Últimos temas
he will sink you with a kiss
El castillo de Warkworth EmptyHoy a las 1:20 pm por Bacco

— Apocalypse [8/9]
El castillo de Warkworth EmptyHoy a las 9:23 am por Bacco

Petición de apertura de squads
El castillo de Warkworth EmptyHoy a las 9:22 am por Bewölkt

Weltschmerz
El castillo de Warkworth EmptyHoy a las 2:53 am por Sorceress

Festival: Safe and sound
El castillo de Warkworth EmptyHoy a las 2:03 am por Maga

Registro y conteo de puntos
El castillo de Warkworth EmptyHoy a las 1:52 am por Maga

— unbreakable chains [0/1]
El castillo de Warkworth EmptyHoy a las 1:35 am por June

— My little boy
El castillo de Warkworth EmptyAyer a las 11:48 pm por Maga

× Bound for the homeland
El castillo de Warkworth EmptyAyer a las 11:37 pm por vicivosdrcams

Afiliados
Élites
Créditos
Tree Of Life es un foro de rol libre y su contenido es propiedad intelectual de los administradores del mismo y los usuarios que crean sus tramas. El diseño general del skin y las tablillas staff fue creado por Red, a quien agradecemos su contribución. Agradecimientos especiales a los foros dixinmortal y al foro de ayuda de Foroactivo, así como a los tumblrs de necromancercoding, Flerex, Gitanodoescodes y Maryskins, pues sin sus tutoriales y zonas de ayuda habría sido imposible completar esta skin. Las imágenes utilizadas no son de nuestra propiedad si no sacadas de las páginas Google, DLPNG, Pngflow, Freepng y DeviantArt (Captain-Kingsman16, DUA-PNGS, Weirdly-PNGS y nickelbackloverxoxox). También agradecemos a Mario Montagna de freepsdfiles por las imágenes de los botones, así como a freepik y a Flaticon por las imágenes de los iconos. Los iconos web pertenecen a la página FontAwesome. Por último, el diseño de la página html para las dinámicas es creación de ethereal-themes, que cede el código gratuitamente en su tumblr del mismo nombre.
Hermanos

Tumblrs de recursos para el rol
 :: Squad :: A Period Drama

El castillo de Warkworth Empty

Vie Mar 20, 2020 1:21 pm

El castillo de Warkworth
Lizabeta Wakefield
Con Edwin Sinclair
Hacienda Wakefield

Con una taza de té en las manos y el humo que procedía de la misma envolviendo sus propios pensamientos, Lizabeta Wakefield decidió sentarse tras realizar las labores de la casa que sabía nadie haría por ella. Una sonrisa se escaparía de su rostro cansado y en su cabeza no tardaría en aparecer la figura de los hermanos Sinclair. Curiosa como era ella ante lo desconocido, la figura de Christopher le hacía preguntarse qué podía haber más allá de la máscara raída que parecía acostumbraba a llevar en las reuniones sociales. Tan raída que se puede atisbar distinta a su rostro natural, pensó Lizabeta, negándose a aceptar aquella verdad a medias. Tan raída, que sólo hace falta el arañazo de una mujer para terminar de romperla, se convencería la joven inglesa antes de saltar de su asiento al escuchar un ruido en la ventana y acercarse a contemplar de donde provenía éste.

Para sorpresa de Liza, sería precisamente un Sinclair el que quería atesorar su atención en aquel momento, pero no exactamente el Sinclair en el cual estaba pensando.

_________


No sabía cómo, pero allí se encontraba. La hija única de los Wakefield estaba enfundada en un traje de cabalgar y dispuesta a partir en secreto con el hijo mejor de los Sinclair hacia rutas desconocidas, hambrienta de aventura. Y no es que pensara que todo su viaje sería a caballo, pero las aventuras no eran para las damas de corpiño y falda de fina tela que siempre complicaban el disfrute del paisaje, por lo que Liza intuyó que incluso Edwin le agradecería una indumentaria basada en un modelo masculino que de algún modo plasmara su independencia pese a su sexo pero ajustada a su feminidad y con un faldón de fuerte tela que no se rompería al atravesar cualquier tipo de paraje afanoso.




I have been half in love with easeful Death, call'd him soft names in many a mused rhyme.
Marlowe
Marlowe
Mensajes: : 1394
Reputación: : 697
Mis links
https://www.instagram.com/marlowegraphics
Rango Marlowe

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Jue Mar 26, 2020 10:02 pm

El castillo de Warkworth
Edwin Sinclair
Con Lizabeta Wakefield
Hacienda Wakefield

Aunque Edwin siempre pareciera muy seguro de sí mismo, la verdad es que en esta ocasión se pensó muy mucho las cosas. No el invitarla a ir a ver el castillo, sino las cosas que harían ahí o también cómo llegar. Al principio, pensó en llevar un carruaje abierto, por suerte hacía buen tiempo y podrían cargar así más cosas; un pequeño pic-nic y los artilugios de Lizabeta para que pudiera pintar a voluntad. Además, eso le permitiría estar más cerca de la joven durante el viaje. Pero luego pensó, que ir en caballo les permitiría más diversión y se asemejaría más a la aventura que había prometido. Como no sabía si ella disponía de una montura apropiada para tal viaje, pidió en las caballerizas que ensillaran su caballo y una hermosa yegua negra bastante dócil que su vecina, podría manejar sin demasiada dificultad.

