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Dom Ene 16, 2022 5:30 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Y no te confíes. Tu defensa no es tan fuerte, no contra Jacobs. — Gal suspiró y miró a la profesora Mustang. — No voy a jugar al ataque. Eso sí que es una locura contra Jacobs. — Ella levantó las manos. — Bueno, es seguro que eso es lo que se espera, Gallia, porque como estás empeñada en jugar a la defensa… ¿Qué clase de enfermera voy a ser si ataco a gente? ¡Una muy cabezota! — Exclamó Mustang. — Que tienes quince años… Dieciséis. — La profesora la miró con cara de circunstancias. — Que cuando quieras ser enfermera no te van a venir a preguntar cuántos Desmaius echaste en el club de duelo.Desmaius está prohibido. — Mustang soltó una carcajada sarcástica y puso los brazos en jarras. — Espera que justo ahora se va a poner estricta con las normas. — Eso le hizo reír a ella también, y justo en ese momento, oyó un carraspeo al otro lado de la cortina que separaba el compartimento donde estaba del resto de la sala de duelo. Mustang la abrió y vio a Marcus con la jefa detrás, y no sabía si abrió más los ojos por el uno o por el otro.

¡Jefa! ¡Marcus! Habéis venido. — No contaba con ninguno de los dos, la verdad. Arabella por cosas que tuviera que cosas que hacer, aunque fuera sábado, y Marcus porque se hubiera echado atrás al final, del miedo de verla duelar. Pero no, ahí estaban. — ¡Bravo! ¡Ravenclaws! — Dijo Ruth, haciéndoles un gesto para que pasaran. — ¿Alguno puede usar su granada inteligencia para decirle a esta niña que deje de duelar a la defensa? Que Jacobs lleva todo el año practicando con ella y viéndola en la clasificación y sabe lo que va a hacer. Yo también sé lo que va a hacer él. — Dijo encogiéndose de un hombro. — Y nada. — La mujer parecía desesperada. — Un Expelliarmus aunque sea. — Qué Gryffindor ha sido eso, Ruth. — Dijo Arabella con una de sus sonrisas cargadas de intenciones. — Los hechizos desarmadores no son tan diferentes de los defensivos, Gallia, ¿por qué no intentarlo? Prefiero un petrificus. O un accio, si me apuras, es menos agresivo. Expelliarmus solo si he logrado inmovilizar, para desarmar y acabar el duelo. Pero es que contra Jacobs no puedo. Solo puedo cansarle y esperar que se rinda, he intentado ganarle de todas formas y no he podido. — Ruth dio una palmada. — Es que si solo me hicieras caso. Un Ventus no ha hecho nunca daño a nadie, y ese sí que está permitido. — Notó le mirada de su jefa sobre la profesora de Herbología. — No me mires así, Arabella. — La jefa dejó escapar un suspiro. — ¿Qué te va a ti en este duelo? ¿A mí? — Preguntó la mujer señalándose. — A todas las mujeres. Los hombres tienen tomado este club, y los hombres Slytherin más. Jacobs se cree que Gallia se va a achantar y eso es justamente lo que no puede hacer, tiene que demostrar que las mujeres podemos estar en lo más alto en esto también. — Arabella dejó salir una risa y dijo. — Hagas lo que hagas, Gallia, Ravenclaw no se llevaba una plata en duelo desde… No sé, ni los datos tengo. Ya has llegado muy alto. — Puso una mano sobre el hombro de Mustang. — Vamos a dejarles un momento, seguro que Gallia nos lo agradece. — Le puso una sonrisa a la jefa. No olvidaba el consejo que le dio hacía justo un año, que se quedara cerca de Marcus, que Marcsu era su sitio… — No me la distraigas, O’Donnell. — Dijo Mustang mientras se iba. — Expelliarmus. — Vocalizó en voz baja, antes de que Arabella terminara de sacarla de allí.

En cuanto se quedaron solos, se acercó y tomó sus manos. — Gracias por venir. Gracias de verdad. Sé que teníamos la apuesta y todo eso pero… No sabes lo que significa para mí. — Dio una vuelta sobre sí misma y se señaló. — ¿Has visto? Me han dado equipación de Ravenclaw y todo. — Mallas azul oscuro y chaqueta azul cielo con filos en dorado. Estaba encantada, solo con eso ya se sentía vencedora. — Y mira. — Se abrió la chaqueta y le mostró la camiseta de tirantes de debajo con el escudo de Ravenclaw en grande. — Es una pasada. Voy a dejar el pabellón bien alto. — Se mordió el labio inferior. — Pero no pongas muchas esperanzas que te conozco. Tu compañero prefecto es duro de roer y muy muy difícil de ganar. — Se subió la cremallera otra vez y le abrazó. — Gracias. Eres el mejor amigo del mundo. — Ella con la equipación que le habían dado y tener a Marcus allí, en verdad, ya había tenido suficiente.

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Lun Ene 17, 2022 1:57 pm por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Se aclaró la garganta. - Solo digo que quizás sería prudente que usted estuviera... Por lo que pudiera pasar... - La mujer le estaba mirando con expresión de quedarle dos segundos para perder la paciencia y mandarle a paseo, aunque ni siquiera se mostraba enfadada, solo hastiada. Marcus tragó saliva, muy formal. Tenía un discurso muy coherente que mantener que no estaba siendo muy efectivo pero siempre podía poner las palabras en otro orden hasta formar la combinación correcta. - Y quizás le vendría bien disfrutar del espectáculo... - No estoy contratada aquí para ver espectáculos. - Ya, ya, obvio. - Dijo con una cortés risa nerviosa. Mala combinación de palabras. Mejor recalcular. - Favorecería su trabajo. Si ocurre algo, al estar usted más cerca, y ver de primera mano lo ocurrido, en lugar de que se lo cuenten, que ya sabe, cuando la información viene de terceros nunca es tan fiable como cuando... -O'Donnell. - Le interrumpió la enfermera Durrell, con un suspiro. Se acabó su paciencia. - No voy a ir a las finales del Club de Duelo solo porque usted piense que su amiga Alice Gallia se va a morir desangrada o algo por el estilo. - ¿Quién ha dicho que ese sea el motivo? - Dijo, con fingida sorpresa, con una mano en el pecho. Hizo un gesto con las manos para explicarse mejor. - No, no, mis disculpas, he debido no hacerme entender. Lo que yo quería decir... - Sé lo que usted quería decir. No voy a desatender mi enfermería para ir a un evento en el que nunca pasa nada y que está lleno de profesores que velan porque así sea. - Marcus alzó un poco la mirada hacia el interior de la enfermería, ya que la mujer no le había dejado pasar de la puerta, y empezó a decir. - Yo no veo que... - Ya le vio a la mujer la ceja arqueada y esa cara de echarle a patadas de allí como se atreviera a decir lo que parecía que iba a decir, y tragó saliva. - No he dicho nada. - La mujer suspiró. - Vaya tranquilo, O'Donnell. Yo estaré aquí si ocurre algo grave, pero le digo ya que eso no va a pasar. - Y fue a replicar, pero apenas pudo boquear como un pez fuera del agua, porque la mujer entró en la enfermería y cerró la puerta.

Frunció los labios, frustrado, y al girarse vio a su posible tabla de salvación. Abrió mucho los ojos y se le iluminó la cara, trotando hasta alcanzar a la mujer. - ¡Señora Granger! - Llamó. La profesora giró lentamente sobre sus talones, con las manos ante el regazo y su suave sonrisa en la cara. Pareciera que sabía que la iba a interrumpir en el caminar. - Hola, Marcus. Siempre es un placer verte. - El placer es siempre mío, profesora. - Replicó en tono pomposo, en su mundo. Marcus no se daba cuenta de que Arabella siempre le hablaba así cuando intuía que venía con uno de sus dramas, al cual iba a darle muchas vueltas con palabrería para acabar pidiéndoselo enrevesadamente. Efectivamente, así fue, y la mujer asistió imperturbable, asintiendo lentamente y sin perder la sonrisa a la larguísima explicación de Marcus sobre el Club de Duelo, marco histórico incluido, las personas afiliadas y los motivos por los que se apuntan, incluyendo así como que no quería la cosa que Alice Gallia, esa brillantísima alumna de su casa que de seguro debía recordar muy bien, había llegado a las finales. Una coincidencia maravillosa en mitad de esa conversación que había salido entre ellos de una manera tan fortuita.

- Y hablando de eso... - Dijo, rascándose la frente. La mujer amplió la sonrisa y arqueó ligeramente las cejas, pudiéndose leer en sus ojos como pensaba "por fin". - Me preguntaba... Ya que es la primera vez en tantísimos años que una mujer Ravenclaw llega a la final, y no una cualquiera, Alice Gallia. De quinto, contra un alumno de séptimo, prefecto a más señas. Un buen compañero, el Prefecto Jacobs, muy legal, bueno, usted lo conoce claro. Pero Alice es muy muy buena. ¿Le he contado la vez que...? - O'Donnell. - Le detuvo, tomando aire profundamente. Genial, había colmado la paciencia de esa mujer también. - Si sigues dando vueltas a este tema, te vas a acabar perdiendo tan reseñable final del Club de Duelo, y dudo que sea eso lo que quieras. - No, no, en absoluto. - Comentó entre risas nerviosas. - Solo es que, al verla, he pensado, seguro que a la Profesora Granger le encantaría asistir a tan señalada ocasión, en la que puede darse la circunstancia de que... - De hecho, iba de camino. - Cortó la mujer, y al ver la cara de shock que se le había quedado a Marcus, amplió su sonrisa. - ¿En serio? - Preguntó él. Arabella arqueó las cejas. - Pero, si quieres, puedes seguir contándome lo oportuno que sería acudir y nos quedamos aquí. - ¡No! No, no... - Ni hablar, vamos, que al final iban a llegar tarde de verdad. Lo había captado: mejor se callaba y se iba con ella. La mujer volvió a girarse sobre sus talones como si levitara y a reanudar la marcha, con él siguiéndola como un perrillo, un pasito por detrás.

Alice le detectó nada más entrar, y él se irguió y le regaló una sonrisa de oreja a oreja. Que no detectara que estaba considerablemente inquieto por el evento. - Yo siempre cumplo mis promesas. - Aseguró, además de que no pensaba no asistir a algo que para Alice era tan importante, claro. Aunque, al parecer, su llegada interrumpió un conflicto de opiniones entre Alice y la Profesora Mustang. Tuvo que contener la risilla cuando Arabella entró en esta, porque el debate le resultaba bastante gracioso. Eso sí, oír hablar de tácticas y de esas ansias de la Profesora Mustang por hacer historia justo ese día le trajo la inquietud al cuerpo una vez más, teniendo que tragarse un suspiro. Finalmente, las mujeres se fueron, aunque la profesora de Herbología le dedicó una advertencia antes de irme. - En absoluto. - Aseguró, sonriente, pero ya tenía la sonrisa un poco más tensa. Aquello era demasiado real, y sí, le daba un poco de miedo. Al final lo iba a tener que reconocer... Como si tratar de arrastrar allí a la enfermera Durrell y haberse venido custodiado por Arabella no fueran prueba suficiente de que muy seguro no estaba.

Sonrió a Alice. - Lo sé, por eso no podía perdérmelo. - Rio un poco cuando la vio girar sobre sí misma. - Es chulísima. Y te queda genial. Muy Ravenclaw. - Bueno, muy Ravenclaw que duelea, que no es lo más habitual en un Ravenclaw, pero vale. Volvió a reír. - Confío en ello. - Aunque justo cuando dijo que dejaría el pabellón alto, le pidió que no se hiciera esperanzas. Ladeó la cabeza, con cara de circunstancias. - He comprobado en primera persona que eres una rival difícil de batir. - Aseguró, aunque él no era un alumno de séptimo curtido en duelos como era Jacobs, eso también era verdad. Entonces le abrazó, y él le devolvió el abrazo. - Demasiados duelos me he perdido siendo tan importante para ti. - Dijo de corazón, y Merlín sabía que prefería de todas todas ni mirar siquiera, de pensar que Alice se hiciera daño. De hecho, como preferir, preferiría que no estuviera en el club. Echó aire por la boca. - Hazlo todo lo bien que lo sabes hacer. Yo confío en ti más que en nadie. - Y en Arabella haciendo contención por si aquello se iba de las manos, también confiaba.
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Lun Ene 17, 2022 4:42 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Puso una sonrisilla traviesa y ladeó la cabeza mirándole a los ojos. Aquel duelo había acabado resultando… Interesante cuanto menos. Mejor no ponerse ahora a pensar en esas cosas, que más le valía estar concentrada si pretendía plantarle cara a Jacobs. — Fuiste un rival más que digno, pero Mustang tiene razón. Te gané por la sorpresa, y Hasan me conoce de sobra, después de todo el año practicando, más toda la clasificatoria. — Se encogió de hombros y dijo muy bajito. — Igual sí que pruebo a hacer algo que no haya hecho nunca. Pero no se lo digas a Mustang que se viene aquí arriba. — Rio y señaló con la cabeza a la parte de fuera. — Controla a las masas por mí, y no dejes que las fans del prefecto Jacobs armen mucho jaleo, que me desconcentran. — Se puso de puntillas y susurró. — Confía en mí y no lo pases mal. Solo es un juego, Marcus. — Se quedó mirándole desde allí cerca. No estaría mal empezar empezar llevándose el cosquilleo de un beso del prefecto O’Donnell, pero últimamente se les iba la cosa de las manos con mucha facilidad. Así que dejó un suave beso en la comisura de sus labios y sonrió. — Deséame suerte. Y déjame un momentito que me quiero concentrar. — Y en cuanto estuvo sola, hizo un par de respiraciones profundas y se concentró unos segundos, abriendo la ventanilla que había ahí y sintiendo el aire en la cara. Eso siempre le inspiraba.

Cuando salió, vio bastante más gente de la que esperaba. Quizá el hecho de que una chica más pequeña fuera a plantar cara a Jacobs atraía. Subió a la tarima y se encontró en el centro con el prefecto y Silver. — Bienvenidos, alumnos, alumnas, a la final del club de duelo del 2000. Tengo el honor de presentaros a nuestros finalistas: Alice Gallia, de quinto curso de Ravenclaw, y el prefecto de Slytherin, y actual campeón del club, Hasan Jacobs. Enhorabuena a los dos por llegar hasta aquí. — No quería mirar mucho al chico porque era experto en distraerla, básicamente porque siempre tenía cara de estar viendo algo que ella no, como si pudiera analizarla como un pergamino. Pero levantó los ojos para, al menos, enfrentarle la mirada. Jacobs estaba con esa sonrisita sibilina que la desconcertaba, pero, externamente, puso la misma y agarró la mano que le tendía, pero este en vez de estrecharla, se la llevó a los labios. — Que gane el mejor, señorita Gallia. — Si es que era único desconcertándola. ¿Lo estaba haciendo porque la consideraba una damisela? Si nunca la había tratado así. ¿Intentaba provocarle algo? ¿Estaba consiguiendo que se pusiera a pensar en cien opciones de por qué había hecho eso en vez de concentrarse? Pues efectivamente. — Sabéis que no hay posibilidad de empate técnico, a no ser que lleguéis a tablas por acuerdo de ambos miembros. El primero desarmado o inmovilizado más de un minuto, pierde.

Silver se retiró tras el atril y les dejó frente a frente. Gal apretó la mandíbula y cruzó la varita frente a ella, al mismo tiempo que Jacobs. — Tres pasos. — Dijo el profesor, y se dieron la vuelta, alejándose según lo indicado. — Empieza el más mayor, en este caso el señor Jacobs. — Y ella aferró la varita con todas sus fuerzas, preparada para batallar. Se descalzó, tal y como el propio Jacobs le había enseñado y se tuvo que concentrar mucho para no mandarle una sonrisita al verle hacer lo mismo. Ambos iban con todo y se notaba.

Gal tenía una estrategia muy concreta. Y ella se había aferrado a esa estrategia durante media hora ya, pero nunca hubiese dicho que duraría tanto. El hecho era que los hechizos de Jacobs no lograban romper sus barreras, y los de Gal se limitaban a intentar inmovilizarle de una forma u otra. Lo malo es que se estaba cansando mucho físicamente de tanto sujetar escudos. Lo bueno es que Jacobs se estaba cansando también psicológicamente de buscar un hechizo capaz de penetrar sus escudos. De nuevo, lanzó un Ventus con muchísima fuerza, que Gal se vio venir y que trató de esquivar con una de las mejores técnicas de defensa que Silver le había enseñado. — ¡Protego! — Lanzó, creando un óvalo a su alrededor, que creaba solo medio escudo, más fácil de mantener, pero que, por su forma, protegía perfectamente. Tanta fuerza estaba haciendo, que Hasan cayó, rebotado, al lado contrario (eso sí, aferrado a la varita como si le diera vida) y ella, cuando por fin soltó el escudo, estaba jadeando, y se le había soltado el pelo. — ¡Alto en duelo! — Dijo Silver, asomándose al atril. — Descanso táctico. Hemos pasado de la media hora de duelo. — Gal le miró con cierto punto de mosqueo. ¡Si precisamente eso era lo que no necesitaba! Su única ventaja era cansar a Jacobs, si paraban ahora le daba tiempo a pensar. Suspiró y se puso la chaqueta para no quedarse fría de golpe (ahora entendía la equipación), bajando de la tarima a donde estaban Arabella, Mustang y Marcus.

