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Dom Ene 16, 2022 10:38 pm por Llueve
Tormenta del desierto
Original — Épocas pasadas (S.XVIII)— One on One


Nacidos en el desierto del Sáhara, ambos crecieron entre las dunas como ladronzuelos. Llegada la juventud se conocieron en el mar entre piratas del mediterráneo y el amor adolescente no tardó en surgir entre ellos. Timaron, robaron, y saquearon juntos formando un equipo inigualable. Durante aquel corto periodo de tiempo, ella llegó a sentirse la reina de los mares, siempre libre de coger todo aquello que quisiera acompañada de su amado. Conquistaron barcos y formaron equipos de saqueadores en su pequeño mundo. Mas un día la dicha marchó igual que vino. En una emboscada de guardias prendieron el caserío en el que pensaban pasar la primavera, en minutos derribaron su reinado y su castillo. Su amado le dijo que se escondiera en un altillo y que cuando pasara el peligro volvería por ella. Sin embargo cuando la puerta se abrió a quien encontró fue a los guardias que a rastras la llevaron ante la justicia.

Así terminó encarcelada y apaleada. Vendida como esclava acabó marcada a fuego con la insignia de su comprador cual ganado. Su propietario viajó a América llevándosela con el resto de esclavos, su fin hubiera sido el trabajo forzado en las plantaciones de tabaco, sin embargo el destino la devolvió a su camino. Asaltado el barco por piratas, de nuevo fue capturada ésta vez por delincuentes de su calaña. No fue fácil liberarse ni mucho menos convertirse en una más, pero con el paso de los años pudo convertirse en feroz artillera. Sus recuerdos con Caleb son amargos, pues siempre creyó que la traicionó abandonándola a su suerte para poder huir.

Por otro lado, la historia de él fue muy distinta. También fue asaltado, y en la lucha por su libertad fue fuertemente golpeado en la cabeza. Tanto que dándolo por muerto allí dejaron su cuerpo inerte. Allí fue encontrado por una familia nómada bereber que descubriendo que seguía con vida decidió rescatarlo. Al despertar días después había perdido gran parte de sus recuerdos, quién era él o quién era esa chica con la que en ocasiones soñaba. Durante la última década se ha dedicado a viajar, en búsqueda de respuestas.

Ahora Caleb acaba de ingresar en la tripulación del Irlandés, un renombrado capitán pirata de El Caribe. Sin saber que en el equipo de artillería, está Ilham, la mujer en la que se ha convertido aquella chica de sus recuerdos borrosos.

Caleb
Pedro Pascal - Xerce
Ilham
Rihanna - Llueve


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Dom Ene 16, 2022 11:09 pm por Llueve
Cap.1 Reencuentro.
Ilham— Barco pirata —Con Caleb


La vida había sido cruel con Ilham, al igual que con todos los tripulantes de aquel barco repleto de delincuentes y asesinos. Al fin y al cabo, todos tienen su historia y cada uno encuentra su modo de sobrevivir. El de ella siempre fue el pillaje, quitarle a otros lo que tenían e intercambiarlo por algo de mayor valor. Lo cual solía ser alcohol, tabaco y comida. Justo en ese orden de preferencia. Se había convertido en lo que ya de niña se podía vislumbrar en su futuro, una buscavidas. Aprendió a luchar y a correr cuando fuera necesario, a negociar para salvar el pellejo siempre a cualquier precio. Porque cada día de vida era una victoria, siempre y cuando fuese en libertad.

No era camino fácil ni agradable, por lo que solía pasarlo con tragos de ron, o cualquier bebida con graduación alcohólica que estuviese a su alcance. Para hacerse respetar se había forjado un carácter huraño, agresivo y volátil. Una mujer de baja estatura y con un cuerpo delgado mal nutrido no puede dar miedo si no es con la imagen de loca inestable.

Aquella tarde estaba en cubierta apostando a los dados con otros piratas. El juego se le daba mal y solía perder incluso haciendo trampas, pero no por eso dejaba de intentarlo terminando a puñetazos la mayoría de las veces. Ya no había monedas que apostar, ya que hacía tiempo del último asalto y se estaban preparando para zarpar de nuevo. Así que se jugaban el poco tabaco que les quedaba para el viaje.

El capitán ya volvía del puerto con algunos de los nuevos fichajes para la tripulación. Continuamente quedaban plazas libres, era un trabajo arriesgado.