Y ahí se presentó, en una hacienda que le traía recuerdos de la niñez y sensación de anticipación. Habían pasado demasiados años desde que no visitara el lugar y ahora, contemplando las paredes y la puerta principal, parecía que el tiempo no había pasado. Pero lo había hecho ¡y cómo! Él ya no era un niño que corría tras los pasos de su hermano mayor. Ella, ya no era la muchachita alegre con la que le gustaba compartir tiempo y juegos infantiles. Ambos habían crecido y el lapso, les había convertido en dos desconocidos, situación que Edwin pretendía remediar.

Buenos días Señorita Wakefield —la saludó con una inclinación de cabeza y una sonrisa en los labios, especialmente tras ver el atuendo con el cual se había engalanado para la ocasión. Él mismo carecía de un traje formal y se había decidido por unos negros pantalones de montar, botas de media caña, una camisa de lino y una chaqueta a juego del pantalón—. No os hacéis una idea de lo que agradezco que no os hayáis vestido como una dama desvalida deseosa de lucir su mejor vestido —la elogió con franqueza. Porque entonces habría tenido que estar socorriéndola durante todo el camino perdiendo así la mayor parte de la diversión.

Esta es Sorpresa, me he tomado el atrevimiento de traer una montura que os hará el viaje más tranquilo. ¿Queréis que os ayude a montar? —preguntó acercándose a ella.



Invitado
Anonymous
Mis links

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Vie Mar 27, 2020 9:22 am

El castillo de Warkworth
Lizabeta Wakefield
Con Edwin Sinclair
Hacienda Wakefield

No era difícil para Edwin Sinclair colocar una sonrisa en boca de Lizabeta. ¿Quién en aquel lugar, presumiendo de sano juicio, aparecería en su hacienda con un par de caballos y la promesa de una aventura pesara a quién le pesara?

- ¿Para qué iba yo a querer lucir mi mejor vestido si las praderas por donde me llevéis no sabrán apreciarlo, mucho menos ningún castillo? -preguntó traviesa, como si Edwin no tuviera ojos para ella-.

La última vez que la joven Wakefield montara a caballo se intuía borrosa ya en su memoria, pero creía recordar al blanco corcel Giovanni como uno de los últimos, propiedad del mejor amigo de su padre en Escocia.

- Sorpresa es sin duda el nombre idóneo -garantizó la joven, acercándose a la yegua con delicadeza y acariciando su cabeza con suavidad-.

No tardaría en volver su mirada de nuevo hacia Edwin, preguntándose una vez más quién sería tan imprudente como él y la respuesta, evidentemente, era ella.

- ¿Podréis conmigo? Suelen decir que cargo con demasiado ingenio, tal vez os resulte pesado.

Una vez ambos subieron a sus respectivos caballos, comenzaría el paseo. Liza miraba a su alrededor con detenimiento, más preocupada en que no les viera nadie de lo que esperaba estar. Tal vez hubiera sido más inteligente posponer semejante encuentro, pero en su corazón algo le decía que si no lo hacían aquel día, no lo harían jamás.

- ¿No creéis que si vuestra madre nos viera ahogaría un grito y se echaría las manos a la cabeza? ¿Sois siempre así de impulsivo con el resto de damas de Hertfordshire?




I have been half in love with easeful Death, call'd him soft names in many a mused rhyme.
Marlowe
Marlowe
Mensajes: : 1394
Reputación: : 697
Mis links
https://www.instagram.com/marlowegraphics
Rango Marlowe

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Miér Sep 30, 2020 3:51 pm

El castillo de Warkworth
Edwin Sinclair
Con Lizabeta Wakefield
Hacienda Wakefield

Lizabeta había cambiado mucho desde que se marchase de la ciudad hacía ya varios años. Ya apenas quedaba rastro de la niña de mejillas sonrosadas y dientes torcidos con la que el pequeño de los Sinclair solía jugar cuando solo era un crío, pero, de alguna manera, había una cierta familiaridad en sus gestos que hacía olvidar a Edwin el tiempo y la distancia que los habían separado. A su lado se sentía capaz de redescubrir la belleza de las praderas y los caminos que la rutina había teñido de un frío y triste color gris.

Veo que os habéis convertido en una joven muy pragmática — arqueó las cejas al tiempo que las comisuras de sus labios se curvaban en una discreta sonrisa. — Es un animal muy noble — Edwin acarició la grupa de la yegua, que recibió sus atenciones con la calma que la caracterizaba —, aunque, os lo advierto, señorita, este animal también tiene su genio.

Sorpresa había obligado a más de un caballero a besar las polvorientas dunas del establo. No era culpa suya, sino de los hombres que no eran capaces de comprenderla. Edwin le tenía cierto aprecio al animal. No consintió que sus padres se librasen de él. La adiestró hasta convertirla en una buena montura. Se la ofreció a la jovencita que ahora lo acompañaba, y no pudo contener una carcajada ante su comentario.

Vamos a comprobarlo, pues — tomó a la joven por la cintura, intentó subirla a la yegua y fingió verse superado por su peso. — Oh, ¡Dios mío! ¡Teníais razón! — rio antes de auparla sobre la montura. La sintió ligera, como un ramillete de flores, y se tomó la osadía de perderse en sus ojos claros antes de ofrecerle las riendas del animal —. Dejadme que os ayude.

