola con los fantasmas de la cripta.
Y esos daban mucho miedo.
Por eso nunca se acercaba a ese sitio y no le gustaba que la señorita lo hiciera. Ella se quedaba en la parte del cementerio donde enterraban a las mascotas... había mucho cachorrito recién nacido y gatitos. También jugaba a espantar los sapos en el pantano.

Le parece buena idea que el señor que se llama John pero no tiene cara de John la acompañe. Él es mortal, seguro que es más fácil para él mover esas cadenas y candados que para ella. Aunque la señorita Darya es la más fuerte de todos ellos.
Puede que por eso prefiera hacerlo sola.
O porque no quiere que el hombre vea y conozca a todos esos fantasmas malvados.

Le mira cuando dice que vuelvan y algo de una cámara de fotos. Frunce el ceño inclinando la cabeza.- Eso ha sonado un poco a mentira.

Suspira cuando le pregunta por los fantasmas de la cripta, mientras están ya entrando al invernadero.- La señorita Darya es la más fuerte del mundo. -Responde, muy segura de sus palabras, porque así lo cree.- Solo espero que los fantasmas de la cripta no se hayan escapado, son mucho más viejos que todos nosotros, y siempre están enfadados. -Así los recordaba ella. Todos se asustaban de ellos y nadie se acercaba a la cripta familiar para no escucharles o correr el peligro de enfurecerles más. Y nunca se había roto el candado.

Se encoge un poco de hombros cuando pregunta si ha vuelto a entrar en la casa o si siempre estaba fuera.- Me gusta estar fuera. -Resuelve, después de pensarlo un poco.- Pero la señorita Darya me deja entrar cuando yo quiera. Y ahora ya no es tan triste estar dentro. -Cuando todo empezó, cuando la boda no se celebró. Años o décadas, si no más tiempo, todo era triste en la mansión. Especialmente la voz de la señorita Darya cuando cantaba, siempre esperando.

Molly no dice nada y sigue al invitado, pero nota que subir las escaleras le cuesta un poco, ella casi siempre se queda en la parte de abajo, jugando con algunas cosas que le parecen curiosas o haciendo música desafinada con los viejos instrumentos.

Pero llegan al cuadro y ella sonríe mientras el hombre mira a la mujer del retrato.- La señorita Darya era la más guapa del mundo, ¿verdad que sí? -Pregunta alegremente, pensando que le gustaría ser tan guapa como ella, si pudiera crecer, claro.- También era muy simpática y la queríamos mucho, por eso todos se quedaron aquí con ella, para no dejarla sola.


Molly - noche - Mansión Ravenhood

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Dom Ene 31, 2021 9:22 pm por Myshella


Chap.1. The lady in the portrait
when you don't believe in ghosts



La señorita Darya era la más guapa del mundo,
¿verdad que sí?


De pie, plantado ante el cuadro que preside más que el distribuidor la casa entera, John ha abierto los ojos de par en par, al tiempo en que se volvía a escudriñar el fantasmal rostro de la pequeña que le acompaña

Antes, hace apenas un momento, ha puesto especial interés en escuchar lo que sobre los fantasmas antiguos, los de la cripta, ella decía. Y ha entendido que, quizá, desde una lógica bastante humana, o puede que bien fijada la jerarquía del tiempo en que esos entes hubieran estado vivos, resultara que tan sólo estaban dispuestos a obedecer a la legítima propietaria de la casa. Que fuera por eso por lo que Darya se ha ido sola, a recriminarles. O lo que sea que haya ido a hacer. A poner orden, mandarles de vuelta a su lugar. Dentro de esa cripta.

Entiende que deben ser malhumorados e incluso peligrosos. Y cree que, justo por eso, se le ha enviado dentro con Molly. Deben ser desagradables con la niña, quizá malévolos. Así que la está custodiando.

Aunque a saber qué es lo que podría pasarle, si ya está muerta.

Esas reflexiones quedan relegadas a un segundo plano, cuando un premonitorio escalofrío recorre su espalda.

-Es...la señorita Darya ES guapa-está por apuntar.

Aunque resulte evidente que la niña se refiere al cuadro. A esa antepasada.

Así, ¿la actual propietaria se llama como la novia de la maldición de esta casa? Tan sólo esa coincidencia resulta tétrica.

Con semejante tragedia asociada, ¿quién le pondría el mismo nombre a su hija?

Y, ya puestos...¿la dueña de la casa es huérfana?

Si es así, ¿Porqué no lo mencionó antes? ¿O lo hizo y él, ahora, repentinamente impresionado sin motivo alguno, lo ha olvidado?

Porque lo cierto es que sí, algo perturba su alma en ese preciso instante. Algo quiere venir a iluminarle, y él se niega a dejarle paso.

Se quedaron para no dejarla sola...
¿Los fantasmas?
No hay mucha más interpretación posible, a esa afirmación.

John mira entorno a los dos, un perlino sudor recorriendo su nuca.

Vuelve a fijar la vista en el cuadro, y se siente repentinamente observado.

Si ella, la del cuadro sigue aquí...¿podría confundir a una con otra? La viva y la...otra.

Alarga la mano a tocar de la de Molly. Antes, se aferró a la señorita Darya, cuando vio a los primeros fantasmas en el jardín. Los cantores. Pudo aferrarse a ella, en un gesto que resultó,la verdad, algo vergonzoso después.

Pero la tocó.

¿Puede tocar a Molly?

Ve la carita infantil, esos ojos que hubieran podido crecer un par de años más, y no quedarse así, atrapada en una vida a medias...

Y no se atreve. Porque, si su mano traspasa la de la pequeña, ella se sentirá mal. Sería muy feo por su parte.

Así, casi a rozar de la mano ajena, cierra el puño y la aparta.

Pero, se repite, la dueña de la casa es corpórea.

Así que, ¿porqué, de pronto, tiene miedo?

-¿Las dos se llaman igual?-pregunta, al fin-es increíble que se parezcan tantísimo, y además compartan nombre, ¿no te parece, Molly?

John – Con Molly – Mansión Ravenhood

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Miér Feb 17, 2021 6:41 pm por Timelady


1. The lady in the portrait
When you are a ghosts


Molly hace un pequeño mohín con los labios y sigue mirando el retrato a pesar de la aclaración del hombre. No están equivocados ninguno de los dos. Porque la señorita Darya era y es igual de hermosa. Tanto como lo fue en vida como lo es siendo un fantasma tras haber muerto no mucho después de que aquel retrato se colgara allí.
Quizá fue también un regalo de bodas, o simplemente una muestra de quién era la dueña de la mansión después de que el señor Ravenhood muriese.

Ese pensamiento hace que se sienta mal por un instante, como cuando hacía mucho frío de noche y la piel se le ponía de gallina. O cuando había una gran tormenta y parecía que el techo de casa iba a salir volando. Termina dando un pasito hacia atrás y llevando su vista a las escaleras. Algo le dice que debe subir. Pero si la señorita Darya le ha dejado con él, no puede dejarle solo, tendrá que cuidarle. O él a ella. ¿Funciona así?

Porque quizá debería decirle algo de esa sensación, de que él tampoco debería subir. ¿No lo nota? ¿No tiene miedo?

No, parece que el tal John no nota lo mismo que ella.
Y le está preguntando algo.

- ¿Qué? Si no son... -Por un momento ha estado a punto de meter la pata. Recuerda entonces las advertencias de la señorita Darya. Tienen que pensar que ella está viva, que no es la misma persona del cuadro. Que no es la señorita Darya que se quedó sola para siempre.- Quiero decir... -Tenía que arreglarlo, pero mentir no se le daba bien del todo.- Que no se parecen tanto... por dentro. La señorita Darya de ahora es muy divertida. La otra señorita Darya estaba muy muy triste. Yo la veía desde el cementerio, siempre paseando por la mansión, con su traje de novia... no descansaba ni comía, solo cantaba su canción. Todos queremos ayudarla. -Terminó diciendo, bajando la cabeza. Ella quería ayudar, ayudar de verdad, y casi casi termina estropeándolo todo.

Entonces aferra la mano del hombre o lo intenta, aunque sea un agarre débil porque ella no tiene tanta fuerza como la señorita Darya.- La va a ayudar usted también, ¿verdad señor Ja...? -Se detiene y se aparta, mirándolo con el ceño fruncido.- Tiene cara de Jake. -Resuelve. Ni siquiera ella entiende por qué lo sabe. Por qué lleva todo el tiempo intentando averiguar el nombre de ese hombre, que dice que se llama John, pero no tenía cara de eso.


Molly - noche - Mansión Ravenhood

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