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Jue Ene 27, 2022 8:18 am por Xerze
Cap. 1 Reencuentro.
Caleb — Barco pirata — Con Ilham

Aún no se acostumbraba a aquel calor sofocante de esa parte del mundo y probablemente tardaría un poco en hacerlo. Era terriblemente sofocante y odiaba la humedad que le hacía sudar todo el tiempo. No es que fuera una persona pulcra, no señor, en ese tiempo ningún pirata lo era; no obstante, no era lo mismo el clima seco del que procedía, donde podías sentir cómo el sol arremetía contra tu piel como mil agujas clavándose, escociendo, que éste calor que te mantenía sudando continuamente y haciéndote sentir como si estuvieras cocinándote al vapor.
Ésta clase de clima lo ponía de un humor horrible y reaccionaba de forma agresiva a la más mínima provocación. Quizá era más que el clima. Éstos eran los hechos: Tenía lagunas mentales de los últimos años de su vida y había llegado a esta región persiguiendo un fantasma que ni siquiera sabía si existía o si acaso era real. Podría haber ignorado todo eso para simplemente armar una nueva vida, lo cual seguramente habría sido más fácil, sin embargo esos recuerdos vagos tenían un poder inconmensurable sobre él. Unos suaves senos, una caricia por aquí y por allá sobre una suave piel canela, esa mirada penetrante y provocadora, esa dulce y fiera boca de la que sentía que tenía que beber cual oasis en medio del desierto… Desierto, aventuras en el desierto. ¿Pero qué partes de eso era real? Ciertamente muchas de esas imagenes venían en forma de sueños, por lo que era difícil saber si era su cerebro maquinando fantasías o eran recuerdos mezclados con sus anhelos. ¿Eran todos esos recuerdos la misma persona? Nunca estaba seguro. A veces ni siquiera podía percibir algún rostro. Siempre que intentaba pensar en ello con la finalidad de recordar y poner todos los fragmentos en su lugar, en un panorama que le permitiera entender su historia, su pasado, su personalidad, sus objetivos, pasiones… todo, terminaba con una terrible jaqueca. Una mente defectuosa, confusión, calor…

Bebió furtivamente de la cantimplora de metal que se guardaba en el bolsillo interior de la sucia camisa antes de subir al barco y guardó bien la pertenencia. Parecía contraproducente beber aquel licor que le quemaba la garganta en aquel clima implacable, pero cierto era que ayudaba a sobrellevar todos los inconvenientes de su existencia actual. Arribó último al barco, siguiendo a los que serían sus futuros compañeros y a su ahora capitán. Avanzó intentando pasar desapercibido, yendo al final. Miró a los piratas que se cruzaban en su camino, intentando reconocer algún rostro sin éxito alguno. El grupo se detuvo cerca de una mesa donde varios hombres desprolijos y apestosos jugaban a los dados, mientras el capitán avanzaba hacia otro lugar del barco a preparar algunas cosas. Se escuchaban risas, maldiciones y bullicio en general, aunque él no prestó atención a esta situación. Pronto esos sonidos se detuvieron y en su lugar comenzaron a escucharse amenazas y maldiciones. Un golpe seco y eso bastó para iniciar una pelea. Caleb, quien miraba a su alrededor prestándole atención a otras cosas que podría encontrar útiles más adelante, dirigió la mirada hacia el tumulto y curioso, entre las cabezas logró ver la melena de una mujer y eso bastó para llamar su atención. Se abrió paso entre la muchedumbre.



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Lun Ene 31, 2022 11:28 pm por Llueve
Cap.1 Reencuentro.
Ilham— Barco pirata —Con Caleb


Como siempre, cuando iba perdiendo hacía trampas para intentar salirse con la suya. Era algo que para ella formaba parte del juego, las normas eran para estúpidos. Alguien se dio cuenta del engaño, y la increpó para que volviera tirar de forma correcta. Primeramente reaccionó riendo sin hacer caso a las quejas, pero otro de los jugadores se unió al requerimiento. Ella se negó y amenazó con hacerles tragar los dados si no seguían la partida. En segundos ya estaban todos de pie, la mesa en el suelo, las botellas y los dados rodando por cubierta.

Era menuda y sus brazos quizá no fuesen los más fuertes del barco, pero manejar cañones había fortalecido sus músculos. También era rápida y sabía muy bien dónde golpear, por lo que lo que a primera vista podría parecer una situación de desventaja hacia la mujer, resultó no serlo en realidad. Los gritos y risas de quienes veían el espectáculo se mezclaban con los golpes y gemidos propios de la pelea.

El capitán se llevó dos dedos a los labios, y con un fuerte silbido fue suficiente para que todos los implicados levantasen las manos en señal de rendición. Las peleas no estaban permitidas a bordo, al menos una vez se convertían en un asunto serio. Unos cuantos puñetazos eran algo habitual y un modo rápido de cerrar una discusión, pero debía de terminar pronto. Causar la muerte de un compañero era motivo de expulsión, generalmente pasando por la quilla o caminando por el tablón si estaban fuera de puerto.