Le indicó la ubicación de los estribos y los ajustó para ponerlos a su altura. Le explicó las señales que tendría que hacerle a la yegua o a él si quería detenerse, y cómo manejar su montura tan solo con las piernas. A diferencia de lo que muchos creían, los caballos no respondían ante bastos tirones de riendas. Edwin subió a su corcel con la relativa facilidad que le daban años de experiencia.

Espero que estéis preparada, mi señora. Montar a caballo cansa más de lo que parece.

Con aquella advertencia dio comienzo su paseo. Lizbeta parecía más pendiente de no caer al suelo que de el paisaje que los rodeaba. Con el tiempo, cuando se acostumbró al paseo de la yegua, logró alzar la vista y observar a su alrededor. En sus ojos brillaba el entusiasmo de quien recupera algo que creía ya largo tiempo perdido. Edwin decidió olvidar la naturaleza que los rodeaba y que ya tantas veces había visto para escudriñar los rasgos de su compañera. Bajo la luz solar su rostro se veía más hermoso que cuando lo iluminaron las velas de su mesa, y había algo en su sonrisa que hacía imposible apartar de ella la vista. Sinclair la miró con cierta discreción. No quería incomodarla, aunque, ¿qué había de malo en apreciar la belleza de una mujer cuando uno la tenía delante?

Oh, desde luego — suspiró pesadamente —. Mi madre es una mujer con muchísimas virtudes, señorita Wakefield, pero… es incapaz de comprender mi modo de ver la vida. A mi parecer, Dios nos puso en este mundo para hacer algo más que cumplir con nuestras obligaciones. Si Él no hubiese querido que disfrutásemos de su creación, ¿para qué habría hecho un mundo tan hermoso como este? — lanzó una mirada a su alrededor antes de volver a mirar a Lizabeta. — Si no hubiese querido que aprovechásemos cada segundo de nuestro tiempo, ¿por qué nos hizo mortales? — hizo una breve pausa y continuó hablando. — Me gusta disfrutar de los dones que se me ofrecen. Y si se me presenta la posibilidad de pasar unas horas con una jovencita tan hermosa como usted, tenga por seguro que no la rechazaré, por muy mal que le parezca a mi madre que ande por ahí con una mujer sin haberle puesto un anillo de compromiso en el dedo — se encogió de hombros —. ¿Os preocupa lo que piensen vuestros padres de este paseo?



Mahariel
Mahariel
Mensajes: : 498
Reputación: : 48
Mis links
Cortázar - Nivel 2

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Jue Oct 01, 2020 10:12 pm

El castillo de Warkworth
Lizabeta Wakefield
Con Edwin Sinclair
Hacienda Wakefield

Una mueca de fingida sorpresa y ofensa surcó el rostro de Lizabeta.

- ¿Os han dicho alguna vez que es de mala educación bromear con el peso de cualquier dama?

Mientras Edwin se molestaba en explicar a la joven lo suficiente para comprender a su yegua, Liza no dejó de acariciar a Sorpresa ni un momento. Un animal tan noble como aquel no se merecía menos, más todavía si iba a cargar con la muchacha durante horas recorriendo distintos parajes. La advertencia de Edwin fue algo que la inglesa se tomó a broma en cierta manera, pues ella ya había cabalgado, aunque no durante tanto tiempo como harían aquella tarde. Algo que llegados al final de la misma y a la mañana del día siguiente haría a la mujer arrepentirse de haberse tomado aquel comentario de forma poco seria, despertándose con un dolor localizado en la cara interna de sus muslos.

- Tenéis toda la razón. Es importante ser pragmático, pero más importante es ser feliz y basándome en mi experiencia he comprobado que el que es demasiado pragmático no sabe encontrar esa felicidad que otros logramos apreciar en pequeñas cosas como... ¿un simple paseo a caballo?

La joven todavía no había logrado entender del todo la marcha de Sorpresa, que quedaba rezagada en ocasiones y en otras decidía llevar la marcha por delante de su compañero corcel. Parecía que por fin, después de sentirse más que perdida intentando ponerse a la par que Edwin, estaba consiguiéndolo. Y ello le daba oportunidad de hablar con el hombre fijando intermitentemente su vista en él, aunque sin la suficiente confianza en su compañera de cuatro patas como para observarlo tanto como quisiera.

- Tampoco es un pensamiento fácil. No sólo vemos la luz que se extiende por toda su creación, también nos llenó de sombras que a veces es imposible hacer desaparecer -dijo pensando en su madre-. Y nosotros, absurdos, nos agarramos más a esos escritos que hablan sobre una existencia vacua que en disfrutar de lo que nos rodea.

Liza apretó la mandíbula. Una de las cosas que le hacían aceptar un paseo como aquel, que podía ser mal visto por algunos de los habitantes del lugar, era la idea de disfrutar su vida a cada momento alejándose todo lo posible de la melancolía que dejó ahogarse a su madre.

Cuando Edwin alabó a la joven, ésta se ruborizó mirada al frente, intentando no dejar ver con claridad el nuevo tono que habían adquirido sus mejillas. Y aunque el comentario de éste le había resultado encantador, también vio algo detrás de él de forma subconsciente, pensando que quizás Edwin era de ese tipo de hombres, de los que les gustaba jugar sus cartas de flor en flor, sin comprometerse con nada ni nadie. Porque, por mucho que Liza quisiera disfrutar de su vida, ello no incluía convertirse en el juguete de nadie.

Finalmente, la pregunta del joven despertó a Liza de sus pensamientos. ¿Le importaba acaso lo que sus padres pensaran de aquel paseo, aún en la tumba?