¡Chica eres de acero! — Dijo Mustang según la vio. — Estás demostrando una capacidad que nunca había visto en los duelos, Gallia. Nunca había visto a alguien tan defensivo, y mucho menos a alguien tan defensivo en una final. Tienes a Jacobs despistado. — Ella negó con la cabeza y bebió el agua que Mustang le pasaba. — Qué va. Esta parada es una ventaja para él. Mi única baza está siendo ser incansable, pero como se pare, descansará y pensará en algo. — Le miró y alzó una ceja. — Aunque Fenwick ni le está mirando, yo al menos tengo a dos brujas increíbles conmigo, y al alumno más inteligente del colegio. — Dijo alargando la mano y estrechando la de su amigo. — ¿Ves? No ha pasado nada. — Bebió otro trago de agua y miró a los tres. — ¿Qué haríais vosotros? — Mustang contestó al momento. — Atacar como una loca. Empiezas tú, porque se cambia la ventaja tras el descanso. Si sales y atacas con todo lo que tienes, Jacobs no se lo va a esperar para nada, sobre todo después de tenerle media hora frito a base de escudos. — Miró a la jefa. — ¿Y usted? — Ella ladeó la cabeza. — Usaría la cabeza, como cualquier Ravenclaw. Si vas a hacer lo que dice Mustang, piensa muy bien qué hechizos controlas de verdad. Jacobs es preciso y certero, como falles en el más mínimo defecto de forma, lo va a encontrar. — Ella se mordió las mejillas y miró a Marcus. — ¿Cuáles crees que son mis fuertes? — Él la conocía mejor que nadie, mejor que ella misma a veces, lo que le dijera tendría más base que lo que pudiera decir cualquier otra persona.


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Lun Ene 17, 2022 5:30 pm por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Apretó un poco los labios y miró de reojo a los lados, y sin querer se le escapó una sonrisilla y un leve cosquilleo, solo por el recuerdo del duelo que tuvo con ella. Se le esfumó en cuanto oyó a Alice decir que quizás hacía algo que no había hecho nunca. - Bueno, emm... Tú intenta hacer cosas de las que estés plenamente segura. - Le dijo, tratando de no ponerla nerviosa y ahorrándose decirle "no creo que la final de duelo con un Slytherin dos años mayor que tú que va a por todas sea el mejor momento para probar técnicas nuevas". A pesar de la preocupación, tuvo que reír a su comentario. - Lo intentaré, sacaré mi vena de prefecto. Con sus fans y con los tuyos, daré ejemplo de serenidad, que para eso soy tu mayor fan. - Bromeó. - Confío en ti. - Susurró de vuelta, pero la frase casi se le queda inconclusa, porque ese beso le dejó en el sitio. El corazón le dio un golpe tan fuerte en el pecho que se le debería haber visto desde fuera, y se quedó sin saber qué decir. Eso... Había estado tan cerca de sus labios... - ¡Suerte! - Respondió cuando volvió en sí, pero Alice ya se había ido. Ah, maldita sea, estaba muerto de miedo. No va a pasar nada, Marcus. Relájate.

- ¡¡MARCUS!! - Semejante bocina con patas solo podía tratarse de su amigo Peter. Antes de poder reaccionar, casi se le cayó encima, echándole un musculoso brazo por los hombros. Estar en el equipo de quidditch le estaba poniendo cada vez más fuerte, y a Marcus, que seguía siendo un espadín, esas sacudidas de su amigo cada vez le sentaban peor. - Pero bueno, ¿cómo tú por aquí? No sabía que te interesara nada de nada el Club de Duelo. - Es porque la que ha llegado a la final es Alice Gallia. - Dijo Corner, apareciendo junto a él con su sonrisa ladeada habitual. - Y este no se pierde nada que Gal haga. - Peter chasqueó la lengua varias veces mientras negaba. - Pues está feísimo eso, tío, yo era tu amigo de antes y a mí nunca vienes a verme. - Porque, Bradley, tú no le das lo que le daaa... - Aaaahhhh... - Y empezaron a hacer gestitos y ruiditos agudos en sintonía mientras se reían como un par de idiotas. - Os veo muy amiguitos a los dos para ser de equipos de quidditch rivales. - Les lanzó, pero los dos seguían con su tontería, así que rodó los ojos. - Me voy a otra parte... - Va, va, tío, venga, no seas picón. - Le dijo Peter, achuchando sus hombros con un brazo otra vez. - Que te lo digo con cariño lo de picón, ¿eh? Sin faltar, que ahora eres prefecto y esas cosas. - Ya. Y tú eres de Gryffindor, no es como que pueda quitarte puntos por meterte conmigo. - Y por eso estoy yo con él, para que se pueda meter conmigo sin que sea el Ravenclaw el que pierda puntos. - Puntualizó Corner, lo que hizo que ambos rieran y Marcus rodara los ojos otra vez.

- Anda, te quejarás, mira que puestazo te tenemos reservado, primera fila. - Comentó Peter, todo alegría. - Aquí es donde más riesgo hay de que te caiga uno de los duelistas encima. O un diente que salte. O sus varitas. - Lo peor es que lo estaba diciendo como si eso fuera un atractivo de verdad. Marcus le miró con cara de miedo, y en seguida Corner salió del otro lado de Peter para decir. - Pero vamos, que no va a pasar. - Marcus soltó aire por la nariz, hastiado y mirando al frente, pero vio de reojo como Andrew le daba a Peter un tortazo en la mano y le hacía gestos para que dejara de decir idioteces. Si lo peor es que el Gryffindor no se daba ni cuenta de lo mucho que le chirriaban a Marcus esas cosas.

No quitaba la vista del duelo, casi ni parpadeaba, y por otro lado no quería ni mirar. Más de una vez achicó los ojos y giró ligeramente la cara, aunque sin dejar de mirar. Lo cierto es que estaba siendo un duelo impresionante e igualadísimo, y los dos lo estaban dando todo. - Vamos... Vamos... - Empezó a murmurar sin darse cuenta. Llevaba un rato pensándolo, pero había empezado a escapársele entre los labios. - Yo me lo voy a pensar dos veces para batirme con ella, ¿eh? Joder. - Comentó Peter. Los tres parecían tres suricatos detrás de una roca observando una pelea de leones. - Vamos... Eso, muy bien. - Siguió murmurando. Ya podía ver de reojo a Andrew y Peter compartiendo miraditas entre sí. - Eh, O'Donnell. - Susurró el Ravenclaw, de nuevo asomando por un lado de Peter. El Gryffindor le miraba con ojillos de niño que está a punto de escuchar una travesura. - ¿Eso ha sido un pico? - ¿Eh? -Un haz de luz hizo que los tres se sobresaltaran y miraran de nuevo al frente. Marcus soltó aire por la boca. - Tío, estás la hostia de nervioso. Relájate, hombre. - Le dijo Peter. - Deja al Romeo, que teme por la vida de Julieta. - Corner, quiero recordarte que a ti sí te puedo quitar puntos. - Advirtió Marcus, sin quitar la vista del duelo. Ignoró las risitas de los otros dos.

Y entonces, Silver anunció una pausa. Andrew chasqueó la lengua. - Qué mierda. Eso a Gal le viene fatal. - ¿Fatal? ¿En serio? ¿Por qué? - Preguntó súbitamente Marcus, tanto que su compañero le miró casi asustado. - Yo creo que es mejor que descansen, les va a dar algo. Cuando vuelvan, van a volver con más ganas. Buah, va a ser bestial. - Aportó Peter, pero ya Marcus no estaba nada convencido. Y como Alice estaba bajando de nuevo, dijo. - Voy con ella. - Y se largó inmediatamente, volviendo donde estaban las dos profesoras, que era por donde Alice iba a bajar.

Llegó junto a Granger y Mustang justo a tiempo para la llegada de Alice, a la que recibió con una enorme sonrisa. - Lo estás haciendo genial. Has estado impresionante. - Aseguró, esperando que en la voz no se le notara la tensión y los nervios que tenía. Aquello se le estaba haciendo muy largo, pensó que a esas alturas ya estaría resuelto, y sí, Alice dominaba muchísimo, pero Jacobs también. Confiaba mucho en ella, de quien no se fiaba era de él, tenía mucho poder. Pero su amiga confirmó lo que Corner había dicho, que la parada no le venía nada bien, que rompía su estrategia. Hizo una mueca, limitándose a escucharla, aunque sonrió cuando agarró su mano. Tras las propuestas de actuación de las dos profesoras, le tocó a él. Respiró hondo, pensativo, y finalmente dijo, volviendo a sonreír con confianza plena en ella. - La sorpresa. - Ladeó dicha sonrisa y arqueó una ceja. - Tú nunca dejas de sorprenderme, Alice Gallia. Que no sea el único. Sorprende a Jacobs, pero hazlo con algo que, aunque no lo hagas habitualmente y no se lo espere, domines. Somos Ravenclaw, pisamos sobre seguro. No intentes algo en lo que no estás segura, continúa con la defensa pero quizás... Con algo que se acerque un poco más al ataque, algo que le pille desprevenido. Sabes de esto más que yo, seguro que ya tienes ideas. - Le guiñó un ojo y le aseguró. - Confío en ti. - Su amiga se fue de nuevo y, cuando lo hizo, se dio cuenta de que Mustang le estaba mirando, con los brazos cruzados y negando con la cabeza. - Vaya piquito tienes tú. -
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Lun Ene 17, 2022 7:08 pm por Ivanka

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Algo botó dentro de su estómago cuando Marcus le dijo aquello y no pudo evitar poner una sonrisita. Miró a las profesoras y parecían conformes, así que suspiró y amplió la sonrisa. — Pues a por todas. — Y se dirigió a la tarima, haciéndose de nuevo el moño y subiendo con saltitos, llena de energía otra vez. Lo malo es que probablemente Jacobs volviera igual.

Fue a su posición en la tarima y, de nuevo, miró de reojo a Jacobs, pero no se encontró la sonrisa, encontró… ¿Dudas? En cinco años no le había visto esa cara, eso seguro. Silver se puso entre ellos y dijo. — Se retoma la final del club de duelo.Espere, profesor. — Dijo Jacobs, provocando que esa vez sí que levantara la cara y le mirara, con un murmullo de fondo entre los espectadores. Extendió la varita hacia ella. No se estaba rindiendo, si no no se la daría de punta, se la daría al revés. — ¿Tablas? — Abrió mucho los ojos y miró a los suyos. ¿Era una estrategia? ¿Lo decía de verdad? ¿Cómo iba a ser eso? El revuelo era considerable. Miró su propia varita en su mano. Solo tendría que juntar la punta con la del chico. Serían dos ganadores. ¿Cómo podía alguien como Jacobs, que siempre lo quería todo para él y solo para él, estar dispuesto a compartir la victoria de su último año? Porque no está seguro de poder ganar. Y prefiere llevarse algo que no llevarse nada, el último recurso de un Slytherin. Miró la varita y luego a los ojos de Hasan, y al final negó con la cabeza, sin decir ni una palabra. El revuelo aumentó y Jacobs esbozó una sonrisa, inclinando la cabeza hacia ella. — Debí haberlo visto venir. ¿El qué? — Preguntó ella, con una sonrisa ladeada y alzando una ceja. — Que tus ganas de tumbarme eran más fuertes que nada. — Eso la hizo reír un poco, antes de volver a su puesto, poniendo la varita frente a su cara, sin poder perder la sonrisa. Igual perdía, pero había puesto a Jacobs contra las cuerdas, para ella ya era suficiente. — Ventaja para Gallia. — Anunció Silver tras el atril. — Tres pasos.

En cuanto se giró, ni se lo pensó. — ¡Aguamenti! — Y caló a Jacobs de arriba abajo, que la miraba absolutamente alucinado, goteando, mientras el murmullo ya no era tan murmullo y había hasta risas. — ¿Tan a ciegas vuelas, Gallia? — Ella se rio y encogió un hombro. — Soy un pájaro, vuelo hasta dormida. — Dijo, sobrada. Rebotó el hechizo de Jacobs sin problema, mientras se movían en semicírculos, como animales a punto de atacarse. Se paró de golpe y, con un delicado movimiento de la muñeca y casi susurrando lanzó. — Glacius. — Y claro, eso tampoco se lo esperó el prefecto. De hecho estaba en posición de defensa de hechizos fuertes, y el Glacius le impactó de lleno, escarchando todas las partes mojadas y haciéndole tiritar de inmediato. — Serás… Cuidado con los insultos, Jacobs, no me hagas descalificarte. — Pero él se estaba riendo. Casi que era más peligroso así.

Paró el siguiente hechizo, pero su Tarantallegra no funcionó, y Jacobs reaccionó tan rápido, que no vio el Baubillio impactar contra su muñeca derecha. Se le cayó la varita, pero se tiró a por ella de rodillas, cogiéndola con la mano izquierda a lo justo para parar el hechizo que tendría que haberla incapacitado. Pero su mano izquierda no era tan habilidosa, haciendo temblar el escudo, aunque estaba haciendo un esfuerzo titánico por mantenerlo. Jacobs seguía emitiendo su hechizo, aunque tembloroso, pero ella solo podía intentar desviarlo. Levantó la mano con un gran esfuerzo, con la esperanza de desviarlo hacia arriba y ya directamente cerró los ojos. La fuerza del escudo desviando el hechizo la lanzó de espaldas, lo cual, afortunadamente, no fue mucho porque ya estaba de rodillas. Abrió los ojos. Lo había esquivado. Pero de repente oyó silbidos y pitos, y ovaciones y… No tenía la varita en la mano. Se apoyó en los brazos y levantó el tronco, mirando a Jacobs, que tenía su varita en la mano. Dejó salir un suspiro. Qué idiota. Tenía que haberlo visto. Solo era una estrategia, se había dejado ganar como una idiota.

Jacobs se puso de rodillas frente a ella y le devolvió la varita, con una sonrisa. — ¿Estás bien? — Jadeó un poco y miró al techo. — Dios, casi acabas conmigo… Creí que no te ganaba. — Ella entornó los ojos. — Y aun así has ganado. — Él se rio y le dijo. — Oye… ¿Te importa…? — Dijo señalándose a sí mismo. Ay claro, que seguía tiritando. — Finite incantatem. — Dijo tirándoselo flojito con la varita ya en la mano. Con la otra mano, Jacobs tiró de ella para levantarse a la vez, estrechándosela, como había que hacer, justo cuando Silver y Fenwick se acercaban allí para darle el premio. Pero el chico estuvo más tiempo agarrando su mano y mirándola, como si esperara a decir algo, o que lo hiciera ella. — Enhorabuena, por segundo año consecutivo, al ganador Hasan Jacobs. — Dijo Silver palmeándole el hombro. — Vamos a echarte de menos, muchacho. No saben en el Ministerio lo que les mandamos. — El chico la miró a ella y le guiñó un ojo. — Sé de alguien que no. — Ella negó con la cabeza mientras se ponía la chaqueta. — ¿Con quién me voy a batir de verdad yo entonces? — Silver se giró a ella y le puso la medalla de plata. — Y en un merecidísimo y muy disputado segundo puesto, Alice Gallia. — El hombre la miró con orgullo y miró a Mustang. — La primera Ravenclaw en conseguirlo y la tercera mujer finalista en la historia del club. — Ella abrió mucho los ojos. — ¿Quiénes eran las otras dos? Tu querida Mustang. — Dijo señalándola. — Y alguien a quien creo que conoces bastante bien. — Frunció el ceño pero luego puso expresión confusa, recordando lo que le dijo Marcus. — ¿Emma O’Donnell? — Silver asintió. Vaya. Y ella no había sido capaz de ganar… Suspiró y miró con una sonrisa triste a Marcus. Quería que la hubiera visto ganar, la verdad. No sabía por qué, o qué demostraría pero… Lo hubiera deseado, la verdad.

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Mar Ene 18, 2022 1:54 pm por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Se mojó los labios y respiró hondo, mirando muy concentrado. Notaba dos miradas sobre él, pero ya había decidido que iba a pasar de... Un momento. Miró de reojo y, efectivamente, allí estaban, mirándole con una sonrisilla. - ¿Te quedas con nosotras, O'Donnell? - Preguntó la Profesora Mustang con tonito travieso. - Oh, yo, esto, bueno, em... - Miró donde él mismo estaba antes y ahí se encontró a Peter y Andrew cuchicheando entre sí. Maldita sea, se había quedado bloqueado. - Ya es mejor que te quedes. Va a empezar. - Comentó Arabella, señalando la tarima. Le entró de nuevo la inquietud por el cuerpo de ver el duelo reanudarse. Pues sí, ya se quedaba, no quería ni pestañear por miedo a perderse algo, como para moverse a otra parte.

Lo que ocurrió no lo esperaba, ni él, ni ninguno de los presentes, ni siquiera la propia Alice, a quien miró inmediatamente para evaluar su reacción y el desconcierto era bastante patente. Frunció el ceño y miró a las profesoras, extrañado, como si necesitara una explicación. Arabella parecía reflexiva, pero Ruth estaba bufando. - ¡Sí hombre! Qué listo. - Masculló, lo suficientemente indignada pero lo suficientemente baja para que Silver Handsgold, que hacía las veces de árbitro, no le llamara la atención. - Se ha visto perdiendo y ahora ofrece tablas. - Bufó. - Slytherins... - O quizás quiera darle una parte de la victoria. - Dijo Arabella, sin perder la expresión reflexiva y en tono de estar pensando en voz alta. Marcus miró aún más extrañado a ambas, de hito en hito. Ruth parecía aún más indignada. - ¡No necesita que la dejen ganar! Gallia puede de sobra sola, y si no puede, pues se llevará una plata dignamente. - Qué rápido se sentían los Gryffindors heridos en su orgullo. Marcus echó aire por la nariz y miró a la tarima, viendo ese duelo de miradas que acontecía. Lo cierto es que una parte de él estaba muy de acuerdo con Mustang: Alice no necesitaba regalos, ganaría si merecía ganar, y si no, sería una plata muy digna. Por otra parte... ¿Estaría Jacobs realmente protegiéndola? Si era así, que firmara ya las tablas, porque Jacobs era muy poderoso y si había considerado que podía herirla, mejor parar, en esos casos el miedo gobernaba sobre cualquier otra cosa en Marcus. Pero sabía que Alice no se quedaría conforme si le regalaban unas tablas, sobre todo quedando la duda de si se la habían dado por pena o si podría haber ganado de no achantarse e intentarlo... Marcus no aceptaría esas tablas. Y Alice, en vista de su gesto, tampoco.

Sonrió, orgulloso, aunque el miedo volvió a atacarle otra vez. - Esa es mi chica. - Dijo Ruth, orgullosa, como si eso fuera una victoria personal. - Creo que no es solo tu chica... - Oyó murmurar Arabella, y Marcus pasó el comentario por alto porque estaba demasiado centrado en llenarse de orgullo mirando a Alice, pero este pareció llegar a su cerebro con unos segundos de retraso. Cuando lo hizo, miró extrañado a las dos mujeres, que parecían compartir una risilla confidencial mirándole de reojo. Vaya, la Señora Granger de increíble buen humor no sabía si le gustaba tanto como la Señora Granger habitual. Se centró en el duelo, y por un momento estuvo a punto de pedir las tablas él, porque la cosa se estaba complicando. Mientras estaban parados le era muy fácil decidir en pos del orgullo de Alice, pero ahora que el duelo se había reanudado temía que fuera derrotada y acabara saliendo herida de verdad. Estaba tan en tensión que avanzó un poco, inconscientemente, echándose tanto hacia delante que tenía la cabeza casi metida en los de la fila de delante (a los cuales no les hizo demasiada gracia la intromisión, pero ni los vio, no podía quitar los ojos del duelo). Y entonces Alice lanzó un Glacius y sonrió de lado, con un cosquilleo en el pecho. Había captado la referencia, y... Puede que se hubiera puesto un poquito nervioso otra vez. Sí, "nervioso" era un término elegante para definirlo.

Cuando se le cayó la varita volvió a dar un paso hacia delante. - Ejem ejem. - Dijo la alumna sobre la que se estaba prácticamente echando encima y apartando de su amiga, pero Marcus ni pestañeó, solo se llevó el dedo índice a la chapa de prefecto y le dio un par de toquecitos. Lo siento, pase preferente, pensó, pero lo dicho, no iba a despegar ni un solo sentido de ese duelo. Se sentía el corazón a mil por hora mientras Alice trataba de mantener ese escudo a duras penas. Consiguió esquivar el ataque... Pero perdió la varita. Frunció los labios mientras todo el mundo ovacionaba a su alrededor. Había ganado Jacobs, y se alegraba por él, pero maldita sea, quería tantísimo que ganara Alice... Aunque no tanto como verla ilesa, y ya solo por eso respiró aliviado. Aplaudió a Hasan y volvió con las profesoras. - El año que viene no va a haber quien la tumbe. - Aseguró Ruth, que aplaudía ruidosamente pero en clara referencia a Alice. Marcus la miró, pensando espera, ¿el año que viene? ¿No iba a acabar con eso ese año? Creía que ya había aprendido y desfogado lo suficiente. Suspiró. Bueno, Alice había demostrado ser buena con creces... Solo esperaba que en esto no quisiera también "cada vez más" y acabara haciéndose daño real.

En ese momento, mientras Silver le daba la medalla de plata y él aplaudía y ovacionaba con ganas, Alice cruzó la mirada con él. Le guiñó un ojo en la distancia, con una sonrisa, y esperó a que bajara. Mustang fue a lanzársele encima, pero le pareció ver por el rabillo del ojo como Arabella la paraba con un gesto de su brazo, lo que le dio ventaja a él. - Alice. Eso, ha sido... - Hizo un exagerado gesto con las manos. - IMPRESIONANTE. - Agarró sus manos y las apretó. - Has hecho historia, Alice. Medalla de plata en tu primera competición, y estando en quinto, con un rival que ya fue ganador el año pasado y que te supera por dos cursos. El año que viene, nadie te quita el primer puesto. - Se acercó a su rostro para darle un afectuoso beso en la mejilla (que no en la comisura, quizás... Después, ahora había mucha gente), pero antes de hacerlo le susurró. - Sí, ya tengo asumido que vendrás el año que viene. Y tienes todo mi apoyo. - Ya sí le dio el beso en la mejilla. Pasaría miedo, pero Alice había demostrado defenderse solita maravillosamente. - GAaaaAAAAaaaaAAAaaalll. - Bueno, Peter otra vez, pegando saltos y haciendo un bailecito ridículo junto a Corner. - ¡Qué tía! Menuda pasada. - Yo a ti no me enfrento más, ¿eh? - Dijeron respectivamente el Ravenclaw y el Gryffindor. Ya se le habían echado los dos encima como dos fans pegajosos, hasta que llegó Ruth Mustang, apartándoles como si fueran moscas. - A ver, por favor, respeto a la docente, que tengo que felicitar a mi alumna aventajada. - Tomó a Alice de los hombros y dijo, con una gran sonrisa. - Estoy muy orgullosa de ti. Has hecho historia, has estado bestial, le has plantado cara a Jacobs y, encima, no has aceptado unas tablas. Yo no lo habría hecho, te he enseñado bien, tienes sangre de leona. - Pero tiene alas. - Comentó Arabella, con su porte solemne, apareciendo por allí sin perder la sonrisa que llevaba luciendo toda la tarde. - Enhorabuena, Gallia. Sabía que debía venir a verte, y ha merecido la pena. Tú siempre vuelas alto. -  
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Mar Ene 18, 2022 4:10 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Bajó de la tarima y trató de mantener la sonrisa, acercándose a Ruth y la jefa. Quería decir que lo sentía, que era una faena haberlas hecho ir allí para nada… Pero Marcus se saltó todos los protocolos y se metió primero. Dejó que le agarrara las manos y tragó saliva. Le veía tan ilusionado… Y eso solo con haber conseguido la plata. Si hubiera ganado… ¿Qué no hubieran hecho si hubiera ganado? Si ahora se sintiera en lo más alto para poder decirle “mírame, soy la mejor, merezco la pena, ¿no crees?”. Rio un poco y dijo de corazón. — Eres el mejor amigo que existe Marcus. — Pero sentía un nudo en el pecho y unas ganas de llorar interesantes. Claro, que se paliaban bastante con aquel beso que le dio, haciéndola reír y sentir esa sensación en el estómago que le daba con él. — Bueno, no sé, lo tengo que pensar… — Contestó a lo de volver. Luego le miró a los ojos, poniendo una sonrisa sincera. — He intentado ganar a un Slytherin con una táctica de un Ravenclaw… Pero con mucha vena Slytherin. — Rio un poquito y ladeó la cabeza. — Si hubiera ganado, tendría que darte crédito a la victoria. — Se mordió los labios por dentro. — Pero gracias por venir, de verdad. Gracias por confiar en mí. — Aunque no haya sido capaz ni de ganar, pensó con rabia.

Rio un poco al ver a Peter acercarse a ella tan escandaloso como siempre. — El resultado sería parecido a este, Pete. Tú atacas a lo loco. — Luego miró a su compañero de Ravenclaw y amplió la sonrisa. — ¡Corner! Has venido. Muchas gracias. Pues claro, tía, yo no me pierdo una final en la que haya un Ravenclaw, y lo has petado. De verdad, eres un orgullo. Al menos algo nos llevaremos este año, si el quidditch no. — Rio un poco y asintió, apretándole el hombro. Sinceramente, ahora lo que quería era estar sola, llorar un poquito y hacer algo que la ayudara a olvidar ese tema. Pero, claro, las profesoras también querían hablar con ella.

Que Ruth la llamara alumna aventajada la hacía sentir aún peor. — Siento no haberlo logrado, señora Mustang. — Pero entonces le dijo aquel discurso y las lágrimas amenazaron con salir. Tragó saliva. — Si las hubiera aceptado ahora habría dos ganadores y ahí sí que habría hecho historia. Pero no lo habrías disfrutado, pajarito orgulloso. — Dijo la jefa con esa sonrisa ladeada tan suya. Con sus palabras, sus lágrimas terminaron de salir. — Gracias, señora Granger. — Miró a Mustang y dijo. — Al menos tengo el honor de estar en ese podio con usted. — Luego miró a Marcus y dijo. — Y con tu madre, claro. Wooooo cuidado con la s… — Empezó Peter, haciendo de esos gestos tan bobos y graciosos que hacía siempre, pero Corner le dio fuertemente en la espalda. — La superheroína de Ravenclaw, sí. Todos pensamos igual, Gal.

Entonces oyó una voz a su espalda. — ¿Ni un ramo de flores para la subcampeona? Hay que ver… Con lo que te gustan a ti las plantas y siendo tu valedora la mismísima Ruth Mustang. Te lo haría yo, pero no sé cuáles son tus favoritas. Y tengo un poco de miedo de que me lo tires a la cabeza— La profesora se cruzó de brazos y se pasó la lengua por los dientes. — Mira, Jacobs, porque ya no te doy clase, que si no… Ya te hacía peligrar la nota. Contenta me tienes. — El chico hizo uno de sus gestos corteses. — Discúlpeme, profesora. He hecho lo que he podido para darle la victoria, pero si me llego a dejar ganar, ahí si que peligraba mi integridad. Y si le hace sentir mejor, he pensado que me rendía de hipotermia, la verdad. — Ruth chasqueó la lengua. — Llantos, solo oigo llantos. A ver, Arabella, échame una mano. — Y les hizo un gesto para que se apartaran y susurró algo en el oído de su jefa. — ¡Orchideus! — Lanzaron a la vez. Allí apareció un ramo de anémonas francesas blancas y ramas de romero verdes y superolorosas. Abrió la boca mucho y lo cogió, mirándolo impresionada. — La flor del viento, que es muy de ella, y el romero, que yo creo que no hay nadie que cuide más del romero y le haga más publicidad que Alice Gallia. — Dijo satisfecha Ruth. — Apunta, Jacobs, para cuando quieras jugar a los caballeros andantes. — El chico se encogió de hombros, pero ella ya se había acercado a Marcus con las flores. — ¿Has visto qué preciosidad? ¿Te acuerdas cuando la señora de Saint Tropez nos regaló unas así y nos dijo lo de… Lancelot? — Casi dice “filtro de amor” y hubiera quedado medio raro. — Gal, yo venía a invitarte, bueno a invitaros, a ti también, Marcus, a la fiesta que me ha montado mi amigo Greengrass en la sala de prefectos de Slytherin. Tenemos todos los permisos. Así celebramos esto y que me sirva de despedida, aunque deje el barco en buenas manos. — Dijo dándole en el hombro a Marcus. — Ravenclaw al menos. A Hughes no lo quiero ver por allí.Jacobs, que aún somos profesoras… — Recordó Arabella. El chico se encogió de hombros. — No va contra las normas que te caiga mal la gente, señora Granger. En fin, ¿venís? — ¿Y nosotros no? — Preguntó ofendido Peter. — ¡Hasan, tío! Que por tu culpa he dado con el culo en el suelo mil veces. Mejor no te digo cómo me ha humillado a mí en el campo de quidditch. — Dijo Corner, falsamente ofendido también. Jacobs rio. — Venga, sí, vamos todos. — Para fiestas estaba Gal, pero miró a los ojos de Marcus y… Si ahora se metía en la habitación a llorar sí que se iba a preocupar. Tragó saliva y bajó la mano para dársela. — ¿Vamos?

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Miér Ene 19, 2022 6:37 am por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Ladeó la sonrisa y arqueó las cejas una vez, con un toque chulesco. - ¿Hay mejor táctica que la creada por un Ravenclaw con sangre Slytherin? - Y, desde luego, ganar a un Slytherin usando medicina Slytherin bien macerada por una mente Ravenclaw le parecía lo más inteligente que se podía hacer. A Alice le había faltado potencia y conocimiento, insistía, por los dos cursos de diferencia con su potente rival, si no, habría ganado de calle, estaba convencidísimo. Se encogió de un hombro. - Me conformo con ir acompañado de una medallista de plata. Prefecto y subcampeona del Club de Duelo juntos, vamos a ser la envidia del castillo. - Conocía a Alice y sabía que estaba fastidiada, él lo estaría y era mucho más orgulloso que ella, o sea que estaría peor incluso. Solo podía tratar de animarla lo máximo posible, porque aunque desde dentro se sentiría hundido, desde fuera veía el gran logro que había hecho. - Siempre confío en ti. - Aseguró.

No le gustaba ver a Alice llorar, le partía el alma, pero sonrió ampliamente cuando ella dijo que compartía podio con su madre. Era cierto, Emma Horner había sido una gran duelista (seguro que aún lo era, pero a ver quién era el valiente que la retaba) y había hecho historia, fue la segunda mujer en la historia de Hogwarts en hacerlo después de la presente Ruth Mustang. El comentario interrumpido de Peter le hizo mirarle con extrañeza, porque a saber qué tontería estaba diciendo su amigo ahora, pero como Corner le interrumpió y él estaba más pendiente de Alice y las profesoras, no le hizo mucho caso.

Allí llegó el campeón oficial, Hasan Jacobs. Se tuvo que reír un poco con la conversación, aunque no pudo evitar apuntar. - Que no tenga rosas. - Y le guiñó un ojo a Alice. Sabía que no le gustaban las rosas, así que nunca se las pondría en un ramo, que ahora que lo pensaba... Podría hacerle uno. Pero ya se le adelantó Mustang, y ciertamente, su ramo había salido frondoso y precioso, mucho más de como le hubiera salido a él de haberlo intentado (que tampoco era como que el hechizo Orchideous lo tuviera especialmente dominado, tenía en mente mejorarlo, pero tampoco es como que estuviera todo el día creando flores, lo había dejado como menos prioritario). Rio un poco, en un segundo plano, con los comentarios de Hasan sobre la hipotermia, y al final las sospechas de Arabella parecían ciertas: quería concederle parte de la victoria, o al menos eso se interpretaba de la frase "dejarla ganar". Podría ser una sobrada Slytherin, porque Marcus juraría que a Jacobs le había costado su buen esfuerzo vencerla, pero igualmente había hecho bien en no permitirlo. Alice no se lo habría perdonado, ella quería ganar por méritos propios.

Lo dicho, el ramo de flores era impresionante y muy oloroso, aunque Marcus miraba más a Alice que a las flores. Se le cambiaba la cara cuando veía flores que le gustaban, tan bien cuidadas y vivas, le iluminaban el rostro. Mientras la miraba, alguien le dio un picotazo con el índice en la mejilla que le hizo sobresaltarse, como si con ese dedo hubieran explotado la pompa en la que estabas metido. - La baba, O'Donnell, que se te cae. - Le bromeó Peter en el tono más bajo que él era capaz de usar, que no era mucho pero al menos se esforzaba el pobre, mientras Corner reía como una ratilla malvada a su lado. Marcus rodó los ojos. - Se merece un premio bonito por la hazaña que... - Ya ya. - Le interrumpió, mientras los dos seguían riéndose entre sí. Mira, no pensaba contestar. Rodó los ojos de nuevo hacia Alice y, al hacerlo, se encontró a Jacobs mirándole también. Pero no parecía querer enterarse de lo que le decían los otros dos, o mirarle con esa sonrisa enigmática y sobrada que tenía siempre, con un punto gracioso. Parecía... ¿Triste? Si había ganado. Oh, ¿sería porque no le había felicitado aún? Qué maleducado, Hasan siempre había sido bueno con él.

Iba a dirigirse a su compañero prefecto pero Alice, ilusionada, le enseñó el ramo, y él solo pudo sonreír de oreja a oreja. - Es precioso. - Confirmó sobre el ramo. - Con mucho romero, como a ti te gusta. - Por el rabillo del ojo vio a Jacobs removerse y lo que parecía ser un suspiro mudo, pero lo dicho, solo lo había visto de refilón. Siguió centrado en el ramo. Ah, sí, las anémonas francesas, la noche de San Lorenzo. Su sonrisa se ensanchó aún más ante el mero recuerdo. - Un ramo indudablemente hecho para ti. - Aseguró, y ahí llegó Hasan a invitarles a la fiesta. Le sonrió y se acercó a él. - Enhorabuena por la victoria, ha sido una final impresionante, la verdad. - Dijo de corazón. El chico le sonrió amablemente y puso una mano en su hombro. - Y tengo a quien cederle el testigo, ¿verdad? - ¡Desde luego! - Corroboró con una risa radiante, mirando a Alice, pero Jacobs le había mantenido la mirada unos segundos y... Espera, se refería a cederle el testigo de la victoria a Alice, ¿no? Así lo había entendido él. ¿A qué otra cosa iba a referirse, si no?

Luego volvió a decir lo de dejar el barco en buenas manos y en eso sí se refería claramente a él. Ah, sí, había oído que habían nombrado prefecto a Layne Hughes. No le daba ninguna buena espina ese chico, pero cuando le habían elegido, por algo sería. Quería hablarlo con Hasan, saber su opinión, quizás el chico confiara en él y así Marcus se quedaría más tranquilo, aunque por su comentario algo le decía que no era precisamente así. ¿Por qué le habían dado el puesto, entonces? Miró a Alice, sonrió y asintió. - Por supuesto que vamos. Esto hay que celebrarlo. - Y se dirigieron hacia la salida. Las profesoras se despidieron, asegurando que casi que preferían no estar presentes en esa fiesta vaya que la tuvieran que desmantelar, iban a hacer la de "ojos que no ven, corazón que no siente". Eso le hizo a Marcus mucha gracia, pero avanzó hacia fuera de la sala. - Si es fiesta de prefectos, estará Olympia la de Hufflepuff, ¿no? - Preguntó Corner, así como quien no quiere la cosa, pero se le había notado tanto el interés en el tono que Peter y Marcus le miraron con sonrisillas. - ¿Qué interés tienes tú en Oly? - No, no, solo pregunto. - Ya ha conseguido que vaya a "animarle" a los partidos.- Delató Peter, poniendo unas exageradas comillas con los dedos y usando un tonito muy evidente, el cual Marcus aprovechó para burlarse también. - Uuuuhhhh. - No seáis idiotas. Solo nos llevamos bien. - Te recuerdo encelado de Sean Hastings por sentarte con ella en Historia de la Magia. - Sois unos capullos. No se puede decir nada. - Eso hizo a Marcus reír a carcajadas y buscar la mirada cómplice de Alice, pero no estaba. Miró extrañado hacia atrás. Ah, se había quedado en la puerta del Club de Duelo charlando con Jacobs, estarían hablando del duelo, seguramente. Bueno, ya vendrían.
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Miér Ene 19, 2022 7:42 am por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Dejó caer el ramo en brazos de Peter. — Venga, Bradley, por guapo, lleva el ramo de la subcampeona. — Y como el chico era tan payaso, se lo pudo delante, como si fuera una novia y dijo. — Sí, señorita Gallia. — Dijo con tono pomposo y exagerado. No tenía cuerpo para fiesta, y a cada minuto que pasaba, menos le apetecía. ¿Qué hacía? ¿Se iba cuando sus amigos estaban allí, apoyándola, las profesoras le hacían un ramo… No podía ser tan niña chica. Simplemente había perdido. Pero es que Marcus lo ganaba todo: las mejores notas, el puesto de prefecto, cualquier cosa que se propusiera y ella… Ella no era capaz de ganar, ni siquiera de aceptar una victoria compartida. Ahora al menos sería campeona compartida. Llevaba todo el curso pensando que… Que Marcus y ella… En fin, que tenían algo y que, ¿por qué no? Pues porque no se sentía digna de nada. Se estaba agobiando, mientras iban por el pasillo hacia las mazmorras. Se desvió un momento a uno de los pasillos e hizo un para de respiraciones profundas. No podía dejar que aquella cenicidad se apoderaba de ella

¿De qué te escondes? — Ella suspiró pero puso media sonrisilla. — De ti, Hasan. — Abrió los ojos y se lo encontró contra ella. — Pues venir a la fiesta a la que te he invitado es mala estrategia. — No tenía ganas de pique ni de juegos, así que trató de darse la vuelta e irse. — Tengo que irme. — Pero Jacobs la agarró del antebrazo suavemente. — No le dejo a nadie ver una debilidad así de mí. Y menos delante de tanta gente. — Gal se giró alzando una ceja. — ¿Debilidad? Si has ganado. Y me has ganado con la cabeza que es lo que más me molesta de todo. ¿Qué hubieras hecho si te llego a decir que sí a las tablas? — Jacobs soltó el aire un poco desesperado. — ¡Pues alegrarme de corazón! Para eso te lo propuse. — Gal soltó una risa y trató de salir andando, pero Jacobs le puso un brazo por delante. — Gal, de verdad… Hasan, has ganado, ya está. Aceptado. — Puso una sonrisa tranquilizadora, pero quería estar sola. — No estoy enfadada contigo. Has ganado justamente. No quería ganarte. — Le cortó, sorprendiéndola un poco. — No quería que perdieras, eres una duelista genial, te merecías el título. Pero tampoco quería perder, la verdad. — Gal rio. — Si es que no se trata de querer. Hay que merecerlo. — Jacobs suspiró. — Si te ofrecí las tablas es porque prefería compartir esto contigo. — Gal le miró y alzó una ceja. — Tú no has compartido nada nunca, Jacobs. — Notó cómo deslizaba la mano por el antebrazo con suavidad. Igual no quería agobiarla agarrándola. — Contigo es la única forma de ganar, Gal. Dejarlo en tablas, conformarte con compartir. — Le miró a los ojos, frunciendo un poco el ceño. ¿Qué quería decir? — No sé de qué me hablas. — Dijo ya, por mucho que le molestara reconocer que no entendía algo cuando se lo estaban diciendo, porque temía que había matices que se le estaban escapando. Él suspiró y negó con la cabeza. — ¿Voy a tener que seguirte otra vez a la sección prohibida para que me tengas que sobornar, como el año pasado? — Eso le hizo reír, agradeciendo la distensión del momento. — ¿Me vas a dar un libro de venenos? ¿Y tú vas a querer pasar media hora con el prefecto Jacobs solo para ti, como dijiste aquel día? — Ah. Eso. Ahora ya se iba enterando.

Si lo pensaba objetivamente, Jacobs tenía una sonrisa y una actitud irresistibles. Pero se había ido de la habitación por Marcus, no tenía cuerpo para hacer el tonto con otro prefecto, por atractivo que fuera. — Hasan... — Le dijo con suavidad. — Me voy dentro de unos días de aquí. Y he ganado todo lo que he podido, que he ansiado conseguir… — Negó con la cabeza y rodeó su cintura. — Pero contigo a lo más que aspiro es a dejarlo en tablas. — Le dijo él, sin acercarse más, pero sin soltarla de la cintura. Pero al mirarse a los ojos, frunció el ceño. — ¿Qué te pasa? Tú no estás bien, y no es por el duelo. — Jacobs era sincero y… Le gustaba, o al menos le tenía echado el ojo, como se lo echaba a tantas otras cosas, tal como acababa de decir. Lo sabía. Lo notaba mucho en el club, y… En cierto modo, pegaban. Por eso era buena persona para preguntarle aquello.

¿Qué quieres de mí, Hasan? — Él la miro un poco más preocupado de repente, aflojando el agarre de su cintura, como si hubiera empezado a quemar. — Na… Nada, Gal. No es que quiera, o sea… No si eso te molesta.Solo contéstame, Hasan. ¿Qué quieres de mí? — Él suspiró y la miró a los ojos. — Solo lo que tú quisieras darme. Deja de darme evasivas. ¿Qué quieres de Alice Gallia? ¿Quieres… liarte conmigo en un pasillo? ¿Quieres solo demostrar que podrías conquistarme a lo Slytherin que consigue todo lo que se propone? ¿Quieres algo más?A ver, a ver… No se por qué estas tan enfadada de repente, pero vamos a hablarlo. — Uf, Hasan en modo prefecto Jacobs al ataque. Ella resopló y dijo. — No saques ahora al sanador mental que llevas dentro. — Él rio entre dientes. — Todos los prefectos somos un poco de eso. Gal, ¿te he llevado yo a pensar que quiero algo de lo que has dicho?¿No quieres?No así… Mira… — Suspiró, como si estuviera decepcionado con la situación. —No quiero demostrar nada. Tú me gustas, Gal, me has gustado siempre. Eres preciosa y sabes seguirme el rollo. Y me atraes. Pero… — Se rio. — Siempre he dado por hecho que… Que si algo llegaba a pasar entre nosotros, solo sería porque te has peleado tontamente con Marcus y te quieres consolar. Y yo… Tengo principios… — Soltó una risa, claramente acordándose de aquel momento de cuarto. — Pero no tantos como para renunciar a una chica como tú si tú quisieras también, ni siquiera por Marcus. Una chica como yo… ¿Cómo es eso, Hasan? — Él pareció un poco confuso. — Mmmm te lo acabo de decir. Guapa, independiente, probablemente más inteligente que yo, que sabe seguirme el rollo… No sé. Como eres tú, Gal. ¿Tú crees que soy… No sé, incorrecta, para un prefecto?Creo que nadie es incorrecto para nadie. Para este prefecto, desde luego que no. — La miró significativamente. — Y para ese por el que suspiras, tampoco. ¿Se puede saber que bicho ha picado a la siempre segura Alice Gallia? — Ella tragó saliva y le miró a los ojos. — Oí a alguien… Importante para mí decir “las chicos como Marcus no acaban con las chicas como Alice”... — Jacobs la miró sin perder la sonrisa pero con cara extraña. — Qué estupidez. — Pero ella no dijo nada, solo suspiró. — Gal, escúchame bien. No hagas tonterías por esto. Por lo que digan los demás, por la presión que te pongan, o te pongas tú misma. Hay cosas que no tienen marcha atrás. Haz solo lo que quieras, lo que desees de verdad y te vaya a reportar algo. Y por Merlín, deja de pensar esas cosas tan raras de ti misma. Eres una chica fantástica pero… deja de perder el tiempo. — Apretó los labios y se encogió de hombros. — Es que siempre que intento algo con él… Se interrumpe, o se acaba, o no podemos… — Hasan rio entre dientes. — Cuéntame más. — Ella le miró con cara de circunstancias. — Vale, perdona… — Le acarició la mejilla con el dorso del índice. — Estás dándole demasiadas vueltas a la vida, Gal. No hay señales del destino, no hay algo más grande que te impide estar con Marcus. — Giró el rostro. — Aparte de tú misma. ¿Sabes qué es lo que quieres de él? — A él, pensó, pero a Hasan solo le encogió los hombros. — ¿Y él de mí? Igual solo me quiere para… — Rio un poco. — Lo que me quieres tú. O solo para ser su amiga. — Jacobs rio. — Tú qué sabrás para qué te quiero yo a ti. — Ella le alzó la ceja y dijo. — ¿Para ser Roslin segunda parte? — Él negó y se mordió el labio inferior. — No. Diana y tú… — Se rio. — No os parecéis en nada. Pero déjame que te diga una cosa. Hay líneas que con las amigas no se cruzan. — Gal alzó la ceja. — O sí. — Él negó. — Entonces… Siempre es algo más. No solo amiga. Pero si quieres un consejo… No le digas nada hasta que sepas lo que quieres. No os hagáis daño, Gal. Marcus y tú… Sois dos entre dos millones. — Tragó saliva, le miró y asintió con la cabeza. — Vamos con los demás. No sea que…Piensen que estamos haciendo algo, lo que me faltaba hoy. Crean que les hemos abandonado. — Jacobs rio. — Ya. — Le pasó un brazo por el hombro y le susurró. — En verdad sigues siendo una niña, ¿sabes? — Ella rio y ladeó la cabeza. — Y tú un prefecto con principios. Nos va bien así. — Él soltó una risita. — Sí. Sí que nos va bien.

Llegaron a la sala de Slytherin y sintió cómo le caía, de golpe, Oly enicma. — GAAAAAAAAL ERES SUBCAMPEONA. — Le dio una serie de besos en la mejilla, como las abuelas. — ¿Cómo se puede ser tan puta ama? — Gracias Oly, gracias por estar aquí tú también — A Marcus le iba a dar un infarto de oír a una prefecta hablar así. —Uhhhhh Jacobs, ¿te ha hecho pasar miedo una niñita de Ravenclaw? — Le picó el prefecto de Gryffindor. Ella rio y negó con la cabeza. — ¡Ay tontos! No el digáis esas cosas. Le veo el aura un poco tristona, jope, siendo ganador. Ni caso, Hassie, cariño. Es el campeón y son sus últimos días, no le piquéis. — Avanzó, con Oly colgada de ella, hacia donde estaban sus amigos y susurró. — No veas con la sala de prefectos de Slytherin, qué lujosa para estar en las mazmorras, ¿no? — Dijo tratando de sonar un poco alegre y dispuesta a meterse entre todos un poquito con los Slytherin.
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Miér Ene 19, 2022 11:14 am por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Avanzó junto a los otros dos hasta el aula de prefectos de los Slytherin y lo cierto es que había bastante gente, todos los prefectos (excepto Kyla, que pasaba bastante de las fiestas y si no la arrastraba él, no iba a ninguna parte) y algún que otro invitado. Como era una fiesta no oficial, los presentes eran un poco mezcla. El día de la fiesta oficial de prefectos tras el nombramiento de los nuevos, que eran básicamente los dos de Slytherin y el chico de Hufflepuff, se lo pasó básicamente con los que ya conocía. Bueno, y con el nuevo de Hufflepuff, porque era un chaval bastante agradable. No llegó a hablar con los dos de Slytherin. Ella era Eunice McKinley, la conocía de vista, de las clases, y por ser compañera de su hermano en el equipo de quidditch de Slytherin, en la posición de golpeadora. Ah, y por ser la melliza de Ethan McKinley, ese tipo que tan mala espina le daba pero que era muy amigo de Alice. A Layne Hughes sí que le conocía de antes, y no es que tuvieran una relación demasiado cordial, ese sí que le daba mala espina. Ya tendrían tiempo el año que viene para hablar.

O no. El nuevo prefecto de Hufflepuff se fue hacia ellos para saludarles, junto a Oly (para alegría de Corner), quien venía muy dispuesta a presentarlo a sus amigos sin darse cuenta de que ya se conocían de sobra, porque el chico era el buscador del equipo de Hufflepuff. Tres jugadores de quidditch juntos y Marcus, que no podía interesarle menos el deporte, allí, sin una Alice que contrarrestar. Hizo mal en mirar para los lados con cara de desear hablar con otra persona mientras esos tres comentaban jugadas y Corner aprovechaba para hacerse el interesante delante de Oly. Cuando hacías eso, te arriesgabas a que la mirada fuera interceptada por alguien con quien no te apetecía hablar. Fue justo lo que ocurrió.

- Prefecto O'Donnell. - Dijo Layne Hughes, acercándose a él a pasos lentos y con pose erguida, con una sonrisa ladina y las manos en los bolsillos. - No sabía que te codearas con la élite del quidditch. - Eso había sonado irónico y despreciativo. Layne hablaba siempre así, por eso no le agradaba su presencia. Se limitó a sonreír y a encoger un hombro. - Mi hermano es de la élite del quidditch, como tú dices. - Ah, Lex, sí. Cierto, cierto, es de nuestro equipo. Eunice habla muy bien de él. - Comentó, señalando a la chica con un gesto lánguido de la mano cuya dirección Marcus siguió con la mirada. La prefecta estaba a lo lejos, aparentemente en otra conversación con otras personas, pero no les quitaba el ojo de encima a ambos. Marcus volvió la vista a Layne y asintió con cortesía y una sonrisa protocolaria. - Enhorabuena por el puesto, por cierto, no tuve la ocasión de decírtelo el otro día. Ni a Eunice, iré ahora a felicitarla también. - No te preocupes. Yo se lo digo de tu parte. - Respondió el otro, con voz sibilina y media sonrisa. ¿Era cosa de Marcus, o eso había sonado un poco... cortante?

El otro bebió parsimoniosamente de su bebida, estirando una pausa dramática y muy intencionada, y luego dijo. - ¿Sabes? Yo creo que vamos a ser muy buenos compañeros, tú y yo. - Comentó mirando al baso, pero luego alzó los ojos hacia él. - Fenwick me ha dicho que tu primo Percival fue prefecto de Slytherin también. Supongo que te habrá dado muy buenos consejos. - Para nada, pensó Marcus. No era Percival su modelo a seguir, precisamente, de hecho la relación con su primo no es que fuera para tirar cohetes. Pero él era muy prudente y, sobre todo, no vendía a la familia, así que simplemente sonrió con cortesía una vez más y dijo. - Alguno que otro. - Eso es genial. Se nota que tienes sangre Slytherin, Prefecto O'Donnell. Bueno, Marcus, puedo llamarte Marcus, ¿no? Ya somos colegas. - Claro. - Dijo él con normalidad. No es como que hubieran hablado mucho (nada, podría jurar) en ese curso, así que no entendía muy bien a qué se debía la puntualización. La gente que no era clara le tensaba, y Layne parecía tener demasiadas sombras. Ante su permiso para tutearle, el otro amplió una sonrisa sibilina y le se mojó los labios, dejando la mirada en él varios segundos. Marcus trató de sonreír con normalidad, pero su mirada se posó en la puerta. ¿Dónde diablos estaba Jacobs? Con Alice, ya, pero... Buf, mal momento para echarle de menos, justo cuando se iba a ir.

- Oye... - Le susurró el otro, repentinamente cerca y repentinamente confidencial. - Sé que... No soy muy de tu agrado, por decirlo así, ya sabes, por lo que pasó en primero. - Marcus frunció el ceño, ligeramente extrañado. El otro chasqueó la lengua. - Pero solo eran chiquilladas, no me lo tengas en cuenta. - Llámalo chiquilladas, llámalo si no llega a intervenir Jacobs nos hubieras hecho bastante daño, pensó, pero solo apretó un poco la mandíbula y disimuló. El día del Orgullo Ravenclaw, cuando aún estaban en primero, Alice y él estaban tan tranquilos jugando, resolviendo la última prueba, cuando Layne y otros dos matones de Slytherin vinieron a molestarles, a quitarles las pruebas que habían ganado y a burlarse de ellos, incluso hechizaron a Alice. Lo dicho, de no ser por la intervención de Hasan, podrían haberles hecho daño, y Marcus estaba muy tierno por aquella época aún, pasó un buen mal rato. Desde entonces, huía de Layne, aunque tampoco es como que Layne se les hubiera vuelto a acercar. Con el tiempo, simplemente, la cosa cayó en el olvido... Pero que volviera a sacárselo le hacía pensar que no era tan chiquillada como Layne le quería vender. - Yo creo que tú y yo podemos trabajar muy bien juntos. - Apuntó el Slytherin, señalándolo con la mano que portaba el vaso, ladeando la sonrisa aún más. Su mirada le daba desconfianza, pero asintió, de nuevo con cortesía y cordialidad. - Se me da bien el trabajo en equipo, por lo que no lo dudo. - Respondió. Notó un punto de desagrado que hizo un gran esfuerzo por disimular en la cara de Layne, pero finalmente sonrió. Al menos hasta que levantó la mirada y vio a alguien que le hizo pensar que era mejor terminar la conversación. - Disfruta de la fiesta. - Lo mismo digo. - Respondió, y Layne se dio media vuelta lentamente, no sin antes lanzar una mirada casi amenazante a quien se acercaba por la espalda de Marcus, y se marchó.

Cuando se giró, se encontró a Hasan, devolviéndole la mirada de pocos amigos a un Layne que ya se había ido. - ¿Qué quería? - Preguntó, sin paños calientes. Marcus se encogió de hombros, restándole importancia. - Nada especial. Solo saludar, creo. - Hasan seguía mirando a Layne en la distancia, sin fiarse. Marcus aprovechó para buscar con la mirada a otra persona. - ¿Y Alice? Creía que estaba contigo. - La ha interceptado nuestra compañera la discreta. - Comentó, sin quitar la mirada de Layne, como ido. Marcus dio entonces con ella: ah, sí, Olympia se le había echado encima. Bueno, era lo que Alice necesitaba ahora, alegría y felicitaciones. - ¿Me aceptas un consejo antes de que me vaya? - Dijo Hasan, muy serio. Marcus le miró un tanto extrañado, pero asintió. - Claro. - No te fíes de Layne. - Respondió tajante, inmediatamente. Marcus parpadeó. - No es trigo limpio. Y siento decirte esto, pero no le caes bien. - Marcus suspiró. - Hasan, si es por lo de primero... - Lo de primero fue una chiquillada en comparación con lo que puede hacer. Y... Sé que no me necesitas aquí para nada, pero he estado conteniendo mucho las aguas, Marcus. Solo... Cuando yo no esté, no te dejes arrastrar por la corriente. - Ahí sí que se extrañó. - ¿Qué quieres decir? - Jacobs echó aire por la nariz. Parecía atribulado, como si necesitara decir lo que iba a decir pero le diera vergüenza tener que hacerlo. - Tú no eres tu primo Percival. No lo seas. No seas como él, Marcus. - Tragó saliva, confuso, pero rápidamente negó. - No... No pensaba serlo. - Aunque había algo en todo eso que no le cuadraba. - Si no te fías de Layne, ¿por qué le habéis elegido prefecto? Tu voto cuenta para el cargo. - Jacobs dejó escapar una carcajada sarcástica y amarga. - Mi voto se lo llevó Cedric Greengrass. No era una apuesta muy fuerte, lo reconozco, es demasiado joven y, para ser Slytherin, demasiado diplomático y tranquilo. - Marcus conocía a Greengrass del comité de ética en el que ambos estaban. Sí, era joven, y además tenía un aspecto aniñado que le hacía parecer más joven todavía, pero ahora que Hasan lo decía, le hubiera parecido una opción más que factible. - Pero es buen tipo, es un tío legal y que de verdad quiere ser prefecto para hacer un bien al castillo, como tú. No es el caso de Layne. -

Hubo unos instantes de silencio, en el que Hasan seguía suspicaz y Marcus pensativo. - Deduzco que fuiste el único que votó por Greengrass. - El chico volvió a soltar la carcajada muda y amarga. - No, mi compañera también votó por él. Y Kowalsky, y tu jefa de casa. - Respiró hondo. - Hughes ha comprado el puesto. Fenwick es subdirectora, su voto y el del director, que también es de mi casa, fueron para él, y esos votos pesan más. - ¿Como que comprado? - Preguntó Marcus, queriendo no haber entendido lo que había dicho. Prefería no entenderlo. - Fenwick tiene lazos con la familia de Hughes. Así es como él ha conseguido el puesto, y así es como lo consiguió tu primo Percival. - Hasan ladeó la cabeza. - Pisa el mundo real, Marcus. No hagas que me vaya con miedo de dejarte aquí. - Marcus estaba tratando de asimilar. - Eh. - Dijo el otro, con el tono más relajado, poniendo una mano en su hombro. Echó aire y dijo, más tranquilo. - Marcus, eres buen tío, te aprecio, de verdad que sí. Sé lo que quieres para el castillo, sé por qué mereces este puesto, sé... Por qué mereces tener lo que mereces tener. - Eso último había sonado raro, y el chico había retirado la mirada al decírselo. Marcus se estaba perdiendo algo, definitivamente. - Pero las cosas cambian a medida que crecemos, ¿vale? Recuérdalo. No es para que te asustes, solo... Para que vayas prevenido. La buena fe y las buenas intenciones no lo son todo, no des por hecho que todo el mundo tiene los mismos principios que tienes tú. No des por hecho que todo es lo que parece, que la gente que dice que quiere o no quiere cosas... Está realmente convencida. No todo el mundo tiene las ideas claras desde primera hora. Puede que ni tú las tengas... Ya entenderás de lo que hablo. - Pues sí, esperaba entenderle algún día, porque en ese momento no se estaba enterando de nada. Y no sabía cuáles eran esas cosas que, según Jacobs, aún no tenía claras. - Anda, vamos con la subcampeona y los demás. - Alivió el otro, con una sonrisa. Marcus asintió, pero antes de irse, el otro le detuvo y añadió. - Prométeme una cosa antes. - Le volvió a mirar, asintiendo. El otro se lo pensó un poco, y finalmente, dijo. - Dejo un puesto vacante. No todos los duelos los puedo ganar... Hazlo bien por mí, ¿vale? Esta partida la tienes ganada desde el principio. No hagas el tonto, O'Donnell. Solo te pido eso. - Le dio una afectuosa palmada en el hombro, con una sonrisa cordial aunque visiblemente artificial, y se marchó, dejando a Marcus en confusión absoluta. Esperaba entender algún día ese mensaje, porque hoy no había entendido nada de nada.
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Miér Ene 19, 2022 3:19 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
¿Dónde está Marcus? — Preguntó. — Con Jacobs, os lo vais pasando como una quaffle. — Dijo Peter con una risita. Tragó saliva al mirarles. A ver, que no es que Jacobs pudiera decir nada malo, o… Que no había pasado nada, vaya, si además, eran tonterías suyas… Se estaba rallando de más. — ¿Sigues enfadada con él? ¿Con Jacobs? No, no… Pues él traía muy mala aura, solo digo eso. — Aportó Oly. — Es que lo de las tablas… Ha estado sospechoso. — Dijo Corner. Ella se rio y dijo. — Pues eso es lo que me ha dicho ahora. Que las quería de verdad. Y yo tenía que haber aceptado. ¡Qué dices, tía! Aunque sea solo por el espectáculo. Con lo bien que nos lo hemos pasado. — Aportó Peter, antes de beberse de una sentada un vaso entero de algo que había por allí. Conociendo a los Slytherin, hasta alcohol habrían metido. — Además de verdad. El pobre Marcus estaba en un sinvivir. Miraba el duelo como si tu vida corriera peligro. — Eso la hizo reír y le señaló uno de los vasos a Peter para que se lo pasara, aunque lo olió primero, porque lo dicho, cualquiera se fiaba de los Slytherin, por muy prefectos que fueran. — Es que no le gusta que esté en el club de duelo. — Peter se rascó la cabeza. — Ya, pues… Tú dirás eso, subcampeona, pero… Yo le veía bastante entregado. Y tan listo no soy, pero eso sé verlo. — Eso la hizo reír un poco. — Creo que se va tragando esa píldora. Como la de su hermano y el quidditch. — Corner hizo un gesto con la mano. — Bueno es que O’Donnell es un virtuoso del quidditch. Yo creo que este es tan bueno porque jugaba con él, la verdad. — Terminó señalando a Peter. Eso la hizo reír fuertemente. — ¡Hala! Todos se meten con Peter, venga, que es gratis. Al menos se está riendo. — Dijo señalándola y ganando un ojo.

Se giró y miró por la sala. — ¿Están aquí los prefectos nuevos? — Oly asintió y los señaló. — Sí. De hecho Hughes estaba hablando con Marcus hace un momento. — Gal frunció el ceño. — ¿Hughes va a ser prefecto? — Menuda diferencia iba a notar con Jacobs. — Sí, bueno, a priori parece un poco chulillo… — Oly y su capacidad de hablar bien de cualquiera. — Un poco chulillo es Corner, Oly. Hughes es gilipollas. — Peter lo ponía todo más sobre la mesa, definitivamente. Andrew se señaló a sí mismo. — ¿Yo? Yo no soy chulo. Claro que no, Andrew, cariño, eres un alma pura y tu aura ahora mismo reluce. Sí claro, ya te digo yo que reluce cuando le dices esas cosas, pensó Alice con una sonrisilla maliciosa. — Bueno, Gal, mejor que Jacobs para ti será. Al menos no te ganará en duelo. — Dijo Peter. Ella se encogió de un hombro. — Nah, Jacobs y yo somos amigos, me gustaba estar con él en el club y voy a echarle de menos. Y más si ese imbécil se queda su puesto. Uhhhhh que malas vibraciones has desprendido. — Ella entornó los ojos y dio un trago al vaso. — Cuando estábamos en primero él y otro gilipollas de Slytherin nos atacaron a Marcus y a mí… — Suspiró. — Y Jacobs nos sacó del lío. — En verdad… Hasan siempre ha estado ahí, cuando lo había necesitado, discretamente, en una esquina, detrás de un árbol de Navidad… Y ahora se iba y… Había muchas cosas que no entendía, o que se le escapaban, pero de lo que estaba segura es de que le iba a echar de menos.

¡¡¡¡PERO PUTÓN!!!! — Ah, ya le estaba faltando aquel. — ¿Que no has ganado? Bueno, con lo buena que eres tu desconcertando prefectos en los duelos, el Hassie ha tenido que estar al borde del ataque. — Ethan la levantó en brazos y ella rio. — Oy, la golfi, si viene con la equipación y todo, te como toda. — Peter y Corner ya estaban con las risitas subreptcias y Oly con su sonrisa más brillante y luminosa. — ¿Has visto? Ahora voy a ser el hermano de la prefecta. — Dijo echándose a reír, mientras la dejaba en el suelo. — ¿Eunice va a ser la prefecta? — Ethan rio más fuerte. — Mírala, ahí está, ¿qué te parece? — Miró a la chica. La verdad es que era impresionante, e iba impecable como un pincel, de hecho, la hacía sentir un poco ridícula, con su moño y su equipación para el duelo. — Me parece que te vas a tener que relajar si no quieres meterte en líos. — Miró alrededor con el ceño fruncido. — ¿Dónde está Darren? — Preguntó. Ethan hizo un gesto con la mano. — No está invitado. He venido con Greengrass. — Ella puso un gesto aún más extrañado. — ¿Qué…?¿Y mi Hassie? Si has perdido es que él ha ganado, igual quiere celebrarlo. — Ella soltó una risita y se lo señaló. — Por ahí. Ohhhhh mira, tu sueño, Galita mía, dos prefectos para ti… — Sus amigos ya se reían abiertamente como neandertales. — Ethan… Mira, nena, conmigo no finjas, que yo sí vi cómo acabó tu primer y último duelo con O’Donnell. — Ella chasqueó la lengua y negó con la cabeza. — ¿Cómo cómo? — Preguntó Peter. Claro, si es que les daba madera. — Con O’Donnell… — Prometiéndome que me haría una pancarta. — Y justo aparecieron por allí Hasan y Marcus, así que aprovechó para mirarle con cara traviesa. — Y precisamente he echado en falta esa pancarta. Con una V de Ravenclaw que vuele. De Slytherin la tiene, con la S que se mueve cual serpiente. — Dijo guiñándole un ojo a Jacobs. El mayor rodeó a Olympia con los brazos. — ¿A cuánta gente has puesto en evidencia desde que no miro, compi loquilla? — ¡A nadie! Si para eso está Ethan. — Además de verdad. Ven aquí primor, que te voy a  dar fiesta para celebrar el triunfo. Oly, nenita, pásame una bebida. — Y se acercó, dejando un sonoro beso en la mejilla de Jacobs, que se dejó, aunque poniendo cara de opresión. Cuando Ethan tomó el vaso, lo levantó y chasqueó la lengua. — Este es el de los normativos. ¿Dónde está la bebida de verdad? — Hasan suspiró. — Ethan… Deja de darle disgustos prematuros a tu hermana. — Miró en dirección de la chica. — Sabe Dios cuántos va a tener que aguantar que no vengan de ti… — Vaya, otro que no parecía ver muy claro lo de Hughes. Se acercó a Marcus y susurró. — ¿Ya has conocido a tus compañeros prefectos? — Miró de lado y alzó la ceja. — Ya que lo tienes cerca, vigila que no vuelva a colgarme boca abajo por ahí. — Le dio un poquito con el hombro riéndose, para hacerle ver que estaba mejor y de broma, y justo Jacobs levantó el vaso. — Venga, por vosotros, enanos. Voy a echaros mucho de menos. — Inclinó el vaso hacia el centro. — Y a ti, Gal. Por que no sea el último duelo. — Ella sonrió y juntó el vaso en el centro. Sí, definitivamente, iba a echar de menos a Hasan. — Por ti, prefecto Jacobs.

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Miér Ene 19, 2022 4:40 pm por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Iba pensativo hacia donde estaba Alice, y cuando llegó se encontró con una referencia a la pancarta. Rodó los ojos, suspirando con una leve sonrisa. - La iba a hacer, que lo sepas. Pero no te quería desconcentrar. - Para eso tenías que no haber aparecido tú directamente, bombón. - Ah, Ethan. Mucho estaba tardando en hacer acto de presencia. Ignoró el comentario, pero se dirigió al chico para decirle con educación. - Enhorabuena por el puesto de tu hermana, supongo que estarás orgulloso de ella. - ¿A mí? ¿Yo? - Preguntó el otro con una voz exageradamente sorprendida. Claro, pensó Marcus, ni que estuviera hablando con una persona normal... - La muy zorra ya no me dejaba vivir antes, imagínate ahora. Y encima voy a tener al cabronazo de Hughes hasta en la sopa... - Eeeeeethan. - Dijo Hasan, con voz cansada. - Que aún soy tu prefecto. Por favor, no me hagas ponerme serio hoy también, que estoy de fiesta. - ¿He oído que estás con la guardia baja? Porque eso me vendría divinamente. - Marcus y Hasan se miraron con expresión circunstancial. Con Ethan era mejor tirar la toalla, sinceramente.

De hecho, ya estaba buscando alcohol en las bebidas, y otra vez tuvo Jacobs que llamarle la atención. El comentario fue acompañado de otro sobre Eunice y "los disgustos que iba a tener que aguantar". Definitivamente, a Jacobs no le gustaba Hughes nada de nada, y Marcus querría no entrar con demasiados prejuicios, que iban a ser compañeros en los dos años que les quedaban a ambos allí. Iba a ser difícil. Cuando Alice le preguntó, asintió.  - A los dos chicos, el de Hufflepuff y el de Slytherin. - Sí, nuestro amiguito Hughes, el mismo, pensó, diciéndoselo a Alice con la mirada pero no con palabras. - Con la hermana de Ethan no he llegado a hablar, a ver si ahora la veo. - Tampoco se iba a matar por buscarla, le parecía una chica hosca y antipática. Lo dicho, la conocía como compañera de quidditch de su hermano, quería (y había conseguido) postularse a prefecta y era melliza de uno de los mejores amigos de Alice. Tenían bastantes elementos en común y ni por esas habían cruzado palabra antes. No es como que tuviera mucho interés en ellos, a la vista estaba. Rio un poco con el comentario de Alice. - Estaré pendiente. - Aseguró, y luego arqueó una ceja. - Aunque ahora que eres una experta duelista, dudo que nadie se atreva a meterse contigo. Ni este prefecto lo va a permitir. - Comentó en tono bromista.

Alzó su vaso y brindó junto a los demás. - Por dos grandes duelistas. - Brindó él, y luego miró a su compañero. - Por un gran mentor. - El otro le miró con una sonrisa cálida y Marcus le guiñó un ojo. Él también iba a echarle de menos, muchísimo. - Uy, un brindis, ¿me puedo unir? - Comentó una voz alegre y melosa. Jacobs rio. - Faltaría más, compañera. - ¡Anda! Pero si es mi prefecta guapísima. - Peloteó Peter, lo cual hizo a la chica reír con una carcajada musical. - Guapo tú, condenado, que me tienes a la sala común revolucionada. - Peter hizo un gesto con la mano, con una sonrisilla de galán, como si quisiera quitarle importancia pero con una falsa modestia muy teatralizada. Marcus se aguantó la risa y Maggie le detectó, sonriéndole. - Hola, prefecto O'Donnell. ¿Tú también bebes? - Solo cosas legales, y espero que también sea tu caso. - ¡Faltaría más! Soy prefecta. - Así me gusta. - Bromearon, entre risas. - Bueno, solo pasaba por aquí a felicitar a los duelistas. - Añadió Maggie, alzando su vaso. - Enhorabuena, Hasan. - Gracias, compi. - Y enhorabuena, Gallia. - La chica había mirado a Alice. La sonrisa le había cambiado un poco, y la miraba intensamente, pero no perdió el tono cordial. - He oído que has hecho historia. Eso hay que hacer, las mujeres merecemos puestos de reconocimiento. - Tras decirlo, dio un trago a su vaso, manteniendo la mirada sobre Alice, y al bajarlo, amplió la sonrisa de nuevo y dijo. - Os dejo. ¡Pasadlo bien! - Igualmente, Maggie. - Se despidió alegremente Jacobs. Antes de que Marcus respondiera también, la chica pasó por su lado y le dijo. - Buenas noches, prefecto O'Donnell. - Con una sonrisa y un tono un poco más bajo. Él asintió cortésmente y contestó. - Buenas noches, prefecta Geller. - Con toda la normalidad del mundo.

Luego se giró al grupo, y al hacerlo (lo dicho, tan normal), se encontró que Peter y Corner le miraban como dos besugos. - Bueeeeeeeeeenoooooo. - Dijo Ethan, con voz aguda. ¿Qué? Ah, esos tres inmaduros, a saber qué estaban pensando ahora. - Maggie es muy maja. - Aportó Jacobs, y pareció romper una especie de tensión en el ambiente. Marcus se encogió de hombros. Sí, bueno, tampoco es como que hubiera hablado muchísimo con ella. - ¿Sabéis quién no es nada pero nada de maja? - Preguntó Ethan. Dio un trago para generar una pausa intrigante y, al bajar el baso, contestó. - Mi hermana. Dios, qué puta borde, mejor quedaros con la leona esa. - Ethan, por Merlín. - Volvió a suspirar Hasan, ya cansado. - ¿Qué pasa? Yo solo pongo al pobre O'Donnell sobreaviso. Bicha que pica o leona. Elige sabiamente, aguililla. -
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Miér Ene 19, 2022 6:16 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Entornó los ojos a los comentarios de Ethan, pero más que preocuparle por el contenido de los mismos que, bueno, ni que fueran las primeras insinuaciones que le hacían sobre Marcus, le preocupaba el hecho de que eso era el escudo de Ethan para las cosas. Hablar mucho y muy peliagudo. Algo había pasado con Darren. Ay, Ethan ¿qué habrás liado ahora?No hables así de tu hermana. Y no se la líes. ¡Oy! ¡Atiende a la traición! Que me lo diga aquí la femme fatale de los prefectos. El próximo es el nuevo ese de Hufflepuff. — Ella suspiró y negó con la cabeza, entornando los ojos. Nada, cuando estaba así, mejor dejarle, que al final le acababa cayendo a una. Rio y negó, bebiendo del vaso. — Para nada está con la guardia baja, vaya potencia de hechizo me ha echado, de espaldas me he caído. — Ethan alzó una ceja. — Sería la intención. — Y los otros riéndose otra vez. Qué pesadilla.

Pero se dedicó a escuchar a su amigo, la verdad, que casi no había tenido tiempo de hablar con él, cómo le contaba lo de los prefectos. Rio un poquito al final, como una niña que recibe un cumplido. — Lo seré el año que viene, espero. El oro es más Ravenclaw. — Dijo con tonillo orgulloso. Pero otra vez esa sensación en el estómago cuando decía lo de que ese prefecto no lo iba a permitir. Se quedó mirándole a los ojos, agradecida, enternecida, con ganas de dejarlo todo y poder estar a solas aunque fuera un momento y decirle… ¿Qué decirle? “No le digas nada hasta que sepas lo que quieres. No os hagáis daño”. Suspiró. Pero es que era tan difícil hacer como si nada…

Justo entonces oyó una voz de chica aparecer por allí. Ah, la prefecta de Gryffindor, claro, tenía que estar por ahí también. Soltó una risita cuando le preguntó aquello a Marcus. Menuda pregunta. Lo que dudaba era si algún día le vería beber. Sonrió cuando la felicitó. — Gracias, prefecta. Se ha hecho lo que se ha podido. — La señaló con el vaso. — Monica Fender estaría muy de acuerdo con eso. — La otra ladeó la cabeza. — ¿Esa no era la novia del prefecto de Ravenclaw? — Dijo con tonito, antes de despedirse de Marcus así como muy misteriosamente e irse. Obviamente, Ethan aprovechó la coyuntura. Gal se limitó a poner media sonrisa y ladear mínimamente la cabeza. — Para que luego me digas a mí de si hablo o no hablo con los prefectos. — A ver, Gal había hecho mucho más que hablar con Marcus, obviamente, pero en fin… Que ahí los tiritos volaban libres, claramente. Y, al fin y al cabo, ella no era prefecta… Ni era nada, para ser exactos. Oh, ya estaba el humor ese otra vez… Justo cuando la carita de Marcus se lo había quitado, había tenido que llegar la otra a recordarle todo lo que ella no era.

¡A ver! Que traigo chupitos para los atrevidos. — Gal se apartó y vio que era un chaval de cuarto. Ah, ese era el tal Greengrass, el que le había hecho la fiesta a Jacobs. — ¿Habéis visto que partidazo? Y ahora que no va a ser prefecto mejor, porque no te puede quitar puntos. — Jacobs suspiró. — Todavía te los quito yo. A ver qué traes ahí, Cedric. — El chico pasó con una especie de ruleta de chupitos y los puso en la mesa. — No llevan alcohol, solo hacen cosas, son de Honeydukes. Sí, sí, nadie dudaba de que lo que ibas a traer era legal. — Dijo Jacobs con cariño. Sí, el chaval parecía bastante legal. Demasiado, de hecho, para estar en Slytherin. — Para ti y para la subcampeona. — Se giró y le sonrió. — Enhorabuena, por cierto, Gallia.Gracias. — Contestó con una sonrisa dulce. Aquel chaval era muy cuqui, se lo iban a comer en la sala común de Slytherin en cuanto no tuviera el manto de Jacobs. — Os tengo estos dos. Son chupitos de la alegría. ¿Felix Felicis? — Preguntó Peter abriendo mucho los ojos. — No, Bradley, por Dios, que tenemos los TIMOS de Pociones en dos días. — El chico se rascó el pelo. — Ya, eso… O sea, sí, pero como no me hacen mucha falta pues… Me lo repasaré un poco y ya. — Gal ya se rio ya por no llorar. ¿Cómo podía vivir así? — No. — Indicó Cedric. — Solo es que te permiten sentir solamente felicidad durante una hora. — Ella asintió y dijo. — Trae trae. — Miró el chupito a contraluz y dijo. — Je. Azulito tenía que ser. — Llevaba de un humor cenizo y extremadamente cambiante desde el duelo, el chupito ese le iba a venir bien. Chocó el vasito con el de Jacobs y este rio. — Mira, Cedric, tú siempre tan acertado. — Y ambos se lo bebieron a la vez. — ¿Qué más has traído? — Bueno, el resto son una ruleta. La giráis y el que caiga os tomáis. Y… Para hacerlo más interesante, yo os digo su efecto cuando ya os lo hayáis bebido. — Y a Gal aquello le pareció francamente bien y asintió con una sonrisa. Ah, lo suyo ya estaba haciendo efecto. — ¿El Gryffindor primero? — Preguntó mirando a Peter. Él hizo un gesto con los brazos y contestó. — ¡Por supuesto! — Y dio a la ruleta cogiendo el chupito color amarillo ocre. Lo bebió y se encogió de hombros. — Me ha tocado el que no hace nada. — Cedric rio. — No exactamente. Ese hace… — Pero Peter empezó a reírse fuertemente y a moverse con violencia. — Cosquillas. — Completó Cedric, aunque a todos les dio la risa floja de ver a Peter, tan grandote y musculoso, morirse de risa así. — Venga, ¡voy yo! — Dijo Oly muy lanzada, dándole a la ruleta. Rápidamente, se bebió el vasito y parpadeó muy rápido. — Algo noto… — Cedric señaló. — Ese hace que notes como burbujitas de champán por todo el cuerpo. — El pelo empezó a cambiársele de colores y se movió en un escalofrío. — Ehhh yo tengo una plantita que hace eso. — Todos se quedaron mirándola muy fijamente. — En mi casa. — Puntualizó, pero todos se echaron a reír, Gal y Jacobs especialmente.


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Jue Ene 20, 2022 9:36 am por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Marcus llevaba apuntado en el comité de ética desde que sabía que existía, cosa que había dado por hecho que era del conocimiento de todo el mundo pero, al parecer, no. Todos ponían cara rara cuando hablaba de él, y como Marcus iba de reunión en reunión desde que pisó el castillo, siempre tenía algo, ya la gente había optado por dejar de preguntarle. La cuestión es que eran cuatro gatos en ese comité, capitaneado por el profesor Kowalsky, pero casualmente Cedric Greengrass estaba en él. Era buen chico, muy maduro para ser tan joven, muy buenazo para ser Slytherin. No le había extrañado ni que quisiera ser prefecto ni que Jacobs apostara por él en ese sentido, aunque es cierto que sería un prefecto muy pequeño, no sabía si había precedentes de prefectos que empezaran su andadura en cuarto curso. Aunque si los dos candidatos eran un chico de cuarto con principios o uno de sexto con el puesto comprado, Marcus personalmente tenía bastante clara su decisión, y por lo que Jacobs había dicho, Kowalsky y Granger pensaban como él.

Atendió con una sonrisa curiosa a los chupitos que les daba a Alice y Hasan. Mejor pasaba por alto el comentario de Peter porque ese desconocimiento académico le daba urticaria, y estaba de fiesta. En su lugar, amplió la sonrisa y abrió más los ojos. - Wow, pues eso está muy bien. ¿Cuánto dices que vales? - Bromeó, haciendo reír al chico. Un poco en serio sí que iba, porque hacía casi un año que Marcus había pedido a las perseidas que deseaba con todas sus fuerzas la felicidad de Alice, y le daban ganas de comprar toneladas de las pociones esas si realmente funcionaban. Rio, mirando a Alice bebérselo, cuando dijo que era azulito, y hasta él mismo se dio cuenta, al cabo de unos segundos mirándola, que debía de tener una expresión muy boba en la cara mientras lo hacía. A ver, es que... Le gustaba la Alice feliz, ya está, no era nada malo, vamos.

- Porque eres tú me voy a fiar. - Dijo Marcus, y por haberle dado a Alice una poción para la felicidad. Con Marcus era muy fácil relacionarte si sabías hacerlo: haces feliz a Alice, le caes bien; te metes con ella, le caes mal. Fin. Esperó a ver el efecto del de Peter y se echó a reír con el resultado. El efecto más gracioso vino cuando a Oly empezó a cambiársele el pelo de colores, pero la risa se le cortó de golpe cuando dijo lo de la planta. Le echó una mirada asesina, no solo porque él era prefecto y ella también, de hecho, sino porque ya habían tenido bastante con las "plantitas" que provocaban sensaciones extrañas en ese curso. Oly rehuyó su mirada, encogiéndose y disimulando, y mientras todos reían él suspiró con resignación. - Bueno, guapetón, vamos a cogernos tú y yo estos dos, que parece que van juntitos. - Dijo Ethan, haciéndose con unos que parecían gemelos y tendiéndole uno a Marcus. - Ya que me tengo que resignar a que no me quieras ni tocar y que mi melliza es tan sosa que no juega a estas cosas, pues sé mi mellizo tú por un ratito, anda. - Marcus rodó los ojos con media risa. - Venga. - Concordó, y al mismo tiempo se tomaron el chupito. Fue tragárselo y notó el efecto inmediato, parpadeando fuertemente y dejando el vaso en su sitio, pero obviamente Ethan fue mucho más expresivo que él. - JODER. - Dijo, y empezaron a casteñetearle los dientes. - ¡Qué puto frío! ¡Uf! ¡Hostia! - Se revolvió, encogiéndose en sí mismo, mientras todos se morían de risa. Marcus tenía el problema opuesto.

En lo que Ethan hacía aspavientos y llamaba muchísimo la atención, Marcus empezó a tirarse de la corbata. - Te veo apurado, O'Donnell, ¿estás bien? - Preguntó Hasan en tono bromista, y Marcus echó aire por la boca. - Calor. - Dijo simplemente, y se quitó la túnica. - UUUUUUUHHHHHH. - No tiene gracia. - Respondió, casi jadeante y tirándose un poco más de la corbata, al corrillo absurdo que habían hecho todos como si estuviera haciendo un striptease. Cedric se mordió el labio y dijo con timidez. - Efectivamente, eran chupitos mellizos, de efecto temperatura. A Ethan le ha tocado el de frío y a Marcus el de calor. - HOSTIA. - Volvió a gritar el otro, en un gruñido, mientras seguía saltando y removiéndose como si estuviera en bañador en mitad de una montaña nevada. - ¿Cuándo se pasa esto, tú? - ¿Agua no hay? - Preguntó Marcus, mirando a los lados. Se notaba coloradísimo y empezó a echarse aire por dentro de la camisa. - Creo que solo dura un par de minutos. - Trató de relajar Cedric, aunque no escondía la risilla. - Eres muy listo, tú. - Acusó Ethan entre tirinonas, mientras Marcus se seguía abanicando con las manos. - Le das a O'Donnell el de calor a ver si se desnuda y a mí el de frío para que busque calorcito humano. - Y al decir eso se arrimó al otro. El chico bajó la mirada, colorado, pero siguió sin perder la sonrisilla, y alzó ambas manos en señal de inocencia. - Vosotros lo habéis cogido, estaban ahí. - Va, coged vosotros los que quedan ya. - Dijo Marcus casi en un jadeo, resoplando y pasándose la mano por la nuca. Dios, estaba sudando de verdad.

- Yo soy el que los ha traído, así que... - Todas las miradas apuntaron a Corner, quien chistó. - Vaaaaaaaaale, ya voy yo. - Creía que eras un águila, no una gallina. - Bromeó Peter, lo que le granjeó una respuesta burlona por parte del otro. Cogió uno de los chupitos y, después de pensárselo, se lo bebió. Marcus seguía teniendo calor e Ethan echándose vaho en las manos y frotándoselas. Al cabo de unos segundos, empezó a levitar, lo que provocó las risas de todos. - ¡Qué suerte! Te ha tocado el de meigas fritas. - Dijo Cedric, y eso hizo que Marcus mirara a Alice automáticamente, con los ojos brillantes, y se le escapara una risa. Qué buenos recuerdos... Y, maldita sea, qué calor tenía.
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Jue Ene 20, 2022 1:45 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Rio cuando Marcus preguntó lo de cuánto valía la poción y negó con la cabeza. Él y su cruzada por hacerla feliz, pero ahora mismo no le salía regañarle por considerarla su responsabilidad… Solo enternecerse y mirarle con una cara que estaba bastante segura de que era de idiota. Y juraría que su amigo se había tomado una de esas pociones a su espalda, porque aceptó en tomarse los chupitos mellizos con Ethan, lo que le hizo soltar una risilla contenida. Qué gracia le hacía todo. Y antes de que Cedric pudiera explicar nada, se vio el efecto perfectamente. Automáticamente miró a Marcus y, claro, él estaba teniendo el efecto contrario. Se cruzó de brazos y alzó una ceja. — Esto se va a poner interesante. — Oly se rio con ella, porque no le hacía falta poción ninguna para reírse, pero Corner ya estaba soltando silbiditos. — A ver, siempre podéis abrazaros, bien os va a venir. — Ahí se rio hasta Jacobs, aunque bueno, tenía el efecto de la poción de la alegría también. Pero alzó la ceja a lo que Etahn le dijo a Cedric. ¿Por qué estaba tonteando así con él? Era muy chico… Y Ethan estaba con Darren, ¿no? Bueno “estaba”. Otro que no parecía tener muy claro lo que quería en la vida.

Rio también al tirito de Peter y negó con la cabeza. No era de extrañar que fuera la primera Ravenclaw en llegar a las finales del club de duelo, había que fastidiarse… — Y encima te toca uno genial. — Dijo con tono de falsa queja, seguido de una risa y negando con la cabeza. — Seguro que las meigas de La Provenza están mejores, pregúntale a Marcus. — Dijo mirándole y encontrándose con su mirada de golpe, como si ya supiera perfectamente lo que estaba pensando ella también. Oh, por Dios, ¿qué hacía para escapar de esos ojos? De ese deseo que la poseía cuando le veía, tan coloradito, como si... Vale, ya estaba perdiendo bastante el tiempo. Ya lo había perdido bastante aquel día, de hecho.

Pasó unos minutos más de risas, hablando de los clubes, las ganadores de los distintos años, riéndose con los piques, pero… Tenía una idea muy clara en mente. — A ver, Bradley, devuélveme mi ramo. — Él se lo pegó al pecho. — ¿Y si ahora no quiero? Un Gryffindor también tiene derecho a querer un ramo. — Ella apoyó el peso en una pierna y le miró con la ceja alzada. — Si me dices cómo se llaman las flores, te lo dejo. — Peter entornó los ojos, como haciendo un tremendo esfuerzo, hasta que soltó un suspiro. — Es inútil, toma. — Dijo tendiéndoselo. — Macho, lo ha dicho Mustang, si es que no estás a lo que estás. — Se giró para mirar a Corner y lo vio muy a gusto con Oly sentada en su regazo. Menudos sibilinos estaban esos hechos. Oly había ido acercándose poco a poco y al final había acabado en el regazo como quien no quiere la cosa. — Yo me voy. — Anunció. Miró a Hasan y dijo. — Gracias por la invitación, pero tengo que descansar, que las finales están muy bonitas, pero sigo teniendo los TIMOs ahí. — Jacobs asintió con una sonrisa. Como estaba poseída por aquella felicidad otra vez, pasó una mano por la mejilla del prefecto y dijo. — Enhorabuena de nuevo, Hasan. Ha sido un placer ser tu contricante. ¿Ya te vas a meter a la cama? No te creo. — Dijo Ethan haciéndose el escandalizado. Ella se encogió de un hombro y se fue a dejar un besito en la mejilla de Oly, que sabía que ella era muy cariñosa. — Igual me voy antes a ver… Las perseidas. Que me encantan O a donde este mi elemento que es el aire. — Dejó caer, acariciando la espalda de Marcus al pasar. — Qué sutil, nena. ¿Seguro que el chupito ese no iba aliñado? — Le dijo Ethan y ella simplemente rio y le lanzó un beso, yéndose con su ramo.

Cuando llegó a la Torre de Astronomía, se sentó con la espalda apoyada en una columna, al lado de la barandilla, con el ramo de flores apoyado en su pecho, y estaba acariciando los pétalos de las flores y las varitas del romero. Se había quitado la chaqueta para sentir el aire y estaba simplemente ensimismada con la vista y la fragancia del ramo. — La flor de Ginebra y Lancelot. El amor imposible, el amor prohibido… — Cogió la flor y le quitó un pétalo, susurrando. — Il m’aime, il ne m’aime pas… — Susurró quitando otro. — Il… — Y oyó unos pasos en la escalera. — Sabía que me ibas a entender. — Rio mientras se deshacía el pelo y dejaba caer su melena sobre sus hombros, para sentir el viento en el pelo también. Sonrió y esperó que Marcus se sentara a su lado. — Tú siempre me entiendes. — Claramente el efecto de la poción aún duraba.

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Jue Ene 20, 2022 2:53 pm por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
La poción que se había tomado Alice era tan efectiva como la suya, porque él seguía muerto de calor como si estuviera a pleno sol, y ella estaba curiosamente feliz. Se mojó los labios con una sonrisilla al comentario de las meigas. Le gustaba cuando su amiga y él hablaban en un idioma que solo entendían ellos, y le daba exactamente igual que les lanzaran tiritos o miraditas, porque sabían sobreponerse con superioridad. A lo largo del rato que pasaron charlando se le fue pasando el calor, si bien no del todo. Ethan seguía asegurando que tenía las manos heladas e intentándoselas poner en el cuello a todos los presentes (bueno, menos a Alice y a Oly, claro). La escena de Peter con el ramo le hizo reír. - Menos mal que te saliste de Herbología, tío. - Porque menudo desastre, vamos, que solo eran dos. Lo de las anémonas francesas, aún así, tenía un pase, pero mira que no reconocer el romero...

Lo de que Alice quisiera marcharse de la fiesta le extrañó y le pareció sospechoso, y desde luego que si Alice se iba, a él empezaba a sobrarle fiesta también. Sin embargo, intuía que Alice no iba a ir a acostarse tan temprano, o simplemente a leer en la sala común... Y no se equivocó, porque captó la referencia en seguida, lo que le hizo doblar la sonrisa. - Venga, dejadla. Ha hecho un duelo impresionante y es verdad que tenemos los exámenes a la vuelta de la esquina, necesita descansar. - No se lo creía ni él. Solo estaba allanándole el camino para que se pudiera marchar, y en cuanto pudiera la seguiría él. - A ver cuanto tarda este en largarse también. - Apuntó Ethan, delatándole, aunque tampoco es que fuera muy difícil de intuir. Marcus bebió con tranquilidad, como si no fuera con él el tema, mientras los demás reían y seguían haciendo comentarios tontos. - Mira como disimula. ¿Qué os apostáis a que no tarda ni cinco minutos en irse? - Dijo Corner. Ethan chasqueó la lengua, doblando la sonrisa, y dijo. - Yo me apuesto un morreo con quien me lo quiera dar. - Y miró de reojo a Cedric, que se escondió tras su vaso, ruborizado. Aunque a la que se le iluminaron los ojos fue a Oly, ampliando la sonrisa a cámara lenta, lo que hizo que Ethan la señalara inmediatamente y dijera. - Tú no. - La chica bajó los hombros con expresión de niña triste. - ¡Jopé! ¿Por qué todos queréis besaros con todos y conmigo no? ¿Quién no quiere contigo, a ver, que me entere yo? - Respondió Corner a la queja de Oly con voz melosa, lo que hizo que la chica, cada vez más acomodada en su regazo, le mirara con una sonrisilla de intenciones.

- Por lo pronto yo sí que me voy a retirar. - Suspiró Jacobs, dejando el vaso vacío a un lado. - Y no os acomodéis mucho, que esto ya mismo hay que desmantelarlo. - Se escucharon quejas lastimeras, pero Jacobs alzó un índice. - Sigo siendo prefecto, así que menos quejas. - Ya habéis oído, chicos, hay que ir recogiendo. Voy a ir asegurándome de que... - Y la impecable excusa de Marcus quedó interrumpida por un montón de sonidos burlones de sus amigos. - ¡Anda que le ha venido poco bien la excusita! - Marcus rodó los ojos, suspiró, soltó un poco de su estudiadísima palabrería y, sin dignificar sus respuestas ni medio segundo más ante tanta burlita, salió de la sala.

Su destino estaba clarísimamente en la Torre de Astronomía. Ese lugar era uno de los favoritos de Alice en toda la escuela, y bastante especial para ellos, así que no era difícil de adivinar. Frunció el ceño, con una sonrisilla. - ¿Hablando francés sin mí? Muy mal. Algún día conseguiré que me enseñes. - Bromeó, y se sentó a su lado. Vio como dejaba su melena caer, mordiéndose levemente el labio, con la sonrisa de lado, y encogió un hombro. - Yo siempre te entiendo. - Confirmó. Llenó el pecho de aire y, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás, resopló. - Qué bien me ha venido venir aquí. Me sigue durando el calor. - Chistó. - Para qué beberé yo nada sin saber qué es... - Si él no era nada atrevido, ¿para qué tenía que hacer esas cosas? En fin. Todo fuera por el buen rato que habían pasado, y por ver a Alice reír, aunque fuera de él. Abrió los ojos de nuevo, volvió a dibujar la sonrisa ladina y la miró, con los brazos apoyados en sus rodillas flexionadas. - Hoy has hecho historia. - Amplió un poco más la sonrisa hacia un lado. - Sé que querías ganar, pero sobre todo sé que no te hubieras sentido nada orgullosa de esas tablas. A la larga, preferirás la plata. - Le dio un toquecito hombro con hombro. - Y yo estoy muy orgulloso de ti. Me alegro de haber ido a verte. - Rodó los ojos. - Si bien reconozco que intenté arrastrar a la enfermera Durrell por si pasaba algo. No intentes usarlo contra mí, no lo pienso reconocer fuera de esta torre ni bajo tortura, en todo momento diré que quería que tu mentora te viera vencer y ese es mi único y absoluto motivo. - Bromeó, riendo un poco, mirándola a los ojos.
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Jue Ene 20, 2022 4:16 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Il m’aime. — Susurró, con una sonrisa, antes de tirar la flor y hacerse la buena, con una amplia sonrisa. Rio a lo del francés y dijo. — Yo te enseño cuando quieras, prefecto. Hay pocas cosas que yo pueda enseñarte, y no al revés. — Amplió aún más la sonrisa cuando se sentó a su lado, apoyándose con el codo en la barandilla y mirándole. — ¿Sigues teniendo calor? — Ella se frotó un poco los brazos, expuestos por la camiseta sin mangas de la equipación. — Yo tengo un poco de frío, pero me da igual, quería sentir el viento… Llevaba mucho encerrada entre un sitio y otro. — Le dio la risa con la conclusión de Marcus sobre beber. — Algún año, nos dejarán brindar con champán en Saint-Tropez. Eso te prometo que no mete ese calor. Bueno, o no lo parece, cuando lo beben los mayores, que yo no lo he probado. — Dijo alzando el índice para dejar claro que no era por experiencia propia. — Pero todo el mundo lo bebe en Francia. Y como pretendo seguir invitándote a Saint-Tropez todos los veranos, lo acabaremos probando. — Hala. Definitivamente, la poción seguía teniendo efecto. Pero bueno, no era ninguna mentira tampoco.

Se apoyó en su propio brazo y miró al paisaje, sin perder la sonrisa. — Eso decís, todos, sí. No sé cómo tiene que sentirse una cuando hace historia. No parece tan importante.No tanto como haber ganado a un mago como Jacobs y poder decirte MIRA lo he hecho yo solita, ¿ves como soy un buen partido, una buena chica, alguien que merece la pena?, pensó. Suspiró y apoyó la barbilla en su brazo, con una sonrisa torcida. — Yo siempre prefiero la plata. Es el metal de la luna. — Dijo guiñando un ojo al chico y soltando una risita. — Pero sí, quería ganar. Necesitaba ganar. Necesitaba sentir que… Soy realmente buena en algo. — Se giró para mirar a aquel chico tan terriblemente guapo, ahí, para ella. — ¿Te acuerdas de cuando estábamos allí? — Dijo señalando el lago. — El primer día, en las barcas. Miré aquí arriba y te dije “¿Cómo será el mundo desde ahí arriba?”. Eso era todo lo que quería. Saber cómo era el mundo desde aquí arriba. Era fácil tener esos sueños. — Se giró un poco hacia él. — Pero tú siempre has tenido sueños más realistas, y mucho más claro lo que querías y quién eras. — Rio otro poquito y puso voz de niño ladeando la cabeza. — Marcus O’Donnell, hijo de Arnold O’Donnell y Emma O’Donnell. Futuro prefecto de Ravenclaw, como mi padre y mi abuelo. — Rio un poco más y le dio en la nariz, con cariño. — Y lo has conseguido. Todo lo que has querido. Yo… Yo era una cabra loca hasta hace un año, y ahora he llegado a quinto, a los TIMOs, y… Me he dado cuenta que no sé qué es lo que me hace especial. No soy la mejor en nada, no soy prefecta, ni lo seré. De tutora no me querrían ni regalada, menuda influencia. — Dijo con otra risa, entornado los ojos. — No tengo nada que me identifique, además del viento y… Las anémonas y el romero. — Se puso un mechón de pelo tras la oreja. — Necesitaba ganar el duelo para por lo menos decir “Alice Gallia, quiere ser enfermera, y es al menos la mejor en algo”. — Entornó los ojos y se encogió de hombros. — Aunque bueno, puedo conformarme con ser la segunda mejor nota de la clase y… La mejor amiga del prefecto. — Recordaba cuando hablaban de ese título. sí, de entonces venía aquella historia, de cuando a Marcus le nombraron prefecto y ella empezó a sentir que no era suficientemente buena para él. Suficientemente buena para nada, en verdad.

Ladeó una sonrisa y dejó caer los ojos. — Pues gracias. Por venir y por confiar de mí. Y por enorgullecerte, aunque no haya mucho por lo que hacerlo. — Miró al cielo con ojos brillantes, conteniendo la emoción. — Y por captar esos mensajes que son solo para ti. — Suspiró y bajó la mirada, escuchando la historia sobre la enfermera Durrell. — Le estoy viendo la cara. — La imitó, poniendo su tono autoritario. — O’Donnell, ¿tengo cara de tener tiempo de dejar la enfermería? ¿No ves que nadie más hace este trabajo a parte de mí? Si Gallia quiere matarse, allá ella. Traédmela y veré qué puedo hacer. — Y se echó a reír justo después, mirando las facciones de Marcus arrugarse con la risa. Qué bonito era cuando se reía así, todo él era una máquina de conquistar y rendirte a sus pies.

Respiró la brisa, cerrando los ojos, y sin abrirlos dijo. — Pero, más que nada, necesitaba subir aquí, y disfrutarlo contigo. Dentro nada los exámenes habrán terminado y lo que respiraré será la sal y las lavandas en La Provenza. Eso sí que me relaja… — Los abrió y se encontró con la mirada de su amigo directamente. — Pero no te veré esperándome a los pies de la escalera. — Tragó saliva e inspiró, controlando las sensaciones que se agolpaban en su pecho. — Creo que es la única parte mala de La Provenza. Saber que no tengo a mi mejor amigo para decirle… Marcus… Escápate conmigo. — El corazón le latía a mil por hora. — Así que, disfrutemos simplemente del tiempo aquí… — Puso una suave sonrisa. — Del cielo… Le ciel… — Dijo señalándolo. — Las estrellas… Les étoiles… — Movió la mano por el aire como si pudiera acariciarla. — El viento… Le vent… — Suspiró y se inclinó un poco hacia él, apoyando la cabeza en su hombro y acariciándole con la mejilla, y el dorso de la mano con los dedos. — ¿Ves? Ya hablo francés contigo.

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Jue Ene 20, 2022 5:32 pm por Freyja

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CON Alice EN Club de duelo EL 27 de mayo del 2000
Asintió, echando aire por la nariz con resignación. Sí, seguía teniendo calor, aunque lo cierto era que el viento que azotaba en la Torre de Astronomía le estaba sentando bastante bien, era un alivio. La miró cuando dijo que tenía frío, fijándose en que la indumentaria de duelo no es que fuera demasiado abrigada, y dibujó una leve sonrisa. Mejor se ahorraba decir lo que acababa de pensar, aunque tampoco era tan malinterpretable. Él tenía calor, ella tenía frío. No veía que había que malinterpretar ahí.

Entrecerró los ojos, sin perder la sonrisilla. - ¿Me quieres emborrachar, Alice Gallia? - Aunque la promesa le hizo reír. - No da calor, bien, lo tendré en cuenta. Y no lo sabes por experiencia propia, lo tendré en cuenta también. - Ladeó la cabeza, sin perder la risa residual. - Ah, ¿pretendes seguir invitándome? Bien, bien. Es bueno saberlo. - Rio otra vez. Alice estaba feliz, y sí, gran parte sería por el efecto de esa poción, pero algo le decía que no era cien por cien por eso. Quería pensarlo así, quería pensar que Alice era feliz, que sus risas eran sinceras, que podían reír juntos y felices, en la torre en la que tanto les gustaba pasar el tiempo, sintiendo ese viento que tanto amaba.

Arqueó las cejas. - Vaya, ¿tan acostumbrada estás a hacer historia que no te parece tan importante? - Le devolvió el guiño ante la referencia a la luna. Podía entender ese sentimiento, el de querer ganar, el del sentir que lo necesitabas. Él era muy orgulloso, y definitivamente estaría de peor humor de lo que lo estaba su amiga de estar en su lugar, y eso que él desde fuera podía ver a la perfección lo impresionante de lo que había hecho. Miró hacia el lago cuando ella lo hizo y empezó a recordar junto a ella, con ternura. - Como un pajarito, queriendo verlo todo desde arriba. - Le dijo, sin quitar la mirada del lago. Lo que le hizo mirarla, arrugando cómicamente el entrecejo, fue esa imitación. - Yo no hablaba así. - Dijo, sin poder evitar que se le escapara la risa, porque esos recuerdos eran preciosos, y en su momento se sentía muy mayor, y ahora se recordaba muy niño. Arrugó graciosamente la nariz cuando la tocó, mirando sus ojos mientras hablaba.

Estaba siendo un bonito momento de recuerdos compartidos, pero su amiga parecía querer hacer una reflexión en voz alta, así que escuchó, mirándola. Calló, y frunció muy levemente el ceño. No estaba de acuerdo con lo que decía, para él Alice era la mejor en muchísimas cosas, y no sabía como era posible que ella no lo viera. Sin embargo, no dijo nada, solo la miró y la dejó hablar. Encogió un hombro cuando le dio las gracias por ir y por confiar en ella, y soltó una muda carcajada, con los labios cerrados, ante lo de captar los mensajes. - Gracias por mandármelos. Lo mínimo que puedo hacer es recibirlos. - Dijo con tono seguro y desenfadado, pero poniendo todo el corazón en esas palabras. Alice le hacía sentir que había algo especial que solo ellos tenían cuando hacía esas cosas. Eso sí, la imitación de Durrell le hizo reír a carcajadas, porque esa sí que la había clavado... Bueno, la suya también, pero no lo pensaba reconocer.

Respiró hondo, cerrando los ojos él también. - Eso me apetece. Ya me has dicho que vas a invitarme, ya no puedes decirme que no, me he hecho a la idea. - Comentó graciosamente. Abrió los ojos de nuevo para mirarla y se quedó allí, viéndola recibir el viento, hasta que ella también abrió los ojos y le miró a él. Su frase hizo que su corazón palpitara con más fuerza, si bien no se inmutó por fuera. No le vería esperándola en las escaleras... Ni él podría esperarla en las escaleras. - Puedo hacerlo cuando vaya a La Provenza, si quieres. -Dijo con voz suave, y su oferta era más que real. Lo haría, se levantaría antes y bajaría al piso de abajo, aunque durmieran en el mismo, expresamente para esperarla a los pies de las escaleras si era lo que ella quería. Lo siguiente que dijo provocó otro fuerte latido en su corazón, e hizo que su mirada se fuera directamente a sus labios. "Escápate conmigo"... Eso sí que no tendría que pedírselo dos veces. Volvía a tener calor, y estaba seguro de que la poción ya no tenía nada que ver... Y le daba igual, ciertamente. Estaba demasiado centrado en mirarla.

En su embobamiento tuvo que reír, en una risa muda y distraída, cuando empezó a traducirle palabras al francés. - Lo tomaré como una lección inicial. - Comentó, y ella se apoyó en su hombro y le acarició la mejilla. Notaba ya los latidos mucho más acelerados. Se removió un poco, sin querer que ella se separara lo más mínimo de él, solo para desabrocharse la túnica. Se ha había dejado caer por los hombros porque se la quitó tras beberse la poción, pero sabía que en la torre haría viento, así que se la puso por encima aunque, ciertamente, le seguía sobrando. Cuando se la quitó, se la pasó a ella por los brazos, abrigándola un poco. - Lo siento, señorita viento. No puedo permitirte llevarte a la enfermería con un resfriado después de haber sobrevivido a un duelo. - Bromeó, con una leve risa, pero con el tono de voz bajo e íntimo. La miró desde su posición... Y, sin pensarlo demasiado, acarició su pelo. - Te equivocas. - Susurró, a sabiendas de que Alice no iba a saber a qué se refería, pero le había salido del alma. - Eres la mejor en Herbología. Eres la mejor en pociones. Eres la mejor duelista de la casa Ravenclaw, y la mejor mujer duelista del castillo. Y, en unos meses, la mejor duelista en general, en cuanto Jacobs se haya ido. - Añadió una leve risa a eso último, pero volvió al tono íntimo, y no dejó de mirarla, apoyada en su hombro, mientras acariciaba su pelo. - Eres la que mejor habla francés... La que mejor dice cosas que yo solo entiendo... -Se mordió un poco el labio. - Eres mi mejor amiga. - Y lo que iba a hacer a continuación no era lo que se hacía con las amigas, pero... Alice y él eran diferentes. Y lo dicho, ellos se entendían, nadie tenía por qué meterse. Eso, y que ya había llegado a un punto consigo mismo en que no iba a dejar el deseo pasar. Menos aún cuando estaba apenas a días de pasarse casi dos meses sin verla, sin poder estar en esa torre juntos. Sin esperarla al pie de las escaleras.

- Alice Gallia VA a ser enfermera. - Puntualizó. Colocó los dedos en su barbilla para que la alzara y le mirara. - Y es la mejor en muchas cosas. - Ladeó un poco una sonrisa casi resignada. - Y no habrá ganado este duelo... Pero... - Se mojó los labios. - Ganaste otro... Y me quedó pendiente... Esto. - Recortó la distancia, sin quitar los dedos que tenía sutilmente apoyados en su barbilla, y besó sus labios. No es que no se hubieran besado desde entonces, tuvieron un momento bastante intenso en la biblioteca de hecho, pero... Bueno. No se iba a molestar en buscar excusas, la verdad. Quería besarla, quería acariciar sus labios. Era de noche, estaban solos, a punto de irse del castillo... Y le gustaba besarla. Le gustaba lo que le hacía sentir, le gustaba como su lengua le acariciaba y llevarse el sabor y las sensaciones consigo. Y ella había dicho que tenía frío. Y él mucho calor que dar.
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Jue Ene 20, 2022 6:43 pm por Ivanka

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Rio y arrugó ella también la expresión. — Como un pajarito. — Confirmó. si es que nadie la entendía como él. Rio fuertemente con lo de que no hablaba así. — ¡Uy que no! Y tengo más… — Le dio con el índice en la mejilla. — Pero no quiero enfadarte, que estoy muy bien aquí. — Y juraría que ya no tenía nada que ver la poción. No, era Marcus. Marcus haría el mundo entero darse la vuelta solo con mirarla, y más si la miraba tan cerca, en ese sitio que tanto significaba para ellos.

Asintió a lo de La Provenza, pero frunció el ceño cuando dijo que la esperaría al pie de la escalera. — Pero si duermes en el cuarto de al lado… — Rio un poquito y entornó los ojos. — Es más lejos que cuando éramos pequeños, que juntábamos las camas en el desván… Pero más cerca que aquí. — Menuda estupidez acababa de decir. — Casi que me gusta más saber que estás ahí, al otro lado de la pared… — Ahora que lo pienso, es como si me durmiera a tu lado, dijo una voz en su interior. Qué peligrosa se estaba poniendo aquella situación. — Y yo siempre me acuesto la última y me levanto la primera, O’Donnell, parece que no me conoces. — Dijo dándole un poquito con el hombro. Vaya, sí que estaba fría. Y él calentito.

Dejó que le pusiera la túnica, más que por el frío, porque le hipnotizaba que lo hiciera, cómo lo hacía, cómo se miraban. Se le escapó una risita a lo del resfriado. — Sería ridículo, ¿no? Coger una pulmonía por querer sentir el viento en la piel. Después de salir sin un rasguño de un duelo — Soltó una carcajada seca. — Y sería tan mío… No pensar en los riesgos… Por sentir lo que me gusta en la piel… — Las mariposas de su estómago ya estaban montando una revolución sin control.

Dejó caer los ojos, controlando la reacción cuando le acarició el pelo, pero volvió a subir la mirada cuando le dijo que se equivocaba. Ya le extrañaba a ella que no hubiera intentado corregirla antes, era Marcus, siempre intentaba hacerla sentir bien. Pero a medida que hablaba, solo podía ver sus labios haciéndolo, concentrarse en ello. Eran cosas que Gal daba por hechas, por evidentes, que no tenían ningún mérito. Pero cuando las decía Marcus… Oh, eso era como la canción más hermosa que hubiera oído en la vida. Rio un poco a lo de las cosas que solo él entendía. — Solo tú. — confirmó en un susurro. Y asintió silenciosamente a lo de su mejor amiga. Sí, eso era lo que quería, lo que le encantaría lograr, ser su mejor amigo y no desear nada más. “¿Por qué ambicionas cosas que sabes que no puedes tener?” le había dicho Jacobs, cuando le dijo que podría haber sido Slytherin. Sí, le deseaba como más que su mejor amigo, y él le acababa de decir que era precisamente eso, su mejor amiga.

Pero claro, aquellas palabras eran difíciles de tomárselas en serio, cuando le veía confiar así en su futuro, cuando recordaba aquel duelo. — Marcus… — Dijo, casi como un ruego. Y no sabía si era un ruego de “no me beses ahora que no me voy a controlar” o “bésame ya, que no puedo más”. Más bien lo segundo. Porque en cuanto sintió aquellos labios rozarse con los suyos, no pudo pensar en otra cosas más que en besarlos. Aquel año, ese chico iba a acabar con ella. Solo le daba más y más momentos con los que soñar, con los que alimentar la esperanza de que algún día la querría. Subió los brazos y los pasó por su cuello, resbalando la túnica sin poder evitarlo, pegándose a él, alargando ese beso y separándose tan solo para abrir los ojos y mirarle. — Tú no sabes lo que significa todo lo que haces para mí. No sabes lo que es que me digas esas cosas, que confíes en mí así. — Volvió a besarle, bajando una mano para acariciar su cuello. — Si no fuera por ti, por tu amistad, tu confianza… Por todo esto. — Le dio un breve beso. — Esto que solo tú y yo podemos entender… — Volvió a besarle, más intenso, más pasional. — Mi vida, mi visión, todo estaría en la oscuridad. — Apoyó la frente en la suya. — Eres la luz que me da sentido. Como el sol cuando alumbra a la luna, aunque no esté en el cielo por la noche. El cielo nos ha dado, y las claras estrellas… Sí, cuanto más lo pensaba, más sentido le veía. Y no debería. Debería parar de hacer eso con Marcus, de dejar que las cosas se descontrolaran, se mezclaran… Pero su cuerpo no pensaba lo mismo. Su cuerpo se lanzaba al suyo, y su lengua se enredaba en la de él, como aquella noche en Saint-Tropez, como esa otra noche en el pasillo, y todas los noches que soñaba con darse la vuelta en su cama y encontrárselo allí. Y ahora que lo tenía de verdad no podía soltarlo, necesitaba sentirle junto a ella, besarle cuanto pudiera, cuanto durara aquello, en la oscuridad de la Torre de Astronomía.

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Vie Ene 21, 2022 10:25 am por Freyja

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Sí, sería muy de Alice no valorar los riesgos y solo sentir, como suyo sería hacer lo que estuviera en su mano por evitar que sufriera daño alguno. Quería pensar que era buena combinación... Quería pensar que, si aquella frase había sido algún tipo de indirecta hacia él, no le considerara un "riesgo", un posible daño, porque sería lo último que querría en la vida, dañarla... Si bien cada vez le gustaba más dejar sensaciones en su piel.

Empezó como un roce, pero la respuesta de Alice hizo que se pegara a su cuerpo, que acariciara sus brazos expuestos con sus manos, ya que la túnica no se la debió poner muy bien porque se le cayó. Pero ella quería sensaciones en su piel, y él cada vez ansiaba más irracionalmente tocarla, por lo que ninguno de los dos parecía dispuesto a quejarse. La miró cuando ella le habló, respondiendo de corazón. - Es lo que creo. Hay poca gente en el mundo en quien confíe más que en ti. - Dobló una sonrisilla. - Aunque me lleves a hacer locuras... - Su frase se vio interrumpida porque volvió a besarle, y él a entregarse al beso. - Solo tú y yo. - Murmuró, ido, con el aire que le quedaba entre los besos, en repetición a lo que ella decía. Solo Alice y él entendían eso, solo con Alice tenía algo así. Solo en Alice confiaría algo así. Aparte de que ni se lo había planteado, con ninguna otra amiga se arriesgaría a hacer eso, a besarse y tocarse sin... Aclarar... Si eran solo amigos o... No, no, con Alice esas cosas no se planteaban. Eran Marcus y Alice. Eran especiales y les iba bien así.

La miró a los ojos cuando apoyó la frente en la suya. Acarició su mejilla, dejando los párpados caer. - Prométeme... Si piensas que soy una luz. - Empezó, un discurso que ya había hecho, y él y Alice lo sabían. Por eso una leve sonrisa empezó a asomar mientras lo decía. - Que siempre que te sientas en la oscuridad... Me llamarás. Sea cuando sea, estemos donde estemos. - Siguió susurrando. Se mojó los labios, mirando los suyos, sin subir los párpados ni dejar de acariciar su mejilla. - Iré sin pensármelo... Y te llevaré lavanda o meigas fritas. - Se le escapó una risita con eso último, mirándola a los ojos, y luego encogió un hombro en su posición. - Hoy no llevo una camisa de flores ridícula con la que hacer más creíble mi discurso. - Bromeó, pero su sonrisa se relajó ligeramente en una pausa, clavando la mirada en la suya. - Pero soy el mismo. - Volvió a susurrar, en un tono solo para ellos. - El mismo que conociste en el lago negro. El mismo que pidió un deseo a las perseidas aun no creyendo que eso sea científico para nada... Y guarda la esperanza de que se cumpla. - Tragó saliva. - Nunca he querido que estés en la oscuridad, y nunca querré. - Que Alice siempre sea feliz, su deseo le quemaba en el corazón, y sabía que había sido torpe pidiendo algo que le llevaría toda la vida asegurarse de si se cumplía o no... Pero no se arrepentía lo más mínimo.

Besó sus labios de nuevo, con pausa, con cariño, con todo el cariño que sentía por ella, y se dedicó simplemente a eso, a besarla durante todo el tiempo que pudiera. Porque, por muy bonitas que fueran las palabras que se dijeran, cada caricia que le daba con sus labios era mucho más sincera, salía desde el fondo de su corazón, y relataba mucho mejor lo que era él. Acarició su nariz y rio levemente, después de besarla por un buen rato, y abrió los ojos mara mirar de reojo la inmensidad que se veía por la ventana. - ¿Sabes? - Susurró, con una sonrisa, volviendo a posar la mirada en ella. - Si no fuera por la oscuridad... No podríamos ver las estrellas. - Ladeó las comisuras en un gesto un tanto triste y añadió. - No quiero que estés en la oscuridad, pero con la luz necesaria... Incluso allí, seguro que puedes ver cosas preciosas. -
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Sáb Ene 22, 2022 4:03 am por Ivanka

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“Prométeme que me llamarás. Sea donde sea, estemos donde estemos”. ¿Cómo podía prometerle eso? ¿Cómo, si había visto hasta dónde podía llegar la oscuridad de su interior? No quería a Marcus en esa oscuridad, alguien tan brillante no se merecía algo así. Sonrió y rio un poco cuando dijo lo de las meigas fritas y la camisa de flores, acariciándole la cara y mirándole con amor, porque lo sabía, sabía que todo ese amor que se le desbordaba en el pecho, se reflejaba en sus ojos. Dejó salir el aire por sus labios cuando dijo lo de las perseidas. — Yo también lo pedí. Aún tengo la ilusión de que se cumpla… — Si bien no la esperanza… Pero, si Marcsu le decía que acudiría sin pensárselo si ella le necesitara, por mucha oscuridad que hubiera, ¿no significaba eso que la quería tal como era, que asumía esa oscuridad y esos problemas que la acompañaban? Volvió a suspirar, mirando aquellos ojos verdes tan preciosos. — Yo siempre te llamaré si te necesito, Marcus. — Le dijo. — Pero no voy a arrastrarte a la oscuridad. Y yo tampoco llevaré un vestidito azul ni un ramo de lavandas ahora mismo… — Dijo con una risita, siguiendo su referencia. — Pero también lo decía en serio aquel día. Brillas demasiado para verte sumido en la oscuridad. — Se encogió de un hombro. — Tanto, que si te tengo siempre a mi lado, no habrá oscuridad, estoy segura de ello. — Y si alguna vez la oscuridad era tan grande que empezaba a engullir esa luz, ella se iría, lo tenía muy claro, pero hacérselo entender a Marcus era una pelea que no quería tener. No quería perder una noche tan preciosa y tan íntima en eso.

Recibió aquel beso cargado de ternura y cariño, con una sonrisa dibujada entre los besos. Y el estómago seguía haciéndole cosquillas, porque aquello no era como cuando les daba un calentón y no podían resistirlo, dejándose llevar por los deseos. Aquello era mucho más. Era expresarse, así, cuánto se querían. Porque sí, Marcus la quería. Quizá no como le quería ella a él, quizá no notaba su corazón saltar como le pasaba a ella cada vez que la miraba, pero la quería, y se lo demostraba así. Cuando se separaron, rio, como una niña pequeña al notar el toque en su nariz. Alzó las cejas y amplió la sonrisa, levantando la mirada hacia las estrellas. Luego bajó de nuevo a sus ojos y rio un poquito. — ¿No te cansas siempre de tener razón? — Le dio un piquito y volvió a mirar las estrellas, sin separarse de él ni soltar sus brazos, apoyando su cabeza sobre la de él. — Sí… En la oscuridad hay cosas bonitas. — Alzó una ceja. — Que brillan con luz propia, aunque sea menos intensa que la del sol. — Se giró mínimamente para poder volver a mirarle. — Quería ganar para demostrar que yo también puedo brillar. — Ladeó la sonrisa. — Pero la verdad es que tú ya ves mi brillo, en cosas que a lo mejor yo no consideraba brillantes, pero… — Se encogió de un hombro. — Supongo que por eso somos Marcus y Alice, imparables, inseparables… Para hacernos ver lo que el otro no es capaz de ver.

¿Y si era eso justamente? ¿Y si Marcus simplemente no era consciente de que sentían algo más que amistad y era ella era quien tenía que hacérselo ver? Inspiró, dejando un beso en la sien del chico, mientras acariciaba su pelo, mirando a la insmensidad de aquellas estrellas. — Marcus… — Tragó saliva. Podía ser eso, o podría ser que no sintiera amor por ella. Que es amor lo sintiera por Poppy, y ella fuera su mejor amiga, a la que quería como tal, y que claramente le atraía, con la que pasaba casi veinticuatro horas al día, y todo lo que vivían fuera producto de eso. — Me encanta estar aquí contigo. Adoro este sitio, adoro las estrellas, y adoro cuando… Cuando me besas así cuando me dices esas cosas que me hacen ver una parte de mí misma que ni siquiera soy capaz de atisbar. Cuando estamos así. — Le apretó contra ella y susurró en sus rizos. — Pero tenemos el examen de Pociones el martes, y mañana y pasado van a ser jornadas de estudio. — Se separó y le miró con una sonrisa, acariciando su mejilla. — Y no voy a arrastrar a mi prefecto al lado oscuro de llegar tarde a la sala común… Merlín me libre se ser una mala influencia para ti. — Como dijeron algunas, que claramente no tienen ni idea de lo que hablan, pensó, no sin cierto rencor. Tomó su mano y dejó un beso en ella. — Y mañana te quiero esperándome al pie de las escaleras bien temprano para irnos a la biblioteca. Hay que disfrutar de ese privilegio mientras nos quede. — De ese, y de todos los que Marcus le permitiera tener con él. Era como el colegio, sabía que se acabaría algún día, que fuera sería diferente, pero mientras lo tuviera… Lo aprovecharía, y al menos al final, le quedaría el dulce recuerdo y la sensación de no haber malgastado ni un segundo.


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