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Sáb Ene 22, 2022 4:38 pm por Freyja

Cuando el tiempo pasa
CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
- Y va por ahí por ahí por ahí, y cuando aparezca, ¡chan! Le destapan los ojos, y le da su cartita. - Cuando te contraté para esto como "el gran organizador de fiestas de Hogwarts" no pensé que me fueras a copiar. - Dijo Marcus con una sonrisilla, una ceja arqueada y los brazos cruzados. Darren rio. - Venga, cuñadito. Reconoce que nuestra Noora con ese hermoso lazo azul está preciosa. - Lo que tiene que estar es confusa. Ella es más de verde y de amarillo. - Añadió Lex, con una expresión parecida a la de su hermano en el rostro, pero con tono de estar enamorado hasta las trancas de la persona a la que lanzaba la broma. El otro soltó un sonidito de adorabilidad acorde con la situación antes de decir. - Bueno, pero hay mucho azul en la orden del Merlín, ya se acostumbrará. -

Sin contar el suyo, que según el año caía en días lectivos o no, el cumpleaños de Donna era el último que celebraban en el castillo. Ese año, además, iba a ser el último que celebraban en el castillo literalmente, al menos ellos. Intentaba no pensarlo mucho porque eso le hacía ponerse irremediablemente triste, y Donna se merecía un buen cumpleaños, que además era su mayoría de edad. Tenía que ser un fiestón, entre otras cosas porque al día siguiente era sábado, podían descansar levantándose un poco más tarde, y en cuanto pasara la resaca de la fiesta... A estudiar. Los EXTASIS estaban a la vuelta de la esquina y se jugaban todo lo que llevaban trabajando siete años. Lo dicho, había que celebrarlo por todo lo alto.

No habían dejado a la cumpleañera organizar prácticamente nada, querían que todo fuera una sorpresa. Donna era la niña mimada de todos, lo tenían que reconocer, estaba muy solita cuando la conocieron y era la más pequeña del grupo (exceptuando a Lex, aunque su introducción en las dinámicas grupales había sido muy reciente). Ella era un poco arisca y no siempre lo reconocía, pero se notaba lo mucho que les quería y les echaría de menos el año que viene. Se habían dividido en tres grupos: los que distraían a Donna y debían redirigirla hasta la fiesta, los que estaban dejando todo a punto en el aula, y los intermediarios. En el primero, Alice, Sean y Hillary... E Ethan, que se les había encasquetado en cuando oyó que había fiesta. En el segundo, Marcus, Darren, Lex y Kyla. - Vale, todo el protocolo está listo. - Dijo la chica, entrando de nuevo por la puerta, y empezó a enumerar con los dedos. - Ming está a cargo de todo lo que suceda en la sala común y Evans estará pendiente de cualquier necesidad que surja por el castillo, y nos dará aviso si algo se sale de sus competencias. Tengo el permiso de la Señora Granger, Y, además. - Había pocas personas que se vinieran más arriba con los protocolos que él, y una de ellas era Kyla. - Me he asegurado de que el Profesor Ferguson sea más que conocedor de esta fiesta para que no se le olvide y pase por aquí, nos oiga y nos la fastidie. - Marcus amplió una sonrisa chulesca y se cruzó de brazos. - Wow, Farmiga, tú pidiéndole a los profesores que no fastidien una fiesta, estoy impresionado... -Espero que me haya salido bien. No tengo una labia tan manipuladora como la de otros. - Dijo emulándole en el cruce de brazos, con una sonrisa y un evidente tono sarcástico.

- Yo creo que la comida está toda. Y los juegos. - Dijo Lex, revisando las mesas. Marcus miró y chistó. - Tío, pero no tires las cosas, hombre. - ¿Cómo que las tire? ¡No están tiradas! Están puestas, ¿cómo quieres que las ponga? - ¡Pues bien puestas, hombre! Estéticas. - Contestó, colocando milimétricamente cada plato y cada juego, en el ángulo perfecto, haciendo que Lex resoplara y rodara los ojos. - ¿Te sientes mejor por haberlo movido todo medio milímetro? - Ahora está bien puesto. -Lo que tú digas. - Se llevaba mucho mejor con su hermano, pero no dejaban de ser Marcus y Lex en esencia.

- Vale, este es el plan. - Dijo, mirando a los otros tres. - Sean y Hills van a entretener a Donna en la sala común. Iba a hacerlo Alice con ellos, pero ALGUIEN ha incluido a ALGUIEN en la fiesta. - Darren alzó las palmas. - ¡Oye, no me mires a mí! Fue tu novia la que se fue de la lengua. - Estáis apañados los dos. - Suspiró Marcus. - En fin. Cuando Noora llegue a la sala, le entregará la carta con la felicitación, será el motivo para que salga de la sala, ya que dice que Lex y Darren están fuera y quieren darle un regalo. - Hubiera sido más bonito un encuentro casual en mitad del pasillo, lo dicho, ¡chan! - Interrumpió Darren. Marcus le miró con cara de circunstancias. - ¿Y con qué excusa la sacamos de la sala? - La única respuesta que refirió fue un encogimiento de hombros. Se ahorró el suspiro y continuó. - Alice e Ethan son quienes la van a "asaltar" cuando salga, espero que sin darle un susto de muerte, y le taparán los ojos para que empiece a entender que es una sorpresa entre varios. Van a darle vueltas por el castillo para confundirla, y la llevarán al campo de quidditch. Allí la esperará Peter, que le ha hecho un juego de preguntas y respuestas... Creo, espero. - Creía, esperaba, no haberle pedido un reto demasiado intelectual. Eran preguntas y respuestas sobre quidditch, creía que a su amigo no le costaría ningún trabajo, y a Donna le gustaba. - Cada respuesta correcta le dará una ficha, y cuando acabe, deberá llevar esas fichas al invernadero. Allí la espera Theo, quien le cambiará las fichas por semillas. Oly ha dispuesto unas macetitas en el camino que va desde el invernadero hasta aquí, la espera en la primera maceta. A medida que las tire, saldrá una flor, y Oly las irá recogiendo para montar el ramo. Poppy es la encargada de avisarnos de por donde van. - Y fue mentarla y, de repente, un zorro rojo entró corriendo por el aula. Se transformó ante ellos y, con un saltito y una radiante sonrisa, dijo. - ¡Ya está en el campo de quidditch! - Marcus dio una fuerte palmada. - Genial. En ese caso calculo que en unos... Veinte minutos, quizás menos según la dificultad de las preguntas de Peter, ya habrá llegado aquí. - Toc toc. - Dijo alguien en la puerta. El chico asomó la cabeza con una sonrisa prudente. - Ey... Cuánta comida, ¿es una fiesta? - Marcus hizo un gesto. Poppy volvió a transformarse en zorro y salió corriendo, y Kyla hizo a Andrew Corner pasar y cerró la puerta tras él.

- Es una fiesta de cumpleaños para Donna. - El chico se hizo el sorprendido. - Oooh. Qué guay, es verdad, es hoy su cumple. - Algo le decía a Marcus que no era tan casual aquel encontronazo. El chico, de todas formas, siguió con su teatro del disimular. - Es verdad, es verdad... Y deduzco que es sorpresa... Claro... De ahí tanto misterio... - Marcus ya estaba viendo a Lex rodando los ojos y a Kyla con cara de "sí, y estás entorpeciendo". Iba a soltar alguna cortesía de las suyas para terminar rápido con el tema, pero no le dio tiempo. - ¿Te quieres quedar? Tenemos comida de sobra. - Darren siendo Darren. El otro dibujó una expresión absolutamente ilusionada. - ¿De verdad? ¿Puedo? Jo, pues molaría un montón. - Marcus intercambió una mirada con Kyla, pero Corner añadió algo. - Veo que es... De varias casas... ¿Hay más Hufflepuffs? - Sip, por ejemplo la encargada de darnos avisos, que en forma de zorro no puede abrir la puerta, así que... - Suspiró Kyla, girándose y abriendo la puerta para asomarse al pasillo por si Poppy volvía. Aquello estaba un poco tenso, pero bueno, la sorpresa iba por buen rumbo por ahora, así que no había nada que temer.
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Dom Ene 23, 2022 1:04 am por Ivanka

Cuando el tiempo pasa
CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Dame solo el datito. Venga, golfi, no seas así. — Alice se rio y entornó los ojos, apoyándose en la pared. — ¿Quieres estar atento? A ver si se nos va a escapar Donna. — Su amigo se apoyó en la pared junto a ella. — Tú solo dime sí o no. — Puso un diámetro con las manos. — ¿Así? — Alice bajó la vista y se echó a reír. — Que no te lo voy a decir. — Ethan chasqueó la lengua y se quejó como un niño al que le han quitado un juguete. — Gal, no seas putón, que solo tú la has visto. Y visto lo visto, solo tú la vas a ver, le debes esa información al mundo. — Volvió a reírse a carcajadas. — ¿Pero te he preguntado yo a ti algo semejante de tus ligues? — Él alzó las manos. — Pues pregúntame que te doy todos los datos. — Ella arrugó el gesto y subió la mano, parándole. — Tío, no. Que uno de ellos es mi cuñado y el otro mi primo. De verdad… Gal, yo no me puedo morir sin saber como la tiene el prefecto O’Donnell. Y mi hermana sé que apreciaría la información, aunque sea por odiarte un poco más. — Eso la hizo negar con la cabeza. — Calla, que me tiene contenta. — Alzó las cejas y se encogió de hombros. — Pregúntale a Sean, que duermen juntos. — Aunque, conociendo a su novio, no se hubiera dejado ver desnudo por nadie, ni siquiera por su mejor amigo. Igualito que Hillary atándole a ella el liguero. — No, nena, pero tú la has visto en su esplendor, si sabes a lo que me refiero… — Le salió otra carcajada. El descaro de Ethan… — Sí que sé a lo que te refieres… — Justo pasó Noora por allí, lo cual quería decir que había cumplido su función. — Mira, ya viene Donna. — Y efectivamente, oía el parloteo de su amiga la cumpleañera con Sean y Hillary. Salieron al medio del pasillo, dispuestos a cortarle el paso, pero justo antes de que llegara, miró a Ethan y dijo. — Más. — Él la miró abriendo exageradamente los ojos. — No te creo. — Pues no te lo creas, pero ya me conoces… Yo siempre quiero más. No me iba a conformar con menos. — Y ahora era Ethan el que se reía estruendosamente. — ¡Qué tía! Y no te creas que lo comparte la muy…

¡Has sido interceptada, cumpleañera! — Dijo saliendo al paso a su amiga y agarrándole de las manos. — ¿Qué? Ya sabía yo que aquí había más gente en el ajo. Ni lo que te queda, nena. — Dijo Ethan poniéndose detrás de ella y vendándole los ojos. — Je, a mí me dejan la parte guarrona, claro, cómo me conocen. — Donna rio un poquito, pero parecía confusa. — ¿Pero a dónde me lleváis?Si te lo dijéramos desde ya, menuda sorpresa chusca. — Empezaron a arrastrar a Donna por los pasillos, muertos de risa por cómo estaba aderezando Ethan aquello. No esperaban invitarle, y a Alice se le había escapado (porque a ver, Ethan era su amigo, y con Donna se llevaba muy bien, era de los pocos que la hacía reír, ¿por qué iba a aguantarse la información delante de él?), pero estaba animando el ambiente muchísimo. — Otro cruce, venga, a ver que se me ocurran otros dos buenorros. — Cada vez que había que elegir si izquierda o derecha, Ethan decía el nombre de dos chicos que le parecía que estaban bueno y hacía a Donna elegir, para una cita, para un polvo de una noche, para bailar en la graduación… Lo que se le fuera ocurriendo. — Venga, Henkel, el de Gryffindor que era cazador… Era golpeador. — Ethan se rio. — Tú eres la auténtica putón de este grupo, nena, cómo fichas. Bueno pues entre Henkel, y Corner, que te cae más de cerca, ¿cuál elegirías de maridito? — Donna sacó el labio inferior, pensando. Como si importara, total, dijera lo que dijera, Ethan lo asignaba al lado que mejor les conviniera para acabar llevándola al campo de quidditch. — Henkel era más tonto que una piedra.Bueno pero con esos anchos hombros te hubiera construido una casa fantástica. — Sean estaba apoyado por las paredes del ataque de risa que traía. — Pero Corner es Ravenclaw. Siempre es mejor. Corner sea pues. Pues nada… A la izquierda claro. — Dijo, mirando a Alice, que le señalaba dónde les convenía.

Así, muerto de risa, llegaron al campo de quidditch. — A ver, Donna, ¿dónde crees que estamos?Pues fuera, en los terrenos. Por los giros y eso… En el campo de quidditch. ¿Mi sorpresa es jugar al quidditch todos?No, la verdad es que no. — Dijo Hillary intentando contener la risa. — ¡Pero si es la señorita Hawthorne! — Dijo Peter a voces, como para darle ninguna sorpresa. — ¿Bradley?Ahora si se va a querer quitar la venda la muy… — Susurró Ethan, desatándola. — ¿Qué haces tú aquí? Traerte esto. — Dijo enseñando las fichas. — ¿Y qué es? Pues las fichas con las que te ganarás llegar al auténtico regalo de cumpleaños. — La chica ladeó una sonrisa y puso los brazos en jarras. — Pues nada, cuando quieras. — Le asombraba cómo Donna y Peter había hecho borrón de lo ocurrido el año anterior, que igual a Peter le pilló caído del cielo sin más (como todo en la vida), pero Donna llevaba años colgada por él. Y fue un visto y no visto, se lio con él, y aquí paz y después gloria, nada de tensión, nada de malentendidos. Era de agradecer, la verdad, lo hacía todo más fácil.

¿Cuántas escobas juegan en cada uno de los campos? Siete. — Contestó ella sin dudarlo. — Pues siete preguntas tienes. — Le tendió una ficha. — Y tu primer acierto, muy bien. Siguiente: ¿qué variedad de césped se usa para el quidditch en Inglaterra? — Hillary se inclinó hacia ella y susurró. — Tía, en verdad, somos unas amigas de mierda, porque a mí esto no se me ocurre ni pensarlo. No la escuchamos nunca cuando habla de quidditch. — Alice asintió. Pues sí, pero la pobre Donna lo tenía asumido, y para eso tenía a Peter, a los del equipo y ahora a Lex. — Ryegrass Perenne — Todos miraron extrañados, pero Peter asintió como si nada, claro, conocimiento mundial. — Pues esa es la pista del siguiente lugar al que tienes que ir. — Y así con las otras cinco preguntas. Se enteró de todas ellas igual de poco, pero Donna estaba muy satisfecha con sus fichas. — ¿Venís al invernadero conmigo? — Alice abrió mucho los ojos. — ¿Cómo lo has sacado tan rápido? Tía, ¿dónde va a crecer un tipo de césped así, que no sea en medio del campo de quidditch? — Sean, Hillary y Alice se miraron como diciendo “lógica de quidditch, no la alcanzamos, claramente” pero la siguieron, claro, mientras Peter iba a unirse a los demás.

¡Donna! ¡Feliz cumpleaños! — Recibió Theo con una gran sonrisa, y la chica se fue hacia él para darle un gran abrazo. — ¿Pero tú también estás metido en todo esto? — El chico rio. — Y lo que te queda. Y yo creo que no te habrás dado cuenta, pero Poppy anda por aquí informando al resto de participantes. — Donna se mordió el labio y los miró a todos. — Sois de lo que no hay…A ver, que serás la cumpleañera, pero a mí me han dicho que te tengo que pedir ciertas fichas. — Dijo extendiendo la mano, a lo que Donna se cruzó de brazos y puso el peso en una pierna. — Pero qué actitud tan poco Hufflepuff, Theodore… — Él se encogió de hombros. — También es de Hufflepuff obedecer y a mí me han dicho que sin fichas nada de nada… — La chica se rio y le dio las fichas. — ¡Oh! Las has sacado todas. Claro, eran de quidditch. — Él se giró y le dio las semillas. — Pues aquí las tienes. Y lo que tienes que hacer con ellas es la respuesta a la tercera pregunta. — Donna frunció el ceño pensando y al final dijo. — ¡Echar cada una en un aro! Como hizo Jason Wald en el 79 en el partido contra Irlanda. O sea que tendré que echarlas en macetas redondas. — Todos los presentes se miraron sorprendidos. — Quién hubiera dicho que Bradley podía hacer unas preguntas tan adecuadas… — Dijo Sean, con tono de admiración. — Claramente no somos tan listos en todo. — Tuvo que admitir Alice.

El plan salió exactamente según lo previsto y Oly fue, discretamente, recogiendo el ramo de orquídeas y flores de lis (las flores de tauro, el signo de Donna) detrás de ella, hasta que el propio camino de macetas la llevó al interior. — Pues la respuesta a la cuarta pregunta te llevará al último punto del recorrido. ¡Eh Poppy! ¡Te he visto! — Dijo apuntando al zorrito con un dedo, que hizo un sonidito adorable, y salió corriendo hacia arriba. — Hmmm, la cuarta era el número que llevaba Kyle Dextrose cuando jugaba con la selección… Así que al séptimo piso. — Definitivamente, iban a  tener que darle un reconocimiento a Peter como se merecía.

Cuando por fin llegaron al séptimo piso, Alice y Hillary la tomaron de las manos. — Venga, cierra los ojos. — Y tiraron de ella a la puerta. — Ya puedes abrirlos.¡Felicidades, bebé! — Dijeron todos a la vez. Les encantaba llamarla así, aunque solo le sacaran uno y dos años, pero era emocionante celebrar por fin su mayoría de edad. Y Donna no solo se puso colorada, si no que sus ojos se pusieron brillantes. — Chicos… — Recorrió la vista por la habitación. — Estáis todos… Es que no sé qué decir, es… — Suspiró y parpadeó. — Gracias, gracias de verdad. — Hillary y ella la rodearon y abrazaron a la chica. Pero en cuanto la soltaron ella dijo. — ¡And… Anda, Corner! ¿Tú también has venido? — Alice levantó la vista y miró a Marcus con el ceño fruncido. ¿Pero quién había invitado a Corner? Pero bueno, a la chica no parecía molestarle para nada, y de hecho, hablaban mucho a cuenta del quidditch, no estaba ni mal pensado. Se acercó a su novio y le dio un piquito. — Vaya pedazo de fiesta, prefecto. Va a ser el último cumpleaños, pero va a ser magnífico. ¡Y todavía te quedan tres fichas! — Recalcó Peter, alzando la voz. — Cuyo contenido se irá revelando durante la fiesta. — Todos estaban juntos, todos reían, todos disfrutaban, y bien sabía Merlín que les hacía buena falta, para sentirse lo que eran, chicos de séptimo y sexto, celebrando que estaban juntos y bien, que menudo añito.

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Dom Ene 23, 2022 1:15 pm por Freyja

Cuando el tiempo pasa
CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
- Vale, la próxima vez que venga Poppy será para avisar de que está en el invernadero, así que tenemos que ponernos ya manos a la obra con todo. - Dirigió. Realmente tanto Kyla como él podrían haber sido directores, pero él estaba más puesto en fiestas y tenía más capacidad festiva... Demasiada, quizás, así que estba bien que Kyla estuviera allí para rebajarle. A él y a Darren, que ese sí que no medía. Lex estaba más bien para aprender como se monta una fiesta y porque, encima que venía, no iba a separarlo de su novio y de su hermano (porque la otra persona con la que podía estar era con Alice, pero tampoco es como que fuera la gran idea mezclarlo con Ethan). En cuanto a Corner... Bueno, ya le darían un oficio, ya que había ido.

Quien entró corriendo por la puerta no fue Poppy en forma de zorro, sino Noora, que trepó a tal velocidad hasta el hombro de su hermano que apenas estaban procesando que había vuelto cuando ya la tenía Lex de bufanda. - ¿Ya has hecho tu encarguito, eh? Buena chica. - Le dijo Lex con cariño mientras Noora lamía su mejilla con su lengua diminuta, pero fue recibir el halago y estiró el cuello hacia Darren, demandante. Este soltó una carcajada. - Cualquiera te deja a ti sin premio. - Respondió, y justo cuando tenía la chuche ante las naricillas de la hurona, la retiró con voz graciosa. - Aunque tú a mí no me engañas, listilla. Que si Poppy ha podido subir desde el campo de quidditch, tú podías haber llegado ya desde la sala común. Algo me dice que no es mi sala la única que tiene chucherías. - Marcus frunció el ceño, mirando a los tres de hito en hito. - ¡Eh! No habrás metido el hocico en el bowl de caramelos, ¿verdad? - Pero Noora ya estaba royendo su chuche e ignorándole ampliamente. La hostilidad rebajada de Lex hacia Marcus no le había llegado todavía a su mascota.

Como entrara en esa discusión iba a volver Donna y todavía no habrían salido, así que volvió a su tarea de dirigir. - Bien, los aperitivos ya los ha montado Lex, pero faltan los dulces. Darren, dispón los muffins de una forma bonita pero... - Discreta. Lo dicho, a él había que rebajarle, pero a Darren también. - Lex, vuestro regalo es el primero. ¿Lo tienes bien vigilado? - ¿De que no salga y te devore? Sí, creo que sí. - Marcus le miró con cara de circunstancias. - ¿Sabes que se pueden regalar más cosas aparte de animales? - Perdón, ¿es que en tu espectro de regalos solo entran los pajaritos encantados? - Eso no es un animal, es un encantamiento. - Que mal hecho puede ser más peligroso que lo mío. - ¿¿Cómo va a ser un encantamiento más peligroso que una criatura, Lex, por Merlín? - Bueno y ¿qué voy haciendo yo? - Preguntó Andrew, frotándose las manos en un claro intento por cortar una eminente discusión. Marcus echó aire por la nariz, y vio que Kyla rodaba los ojos y volvía a salir de la sala para ver si llegaba Poppy. Algo le decía que a Kyla no le caía especialmente bien Corner.

- Hay que poner las decoraciones y... Podríamos poner los regalos allí. - Señaló una de las mesas. - ¿Te encargas tú? - ¡Claro! Menos mal que le compré una cosita en Hogsmeade el sábado. - Marcus frunció el ceño con una sonrisa curiosa. - Ah ¿sí? - El otro se encogió de hombros. - A ver, no es como que la casa Ravenclaw sea la más fanática del quidditch, para una buena fan que tenemos, se merecía un detallito. - Marcus sacó el labio inferior, asintiendo lentamente. Andrew se hacía el despreocupado y el gracioso, pero era mucho más listo de lo que quería mostrar, no en balde estaba en Ravenclaw. Cada vez estaba más claro que no había pasado por allí por casualidad. La propia Donna no se había enterado de que le estaban montando aquello, pero Corner, no sabía cómo, sí. - Pues eso, coloca los regalos, excepto el de los chicos, que lo tiene Lex... No sé donde lo tiene Lex. - Tío, joder, no seas pesado, que ya te he dicho que... - Darren se encarga de colocar la comida que falta. - Siguió Marcus, ignorando ampliamente las quejas de su hermano. - Y Kyla y yo hacemos los encantamientos. - ¡¡Ha salido del invernadero!! - Gritó Poppy, que les hizo sobresaltarse a todos cuando se materializó allí de nuevo. Había entrado tan corriendo que no la habían visto. Kyla dejó los hombros caer. - ¡Pops! Tenías que avisarnos cuando estuviera entrando, no cuando ya viniera para acá. - Ay, es que estaba siendo muy cuqui lo de las fichitas y las flores y eso. - Se excusó la otra. Marcus escuchó como Darren se acercaba a Lex y le susurraba. - Vamos, que se ha quedado embobada mirando a Peter hacer las preguntas y se le ha ido el santo al cielo. - Eso provocó una risilla maliciosa de ambos entre dientes.

- Pues venga, no hay tiempo que perder. Poppy, ya puedes quedarte aquí. Vigila la puerta, los demás, a tenerlo todo a punto. - La chica se fue con un trote contento a la puerta mientras los demás colocaban, ordenaban y encantaban a toda velocidad. - ¡Ya viene! - Susurró la Hufflepuff con urgencia, y todos se colocaron para darle la bienvenida. - ¿Y qué decimos? - Preguntó Lex. Marcus volvió a poner cara de circunstancias, pero sin mirarle. Prueba con "¿cómo te va con Astronomía?" Pensó irónico, y recibió una fulminante mirada de su hermano que le hizo encogerse y mirar a otra parte. Maldita legeremancia. - Supongo que habrá que decir "¡sorpresa!". Aunque también podemos decir "¡felicidades!" - Aportó Corner. Kyla chistó, nerviosa, retorciéndose los dedos. - ¡Ay, qué más da! Pues es su cumple, "¡felicidades!" mismo. - Pero es que "felicidades" ya se lo hemos dicho a lo largo del día, pegaría más "¡sorpresa!", porque es una sorpresa. - Marcus se mojó los labios, con las manos ante el regazo, muy bien colocado y mirando a la puerta. La estampa de todos en línea esperando recibirla para poner su mejor sonrisa mientras Andrew y Kyla discutían a murmullos era para verla. - Yo creo que a estas alturas ya se va a sorprender poco. - También pueden decir unos "¡sorpresa!" y otros "¡felicidades!", quedaría más original. - Aportó Darren, pero la mirada que recibió por parte de todos los presentes le hizo encogerse como una tortuguita.  - Si hacemos eso no se va a oír nada. - Explicó Marcus, por si con las miradas aún no había quedado claro. Y entonces Andrew, tan jovial como siempre, hizo su aportación. - Pues nada, hacemos una mezcla: "¡sorpresidades!" - Se crearon un par de segundos de silencio en los que Marcus, Kyla y Lex miraban a Andrew como si fuera tonto, mientras que Poppy y Darren parecían haberse quedado sin palabras. De repente, la Hufflepuff estalló en carcajadas. Kyla suspiró y Marcus rodó los ojos. - Vamos a centrarnos, por favor, que va a venir ya. - ¿Pero entonces que decimos? - ¡Da igual, lo que sea! - Respondió a Corner, y ya sí se quedaron en silencio. Bueno, se escuchaba la risilla de Poppy, porque le había dado uno de esos incontrolables ataques de risa y estaba llorando, y aún peor, se lo estaba contagiando a Darren, y Darren a Lex. - ¡Ey, ey, ya sé! - Se le ocurrió entonces a Marcus. - Siempre decimos que es la bebé del grupo, así que podemos decirle "¡felicidades, bebé!". - Eso es cursi. Y no tengo tanta confianza. No sé si me siento cómodo. Y encima es mayor que yo. - Refunfuñó Lex, pero Marcus chistó. - Pues es lo que hay. - ¿Entonces "felicidades" mejor que "sorpresa"? - Volvió a preguntar Andrew, y de la mirada que recibió de Marcus y Kyla optó por no hablar más. Y Poppy y Darren se seguían riendo. Menos mal que llegaron los demás antes de que eso se desmadrase aún más.

Negó levemente con la cabeza cuando Alice le miró. No preguntes. Tampoco había sido idea suya invitar a Corner, pero bueno, ciertamente si se levaba bien con Donna y no estorbaba, pues estaba bien. Más pegaba Corner que Ethan, de hecho. Sonrió a Alice cuando le dio el piquito. - Era la última fiesta antes de la graduación. Teníamos que echar el resto. - Respondió orgulloso. Se acercó a Donna y la zarandeó un poco. - ¿Qué? ¿Te lo esperabas? - Ella soltó una risita entre la sacudida. - Bueno, estos dos no es que disimulen muy bien... - Dijo señalando con el pulgar a Hillary y Sean, lo que le valió sendas miradas de indignación. - ¡Vaya, la criaja esta! Ahora resulta que no te hemos distraído, vamos. - ¡Eso! ¿En qué se nos ha notado, a ver? - Saltaron respectivamente. Donna rodó los ojos hacia ellos con una sonrisilla. - Estabais demasiado coreografiados y en sintonía en vez de con un dramita absurdo como siempre. - Los dos abrieron la boca, pero el resto de los presentes soltaron una carcajada. La cumpleañera se dirigió entonces a Noora, que seguía en los hombros de Lex, y le dio una caricia en la cabecita con un dedo. - Y tú también estabas en el ajo, ¿eh, pillina? - La hurona se revolvió contenta. Lex frunció una leve sonrisa y Donna le dijo. - Me ha gustado mucho la mensajera, y el mensaje. Gracias. - Lex se ruborizó un poco y, con la mirada agachada, se encogió de hombros. - Espero que no te importe que haya venido. - ¿Importarme? Me hace mucha ilusión que estés aquí. - Marcus y Alice intercambiaron miradas sonrientes.

- ¿Y a estos dos que mierda les pasa? - Bramó Ethan. Poppy y Darren estaban llorando de la risa el uno con el otro. Definitivamente no se les había pasado el ataque. - Pues no parece que están colocados o algo. - Oly se llevó lentamente las manos a la boca mientras aspiraba una exclamación de sorpresa muy teatralizada, e Ethan se giró a ella. - Relaja, hierbas, que era una forma de hablar... Vamos, digo yo. - Sorpresidades. - Se le escapó a Poppy, entre lagrimas de risa, y fue decirlo y Darren y ella casi se caen al suelo de las carcajadas, contagiándoles la risa a Lex, y de rebote a Kyla y a él, y hasta al mismo Andrew. Todos los demás miraban extrañados. - Eeeemmm vaaaaleee... ¿Alguien nos explica? - Preguntó Theo, con una sonrisilla solo de contagiarse de los demás, pero ya ni Marcus podía hablar.
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Dom Ene 23, 2022 7:21 pm por Ivanka

Cuando el tiempo pasa
CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Se rio a carcajadas de la definición de Donna de Sean y Hillary. Hablaba poco, pero cuando hablaba, la clavaba. Y hablando de los que no hablaban, desde que conocía mejor a Lex, pensaba que Donna y él podían ser muy buenos amigos y entenderse muy bien, y cuando vio el cariño con el que la chica trató a Noora, miró a su novio, a modo de confirmación. La dejaba más tranquila que Donna y Lex se tuvieran el año que viene, porque le preocupaba de verdad lo solos que se quedaban, pero ahí veía buen material de apoyo entre los dos.

Pero se giró ante el comentario de Ethan. A ver, no era tan raro que Darren y Poppy se murieran de risa sin más, pero cuando dijo lo de estar colocados le miró mal. — No me hagas hablar, McKinley, que me enteré hace poco de la magnitud de la tremenda liada que me hicisteis con el estornudo del diablo. — Y él chasqueó la lengua varias veces seguidas. — Galita mía, no se puede ser tan ordenada. Te pasó por exceso de Ravenclaw rodeada del caos.Sí, vaya, la historia de mi vida. — Contestó entornando los ojos. Pero se volvió cuando vio a su novio echarse a reír irremediablemente también. — Pero, ¿qué os pasa? — Y entonces, Andrew se encogió de hombros con una risita. — Que no sabíamos qué decir cuando entrara Donna, si sorpresa o felicidades, y entonces yo he dicho “mira pues sorpresidades”, y ya nada, ya se ha desatado el infierno. — La verdad es que a ella se le escapó una carcajada. De verdad, a veces Corner tenía unas cosas… — En verdad es ingenioso. — Oyó decir a Donna, a su espalda. Se giró con cara de sorpresa, porque Donna no tenía mucho humor, ni mucho menos solía regalar el oído. ¿En serio? Y, de nuevo, ¿qué hacía Andrew allí? — Es que sorpresidades… — Y Poppy volvía a reírse sin parar. Theo ya se había contagiado, y a los que aún no habían caído presas de las carcajadas, solo de ver a los demás, ya se estaban riendo sin poder parar.

Secándose las lágrimas y tratando de respirar con normalidad, trató de reconducir a lo que quedaba por hacer, que no era poco. Se acercó a Oly. — Escóndete el ramo, que tiene que acertar primero. — Luego se puso detrás de Donna y le tapó los ojos. — Bueno, para tu primer regalo tienes que responder a la cuarta pregunta… — Notó cómo la chica fruncía el ceño bajo sus manos, recordando. — Esa era… La equipación de los Tejones de Bretaña… ¡Ah! ¡Blanco! — Oly estaba a por uvas, y Alice haciéndole gestos con la cabeza para que se pusiera delante con el ramo, y ella que nada. Tuvieron que acercarla entre Peter y Theo. — ¿Y ahora qué?Un momento, que hay dificultades técnicas. — Por fin Oly se puso con el pedazo de ramo delante, entre las risas de todos. — Ahora ya sí. — Y le destapó los ojos. — ¡Oh! ¡Pero qué ramo más grande y más bonito! Efectivamente es muy blanco, ¡qué preciosidad! — Dijo cogiéndolo — Son las flores de Tauro: las orquídeas y las flores de lis. En verdad lo has hecho tú echando las fichitas en las macetas. Aquí Oly lo ha ido recolectando detrás de ti. — Explicó Theo, rodeando afectuosamente a la prefecta. — Pero es que me lo estaba pasando también con lo de sorpresidades que se me había olvidado hasta a mí. — Confesó la chica. Sí, sinceridad a tope, tan Hufflepuff.

Se acercó a la mesa y empezó a servir licor de caramelo en varios vasitos. — ¡A ver! Tomad uno cada uno, que es la bebida favorita de la cumpleañera. — Dijo repartiéndolos. Le llevó uno a su amigo y se lo dio, dejando un beso en su mejilla. — Venga, da un discursito, prefecto, demuestra que eres el nieto de Lawrence O’Donnell. ¡Oye! Esto alcohol no lleva casi. — Se quejó Ethan, oliéndolo. — Bastante me ha costado que me dejen los prefectos traerlo, solo porque es el favorito de Donna. — Aleccionó Alice. — Disfruta de lo que ya tienes, Ethan. — El otro negó con la cabeza, dejando caer los ojos. — Soy Slytherin, no sé de eso. — Ni contestó, y simplemente se enganchó del brazo de su novio, esperando el consabido brindis.

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Dom Ene 23, 2022 10:47 pm por Freyja

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CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Se le había contagiado la risa a él también, y estaba riendo a carcajadas cuando escuchó a su novia decir que sabía lo del estornudo del diablo. Le faltó tiempo para abrir mucho los ojos, parando la risa y tratando de hacerle gestos para que no hablara más, pero tarde. De verdad, Alice e Ethan, que combinación más mala. Ya estaba notando como Hillary se giraba con dramática lentitud hacia él y la boca muy abierta. - ¿Seeeeñooooorrr? - Cuestionó, haciendo a Marcus rodar los ojos. Suspiró, alzando las palmas y mirándola. - Objetivamente, ya no hay apenas riesgos teniendo en cuenta que estamos a un mes de abandonar la escuela, además de que el crimen no era lo suficientemente grave visto con retrospectiva, estábamos tratando de salvaguardar su integridad desde nuestra inocencia en los quince años, y a estas alturas habrá prescrito como... - Te vas a callar ahora, porque estamos pendiente de Donna, y luego nos vas a dar una explicación de verdad sin tanta tontería. - Dijo Sean, con una sonrisa de superioridad y la barbilla alzada. Pues ya la tenían hecha.

Al menos Andrew, que no sabía nada de aquel evento, volvió al tema del que se reían, y Marcus albergó la esperanza de que el tema se quedara ahí... Como si no conociera a sus amigos ya. Se centró en el momento de entrega del ramo, y entre Oly despistada y la ilusión que desprendía Donna, junto a su novia tratando de reconducir, la verdad es que estaba entre muerto de risa y muerto de ternura. - Es que ahora tengo una cuñada experta en horóscopos, ¿no te lo he contado? - Le dijo a su amiga, pasando su brazo por sus hombros y provocando varias carcajadas. - Sí, sí, vosotros reíros. - Dijo Darren, entre risas, señalando a Marcus y a Alice. - Pero Olive ha llegado a vuestra vida para quedarse, que lo sepáis. - Pues yo encantado la recibo. - Respondió muy digno. Lex dibujó una sonrisa maliciosa y añadió. - Estoy deseando vivir el momento traumático de Marcus tomando conciencia de que ya no puede llevarla a caballito... - Porque va a preferir montarse a caballito encima de otro. - Aportó soez Ethan, gestos incluidos, desatando fuertes carcajadas en el grupo. Marcus señaló con un índice de advertencia. - ¡Eh! Eso no va a ocurrir jamás. Son niños. - Lo dicho: deseando. - Repitió Lex, reanudando las risas de los presentes.

Seguía refunfuñando cuando Alice se le acercó con un vasito de licor, y decidió ignorar las bromitas y que todos se centraran de nuevo en el cumpleaños. Y no solo le dio eso, le dio lo mejor que le podía dar: la oportunidad de dar un discurso. - Bueno... - Dejó caer Lex, que había escuchado la sugerencia y, sobre todo, ya estaba viendo a Marcus recolocarse las ropas, aclararse la garganta y buscar el lugar perfecto desde el que todos pudieran verle y escucharle bien. - Por petición popular... - De tu novia. - Matizó Sean, pero eso no le detuvo. - Procedo a hacer el brindis oficial de esta celebración. - Estaba viendo sonrisillas y ojos rodados, pero también veía a su novia, a su cuñado, a Poppy y a Oly muy entregados a sus palabras, e incluso a Donna, que estaba contentísima y un tanto sobrepasada por la emoción. - En primer lugar y como no podía ser de otra forma, brindo por nuestra amiga, Donna Hawtrone. Por su mayoría de edad, por habernos aguantado llamarla la bebé del grupo durante seis años y, en definitiva, por haber mantenido el listón altísimo, porque siendo un año menor que todos nosotros, no solo estaba más que a nuestra altura, sino que en muchas cosas nos superaba con creces. - Como en conocimientos sobre quidditch. - Señaló Peter. Rio, asintió y corroboró. - Como en conocimientos sobre quidditch. - Miró a la chica y dijo. - Sé que nos vas a echar de menos el año que viene, pero créeme, nosotros te vamos a echar mucho más de menos a ti. - La chica frunció los labios y se quitó una lágrima, y cuando la vieron algunos de los de alrededor la achucharon con soniditos adorables. - Qué idiota, O'Donnell. - Le dijo con una risilla emocionada, quitándose las lágrimas, pero luego gesticuló un "gracias", y él le guiñó un ojo.

- Y brindo también... - Estaba claro que no había terminado. - Murmuró Sean, pero de nuevo le ignoró. - Por esta fiesta. Por este último año. Por... Nuestra vida fuera. - Se mojó los labios. Se había creado un pequeño silencio. Sonrió con un punto triste y dijo. - Chicos... Nos vamos. - Se mantuvo silencio, porque su voz había sonado cargada de emoción. - Sin contar la graduación, esta va a ser nuestra última fiesta en el pasillo. La última que hacemos como grupo, de hecho... Pero quería aprovecharla para una cosa. Para un propósito. - Tragó saliva, porque se le estaba formando un nudo en la garganta. - Que no sea la última de todas. Si aquí somos capaces de pedirles muffins a los elfos, o semillas a la Profesora Mustang, de llenar esto de macetas, de hacer a la pobre Poppy subir y bajar escaleras cuatro veces. - Jopé, sí, ¿eh? Menos mal que ya no tengo tanto vértigo, pero ya podríais haber puesto la fiesta en el segundo piso. - Se quejó ella, pero con ese tono tan adorable que solo hizo a todos, ella misma incluida, reír. - Si hasta los más insospechados pueden ser los mejores mensajeros... - Dijo mirando a Noora, o más bien a su hermano Lex, con cariño, mirada que él correspondió. - Y si incluso conseguimos que Ferguson no nos rompa la fiesta. - Bueno, eso aún está por ver. - Dijo Kyla entre risas, haciendo reír de nuevo a todos. - Si podemos lograr esto aquí... Podemos hacerlo fuera. Podemos seguir viéndonos, no nos veremos todos los días, pero cuando lo hagamos... Será increíble. Será mucho mejor que esto, y seremos los mismos estudiantes aunque solo sea por un ratito. - Se estaba emocionando un poco y no era el único, así que cogió aire, amplió la sonrisa y levantó el vaso. - ¡Por nosotros! - Todos le corearon y brindaron. Era increíble lo rápido que pasaba el tiempo, la de cosas que habían vivido todos juntos. A veces, cuando el tiempo casa, pierdes cosas que te hacen mirar atrás y llorar por lo que ya no tienes... Pero ganas muchas otras. Y Marcus en esos años había ganado una familia, y eso no iba a quitárselo nada ni nadie. Por mucho tiempo que pasase.
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Lun Ene 24, 2022 2:16 am por Ivanka

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CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Ah, maldita sea, ya se le había ido la lengua otra vez. Miró con cara de disculpa a Marcus y puso sonrisita adorable como para decir “perdón, sigue queriéndome”. Pero luego procedió a mirar a su amigos y hacer uso de su labia. — Menos humos quiero, que me parece tremendo que me lo hayáis ocultado durante tanto tiempo. Es mi novio, el amor de mi vida, y nos lo contamos todos, tanto más si afecta a alguno de los dos. No podía seguir viviendo con ello. Compraos un manual para una relación adulta y ahí viene la explicación que buscáis. — A pesar de los bufidos de sus amigos, Lex la miraba con los ojos achicados y susurró, casi para sí. — ¿Cómo hará eso? Es que ni se lo piensa antes la tía. — Ella encogió un hombro y contestó en un susurro y con cara de entendida. — Es la gracia de ello. Si no, queda forzado.

Entornó los ojos a las provocaciones sobre Olive y su hermano, a las que, por supuesto, su novio entró de cabeza. — Qué infantiles sois. A Olive la queremos como si fuera una Gallia y lo que haga o no con mi hermano cuando crezcan un poquito más, es cosa suya. — Darren se rio y dijo. — Si es que sabe que no puede echarle nada en cara al hermano porque ella era peor. — Alice entornó los ojos y dijo. — No puedo esperar a que vengas a La Provenza, Darren, y conozcas lo que son los Gallias de verdad. Ahí vas a ver que yo soy la tranquilita. — Theo rio y se rascó la cabeza. — Confirmo la información, sí.Uy este ha venido muy tonto de allí de Francia. ¿En qué habría estado metido? — Azuzó Ethan, dándole codazos. — En lo mismo que el bueno de Corner, ¿quién te ha invitado sexy buscador? — El chico se puso colorado y pareció buscar una explicación. — No, es que ha sido casualidad...

Pero carraspeó, a modo de pedir silencio para escuchar el discurso de su novio, que era lo que le interesaba en medio de aquel barullo. No obstante, tuvo que echar un par de miradas asesinas porque interrumpían a su Marcus. Rio a lo de “la bebé” y miró a Donna con cariño. Sí, er ala niña mimada de todos, y ella se dejaba mimar. Todos la protegían y le tenían ese cariño especial que le tienes a quien sabes que, en parte, depende un poco de ti, porque ha tenido mala suerte, porque encajaba mejor en otro curso y necesitaba de ellos para completar su experiencia en Hogwarts. Donna era especial, y se merecía las palabras de Marcus que, obviamente, la emocionaron manifiestamente (lo cual con la chica no era muy habitual).

Y hablando de emociones, cuando su novio empezó a decir que era su última fiesta, sintió un vacío en el estómago, el miedo de que eso era real, que se acababa. Y aunque rio ante las referencias de lo que habían conseguido, tenía ganas de llorar. Pero el final del brindis tenía toda la razón. Levantó el vaso y dijo, sorbiendo un poco y dejando caer dos lágrimas solitarias. — Por nosotros y por que no sea la última, que no lo será, os lo aseguro. — Lo chocó al medio y dijo. — Y por nuestra Donna, claro. No querría celebrarlo de otra manera, chicos. Joder, qué motivo es todo esto. — En serio, Corner le estaba chirriando muchísimo ahí. Se estaba perdiendo algo.

¡Bueno! Ya está bien de sufrir. Vamos a dar unos regalillos o algo, ¿no? — Dijo Sean, dando una palmada. — Que claro, dejáis al prefecto O’Donnell dar el discursito y acabamos todos que no celebramos nada. — Alice le dio en el brazo. — ¡Au! No te metas con el discurso más bonito que has oído jamás, y traete el regalo para acá. Quejica. Sí, señora O’Donnell. — Le dijo con retintín, pero a ella le sentó de maravilla y puso una sonrisita. Pusieron el regalo sobre la mesa, porque era delicado y Hillay dijo. — De parte de tus compis de Ravenclaw aquí presentes. Lanza cualquier hechizo con la varita y verás. — Y cuando lo hizo, se abrió ante la cumpleañera un campo de quidditch en miniatura. — ¡Oh! ¿Es una maqueta?Es mucho más. — Aportó Alice. Abrió un cajoncito en la base y dijo. — Le escribes una estrategia, con qué equipos lo quieres jugar, y te lo reproduce. ¿QUÉ DICES? — Preguntó Donna, acercándose alucinada. — Mira, está por aquí el del prueba. — Dijo Kyla, que llevaba el papelito encima, y lo puso en el cajón. Inmediatamente salieron un montón de jugadores chiquititos simulando el partido y los movimientos, con diferentes opciones de resultado. Por supuesto, los jugadores de quidditch ya estaban ahí encima, alucinando con el regalo, lo cual hizo reír a Alice. — Sabemos que las ves en tu cabeza, Donna… Pero por si quieres empezar a verlas en otro lado antes de ponerlas en práctica…¡Tía! Podemos darle tantos usos a esto. Con eso de que ves las jugadas, las pones aquí antes de los partidos y así todos pueden verlas… — Dijo Lex. — Podemos, quiero decir. — Casi se delata él solito delante de más gente todavía. — Buah, mi regalo comparado con esto no va a ser casi nada. — Dijo Corner, siseando un poco, con cara de pesar. — Ah, pero, ¿que trae regalo y todo? — dijo Sean con cara extrañada. Hillary le chistó y le dio en el brazo. — Calla, hombre, deja al chico, a ver qué ha traído. Yo hoy solo recibo. — Se quejó Sean. Alice aprovechó para acercarse a su novio y susurrarle. — Ha sido un discurso precioso. Y el hechizo para que se vean las equipaciones y las pelotas en la maqueta hace que sea mucho más bonito y realista. — Dio un beso en su mejilla. — Eres de lo que no hay, prefecto. No sabes cuántas fiestas y celebraciones nos quedan juntos.


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Lun Ene 24, 2022 11:54 am por Freyja

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CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Volvió a respirar hondo para recomponerse y fue a darle un achuchón a Donna tras su discurso. Sean no tardó en desviar hacia los regalos y lo agradeció, la verdad, que se había emocionado un poco y no quería que la fiesta se convirtiera en una quedada conjunta para llorar. Eso sí, tuvo que chistar al comentario de su amigo. - Anda, deja de quejarte ya. - Le dijo, señalándole para que fuera a por el regalo de grupo que tenían, aunque ya se le adelantó su novia para darle un buen toque y hacer a Marcus reír. Lo peor era que, a pesar de tanta queja, sí que iban a echarse muchísimo de menos el uno al otro. Después de Alice, Sean era la persona con quien más tiempo pasaba en el castillo.

Como no podía ser de otra forma, a Donna le encantó el regalo, estaba alucinando. No fue la única, porque Lex, Peter y Andrew se lanzaron encima a mirar, y para sorpresa de Marcus el primero que respondió entusiasmado fue el que menos hablaba de los tres. Le gustaba ver a Lex así, y no pudo evitar sonreír e intercambiar una mirada cómplice con Darren. Eso sí, se puso un poco tenso cuando casi se le va de la lengua que podía ver las jugadas en la mente de Donna. Tenía que practicar lo de estar rodeado de gente, desde luego, aunque cada día estaba más convencido de que Donna y él podían darse mucho apoyo el uno al otro el año que viene.

Escuchó a Alice y ante sus palabras por el discurso, devolvió con tonito. - Gracias, señora O'Donnell - Sean podía usarlo como arma arrojadiza pero a ellos no podía gustarles más. Se encogió de hombros, con una sonrisa que con otros sería de falsa modestia, pero con Alice era de felicidad, no podía fingir ni un ápice. - Así queda más realista, y le da el toque perfecto para que no solo sea práctico, útil y divertido, sino que también sea estético. - Perfecto, en definitiva. - Nos quedan todas las fiestas que queramos hacer, y van a ser tan buenas, que cuando miremos atrás y recordemos estas, diremos, "pf, aficionados". - Comentó con un fingido tono soberbio, pero luego rio y dejó un beso en la mejilla de ella él también. Fueran como fueran, donde fueran y con quienes fueran, serían fantásticas, estaba convencido.

- Bueno, yo te voy a dar el mío antes de que aparezcan más regalos espectaculares por aquí. - Dijo Andrew. Todos se miraron, pero al ver a Donna la estaban viendo aguantarse una sonrisilla. Marcus retiró un poco a Alice, Sean y Hillary y les murmuró. - Ha pasado por aquí "por casualidad". Se ha quedado porque Darren ha dicho "quédate, hay comida de sobra". - Imitó el tono de su cuñado. Hillary, con el ceño fruncido en sospecha, dijo. - Ella siempre ha ido a los entrenamientos del equipo de Ravenclaw, pero últimamente tarda mucho en volver... - ¿Pero Corner no estaba por Oly? - Preguntó Sean, y eso hizo que Marcus le señalara, cayendo en algo. - ¡Exacto! Ha preguntado si iban a venir gente de otras casas, "Hufflepuffs por ejemplo". Yo también he pensado que era claramente por Oly. - Pues algo me dice que solo está jugando al despiste, porque prefiero pensar eso a pensar que está jugando a dos bandas. Es que vamos, como me entere, va a tener que parar sus propias pelotas en vez de las quaffles cuando se las lance. - Marcus y Sean miraron a Hillary con expresión de pánico. La otra, que creía haber dicho lo más normal del mundo al parecer, les miró de hito en hito con confusión. - Procuraré no hacerte enfadar. - Dijo Sean, genuinamente temeroso. La otra se puso muy digna. - Yo ya sospechaba que no había pasado por aquí por casualidad, pero este nuevo giro... Es interesante. -Comentó Marcus, y los cuatro atendieron al regalo de Corner para Donna.

- Es solo un detallito. Las vi el sábado en Hogsmeade, estaban recién hechas, y me acordé de ti. - Donna abrió la bolsita con expresión golosa y rio al verlas. - Escobas chamuscadas. Me encantan. - ¿Seguro que son solo escobas? - Dijo con tono chulillo, lo que hizo a la chica mirarle con los ojos muy abiertos y ponerse a rebuscar en la bolsa. - ¡Oh! Una mini quaffle. Qué mona. - Venga, lánzamela, a ver si la paro. - Volvió a contestar en ese tonito juguetón, mientras se separaba dando pasos hacia atrás. El resto de presentes se estaban mirando muy callados y con las cejas arqueadas. Donna soltó una risita. - Uy, sí, a ver si eres realmente tan buen guardián y puedes parar una quaffle de caramelo. - Venga, inténtalo. - Ella volvió a reír y se la lanzó. La cogió velozmente con una mano y, al hacerlo, esta se transformó en un papelito en su palma. La chica corrió hacia él para leerlo, curiosa. - Es una papeleta. Cuando entré en la tienda de dulces estaban anunciando el sorteo. - ¿Qué toca? - Preguntó Donna, con los ojos muy abiertos y un entusiasmo que pocas veces le habían visto. - Dos entradas para el amistoso que se celebra el 6 de julio entre la selección inglesa y la española. - A Donna se le iluminó la cara. - ¿¿EN SERIO?? Es una de mis selecciones favoritas. - El chico dobló una sonrisilla y se encogió de hombros. - Solo es un amistoso, pero sabía que te gustaba esa selección y puede estar guay, y como ya estaremos de vacaciones... Que a lo mejor ni toca, es un sorteo al fin y al cabo. Anuncian al ganador mañana, por si quieres que vayamos juntos a ver si ha habido suerte.- ¿Y el acompañante también se sortea? - Preguntó la chica en tono meloso. Ahí sí que se miraron todos con los ojos muy abiertos. El otro esbozó su expresión chulesca habitual y comentó. - Bueno, quizás debas llevarte a un buen guardián, por si a algún español se le escapa una quaffle firmada. - Donna soltó una risita. La cara de los presentes y su descarado silencio eran para verlos.

- Aquí se cuece algo. - Les dijo Sean con la boca cerrada, entre dientes, para que solo se enteraran ellos tres. Pero había más personas en la fiesta que no compartían su discreción. - Al menos ya sé como comprar a un fan del quidditch para echar un polvo, me lo apunto, vamos. - Bramó Ethan, y Marcus rodó los ojos con hastío. De verdad, es que no podía parar. Y para terminar de arreglarlo, oyó a Oly suspirar y ya se temió lo peor. - Ay, yo me quito un peso de encima, la verdad, porque es muy buen chico, pero no podía seguirle el ritmo... - Ethan aspiró una expresión de sorpresa exageradísima. - Uuuuuuh el zorrón de caramelo este. ¿El enclenque no te lo puede seguir a ti? Si yo pensaba que tú eras una... - ¿Seguimos con los regalos? - Interrumpió Kyla, con una sonrisa tensa que parecía gritar "que alguien corte este tema de una vez, por favor".
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Lun Ene 24, 2022 4:51 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Estaba ella en su espiral de escuchar a su novio ser perfeccionista y resabiado, como le gustaba a ella, y encima después de haberla llamado señora O’Donnell, cuando Andrew se metió en escena de nuevo, diciendo que quería darle el regalo a Donna. Ah, pues ella eso quería verlo. La tenía desconcertada Corner, la verdad, a ver por dónde salía todo aquello. Lo de Darren no le sorprendía nada, la verdad, si es que era así, encima Marcus le clavaba el tono al imitarlo, era como si lo estuviera viendo con sus propios ojos. — Pero, ¿qué hacía Corner aquí de primera hora? Si esto era sorpresa. — Preguntó desconcertada. Y sí, ella sabía que Corner y Oly habían tenido algo, pero nunca pensó que fuera nada… Más allá de todo el resto de cosas que Oly tenía por ahí antes de Kyla. Eso sí, tuvo que contener una risa con las caras de los chicos ante la afirmación de Hillary. — Yo te ayudaría, tía. — Le dijo de corazón. — A la bebé no se la toca. — Y contuvo una risita, porque no quería llamar la atención de Corner, que parecía realmente imbuido en darle a Donna un buen regalo.

Lo de las escobas chamuscadas estaba bien, porque le gustaban bastante, pero cuando dijo que le lanzara la quaffle de caramelo, Alice alzó una ceja. Pero si a Donna esas cosas no le gustaban nada… No, pues lo hizo, y encima con risitas… — Wow. — Se le escapó con lo de la rifa. — ¿Vas a ir a España, Donna? — La chica puso una sonrisa amplia y luminosa que no recordaba haberle visto nunca. — ¿Por qué no? Ya soy mayor de edad. Y llevaría un buen guardián… — Vale, aquel tono al hablar no sonaba PARA NADA a Donna. — Ehh… Sí, claro sin duda… — Contestó, poniendo una mueca graciosa y mirando a sus amigos. Desde luego lo último que se esperaba ver aquella noche.

Ya iba a llamarles la atención a Ethan y Oly, pero Kyla se le adelantó, y los Hufflepufs (a excepción de Darren) se adelantaron con su regalo. — ¡A ver que tiene que recordar cual era la quinta pregunta! Lo del Quidditch a través de los tiempos, ¿no? Me pregunatste cual era el libro de estrategia más importante. — Peter rio y aplaudió, pero Poppy ya se metió por medio con el paquete. — Lo hemos encantado y montado entre todos. Peter también. — Dijo con una risita nerviosa. — De hecho fue casi todo idea suya. ¿Es un libro? — Preguntó, mientras abría el papel. — Nena, estás sorda. Ha dicho que ha sido idea de Bradley. — Dijo Ethan, socarrón, apoyado en una columna de brazos cruzados, provocando risillas subrepticias en el grupo. — ¡Qué libreta más bonita! — Exclamó sacándola y moviéndola a la luz. Era de purpurina azul, precioso, y le llegaba un aroma muy rico a galletas de arándanos. — Qué bien huele. — Poppy sonrió. — Sí, le hice un hechizo pulverizador del olor a galletas de arándanos, con la guía de Marcus. Y Gal nos dio el hechizo para las libretas fieles. — Donna abrió mucho los ojos. — ¿O sea que si la llamo viene? Y trae esa plumita y el tinterito. — Señaló Theo en las anillas de la libreta. — Y mira, mira dentro. — De nuevo los ojos de su amiga se abrieron muchísimo. — Plantillas de conteos de puntos y estadísticas. ¡Pero que guay! Solo a una Ravenclaw le parece guay la estadísitca. — Dijo Peter con una risa. — Eh, pues es muy útil para las estrategias. — Defendió Andrew. — Claro, Corner, por eso tenéis tantos títulos de quidditch. — Dijo el otro con tono picón. — ¡Mil gracias mis huffies! — Interrumpió Donna, abriendo los brazos para abrazarles a todos. — Que hayáis pensado todo esto por mí ya es un regalazo. Eh, eh. — Llamó Darren. — Que te falta el mejor regalo de todos. — Dijo poniendo cara de pillo. — ¿Que hay más? Ay, Merlín, ¿qué más habéis liado? Que menudo eres tú, Darren.



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Lun Ene 24, 2022 5:51 pm por Freyja

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CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Mejor centrarse en los regalos de los Hufflepuff, definitivamente. Bueno, y Peter, que se había incluido en el grupo Hufflepuff por extensión de Poppy o para rellenar el hueco de Darren, que había hecho su regalo junto a Lex. Marcus y Alice también habían colaborado en ese por petición de los demás, y como a ellos al fin y al cabo les encantaba hacer regalos (y magia, sobre todo les encantaba hacer magia) allá que fueron. Se abrazó cariñosamente a la cintura de su novia por la espalda para observar el momento de la entrega. Donna estaba más feliz de lo que la hubiera visto desde que la conoció. Era bonito verla así, era bonito que alguien que estaba tan triste cuando la conoció ahora estuviera tan contenta. Era bonito tener un momento así que guardar para el recuerdo.

Tuvo que disimular una risa bufando un poco, susurrando al oído de Alice confidencialmente. - Los filtros de Ethan... - Menos mal que Peter todo se lo tomaba bien y, de hecho, estaba bastante de acuerdo con eso de que no iba mucho con él lo de regalar un libro. Cuando Poppy explicó el regalo, se irguió y apuntó. - Todo cierto, tan cierto como la tortura a la que fui sometido teniendo que poner semejante buen olor en la libreta sin poder llevarme nada a la boca. - ¡No seas tonto! Te di las galletas de arándanos que sobraron. - Dijo Poppy entre risas, a lo que Marcus abrió mucho los ojos y silenció, poniéndose un dedo en los labios. - ¡Pops! ¡Te dije que era un secreto! - La chica soltó una carcajada musical. Marcus volvió a inclinarse cerca de Alice y le dijo. - Menos mal que te di una, si no, tss, qué rápido me delata. - Y dejó un beso en su mejilla. Siguió atendiendo y volvió a decirle a su novia. - ¿Sabes que es de las mejores ideas para regalo que has tenido jamás? - Él estaba enamorado de su libreta fiel, pero aprovechó la distracción del resto y su cercanía para decirle al oído. - Después de eso de que ibas a llevarme con el primer sueldo a una cabaña alejada o no se qué... - Bromeó.

Se separó de Alice para llamar la atención de Peter. - Eh, eh, eh. Como prefecto de la excelsa casa Ravenclaw no puedo consentir que insultéis a nuestro equipo de quidditch de manera tan... - BUUUUUUUUU. - Abuchearon todos los no-Ravenclaws de la sala, sin excepción. Respondió con burlas, en ese tono bromista en el que estaban todos, y ya sí dio paso al último regalo que quedaba. - Este es un regalo de Lex y mío, con la colaboración de otra persona que no está aquí, y luego te digo quien es. Solo puedo decir que no está porque a cierto sector, incluido mi querido novio, no le parecía bien, seguramente el resto no se hubieran quejado. - Lex soltó un suspiro y rodó los ojos. Marcus estaba frunciendo los labios para aguantarse una risilla porque se imaginaba de quien se trataba, por lo que le habían contado. - Pues no me imagino quien puede ser, porque yo ya estoy aquí. - Dijo Ethan, ganándose una mala mirada por parte de Lex. El otro simplemente bebió tan tranquilo. - En fin. - Retomó Darren, alegre. Le daba más prolegómenos a las cosas que el propio Marcus, que ya era decir. - Es puramente de los dos, porque si bien los trámites para conseguirlos han corrido de mi cuenta, la idea fue de mi Lexito, así que... - Y Darren miró a Lex, el cual por un momento pareció no caer en que "su Lexito" era él y se quedó un poco aturrullado.

Carraspeó, dibujó algo parecido a una sonrisa tímida, bajo la expectante mirada de todos los presentes (sobre todo de Donna, que no podía con la curiosidad y la emoción) y dijo. - Es... Lo tengo en el bolsillo. - Oyoyoyoyoy qué pornográfico esto... - En el bolsillo de la chaqueta, gilipollas. - Cortó bruscamente Lex, de nuevo mirando a Ethan como si lo quisiera matar. - ¡Lex! - Le murmuró Marcus con advertencia, y su hermano rápidamente se removió, avergonzado, aunque apretó un poco los dientes. - Perdón. En el bolsillo de la chaqueta, Ethan. - Dijo en un tono bastante más comedido. Los demás no sabían si aguantarse la risa, azuzar con cachondeo como lo harían con cualquier otro o estar un poco tensos, porque Lex hablando así imponía bastante. Ethan, por su parte, ocultó una risilla maliciosa detrás del vaso.

- En fin, eeem... - Retomó Lex. - Espero que te guste. - Ya sí, abrió con cuidado el bolsillo de su chaqueta, y tras unos segundos de expectación, apareció una especie de tallo verde y unos ojillos prudentes por el borde de esta. Kyla abrió mucho los ojos. - ¿Es un bowtruckle? - Preguntó sin dar crédito. Kyla y Marcus compartían impresiones similares con respecto a regalar animales salvajes... Por mucho que midieran quince centímetros. Oly soltó un sonidito de adorabilidad. - ¡Qué monada! ¿Lo has encontrado en el bosque prohibido, Darren? - Marcus y Kyla la miraron automáticamente, porque desde luego ESPERABAN que la respuesta a eso no fuera "sí", a pesar de que Oly lo hubiera dicho como si tal cosa. Darren no se espantó lo más mínimo. - No exactamente. Y creo que algunos de por aquí lo conocéis. - ¡Oh, Dios, pero si es Nicky! - Exclamó Donna, dirigiéndose a Lex. El bowtruckle había terminado de asomar la cabeza y al parecer reconoció a la chica y saltó a su mano, contento.

- Qué bien se le ve. Pobrecito mío. - Dijo Donna, acariciándolo con suavidad. Darren tomó la palabra de nuevo. - No es un bowtruckle cualquiera. La asignatura de Cuidado de Criaturas Mágicas en séptimo se pone bastante complicada, ya no es simplemente reconocer a los animales y darles de comer, hay que cuidarlos cuando están enfermos, y Nicky llegó bastante enfermo. Kowalsky nos encargó cuidar de él, y Donna lo hizo tan tan bien que se recuperó en tiempo récord. - Mirad qué verdecito está. Tenía las hojitas marrones cuando lo conocimos. - El bichillo parecía encantado con los mimos de la chica. - Y ahora nos llevamos muy bien, ¿a que sí, Nicky? - Pues espero que siga siendo así. - Dijo Darren. - Porque es tuyo. - Donna le miró con los ojos como platos, desde allí podían notar que se le había detenido el corazón por un segundo. Todos estaban expectantes por la reacción. - ¿Mío? - Preguntó emocionada. Darren miró a Lex, y su hermano de nuevo tardó en reaccionar, como si hubiera otra persona allí que pudiera explicar lo que estaba pasando. - Eeem, puess... Es que pensé... Bueno... Yo tengo a mi Noora, que me hace mucha compañía, y a ti se te dan genial los animales, y Nicky estaba que no veas contigo, así que... Digo... Pues a lo mejor, como el año que viene va a estar más sola y eso... Noora me hace mucha compañía... Eso ya lo he dicho, emm... Que pensé que quizás te gustaría tenerlo, porque así te hace compañía, y ya lo conoces, y además como eres Ravenclaw como mi hermano que está siempre que si con las cosas prácticas y manejables y que no consuman tiempo y eso... - Marcus alzó los brazos y los dejó caer con frustración. Nada, que siempre le tenía que caer a él. - Pues dije, un bowtruckle es bastante manejable, la verdad, lo puedes llevar en un bolsillo, y es gracioso y eso... - Se encogió de hombros. - Pues eso. - Y ya está, ya no tenía más nada que aportar.

No hizo falta, porque Donna se le lanzó a los brazos directamente. Lex se quedó como un perchero asustado, pero la chica solo podía darle las gracias por su maravillosa idea. Cuando se separó, preguntó. - Pero ¿cómo habéis conseguido que Kowalsky os lo diera? Es una criatura del colegio. - Darren hizo un gesto con la mano. - Los árboles están plagados de bowtruckles, le sobran. Este en concreto se ve que es un poco más débil y vivir entre cienes de los suyos tirado por el bosque va a ser más peligroso para él que estando al cuidado de alguien, y el profesor vio lo bien que lo cuidabas y como se llevaba contigo, así que lo autorizó sin problemas. - Donna estaba encantada. - Mil gracias, chicos, no tengo palabras. - Yo sí, ¿qué clase de nombre es Nicky para un bicho? - Preguntó Ethan. Darren suspiró. - Pues se lo puso mi Lex y con muy buen gusto. - Eh, eh. - Detuvo Lex. - No fue idea mía. Le prometí a tu hermana que a la próxima criatura mágica que tuviera en clase la llamaría como el cantante que le gustaba del grupo ese del que no paraba de hablar... - Todos le miraron, sorprendidos de ver semejante gesto en Lex. Este se encogió un poco. - ¿Qué? Me trató bien y me regaló un MP3. - ¡Hala! ¿En serio? - Preguntó Theo, contento. - ¿Un qué? - Fue la pregunta de Sean. Claro, aquella referencia solo la pillaban los hijos de muggles. Lex se giró a Darren, ignorando las preguntas. - Pero no le puse "Nicky". Le puse Nick Carter, que es el nombre entero del chico que le gustaba. - Lexito, cariño, el nombre Nick Carter es más grande que el propio bowtruckle. Nicky le pega más. - Apuntó cariñosamente Darren.

- Menudo éxito. - Comentó Marcus a Alice, y luego se acercó a Donna. - ¿Estás contenta? - La chica le miró con los ojos emocionados, y no le pudo ni contestar, pero no hacía falta. - Donnita, cariño. - Empezó Ethan, que se acercó a paso lento y chulesco por allí, apoyando un brazo en el hombro de Donna como quien se apoya en la barra de un bar, con el vaso en el otro. - Yo también tengo un regalito para ti, pero... Me temo que hasta mañana no te lo puedo dar. Podrás esperar, ¿no? - Donna rio un poco, ligeramente sobrepasada. - Ni siquiera esperaba nada, así que por supuesto. - Genial. - Respondió el otro, desbordando auras Slytherin por todas partes, mientras daba un largo trago a su bebida.
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Lun Ene 24, 2022 8:51 pm por Ivanka

Cuando el tiempo pasa
CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Rio con ganas con la intervención de Poppy sobre Marcus y las galletas. — Sí, como que nadie se lo esperaba, mi amor. — Dijo palmeando las manos con las que la rodeaba, pero acomodándose un poco más en sus brazos, recibiendo su beso e imbuida en esa neblina romántica que sentía que le rodeaba cuando estaba con Marcus, como si se aislaran del resto del mundo. Amplió la sonrisa y rio un poquito. — Fue precioso en su día. Y me costó lo mío. Me recuerdo trabajando en ellas como loca, sin magia, días antes de Navidad, porque tenía que tenerlas todas listas y perfectas para mis O’Donnells. — Vaya poca vista en aquel entonces para no darse cuenta de cuán enamorada estaba. De lo que sí se dio cuenta fue del susurro de su novio en su oído, que le provocó un escalofrío que le bajó por toda la columna vertebral y le puso los pelos de la nuca de punta. — Caballero. — Advirtió, en otro susurro. — No empieces batallas que sabes que vas a perder. — Ladeó una sonrisa y echó la cabeza hacia atrás, para decir en su oído. — Que sabes las cosas en las que me hace pensar esa cabaña… — Y lo dejó en el aire. Ya se vengaría, ya.

La verdad es que le causaba mucha curiosidad el regalo de sus cuñados, y más explicado por Lex, y esperaba que no fuera arruinado porque los comentarios de Ethan cabrearan a Lex, o los de Oly pusieran cardíaco a Marcus. Al principio no se estaba enterando de nada, porque entre las pausas discursivas del chico y que no sabía nada de criaturas, estaba perdida, pero entonces, Lex secó de su bolsillo un bowtruckle. Y no un bowtruckle cualquiera, por lo visto, porque Donna lo reconoció enseguida y le habló con la voz más dulce y emotiva que le hubiera oído nunca a la chica. — ¿A que lloro con la historia del bichillo? — Dijo ella, con una sonrisa, emocionada también. Hillary inspiró muy profundo y dijo. — Qué bonito sentir tanta empatía con los bichillos. Tiene instinto maternal y todo. — Pero sí, veía cómo a su amiga se le ponían los ojos brillantes y Sean aprovechaba para acariciarle la mano como si tal cosa. Miró con cariño a su amiga y asintió a su pregunta. — Kowalsky sabe mucho de esto, si te lo da es porque sabe que lo vas a cuidar mejor que nadie. — Lo cierto es que parecía superilusionada con el bichillo corriéndole por la mano y el brazo, claramente hecho a ella.

El comentario de Ethan le hizo temer que se abriera una disputa, pero tuvo que reírse con lo del nombre. Acarició las manos de Marcus y alzó las cejas. — ¿Ves lo O’Donnell que es en verdad? El bichillo no puede llamarse Nicky, no. Es Nick Carter con nombre y apellido, en honor a una promesa. — Y rieron juntos, mientras Alice alzaba una mano para acariciarle. Cómo lo disfrutaba, cómo le gustaba que estuvieran todos allí, hablando de unas cosas y otras, riéndose sin otra cosa en la que pensar más que en ser felices. Con todo el dolor de su corazón, se soltó de su novio para ir a coger la tarta de Donna, que Poppy se había encargado de hacer. — Esto tiene una pinta increíble, Pops. — Dijo dejándosela en las manos a su amiga para poder encender las velas y hechizárselas tal como le hicieron a su ella cuando cumplió los diecisiete. — ¡Ay, gracias! Había pensado que a lo mejor a Donna no le hacía mucha gracia que estuviera aquí, pero se la ve muy contenta. Uy sí, le brilla el aura que no veas. — Dejó caer Oly apareciendo por allí. — Las relaciones previas no deben ser un obstáculo en la amistad de nadie. — Poppy asintió. — Mira a Gal, le parece genial que tú estés aquí y su novio estuvo enamorado de ti durante años. — A Alice no le quedó otra más que sacar el labio inferior y asentir. — Yo a mi pelirroja siempre la he querido demasiado como para no quererla cerca. — Dijo guiñándole un ojo a la chica. — Lo cual me recuerda que quizá debería dejarle un par de cosillas claras a Andrew…ESPERA ESPERA. — Dijeron Poppy y ella a la vez, a lo que la prefecta les miró asustada. La Hufflepuff se le adelantó. — Que ahora es le momento de Donna, Oly… Tú mejor espérate a otro día… Que estéis Corner y tú tranquilitos y eso… ¡A VER ESA TARTA QUE HA HECHO MI NOVIA! — Poppy se puso inmediatamente roja y miró a otro lado. — De verdad, cómo es… — Alice rio y miró a los demás. — A ver, quiero a todo el mundo cantando, si no no llevo la tarta. — Y, rápidos y veloces, los chicos empezaron a cantar entre risas, mientras ellas llevaba la tarta ante Donna, que sopló las velas nada más terminar. Al volver a encenderse una y otra vez, provocó las risas de los presentes, incluida de la cumpleañera, pero ella levantó la mirada hacia Marcus. Recordaba esa misma escena, pero siendo ella la que soplaba, hacía un año. Había pedido tantas veces estar como estaba ahora… Había tenido tantas dudas y tanto miedo. Y ahora miraba aquellos ojos preciosos y solo veía amor. Amor intenso, brillante y profundo.

Cuando por fin se cansó Donna de soplar y pedir deseos, repartieron la tarta y, mientras los demás se la comían, Alice llamó su atención. — ¡Bueno! Ya es tradición jugar a nuestros juegos de retos en las fiestas y cumpleaños. Pero ya que, como ha dicho Marcus, es nuestra última fiesta juntos, quiero darle una vueltecita. Sacaremos los nombres al azar como siempre, pero en vez de sacar un reto o una pregunta, tenemos que decir el mejor recuerdo que tengamos con la persona que nos toque. — ¡Oh qué bonito yo quiero! — Dijo Poppy emocionada y ya en el carro. — ¡Bueno qué energía más bonita se va a crear! — Aseguró Oly. — Bueno, yo soy nuevo, pero seguro que algo se me ocurre con todos. — Dijo Andrew. Ese ya se había autoinvitado a todo, no solo a la fiesta si no que se consideraba “el nuevo”. Pues nada, bien. Se sentaron todos en círculo y puso la bolsa en medio. — Venga, ¿quién es el primero en convocar el papel?¡La cumpleañera! — Jaleó Peter. Donna sonrió y, con la buena disposición que tenía ese día, invocó un papelito. — ¡Poppy! — su amiga se puso muy colorada, pero Donna parecía perfectamente normal. — Yo creo que aquel día que claramente iba a llover, pero nosotras nos empeñamos en ir al partido de Gryffindor-Hufflepuff, y lo acabaron suspendiendo porque diluviaba, y no se nos ocurrió otra cosa que colarnos en las cocinas a comer pasteles de miel.¡Oh! Qué ricos estaban. — Dijo Poppy con un sonidito de gusto. — ¡Oye! Yo estaba en ese partido, me dejasteis abandonado bajo la lluvia. — Se quejó Darren, a lo que Donna chasqueó la lengua. — Darren, si es que estabas más preocupado en ver salir a los jugadores que en otra cosa. — Su cuñado rio y la señaló. — No me hagas hablar, cumpleañera, no me hagas hablar. — Ella negó con la cabeza, bajo la absolutamente adoradora mirada de Corner, y volvió a mirar a Poppy. — Pero sí, definitivamente aquel día disfruté muchísimo contigo, como si no hubiera problemas o preocupaciones, solo pastelitos y horas para hablar… Es tu poder, Poppy McKenzie. — Dijo guiñándole un ojo a lo la chica amplió la sonrisa. — Ay jo. Qué bonito. ¿Ves? Sabía yo que no había problemas con… — Aseguró la prefecta de Hufflepuff. — ¿Más tarta, Oly? — Ofreció Kyla, poniéndole el plato delante. — Ay, gracias, preciosa. — Menos mal que la tenían controlada entre todos porque qué habilidad de evidenciar situaciones incómodas.

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Lun Ene 24, 2022 11:25 pm por Freyja

Cuando el tiempo pasa
CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
El comentario de Alice le hizo reír y mirar a su hermano. - ¿Has oído, Lex? Tu cuñada dice que eres todo un caballero O'Donnell. - En otros momentos hubiera refunfuñado o soltado alguna bordería, pero les miró y sonrió tímidamente. Marcus siempre pensó que Lex estaba solo porque quería, por antipático, y solo tenía miedo e inseguridades. Se alegraba de verle no solo entre la gente, sino pasándoselo bien. Su atención se dirigió directamente a la tarta como no podía ser de otra forma, tenía una pinta espectacular. Eso sí, de su embobamiento con la tarta le sacó Oly del tirón haciendo ese comentario, que le hizo abrir mucho los ojos, mirándola, y luego girarlos a Poppy. Eso sí era más secreto, pensó, pero no lo dijo. A ver, realmente a esas alturas le daba bastante igual que se supiera que le gustó Poppy un día, pero no quería momentos incómodos ni había por qué alardearlo por ahí. La chica se encogió de hombros con inocencia. Ya, si él sabía que se lo contaba todo a Oly, pero ¿había una persona menos discreta en el castillo que su amiga? Sí, sí que la había. El actual novio de Poppy, de hecho, como él mismo se encargó de promulgarlo apenas segundos después.

Lo cual le vino muy bien para engancharse a un tema distinto. - Bueno, bueno, que ahora que lo decís, yo no he visto ningún comunicado oficial al respecto. Ahí lo dejo. - Comentó, lo que hizo a Poppy chistar con timidez y ruborizarse con una sonrisilla. Peter no, Peter no tenía vergüenza ninguna. - ¿¿Ah no lo sabías?? ¡¡Pero si yo creía que te lo había dicho!! - Respondió a voces, más que feliz. - Bueno, bueno, luego lo hacemos, que si no, le quitamos el protagonismo a la cumpleañera. - Añadió, haciendo a Marcus reír. Pero sí, mejor se centraban en Donna.

Le cantaron el cumpleaños feliz, rieron y comieron tarta (que estaba buenísima). Marcus iba ya por el segundo trozo cuando Alice propuso el juego. Asintió, en silencio porque seguía comiendo, y apuró la tarta para poder ponerse a jugar en condiciones. Casualmente, a Donna le tocó Poppy, y la anécdota les hizo sonreír a todos. - Y no me invitasteis... - Suspiró cómicamente, negando con la cabeza. - Eso te pasa por no venir a los partidos ni aun teniendo a uno de los mejores jugadores del colegio como hermano. - Contestó muy digna Donna, y ahora el que estaba encendido como una bombilla era Lex. Marcus señaló a las dos chicas. - Pues que sepáis que colarse en las cocinas a comer está prohibido. Y peor, os pillan los elfos y os la lían. De verdad que preferís que os pille yo. - Dijo entre risas, aunque lo que le hizo reír de verdad fue saber al pobre Darren abandonado por las otras dos. - Yo nunca te habría hecho algo así, cuñado. - Lo sé, lo sé. - Respondió teatralmente Darren, con una mano en el pecho, fingiéndose muy apenado. Y otra vez hubo que parar a Oly. Es que no tenía remedio.

- Venga, por alusiones sigo yo. - Dijo Poppy, risueña, invocando otro papelito. Al leerlo, apretó los labios y agachó la cabeza, muy colorada, lo que hizo que todos empezaran a lanzar ruiditos porque ya se estaban viendo venir quién le había tocado. - ¡Venga, Pops, dinos quién es! - Empezaron a jalearla, y la chica finalmente y con la boca pequeña, reconoció. - Peter. - OOOOOOOOH. - Corearon todos, entre risas. Todos menos Peter, que estaba derretido. - ¡Hala! Qué suerte. - Celebró, pero Ethan soltó una risotada. - ¿Seguro, fortachón? Mira que extorsionamos a lady muffin para que nos cuente guarradas. - ¡Ethan! - Exclamó Poppy con voz chillona y la cara más colorada que su pelo, que ya era decir. - Bueno, bueno, creo que ha llegado el momento de la oficialidad ¿no? - Picó Marcus, y varios se subieron al carro. - ¡Eso, eso! Queremos detalles. - ¡Sí! ¿Qué es eso de llegar de repente diciendo "somos novios"? ¿Desde cuando es eso? - ¿Y quién se lo dijo a quién? - ¡Tú quién crees! - ¡Pero queremos oírlo! - Vaaaaaaale. - Cortó Poppy, apurada aunque aguantándose la risa. Al menos ella se la aguantaba, Peter estaba a carcajada limpia como si aquello no fuera con él.

La chica suspiró y empezó a contar. - Pues mi recuerdo más bonito es cuando en tercero... - No, no, no, no, no. - Negó Marcus con un índice, y todos se le unieron al boicot. - Queremos lo que queremos, Pops, no nos líes. -¡Eso, eso! La declaración formal. - Azuzó Hillary. Poppy rodó los ojos, tímida, y no le quedó más remedio que ceder a las presiones. - Pueees... ¿Lo puedo contar, Peter? - ¿En serio acabas de preguntarle al bocachancla este si puedes contar algo? - Preguntó Ethan, sarcástico, lo cual arrancó varias carcajadas. Peter, melodramáticamente, respondió. - Por supuesto, amor mío. - OOOOOOHHH. - Se volvieron a burlar todos, entre risas. Por fin, dejaron a Poppy hablar. - Pueees... Fue después de tu cumple, Darren. - ¡Anda! - Celebró el chico, como si acabara de escuchar la anécdota por primera vez, lo cual, siendo Hufflepuff y estando todo el día con ella y con la descarada Oly, no se lo creía nadie. - Si es que mis trebolitos daban suerte, yo lo dije. - Pues después del cumple, salimos juntos y... Fuimos a dar una vuelta por los terrenos... - Marcus abrió los brazos en cruz. - ¡Dije que todo el mundo tenía que irse a su sala común! ¡Tú estabas en tu propia sala común! - Ethan chistó y se dirigió a Alice. - Zorra mía, amordaza a tu novio un ratito, anda, aunque sea en público por una vez. - Ugh. - Fue todo lo que tuvo que aportar Lex.

Poppy continuó, cada vez más ruborizada y sonriente. - Me dijo que... Había visto una planta con forma de galleta y se había acordado de mí. - El rey del romanticismo. - Dijo Sean entre risas, pero Hillary se estiró y dijo con retintín. - No interrumpáis más a Poppy, lindos. - Y pues... Sí que había una planta con forma de galleta. - La chica se encogió de hombros. - Y ya está. - ¿Cómo que "ya está"? ¿Ese no fue el día del beso? - ¡¡Oly!! - OOOOOOOOOHHHHH. - La revelación de Olympia había desatado el escándalo otra vez. Peter se levantó, con las manos en alto. - ¡Eh eh eh! ¡Que fue muy casto y con permiso y todas esas cosas! ¿Eh? Que va a parecer que lo de la flor con forma de galleta era una excusa. - Venga, tío, vamos... - Dijo Sean entre risas. Todos estaban rodando entre carcajadas. Peter suspiró. - ¿Sabéis qué os digo? Que no dejáis a mi Poppy hablar, así que os represento lo que pasó después. - ¡¿Qué?! ¡No, Peter, de verdad, no hace falt...! - Pero los intentos de la chica por impedirlo no sirvieron de nada, porque ya estaba él tirando de ella para levantarla. - Ocurrió lo siguiente. - Anunció Peter, poniéndoles a ambos en un sitio en el que todos pudieran verlos, con la pobre Poppy tapándose la cara de la vergüenza. Se aclaró la garganta y empezó. - Junto a la flor con forma de galleta, le dije, "Pops, a mí no se me da muy bien lo de hablar y eso, ni lo de planificar, porque pensaba decirte esto otro día y en fin, pero es que la flor me recordó a ti, porque eres bonita como una flor, y pensar en las galletas también, porque tus galletas son las mejores. Sé que no estoy a tu altura, aunque vuele mucho y esté siempre alto y quizás esta no sea la mejor metáfora porque tú odias las alturas, pero mira." - Se puso de rodillas, bajo la atenta mirada de todo, y con Poppy tratando de suspirar que no era necesario contarlo entero. - "si no te gustan las alturas, yo me quedo así, para que no tengas que mirar hacia arriba, y por ti si tú quieres voy de rodillas a todas partes solo por eso. " - Poppy se echó a reír adorablemente y Peter les miró a todos con la cara llena de ilusión. - ¡E hizo lo mismo! Se echó a reír. - No me extraña. - Murmuró Hillary, aguantándose la risa pero con un brillo en los ojos, porque en el fondo le parecía absolutamente adorable. - Y cuando la vi así, me levanté de repente, y fui a darle un beso, pero entonces recordé que cuando me cogió manía en primero fue por montarla en la escoba sin permiso y hacer que lo pasara mal, y me dije, "no, Peter, primero pregunta", pero lo dicho, estaba muy nervioso, así que en vez de preguntar le dije... "Poppy, me gustas mucho. Mucho mucho como de... Estar enamorado de ti. Enamorado de que te veo en las gradas y me despisto, y yo en clase siempre me despisto, pero jugando no, así que..." Y en ese momento, ella dijo... - Sí. - Respondió Poppy, obnubilada. - Tienes permiso. - La cara de Peter volvió a iluminarse, la agarró de las mejillas y le dio un beso un poco brusco, pero la chica debía estar acostumbrada porque no perdió el equilibrio. Todos empezaron a vitorear de nuevo. - Joder... Al final sí que era bonito. - Lloriqueó Sean. - Me entran ganas de declararme de nuevo para mejorarlo. - Le dijo Marcus a Alice, divertido, pero con cariño en la voz. Al final, todos eran felices con quienes debían serlo.
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Mar Ene 25, 2022 1:17 am por Ivanka

Cuando el tiempo pasa
CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
¡Eso eso! — Jaleó a lo de la historia. — Que ni yo la he escuchado. — Y, después de unas cuantas bromas y reticencias, al final Peter le tomó el relevo a Poppy y contó la historia. El esfuerzo que Alice estaba haciendo por no morirse de risa intensamente con la declaración de Peter porque era lo más desternillante que había oído en la vida. Y lo mejor de todo que es que a Poppy parecía volverla loca, porque le miraba extasiada. — Hay que ver, Peter, como te has ido centrando con los años, menuda locura. Sí, ¿eh? — Dijo el chico, muy feliz, antes de plantarle otro beso a Poppy. Alice se inclinó hacia Marcus y susurró. — Mira ya se han debido dar varios de esos, porque no veas cómo aguanta el tipo nuestra Poppy para la fuerza que tiene Peter. — Luego ante lo que dijo su novio negó y rozó la nariz con él. — Fue perfecto tal y lo repetiría en bucle todos los días. — Susurró con dulzura. — ¡A ver! Listillos, tanto secretito, vosotros tampoco habéis contado lo vuestro. — Acusó Poppy. — Porque no será para todos los públicos, nenita. — Contestó Ethan. — Que ya les conocemos todos. — Alice chasqueó la lengua. — Pues no señor. — Miró a Marcus. — Me lo pidió en un montón de sitios a la vez. En todos los sitios donde debió haberme dicho que me quería que, por supuesto, concordaba con los míos. — Peter abrió mucho los ojos. — ¿Y eso cómo se hace? — Ella se encogió de un hombro. — Pidiéndoselo al único sitio de Hogwarts que puede hacer algo así. ¡¡¡¡Ohhhh la sala de los menesteres!!!! — Contestó Poppy toda feliz y ella asintió. — Y allí estaba todo. El invernadero, el salón de mi casa, el techo estrellado… Todo. Como nosotros. — Dijo, mirándole, sabiendo que él lo entendería. — Yo le dije que nada de cañón de palomas, que le veía venir. — Aportó Sean.

Bueno, romanticidades aparte. ¡Peter! Dale, que te toca. — Pidió Hillary, que ya la conocía de algo, y estaba picada con tanta declaración bonita. El chico, disparó con una gran sonrisa a la bolsa y cogió un papel al vuelo. — ¡Mira, Corner! Ya soy tan buen guardián como tú. — Dijo, picajoso, en clara referencia al numerito que había montado con Donna para darle el regalo. — A ver, a veeeeer. ¡Hostia, Lex! — El aludido dio un respingo y miró a Peter, casi con miedo. — ¡Yo contigo tengo un montón de momentazos! Puf, de entrada esa vez que le pedimos a Marcus que arbitrara porque a Oly no le llegaban los hechizos. — Recordaba el mosqueo con el que llegó Marcus a la sala común aquel día y se le escapó una carcajada con la situación. — ¡Ay, no! Qué día más terrible. En la vida he tenido un bloqueo convocador igual. — Dijo Oly con voz dolida. — Pero… — Siguió Peter. — Creo que me quedo con aquel día en el que te dije que molaba entrenar contigo y me dijiste que a ti también te gustaba. — Se hizo un silencio, que, por supuesto, Ethan rompió. — ¿Y ya está? ¿Ni un abracito de esos que no afectan a la masculinidad hetero? ¿O un besito curioso o algo? — Peter se encogió y le señaló. — Tío, que es Lex. Nunca le gusta nada. — Miró a su cuñado. — Sin ofender, eh. Pero que no te suele gustar estar acompañado ni nada… Así que, que alguien así, en vez de llamarme pesado o tonto o algo… Me dijera que también le gustaba entrenar conmigo, fue muy bonito. — Y no pudo evitar poner una sonrisa mirando a los dos. Al final, Lex también tenía gente que le quería y le apreciaba, y esperaba que se diera cuenta. Y en el caso de Peter, no solo le apreciaba, sino que había entendido la naturaleza de Lex y lo que importaba para él a la perfección.

Bueno, pues… Entonces yo, ¿no? — Dijo Lex, convocando el papel tímidamente. — ¡Ooooyyyy! — Exclamó Darren, mirándole por encima del hombro. — Cuñadita. — Dijo Lex, ladeando la sonrisa y mirándola, a lo que ella rio. — A ver, a ver… — Dijo tentaiva. — Pero yo creo que lo sé. Verás. — Contestó, chulito, Lex. — Tu primera Navidad aquí, que encontraste el árbol de Anne porque era alquímico y Jacobs y yo nos pusimos a hacerte fiestas por ello. — Lex se rio y se apartó el pelo de la cara. — Eso hubiera estado mejor si tú no hubieras estado pensando en lo perfecto y genial que era Marcus tooooodo el tiempo. — Darren carraspeó un poco y Alice lo salvó rápidamente. — ¡Ah que listo! Ea, Alice siempre está pensando en Marcus. Pues sí, la verdad. — Dijo Sean, como si fuera lo más normal del mundo. Salvada la situación, Lex negó con la cabeza. — No, fue… Cuando nos hiciste aquella prueba de quidditch alquímico en el orgullo Ravenclaw. — Su expresión se transformó en una más tierna. — Fue bonito.Fue increíble. Yo te evitaba en esa época, porque creí que ya no me ibas a perdonar nunca por… Bueno… Nuestras peleas previas y eso… No te daba motivos para ser buena conmigo, ni para currarte todo aquello… Podrías haber hecho cualquier cosa para mi hermano, que él te habría mirado igual, con esos ojos de idiota que pone cuando te ve… Pero no, hiciste eso por los dos. — Los ojos de Alice se inundaron de lágrimas. — Hiciste que mi hermano y yo jugáramos juntos, que ganáramos algo y nos abrazáramos al terminar. Exactamente igual que hacía tu madre. Hacer feliz a todo el mundo. Y aquel día cuando estaba contigo me sentí como cuando estaba con ella, y la vida fue un poco menos dura ese rato. — Las lágrimas se desbordaron y se arrastró por el suelo para abrazar a Lex, que la rodeó con un solo brazo pero estrechándola. — Ella estaría feliz de verte tal y como estás ahora. — Le aseguró al separarse. — Con una persona que te ama, con nosotros, celebrando… — Miró a Marcus. — Bien con tu hermano… Ella sería feliz solo de vernos así. Lo es, esté donde esté. — Darren se limpió unas lágrimas. — Joe, vaya pasote. — Observó alrededor y Hillary y Donna también habían abierto un poco el grifo. — ¡Ay pero el aura está perfecta! No todas las lágrimas son amargas, chicos. — Aportó Oly rápidamente. — Pues mira es verdad. A ver, voy con el mío. — Dijo volviendo a su sitio, apoyando la espalda en su novio.

Se rio al ver el papel, en parte por la gracia que le hacía y en parte de alivio de que no le hubiera tocado a los O’Donnell o a Oly (por reacciones muy distintas). — Oh, mi amado Ethan. ¡AY MI ZORRÓN! La de guarradas que puede contar. — Alice rio y asintió. — Sin duda. El día que te conocí, a ti y aquel. — Dijo señalando a Darren. — Fue grandioso, en un año en el que estaba muy triste. Y tu declaración en el juicio de Layne fue gigantesca. Pero… — Se arrellanó en su sitio y dijo. — Nunca, jamás, olvidaré el día en el que salía llorando a los terrenos, allá por septiembre, pensando que nunca podría estar con el amor de mi vida… Y yo me esperaba que me dijeras algo así como que me tirara a alguien, que un clavo saca a otro clavo o alguna cosa así. Pero no — le miró le sonrió con cariño —, me agarraste así de las mejillas — dijo haciendo el gesto —, y me dijiste “repite conmigo: mi cuñado es gilipollas” refiriéndote a Layne. — Todos se rieron. — Qué visionario he sido siempre. — Dijo Ethan mirándose las uñas. — Y yo lo repetí y luego me saltaste con “se me caen las bragas por el prefecto O’Donnell y ya va siendo hora de que lo reconozca que nos va a ir a todos mucho mejor”. — Y eso levantó más risas aún. — Lo dicho, un visionario. — Dijo haciendo un exagerado gesto con la mano. — Y un muy buen amigo, aunque no te guste reconocerlo. — Ethan chasqueó la lengua y entornó los ojos. — Para, que me vas a dar buena fama. — Ella se encogió de un hombro y dijo. — Bueno, yo lo sé y eso es lo que me importa. — Ethan se inclinó y le dio con un dedo en la mejilla. — Por ti, soy capaz de ser hasta buena persona, putón.


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Mar Ene 25, 2022 2:06 pm por Freyja

Cuando el tiempo pasa
CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Marcus rozó también su nariz con la de Alice, con cariño, pero ya tuvo que ser interrumpido. Señaló cómicamente a Poppy. - Está usted muy subidita desde que tiene novio. - Eso la hizo soltar una carcajada divertida, de esas que se contagiaban. Su novia fue la que expuso lo que había pasado y él se irguió bien orgulloso y sonriente. - Y os puedo asegurar que me faltaron sitios. Pero he ido compensándolo después. - Dejó un beso en sus labios, con una sonrisa enamorada.

El tema se desvió porque le tocaba a Peter sacar su papel, y casualmente fue a tocarle Lex. Menos mal, porque la mayoría de los presentes iban a tener pocos recuerdos destacables con su hermano. La primera anécdota que contó le sonó muy familiar, así que rodó los ojos, riendo. - Yo no sé como seguí hablándote después de ese día. - Le dijo a Oly con cariño, y la otra se encogió de hombros con su semblante inocente habitual. Esperaba algún recuerdo de cuando eran pequeños, porque ciertamente Peter y Lex pasaban más tiempo juntos fuera del castillo que dentro, ya que Peter estaba siempre rodeado de gente, gritando y riendo por ahí, y estaban en casas diferentes. Lo que contó, sin embargo, a pesar de su aparente simpleza, tenía mucho sentido. Miró a Lex con una sonrisa fruncida y le guiñó un ojo. Peter le tenía mucho cariño a Lex, y le conocía muy bien. No era fácil que a Lex le gustara pasar tiempo con alguien, menos aún, insistía, con alguien tan sociable y escandaloso como Peter. Debía sentirse muy bien porque quisiera estar con él, porque ni con Marcus quería estar muchas veces, así que no le extrañaba que fuera su mejor recuerdo.

A Lex le tocó Alice, y eso hizo a Marcus abrir los ojos con alegría, mirando a uno y a otro. Eso sí que le daba verdadera curiosidad, esperaba que a su hermano no le venciera la vergüenza y contara algo bonito... Sí que lo hizo. Aunque por medio tuvo que meterse con él. Después de lanzarle la conveniente mirada de advertencia por sus referencias a leer los pensamientos de la gente, chistó. - La envidia no es buena, hermanito. La envidia te corroe y luego te hace parecer mayor. - Dijo picándolo. Lo que no esperaba fue ese recuerdo, creyó que hablaría de la Pascua, que lo habían pasado muy bien juntos, o incluso de algún momento de la Navidad. Marcus parpadeó, haciendo memoria... Sí, recordaba esa prueba, había sido espectacular y, además... Sí que había sido un momento precioso con su hermano. Les había salido con total naturalidad celebrar y jugar juntos, abrazarse y reírse, trabajar en equipo, y eso en ellos no era absolutamente nada habitual. Le miró emocionado mientras lo contaba, porque no se le había ocurrido que ese pudiera ser su mejor recuerdo, al fin y al cabo Lex siempre decía que le parecían una tontería las celebraciones del orgullo de las casas y se fue arrastrado por ellos, como siempre. Solo hubo un momento en que le miró con cara de circunstancias por lo de los ojos de idiota, pero muy leve y muy tapado por la emoción que le daba escucharle hablar así. La mención a Janet fue lo que terminó de cogerle el corazón.

Respiró hondo y se pasó un dedo por los ojos antes de que la humedad se transformara en lágrimas de verdad. Apretó la mano de su hermano con la que no abrazaba a Alice y le dijo. - Sí que fue un gran momento, de los mejores. - Sonrió. - Pero nos quedan muchísimos así. - Eso hizo a Lex sonreír. Oly alivió un poco el ambiente, porque aquello había sacado muchas emociones a la superficie, pero él se acercó un poco a Lex para susurrarle. - Gracias. - El otro le miró con un punto de sorpresa y Marcus encogió un hombro. - Aunque no te lo creas, me gusta que me hagan ver cosas de las que no me he dado cuenta antes. Así puedo empezar a hacer una cosa nueva que antes no sabía. - Se sonrieron y atendieron a Alice.

A Alice le tocó Ethan y eso sí que le interesaba, porque Marcus seguía preguntándose qué veía su novia en semejante alborotador descarado para que se llevaran tan bien. La historia que contó le activó aún más la curiosidad, porque no la conocía... Y vaya si se sorprendió. Rio con una carcajada muda con el insulto a Layne, y salvando la terminología utilizada (ante la que se mostró visiblemente escandalizado e incómodo como no podía ser de otra manera, que estaban en público y con su hermano delante) debía reconocer que eso le había conmovido. ¿Ethan apostando por su relación? Como decía Alice, hubiera esperado más de él que le dijera algo así como que se fuera con otro, por no hablar de que no es como que tuvieran una relación muy estrecha o cordial. Pero ese día, claramente le pudo más la felicidad de Alice que sus filosofías de vida. Pues sí, ahora sí podía entender que su novia se sintiera unida a ese chico, la apreciaba de verdad. - Gracias, entonces, por la parte que me toca. - Dijo de corazón. Ladeó un poco la cabeza. - Si bien hubiera preferido un lenguaje más romántico, el trasfondo era... - Mira, O'Donnell, que siendo yo y siendo esta, demasiado poco ordinario es. Que si quieres te digo como me... - No es necesario. - Detuvo rápidamente, ante las risas de los demás.

- Vale, vale, pues saco yo entonces... - Concordó Ethan... Aparentemente, porque estaba remoloneando para sacar el papel, y eso solo podía significar que no había terminado. Así fue, lástima que no dio tiempo a impedirlo. - Pero vamos que esta lleva con las bragas en la mano por ti desde primero. - ¡Por Dios! - Saltó, incómodo, pero el resto del grupo se murió de risa. Si es que no podía ser, así no había quien guardara una buena imagen. El Slytherin sacó el papel y dijo. - ¡Anda! Pero si es mi amigo Andrew Corner. - El otro arqueó las cejas, con una sonrisa. ¿Era Marcus... O parecían los dos un poco incómodos? ¿Era porque no se conocían mucho? De ser así, Ethan habría soltado una de las suyas, pero no, había tratado de disimular normalidad y no le había quedado muy bien. - Eso querría yo, tener buenos recuerdos con el aguilucho este, pero me temo que solo le van las animadoras de quidditch... - Va, tío, venga ya, di cualquier cosa, si nos conocemos desde primero. - Ah ¿sí? Pensó Marcus, extrañado, compartiendo una mirada cómplice con Alice, a ver si ella tenía el mismo interrogante que él. Nunca les había visto juntos, no sabía que se conocieran tanto, más de lo que Ethan conocía a la gente (porque, sí, el Slytherin conocía a todo el castillo, otra cosa es la confianza que tuviera con ellos). Hizo una pedorreta. - Pues entonces el día que te sentaste conmigo en Transformaciones, que no me salía la mierda esa de la rata caliz y Fenwick ya me iba a colgar boca abajo, y me ayudaste con el hechizo. - Ethan soltó una carcajada, mirando a los que no compartían casa con Andrew. - Ten siempre un Ravenclaw cerca, ¿verdad? - Estás mintiendo. - Dijo entonces Sean, con media sonrisa, mirándole con los ojos entrecerrados. Oly asintió, reflexiva. - Sí, sí... Estáis muy temblorosos y tenéis las auras un poco... brrr. - ¡No es mentira! Sí que le ayudé con la transformación. - Se defendió Andrew, pero sonó muy poco convincente.

Sean se cruzó lentamente de brazos y se reclinó en su asiento. - No digo que la anécdota sea mentira, digo que no es el mejor recuerdo de Ethan contigo. - Alegó. Ethan soltó un profundo y hastiado suspiro, se bebió de un trago la bebida que le quedaba, la puso en la mesa con cara de asco y diciendo. - La mierda esta, ya podría emborrachar aunque fuera. - Y se dispuso a hablar. - Es que mi mejor recuerdo con este chaval es el peor que tengo desde que estoy aquí, quizás por eso es tan bueno. - Eso dejó a todos descuadrados, ni siquiera Andrew reaccionó, parecía saber muy bien a qué se refería. - Fue en primero, efectivamente, cuando nos conocimos. - Se cruzó de brazos, chulesco, aunque con un leve punto de vulnerabilidad que despertó mucha curiosidad  en Marcus, porque juraría no habérselo visto nunca. - ¿Os creéis que el primero de la estirpe Corner en ser guardián del equipo de quidditch fue este? - Negó con la cabeza, chistando varias veces. - No, señor. Su hermano mayor, Elliot Corner, estaba en quinto cuando entramos nosotros, y en mi casa. Y era mucho mejor guardián que el enclenque este. - Venga ya, tío. - Se quejó el otro, aunque entre risas, con complicidad. Ethan siguió. - Este porte seguro, despreocupado y guay con el que me veis ahora no lo he tenido siempre, ¿sabéis? - Venga ya, tú has sido un elemento siempre. - Remarcó Kyla. Ethan alzó un dedo. - Es correcto, señora futura ministra, pero cuando entré en primero estaba aún blandito yo, tenía que aprender como iba la mecánica del castillo, que no me costó mucho, pero es que eso fue en los primeros meses. Me pasaba el día con la rancia de mi hermana, porque en fin, por algo éramos mellizos. Y ella en los ratos libres se iba a ver entrenar a los del equipo de quidditch, y ahí estaba Corner. Joder, estaba como un queso el tío, ¿a que tú te acuerdas de él? - Le preguntó a Lex, que no se esperaba la pregunta venir así que miró a los lados, avergonzado. - Era simpático, sí. - Sí, ya, simpático, en fin, digamos que eso también. Total, que el pobre Ethan de once años vio a ese tiarrón de quince que encima "era simpático" y me hacía un poco de puto caso, no que estaban todos que no cagaban con la bestia de mi hermana dándole golpetazos a las bludgers, que claro, caí enamoradito. Pero yo, callado como un puto, obviamente. Con la excusa de que mi hermana quería saber curiosidades, y como pasaba tres kilos de estudiar, pues lo perseguía un montón para preguntarle técnicas y horarios y eso "y así se lo digo a mi hermana, que está estudiando", y pasaba mucho tiempo con él. Cuando nos dieron las vacaciones de Navidad, busqué en qué vagón estaba para quedarme con él también en el vagón de vuelta. - Señaló a Andrew con el pulgar. - Y aquí iba mi amigo. Me quedé charlando con los dos, bueno, Andrew, hijo, no te ofendas, pero a ti ni te miraba, yo es que solo veía Elliot en mi vida, vamos. Ay, me partió el corazón cuando se echó novia. - Suspiró. - Total, que llegamos a la estación... Y la bienvenida fue mi padre cogiéndome de los pelos y sacándome de allí a rastras y llamándome "maricón de mierda, te vamos a arreglar en estos días". - Todos se quedaron de piedra. Entre el discurso de Ethan, no esperaban ese desenlace, y desde luego que parecía verídico porque Andrew estaba muy callado, y a él se le había ensombrecido el semblante.

- La muy zorra de mi hermana había salido primero y le había contado su versión de esta historia. No llegaron a sacarme del andén, porque aquí don Andrew tiró de mí para que mi padre no me siguiera arrastrando, y dio la voz de alarma a su familia. - Dibujó una sonrisa triste. - Resulta que el señor y la señora Corner son dos eminencias en San Mungo y a los clasistas de mierda de mis padres eso les pone o algo, así que en cuanto sus padres se cuadraron ante él, cerró la boca el muy imbécil. Entre la señora Corner y el propio Elliot, que buenos Slytherin son, le dijeron a mis padres las palabritas mágicas para que rebajara el nivel de sicario... Pero se fueron sin mí. Me dejaron tirado en la estación. - Marcus no podía ni hablar, ni ninguno de ellos. Ethan se encogió de hombros. - Pero pasé la Nochebuena con el tío que me gustaba. Y me dio un besito en la mejilla y todo, muy casto, pero oye, para ponerme cachondo me vino bien. - ¡Joder, pero no lo estropees, hombre! - Chistó Andrew. Ethan dio una palmada a modo de conclusión. - En resumen, que mi mejor recuerdo con este crío fue el día que me conoció, vio que me ponía su hermano, y dijo, ojo, vamos a impedir que el padre lo mate, pobrecillo. Y pasé una Nochebuena de la hostia. Después me devolvieron a mi casa, pero estaban mucho más rebajaditos mis padres con el tema. Que no es como que nos llevemos muy bien, pero al menos ya pasa de amenazarme con matarme o arreglarme, me habrá dado por perdido. - Estaban todos un poco en silencio. - Vaya... Ethan, no tenía ni idea. - Dijo Hillary. - Sabes que la ley te hubiera protegido, ¿verdad? - Preguntó prudente. El otro se encogió de hombros. - Sí, como a ti, rubia. Pero luego hay magos poderosos que te arruinan la vida igual. Mejor llevar lo que eres por bandera, y al que no le guste, que no mire. - Se inclinó y pellizcó la mejilla de Andrew. - Total, que le debo una muy grande a mi bomboncito de chocolate con leche. - Creí que tu bomboncito de chocolate era yo. - Dijo Sean medio en broma medio triste de verdad, lo cual desató risillas en los presentes. Ethan suspiró. - Tú eres mi bomboncito de chocolate puro, este está rebajadito. No te me pongas celoso, Hasting, a ver si me vas a cabrear a la letrada. -
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Mar Ene 25, 2022 5:31 pm por Ivanka

Cuando el tiempo pasa
CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Rio y negó con la cabeza. Parecía que su novio no sabía que a más se metiera con el lenguaje de Ethan, más soez se iba a poner el otro. Pero vamos, tampoco decía ninguna mentira. Se arrellanó junto a Marcus, apoyando la espalda en su pecho, y simplemente, disfrutando del espectáculo de ver qué contaba Ethan de Andrew. Eso sí, estaba de acuerdo con Sean, Ethan tenía gato encerrado, y no tardó en descubrirse cuál era la historia. Empezó como empezaban todas las historias de Ethan, con algún buenorro de por medio, en este caso, el hermano de Corner. La alusión a Lex tuvo que hacerle gracia, porque la cara de su cuñado era un poema. Pobre Ethan chiquitito. Sin embargo, la historia tomó un rumbo que no se veía venir, y menos delante de tanta gente.

Alice sabía que Ethan no tenía una buena situación en su casa a ese respecto. Conocía los Horner, había visto cómo se las gastaba ese tipo de familias, y Lex había tenido la inmensa suerte de caer en los padres comprensivos y buenos, con una familia paterna que nunca permitiría que le pusieran una mano encima, pero Ethan… Se le puso un nudo en la garganta al pensar en su padre tirando de él, y todo por la acusación de Eunice, qué fuerte. Miró con cariño a Corner. En el fondo era muy buena gente, por eso en su momento le había hecho buena pareja con Oly, aunque Oly aquel concepto concreto no lo controlara mucho. Miró al chico y dijo. — No sabía que tus padres fueran médicos. Son enfermeras. — Contestó él con una sonrisa, y a ella se le debió cambiar la expresión, porque dijo. — Como una que yo me sé. — Rio y siguió escuchando la historia del pobre Ethan. Qué pena, tener que pasar las Navidades así, tan pequeño… Aunque él lo adorara todo con sus salidas como aquella de darle un beso en la mejilla a Elliot. De aquello lo que sacaba es que su pobre amigo no se merecía pasar aquel calvario, y que Andrew y su familia eran buenas personas, que había tenido suerte de dar con ellos.

Al menos volvieron las risas con Sean y los apelativos de Ethan, y le tocó a Corner sacar papelito, claro. — ¡Ostras, Theo! — El aludido rio y se tapó la cara. — Es que ya sé lo que vas a contar.Lo siento, tío, ya a estas alturas de la vida, ¿qué más da? Bueno bueno, esto promete. — Dijo Sean dando una palmada y frotándose las manos, con cara pilla. — Una vez, en quinto, me pusieron en Herbología con Theo y el grupito de Neil y esa gente.Empieza bien. — Dijo Hillary, sarcástica, entornando los ojos. — Y esos menos atender a clase, cualquier cosa. — Theo asentía, apesadumbrado. — Y empezaron a comernos la cabeza a este y a mí con que no habíamos besado a nadie nunca, y que la íbamos a liar la primera vez que lo hiciéramos. Y claro, ya empezamos a mirarnos en plan “tío, estoy jodido”. Es que no quiero recordar como sigue esto. — Dijo Theo, ya enterrado tras sus rodillas. Lo mejor es que Donna miraba a Andrew llorando de la risa. — Y dijimos bueno, pues habrá que practicar, aunque fuera para no chocar las narices o así.¿Y os besasteis? — Dijo Darren abriendo mucho la boca y mirando a Andrew. — Un grupo de cinco tíos heteros no llega a esa conclusión, tejoncito. — Dijo Ethan, comiéndose un muffin. — No, nos pusimos a pensar. Pensar, con quince años. — Se rio Kyla, negando con la cabeza y subiéndose las gafas. — Y al final llegamos a la conclusión que lo mejor era practicar con alguna estatua. — Ahí ya se oían conatos de carcajada. — ¿Y cual fue la agraviada? — Dijo Alice, tratando de no morirse de risa. — Pues la estatua de la Diana Cazadora que hay detrás del invernadero. Pero solo la besé yo y, ciertamente, casi me parto la nariz, porque en fin, ella tenía la nariz de piedra. — Ya la carcajada era generalizada. — Pero cuéntalo todo, cobarde. — Dijo Theo señalando a Andrew. — Pues es que supuestamente yo tenía que estar vigilando si venía alguien, pero en verdad me quedé mirando, observando, calculando, el estudiado método Matthews para besar estatuas y si veía errores, no cometerlos. — Prácticamente no se oía a Andrew, eran todo risas descontroladas. — Y claro, me despisté, y… Nos pillaron.¿QUIÉN? — Preguntó Poppy abriendo mucho los ojos. — Fenwick. — Contestó Theo tras sus rodillas. Durante unos minutos solo hubo risas. — Las barbaridades que nos llamó, mejor se quedan en la oscuridad de nuestros recuerdos. — Andrew negó con la cabeza. — Venga, tío, eso ahora está bonito recordarlo. — Theo negó y miró a Alice. — No se lo cuentes a Jackie, por Dios. — Ella se limpió las lágrimas de la risa y negó. — No, no, te lo prometo. Eso es una conversación para tener entre dos, sin duda. — Señaló la bolsa. — Anda, saca papel, besador profesional.

Cuando el papelito cayó en manos de Theo, alzó las cejas y puso una sonrisilla. — Marcus. — Hubo una especie de murmullo alrededor, pero el chico no perdió la sonrisa. — La verdad es que Marcus a base de contestar muchas preguntas en clase y tener siempre los deberes hechos en Historia de la Magia, me ha salvado la vida muchas veces que yo ni sabái qué contestar ni había hecho lo que había que hacer, pero… Yo sé cual es mi recuerdo favorito. — Se inclinó un poco hacia delante y les miró. — Creo que ya todos sabéis aquí que me declaré a Gal y me rechazó, pero Marcus, como de todo, se enteró antes que nadie. Este se enteraba de todo menos de que Gal estaba muerta por él. — Dijo Sean con cansinería. — El caso es que se enteró y al día siguiente me encontró por ahí. Y él no lo sabía, pero yo veía clarísimo lo enamoradísimo que estaba de ella, así que no debía ser muy plato de buen gusto encontrarse con uno que también. — Alice bajó un poco la mirada porque aún seguía sintiéndose un poco mal por aquel lío. — Pero el tío se puso a subir escaleras y levitarme todo lo que llevaba, echándome una mano, todo para hacerme sentir mejor. Aunque no supiéramos ni de qué hablar, aunque los dos supiéramos que había una tensión no resuelta. Ahí estaba, ayudándome, por pura bondad, cuando otro se habría reído en mi cara y hubiera pasado de ayudarme. — Le señaló y sonrió. — Por eso eres el mejor prefecto de este castillo, con perdón de las señoritas. — Dijo señalando a las chicas. — ¡Ohhhh qué bonito! Pero haberlo dicho entonces, Theo y con un trío… — El chico pasó un brazo por los hombros de la prefecta y dijo. — Gracias, Oly. Yo creo que no se contempló por ninguna de las partes.

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Miér Ene 26, 2022 12:26 am por Freyja

Cuando el tiempo pasa
CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Ahora miraba a Ethan con otros ojos. No era la primera vez que Alice le decía que su forma de hablar y comportarse era un escudo para sobrellevar los problemas que tenía, pero para Marcus eran tan irritantes que no era capaz de ver más allá... Ahora se imaginaba siendo rechazado por su familia de esa manera, abandonado en el andén, y teniendo que pasar la Navidad sin ellos, con unos desconocidos, y se le partía el corazón. Quizás no debería ser tan gruñón con él... No era mala persona, solo un poco escandaloso. Tampoco entendía la actitud de Eunice, y en ese lugar sí que podía ponerse, que él también tenía un hermano gay. JAMÁS le hubiera hecho eso, no lo hizo, de hecho, y ahora eran todos mucho más felices.

A Andrew le tocó el papel de Theo, y por la reacción de ambos antes de contar la historia ya se estaba riendo en anticipación. Se fue tapando la cara conforme avanzaba la historia, pero la risa no la podía controlar. Se estaba viendo venir la situación ridícula, pero no se imaginaba hasta qué punto y, desde luego, no se imaginaba el final. Estaba que iba a rodar por el suelo de la risa. - Menos mal que no era la de Rowena, si no, este se muere. - Dijo Sean señalando a Marcus con el pulgar. Se secó las lágrimas y, tratando de controlar la risa, dijo. - Ni lo insinúes, vamos. No hubiera yo consentido semejante sacrilegio. - Siguió muriéndose de risa un buen rato, sobre todo de imaginarse la cara de Fenwick y lo que les diría, hicieron que les diera pena real. Así fue hasta que Theo sacó su papel.

Las cosas estaban, por fortuna, muchísimo mejor entre ellos, sobre todo después de Pascua. Theo era un chico genial, y dio por hecho que sería de las vacaciones en la Provenza el recuerdo que sacaría, porque los que pudiera tener antes con él... Dudaba que fueran reseñables en positivo. Nunca se habían llevado mal, pero en fin, su historial no les colocaba en el mismo bando por decirlo así. Sin embargo, no fue así, ante lo cual no pudo evitar arquear levemente las cejas, sorprendido. Lo de Historia de la Magia le hizo reír, además de hacer su típico gestito de superioridad moral por ser tan buen estudiante. Cuando empezó a contar su mejor momento, enmarcando en el contexto de que estaba enamorado de Alice, se mojó los labios y jugó con sus dedos levemente nervioso, aunque tratando de no mostrar en su rostro nada que no fuera una sonrisa de normalidad. Eso sí, miró de reojo a Sean por su aportación, si bien ni se molestó en responder. En cuanto empezó a relatar, supo a qué se refería. Se rascó la nuca. - Ya, casi te tiro por las escaleras... Perdona por eso. - Se excusó, por desgracia no era ni la primera ni fue la última vez que se tropezó con alguien, porque como tenía que ir hablando con medio castillo a la vez, a veces no miraba. Sin embargo, lejos de querer una disculpa, Theo estaba reseñando el momento como muy bueno y... Lo que dijo le llegó al corazón. Él no lo había enfocado así en absoluto, al revés, pensó que ese chico le odiaría. Sin embargo, no era así. Sonrió, emocionado. - Gracias, Theo. - Le dijo de corazón, aunque ya tuvo Oly que soltar una de las suyas que le hizo casi sobresaltarse. - Te garantizo que no se contempló. - Corroboró él, con ese punto de dignidad ofendida que parecía divertir mucho a la gente, porque todos se estaban riendo.

- Pues nada, mejor prefecto del castillo, te toca. - Le dijo Sean. Marcus volvió a dedicarle una sonrisa agradecida a Theo y se hizo con su papelito. - ¡Anda! El señor Hastings, por hablar. - Celebró. Mira que suerte, que le había tocado su mejor amigo. Suspiró, retrepándose. - Bien es cierto que nuestra amistad es larga y llena de momentos reseñables, por lo que quedarme solo con uno sería sumamente injusto, si bien destaco en Sean su carácter comprensivo y... - Si es que no se puede con este hombre. Todo lo tiene que convertir en un discurso. - Se quejó Hillary. Se aguantó la risa, porque le encantaba lo rápido que su amiga perdía la paciencia con él, y simplemente ladeó la cabeza para mirarla, en su misma posición. - Es una lástima que no me hayas tocado tú, Hills. Hubiera dicho ese maravilloso momento en el que me confesaste la atracción que sentías por mí. - ¿¿QUEEEEE QUEEEEEEE?? - Bramó Peter, en mitad del jolgorio que se formó. Hillary no atinaba con qué insulto utilizar para lanzárselo. - Oy oy oy que el culebrón se complica. ¡Mattie, hermoso, acércame las palomitas! - Aportó Ethan. Hillary pareció aclararse consigo misma y se dio con las palmas de las manos en las rodillas para girarse a él muy airada. - Mira, O'Donnell, no se puede ser más idiota en esta vida. ¡Deja de decir tonterías, anda! - No has dicho que no. - ¡¡Pues claro que no!! ¡¡Oooooyyyyy mira, de verdad, lo que tengo que aguantar, eh! - Oye, Hillary, que si te sirve, mi cuñadito dijo en Pascua que tú también le ponías, que soñó contigo y todo. - Eso sí que desató un griterío descomunal, Peter hasta se puso de pie y empezó a pegar saltos como un chimpancé mientras se reía. Maldito Darren, si sabía él que se le tenía que volver la broma en contra. Se incorporó en la silla, porque ya la posturita de chulo retrepado era inviable de mantener. - ¡Ya estamos! A este no le hagáis caso, que le gusta mucho un cotilleo. - Uy, qué ofendidito te veo. - Comentó Hillary, socarrona. - Bueno creía que te había tocado mi papel y esas cosas. - Interrumpió Sean, y Marcus trató de agarrarse a eso, pero por supuesto que el cachondeíto se prolongó durante un rato más.

Cuando pararon, al fin, retomó. - A ver, recuerdo bonito con Sean... - Y se le vino uno a la cabeza, automáticamente... Pero no podía usar ese. No quería usar ese porque había sido un gran recuerdo con su amigo, un día en el que le demostró lo mucho que le apreciaba, en el que le hizo sentir muy bien... Pero era un recuerdo muy triste, y que entristecería a los presentes, incluidos ellos dos. Se lo diría en privado, porque... Nunca lo había hecho, y ahora que estaban en esa dinámica, realmente quería que lo supiera. Podía cambiarlo por otro parecido y con una nota mucho más alegre, no obstante. Aunque, primero, tenía que meterse un poquito con él. - Tengo muchos recuerdos con mi amigo Sean, pero yo me quedaría con aquella vez que se enfrentó a los espíritus del pasado, hablando con todos los cuadros de la escuela, todo para evitar que el malvado Liam Hansen acabara con mi vida... - YO SÍ QUE VOY A ACABAR CON TU VIDA. - Bramó el otro, indignado, pero los otros estaban desternillados de risa. Por supuesto, la broma que Alice, Darren y él le habían gastado a Sean en cuarto había dado la vuelta al castillo, así que no hizo falta contar más. Marcus estaba que se caía de la silla de la risa. - ¿Por qué eres tan súmamente tonto, en serio? ¿No puede sacar mi papelito otro? - Va, va, ya digo algo en serio. - Aseguró Marcus, limpiándose las lágrimas y tratando de controlar la risa. Respiró hondo y se serenó. - Mi recuerdo favorito contigo es... Un día que me regañaste. - Todos se extrañaron, incluso Sean le miraba sin comprender. - En noviembre. Después de llevar insistiéndome con el tema desde hace años, por fin te confesé que estaba enamorado de Alice, y yo estaba muy cenizo ese día, no me creía con posibilidades... Y me diste un buen rapapolvo. Prácticamente me dijiste que era idiota y que estaba perdiendo el tiempo, y me cambiaste tanto la forma de pensar, que ese mismo día me fui a buscarla para decirle lo que sentía... Solo que hubo un imprevisto y al final no pudo ser, pero bueno. - Le miró. - Siempre has sido un buen amigo. El mejor. He tenido muchísima suerte de toparme contigo, Hastings. - Aseguró, y su amigo le miró conmovido. - Si es que por eso te aguanto, porque eres un manipulador de los buenos. - Marcus soltó una carcajada. - Lo tomaré como un cumplido. - Se dieron un abrazo. - Gracias, tío, en serio. - Repitió. Porque, sí, Sean había sido siempre un gran amigo.

- Vale, me toca. - Se dispuso Sean, tras recuperarse de lo emotivo del momento. - ¡Anda! ¡Mi prefecta, Kyla! - La chica se removió un poco, con una sonrisita. Kyla sí que había cambiado mucho para mejor. Sean rio un poco. - Pues ¿sabéis qué? Que aquí el prefecto que dice que me quiere mucho, se puso en modo sicario por culpa de que ALGUIEN hizo una liada épica que nos tuvimos que comer los demás. - Sean clavaba la mirada en ese alguien, pero el susodicho alguien se había puesto a comer gominolas de un cuenco y no se estaba dando ni medio por aludida. - ¡¡Oly!! - ¡Ay! ¡Perdón! ¿Queréis? - ¡No! Que estoy hablando de ti. - Aaaaw qué bonito. - Sean negó, echando aire por la boca. - En fin. La cuestión, y ahora procedo a dejar en ridículo al rey y la reina de Ravenclaw... - Todavía retiro lo de que eres un gran amigo. - Amenazó Marcus, pero dio exactamente igual. Sean se puso a contar con todo lujo de detalles todo lo acontecido el día que Alice se drogó por accidente, y él y su novia se intercambiaron miradas, pero también sonrisas. Cuando terminó todo el periplo de la biblioteca, el baño y el traslado a la sala común, Theo preguntó. - ¿Y por qué es tu mejor recuerdo con Kyla? Ni siquiera sale en esta historia. - Ahora es cuando se descubre que todo ha sido un teatro para ridiculizar a su pobre amigo que acaba de decirle algo bonito. - Ironizó Marcus, pero Sean rio. - No, no. Viene ahora esa parte. - Se dispuso a narrar. - Eso era para ver a los dos prefectos, uno desvivido por Alice y la otra valorando cuantas normas habrían cumplido y si la estaban haciendo cómplice, ya viendo peligrar su carrera. - Todos rieron, y Kyla suspiró, aunque con una sonrisa. - Alice tuvo una pesadilla cuando la metieron en la cama, y Marcus, como buen caballero andante que es... - No lo digas. - Pidió él, pero Sean se hizo el indignado. - ¡Mi historia no tiene sentido si no lo digo! Se metió en el dormitorio, en su cama, para ser más exactos, para relajarla. - Hubo exclamaciones aspiradas. - ¡El prefecto O'Donnell incumpliendo una norma! - ¡Para relajarla, dice! A saber como la relajó. - Más gestos soeces de Ethan que destaparon aún más carcajadas. - Ay, pero pobrecilla, estaba teniendo una pesadilla. A mí me parece un gesto muy bonito y perfectamente justificable, Marcus. - Gracias, Pops. Pero los demás, no lo hagáis, que fue una excepción. - Eso, niños, nada de colarse en cuartos ajenos, ¿eh? - Se burló Hillary con tonito, haciendo aún más reír a todos.

- La cuestión es que Marcus tenía que volver a los dormitorios antes de que amanecieran para que no le pillaran, así que Kyla y yo, cada uno desde el suyo, nos tuvimos que compinchar para trasladarlo, medio zombie perdido porque se había quedado dormido al final, hasta su cama a las cuatro de la mañana. - Miró a la chica. - Yo estaba temblando entero, y ella ya se había mordido todas las uñas que tenía. En un momento determinado, le pregunté si le iba a quitar puntos a Marcus, con la idea de intentar evitarlo, de hacer la del amigo defensor y decirle que pobrecillo, que qué iba a hacer, que lo había pasado fatal y que tenía muy buen expediente y se jugaba el puesto si decía algo... No me hizo falta. Dijo que no lo iba a hacer. - Kyla no perdía la sonrisilla, pero tenía la cabeza baja, un tanto avergonzada. - Cuando le pregunté por qué, me soltó, "no tengo por qué darte explicaciones", pero luego se lo pensó. Me dijo que... Amar a alguien no debería ser un castigo. - Todos la miraron. - ¿Dijiste eso? Eso es precioso. - Aseguró Oly, emocionada. Kyla seguía un tanto avergonzada. - Que igual que no podía culpar a Gal por caer bajo el efecto de algo que no podía controlar, tampoco podía culpar a Marcus... Y que mejor que él no la iba a consolar nadie, que estaba hecho para ella. Y que ella quería lo mejor para ella, y si era Marcus, pues ya estaba. - Marcus la miró, sin saber qué decir, aunque se dio cuenta de que Hillary miraba emocionada y reflexiva a Sean. - Me aventuré un poco más y le pregunté... Kyla, ¿a ti te gusta Gal? - Todos aguantaban intrigados a la respuesta. - Y ella me contestó, "no pienso contestarte a eso, Hasting, cállate ya y concéntrate". - Eso hizo a todos soltar una carcajada. Kyla chistó. - Vaya como me estás haciendo quedar. - Como eres. - Dijo Marcus. - Una de las mejores personas de este castillo. - Afirmó, y Kyla sonrió, ruborizada, pero feliz.
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Miér Ene 26, 2022 2:37 am por Ivanka

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CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Se echó a reír fuertemente, cayendo sobre el hombro de su amiga cuando se pusieron con las pullitas, pero ella la empujó al lado contrario, cayendo de nuevo sobre su novio. — ¿Y tú te ríes? ¿Tú has oído lo que acaba de decir ese? — Y más fuerte se rio, claro, porque tenía narices que se ofendiera más su amiga. — Te voy a decir más. — Dijo alzando el índice. — Lo oí de la boca del propio Marcus, y me hizo la misma gracia. — Y siguió riéndose. — ¿Y se puede saber qué te hace tanta gracia? — Se incorporó un poco y se limpió las lágrimas. — Tía, pues que llevo siete años aguantándoos a la gresca y poniéndonos a todos al borde del ataque de nervios con vuestras peleas, y ahora resulta que es que os hacía tilín. — Hillary abrió mucho los ojos y se llevó las manos a la cabeza. — ¿Y eso te hace reír? — Alice se encogió de hombros. — ¿Y qué hago, Hills? ¿Lloro, hija? — Darren se estaba ahogando de la risa, y el resto de la audiencia Hufflepuff parecía bastante de acuerdo con ella. — Pues solo me hace sentirme peor, la verdad. — Alice sorbió y trató de calmarse, respirando profundamente. — Pues nada, Hills, si quieres le meto un morreo a Sean y dejamos este asunto cerrado.¿Qué? — Preguntó horrorizado el aludido. — Mírale la cara. — Dijo Alice, volviendo a reírse, señalándole. — Parece que le has dicho que le vas a tirar encima un basilisco. — Dijo Theo muerto de risa también. — Bueno, ya está bien. — Dijo Hillary, ya molesta. — Veeeeeenga, Hills. No te enfades. — Dijo volviendo a abrazarla. — Si lo que importa al final del día es que cada una está donde tiene que estar. — Le apartó un poco el pelo de la cara y le dio un beso cariñoso en la mejilla. — Hostia, pensé que se iban a morrear, y ya era lo que le faltaba a esta noche. — Dijo Peter llevándose una mano al pecho, y provocando las risas de nuevo.

Pero a Marcus quien le tocó fue Sean, y el momento se tornó emotivo (tras otro conato de ataque risa por lo de Liam Hansen, pero era tan conocida aquella historia que no hacía falta ni recordarla). Habían hablado de aquel día, había sido la casualidad más grande de sus vidas, había sido algo que solo podía pasarles a ellos. Miró al resto de los presentes y dijo. — Lo mejor es que ese día yo estaba hablando de lo mismo con Hillary y también fui a buscarle… — Miró a Marcus con una sonrisa triste. — Y por eso no nos encontramos.Ohhhhh. — Dijo Darren, como si no supiera el final de esa historia. Pero ella no apartó la mirada de Marcus, acariciándole la cara. — Solo era una señal de cuánto nos amábamos ya y no de lo contrario. — Levantó la vista y enfocó a sus amigos. — Y de que sois muy buenos amigos. Los mejores, como ha dicho Marcus. Y lo vamos a ser siempre.

Seguido de aquello, Kyla le tocó a Sean y, por supuesto, tuvo que salir a relucir su día más vergonzoso, así que le tocó aguantar el golpe. — Deja de contar esa historia diciendo que te intenté meter mano, Sean, no fue así.¿Tú qué sabrás? Si veías estornudar al tiempo en ese momento.No, pero ella lo dijo muy clarito, que necesitaba una pluma. — Confirmó Oly. Pero todo aquello era para hablar de ese momento que ni Marcus ni ella tenían en su registro. Y, de repente, sintió como si le pesara el pecho. “Amar a alguien no debería ser un castigo” era algo con lo que tanta gente de esa sala podía sentirse identificado… Pensó en su madre, cuando sus padres la echaron de su casa, embarazada y sola. Pensó en su pobre padre, desde hacía cuatro años. Pensó en Ethan, en Lex, en Kyla. — Eres más sabia que todos nosotros juntos. — Dijo mirándola. Ambas cruzaron la mirada cuando Sean contó la pregunta que le había hecho. Sí, ella sabía que le había gustado a Kyla. Lo bueno de que fuera otra mujer es que era más fácil hablar con ella, cerrar aquello cuando lo cerraron, y no era asunto de nadie. — Kyla me quiere de corazón. Y yo a ella. — Dijo muy segura. — Porque somos dos mujeres inteligentes, que no se juzgan y se comprenden. Mira, iba a hacer un comentario guarro, pero os ha quedado hasta bonito, y la ministra tiene mucha razón, así que quedémonos con eso. — Dijo Ethan, levantando el vaso hacia Kyla.

La chica, aún un poco cerrada en sí misma como una concha, cogió un papel, y la cara le cambió. — Oly. — Dijo poniendo una sonrisa. La prefecta se incorporó y la miró ilusionada. — ¡Ay qué bien! ¡Ay ay ay! — El pelo se le puso de varios tonos de azul muy seguidos. — Pues… — Kyla tragó saliva y se recogió un mechón de pelo. — Creo que no puedo decir ninguno… — El pelo de Oly se puso gris de golpe. — Porque no ha habido un solo día en el que te hayas cruzado conmigo que no hayas iluminado un poco mi vida. Así que es imposible elegir uno. el momento eres tú, Olympia Lewyn. — Y entonces Oly se giró y la miró con los ojos brillantes. — ¿De verdad? — Y Kyla relajó la expresión y la postura, como si realmente estuviera más a gusto que nunca. — La mía y la de todo el mundo. Pero me siento afortunada de que me consideres más que a los demás. ¿Que te considere? — Dijo Oly abriendo mucho los ojos. — Estoy loca por ti, Kyla. — Todos rieron, por el arrebato de sinceridad, pero Kyla se puso muy roja. — Oly… Que está todo el mundo delante. Perdón, perdón. — Contestó la chica, palméandole la mano. — Que se te estresan estas cosas. Pero es que es precioso eso. Todo lo que dices. Tú eres preciosa. ¡Ay pero qué buena idea ha sido esto! — Dijo Darren apoyándose en el hombro de Lex. — ¿Ves? Todo en su sitio, donde debe estar… — Susurró Alice a su novio, dejándose caer con su espalda sobre el pecho de él de nuevo acariciándole con la cabeza.


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Miér Ene 26, 2022 1:34 pm por Freyja

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CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
- ¡Alice! - Nada, que la otra se subía al carro también. Si es que, para qué decía nada. Su hermano y Darren estaban desternillados, por supuesto, como todos los demás, aunque el resto equilibraba las risas con sorpresa, y con intentar averiguar si realmente estaban de broma o hablaban en serio. La solución de Alice le hizo mirarla con los ojos muy abiertos. - Eso: ¿qué? - Repitió la pregunta de Sean, mientras todos se seguían burlando a su costa. Eso le pasaba por hacerse el chulito.

Después de su anécdota con Sean y la de Sean con Kyla, esta última tenía que sacar un papel. La gran suerte, según se mirara porque Kyla parecía seguir un tanto avergonzada, fue que le tocó nada menos que Olympia. La Hufflepuff ya era todo entusiasmo al respecto, por supuesto, mientras la otra elegía las palabras. Por un momento se le paró un poco el corazón a ver a Oly perder todas esas brillantes y variadas tonalidades de azul de su pelo y dejar paso a un gris triste, pero si conocía de algo a Kyla sabía que la frase no acababa ahí. No se equivocó. Sonaron varios "ooooh" en el entorno, que fueron interrumpidos por la risa que desató esa declaración tan directa por parte de Oly. Rio con ternura al verlas, y con el comentario tan alegre de su cuñado, y luego sonrió a Alice. - Cada pajarito en su nido. - Le respondió con una sonrisa. Pero un fuerte y amargo suspiro interrumpió el momento. - Cuanto amor... Y uno aquí tan solo... - Se lamentó artificialmente Corner. Ya fue Oly a responder, pero Kyla la detuvo con una carantoña rápida para cambiarle el foco de atención antes de que la liara. - Al menos estás en este cumpleaños tan genial. - Respondió Donna, que llevaba mucho rato callada, solo riendo con las anécdotas, con una voz melosa que de verdad que no era nada habitual en ella. El otro puso una expresión de galán que hizo a Marcus mirarle como si no supiera qué pretendía con eso y respondió. - No podía ser menos para una persona tan genial. - Pues lo dicho, no estás tan solo. - ¿Quiere eso decir algo, Donna? - Buenoooo... - Murmuró Peter, en lo que él consideraba un murmullo pero que realmente le escuchó todo el mundo. A quien también escuchó Marcus fue a Darren cuando se inclinó para susurrarle a Lex. - Mejor que siga ensayando con estatuas. - Al otro se le escapó una fuerte risa de garganta que le obligó a taparse la boca para contenerla.

- ¡Bueno! Voy a sacar mi papelito. - Anunció Oly, y ya con este en la mano, pero antes de leerlo, dijo. - Que digo yo, que esta dinámica nos podría hacer reflexionar sobre los buenos momentos que tenemos todos con todos, lo llenos de amor que están algunos y lo faltos de amor que están otros, o eso dicen, porque en verdad yo creo que... - Tu propuesta es... - Redirigió Kyla una vez más. Menos mal que sus palabras tenían buen efecto en Oly. - Ah, sí. Que digo que podríamos generar un recuerdo conjunto lleno de amor en el que... - Por vigésimo novena vez, pornoluciérnaga, no vamos a hacer una orgía. - Cortó Ethan, y hubo varios sonidos asqueados en el grupo. Oly bajó los brazos. - ¿Pero por qué no? ¡Sería una perfecta expresión de amor en grupo! - Ya estamos haciendo una perfecta expresión de amor en grupo, Oly, confórmate. - Repitió Marcus con tono paciente pero un tanto cansado (y con repelús). - Y yo solo haría eso con maromos. No os ofendáis, chiquis, pero tenéis demasiadas cosas diferentes y yo soy muy torpe, luego me lío. Con una me conformo, si bien acepto que la longitud sea amplia... - No sé si me estoy arrepintiendo de venir aquí. - Aseguró Corner con un punto de miedo. - Te acostumbrarás. - Le murmuró Donna, y ambos se echaron miraditas otra vez.

- Bueno, pues nada, ya me centro... ¡Ay, me ha tocado Hills! - Qué bien, siempre te toco yo. - Dijo la otra con los dientes apretados y un tono y sonrisa tan falsos que Marcus tuvo que hacer un gran esfuerzo por no estallar en carcajadas, tuvo que taparse la cara para disimular de hecho. Por supuesto, Oly no pilló el subtono sarcástico. - ¿Verdad que sí? Recuerdos bonitos, a ver, tengo unos pocos... Desde luego, el día que te dije que eras muy guapa y me rechazaste un besito no fue uno de ellos. - Ay, Oly, por Dios bendito... - Suspiró Hillary sin fuerzas. Marcus podría jurar que la mayoría de los allí presentes tenían un recuerdo así con Oly. - Pero mi recuerdo favorito contigo fue... Un día que me pillaste haciendo una cosa que siempre hago cuando estoy sola porque no me gusta que nadie me vea. - Ay ay ay que seguimos con el porno. De verdad, chicos, aparte de los dos de las estatuas, ¿nadie tiene ninguna historia así? Que estoy hartito ya del rollo lésbico. - Oly soltó una carcajada divertida. - ¡No, Ethan! Eso no, eso sería en todo... - ¿¿Es que no sabes que va a volver a hablar otra vez de las expresiones del amor?? No le tires de la lengua, tío. - Cortó Sean, incómodo, aunque hizo a todos reír. Oly recondujo. - Bueno, total... Que me pillaste llorando. - Marcus hizo memoria. Ahora que lo recordaba... No había visto a Olympia llorando, ni siquiera triste, en todo caso agobiada, en los seis años que hacía que la conocía. Era tan luminosa que ni se había parado a pensarlo, pero nadie podía estar alegre todo el tiempo... Seguro que había tenido momentos de bajón y no se había dado cuenta. Ahora se sentía un amigo pésimo.

- Fue una hora antes de presentarme al discurso de prefecta de Hufflepuff. De repente me planteé, ¿y si con mis buenas vibraciones no es suficiente? ¿Y si me dicen que soy tonta? Espera, ¿y si estoy siendo una tonta? ¿Dónde voy yo como prefecta? Veía a los demás tan bien preparados, tan formalitos, y yo... Bueno, yo soy como soy yo. - Hizo una mueca triste. - Me pilló en la biblioteca, y yo allí estoy muy incómoda porque claro, hago mucho ruido, y se me cambia el pelo de color, y la gente me dice que la desconcentro, así que al final siempre me voy a la sala común o a las aulas a estudiar, pero ese día había poca gente allí así que me metí entre dos estanterías. Pero lo dicho, soy muy ruidosa, así que empecé... - Hizo ruidos de persona llorando desazonada. - Y tú estabas buscando un libro por allí. Te agachaste conmigo y te conté lo que me pasaba, y vino la Señora Bins a hacernos SSSSSHHHHHHH y tú dijiste SEÑORA, ESTOY ATENDIENDO A UNA AMIGA CON UN PROBLEMA MUY SERIO, VÁYASE A REGAÑAR A OTRA PARTE, y ella nos dijo PUES ATIENDAN SUS PROBLEMAS SERIOS FUERA DE LA BIBLIOTECA, y tú le dijiste OOOOIIII ES USTED INAGUANTABLE. - Es como si lo estuviera viviendo. - Comentó Sean, haciendo que todos escondieran risillas entre dientes. - Total, que me llevaste a un pasillo y te pusiste toda letrada y me dijiste "a ver, ¿qué pasa? ¿Eso? No, eso así no puede ser, porque tú tienes tus derechos, y los metamorfomagos están considerados blablabla según el código de blablabla". - Veo que te enteraste divinamente. - Comentó Hillary, pero su voz sonó enternecida, porque claramente recordaba el momento. - Y yo estaba tope de triste y te dije, "pero y si no puedo", y tú "mira, ya tengo yo suficiente con los dramas de O'Donnell como para aguantar también los suyos", y yo "ay, sí, Marcus, con su discurso, que pesadillo es, pobrecito". - Marcus las miró a los dos mojándose los labios lentamente, con los brazos cruzados, como si quisiera recordarles que estaba allí presente mientras se metían con él.

- Total, que me diste una chapa tremenda sobre leyes y derechos y lo que tenía que hacer, que yo en verdad no me enteré de nada, pero fue bonito. Jo, mira que me han regañado profes, pero ninguno así, ¿eh? Y al final me dijiste... Que no conocías en Hufflepuff a nadie que fuera a respetar tanto a su casa, y a quererles tanto a todos, como yo. Y que lo que me hacía mejor prefecta era que quería a todos por igual, no solo a los míos, y eso se agradecía, porque a un prefecto tenían que recurrir todos los alumnos, no solo los de su propia casa. Le dije eso mismo a los profes... ¡Y aquí estoy! - Coronó sonriente. - Gracias, Hills. Me ayudaste un montón ese día. - De nada, bonita. - Respondió con ternura. Oly se encogió de hombros. - Eso sí, luego fue cuando te dije lo de darnos un besito y me dijiste que no, pero no te lo tuve en cuenta. - Ya lo ha tenido que estropear... -
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Miér Ene 26, 2022 4:03 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Su hubiera entretenido en hacerle cariñito a su novio, pero lo de Andrew y donna la tenía cautivada, vaya. ¿De verdad Donna y él eran tan cercanos? ¿Y no parecía que había realmente una tensión que no era solo de amigos? Vamos que hasta Peter lo veía. Y casi se delata soltando una enorme carcajada a lo de Darren.

Era el turno de Oly y solo le quedaban dos opciones, tocándole a Hillary. Obviamente, previamente a decir el recuerdo, ella tuvo que proponer una orgía una vez más. — Oly, ¿qué te hacía pensar que esta vez íbamos a decir que sí? Ay, pues yo que sé, como está tan cercano el final, podríamos descubrir una parte de nosotros mismos que… — Pero Ethan y Marcus la cortaron, cada uno a su estilo, y Alice solo podía reírse. — Lo malo es que creo que cuando salgamos va a seguir insistiendo. — Dijo negando con la cabeza. Pero Oly también tenía hueco en su cabecita multicolor para muchas cosas, entre ellas las dudas por ser prefecta. Pobrecita, nunca les dejaba verlo, pero era tan insegura como todos, y seguro que oía un montón de cosas superhirientes de los rancios del castillo… Se alegraba de que hubiera dado con Hillary aquel día, aunque más diferentes no podían ser, como la propia historia estaba demostrando, porque Olympia no se había enterado de absolutamente nada de la perorata legal de la Ravenclaw, pero se había sentido comprendida y ayudada. — ¡Oye! ¿Cómo que pesadillo? — Interrumpió cuando dijo lo de Marcus. — El discurso de Marcus era precioso y si salió tan bien es porque lo repasó muchas veces… — Oly ladeó al cabeza. — ¿Ves? Eso debe ser el amor romántico, que hasta las pesadeces te parezcan bonitas. — Abrió la boca para protestar, pero no quiso estropear el momento, y siguió escuchando. — Si es que Hills, aunque ladre mucho, es una buenaza. Es la mejor persona que conozco. — Dijo Sean, embelesado. — Hoy aquí se folla, señores. Bueno, vosotros, yo tendría que colarme en la sala de Gryffindor para eso y no quiero cabrear más a Handsgold. A Fenwick sí, me encanta. — Dijo Ethan con esa sonrisa malvada que ponía, llevándose la mano al pecho.

Bueno pues ya no queda duda de que me ha quedado la bebé a mí. — Dijo Hillary contenta, girándose a la cumpleañera. — A ver, porque hemos sido compañeras de cuarto cuatro años, y la conocimos prácticamente desde que entró. — Sonrió dulcemente y miró a los demás. — Donna es de esas personas que no se hacen notar, pero que nunca están ausentes. Destacar un solo recuerdo es terriblemente difícil, porque han sido incontables las noches hablando hasta las tantas, las veces que nos hemos consolado las unas a las otras, que nos hemos cubierto cuando hacía falta, que nos perseguido por el cuarto y las camas entre risas. — Miró a Alice y ladeó la sonrisa. — La última para quitarle a Gal la carta del prefecto O’Donnell a ver qué le decía. — Las tres rieron. — Donna, sé que hablo por Gal también cuando digo que has formado parte de los mejores días de nuestras vidas, y que nos quedan muchos de esos, sobre todo ahora que Marcus y Sean no te dan miedo como al principio. — Bueno, Marcus con los regalices me convenció bastante. — Dijo la chica guiñando un ojo. — Pero si tengo que coger solo uno, sería cuando te conocimos. Porque vimos una niña dulcísima y buena, que percibía el mundo de una manera distinta y eso era lo que la hacía una Ravenclaw maravillosa. Y que creía que nunca iba a ser una tía buenorra de Hogwarts, y mírala ahora. — Vale, pues ya iba a llorar, había que fastidiarse. — Y Cassey Roshan no lo va a olvidar tampoco, porque tremendo pisotón se llevó.Con bronca del prefecto Graves. — Añadió ella. — Bah, pero eso te gustaba, zorrón. — Dijo Ethan poniendo los ojos en blanco. Pero Donna había abandonado a Andrew y se había acercado a abrazarlas, fundiéndose las tres, cargadas de emoción. Cuando se separaron dijo. — No sé que habría hecho sin vosotras aquí. No sé cómo vamos a vivir sin ellos el año que viene. — Dijo mirando a Lex. — Sois gente maravillosa. Sois lo más bonito que me ha pasado y sé que en gran parte soy quien soy por fijarme en vosotros. — Alice rio y se limpió las lágrimas. — Ay, jo, vamos a parar, que así no hay quien pueda. Orgía no, pero, ¿abrazo comunal sí? — Dijo Oly. Y, sin esperar dos segundos, se lanzó sobre ellas, haciendo efecto llamada y creando un abrazo enorme, mientras todos se reían. — ¿Veis? Y esto aderezado… Oly, ya… — Cortó Kyla. — Perdón, perdón. — Cuando se separaron Donna cogió el vaso y dijo. — Venga, por este grupo tan bonito. Y por el pie de Cassey Roshan. — Y entre risas, aún con la vista borrosa, y una gran sonrisa, levantó su vaso, agarrando a su novio con la otra mano.

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Miér Ene 26, 2022 5:09 pm por Freyja

Cuando el tiempo pasa
CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Le dio un cariñoso beso a su novia en la mejilla cuando le defendió, diciendo que su discurso era muy bueno. Alice fue la única que le atendió en aquel momento, se veía tan claro ahora, como decía Oly, que solo el amor podía hacer algo así. Compartió también con su novia una mirada cómplice cuando Sean hizo ese comentario sobre Hillary, pero ya tuvo Ethan que detonar el ambiente romántico con sus comentarios soeces. Eso sí, de nuevo miró a Alice de reojo. ¿Se referiría a Aaron? Bueno, siendo Ethan podría ser cualquiera, pero ya había demasiadas flechas que apuntaban en esa dirección.

Dando el broche perfecto, a Hillary le tocó Donna, cerrando el círculo. Atendió sonriente a su explicación, viendo como la chica se emocionaba al escucharla. Eso sí, las miró alzando los brazos cuando dijo que le habían quitado a su novia la carta que él le había escrito. - ¡Pero qué falta de decoro! - Lejos de tomarle en serio, solo se rieron de él, así que chistó con superioridad y se reclinó en el asiento. - Me da igual, no tenemos nada que ocultar. - Mimimi. - Se burló Sean. El comentario sobre los regalices le hizo reír, y de hecho se giró y extendió el brazo hasta la mesa. - ¿Por qué te crees que los he traído hoy también? - Comentó, alzando el cuenco con varitas de regaliz, y de paso aprovechó para comerse una. También rieron con la mención al pisotón a Cassey, y en cuanto las tres chicas se abrazaron y Oly lanzó la propuesta que estaba deseando lanzar, todos se unieron a ellas. - ¡Por nosotros! - Brindó Marcus, entre risas, agarrado a la mano de Alice y emocionado como el resto de los presentes.

Terminado el juego volvieron a comer tarta y otras chuches y aperitivos, porque había muchísimos, y se fueron haciendo pequeños grupitos de conversación o de juegos. El bowtruckle Nicky había cogido bastante protagonismo entre unos y otros, así como el juego de estrategia de quidditch, al que Peter, Andrew y Lex se habían enganchado y no lo soltaban. Marcus dio un sorbo de la bebida y vio de reojo que Ethan estaba toqueteando los snacks salados, decidiéndose por cual coger, pero solo. Se le acercó. - Siento lo de tu familia. - El chico le alzó la mirada. - Solo son unos capullos. Hay cosas peores. - Dijo conformista, pero sin perder su tradicional sonrisa ladeada. Luego le miró con los ojos entrecerrados. - ¿Ahora me vas a decir que te doy ternura, prefecto? - No tanto. - Respondió Marcus, también con una sonrisa de lado, lo que hizo a Ethan reír en silencio, mirándole. Sin mucho más preámbulo, Marcus se mojó los labios, mirando que nadie les escuchara, y se acercó, bajando el tono. - Corner no se ha enterado de esta fiesta por casualidad, ¿verdad? - Ethan no cambió la expresión sibilina, solo ladeó la cabeza. - Qué listo eres. Si es que deberías estar en mi casa. - La casa de los listos es Ravenclaw. - Respondió Marcus, en el mismo tono serpenteante. Él también lo sabía usar, por muy águila que fuera.

- ¿Me lo cuentas, o te sigo preguntando? - Ethan chasqueó la lengua. - Ay, pues no sé. Me ponen tus interrogatorios. - Marcus ladeó la cabeza, sin inmutar la expresión. El otro soltó una breve carcajada y suspiró. - Está coladito por la cumpleañera. Lo de Oly como polvo ocasional está muy bien, pero no llegaba a ninguna parte, los dos lo sabían. Donna... Parece una apuesta más segura. - Cuidadito con los juegos que hacéis. - Advirtió Marcus. Ethan soltó otra carcajada, aunque esta sonó con un tinte levemente más asustado. - No es ningún juego, matón de guante blanco, relájate. Le gusta de verdad, solo le estaba echando una manita. A tu novia se le va la lengua, de lo cual el primer beneficiado eres tú, así que no te quejes. Solo aproveché la información que tenía para portarme bien con quien se ha portado bien conmigo muchas veces. - ¿Cuál es tu regalo para Donna? - Interrumpió, porque el discurso fanfarrón ya le iba sobrando. - Has dicho que no se lo puedes dar hasta mañana. - El otro volvió a suspirar. - Ay, O'Donnell. Creía que lo de hacer preguntas para que te confirmaran que ya sabes la respuesta solo lo hacías en clase. - Marcus no dijo nada, solo se quedó aguantando el silencio, obligando al otro a hablar. Lo consiguió. - Puede que ese sorteo para darse un viajecito a España no sea tan sorteo. - Marcus apretó los dientes. El otro siseó. - Se te están hinchando las narices como a un torito con rizos. - Dime que no has amañado un concurso oficial. - Queeee te guuuusta la palaaaaabra oficiaaaal hijo mío. - Respondió Ethan con cansinería. - Lo que sea o deje de ser ese sorteo, o si es un sorteo o una simple tapadera, o lo que sea, no es asunto mío, y desde luego no es asunto tuyo. - Encogió un hombro. - Ya sabes como soy, soy un romántico empedernido, no puedo ver a una parejita en apuros y no aportar mi granito de arena... - Déjate de ironías, Ethan. No metas a Donna y a Andrew en un lío. Quizás a él le dan igual tus chanchullos, pero ella te va a pillar, es muy avispada para estas cosas. - No hay nada que pillar. - Si has metido la mano, seguro que hay mucho que pillar. - Escúchame con las orejas, O'Donnell. - Siseó Ethan, bajando el tono y haciéndolo sonar más peligroso, mientras se acercaba a él sin perder una sonrisa más endurecida. - Le debo a Corner una muy grande, aún estoy pagando una deuda. La movida con mi familia no ha terminado, y si no me han cortado los huevos ya es por que sus padres tienen a los míos amenazados a punta de varita si lo hacen. - Marcus tragó saliva. - No tienes por qué aguantar eso. - No me estás entendiendo. Él no me lo ha pedido, lo hago porque quiero. Joder, para una vez que quiero hacer algo bueno de verdad porque me sale así. - Eso había sonado casi frustrado. - No me piden nada a cambio, lo hacen porque quieren. No es como me han enseñado que es la vida, así que me da igual que no me pidan nada, le debo una a ese tío y, mientras esté en mi mano, se la voy a pagar. - Ladeó la cabeza, ampliando la sonrisa malvada. - Estoy lanzando a tu amiga a los brazos de un tío con valores y con una de las pocas familias mágicas que, aun estando en la élite, no están cubiertas de mierda, así que deberías darme las gracias. Y tu Donnita, de paso, se lo va a pasar en grande en ese viaje, créeme. A ver si viene a poner pegas de como lo ha conseguido. A ver si es verdad que es tan lista como tú dices. -
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Miér Ene 26, 2022 9:42 pm por Ivanka

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CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Nicky portaba una galleta, balanceándose hacia los lados por el peso, paseando por el brazo de Poppy hacia la mano de Donna ofreciéndosela. — Sí que es monísimo el bicho. — Admitió Alice. Donna asintió, mirándolo enternecida. — Me habéis clavado con los regalos, aunque el campo me está quitando un poco de protagonismo. — Y los cuatro rieron, mirando a Peter, Andrew y Lex debatiendo sobre estrategias. — Esto empieza a parecer un club de viudas afectadas por el quidditch. — Dijo Darren, dejándose caer sobre sus piernas, porque ella estaba sentada sobre una de las mesas con Donna, y Poppy y Darren estaban en las sillas, un poco más bajito. — Pero mira qué carita se le pone a Peter cuando está haciendo algo del quidditch. Es inmensamente feliz. — Dijo Poppy, ensimismada solo con mirar a Bradley. — ¿Qué te voy a contar yo? — Contestó Darren. — Eh, eh, eh… Que tenéis auténticos fuera de series con vosotros, respetad. — Replicó la cumpleañera. — El mío es fuera de serie pero ejerciendo de padre de todo el mundo. Y en alquimia también. — Dijo levantando la cabeza, mirando a Marcus e Ethan hablando en una esquina. — Además de verdad, ese dentro de poco quiere trillizos. — Ella rio entre dientes. Sabía que Darren estaba de broma, pero después de lo del boggart prefería otras bromas.

¿Cómo se hace? — Preguntó Donna, mirando a la nada, mientras comía regaliz. — ¿El qué? ¿Los trillizos? Me imaginaba que durmiendo con Hillary y Gal tenías controlada esa charla.¡No idiota! — Rio Donna, empujando a su cuñado. — Lo que tenéis, los tres. ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo se sabe que es esa persona? Y sobre todo… — Los ojos le traicionaron hacia los jugadores de quidditch, pero los bajó en seguida. — ¿Cómo se mantiene? — Los otros tres se miraron con sonrisitas pillas. — ¿Es para una amiga o qué? — Picó Alice. Donna sonrió. — Igual a Hillary no le viene ni mal. ¿Dónde paran Sean y ella? — Darren rio como un diablillo y negó con la cabeza. — No puede saberse… — Y los cuatro rieron. Alice bebió un poco y señaló a la Hufflepuff. — ¿Sabes que Poppy me preguntó eso mismo hace un año? ¿Ah sí? — Dijeron los otros dos, girándose hacia la chica, que asintió. — Pues sí. Estaba un poco perdida, y Gal acababa de rechazar a Theo… — Bajó un poco la voz y miró a los alrededores, pero el Hufflepuff estaba con Oly y Kyla riéndose de algo fuertemente a una distancia prudencial. — Y el pobre estaba muy mal, y Gal tenía muy mala pinta también, y yo no entendía nada… — Suspiró. — Y yo no podía parar de pensar en Peter. Y me hacía esas mismas preguntas. ¿Cómo sé que merece la pena todo esto? ¿Qué se siente? ¿Qué se hace?Otra con el qué se hace. Gal, confiaba en tus clases. — Ella se rio. — Pues menuda soy yo para eso. Como solo he tardado siete años en estar con el amor de mi vida… — Poppy levantó su carita angelical y dijo. — Pero a mí me ayudaste mucho. — Miró a Donna. — Me hizo ver que el bueno, el que merece la pena, es el que te gustaría que te besara, pero que te cae bien como un amigo, pero lo quieres solo para ti. — Alice hizo un tremendo esfuerzo para no reírse, pero la cara de Darren no le estaba ayudando para nada. — Yo no lo habría descrito mejor, Pops.

Se hizo un silencio, pero casi podía oír pensar a Donna. — ¿Y bien…? ¿Algo que contar? — La chica parpadeó y se encogió de hombros. — Cuando… Lo sepa, te lo diré. — Frunció una sonrisa. — Sí que sois unas viudas cotillas. Oh, vamos Donnita. — Dijo Darren apoyándose en sus rodillas. — ¿Te estás enamorando? — Ella se mordió el labio. — No me había sentido así antes, eso seguro. — Se encogió de hombros. — Pero necesito pensármelo.Eh, ¿qué te vamos a decir nosotras? — Dijo señalándose a Poppy y a ella. Darren se hizo el loco. — Pues yo desde que conocí a Lexito me tiré al cuello. Ni sabía que era el hermano de Marcus, con eso te lo digo todo. Es que me daba igual.— Digo negando con la cabeza y haciendo reír a las tres. De repente, el chico dio una palmada y dijo. — ¡Venga! Vamos a darle el toque Hufflepuff a esta fiesta, y a ver si así te animas a aclararte. — Dijo guiñándole un ojo a Donna.

Fue a por una bolsa y empezó a repartir unos aros, poniéndose uno en cuello. — Son tubitos luminiscentes de neón. Se activan al tirar de aquí, y los podéis vaciar abriendo aquí. — Explicó. — Pero si son luminiscentes… — Empezó Kyla. Darren puso carita pilla. — Buscad a ese con el que os queréis quedar en la oscuridad antes de que apague y ponga música de verdad. — Alice no lo dudó ni dos segundos y corrió hasta Marcus enganchándose con los brazos a su cuello. — Lo siento, Ethan. No te lo dejo a oscuras, la verdad. — Su amigo rio entre dientes. — Porque sabes lo que te haces, puti. ¡Poppy, nenita! ¿A que tú, con tu espíritu Hufflepuff me dejas meterme entre tu novio y tú? — Dijo saliendo para allá. Ella por su parte, dejó un beso en los labios de su novio y se rio, apoyando su frente con la de él. — ¿Quiere bailar conmigo antes de que nos vuelvan locos los exámenes, señor O’Donnell? — Como Darren había anticipado, las luces se apagaron y la música empezó, y ella rio, dando saltos de la mano de su novio. — ¡Mira nuestros tubitos! Son de los colores de las medusas. — Se acercó con una risa y se pegó a él. — Siempre volvemos al mismo sitio, mi amor. — Bajó la voz y se acercó a sus labios. — ¿Estás contento tú también? Tu última fiesta y esta siendo un éxito.

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Miér Ene 26, 2022 11:31 pm por Freyja

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CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Los métodos de Ethan no le gustaban. Los métodos Slytherin, en general, no le gustaban... Bueno. A Marcus le encantaba tener contactos e influencia y tirar de ellos, y su madre era así también, de repente aparecía con algo conseguido "porque había movido algunos hilos". Pero él no amenazaba, ni amañaba, ni hacía cosas ilegales, porque sería hijo de Emma, sí, pero también era hijo de Arnold. Y quería pensar que su madre no hacía cosas ilegales... Pero ya la había visto triturar un giratiempo propiedad del Ministerio delante de sus ojos y decir que no había pasado. Y el propio Marcus había seccionado varios escuchadores sin que eso saliera del estricto ámbito de su casa. ¿Era más parecido a Ethan de lo que creía? ¿Había otra realidad para los influyentes que debería empezar a asumir como propia lo antes posibles? Siguió diciéndose a sí mismo que él no haría nunca nada ilegal... Pero luego miró a Donna de reojo. Estaba hablando con Alice, Darren y Poppy, feliz, y ella misma le echaba miradas de soslayo a Andrew. Si el final era tan bueno... ¿Justificaba los medios?

- Qué gracioso. - Dijo Ethan, con una leve risa, mirándole de brazos cruzados. Marcus giró la mirada hacia él. - Prácticamente se te oye pensar desde fuera. - Soltó aire por la nariz, rodó los ojos a otra parte y bebió, sin decir nada. - Te estás planteando si en tus códigos morales puede entrar una pequeñísima treta para hacer feliz a una amiga. - Por mucho que lo adornes, McKinley, sigue siendo una artimaña. No me gustan esas cosas. - Pero te gusta que las cosas salgan bien, como buen Horner, y que tus seres queridos sean felices, como buen O'Donnell. - Marcus se le quedó mirando, ceñudo, y el otro chasqueó la lengua. - Que yo conozco a todo el mundo, O'Donnell, que soy Slytherin y muy curioso, y escurridizo. Y tú me interesas. Y, sobre todo, Gal me interesa. No iba a permitir que mi putón acabara con un gilipollas, con perdón, ya tuve suficiente con aguantar a Layne con mi hermana. Layne y tú compartís muchos elementos en común: familia Slytherin con muchas influencias, prefectos, sonrisa encantadora aunque al menos la tuya no da grima... - Marcus echó aire por la nariz y el otro matizó. - Tú eres mejor, tranquilo, hasta ahí llegamos todos. Hasta mi hermana, para su desgracia. - Se encogió de hombros. - Solo digo que me he criado en un entorno en el que se investigaba a todo el mundo y se valoraba la conveniencia de la compañía, y en mi caso, encima, me voy a topar con mucha gente en la vida que me preferiría muerto o bien lejos como mínimo... O me informo bien, o voy a durar poco. -

No sabía muy bien como continuar esa conversación, porque empezaba a plantearse... Si darle la razón a Ethan o no. Una parte de él le decía que le estaba manipulando, pero otra pensaba que tenía razón. Afortunadamente, llegó Alice para rescatarle. Literalmente, además, porque por lo visto iban a apagar las luces. Recibió el beso de ella, apoyando las manos en sus caderas, y miró curioso lo que llevaba colgado del cuello. - ¿Qué es eso? - Preguntó entre risas. - Hhm, me parece una idea bastante apropiada. - Y entonces, se apagaron las luces. Los colorines que salieron del aro que llevaba Alice le hicieron soltar una carcajada. - Ya decía yo. - Sabía que eso daría alguna sorpresa. Agarró su mano y la hizo girar, riendo y abriendo mucho los ojos. - ¡Eh, es verdad! - Rio y puso una graciosa expresión pensativa, aunque seguramente Alice apenas le viera en la oscuridad. - ¿Sabes? Cuando fuimos, tú te iluminabas mucho con los "colores de chica", pero yo no tanto. ¿Qué dices? ¿Soy más hombre que cuando fuimos aquella vez? Espero que se vean los colores más fuertes, saldría deprimido si no. - Volvió a reír, y siguió bailando con ella, recibiéndola cuando se pegó a él. Notó la cercanía de sus labios y sonrió. - Contentísimo. La perfecta expresión del amor conjunto, como diría Oly, y sin llegar a lo que querría Oly. - Rio. - Yo tengo un nido muy claro del que no me pienso mover. - Susurró, antes de besarla. Y ya que estaban a oscuras, se quedó un ratito perdido en ese beso, que seguramente allí estuvieran casi todos más o menos igual de ocupados.

- ¡Eh, eh! ¿Pero qué es esto? ¿Quién ha apagado las luces? - Ya estaba Sean rompiendo el momento. Se separó del beso y rodó los ojos. - Si es que no se puede con él. - Le susurró a Alice, mientras ahora escuchaba los gritos también de Hillary en algún punto indeterminado de la sala. - ¿Qué son esas cosas de colores? ¿Son tubos de neón? ¿En serio? - Venga, rubia, aprovecha que está oscurito para seguir haciendo lo que os habéis ido a hacer donde nadie os veía. - Bramó Ethan, desatando las risas de los demás. Marcus le dijo a Alice, divertido y confidencial. - Estos se han ido por ahí a que Sean le diga a Hills "que es la mejor persona que ha conocido". - Te estoy oyendo, prefectucho. - Lanzó su amigo mucho más cerca de él de lo que Marcus le esperaba, lo que le hizo sobresaltarse. Se giró hacia donde venía el sonido, pero no veía nada. - Lo siento, tío, te camuflas demasiado bien en la oscuridad. - Vete a la mierda un rato. - Marcus rio entre dientes como un niño malo y volvió a susurrarle a su novia. - Qué humorcito. O no le ha ido tan bien, o le ha dado rabia perderse lo de los neones. -
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Jue Ene 27, 2022 9:59 am por Ivanka

Cuando el tiempo pasa
CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Rio y se movió en los brazos de su novio, como si hiciera un bailecito, mientras le ponía el collar luminoso. Se rio al acordarse de aquel momento, pero la pregunta le dio un escalofrío. Había que fastidiarse con el señor prefecto, luego le diría “Alice, para, que no es lugar” pero tentarla sí que le gustaba. Giró bajo su mano y se pegó a su pecho de vuelta, acercándose a su oído. — Punto uno: aquel día brillaba así porque tenía las hormonas por las nubes, para mi desgracia, porque menudo sofocón gratuito. — Dijo entre risas. Porque sí, menudo mal rato para decirle a Marcus que le había venido la regla. — Punto dos… — Susurró ya más melosa, bajando las manos por su cuello. — Sí. Creo que ahora eres todo un hombre que brillaría en cualquier parte, cuanto menos en una cueva, luminoso. Pero, sobre todo… — Abrió uno de los tubitos, cogiendo el líquido luminoso con un dedo y lo bajó a la muñeca de Marcus, dibujándole el siglo de la tierra en la muñeca. — Reluces porque siempre me guías en la oscuridad. — Dijo con un tono cargado de amor y puede que un puntito de pasión.

Disfrutó de su cercanía, enganchándose de nuevo a su cuello, ante la afirmación del amor conjunto. — Que no te oiga, que se lo va a tomar como una invitación… — Rozó su nariz con la de él. — Que aquí estamos tú y yo solos… En nuestro nidito… — Y cómo disfrutaba de sus besos, como se perdía en ellos, ahora que sabía que no serían clandestinos, ni interrumpidos, que se entretendrían lo que quisieran. Bueno, lo que quisieran hasta que Sean llegó rompiendo el humor. Al menos Ethan siempre tenía una respuesta picante para todo el mundo, y ellos simplemente se reían, y seguían abrazados y susurrándose. — Ohhhh veeeeenga, Sean, que es nuestra última fiesta. — Casi se ahoga conteniendo la carcajada con lo de que se camuflaba en la oscuridad. — Buscó a tientas a Hillary, por la voz y la agarró, empujándola sobre Sean. — No vais a dejar Hogwarts mosqueados y metiéndoos con nosotros. Estamos juntos, estamos contentos, a oscuras y con la música a tope. Ya está bien de tanta queja. — Su amiga emitió una queja, pero por las sombras que distinguía, al menos se había agarrado a Sean. Ea, trabajo realizado.

Se enrolló en el brazo de su novio, pegándole la espalda, sin soltar su mano. — ¿Sabes qué más me dijiste aquel día de la cueva? — Empezó a mover las caderas. — Que nos iríamos al Cariiiiibeeee. — Echó la cabeza para atrás con una risita. — Creo que no lo sabíamos entonces, pero a mí que era con las mismas intenciones que me has dicho lo de la cabaña… — Oh sí, eso le iba a rebotar, obviamente, no se provocaba a Alice Gallia y se salía de rositas. Siguió contoneándose contra su cuerpo. — Estar solos… Donde nadie nos conozca… Nadie nos interrumpa… Con el mar para nosotros… — Rio un poquito. — Como en el baño de prefectos… Pero con muuuucha más agua. — Dijo con una risita. Ea, imagen insertada en la cabeza. No me tientes, prefecto, que mira lo que pasa.

El ambiente se rompió un poco porque les cayó encima Oly. — ¡Ay perdón! Es que a Kyla le hace mucha gracia cuando voy a haciendo el loco. — Y efectivamente, Kyla llegó, riéndose más de lo que le había oído nunca, con las gafas luminosas. — ¿Pero y esas gafas?Es que he me he cargado uno de los tubitos y mira. — Dijo Oly, encantada, enseñando las palmas de las manos. — Así que le he iluminado las gafas a Kyla para que no le den un golpe sin querer. Mira, os voy a escribir, a ti una M de Marcus. — Dijo dibujándosela en la mejilla. — Y a ti una A de Alice. — Y vio la mano subir para dibujársela a Marcus. — ¡Ay que monos! — Y no le quedó otra que reírse al mirarse con su novio. — Oly, ven… — Le dijo bajando la voz. — Encuentra a Sean y Hillary y hazles lo mismo pero con corazoncitos. — Dijo con ese tonillo travieso que ponía de pequeña cuando se le ocurría alguna maldad.

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Jue Ene 27, 2022 9:38 pm por Freyja

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CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
- Sí, eso tiene sentido. - Dijo entre risas a lo de que aquel día tenía las hormonas por las nubes y por eso brillaba tanto. Puso una sonrisita melosa para escuchar el punto dos, sin dejar de moverse con ella, y entonces dibujó el símbolo de la tierra en su muñeca y le dijo esas palabras. Se mordió el labio, mirándola (lo que podía ver entre tanta oscuridad) y respondió. - Mi soplo de aire fresco. - Se acercó un poco más y le susurró. - Mi fuego. - Antes de volver a besarla.

Soltó una fuerte carcajada cuando vio como su novia literalmente lanzaba a Hillary encima de Sean. - Nada, amor, que tenemos que intervenir, si no, no hay forma. - Bromeó, pero una voz con timbre de bocina en su oído le hizo pegar un salto. - ¡Anda, anda, fantasma! No hablas de intervenciones que si no es por mi tejoncita y por mí, todavía están dos que yo me sé llorando por ahí. - Marcus chasqueó la lengua, asintiendo. - Eso es verdad, Peter. Cuando tienes razón, tienes razón. - ¡Yuhu, el prefecto me ha dado la razón! ¡Gryffindor uno, Ravenclaw cero! - ¡Pero si el que te lo he dicho he sido yo! - Respondió Marcus, que no había entendido la lógica que desentrañaba el marcador inventado por Peter.

Cuando su amigo se fue, su novia se enrolló en su brazo, pegándose a su cuerpo. Rio. - Es verdad. Dijimos que iríamos a un sitio con playa y yo dije que al Cariiiiibe. - La imitó a ella y a sí mismo con trece años, moviendo las caderas sin soltarla y riendo. Chistó varias veces, negando. - Ah ah, de eso nada. Yo era un niño muy bueno e inocente al que cierto pajarito no había picardeado todavía, aunque intentaba sacarme temas incómodos sobre como se tienen los niños y esas cosas. - Manipuló, porque recordaba esas conversaciones tontas con Alice y no eran exactamente así, si bien a ella parecía darle menos vergüenza hablar del tema que a él (y luego se demostró que le daba menos vergüenza en general ese tema que a él). Se mojó los labios, con una sonrisa pilla, aprovechando el baile de su novia y su cercanía, y por supuesto la oscuridad, para pasar las manos por su cintura y sus caderas mientras bailaban. - Puede ser... - Dijo con voz suave, en su oído, que le pillaba muy cerca desde su posición. - Aunque yo creía que querías llevarme allí para hacer fiestas temáticas... ¿Me estás diciendo que la Alice Gallia de trece años me engañó? - Preguntó en voz melosa, haciéndose el ofendido artificialmente. - No me lo puedo creer, pobre pobre Marcus de trece años... - Chasqueó la lengua. - O eso, o quizás es que no entendí cual era la temática exacta de ese viaje... - Añadió más bajo, rozando su oreja con sus labios.

Lástima que Oly les cayó encima, literalmente. Suspiró para sus adentros. A Kyla, puntualizó mentalmente, porque a Marcus le ponía un poco de los nervios cuando iba así por la vida, que parecía que tenía más brazos y más piernas de lo normal. Pero era Oly, era tan graciosa que no la podías regañar. Al final iba a tener razón con lo de las auras, porque la suya era infranqueable. Eso sí, cuando vio a Kyla soltó una carcajada. - Eh, prefecta, lávatelas antes de hacer ronda por los dormitorios de las chicas para pillar quien está despierta a deshora, porque se te ve de venir a kilómetros de distancia. - La otra rio y chistó. - No me hables de trabajo ahora, O'Donnell, que estamos de fiesta. - ¡WOW WOW WOOOW! - Dijo exageradamente Marcus, tanto que hasta se separó de Alice en el aspaviento. - ¡Quien te ha visto y quien te ve, señora futura Ministra! - ¡Es el efecto Oly! - Respondió la Hufflepuff, cantarina y feliz. Kyla suspiró. - Si es que por todo os tenéis que meter conmigo... - Oly se les acercó entonces y dibujó una M en la mejilla de Alice y una A en la suya, haciéndole reír. - Anda, O'Donnell, ahora tú también te tienes que limpiar antes de hacer la ronda. - Uy no, no no. - Negó con un dedo, mirando hacia Kyla. - Yo a mi Alice la llevo en la piel, y eso se me ve, se me nota, brille o no. - AAAAAAAW. - Respondió Oly. Kyla volvió a negar, lentamente. - Mira que eres manipulador. - Marcus hizo una digna caída de ojos, pero al levantar los párpados se vio a Oly prácticamente encima. - ¡Te voy a poner una G también! - Bueno tampoco hacen falta tantos colores. - Frenó, y Kyla soltó una carcajada estruendosa.

Oly solo necesitaba otro objetivo para dejar al previo en paz, así que en cuanto Alice le dio una nueva tarea, fue a por ella. No tardaron ni dos segundos en percibir auditivamente los resultados. - ¡¡AY!! ¡Lewyn, de verdad! - Ay, Hills, no me llames por el apellido, que he dicho de ti cosas muy bonitas. - ¡Pues no me llenes de churretes la cara, mujer! Y menos con eso, que a saber si no es tóxico. - ¡Uy, qué va! Yo diferencio muy bien las cosas tóxicas, además, ya me habría muerto si lo fuera. - Espera, ¿me estás diciendo que te has metido la cosa esa en la boca? - Preguntó Sean con ese tono que usaba cuando deseaba que la respuesta fuera tranquilizadora, pero lo que obtuvo fue a Oly sacándole exageradamente la lengua y esta mostrándose muy luminosa. Marcus estalló en carcajadas, doblándose sobre sí mismo. Ya estaba Hillary chillando otra vez. - ¡¡TÍA!! ¡¡Por Dios, que te vas a morir un día, no hagas eso! - Y empezó a darle con un pañuelo en la lengua casi con violencia, como quien le quita algo venenoso a un perro de la boca, mientras la pobre Oly, que no se lo esperaba, trataba de espantarla como si fuera una mosca mientras hacía pedorretas. - Veo que se está desviando el foco de atención a otra cosa, ¿qué tenéis en la cara? - Preguntó Marcus, pero en ese momento se encendieron las luces. Eso sí, mereció la pena por ver la cara de Sean, con todo el luminiscente extendido por la cara porque había intentado quitárselo de mala manera y esa cara de cansado de la vida que ponía cuando sentía que ya no podía más. Y volvió a doblarse de la risa.
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Vie Ene 28, 2022 1:44 am por Ivanka

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CON Marcus EN Aula EL 3 de mayo
Abrió muchos los ojos cuando Marcus le dijo aquello a Kyla y la señaló. — ¡Qué guapada! ¡Ky tienes que hacerlo! Más de una se lleva un susto bueno… — Y se echó a reír con lo del efecto Oly. Rodeó a la prefecta con un brazo y le susurró. — No sabes lo feliz que me hace verte así. De verdad. — Le sonrió, pero casi se echa a reír otra vez porque era como si estuviera hablando con unas gafas flotantes. — Gracias, Gal. De nada. Eres mi amiga, Kyla, te lo dije hace mucho. Solo quiero que te vaya lo mejor posible. No, gracias por no contar antes nada de lo del año pasado, y por siempre sacarme la cara y ponerte a mi lado delante de todos. — Ella rio entre dientes. — ¿Y qué otra cosa iba a hacer, tía? — Notó cómo la chica le ponía la cabeza en el hombro. — Gracias y punto. — Dejó unos segundos de silencio. — Puede… Que se lo haya contado a Marcus… — Kyla rio un poco. — Lo sospechaba, pero me extrañaba que O’Donnell hubiera vivido con esa información sin reventar con ello en alguno de los muchos ratos que pasamos solos. — Las dos rieron y Alice dijo de corazón. — Alucinarías con lo bien que se le da saber cosas que no debería saber y ocultarlas… Es de sangre Slytherin, al fin y al cabo. — Su amiga asintió y levantó la cabeza. — Te diría que se lo contaría a Oly, pero es que le va a dar absolutamente igual, y podría dar lugar a que ella me hablara de todos sus ligues. — Las dos rieron fuertemente. — Pues ya está. Que sea nuestro secreto.

Pero el buen rollo que tenía ella con Kyla, no parecía tenerlo Hillary con Oly y se acercó, justo a tiempo para ver una escena que no tenía desperdicio. Al principio se rio. — ¿Pero qué os pasa? — Preguntó a carcajadas. Pero enseguida se dio cuenta del tono de su amiga, la conocía demasiado bien. Se acercó a ella y dijo. — Eh, ¿qué te pasa? ¡Nada! Estoy agobiada, y no me mola esto de la oscuridad, tengo calor… — Alice la agarró de la muñeca. — Vale, para, para. Nos vamos, ¿vale?No, nos quedamos, que no quiero arruinarle a Donna el último cumpleaños que pasamos con ella. — Alice rio sarcásticamente. — Punto uno: diría que la bebé está BASTANTE distraída, y aquí queda mucha gente. Punto dos: Donna preferiría que estés en la habitación tranquila a que estés aquí agobiada. — Muy agobiada debía estar de verdad, porque asintió con la cabeza y no dijo nada más. — Espérame, ¿vale? Voy a despedirme de Marcus. — Dijo haciéndole un gesto para que se quedara en el sitio.

Se acercó a su novio y a un Sean muy mosqueado. Ya se olía por dónde iba el asunto. — Mi amor, me voy a la cama. — Se puso de puntillas y dejó un beso en sus labios. — Primera noche en la historia en la que me acuesto antes que tú. — Dijo entre risas, pero se acercó a su oído y susurró. — Creo que aquí ha habido movida, así que me voy con Hills. Si Donna se suelta de Corner en algún momento, di que es que me dolía la cabeza y que que ella me ha acompañado. — Dejó otro beso en los labios de su novio y dijo. — Buenas noches, mi perfecto prefecto, hombre muy hombre. — Y con esas risas y acariciando su mano, se alejó de él.

Ciertamente, hasta agradeció salir de ahí y volver a su habitación, solas y en silencio. Según entraron, Alice abrió las ventanas y suspiró. — Qué airecito más bueno entra. Mira, ponte aquí. — Dijo tirando de Hills para sentarla en su cama. Su amiga rio. — Así que te pillaste esta cama por el dichoso aire y la dichosa corriente. — Ella rio. — Pues podría decirse que sí, sí. Donde haya viento, ahí va Alice Gallia. — Dejó el silencio reposar unos momentos y luego agarró la mano de Hillary. — ¿Me lo vas a contar? — Ella suspiró, quejosa. — ¿Puede ser en otro momento? — Alice rio y ladeó la cabeza. — Pues sí, puede ser. Pero las cosas no se pueden estirar eternamente, Hills. — Ella asintió, con la mirada perdida. — Ya. Pero ahora no puedo. — Alice se encogió de hombros. — ¿Qué necesitas? — Hillary se apartó el pelo de la cara y suspiró. — Tumbarme contigo y hablar de otra cosa. — Alice se rio y tiró de ella hacia la cama. — ¿Quieres que te cuente algo que te va a gustar porque resulta que tenías razón? — Hillary rio un poquito, pero se notaba que estaba apagada, porque ya habría soltado un comentario sarcástico y subidito si no. — A ver. — Alice se apoyó sobre su codo y su mano de costado. — En Pascua, Lex me contó que Jacobs estaba colgado pro mí. Colgado de verdad. — Hillary abrió mucho los ojos. — ¡Ay el pobre! ¿Qué cosas oiría? Mira, ni las quieres saber, pero no solo de Jacobs, de medio colegio, no sabes la de cuelgues secretos que hay por ahí… — Empezó a relatar, contenta de haber sacado aunque fuera una sonrisa esa mejor amiga tan maravillosa que había sido Hillary. Era lo menos que podía hacer por ella.

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Vie Ene 28, 2022 4:19 pm por Freyja

Cuando el tiempo pasa
CON Alice EN Aula EL 3 de mayo
Estaba muerto de risa pero, de repente, notó que algo no iba bien. Con la sonrisa residual aún en la cara, frunció el ceño. Parecía que Hillary estaba un poco agobiada, o mosqueada, y no era la única. - ¿Va todo bien? - Le preguntó a Sean, pero este miraba a otra parte con los dientes apretados. Eso sonaba a que no, a que algo no iba bien. Alice se acercó para despedirse de él y Marcus puso una expresión un poco penosa, quería haberse ido juntoa ella de la fiesta, pero bueno. Les quedaban muchas fiestas y ahora sus amigos les necesitaban. - Buenas noches, mi amor. - Sonrió, dándole un beso de despedida, y luego se giró hacia Sean. - ¿Estás...? - Estoy bien. No necesito un interrogatorio. - Marcus abrió los ojos. No esperaba esa respuesta tan a la defensiva. Sean bufó. - Mejor me voy yo también... - Ey, ey, espera. - Le detuvo. - Deja que me vaya contigo al menos. - No, por favor, quédate aquí siendo el organizador perfecto de la fiesta perfecta junto a todas las parejitas felices y el ambiente súper divertido, ya se va el cortarrollos a otra parte. - Marcus alzó las palmas, dando un paso atrás. - Nadie te ha dicho que seas un cortarrollos. - Ah, ¿también sabes tú lo que dice todo el mundo? - Le espetó, y Marcus parpadeó. El propio Sean debió darse cuenta de que estaba siendo muy borde.

Echó aire por la boca y rectificó. - Perdona, tío. Estoy muy cabreado, no debería pagarla contigo. Me voy a ir, quédate tú aquí. - Marcus soltó una carcajada silenciosa y sarcástica. - ¿Tú me has oído en el juego de los recuerdos? Eres mi mejor amigo, Sean, me has apoyado cuando me ha hecho más falta, y claramente no estás bien. Deja que me vaya contigo. Aquí no me va a echar nadie de menos, como bien dices ya están todos ocupados, y mi novia ya se ha ido. Y aunque no fuera así, no te voy a dejar solo. - Sean no le devolvía la mirada, seguía con esta clavada en un punto indefinido y con los dientes muy apretados. - Haz lo que quieras. - Acabó concluyendo, claramente conteniendo las ganas de rogarle que por favor se fuera con él, por orgullo o por no quedar muy mal después de haber sido tan borde. Marcus asintió. - Me despido y nos vamos. -

El camino de vuelta lo echaron prácticamente en silencio, Sean con la misma cara de cabreo que antes, pero Marcus se atrevió a preguntar poco antes de llegar a la sala común. - ¿Puedo al menos saber qué te pasa? - Que estoy harto. - Sentenció el otro, cabreado. Marcus asintió con comprensión. - Aham... ¿De qué? - Sean respiró hondo. - De ser el pringado del que todo el mundo se burla. - Marcus frunció el ceño mirándole, extrañado. - ¿Te ha hecho alguien algo en la fiesta que te ha molestado? ¿He sido yo? - El otro volvió a mirar a otra parte, tenso. Si en el fondo Marcus sabía lo que le pasaba. - El problema es con Hillary, ¿verdad? - Ya no va a haber problema ninguno, no te preocupes. - Sentenció. Pues sí, el problema era con Hillary. - Vale, vamos al cuarto y me cuentas. -

Ya en el dormitorio, a puerta cerrada, Sean se explayó un poco más. Sabía que en Pascua se habían visto, sabía que se habían acostado en San Valentín, y sabía que Sean estaba enamorado de ella, y podía jurar que ella de él también. Sin embargo, todo lo que sabía sobre lo que sus amigos tenían era muy superficial. Sean estaba poniendo ahora más cartas sobre la mesa. - Ya no sé si pensar que me está utilizando, me esta viendo la cara de imbécil, o qué. - Marcus echó aire por la nariz. - No creo que sea ni una cosa ni la otra. - ¿¿Entonces por qué me hace esto?? - Preguntó el otro, indignado. - Si no quiere tener pareja nunca jamás, o si lo que quiere es casarse con un muggle, ¡pues muy bien! Que me lo diga y ya me hago a la idea y punto. Pero que no me tenga así, joder, porque ella mucho decirme que no, que me quiere, pero "que necesita su tiempo". ¿¿Cuánto tiempo?? ¿Le han parecido siete años poco tiempo? - Realmente así solo lleváis unos meses. - Comentó Marcus, con tono muy prudente, solo con intención de relajar. No surtió efecto. - No, tío, eso no es así y tú lo sabes. Que nos acostáramos hace unos meses no quiere decir que esto empezara hace unos meses. Llevo colgado de ella desde primero, tú lo sabes, ella lo sabe, medio castillo lo sabe. Si esto fuera una cosa solo mía, pues vale, me jodo porque no soy correspondido y punto. Pero ella dice que no es así, ¡y encima se ofende cuando le digo que no lo parece! "Que no confío en sus sentimientos". Pues no, la verdad, no, porque cada vez que hago un acercamiento, ella se cierra o se aleja aún más. - Sean estaba más enfadado e indignado, pero sobre todo dolido, de lo que le había visto en siete años.

El chico negó, bufando. - Se acabó, tío. Estoy harto ya, me siento un tonto, todos me veis como un tonto, ella la primera. - Venga ya, Sean... - No, no me digas que no es así porque sabes que sí lo es. - Bajó la cabeza y se quedó callado, enfadado, moviendo las piernas como si fuera la única forma de canalizar la rabia que sentía. Marcus se mordió el labio, pensándose si preguntárselo... Pero lo hizo. - ¿Tú la quieres? ¿Quieres estar con ella? - El chico, con la cabeza baja, se pasó la manga por la nariz violentamente, sorbiendo un poco, y respondió, sin levantar la mirada. - Sabes de sobra la respuesta a esas dos preguntas. El problema no es mío, Marcus. Ella es la que no quiere estar conmigo. - Marcus cogió aire fuertemente. - Ya hemos hablado de esto, Sean. Ellas... No han tenido una vida fácil, tienen una historia complicada... - Pues me da igual. - Cortó, tajante. Ya sí había levantado la mirada y tenía los ojos llenos de lágrima. - Lo siento, estoy harto de ser comprensivo y paciente. Estoy harto de que la excusa sea siempre "es que mi madre lo pasó muy mal", "es que es lo que he aprendido desde que nací", porque no es justo, ¿sabes? ¿En qué momento le he hecho pensar yo a ella que la voy a dejar tirada, si llevo siete años pisándole los talones? Me dice que para ella no soy un amigo más, pero cuando le digo que quiero ser su novio, me dice que la estoy agobiando. Pues lo siento, no sé estar en un término intermedio con ella, no sirvo para eso, no es lo que querría tener, porque para colmo, ¿sabes qué? Que tanto miedo tiene a que yo la abandone, lo que me hace pensar es que ella, el día menos pensado, se va a hartar de liarse conmigo y me va a mandar a la mierda, y por eso no quiere un compromiso. - Soltó un bufido sarcástico. - Y luego tengo que aguantar cosas como que le pones tú, por ejemplo, y me hace pensar que si se ha acostado conmigo en vez de contigo es porque tú no estabas disponible. - ¡Venga ya, Sean, no puedes estar diciendo eso en serio! - Respondió Marcus. - Está hablando el enfado por ti, que lo entiendo perfectamente, pero sabes mejor que nadie que eso no es verdad. Hillary no ha tenido ni conmigo ni con nadie lo que tiene contigo. - ¿¿Qué tiene conmigo, Marcus, eh?? ¿A un idiota que bebe los vientos por ella? En ese caso, tiene razón, soy el único estúpido de este castillo que le hace eso. - Volvió a bufar y a bajar la cabeza, y Marcus le dejó un poco de espacio antes de seguir contradiciéndole.

Tras unos instantes de silencio entre ambos, en los que Sean seguía visiblemente alterado aunque con la cabeza gacha, tratando de contener el romper a llorar, se levantó y se sentó a su lado en la cama. - Antes he mentido. En el juego. - Sean levantó la cabeza para mirarle, confuso aunque con el punto de enfado aún evidente en su rostro, así como las lágrimas agolpadas en sus ojos. - El recuerdo contigo que he contado efectivamente fue muy bueno... Pero no el mejor que he tenido contigo. - Se encogió de hombros. - Solo que me pasaba lo que a Ethan. También es uno de los peores que he vivido aquí y... Me ha podido el miedo de decirlo y entristecer a algunas personas, sobre todo a mi novia, así que lo he cambiado por otro. - Miró a su amigo. - Pero mi mejor recuerdo contigo... Fue aquí mismo, de hecho, solo que el que estaba hecho una mierda era yo, justo ahí. - Señaló su cama. - Y el que se sentó a mi lado a consolarme fuiste tú. - Sean parecía seguir sin saber de qué se trataba, aunque había cambiado el semblante de puro enfado por uno ligeramente más entristecido. - Fue en tercero. Acabábamos de volver de Pascua, te estaba enseñando lo que había comprado para el cumpleaños de Alice... Y me llegó una carta de mi padre. - Sean agachó la cabeza. - Ya me acuerdo. - Como para no. Había sido el peor momento que habían vivido como grupo, la muerte de Janet. Aún no había ocurrido, pero quedaba poco para ello.

- Sean... Yo ese día no tenía consuelo, y objetivamente tú no podías hacer nada en esa situación, y lo sabías. Simplemente... Te sentaste a mi lado, hiciste lo que pudiste, me escuchaste, me calmaste, impediste que hiciera una tontería llevado por la pena como escribirle a mi abuela inmediatamente y... Estuviste ahí. Y habías estado metiéndote conmigo minutos antes, pero dejaste de hacerlo para hacerme saber que me comprendías, aunque tú estabas triste también por la situación. - Hizo una pausa. - Me toca devolvértelo. - Sean alzó la mirada. Había relajado el enfado y ahora solo quedaba tristeza. - Si supiera lo que quiere, se lo daría. - Dijo apenado, dejando caer una lágrima. - A veces pienso... Que quizás lo más inteligente sería olvidarme de ella. Asumir que solo somos amigos y punto, en vez de seguir pretendiendo tener... Lo que tenéis vosotros. - Perdió la mirada en un punto indefinido. - Se ve demasiado fácil en los demás, y en nosotros... Simplemente, no lo es. - Frunció los labios. - Y eso... Es una mala señal, ¿no? - Marcus respiró hondo... - Yo creo que ella te quiere de verdad, solo necesita... Dejar de tener miedo. El miedo paraliza y te hace hacer muchas tonterías. Podría decirte que le dieras más tiempo, pero... La decisión es tuya, Sean. - Ladeó una sonrisa triste y dijo. - Yo te voy a apoyar decidas lo que decidas. - El otro le devolvió la sonrisa triste y se dejó caer en su hombro, rodeándole Marcus con un brazo. - Tengo la sensación de que estos siete años han ido muy rápido... Y de que ahora el tiempo que me pide está pasando demasiado lento. Y que no va a ir a mejor cuando salgamos de aquí. - Marcus frunció los labios. - Cuando el tiempo pasa, no nos pregunta si estamos de acuerdo o no, ahí tienes razón... Pero, eh. - Le retiró de su hombro para hacerle mirarle. - ¿No ha quedado hoy demostrado la cantidad de recuerdos buenos que tenemos? - El otro sonrió. - Ahora solo tienen que no doler tanto. - Marcus se encogió de hombros. - Pues sí... Pero vendrán otros. Mejores, incluso, quien sabe. - Ladeó la cabeza, con media sonrisa, y dijo. - Esta historia no ha terminado, Sean. Solo cerramos un capítulo. Pero nos quedan muchos más. -
Merci Prouvaire!


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