- Creo que mis padres sólo quieren verme feliz. Aunque se preocuparían en saber que tipo de hombre sois y cuán peligroso podéis ser para mi.

Porque sí, lo estaba siendo. Aduladoramente peligroso.




I have been half in love with easeful Death, call'd him soft names in many a mused rhyme.
Marlowe
Marlowe
Mensajes: : 1394
Reputación: : 697
Mis links
https://www.instagram.com/marlowegraphics
Rango Marlowe

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Sáb Oct 03, 2020 4:37 pm

El castillo de Warkworth
Edwin Sinclair
Con Lizabeta Wakefield
Hacienda Wakefield

Edwin tenía la sensación de que compartía con aquella muchacha algo más que sus recuerdos. Parecía tener la cabeza bien amueblada. Los años no le habían arrebatado la chispa que tenía cuando era niña. Qué extraordinaria rareza era que una flor hubiese sobrevivido al invierno. Sinclair suspiró para sí.

Desde luego que sí — asintió con una sonrisa. — ¿Creéis que la felicidad es una elección, más que una cuestión de azar? — tras una pausa, añadió — Yo estoy casi seguro de que así es.

Sinclair era consciente de que la fortuna le había sonreído al darle cobijo en una familia acomodada. En su mesa nunca había faltado el pan, y eso era algo que no todo el mundo, ni muchísimo menos, podía decir sin faltar a la verdad. La holgada situación económica de su familia le había permitido estudiar varias ramas del árbol del conocimiento. Algunas de ellas habían dado su fruto. Otras, todavía eran un misterio para él, pero, con un poco de empeño, le revelarían su belleza a su debido tiempo. Edwin era incapaz de imaginar su vida sin sus amadas lecturas, y la sola idea de renunciar a la vista de los hermosos cuadros que decoraban su hogar lo entristecía. Vivir sin las artes que desde la cuna lo habían rodeado le parecía una existencia vacía y sin fundamento y, sin embargo, había cientos de personas que así lo hacían y no protestaban por ello. De hecho, eran felices, sí, pero a su manera.

La luz no puede existir sin la sombra. Y sin la sombra, no sabríamos apreciar cómo de brillante es esa luz. Así es como funciona, y, en cierto sentido, son los extremos los que hacen que vivir merezca la pena. La incertidumbre, el no saber qué será de nosotros mañana… — sostuvo las riendas del caballo para esperar a Lizabeta, y no continuó hablando hasta que no la tuvo a su misma altura. — Por eso hay quien vive con miedo del mañana. Yo creo que cada día es un nuevo comienzo. Quizá hoy haya ocurrido algo terrible que me haga sentir miserable, pero puede que mañana la fortuna me sonría — al decir esto último no pudo evitar que una tímida sonrisa apareciese en su rostro. — ¿A qué escritos os referís, mi señora? ¿Hay alguna sombra que os preocupe?

Sabía Dios cómo se trataban los problemas en aquella ciudad. Cada familia levantaba fachadas construidas con pequeñas y grandes mentiras. Guardaban sus secretos con un recelo propio de una bestia guardando su sustento. Edwin era consciente de lo asfixiante que podía llegar a ser esa forma de vida. Preguntó por cortesía, pero con la esperanza de que, quizá, los Wakefield no le hubieran inculcado el voto de silencio a su hija.

Ya es más de lo que muchas jóvenes obtienen de sus padres — replicó, pensando en todas aquellas muchachas que eran vendidas a otra familia a cambio de una dote. Qué absurdo se le antojaba canjear toda una vida por un triste saco de monedas, especias o de lo que quiera que fuese que el marido tuviese que ofrecer. La última parte de la contestación de Lizabeta no le pasó inadvertida. Arqueó una ceja y la miró, inquisitivo. — ¿Peligroso? ¿Yo? ¿Es esa la imagen que vos tenéis de mí? — y la miró con curiosidad.

Mahariel
Mahariel
Mensajes: : 498
Reputación: : 48
Mis links
Cortázar - Nivel 2

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Sáb Oct 03, 2020 6:36 pm

El castillo de Warkworth
Lizabeta Wakefield
Con Edwin Sinclair
Hacienda Wakefield

- Ambas cosas tiene su peso en cierta medida. Una persona que nace sin un penique ve truncada su posibilidad de disfrutar de determinadas cosas. Aunque alguien que lo tiene todo, a veces, no tiene la capacidad para disfrutar de ello -de nuevo, volvió a pensar en su madre ahogando una triste sonrisa-. Supongo que es importante la suerte, pero también la actitud de cada uno con respecto a las cartas que le ha tocado jugar.

En su diatriba, Liza no valoró la existencia de personas en condiciones paupérrimas y que además disfrutaban de sus vidas. Se preguntaba si lo hacían de verdad. Se preguntaba si no era cuestión de ignorancia, si ella, sabiendo lo que sabe y habiendo vivido lo que había vivido, podría bajar de estatus social y lograr ser feliz. Desde luego, si no administraba bien su patrimonio ahora que sus padres no estaban, probablemente eso era lo que le esperaba.

- Ciertamente, así es la vida, si.

Y así lo había sido para ella, cuya decisión de regresar a aquel lugar empezaba a resultar acertada.

- Vuestro hermano no parece ser de esos, ¿no? Me dio la sensación de que no estaba en la cena con nosotros, que estaba siempre en otra parte. ¿En ese futuro que ansía, quizás?