Ilham, una vez parada de pie frente al capitán junto al resto de los jugadores de la partida bajó los brazos cuando el capitán asintió con la cabeza dando fin a la trifulca. Mientras limpiaba con el brazo la sangre que brotaba de su labio cruzó la mirada con uno de los novatos que se incorporaban a tripulación. Quedó petrificada, reconociendo al instante aquellos ojos. Por unos segundos, creyó que era una casualidad y que simplemente era alguien con gran parecido. Los años habían pasado y el muchacho que recordaba ahora un hombre, pero la mirada era la misma, sabía que era él. Sintió que el corazón se le paraba un momento, para después golpear su pecho como un martillo desde el interior.

- Aksil...- siseó su nombre entre dientes, el nombre con el que ella lo conoció en otra vida.

De improviso, para sorpresa de muchos, saltó hacia él con las manos directas al cuello con toda la intención de estrangularlo. El mismo capitán se interpuso en cuanto sus dedos alcanzaron la piel del hombre arrancándola no sin grandes esfuerzos del sitio. Ilham fuera de sí gritaba en bereber, su lengua natal, toda suerte de amenazas de muerte. Algunos piratas reían, otros le pedían al capitán que la dejase pelear con él para darle la bienvenida y otros pusieron de nuevo la mesa en pie para seguir con la partida. El capitán, tomándolo como un desvarío propio de la borrachera, mandó encerrarla en el calabozo hasta que se le pasara. Se la llevaron a rastras, mientras ella seguía resistiéndose y gritando en una lengua que no sabían que Caleb sí entendía.


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Lun Feb 07, 2022 12:14 am por Xerze
Aquí va un post que modifiqué sin querer y que intento recuperar Sad

Atte: Xerzie.


Última edición por Xerze el Dom Feb 20, 2022 6:28 pm, editado 2 veces
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Jue Feb 10, 2022 12:38 am por Llueve
Cap.1 Reencuentro.
Ilham— Barco pirata —Con Caleb


Mantuvo la mirada fija en él, analizando bien ese rostro que volvía como un fantasma del pasado entre las sombras. Cuando lo escuchó hablar, sintió un escalofrío que le erizó la piel de todo el cuerpo. Ciertamente pese a parecer imposible, era él. Como un resorte, se abalanzó sobre la reja sacando el brazo entre los barrotes intentando alcanzarlo y terminar lo que había empezado en cubierta. Al ver que la distancia no le permitía agarrarlo de nuevo, gritó con rabia y frustración golpeando el metal con los puños.

Como un animal enjaulado se movía a un lado y otro de la celda, consumida por los nervios y la furia. Los ojos clavados en él como si temiese a que pudiese desaparecer de nuevo y perder su oportunidad de venganza.

- Con tan sólo pisar el mismo barco  ya has conseguido que vuelvan a encerrarme de nuevo. ¿Has venido a terminar el trabajo? ¿No tuviste suficiente con venderme una vez, maldito demonio?

Porque si, creía que debía de ser un demonio escapado del infierno si había sido capaz de alcanzarla desde el desierto. Verlo allí  de pie frente a ella, libre de cadenas y con vida, la hacía sentir al borde de la locura. No había nadie en el mundo a quien odiara tanto como a aquel hombre al que su mera existencia la hacían querer prenderle fuego a todo a su alrededor.

Sentía que el corazón le golpeaba en el pecho con fuerza, como si pudiese salir de su cuerpo. Tenía un nudo en la garganta que le provocaba un dolor como si ahora fuese a ella a quien estaban estrangulando. Podía notar los latidos de su corazón, en las venas de su sien como martillos en la cabeza. Quizá fuese cierto, y al fin el mar junto con el ron habían terminado por hacerla perder el juicio. Haciéndola tener visiones de pesadilla que venían a atormentarla.

Sin embargo tenía algo muy claro, fuese un demonio o una ilusión de su mente, no pararía hasta terminar con él. Aunque eso le costase su propia vida, lo haría sufrir como ella había sufrido por su culpa. Lo torturaría hasta su último aliento.



