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Miér Jul 20, 2022 1:23 am por Shooting Star
Recuerdo del primer mensaje :

No importa nada
1493

Es la historia de una joven indígena taina llamada Yuisa, que es llevada como esclava por los colonizadores españoles. La chica termina en la hacienda de una familia española conocidos como los Castillo.  Es ahí en donde le comienzan a inculcar su cultura y utilizarla como empleada doméstica.

El hijo ilegitimo de la familia es un joven culto, llamado Alejandro Castillo, quien es el que se encarga de en cierto modo civilizar a la chica que apenas tenía 20 años. Pues piensa que la mejor manera para que los esclavos sean productivos es tratándolos como personas y no como animales. A diferencia de muchos otros que usaban la fuerza y violencia para hacerlos trabajar. Siempre había tenido pensamientos e ideales muy distintos, es que no todos eran así.

Aún con el favor del hijo del hacendado la joven indígena no tendría una vida fácil en ese lugar, pues el resto, incluso algunos otros empleados (que no son esclavos) la trataban como una salvaje y mujer poco civilizada. Lo que no sabían es que la muchacha era hija del bohíque o curandero de la tribu, por tanto, sabía mucho de sanación, siendo también curandera. Por lo que cuando la señora de la casa cayó enferma y ningún médico logro hacer que la mujer se recuperara, fue ella el último recurso para intentar salvarla, luego de la gran insistencia de Alejandro que sabía sobre esto por las breves conversaciones que tenía con Yaina, por lo tanto, fue quién logró salvarla del mal que la aquejaba y en poco tiempo comenzó a recuperarse.

Entre el hecho de que había sido la salvadora de su madre, y el pasar tanto tiempo con ella intentando hacerla una dama, el joven español y la indígena se volvieron amigos contra todo pronóstico. Una hermosa amistad que es condenada por todos y que es posible que se convierta en un gran amor.
Yuisa
20 años | Essined Aponte | Rising Sun
Alejandro Castillo
22 años | Maxi Iglesias | Shooting Star
Cronología
Original | Épocas Pasadas | Rising Sun & Shooting Star



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Post de Rol:


Última edición por Shooting Star el Dom Jul 24, 2022 7:10 am, editado 1 vez


No importa nada - Página 2 OmyIesP


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Vie Ago 12, 2022 1:28 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Yuisa era buena siguiendo instrucciones. Al menos cuando se las daban de buena manera como solía hacer Alejandro. Ahora, cuando era de malas podía ponerse terca cuál mula, le sacaban de verdad el lado salvajito que podría llegar a tener. Pues es que aunque fuera muchacha buena, de buen corazón, inocente. Tampoco era que no se diera cuenta de cuando otros hacían las cosas por maldad, así que ella tampoco se dejaba. Solo que igual eso, el español había logrado apaciguarlo, sacar lo mejor de ella. Pulir ese diamante en bruto que era la taina.

El segundo intento de entrar fue mejor, pero no perfecto. No podía tocar la puerta como si quisiera derribarla en vez de pedir permiso para entrar. Solo que algo era algo, por alguna parte se comenzaba. Así que la morena estaba contenta porque había podido seguir, hasta cierto punto, sus indicaciones de forma correcta. - Entonces toco, y pregunto. - murmuro la chica con una sonrisa. Dando a entender que al menos ya estaba recordando los pasos a seguir para anunciar su entrada a una habitación.

La morena negó. ¿Eso de entrar a la habitación cuando no estaba arreglada que tenía que ver? Porque claro, ella no estaba acostumbrada a ese tipo de privacidad. Por otro lado, cuando la explicación se fue más del lado de su cultura, comenzó a comprender. Hizo un gesto de Oh, con la boca antes de hablar. - Para no interrumpir. ¿Verdad? - pregunto, porque sí, a ellos no les gustaba ser interrumpidos bruscamente por los niños de la aldea que a veces había que sacarlos casi a palos para que dejaran concentrar a su abuelo en la sanación. Porque eran muy curiosos e inoportunos. Ciertamente en estos momentos para los españoles ella también era como esos niños inoportunos. Por eso ahora entendía que debía aprender a ser más cautelosa.

¿Más suaves? ¿Entonces la idea no era que se escucharan? Miro Alejandro con cara de confundida, pero al mismo tiempo lo siguió para ver a qué se refería. - Suave... - miraba el movimiento de la mano del español como lo hacía de forma delicada. - ¿Entonces en emergencia no toco? - quiso aclararse. Aunque quizás el detalle estaba en que para ella era una emergencia. Pues para ella incluso un animalito que estuviera malherido era una emergencia.

La chica puso su mano cerca de la de Alejandro intentando imitar como la tenía cerrada. Lo miraba y miraba, hasta que al fin según ella la tenía igual que él. Dio un par de golpes, aunque esta vez tal vez se habían pasado de suave. - Esto no se escucha. Parece que lo hago mal.- dijo haciendo pucheros. Pues no se atrevía a pegarle un poquito más fuerte, ya que pensaba que le diría que estaba mal, que le seguía pegando muy fuerte.
2. NUEVAS ENSEÑANZAS


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Vie Ago 12, 2022 7:14 am por Shooting Star


A
Alejandro
Español (hijo ilegitimo)— 22 años — Hacienda de los Castillo
Sin duda, era un hombre que tenía mucha paciencia y está renacía mucho más cuando se trataba de Yuisa, comprendía porque se trataba de un gran cambio y era mejor mantenerla ahí, antes de la crueldad que podría ocurrir en los pueblos de los países de América central y del Sur, a los cuales les estaban quitando sus riquezas y muy probablemente que con el tiempo, iban a expandirse porque sí, eran más poderosos y desarrollados, solo que imaginaba que no todos se quedarían con los brazos cruzados, todo esto estaba empezando y solo tocaba esperar. No quería involucrarse en eso para nada y prefería solo descubrir, era su meta. Solo que aquel sueño ahora se había ido para solo ayudar a Yuisa, una mujer tan bondadosa y pura que estaba dispuesto a todo para cuidarla, protegerla y enseñarle lo que sabía, esto último, gracias a su madre, porque eran más bien costumbres de mujeres.

Podía notar cuanto se esforzaba y obediente seguía todas sus indicaciones, aún muy orgulloso que lo comprendiera mucho mejor en ese sentido porque así iba aumentar más sus habilidades y tendría más facilidad en todo el aprendizaje que venía. — Exactamente, Yuisa. — Enfatizó con suavidad para que estuviera dispuesta a intentarlo. La miraba a los ojos y afirmaba la cabeza, para que se diera cuenta que estaba en lo correcto.

Esos ejemplos habían ayudado mucho y pareció comprenderlo mucho más comparando su pueblo con las costumbres también españolas, eran actitudes también de buena educación que quizás como indígenas no comprendían, pero era parte de la vida, estar tranquilos y tener su espacio personal. — Muy bien, es justamente para no interrumpir, porque podrían estar ocupados, muchas veces pueden responderte que vengan en otro momento.— Ejemplificó de nuevo Alejandro con neutralidad y calma para que ella tampoco se sintiera inquieta. Pronto, empezó a explicar como se tocaba la puerta que debían ser golpes suaves. Y eso, la morena no lo lograba hacerlo bien porque se tomo la palabra suave muy en serio. Claramente, ya veía indicios de frustración por sus pucheros, era tan adorable que se compadeció.

Se puso atrás de ella y antes de hacer lo que quería, pidió permiso. — Permítame tomar su mano para enseñarle. — Comentó con cierta delicadeza y fue recién ante su respuesta, que tomó su mano y le enseñó como debía tocar, el sonido sonó bastante bien. — Es el sonido adecuado para una dama, de por sí, tienden a ser más delicadas y refinadas, ante todo muy femeninas. Los hombres sí pueden golpear más duro, quizás por nuestra misma fuerza...—Explicaba el castaño de ojos azules y la soltó con suavidad, a veces era extraño invadir su espacio personal, solo que no se sentía mal, sino que era muy agradable. — ¿Quiere volver a intentar? — Cuestionó con tranquilidad, sabía que ella se empeñaría hasta lograrlo hacerlo bien.

2. Nuevas enseñanzas


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Sáb Ago 13, 2022 12:18 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Se puso contenta una vez más al haber captado del porqué debía de tocar a la puerta. Es que para ella cada cosa que parecía ser pequeñita era un logro. Así que ya sabía que la función de tocar y llamar a la puerta era para evitar ser inoportuno.  Pues simplemente había momentos en que la persona que ibas a visitar no podía dejar de hacer lo que estuviera haciendo en ese momento para atenderte. Había prioridades.  Ya si fuera algo muy importante cambiaba todo como bien le dijo el castaño.

Siempre solía estar dispuesta aprender. Tanto así que muchas veces se lo tomaba tan enserió que se frustraba cuando no le salía. Eso Alejandro lo sabía tan bien que la verdad es que desbordaba una increíble paciencia con ella. Es más, su rostro solía reflejar que realmente disfrutaba de poder enseñarle. De lograr sacar lo mejor de ella aun cuando la chica desesperará. El español lograba calmarla y hacer que se volviera a enfocar para de esa forma lograr un nuevo intento. Es que por más que ella quisiera, no siempre las cosas le iban a estar saliendo en su primer intento.

Yuisa había escuchado bien las instrucciones de Alejandro. Había entendido a la perfección lo que le indicaba de golpear suave. Sin embargo, lo de suave se lo había tomado muy a pecho y ahora casi ni se escuchaba. Cosa que la morena se había dado cuenta, solo que no lograba comprender el porqué si debía de hacerlo así, no se escuchaba. Así que por ello le había hecho eso, le había dado aquella carita al chico. Como diciendo "por favor ayúdame". Pues quería que se sintiera orgulloso de que lo estaba haciendo bien.

El chico se le acercó y tomó su mano para ayudarle. La verdad es que la indiecita se sintió bien de sentirlo cerca. Sentía una calidez agradable que no lograba comprender. - Oh, suave. Pero no tan suave. - decía a medida que notaba como su mano se movía al compás de la de él hacia el ruido justo y necesario para que se escuchara.

- Pero yo tengo fuerza. - Le comento al escuchar el porqué los hombres golpeaban más fuerte. No era reclamo, más bien era curiosidad por entender los conceptos españoles. - Sí quiero. - Le respondió mientras procedía hacer otro intento. Puso cara de concentrada. Cerró su puño y un, dos, tres... fueron los suaves pero contundentes golpes en la puerta. - ¡Lo hice! - Exclamó girándose hacia Alejandro viéndole con ojitos de emoción y sin más ni menos lo abrazo contenta sin saber que no debía andar haciendo eso, pues los podían ver. Sin embargo, la muchacha solo estaba emocionada, lo estaba haciendo bien. Eso era importante. Además, la calidez de Alejandro la hacía sentir como en casa. - ¡Lo hice! - repitió con una gran sonrisa.
2. NUEVAS ENSEÑANZAS


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Sáb Ago 20, 2022 9:48 pm por Shooting Star


A
Alejandro
Español (hijo ilegitimo)— 22 años — Hacienda de los Castillo
El muchacho estaba demasiado orgulloso de Yuisa, porque era una mujer esforzada y que aprendía muy rápido, eso quería decir que lo estaba haciendo bien y formaban un buen equipo como alumna y maestro, sin duda, era eso a lo que quería dedicarse, sinceramente no importaba el dinero sino que lo hacía por un bien, por algo, quería seguir viajando más adelante y ojala que en su compañía. Se daba cuenta, que tenía que usar el contacto físico con ella para que comprendiera mejor las cosas, y así se quedara en su memoria como aprendizaje que debía ser a largo plazo.

Se sentía cautivado cuando la chica se alegraba de esa manera por los logros, era cierto que se frustraba con facilidad, solo que cuando todo le salía bien, la alegría de la hermosa indígena era fascinante que a él le encantaba contemplar. — ¡Muy bien! De ahora en adelante, debe golpear de esa manera la puerta porque en cuanto a modales practicaremos desde ahora aquí ¿De acuerdo? — Murmuró con una sonrisa, le acarició la cabeza porque le causaba ternura y la dejo pasar a la sala, que tenía elegancia por lo rustico que solía ser. Los rayos de luz traspasaban la ventana y entregaba una muy buena iluminación. — Siéntese y póngase cómoda. — Exclamó, ya que al menos Alejandro se iba a quedar de pie para explicarle con lentitud todo lo que quería decirle de los buenos modales y el protocolo que usaban los españoles en tal año y desde hace unos atrás.

Últimamente se estaban llenando de riquezas  y no solo provenía de la reina. Así que habían que estar listos, ellos sí venían de una familia de poder pero estaban muy lejos a pertenecer a la nobleza, de todos modos, las buenas costumbres eran esenciales para que fueras considerado como una familia de buena educación y de respeto. — Los modales son muy populares aquí, que se deben transmitir de padres a hijos, ahora mismo están tomando mucha más relevancia, como lo es el catolicísimo. ¿Puedo contarte un secreto? ¿Promete guardarlo para sí misma? Solo sería un secreto de los dos.— Espero su respuesta con paciencia, aunque estaba seguro que diría que sí.

Y ahora se iba a lo más importante que era enseñarle. — Aquí en España y en general por todo Europa, hay menos facilidades para las mujeres  y tienen que seguir estrictas normas, sé que va a encontrarlo injusto, solo que yo quiero imaginar que esos detalles irán cambiando y el mundo evolucionando en cuanto a costumbres y la cultura. — Comenzó a decir y ante todo, una dama no debería poner la mesa, aunque sí debía comer con delicadeza. En ese momento, llegó una empleada que miró con mala cara a Yuisa y evito el contacto directo de la mirada verdecina de Alejandro cuando este se percató, pues no pudo evitar alzar una ceja. — Gracias, puede retirarse. — En la mesa habían quedado unos servicios y comida. La idea era como enseñarle a comer con más delicadeza. Solo que aún no decía nada y quería que ella preguntara cual sería la nueva enseñanza que tenía que aprender.

2. Nuevas enseñanzas


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Miér Ago 24, 2022 12:15 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo

Para Yuisa tener a alguien que supiera entenderla y que le tuviera toda la paciencia, toda la calma del mundo, era importante. Porque se encontraba en un lugar en donde no era bien recibida, un lugar donde solo obtenía miradas de desaprobación como si ella tuviera la culpa de ser diferente, de no estar acoplada a lo que los estándares de la sociedad española les exigía. Pero Alejandro era otra cosa, se encargaba de hacerla sentir que sí podía ser parte de ellos, que no era tan diferente. Solo necesitaba comprensión. Igual había algunas cosas que eran muy de ella y de seguro seguiría atesorando, pero debía aprender o de lo contrario viviría un infierno allí.

Emociones, muchas emociones sentía la taina gracias al español. Muchas no las entendía bien aún, pero estaba segura de que eran buenas. Como ese entusiasmo que sintió al lograr dar los golpes correctos en la puerta para así anunciar su entrada. - Sí, así lo haré. - le aseguro. - Aunque... ¿Qué son modales? - pregunto curiosa mientras sonreía al sentir su mano palpando su cabeza. No era tanto que no entendiera el concepto de lo que se refería a tener modales, aunque probablemente los indios tenían otro tipo de modales, más bien desconocía la palabra modales. Como muchas otras más que aún estaban fuera de su conocimiento. Aún le quedaba mucho español por aprender.

- Qué bonita. - Murmuró al entrar a la sala y ponerse a observar lo que había a su alrededor. [color=#ec0958]-Oh... sí, me siento. - [color=#ec0958][i]Le dijo siguiendo sus indicaciones. Escuchaba atentamente lo que le contaba, aunque de seguro la mitad de ello se lo tendría que repetir porque era mucha información. [i]- ¿De padre a hijo? ¿Como cosas que te enseñan? - tal cual su abuelo hizo con ella, solo que era otro tipo de aprendizaje. - Cuenta. - le pidió mientras hacía un gesto con el dedo de que iba a callar.

- Oh... nosotros... no ser así. - le dijo sorprendida. Pues en la cultura taina incluso había caciques mujeres. Líderes de su pueblo, también bohíques. Al menos por esa parte su cultura estaba más avanzada que la del español.

Yuisa frunció el ceño al ver como la mujer que solo era una empleada se creía superior a ella y la miraba de forma despectiva. Estuvo a punto de mandar a volar los modales y la ternura misma que la caracterizaba, pues apretaba el puño mientras la miraba. Pero fue la mirada de Alejandro que cambió todo, he hizo que la otra mujer la dejara en paz y no la molestara.  - Aquí no me quieren... - murmuro triste luego de que se marchara. No se refería a él, por supuesto. Más bien a la gente en general y eso la ponía triste.

Al ver la comida y sentir el olor en cierto modo le animo e hizo por un momento que olvidará el incidente. - Comida. ¿Comemos primero? - pregunto por qué no tenía idea de que la lección trataba precisamente de la comida. - ¿Esto para qué sirve? - decía agarrando un tenedor y poniéndose el mismo en el cabello, pues le recordaba a las peinetas que usaba la señora Castillo. En cierto modo, claro, las de ella eran mucho más bonitas. Sin embargo aquel utensilio de madera no permaneció ni un segundo en su cabello, se resbalo por su cabello lacio cayendo de golpe en el suelo haciendo que la muchacha abriera grande los ojos asustada por haberlo dejado caer. - Ay no... -
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Sáb Sep 10, 2022 5:35 pm por Shooting Star


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Español (hijo ilegitimo)— 22 años — Hacienda de los Castillo
Estaba completamente esmerado que Yuisa aprendiera todo lo necesario para vivir en España y que no la vieran como una salvaje como solía ocurrir. Todo estaba recién empezando, así que la indígena era toda una novedad para la civilización y sociedad noble que él pertenecía.  También lo mirarían con extrañeza por querer enseñarle tanto ya que no era común. No tenía por qué hacerlo, su padre le reclamaba porque la morena para él era una esclava y una simple sirvienta. Palabrerías, y no importaba que se fuera contra él.

La veía muy interesada, con preguntas que iban y venían delatando en su mirada la curiosidad junto toda la extrañeza que provocaba todo lo aprendido. Se corrigió y empezó a explicarle modales hasta que llega al tema de aquel secreto. — No debería enseñarle tanto, pero es lo que deseo, creo que merece aprender todo lo necesario y veo que usted aprende muy rápido, no quiero que sea una simple sirvienta y eso enoja mucho a mi padre. — Igual hizo un gesto para que la chica no se sintiera mal y empezó a justificarse para que comprendiera mucho más que la sociedad si solía ser ver quién era mejor o peor, dependiendo de las clases sociales.

No fue necesario más explicaciones, la taina comprendería todo con tan solo la mirada que le dirigió la otra empleada, muy probablemente envidiosa porque no estaba en el lugar que le correspondía, no deseaba que se fueran contra ella, pero era algo que desafortunadamente iba a pasar. No estaban de acuerdo con ninguno de los dos, sentía mucha rabia por aquellas personas que tenían malas intenciones detrás por el rencor y la envidia, en algún momento iban a pagar por sus pecados. Soltó un suspiro, la pelinegra se había dado cuenta muy fácil — No puedo negarlo, creen que su posición es solo ser empleada de su hogar sin tener la oportunidad de aprender a leer o escribir. No tome en cuenta nada, tiene que aprender también a ser fuerte. Lo que sucede es que no están acostumbrados a ver alguien tan distinto como usted, más, sin embargo, siento que está mucho mejor aquí. — Debía reconocer que todos estaban muy enviciados por Cristóbal Colón por tales descubrimientos de diferentes zonas de América que era todo un nuevo mundo, pasaría mucho a lo largo de los años y rezaba que no todo para mal, esa sed del dinero y nuevas tierras preocupaba al muchacho.

No todos lo hacían, generalmente muchos comían con sus manos, solo que ellos ocupaban servicios de madera que era una forma más educada para comer. Un aprendizaje que encontraba óptimo, si ella lo aprendía sería considerada por algunos y al menos mostraría educación. No, no dejaría que nuevamente fuera menospreciada solo por ser diferente, mucho menos con esas inolvidables ganas de aprender.

Seguía sus movimientos y sonrió con suavidad. — No se preocupe, ahora mismo le explicare con detalle. — El joven se levantó y recogió el tenedor que había botado y se lo entregó en su diestra, había ya notado aquel detalle que usaba aquella mano para todo, tal como pretendía hacerlo ahora pensando que se trataba de un cepillo para peinar así su cabello. — Con el utensilio que sostiene puede comer. Si nota hay verduras en los platos, sirve para los alimentos más sólidos. — Y como siempre, Alejandro ejemplificó todo, usando el tenedor para pinchar algunas verduras en el plato mientras se llevaba a la boca. — Oh, casi lo olvido. — Finalmente la ayudo a ponerse aquella servilleta de tela para que no se manchara y que quedara sucia de los líquidos que tenía la comida sobre todo la carne.

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Jue Sep 22, 2022 6:20 pm por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo

Muchas eran las cosas que la chica no lograba comprender. Eran culturas totalmente diferentes. Sin embargo, algo había descubierto la taina, padecían y sufrían igual que ellos. No eran seres inmortales como en algún momento ellos habían llegado a creer. Bien lo tenía más que comprobado la morena luego de lo ocurrido con la señora Maria. Había estado al borde de la muerte. Estarían celebrando un sepelio en estos días de no haber sido por la bondad y las ganas de ayudar de la muchacha, además de sobre todo haber dejado a un lado ese orgullo.

Para los españoles enseñarle mucho a los indios era una navaja de doble filo. A ellos no les convenía demasiado que los habitantes del nuevo mundo conocieran todos sus herramientas de civilización.  Pues estos indios habían salido más astutos e inteligentes de lo que habían imaginado.  - Entonces yo aprenderé todo lo que pueda. - le aseguro en un intento de hacerlo sentir bien, ella estaba dispuesta aprender todo lo que le enseñará. No quería que se sintiera culpable de nada, pues él estaba haciendo todo su esfuerzo para que ella no se sintiera menos. Porque no lo era. Ella era tan humana, tan valiosa como cualquiera de sus compatriotas españoles.

Parecía que las otras empleadas sentía pura envidia de Yuisa por la atención que el joven le daba. La morena logró calmarse y no caer en el juego de las mujeres, si lo hacía era darles el gusto de verla como una salvaje. - Sí, distintos... ¿Pero eso no ser malo? ¿Verdad? - le decía con la esperanza de que quizás con el tiempo si la conocían la trataran diferente.

Una vez pudieron continuar con el entrenamiento, la chica se había quedado maravillada con todo lo que tenía frente a ella. Solo que no tenía la más remota idea de como usarlo y por eso había terminado por darle el uso erróneo. Su expresión la delataba. No tenía idea de lo que hacía. - Oh. Sólidos. - ella misma lo intento comprobar. Aunque quizás no debió ejercer tanta presión sobre la verdura. Porque había hecho que volarán un poco de comida hacia el chico. Por suerte para ella no se había salpicado el vestido antes que Alejandro le pusiera la servilleta.  - Lo siento. - dijo preocupada pensando que pudo ensuciarlo. Por suerte fue un poco de verdura y no de la carne jugosa.

- Intentaré otra vez. - le dijo antes de que se lo pidiera. Ella era tenaz, así que aunque batallo un poco esta vez logró echar a su boca sin regar comida... al menos no tanta, y no sobre alguien que no fuera ella. Por suerte todo había ido a parar a la servilleta. - ¿Así? - le pregunto, solo que por supuesto no había caído en cuenta que lo mejor era tragar primeramente antes de abrir su boca para hacer la pregunta.

La muchacha puso una expresión sonriente al degustar el platillo. No era nada parecido a lo que ella solía comer en su tribu, tampoco al alimento que le daban en la hacienda. - Es bueno. - le aseguró impresionada. Sabía que sería algo que no se repetiría de forma constante, pero le alegraba haberlo probado aunque fuera solo con el fin de desarrollar sus modales.
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