¿Pero qué futuro podía ansiar alguien de aquella posición social? ¿Qué podía no tener y que tanta necesidad de ello tuviera? Edwin parecía tener los pies más en la tierra, viviendo el presente, sabiendo que su familia siempre tendrá un techo y ventajas frente a otros.

Cuando el caballero la interrogó acerca de los escritos a los que se refería, a Liza se le escapó una pequeña patada dirigida a Sorpresa, a la que tuvo que pedirle disculpas una y mil veces para que entendiera que había sido sin querer. Si es que un caballo podía entender tal cosa.

- ¿A quién no le preocupan las sombras? -preguntó intentando no centrar el tema en aquello que realmente le preocupaba, la melancolía de su madre-. ¿O acaso me estáis diciendo que vuestras lecturas hablan siempre sobre la parte voluptuosa de la vida? ¿Quién no puede interesarse por intentar comprender lo que no comprende de si mismo y de su parte más oculta, leyendo a aquellos que han sabido expresar lo que nosotros sentimos y no sabemos como interpretar?

No quería parecer soberbia, tampoco infravalorar al caballero que la acompañaba. Intuía que se estaba excediendo en su conversación y no quería levantar nubes en un cielo tan despejado.

- Seguro que tenéis más sombras que nadie -declaró tras mirarle durante un instante-. Cuanto más amplia la sonrisa, más profundo el pesar.

Edwin Sinclair era peligroso en tanto en cuanto la joven Wakefield podía permitirle que lo fuera. Y eso, a una muchacha que estaba empezando a dejar que la vida la moviera de un lado al otro a su antojo, bailando con la suerte y bamboleándose a la vez que la casualidad, era un tanto peligroso, pues era bien sabido que una mujer no tenía permitido dejarse llevar tanto como un hombre por aquel entonces.

- Cualquier hombre que sepa disfrutar de la vida, sabe también que quiere disfrutar de algo más en una mujer que de su simple compañía. Al fin y al cabo es la guinda del pastel, y un caballero nunca tiene tanto que perder como una dama.

Temiendo ser demasiado directa y esperando no haber ofendido al caballero, Liza se disculpó.

- Discúlpeme. El paseo era conmigo, no con mis prejuicios injustificados.



I have been half in love with easeful Death, call'd him soft names in many a mused rhyme.
Marlowe
Marlowe
Mensajes: : 1394
Reputación: : 697
Mis links
https://www.instagram.com/marlowegraphics
Rango Marlowe

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Dom Oct 04, 2020 7:16 pm

El castillo de Warkworth
Edwin Sinclair
Con Lizabeta Wakefield
Hacienda Wakefield

Edwin prestó toda su atención a las palabras de Lizabeta, hasta tal punto que se encontró a sí mismo ansiando oír todas y cada una de las ideas que debían estar rondando por su cabeza. Una conversación interesante era, quizá, el más estimado de los placeres que su, en términos generales, monótona vida podía ofrecerle, muy por encima de la efímera satisfacción de un buen banquete o un cuadro pintado con maestría. Cuando su acompañante mencionó la incapacidad de algunos individuos para disfrutar de los bienes ofrecidos por sus circunstancias, no pudo evitar pensar en Christopher. La actitud de su hermano lo apenaba y enfurecía a partes iguales. ¿Cómo podía escoger la apatía como forma de vivir la vida?

Christopher nunca ha estado muy dispuesto a disfrutar del presente — replicó, ligeramente abstraído. — ¿Era así como lo recordabais?

Sacudió la cabeza brevemente y apartó a su hermano de sus pensamientos. No era momento ni lugar para hablar de las carencias del mayor de los Sinclair, y, en cualquier caso, no sería propio de caballeros criticar a quien no está presente para defenderse de las palabras vertidas contra su persona.

Es cierto que el hombre tiene cierta tendencia a divagar sobre aquello que le preocupa, pero no todos los escritos que hay en mi biblioteca se limitan a la superficie de la realidad que nos rodea. Los pensadores griegos como Aristóteles, Platón o Epicuro reflexionaron largo y tendido sobre cuestiones como la virtud, el bien y el mal o la consecución de una felicidad plena. No solo leo poemas sobre la belleza de un atarceder, mi señora, si bien es cierto que también los disfruto con cierta frecuencia — volvió a mirarla —. Podría daros algún libro, si lo deseáis.

Su montura resopló. Edwin se acomodó sobre el asiento y asió mejor las riendas que sostenían el morro del caballo.

Mm — frunció el ceño, pensativo —. Me preocupa que os hayáis hecho una idea de mí que no se corresponda con la realidad — su gesto se relajó con la disculpa de Lizabeta. Negó con la cabeza, suspirando profundamente —. No importa. No tendría que haberos preguntado. Os ruego que me disculpéis si os he incomodado, mi señora, no era en absoluto mi intención — hizo una breve pausa —. Quizá podríamos hablar ahora de temas más agradables. ¿En Escocia hay paisajes como éste? Tengo entendido que es algo así como un mundo aparte.— y la miró con curiosidad.

Mahariel
Mahariel
Mensajes: : 498
Reputación: : 48
Mis links
Cortázar - Nivel 2

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Dom Oct 18, 2020 4:38 pm

El castillo de Warkworth
Lizabeta Wakefield
Con Edwin Sinclair
Hacienda Wakefield

- ¿Qué puedo decir? Nos recuerdo a los tres sacados del mismísimo infierno -confesó sin poder evitar reírse-. Supongo que vuestra madre habrá agradecido el cambio de Christopher, y que seguirá manteniéndose en vela por las noches esperando el vuestro.