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Dom Feb 20, 2022 6:29 pm por Xerze
Cap. 1 Reencuentro.
Caleb — Barco pirata — Con Ilham

Había previsto exitosamente —basado en su reacción anterior al verle— que ella podría intentar asesinarlo a través de los barrotes, así que había estado preparado para echarse ligeramente hacía atrás. Tener aquella mano casi rozando su mejilla y poder apreciar los detalles de su piel incluso con aquella trémula oscuridad… La piel se le erizó y fue evidente que ella tenía una especie de poder sobre él. Tenía que ser cuidadoso.
Permaneció impávido ante el ataque de furia de la chica que desquitó su frustración con la reja que los separaba y la siguió atentamente con la mirada, mientras ella se paseaba colérica en su encierro. Ninguno de los dos apartó la vista y sintió cierta familiaridad en aquel reto, que le hizo sonreír de lado. Aquel gesto se desvaneció en cuanto escuchó aquel cuestionamiento en forma de acusación. ¿Que había hecho qué? Súbitamente sintió un malestar que nacía en la boca del estómago. Un sentimiento de rabia comenzó a brotar, al no tener la misma capacidad de información que ella. Tenía que averiguar de qué hablaba sin mostrar que era ignorante de la situación.

¿Qué crees tú? —Forzó una pequeña sonrisa. Sus ojos se entrecerraron ligeramente— ¿Cuánto crees que vales? —Apoyó la mano en el pilar al lado de la entrada a la mazmorra y se inclinó ligeramente hacia ella, borrando una parte de su sonrisa en cada movimiento— ¿Lo suficiente para cruzar todo esto sólo por tu existencia? —Ladeó la cabeza ligeramente, examinándola.

Las palabras fueron casi una tortura para él. Fingir ser una persona sin emociones era muy fácil la mayoría del tiempo, pero decir esas palabras para aquella mujer que su consciente desconocía pero que su alma reconocía, suponía un suplicio. No sabía quién era ella o cuál era su historia, pero sabía que había sido algo importante o la sola existencia de su esencia irrumpiendo en sus sentidos habría sido vana.
Tuvo la revelación de que tenía que tener cuidado de sus palabras. No sabía qué era lo que había ocurrido para que ella lo detestara de ese modo y si él llegaba a interpretar su papel de forma excelente, podría agravar una situación que quizá era sólo un malentendido. Pensó que quizá él sí había hecho algo para merecer aquel trato, pero en caso de no ser así, no quería empeorarlo. Pero tenía que hacerla hablar, darle pistas, sacarle la historia.

¿Qué crees que significas tú para mí?

La pregunta quedó suspendida en el aire, como si su destinatario no hubiera sido únicamente la menuda mujer de la que sus ojos no podían apartarse.



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Mar Feb 22, 2022 8:20 pm por Llueve
Cap.1 Reencuentro.
Ilham— Barco pirata —Con Caleb


Esa pose de insensibilidad que desmostraba él, más hacía que ella se encendiese por la rabia. Ignorante de la realidad, lo percibía como una burla insolente tras su sonrisa. Entendió su primera pregunta como una sarcástica manera de pisotearla aún más. Evidentemente ella no valía que nadie cruzase los mares para perseguirla. Quizá ahora, después de años delinquiendo en las costas caribeñas, su cabeza tuviese un precio mayor frente a las autoridades. Pero no tenía valor alguno para alguien de su origen. Era una desterrada más.

Desde la seguridad que le daba tener una reja de metal entre ambos, se permitía seguir provocándola. Ante la imposibilidad de seguir la conversación como ella querría, no le quedaba otra opción que seguir con palabras.

- No significo nada, tan sólo una moneda de cambio en un momento que tenías que salvar el culo. Un capricho para jugar y entretenerte durante unos años para después traicionarme en cuanto tuviste ocasión. Seguro que te olvidaste de mi nombre en cuánto saliste de la casa en la que me dejaste encerrada como cebo.

Y qué razón tenía sin saberlo, olvidó su nombre y todo lo demás. Aunque no del modo que ella había dado por hecho. Sin embargo la realidad no importaba, el odio ya había enraizado en lo más hondo de Ilham. Convirtiéndolo en su mayor enemigo, uno que creía jamás volvería a mirar de frente.

La libertad era lo único importante para ella, y estar encerrada aunque supiese que fuera momentáneamente la hacía incapaz de calmarse. Volvió a agarrar con fuerza los barrotes de la puerta, empujándola adelante y atrás intentando que la cerradura cediese y la liberase. Otro gruñido de desesperación surgió del fondo de su garganta. ¿Por qué su vida tenía que ser siempre tan difícil? ¿Nunca era suficiente tortura su propia superviviencia que tenía que además tener mala suerte?

- ¿Qué haces aquí? Habla de una vez ¿Qué quieres sabandija?

No podía soportar más esos fijos en ella. Esa mirada que la hacía volver a recuerdos amargos de tiempos pasados. A su mente volvían los días de encarcelamiento, la venta de esclavos, el hierro candente marcándo su piel de por vida. Recordaba los latigazos, las cadenas y el robo de los piratas que la sacaron de un infierno para meterla en otro de otro color pero igual de aterrador. Pero no sólo lo malos recuerdos le hacían arder la sangre, también los buenos, anteriores a todo ello. Esos eran los que hacían que se le cortase la respiración. Los besos, los abrazos bajo las estrellas en alta mar. Las sonrisas cómplices. Sonrisa que ahora veía deformada en una siniestra mueca cínica a apenas unos pasos de distancia.



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Mar Mar 01, 2022 12:13 am por Xerze
Cap. 1 Reencuentro.
Caleb — Barco pirata — Con Ilham

Sintió una punzada en la cabeza cuando un recuerdo emanó en su memoria, como si las palabras de la joven pirata fueran un hechizo recitado que los hubiera invocado. «Corre. Escóndete», se escuchó a sí mismo decir y pudo distinguir el pánico real en sus palabras. Una vista borrosa de unas manos que se aferraban, y esa mirada, superpuesta a la mirada de odio que la mujer que estaba justo en frente suyo le dirigía. «Te amo». Se escuchó a sí mismo y apenas pudo esconder los síntomas físicos que había producido aquel recuerdo, cuando ambas manos se separaron y la vio alejarse hacia la penumbra. Tuvo que llevar sus manos a su espalda y clavarse las escasas uñas en la carne, para calmar el dolor y aferrarlo ahí, que no se le escapara y encontrara un resquicio a través de su expresión. Estaba más confundido que antes.

No se apartó de la reja cuando la mujer inició nuevamente su parafernalia de tumbarla y no pudo evitar mirarla, como si con aquella inspección pudiera arrebatarle los recuerdos y saber por fin qué había ocurrido —o al menos, la mitad de la historia—.
Unos segundos después, sus grandes y gruesas palmas se hallaron prensando las menudas manos de Ilham contra los oxidados barrotes. Se negó a apartarlas y las mantuvo ahí, anclándolas bajo su peso, bajo su presión. Acercó un poco más su rostro al de ella y ladeó su rostro, examinándola. No ocultó su interés en sus labios, a los que prestó más atención de la cuenta y en aquellos ojos furiosos. Su cabeza danzaba muy lentamente de un lado al otro, como el movimiento de una serpiente. Tuvo su rostro tan cerca de sus propias manos y las de la chica.

¿Un capricho? ¿Eso eres? —Ella habría sido capaz de oler su aliento alcohólico si él hubiera tenido el valor de acercarse aún más, pero no pudo. Sintió que le temblaba el labio y tuvo que forzar una media sonrisa, con cierto aire burlón.

Sentir su piel bajo la suya y tener tan cerca aquellos ojos, aquellos labios. Su ojo derecho se cerró un poco cuando otro recuerdo rasgó su mente, trayéndole esta vez un rostro que subía y bajaba, unos ojos que no dejaban de mirarlo con la misma intensidad pero con otro sentimiento, unos barrotes que en vez de interponerse se hallaban de atrás de ella y unas manos que se aferraban las unas a las otras al lado de la cabeza de la mujer. Un gemido ahogado, un beso envuelto en sudor.
Caleb soltó la reja de golpe y dio un paso atrás, como si el toque fuera fuego, como si le quemara las manos. La miró a la distancia, aún con aquella dolencia que aún le hacía entrecerrar el ojo. Necesitaba relajarse. Rebuscó entre los bolsillos interiores de su ropa su petaca y la sacó. Bebió un sorbo antes de exhalar y limpiarse con la manga de su traje desaliñado. La miró así un instante que se le antojó eterno, sin apartar su manga. Después tapó la botella.



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Mar Mar 01, 2022 9:45 pm por Llueve
Cap.1 Reencuentro.
Ilham— Barco pirata —Con Caleb


Cuando puso las manos sobre las de ella, cubriéndolas por completo con su piel, no intentó soltarse de su agarre. No hubiera podido hacerlo por la diferencia de fuerza, pero sobretodo porque aunque no se daba cuenta, tampoco quería hacerlo. El contacto directo con su piel, ésta vez estando ella más tranquila, causó un efecto paralizador en ella. Sin moverse lo más mínimo, vio su rostro acercarse lentamente. En aquel momento fue consciente de que la miraba de un modo extraño, como si la descubriese por primera vez. Notó su atracción física y cómo sus ojos se desviaban a sus labios, como si el metal que los separaba hubiese desaparecido y estuviese a punto de besarla. Ilham contuvo el aliento sin quererlo, completamente quieta dejando su cuerpo de responderle para quedar congelada ante su mirada.

Los ojos de Ilham reflejaron el comportamiento contrario y al escuchar su voz, buscaron la boca de la que salían las palabras como un canto de sirena que se apoderaba de su voluntad. Su respuesta fue otra vaga pregunta. ¿Por qué no respondía? Frunció el ceño ligeramente al ver cómo su rostro se contraía de un modo que no supo identificar. ¿Quizá dolor? Un sentimiento sin sentido de preocupación cruzó su mente preguntándose si estaba bien. Al soltarse repentinamente y alejarse, ella hizo lo mismo con la sensación de despertar de un sueño fugaz.

Se cruzó de brazos mientras daba un giro sobre sí misma en varios pasos. ¿Qué diablos había pasado? ¿Acaso había sido posible que por un instante se hubiese sentido atraída por aquel traidor que le había arruinado la vida? Imposible. Cuando volvió a mirarlo se encontró que él hacía lo mismo en su dirección.

- ¿Ahora también bebes sólo? El Aksil que recuerdo hubiese compartido el licor con quién conversa. - le reprochó con desagrado, aunque con cierto tono de confianza. - Aunque supongo que en realidad siempre fue una mentira y ni tan siquiera te conocí realmente.

Pasando los dedos por los barrotes a su paso, caminó junto a la reja hasta llegar a la pared.

- En fin...- dijo con un suspiro de resignación, y apoyando la espalda en la madera enmohecida de la celda marina, se deslizó por ella hasta quedar sentada en el suelo.

Estaba encerrada y él se ocupaba de mantenerse a distancia para que no pudiese alcanzarle el cuello. Además parecía querer divertirse a su costa haciéndole preguntas absurdas buscando alterarla aún más para disfrutar de su sufrimiento. Sin embargo ese momento en el que había bajado la guardia dejándo que jugase a seducirla la habían terminado de agotar física y mentalmente. Había perdido el primer asalto y no podía hacer más que asumirlo y esperar a que el capitán diese la orden de abrir aquella maldita reja.



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Jue Mar 17, 2022 4:43 pm por Xerze
Cap. 1 Reencuentro.
Caleb — Barco pirata — Con Ilham

Miró el reflejo de las antorchas en el desgastado envase de metal sopesando las palabras que ella le había dirigido. «Aksil», al parecer ése era su nombre, ya que ésta no era la primera vez que lo llamaba así. Se sintió tentado a corregirla; él ya no era «Aksil» y aunque quisiera nunca podría volver a serlo. ¿Cómo podía él regresar a ser alguien que ni siquiera recordaba? Ahora era Caleb. Uno quien intentaba recuperar su pasado aunque supiera que sólo serían recuerdos; jamás podría volver a ser la misma persona que era cuando… ¿estaban juntos? Asumía que era así, esos recuerdos no podían ser invenciones de su mente, ¿o sí? No, no podían serlo. Ahora lo sabía. Aquella conexión que había sentido al aprisionar sus manos en la reja y cuando se habían mirado mutuamente a tan poca distancia le indicaba que era real; o más bien, había sido real. Se preguntó por un instante si podrían volver a estar juntos, aunque ése pensamiento fue aplastado y apartado en un instante como si de una cucaracha se tratara. No, no podrían. Al parecer ella creía que él la había traicionado y él no era capaz ni siquiera de recordar lo que había sucedido, ¿cómo podría explicarse? ¿Y qué podría explicar? ¿De verdad la había vendido o era todo un terrible malentendido?

Caleb —Dijo en un tono amargo que seguramente hubiera sido percibido por cualquiera que le hubiera escuchado— Es Caleb ahora —Hizo una breve pausa momentánea y a continuación prosiguió, acercándose nuevamente a la reja que él agradecía por separarlos, porque sabrían los dioses qué ocurriría si estuvieran a solas en la misma habitación— El Aksil que creíste conocer ya no existe —Y sentía lo que decía.

Metió la mano dudosa entre los barrotes, haciendo tintinear el envase y dejó que el transversal fungiera de apoyo a su brazo. Su mano quedó colgando con la petaca entre los dedos y suspiró por lo bajo un momento antes de aclararse la garganta, para llamar su atención y como un intento para llevar su voz a un tono normal. Después de hacerlo se dio cuenta que quizá había cedido a sus deseos muy pronto y se preguntó si así había sido en el pasado; se preguntó si ella habría sido aquella mujer a la que él no hubiera podido negarle nada.

¿Por qué piensas que te traicioné? —Quizá era un poco arriesgado hacer tal cuestionamiento, pero sentía que necesitaba saber y también se encontraba un poco alterado por el reciente encuentro.




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Lun Mar 21, 2022 6:30 pm por Llueve
Cap.1 Reencuentro.
Ilham— Barco pirata —Con Caleb
Lo miró de reojo extrañada cuando dijo su nuevo nombre. Nada tenía sentido para ella. Imaginó que como el estafador que era, cambiaba de nombre y de vida como de chaqueta. Ya nada importaba, tan sólo su traición.

Ignoró el primer ofrecimiento del licor deliberadamente, esperaba que lo sacara con rapidez antes de que ella pudiera cogerlo para poder reirse de ella. Con el segundo intento, su mano se movió veloz arrancándole la botella de los dedos con un tirón. Agotó la bebida de un trago, con ansia. Así bebía ella siempre, como si fueran a arrebatársela. Resopló pasando la mano a través de la reja y dejándo el envase en el suelo, a los pies de Caleb con un golpe seco. Aquel juego de preguntas sin sentido la hastiaban y enfurecían a partes iguales. No entendía a dónde quería ir a parar. Sin embargo el cansancio anímico la hacía ceder.

- Esperé en la casa como me dijiste, pero los que vinieron a por mi fueron los guardias. Esperé que volvieras cuando me llevaron a juicio. Incluso mientras me vendían como esclava marcándome como ganado.

Levantó la manga de su camisa sucia, llevaba el antebrazo cubierto de pulseras de cuero trenzado. Siempre las llevaba para no ver aquella cicatriz que se escondía debajo. Una que se negaba a que la representara aunque formaba parte de su vida le gustase o no. Deslizó algunas de las pulseras para mostrar la piel bajo ellas. Un escudo de armas grabado a fuego.

Mantenía la mirada en el fondo de la celda, ya no quería mirarle más a los ojos. Volvió a bajar la manga de la camisa hasta la muñeca, estirándola todo lo posible.

- Cuando me encadenaron en el barco de camino a las Américas me dí cuenta de que me habías traicionado, y dejé de esperar.

Si lo que quería era confirmar que había destruído su vida ya lo había conseguido. Cogió aire profundamente y lo soltó en un resoplido apoyando los codos en las rodillas. Las manos una a cada lado de la cabeza, se hundieron en la melena revuelta ocultándole el rostro. Unos pasos en el pasillo la hicieron levantar en seguida la vista de nuevo.

- Ilham, más vale que se te haya pasado la borrachera. Han avistado un barco mercante, tienes que preparar los cañones. - dijo un barbudo con panza mientras movía las llaves en el aire haciéndolas sonar. Sonrió con sus tres dientes amarillos a Caleb. Estaba claro que ese tio no sabía dónde se estaba metiendo, si conociera a la artillera y fuera un poco inteligente se ocuparía de estar lo más alejado de ella posible. - ¿Tú qué haces aquí? Si juegas con fuego te acabarás quemando...



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Jue Abr 07, 2022 8:23 pm por Xerze
Cap. 1 Reencuentro.
Caleb — Barco pirata — Con Ilham

Entrecerró los ojos cuando miró el envase chocar contra el suelo y adivinó que eso dejaría una marca testigo de aquel encuentro. Volvió la vista hacia ella cuando sus palabras atravesaron el aire, cortando el silencio que había reinado en aquella mazmorra. Parpadeó un par de veces estupefacto. «Marcándome como un ganado». Las palabras resonaron en su mente y de pronto no sintió nada más que rabia, sentimiento que no hizo más que acrecentarse al ver el brazo de la chica portando una cicatriz deforme. Una cólera indescriptible se apoderó de su ser y eso fue un claro indicio para él de que ella sin duda había sido una persona importante para él; si no, de qué otro modo se explicaría que estuviera tan molesto porque le hubieran hecho tal cosa a ella. Intentó mantenerse sereno pero tuvo que cruzarse de brazos para que las venas de sus puños apretados no le delataran y forzó una ligera sonrisa para ocultar el temblor que invadió el músculo derecho de su labio superior, aunque aquel gesto aún denotaba rencor absoluto.
La mirada se apartó de la cicatriz cuando ella la ocultó y finalmente se concentró en sus zapatos. Ahora creía entender por qué ella tenía una opinión tan asquerosa de él, pero él no la había vendido, ¿o sí? ¿Era capaz de afirmar semejante situación? ¿Habría tenido eso que ver con la pérdida de su memoria? ¿Qué había pasado?
Cuando Ilham terminó la oración, finalizando la historia, él sintió el fuerte deseo de explicarse, pero no pudo; verla así, desvalida, visiblemente afectada y con un odio razonable hacia él… un nudo se formó en su garganta y apenas fue capaz de continuar respirando.

Yo no… —Comenzó a explicarse, sin embargo una voz grave interrumpió la frase que apenas comenzaba a formarse en sus labios. Un sujeto desaliñado le sonrió de forma condescendiente y él no pudo hacer nada más que mirarlo con asco— Métete en tus asuntos... —Escupió frunciendo el ceño al mismo tiempo, haciendo que la actitud del sujeto cambiara por completo, y acto seguido, se agachó para recoger su petaca.

Tras levantarse, se dio la vuelta y miró una última vez a la muchacha antes de marcharse, para no meterse en más problemas. Tenía esta rabia contenida que descargaría en cualquier momento en cualquier pobre diablo que se le atravesara y lo hiciera explotar; caso aparte, el hecho de que necesitaba mantener distancias por ahora con Ilham, una cosa era conversar con ella con una reja de separación que la frenaría de otro ataque al que seguramente no podría responder por voluntad propia y otra era tenerla frente a frente sin ninguna clase de obstáculo. Tenía que alejarse, tenía que meditar, tenía que aclarar su mente… si es que eso fuera posible. Estaba iracundo. Se sentía absolutamente enojado con todos, con aquellos que la atraparon y la marcaron, con ella por asumir que él la había vendido sin saber realmente —pero quién podría culparla, él estaba en la misma situación— y atacarle, con el idiota que los acababa de interrumpir, con él mismo por no poder recordar y defender su honor si es que realmente no había hecho nada malo…
Guardó el envase en un bolsillo interior de su chaleco y después de mirar los ojos de la pirata, avanzó hacia el fondo del pasillo, huyendo del lugar.


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Vie Abr 08, 2022 2:56 pm por Llueve
Cap.2 Abordaje.
Ilham— Barco pirata —Con Caleb

El bullicio previo a un abordaje siempre era emocionante. El capitán y su segundo abordo caminaban de un lado a otro dirigiendo a la tripulación. El ruido era ensordecedor, órdenes a gritos, el entrechocar de las espadas que se repartían con rapidez mientras rodaban los barriles de pólvora. Y no era nada con lo que vendría después. Un grupo de piratas tiraba de las largas sogas que caían de los palos mayores para abrir las velas a toda su plenitud, mientras otros corrían para bajar a sacar los remos y mover el navío con rapidez. Para poder alcanzar al barco que querían atacar debían de ser rápidos o podría escapar.

Bajo la cubierta en la zona de cañones, se ultimaban los preparativos para disponerse a disparar. Ilham empujaba el suyo hacia el exterior a través del ventanuco con el ceño fruncido. No podía quitarse de la cabeza el rostro de Aksil, endurecido por el paso de los años pero con la misma mirada que aún en su mente sentía que la atravesaba. Las preguntas se amontonaban en su cabeza, no entendía cómo había acabado en el mismo barco que ella tanto tiempo después, ni tan lejos. Ni encontraba sentido a aquellas preguntas que le había hecho sin apenas decir nada más, tan sólo un nuevo nombre, Caleb.

Resopló intentando concentrarse, no era momento para distracciones, todas sus preguntas tendrían que esperar. El barco se movía de forma abrupta, surcando las olas contracorriente a toda velocidad hacia su objetivo. Subían y bajaban en grandes saltos sobre el agua, acercándose más y más. Desde allí podía oír los gritos de cubierta, la mayoría de la tripulación ya estaba preparada para la batalla. Para los artilleros era difícil preparar los disparos, mientras el barco estuviese en movimiento no podían apuntar. Cuando bajasen la velocidad para no chocar, sería el momento de hacer funcionar los cañones antes de que los de arriba saltasen al otro barco. Eran unos escasos minutos  que podían definir el resultado positivo o negativo del abordaje.

Cerró los ojos concentrándose en el vaivén del barco, pudiendo así percibir el cambio de velocidad y encender la mecha a tiempo. De nuevo vio frente a ella a aquel hombre que odiaba con todo su ser, acercándose lentamente a través de los barrotes del calabozo, mirándola fijamente. El jefe de artilleros golpeó la campana de aviso, era su turno. Prendió la mecha y mientras se consumía a apenas unos centímetros de su nariz, se agachó para redireccionar correctamente el cañón apuntando al lugar exacto que quería lanzar la carga.

La batería de cañones dispararon todos en un despliegue de fuego sobre el barco mercante. El sonido fue ensordecedor, e Ilham giró sobre sí misma agachándose para protegerse de los estallidos de pólvora a su alrededor. Un abrazo que la levantaba en volandas la hizo levantar la vista, era el jefe de artilleros, Ilham había vuelto a alcanzar el mástil con su disparo. El hombre la levantó del suelo entre gritos de alegría orgulloso de su mejor artillera. Se acababan de ganar un alto porcentaje del botín gracias a aquel disparo certero de la pirata.

En seguida el equipo subió a cubierta para lanzarse a la otra embarcación dispuestos a saquear con el resto de tripulación. Ilham corría entre ellos, con una gran sonrisa de satisfacción alzando su alfanje curvo al ataque. Sus pies iban en la dirección de la batalla, pero sus ojos buscaban a alguien concreto entre la reyerta.




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