Liza se preguntaba si la madurez iba realmente reñida con la edad. Se preguntaba si Edwin algún día sería como su hermano, o ella misma como su madre. Bueno, no como su madre en particular, nadando sin vida entre los juncos, pero como una de esas mujeres chismosas con las que los hombres se casan pero que en el fondo no soportan. Daría lo que fuera por no convertirse en una de ellas. También agradecería no casarse con alguien que la menospreciara o infravalorara como solía suceder en aquellos círculos.

Otra sonrisa asomó en su rostro cuando Edwin mencionó a todos aquellos filósofos que ella ya conocía, y en su forma de hacerlo no encontró una pizca de condescendencia. No la trató como si necesitara saber quienes eran aquellos hombres, sino como a una igual.

- Estaría encantada de leer aquello que más os haya complacido, disgustado, aterrado o sorprendido. Cada libro que leemos es una pieza más de un puzzle que nadie se imagina.

La joven Wakefield no sabía si el motivo por el que le incomodaba hablar sobre su vida en Escocia pasaba por recordar a sus padres o tenía más que ver el hecho de tener que ocultar sus tristes finales.

- Le sorprenderían los paisajes de allí. Casi era imposible rodear nuestra casa y no ver algo maravilloso colocado en cada una de sus esquinas. Y aunque no negaré que es un sitio espléndido, siempre ha habido algo dentro de mi que quería volver aquí.

Como cualquier persona se habría imaginado al comenzar aquel paseo, Liza no tardaría mucho de caerse de su caballo y aquel parecía el momento idóneo. Sorpresa frenó en seco y la joven se escurrió hacia uno de los lados, cayendo sobre la hierba. Y aunque se había hecho algo de daño, era imposible que no se riera de aquella situación que sabía terminaría llegando.



I have been half in love with easeful Death, call'd him soft names in many a mused rhyme.
Marlowe
Marlowe
Mensajes: : 1394
Reputación: : 697
Mis links
https://www.instagram.com/marlowegraphics
Rango Marlowe

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Sáb Oct 31, 2020 5:42 pm

El castillo de Warkworth
Edwin Sinclair
Con Lizabeta Wakefield
Hacienda Wakefield

Los recuerdos de su infancia eran, en su mayoría, agradables. Sus primeros años de vida le habían dejado muchas historias que contar. Gracias a su posición en la familia Sinclair, Edwin había podido hacer casi todo lo que le había ido viniendo en gana sin tener que preocuparse en demasía por las consecuencias de sus acciones. Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando Lizabeta habló de la tan temida madurez que ya había adquirido su hermano y a la que él en particular se resistía. Sabía que el pasar de los años tenía por costumbre asesinar los sueños, y todavía le restaba mucho por hacer antes de rendirse ante sus obligaciones. Aún era pronto para pensar en aquellas cosas. Además, Christopher ya se preocupaba por los dos.

Estaré encantado de prestaros mi colección personal de libros, señorita — asintió, complacido —. Os haré una selección de las mejores obras que he podido leer hasta ahora, creo que os gustarán — hizo una pequeña pausa y la miró —. Será para mí un placer ofreceros este entretenimiento.

Quizá los Wakefield estaban aún ocupados con las gestiones que indefectiblemente requería un cambio de residencia, pero lo cierto es que, una vez terminados los trámites administrativos, no les quedaría mucho por hacer en aquella ciudad. Aquel era un lugar aburrido, en ocasiones frío y gris, y Edwin bien conocía el hastío que producía un entorno como ese. Él mismo había utilizado las páginas de todo tipo de libros como vía de escape a la realidad que lo rodeaba. Hubo un tiempo en el que prefirió la tinta al agua. Con el tiempo, comprendió que la ciudad tenía otros encantos. Esperaba poder enseñárselos a Lizabeta algún día.

La conversación continuó en un tono cordial, desenfadado. Siempre era agradable hablar de otros lugares. El mundo era tan grande y el tiempo tan limitado…

Quizá podríais regresar algún día, aunque fuese solo una visita — le propuso —. Podría acompañaros, si así lo deseáis, y quizá… — la yegua se detuvo y Edwin se giró a tiempo de ver a Lizabeta deslizándose sobre su lomo hasta perder el equilibrio. — ¡Lizabeta! — exclamó, haciendo que su propia montura parase. Se bajó del caballo y corrió hacia la muchacha. La encontró con el rostro desencajado en una mueca de confusión, pero, por lo demás, parecía encontrarse bien. Se inclinó a su lado y le tomó la mano. — ¿Estáis bien? — sus ojos se entrecerraron y la muchacha comenzó a reír. Edwin la miró sin comprender nada. Después, le fue imposible reprimir una sonrisa. — Qué susto. Lo lamento. Sorpresa puede ser un poco temperamental y… ha sido un error dejaros montarla — sostuvo la mano de la joven entre las suyas —. ¿Seguro que estáis bien?





Mi niñoooooo ♡ gracias por la medallita, Rhae
El castillo de Warkworth IjSX2AH
El castillo de Warkworth DEGlfK5
El castillo de Warkworth Firmas
gracias por los pack, amaryn y shadow kiss
brenton thwaites stan account:

El castillo de Warkworth 3x6mGpb
Mahariel
Mahariel
Mensajes: : 498
Reputación: : 48
Mis links
Cortázar - Nivel 2

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Jue Nov 05, 2020 12:41 pm

El castillo de Warkworth
Lizabeta Wakefield
Con Edwin Sinclair
Hacienda Wakefield

- A pesar del pronunciado dolor que sentiré mañana cuando me levante de la cama, creo que no podría tenerle más estima a esta yegua de la que ya le tengo. Yo también me habría tirado a mi misma si fuera tan patosa como jinete.

Liza aceptó la mano que Edwin le estaba ofreciendo, pero en lugar de usar ésta para levantarse, una sonrisa pícara asomó en su rostro y acto seguido tiró de Edwin dejándolo a la misma altura que ella.

- Estoy segura de que habéis entrenado a Sorpresa para que haga esto y poder jugar el papel de caballero, pero debíais haber intuído que tratándose de mi, esta vez no os iba a salir como esperábais y que acabaríais en el mismo suelo que yo.

Una vez más, volvían a ser niños. ¡Y cuanta falta parecía hacerles a los dos! Lejos de tantas normas y reglas, de tantos cuchicheos y juicios de moral.

Mientras la joven Wakefield esperaba la respuesta en combate de su adversario, se mantuvo firme a la espera de que no se le ocurriera algo tan rastrero como hacerle sufrir un ataque de cosquillas o jugarreta similar para darle su merecido por arrastrarle al suelo con ella. Mientras tanto, un pensamiento asomó en su mente y como no parecía haber problema ninguno en ser sincera con aquel hombre, lo repitió en voz alta.

- ¿Soléis hacer esto a menudo? ¿Tirar a las damas de su caballo para socorrerlas?

¿Qué importaba si él no había sido responsable de aquel desafortunado incidente. A partir de entonces lo sería.



I have been half in love with easeful Death, call'd him soft names in many a mused rhyme.
Marlowe
Marlowe
Mensajes: : 1394
Reputación: : 697
Mis links
https://www.instagram.com/marlowegraphics
Rango Marlowe

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Vie Nov 20, 2020 7:44 pm

El castillo de Warkworth
Edwin Sinclair
Con Lizabeta Wakefield
Hacienda Wakefield

Oh, no digáis eso — la reprendió Edwin con el ceño fruncido —. Estoy seguro de que Sorpresa no tiene ningún problema con vuestra forma de montar — hizo el amago de levantarse —, y creo que… —, pero no pudo hacerlo. Se vio arrastrado hacia el suelo. No ofreció resistencia, aquello le pilló desprevenido, y se encontró a sí mismo a escasos centímetros del rostro de Lizabeta.

Los pensamientos que lo habían asaltado al ver a la joven caer de su yegua desaparecieron. Su mente quedó vacía, no fue capaz de reaccionar. No sabía cómo hacerlo. Se habían saltado una o dos fases del cortejo. Ni en la más alocada de sus ensoñaciones Edwin podría haber supuesto que acabarían así. Trató de prestar atención a lo que decía Lizabeta, pero su cerebro solo fue capaz de captar palabras sueltas. Se le estaba haciendo difícil encontrarles un sentido.

¿Qué…? — alcanzó a decir, despertando de una súbita ensoñación. Apoyó un codo en la tierra. El polvo se adhirió a su ropa. La chispa en la mirada de Lizabeta lo trajo de vuelta a la realidad. Negó suavemente con la cabeza y apartó la mirada. — Oh, debí haberlo supuesto… — comenzó a hablar con el tono propio de un soliloquio de lo más teatrero. — Sois demasiado lista para estas triquiñuelas, pero vuestra inteligencia es vuestra perdición — devolvió la mirada a sus ojos y se aproximó a su rostro —. ¿Por qué accedisteis a este paseo si sabíais cuáles eran mis intenciones, hm? — arqueó ambas cejas. — ¿Por qué no protestasteis ante la asignación de las monturas? ¿Hm? — bajó el tono de su voz hasta desgarrarla en un susurro. — Quizá érais vos quien quería caer de la yegua para llamar mi atención y traerme hasta aquí — Edwin clavó la mirada en los ojos de Lizabeta —. ¡Preparaos! ¡Recibiréis vuestro merecido!

Entonces, dejó caer su máscara teatral y se entregó al momento. Él y Lizabeta se enzarzaron en una guerra de cosquillas, se revolcaron por el suelo, se agitaron los cabellos y llenaron sus ropas de tierra y polvo. El aroma de la hierba ascendió hasta ellos, les recordó al verano. La joven Wakefield rio, y Edwin rio con ella. Así hizo hasta que no pudo más. Se tumbó al lado de Lizabeta. Aspiró el momento y se embriagó de él. Cuando la muchacha lanzó aquella pregunta, Sinclair tomó una buena bocanada de aire y se giró para mirarla.

Decídmelo vos, señorita Wakefield — replicó, ya serio —. ¿Es eso lo que creéis? — y arqueó una ceja.



Mi niñoooooo ♡ gracias por la medallita, Rhae
El castillo de Warkworth IjSX2AH
El castillo de Warkworth DEGlfK5
El castillo de Warkworth Firmas
gracias por los pack, amaryn y shadow kiss
brenton thwaites stan account:

El castillo de Warkworth 3x6mGpb
Mahariel
Mahariel
Mensajes: : 498
Reputación: : 48
Mis links
Cortázar - Nivel 2

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Sáb Nov 21, 2020 12:28 am

El castillo de Warkworth
Lizabeta Wakefield
Con Edwin Sinclair
Hacienda Wakefield

Una vez Edwin comenzó a hablar, Lizabeta se acomodó de la misma forma que su acompañante mientras oía a éste, interesada por saber más acerca de sus intenciones, hubieran sido reales o sólo mera casualidad. No fue hasta que el hermano pequeño de los Sinclair se acercó, que la muchacha tomó una postura más defensiva, no queriendo mostrarse tan dispuesta como la dama de peor fama en la localidad.

- ¿Acaso sois tan simple como para que sin conoceros sepa ya vuestras intenciones? Me haríais un favor si me dijérais si todos los hombres de por aquí son así de transparentes. Así podré separar al rufián del caballero.

Aún con todo, la parte que más detestaba Liza de aquella conversación era que su acompañante tenía razón. ¿Pero a qué dama no le gustaba juguetear entre sus faldas?

Cuando Edwin susurró a su lado, un escalofrío recorrió su espalda y la irguió de inmediato en ese puritanismo que había olvidado minutos antes. No obstante, ¡ni un segundo le duró aquella máscara! pues el joven se la quitó cuando lanzó contra ella su mejor arma: las cosquillas. Sin darse cuenta, su peinado se deshizo y su faldón se embarró, pero poco le importaba. Sólo le importaba haber sobrevivido a aquel ataque a traición del que parecía haber salido sana, salva y sonriente. Ahora, con su rival tan indefenso y agotado como ella, era imposible no retrotraer su mente para recordar que lo que una vez había sido un juego de niños nunca más volvería a serlo.

- Poco importa lo que alguien que no os conoce pueda creer. De hecho ni siquiera las palabras que uséis para contestar a mi pregunta importan hasta que una persona demuestra a la otra que es de fiar. Si hay algo peor que una dama en apuros es una dama con una venda en los ojos, ¿no le parece?

No quería ofenderle. Sin embargo, estaba segura de que admiraría su cautela.



I have been half in love with easeful Death, call'd him soft names in many a mused rhyme.
Marlowe
Marlowe
Mensajes: : 1394
Reputación: : 697
Mis links
https://www.instagram.com/marlowegraphics
Rango Marlowe

Volver arriba Ir abajo

El castillo de Warkworth Empty

Sáb Nov 28, 2020 6:34 pm

El castillo de Warkworth
Edwin Sinclair
Con Lizabeta Wakefield
Hacienda Wakefield

Aunque ambos se habían despojado de la formalidad que se esperaba de un encuentro entre un hombre y una mujer en edad casadera, aún quedaban en ellos, y, sobre todo, en Lizabeta, restos del rígido protocolo que se les había enseñado. Ambos habían decidido romper las normas sociales al marchar por su cuenta a dar un paseo por los alrededores del pueblo, y algo tan inocente como el reencuentro de dos amigos tras más de una década separados podía suscitar todo tipo de habladurías.

Edwin podía imaginar qué se diría de ellos si se supiera que no solo habían tenido la desfachatez de compartir una velada juntos sin la compañía de una carabina, sino que, además, habían tenido a bien revolcarse por el suelo, destrozándose así las ropas, e ignorar las mil y una normas no escritas sobre el contacto físico entre hombres y mujeres. Sus respectivas familias palidecerían ante el escarnio público de sus conciudadanos, cuyas miradas acusadoras y lenguas afiladas se encargarían de hacer jirones las reputaciones de ámbos jóvenes y, por extensión, de sus padres, hermanos, e incluso tíos y primos que tuviesen la mala suerte de vivir en el mismo lugar que los primeros.

Fue entonces cuando el rubio comprendió por qué Lizabeta insistía en alejarlo de ella. Edwin entendió que, por más que intentase mostrarle su lado más amable, no confiaría plenamente en él. Quizá lo haría si lograba demostrar que sus intenciones con ella no estaban emponzoñadas por su ambición personal. No le importaban sus posesiones, ni tampoco quería inflar con su conquista su ego masculino. Estaba con ella porque disfrutaba del tiempo que pasaban en compañía, y eso era todo. Suspiró. Ojalá fuese capaz de verlo.

— respondió, ligeramente abatido —. Tenéis toda la razón — se incorporó para mirarla a los ojos —. Sé que nada de lo que os diga podrá haceros cambiar de opinión. Las palabras son solo eso, palabras, y lo que hoy os diga puede no ser cierto mañana — alzó la vista para contemplar el horizonte —. Si me lo permitís, dejaré que seáis vos misma quien pueda responder a vuestra pregunta. El tiempo que pasemos juntos quizá os ayude a formaros una opinión sobre mí, y por seguro será más acertada que cualquier imagen que pueda ofreceros.

Sonrió y ayudó a Lizabeta a ponerse en pie. Reanudaron la marcha hacia el castillo de Warkworth en un ambiente de franca cordialidad, quizá algo más distendido que el que habían respirado hasta entonces. Si los árboles hablasen, Sinclair y Wakefield podrían estar seguros de que los habrían metido en un buen lío. Por fortuna, el camino guardaría su secreto.



Mi niñoooooo ♡ gracias por la medallita, Rhae
El castillo de Warkworth IjSX2AH
El castillo de Warkworth DEGlfK5
El castillo de Warkworth Firmas
gracias por los pack, amaryn y shadow kiss
brenton thwaites stan account:

El castillo de Warkworth 3x6mGpb
Mahariel
Mahariel
Mensajes: : 498
Reputación: : 48
Mis links
Cortázar - Nivel 2

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba