2 participantes
Página 2 de 2. • 1, 2
Sáb Mar 13, 2021 3:15 pm por Myshella
Recuerdo del primer mensaje :
ubo un tiempo en que los cuatro príncipes del Antiguo Reino se vieron enfrentados.
El mayor de ellos, Mor'du, quiso gobernar solo, y recurrió a una bruja para pedirle un hechizo que cambiara su destino.
Pero los encantamientos siempre son caprichosos. Y el príncipe se transformó en oso Así, convertido en bestia, derrotó a sus hermanos y destruyó el reino.
Mérida le conoce bien.
Por su causa, su padre, el rey Fergus, perdió una pierna.
Por su causa, casi pierden la vida ella y su madre.
Su madre...quien estuvo apunto de sufrir un destino similar, transformada en la misma bestia, por el mismo hechizo, provocado por ella.
Quizá por eso sea la persona adecuada para saber que, en ocasiones, las leyendas no nos lo explican todo. Que en ocasiones, las maldiciones no se han generado del modo en que uno cree. Pudiera ser que la historia del antiguo príncipe no ocurriera del modo en que nos la han narrado.
Y puede, quizás, que tras la mirada de la bestia lata aún un corazón humano.
Bear curse
What the legends hide
H
El mayor de ellos, Mor'du, quiso gobernar solo, y recurrió a una bruja para pedirle un hechizo que cambiara su destino.
Pero los encantamientos siempre son caprichosos. Y el príncipe se transformó en oso Así, convertido en bestia, derrotó a sus hermanos y destruyó el reino.
Mérida le conoce bien.
Por su causa, su padre, el rey Fergus, perdió una pierna.
Por su causa, casi pierden la vida ella y su madre.
Su madre...quien estuvo apunto de sufrir un destino similar, transformada en la misma bestia, por el mismo hechizo, provocado por ella.
Quizá por eso sea la persona adecuada para saber que, en ocasiones, las leyendas no nos lo explican todo. Que en ocasiones, las maldiciones no se han generado del modo en que uno cree. Pudiera ser que la historia del antiguo príncipe no ocurriera del modo en que nos la han narrado.
Y puede, quizás, que tras la mirada de la bestia lata aún un corazón humano.
Puede, incluso, que no sea tarde todavía para recuperarle.
Mérida Princesa celta — Amy Manson — Timelady |
Mor'du Oso, príncipe maldito — Gerald Butler—Myshella |
1x1 — Inspired — Películas — Brave
XIII
- código de respuesta:
- Código:
<center><div class="tptsq1"><div class="tptbksq"><div style="background: #2ea333" class="tptbklit"></div><div style="background: #2ea333;" class="tptbkbig"></div></div><div style="background: url(IMAGEN);border:10px solid #2ea333;" class="tptimg1"></div>
<div class="tpttit">TU TITULO</div><div class="tptstit">Busca un subtítulo guay</div>
<div class="tpttxt">Tu texto por aquí
</div>
<div class="tptdat">¿CAPíTULO? — ¿CUANDO? — ¿QUIÉN?</div></div>
[url=https://www.treeofliferpg.com/u967]<div class="creditosxiii">XIII</div>[/url]</center>
<style type="text/css">.tpttit{font-family:'Imbue';width:300px;height:auto;font-size:30px;padding:10px 0px 10px 0px;color: #2ea333;line-height:41px;text-transform:uppercase;}.tptletsq{float:left;width:auto;height:auto;padding:5px 8px 2px 10px;}.tptlet{font-family:'Imbue';border:1px solid #2ea333;width:auto;height:auto;font-size:32px;padding:7px 7px 7px 7px;color: #2ea333;line-height:41px;text-transform:uppercase;}.tptimg1{position:relative;background-position:center !important;width: 140px; height: 140px;background-size:cover !important;border-radius:100%;margin-top:-110px;}.tptdat{letter-spacing:2px;width:290px;height:auto;background: #2ea333;font-family:'Hind Madurai';font-size:9px; text-align:center;color: #fff;text-transform: uppercase;line-height:13px;padding:5px;}.tptbksq{overflow:hidden;width: 300px;height:150px;}.tptbklit{background-position:center !important;background-size:cover !important;width: 300px; height: 230px;transform:skewY(-7deg);margin-top:-100px;}.tptbkbig{background-position:center !important;background-size:cover !important;width: 300px; height: 220px;transform:skewY(-15deg);margin-top:-244px;}.tptsq1{width:300px;height:auto;border:solid #e1e1e1 1px;padding:6px;}.tri{width: 0;height: 0;border-bottom: 50px solid white;border-right: 410px solid transparent;margin-top:-49px;}.tpttxt{color:#333;padding:20px;font-family:'Hind Madurai';text-align:justify;font-size:11px;line-height:14px;height:auto;background:#FFF}.tptstit{letter-spacing:2px;width:250px;font-family: 'Hind Madurai'; font-size:10px; text-align:center;color: #111;text-transform: uppercase;line-height:13px;}.creditosxiii{font-family:impact;font-size:8px;color:#bbb}</style><link href="https://fonts.googleapis.com/css2?family=Imbue:wght@500&display=swap" rel="stylesheet"><link href="https://fonts.googleapis.com/css2?family=Hind+Madurai&display=swap" rel="stylesheet">
Última edición por Myshella el Lun Jul 25, 2022 3:56 pm, editado 1 vez




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Jue Ene 27, 2022 7:01 am por Timelady
The darkest cave
Capítulo I
Apenas se lo estaba colgando le pareció oír un murmullo.
Pero estaba claro que había sido su imaginación.
Debían ser las muchas ganas que tenía de que aquello funcionara y poder largarse de allí tranquilamente. Porque si no funcionaba, tampoco es que se fueran a quedar, pero menuda pérdida de tiempo y a ver cómo diablos conseguían algo.
El caso es que de pronto, mientras le miraba, esperando a ver si escuchaba algo.
Sí que lo escuchó.
Era una voz grave, fuerte, y con un marcado acento de los clanes de las montañas.
Una voz masculina, casi majestuosa.
Y que venía, nada menos que de aquel oso.
Mérida le escuchó, con los ojos abiertos, tratando de hacerse a la idea de que podía entender a un oso. A un príncipe transformado en oso al menos. Y se quedó así parada durante quizá más tiempo de la cuenta.
Hasta que empezó a contar, hastiado, y preguntó si se la comía.- No. No hace falta que te la comas. -Respondió la pelirroja, aún sin creérselo mucho pronunció.- Resulta que esta cosa funciona. -Señaló el colgante.- Te escucho.
Pero estaba claro que había sido su imaginación.
Debían ser las muchas ganas que tenía de que aquello funcionara y poder largarse de allí tranquilamente. Porque si no funcionaba, tampoco es que se fueran a quedar, pero menuda pérdida de tiempo y a ver cómo diablos conseguían algo.
El caso es que de pronto, mientras le miraba, esperando a ver si escuchaba algo.
Sí que lo escuchó.
Era una voz grave, fuerte, y con un marcado acento de los clanes de las montañas.
Una voz masculina, casi majestuosa.
Y que venía, nada menos que de aquel oso.
Mérida le escuchó, con los ojos abiertos, tratando de hacerse a la idea de que podía entender a un oso. A un príncipe transformado en oso al menos. Y se quedó así parada durante quizá más tiempo de la cuenta.
Hasta que empezó a contar, hastiado, y preguntó si se la comía.- No. No hace falta que te la comas. -Respondió la pelirroja, aún sin creérselo mucho pronunció.- Resulta que esta cosa funciona. -Señaló el colgante.- Te escucho.
Mérida — Gruta en las montañas — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Vie Feb 04, 2022 12:24 pm por Myshella
The darkest cave
Capítulo I
-...seis, cinco, cuatro, tres, d...-
Se detuvo de golpe, y sacudió la cabeza. Con fuerza. A un lado y otro-Me ha entrado una abeja en el oído- masculló, dirigiéndose a la anciana- me ha parecido que ella me respondía.
La tallista alzó una ceja y arrugó la nariz.
Mor'du, atento a ella, arrugó el entrecejo, estiró el morro hacia adelante, y acabó por abrir los ojos de par en par.
Así, grandes y redondos.
-Oh.-dijo entonces- ¡OH!-volviéndose a Mérida- ¿Funciona? ¿De verdad? A ver, a ver...
Pareció dudar un momento, buscando qué decir que fuera suficientemente punzante como para saber si la princesa le contestaba por pura inercia, o de verdad le oía.
-Aún me sabe a palo seco la pierna de tu padre. ¡Qué mal gusto tiene ese hombre! ¿A tu madre no se le ha ocurrido nunca tirarle, con el resto de desperdicios, el jabón ese de ortiga, o a saber de qué, con el que debe frotarse la piel? Huele peor que una nutria embarrada.
Ora sentado sobre sus cuartos traseros, estiró un poco el cuello, acercando el morro para olerla a ella...a esperas de reacción alguna.
-Idiota...-musitó la tallista, negando con la cabeza.
-Es verdad- insisitó él, muy digno.
Y...¿sí?¿no?¿Le oía?
-Si esto funciona, se exactamente a dónde quiero ir. A las ruinas del primer Dan Brough.
El lugar que él mismo había destruido. Allí donde mató a sus hermanos.
La mirada del oso se apagó por un momento.
-Necesito dedos humanos para abrir la dichosa puerta.
Si es que la puerta seguía donde la dejó, claro. Porque no había regresado a ese lugar en décadas.
-Pero mira que me cuesta creer que tu hechizo funcione como debe; eso, para empezar. Y que justamente sea la hija de Fergus la que vaya a ayudarme, más.
Sin embargo, la miraba a ella.
A Mérida.
En un instante en el que la esperanza decidió hacerse un hueco en su corazón, volvió a dirigirse a ella. En esa ocasión, en un murmullo mucho más bajo. Un tanto quebrado.
-¿Lo harías?
Mor'du — En las montañas — con Mérida, Angus y la bruja
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Mar Mar 15, 2022 2:21 pm por Timelady
The darkest cave
Capítulo I
El oso parecía no creer que fuera cierto que le escuchara y necesitó que la tallista se lo confirmase, aunque fuera de forma silenciosa.
Mérida le dio su tiempo, porque ella también estaba un poco asombrada de que la bruja hubiera hecho algo bien.
Y no es que le importase hacer un par de pruebas para ver si de verdad funcionaba.
Pero aquel oso estúpido no tuvo otra cosa de la que hablar salvo de su padre y la pierna que le había arrebatado. Además de insultarle de un modo bastante grotesco.
- ¡Pero serás....! -A pesar de sus ganas, los insultos que harían enrojecer a su madre y lavarle la boca con jabón, los soltó en murmullos más para sí que para él.- ¿De verdad que eso es lo primero que se te ocurre decirme? Ni siquiera un "Gracias por tu ayuda, Mérida. Me habría quedado tieso en esa cueva de no ser por ti" -Exclamó haciendo la imitación más petulante que pudo de su voz.- No, es mejor venir a insultar a mi padre. ¿Será posible?
Se cruzó de brazos, indignada.
Escuchando entonces sus planes.
Visitar el primer Dan Brough sonaba peligroso y lejano... no estaba segura de que su padre hubiera vuelto ya a casa, aunque probablemente seguiría con su cacería eterna, teniendo en cuenta que su presa estaba ahí con ella. Solo esperaba que diera por hecho que se había vuelto a casa y no avisara a su madre para confirmar.
Y tenía razón en que su alianza era de lo más extraña.
De no haber sido por los fuegos habría terminado con su vida sin miramientos.
Sin embargo, allí estaba, ayudándole.
Pero había visto al príncipe encerrado dentro, en una cárcel que ya duraba siglos.
Convertido en una bestia terrible.
Quería aceptar, claro. Sin embargo...
- ¿Qué pasará si no funciona? Si no conseguimos nada... -Dijo en cambio.- ¿Seguirás atacando sin más nuestras aldeas como has hecho todo este tiempo? ¿O tratarás de controlarte como lo estás haciendo ahora? -Al parecer estaba aprendiendo de su madre. Porque hacía no tanto habría aceptado unirse a aquella aventura sin más. Ahora ponía un precio, ponía sobre la mesa la paz para los suyos.
Mérida le dio su tiempo, porque ella también estaba un poco asombrada de que la bruja hubiera hecho algo bien.
Y no es que le importase hacer un par de pruebas para ver si de verdad funcionaba.
Pero aquel oso estúpido no tuvo otra cosa de la que hablar salvo de su padre y la pierna que le había arrebatado. Además de insultarle de un modo bastante grotesco.
- ¡Pero serás....! -A pesar de sus ganas, los insultos que harían enrojecer a su madre y lavarle la boca con jabón, los soltó en murmullos más para sí que para él.- ¿De verdad que eso es lo primero que se te ocurre decirme? Ni siquiera un "Gracias por tu ayuda, Mérida. Me habría quedado tieso en esa cueva de no ser por ti" -Exclamó haciendo la imitación más petulante que pudo de su voz.- No, es mejor venir a insultar a mi padre. ¿Será posible?
Se cruzó de brazos, indignada.
Escuchando entonces sus planes.
Visitar el primer Dan Brough sonaba peligroso y lejano... no estaba segura de que su padre hubiera vuelto ya a casa, aunque probablemente seguiría con su cacería eterna, teniendo en cuenta que su presa estaba ahí con ella. Solo esperaba que diera por hecho que se había vuelto a casa y no avisara a su madre para confirmar.
Y tenía razón en que su alianza era de lo más extraña.
De no haber sido por los fuegos habría terminado con su vida sin miramientos.
Sin embargo, allí estaba, ayudándole.
Pero había visto al príncipe encerrado dentro, en una cárcel que ya duraba siglos.
Convertido en una bestia terrible.
Quería aceptar, claro. Sin embargo...
- ¿Qué pasará si no funciona? Si no conseguimos nada... -Dijo en cambio.- ¿Seguirás atacando sin más nuestras aldeas como has hecho todo este tiempo? ¿O tratarás de controlarte como lo estás haciendo ahora? -Al parecer estaba aprendiendo de su madre. Porque hacía no tanto habría aceptado unirse a aquella aventura sin más. Ahora ponía un precio, ponía sobre la mesa la paz para los suyos.
Mérida — Gruta en las montañas — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Dom Abr 03, 2022 7:20 am por Myshella
The darkest cave
Capítulo I
La ventaja de estar cubierto de pelo de arriba abajo era-entre otras- que cuando uno se ponía rojo de vergüenza, pues no se notaba.
Nada de nada.
Así que, si se sentaba, se rascaba con la pata trasera, y procuraba que sus orejas no bajaran demasiado- no del todo- pues uno salia más o menos dignamente del momentito de autocensura.
Porque bueno...incluso un oso podía reconocer que su comentario no había sido precisamente el más acertado para entablar conversación, por vez primera, con aquella a la que le vas a pedir ayuda.
-Mis discupas- masculló Mor'du-gracias.
Y su piel humana, la oculta bajo la mata de pelo, se encendió un poco más cuando Mérida le preguntó qué pasaria si no lo lograba, si no daba con el modo de revertir la maldición.
-Eso tendría que preguntárselo a ella- señaló con el hocico a la bruja- aunque tampoco me fiaría de sus respuestas.
-Yo también te aprecio- te castañeó la tallista-de nada por cumplir tu deseo, hace ya tantos años.
En ese instante, el rojo oculto de Mor'du se trasnformó, de la vergüenza a la ira, y el oso se abalanzó sobre la anciana, a la que tiró al suelo.
Las patas sobre su pecho, rugió, babeante, a apenas dos centímetros del arrugado rostro.
-No te engullo ahora mismo porque las pasas no me gustan- gruñó, más.
No había salido de encima de la mujer, cuando se volvió a contestar a Mérida, con un poco más de seriedad.
-Mi mente animal acumula toda la rabia de mi fracaso y mi error, y yo no siempre la controlo. De hecho, cada vez menos. Te prometería que no, que no atacaré ninguna otra aldea, pase lo que pase, a cambio de tu ayuda. Pero nunca hice promesas que no pudiera cumplir. Así que te prometo esto otro: si no damos con el modo de revertir mi hechizo, si no funciona en...no se, el tiempo que tu establezcas, entonces dejaré que me mates y no tendrás que preocuparte más. Ni tu ni nadie.
Se apartó de la tallista, a la que dedicó un último bufido, mientras ella recomponía su maltrecho moño y se sacudía la falda, además de soltar un par de puajs por las babas.
Caminó hasta la joven de cabellos encendidos. ¿Siempre los habia llevado tan revueltos? Luego dicen del pelaje de algunos, en el boque...
Acercó el morro a la joven, bajó- entonces sí-las orejas, y entrecerró los ojos pardos, para fijarlos en los iris claros como el cielo.
-¿Tenemos un trato, hija de Fergus?
Mor'du — En las montañas — con Mérida, Angus y la bruja
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Vie Jun 24, 2022 11:27 am por Timelady
The darkest cave
Capítulo I
Se cruzó de brazos, cabeza alta, mirada altiva... cuando quería podía poseer el porte digno de la reina que quizá fuera algún día. Las lecciones de su madre tenían que servir para algo.
Y en aquel momento tomó esa pose para recibir las disculpas del gigantesco oso y preguntarle por lo que sucedería si no eran capaces de cambiarle, de devolverle su naturaleza humana.
Pero entonces, tras el breve intercambio con la vieja, se abalanzó sobre ésta.
Mérida cambió por completo a su posición defensiva, arco preparado, cuerda tensada, flecha apuntando al animal.- Mor'du, basta. -Dijo entre dientes.
Se volvió a ella y explicó lo que sucedía.
Mérida recordó lo que había sucedido con su madre, aunque al parecer para el príncipe de la leyenda era un proceso más lento o que había conseguido neutralizar a base de años, ¿siglos?, metido en la piel de aquel oso.
Bajó el arco, dispuesta a escuchar lo que le proponía a cambio.
Apretó los labios, seria. Tragó saliva al escuchar su propuesta.
Era una oferta muy noble, un sacrificio. Quizá un querer abandonar este mundo en sus propios términos y no transformado en una bestia sin control alguno.
No lo sabía, pero le parecía valiente.
Cuando se acercó a ella, no apartó la mirada.
- Tenemos un trato. -Respondió con la seriedad que aquel momento y promesa requería.
La tallista carraspeó un poco, haciendo que apartase la mirada. Los ojos del oso eran demasiado intensos y sentía que la atrapaban en las pocas ocasiones en que se habían enfrentado de aquel modo.
- Antes de emprender el viaje debería regresar a casa, coger provisiones y, sobre todo, poner una excusa razonable para mi ausencia. -Decidió, esperando que el oso estuviera de acuerdo.- No será un viaje corto y supongo que no será tan sencillo como llegar para lograr algo. No quisiera que mis padres se preocupasen de más y empezaran a seguirnos.
Y en aquel momento tomó esa pose para recibir las disculpas del gigantesco oso y preguntarle por lo que sucedería si no eran capaces de cambiarle, de devolverle su naturaleza humana.
Pero entonces, tras el breve intercambio con la vieja, se abalanzó sobre ésta.
Mérida cambió por completo a su posición defensiva, arco preparado, cuerda tensada, flecha apuntando al animal.- Mor'du, basta. -Dijo entre dientes.
Se volvió a ella y explicó lo que sucedía.
Mérida recordó lo que había sucedido con su madre, aunque al parecer para el príncipe de la leyenda era un proceso más lento o que había conseguido neutralizar a base de años, ¿siglos?, metido en la piel de aquel oso.
Bajó el arco, dispuesta a escuchar lo que le proponía a cambio.
Apretó los labios, seria. Tragó saliva al escuchar su propuesta.
Era una oferta muy noble, un sacrificio. Quizá un querer abandonar este mundo en sus propios términos y no transformado en una bestia sin control alguno.
No lo sabía, pero le parecía valiente.
Cuando se acercó a ella, no apartó la mirada.
- Tenemos un trato. -Respondió con la seriedad que aquel momento y promesa requería.
La tallista carraspeó un poco, haciendo que apartase la mirada. Los ojos del oso eran demasiado intensos y sentía que la atrapaban en las pocas ocasiones en que se habían enfrentado de aquel modo.
- Antes de emprender el viaje debería regresar a casa, coger provisiones y, sobre todo, poner una excusa razonable para mi ausencia. -Decidió, esperando que el oso estuviera de acuerdo.- No será un viaje corto y supongo que no será tan sencillo como llegar para lograr algo. No quisiera que mis padres se preocupasen de más y empezaran a seguirnos.
Mérida — Gruta en las montañas — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Sáb Jul 02, 2022 11:19 am por Myshella
The darkest cave
Capítulo I
Tenemos un trato.
Nunca había extrañado más tener manos como en aquel momento.
Un ceannard cinnidh en condiciones habría de poder estrechar la mano de aquel con quien establece un acuerdo; más, teniendo en cuenta que la otra venia a ser de rango similar al suyo- sólo similar; él estaba por encima, que ella aún no había heredado a nadie- y de otro clan. Vecino, que no el mismo.
Tuvo que limitarse a echarse atrás, y asentir con su enorme cabezota.
Eso sí.
Tardó un poco más de lo necesario en apartar la mirada de la de la joven. Porque en aquellos iris brillaba una fuerza de la que no había acabado de ser consciente, a pesar de todo.
Es decir...que Mérida era una mujer valiente, resultaba evidente. Pero había algo más. Un trasfondo fascinante.
Apartó vista y pensamiento, tildándolo de excentridad estúpida, por parte suya.
Y se centró en lo que proponía.
Desde luego, tenía razón. Toda.
No podían emprender aquella aventura con Fengus pisándoles los talones. No serviría de nada.
Porque en algún momento el rey del clan DunBroch le tocaría las narices de más, y acabaría comiéndose la otra pierna, lo veía venir...
-Diles que vas a las ruinas del Antiguo Reino- quizá era más sencillo contar una verdad a medias- antes de que llegue el sexto día del ciclo lunar, para cortar el muérdago que crece en el roble sagrado. Todo el mundo sabe que seguir el ritual ofrece protección y sabiduría a quien empuña la daga ritual. Teniendo en cuenta que eres la heredera de tu padre, a todos les parecerá sensato y apropiado que busques esa sabiduría. Y, por añadido, hasta un niño de pecho sabe que estas cosas hay que hacerlas solo. O sola, en tu caso.
Y además eso establecia un tempo. Una fecha límite para lograr su propósito o acabar, de una vez por todas, con aquella maldición, enviándole a reunirse con los espíritus hasta la próxima reencarnación.
Mor'du — En las montañas — con Mérida
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Jue Jul 14, 2022 5:55 am por Timelady
The darkest cave
Capítulo I
Esperaba que estuviera de acuerdo con su plan de regresar a casa antes de poder partir a ayudarle. Necesitaban cubrirse las espaldas.
Pero lo que la sorprendió fue la idea del muérdago. Ni siquiera lo había pensado.
Claro que conocía la tradición y leyenda, pero hasta aquel momento no le había hecho demasiado caso a esas historias. Además de que como mujer parecían no tener necesidad de recordarle los rituales propios de los hombres.
Asintió pues.
- Parece un buen plan. A mi madre no le hará gracia, pero un buen plan. -Porque la reina preferiría que fuera acompañada de alguien de confianza, por ser una travesía larga y por el lugar al que iba a dirigirse. La antigua guarida de aquel oso, ni más ni menos. Si supiera que ahora tenían una alianza.
Hizo una señal a Angus para que se acercara y buscó en sus alforjas la comida que llevaba.- Seguro que prefieres la carne de venado antes que el oro. -Le dijo a la tallista. Mucha gente la prefería, sobre todo si vivían de medios que no fuera el comercio. Y a la bruja no le vendría mal comerse un buen estofado a su salud.- Por tu ayuda. -Se lo ofreció y esperó a que lo tomase. Aún cuando les debía un par de favores, Mérida no era el tipo de persona que se aprovechaba de los demás y aquello era lo mínimo que podía hacer.
Después de aquello, montó sobre Angus en un solo movimiento.- Te veré mañana a medio día en el círculo de piedra. -Propuso a Mor'du.
Cuando estuvieron de acuerdo, ambos partieron de allí, caminos separados para hacer lo necesario antes de empezar aquella aventura.
Pero lo que la sorprendió fue la idea del muérdago. Ni siquiera lo había pensado.
Claro que conocía la tradición y leyenda, pero hasta aquel momento no le había hecho demasiado caso a esas historias. Además de que como mujer parecían no tener necesidad de recordarle los rituales propios de los hombres.
Asintió pues.
- Parece un buen plan. A mi madre no le hará gracia, pero un buen plan. -Porque la reina preferiría que fuera acompañada de alguien de confianza, por ser una travesía larga y por el lugar al que iba a dirigirse. La antigua guarida de aquel oso, ni más ni menos. Si supiera que ahora tenían una alianza.
Hizo una señal a Angus para que se acercara y buscó en sus alforjas la comida que llevaba.- Seguro que prefieres la carne de venado antes que el oro. -Le dijo a la tallista. Mucha gente la prefería, sobre todo si vivían de medios que no fuera el comercio. Y a la bruja no le vendría mal comerse un buen estofado a su salud.- Por tu ayuda. -Se lo ofreció y esperó a que lo tomase. Aún cuando les debía un par de favores, Mérida no era el tipo de persona que se aprovechaba de los demás y aquello era lo mínimo que podía hacer.
Después de aquello, montó sobre Angus en un solo movimiento.- Te veré mañana a medio día en el círculo de piedra. -Propuso a Mor'du.
Cuando estuvieron de acuerdo, ambos partieron de allí, caminos separados para hacer lo necesario antes de empezar aquella aventura.
Mérida — Gruta en las montañas — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Lun Jul 25, 2022 3:45 pm por Myshella
The old realm
Capítulo II
Mor'du sabía que era un buen plan.
Era tradición, deber, honor, todo junto.
Tanto si el sucesor era él como si era ella.
De hecho, y si aquello salía bien, antes de regresar, la hija de Fergus debería cumplir con ese ritual.
Si todo salía bien, él se encargaría de acompañarla y asegurarde de que así fuera.
Aquella noche el oso regresó a su cueva.
Más allá de la cabaña de la bruja ebanista, siguiendo el sendero que los fuegos fatuos se empeñaban en indicar.
Como si necesitara él que unos entes juguetones marcaran el sendero de su maldición.
Soñó con sus hermanos. Soñó con su padre, su castillo. Soñó con un tiempo que había quedado atrás. Tanto, que de no estar maldito, él no podría contar.
El sueño, pero, fue derivando en pesadilla.
Una en la que la muerte de sus hermanos se repetía; una en que sentía vívido el dolor de su transformación.
Porque la suya dolió. No sabría, y desde luego no pensaba preguntar, si la de la reina Elinor habría sido así.
Aún en sueños, se apiadó de ella...por si acaso.
Luego, el sueño llegó a un momento futuro. Uno en que la maldición cesaba, y él recuperaba su aspecto humano.
Y...
Al instante, mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción viendo de nuevo sus rasgos originales, la carne y el hueso se desvanecían, tornaban arena. Se deshacía...como si el tiempo quisiera cobrarse, de golpe, todos los años que él le habia robado, aun sin proponerselo.
Despertó en un bramido que debió sentirse a lo largo y ancho del bosque.
Pesado, curiosamente febroso, se puso a andar. Un tanto tambaleante, un tanto presa de confusión.
Para cuando alcanzó el círculo de piedra el sol no estaba aún en su posición más alta.
Llegaba pronto.
Y el oso se alzó sobre sus patas delanteras, volvió a gruñir.
Luego se dejó caer, cediendo de nuevo ante un sueño inquieto y frío.
Era tradición, deber, honor, todo junto.
Tanto si el sucesor era él como si era ella.
De hecho, y si aquello salía bien, antes de regresar, la hija de Fergus debería cumplir con ese ritual.
Si todo salía bien, él se encargaría de acompañarla y asegurarde de que así fuera.
Aquella noche el oso regresó a su cueva.
Más allá de la cabaña de la bruja ebanista, siguiendo el sendero que los fuegos fatuos se empeñaban en indicar.
Como si necesitara él que unos entes juguetones marcaran el sendero de su maldición.
Soñó con sus hermanos. Soñó con su padre, su castillo. Soñó con un tiempo que había quedado atrás. Tanto, que de no estar maldito, él no podría contar.
El sueño, pero, fue derivando en pesadilla.
Una en la que la muerte de sus hermanos se repetía; una en que sentía vívido el dolor de su transformación.
Porque la suya dolió. No sabría, y desde luego no pensaba preguntar, si la de la reina Elinor habría sido así.
Aún en sueños, se apiadó de ella...por si acaso.
Luego, el sueño llegó a un momento futuro. Uno en que la maldición cesaba, y él recuperaba su aspecto humano.
Y...
Al instante, mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción viendo de nuevo sus rasgos originales, la carne y el hueso se desvanecían, tornaban arena. Se deshacía...como si el tiempo quisiera cobrarse, de golpe, todos los años que él le habia robado, aun sin proponerselo.
Despertó en un bramido que debió sentirse a lo largo y ancho del bosque.
Pesado, curiosamente febroso, se puso a andar. Un tanto tambaleante, un tanto presa de confusión.
Para cuando alcanzó el círculo de piedra el sol no estaba aún en su posición más alta.
Llegaba pronto.
Y el oso se alzó sobre sus patas delanteras, volvió a gruñir.
Luego se dejó caer, cediendo de nuevo ante un sueño inquieto y frío.
Mor'du — En el círculo de piedra — con Mérida
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Dom Jul 31, 2022 12:14 pm por Timelady
The old realm
Capítulo II
Bueno, no fue tan complicado.
Su madre había intentado hacerla esperar el regreso de su padre y la partida de caza. Haciendo además bastantes preguntas sobre los motivos que la habían llevado a separarse de ellos.
Pero al final consiguió convencerla de que había poco tiempo para el ritual y no podía esperar. Era algo importante y su madre terminó cediendo.
Los que se lo pusieron más complicado fueron sus hermanos. Los tres se ofuscaron con la idea de acompañarla y no aceptaban el hecho de que tenía que ir sola. Aunque solo fuera parte del camino querían ir con ella para vivir una aventura.
Y vaya si lo sería, si los dejaba acompañarla y conocían a Mor'du, no sabía cómo podría finalizar aquello.
Solo lo consiguió prometiéndoles otra aventura en el futuro. Les prometió ir con ellos a las ruinas del antiguo reino. Como si no fuera ese su destino ahora.
En cualquier caso, todo estaba preparado para su marcha al día siguiente. Tras despedirse con cariño de su madre y los demás, montó sobre Angus, que portaba todas las provisiones necesarias, y salió galopando del castillo.
Trató de no retrasarse, pero el sol ya estaba en su cénit cuando avistó las piedras. Apretó un poco más el paso para llegar allí, después de escuchar el gruñido a lo lejos. Se colocó el colgante de la bruja, que se había quitado para eludir las preguntas sobre su origen, y se acercó.
- Veo que estás de tan buen humor como de costumbre. -Le dijo al oso.- ¿La herida sigue bien? Deberíamos haberle pedido a la bruja que le echara un ojo. -No se le había ocurrido, con tanta discusión...
Su madre había intentado hacerla esperar el regreso de su padre y la partida de caza. Haciendo además bastantes preguntas sobre los motivos que la habían llevado a separarse de ellos.
Pero al final consiguió convencerla de que había poco tiempo para el ritual y no podía esperar. Era algo importante y su madre terminó cediendo.
Los que se lo pusieron más complicado fueron sus hermanos. Los tres se ofuscaron con la idea de acompañarla y no aceptaban el hecho de que tenía que ir sola. Aunque solo fuera parte del camino querían ir con ella para vivir una aventura.
Y vaya si lo sería, si los dejaba acompañarla y conocían a Mor'du, no sabía cómo podría finalizar aquello.
Solo lo consiguió prometiéndoles otra aventura en el futuro. Les prometió ir con ellos a las ruinas del antiguo reino. Como si no fuera ese su destino ahora.
En cualquier caso, todo estaba preparado para su marcha al día siguiente. Tras despedirse con cariño de su madre y los demás, montó sobre Angus, que portaba todas las provisiones necesarias, y salió galopando del castillo.
Trató de no retrasarse, pero el sol ya estaba en su cénit cuando avistó las piedras. Apretó un poco más el paso para llegar allí, después de escuchar el gruñido a lo lejos. Se colocó el colgante de la bruja, que se había quitado para eludir las preguntas sobre su origen, y se acercó.
- Veo que estás de tan buen humor como de costumbre. -Le dijo al oso.- ¿La herida sigue bien? Deberíamos haberle pedido a la bruja que le echara un ojo. -No se le había ocurrido, con tanta discusión...
Mérida — En el círculo de piedra — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Mar Ago 16, 2022 12:14 pm por Myshella
The old realm
Capítulo II
-Qué sabrás tú, niña- fue lo primero que el oso masculló, ante la llegada de Mérida y su reproche.
O lo que fuera, aquello.
Como de costumbre, decía...
¿Qué podría saber ella, acerca de sus costumbres, tras un único día? Ajetreado, desde luego. Complicadito. Pero UNO.
Intentó, un poco patoso, incorporarse. Se sentó sobre las patas traseras, y apoyó las delanteras. Luego, alzó una para rascarse la oreja izquierda.
-He tenido una noche de pesadillas y malestar-reconoció, antes de mirarla y carraspear. Luego, bajó la vista a su lomo, en donde seguía la herida- creo que sí...que es parte del proceso.
-Veo que les ha parecido bien. A tus padres-apuntó, con un gesto de aprobación de su cabezota.
Con un poco más de esfuerzo, se puso en pie sobre las cuatro patas.
-Puedo llevarte. Nos queda un trecho por delante- se ofreció.
Un nuevo inspirar, este por centrar vista y equilibrio. Y quizás un poco talante, que lo mismo tenía ella un poco-sólo un poco- de razón, y los años encantado le había aguado ligeramente modales y humor.
-¿Lo has visto alguna vez?-se refería a las ruinas, desde luego. Y el bosque entorno a ellas- te gustará.
De eso, no le cabía duda. Era un lugar mágico en muchos sentidos. Y, aun a riesgo de caer en el mismo error que ella al principio- dar por hecho que la conocía- estaba bastante seguro de poder afirmar que Mérida adoraba la espesura del bosque, el olor a hierba y las tonalidades de un verde cambiante y atrayente.
-Venga, muchacha- la instó- sube a mi lomo y nos iremos ya.
O lo que fuera, aquello.
Como de costumbre, decía...
¿Qué podría saber ella, acerca de sus costumbres, tras un único día? Ajetreado, desde luego. Complicadito. Pero UNO.
Intentó, un poco patoso, incorporarse. Se sentó sobre las patas traseras, y apoyó las delanteras. Luego, alzó una para rascarse la oreja izquierda.
-He tenido una noche de pesadillas y malestar-reconoció, antes de mirarla y carraspear. Luego, bajó la vista a su lomo, en donde seguía la herida- creo que sí...que es parte del proceso.
-Veo que les ha parecido bien. A tus padres-apuntó, con un gesto de aprobación de su cabezota.
Con un poco más de esfuerzo, se puso en pie sobre las cuatro patas.
-Puedo llevarte. Nos queda un trecho por delante- se ofreció.
Un nuevo inspirar, este por centrar vista y equilibrio. Y quizás un poco talante, que lo mismo tenía ella un poco-sólo un poco- de razón, y los años encantado le había aguado ligeramente modales y humor.
-¿Lo has visto alguna vez?-se refería a las ruinas, desde luego. Y el bosque entorno a ellas- te gustará.
De eso, no le cabía duda. Era un lugar mágico en muchos sentidos. Y, aun a riesgo de caer en el mismo error que ella al principio- dar por hecho que la conocía- estaba bastante seguro de poder afirmar que Mérida adoraba la espesura del bosque, el olor a hierba y las tonalidades de un verde cambiante y atrayente.
-Venga, muchacha- la instó- sube a mi lomo y nos iremos ya.
Mor'du — En el círculo de piedra — con Mérida
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Jue Sep 22, 2022 1:08 pm por Timelady
The old realm
Capítulo II
Mérida se mordió la lengua. Pero aquella respuesta le acababa de dar la razón en que tenía un humor de perros.
Y que era más o menos su estado natural, porque las pocas veces que se habían encontrado no es que hubiera sido el más simpático de los animales del bosque. Sino más bien digno de su reputación de oso fiero y terrible.
Pero bueno, si había tenido pesadillas aquella noche, y posiblemente molestias que no le contaba, porque el orgullo masculino era lo más molesto del mundo, podría darle un poco de espacio y no meterse demasiado con él.- Quizá luego pueda ver si se ha infectado. -Esperaba que no, porque no tenía idea de cómo curar una cosa así, pero... al menos se preocuparía.
Asintió en lo referente a sus padres.- Al menos a mi madre. Mi padre aún te está buscando a saber por dónde. -Esperaba que muy muy lejos.- No es que le entusiasmase la idea, pero lo comprendió. Las tradiciones son importantes. -No era una lección que hubiera aprendido con facilidad, pero lo había hecho.
Le miró con un poco de escepticismo al verle ponerse en pie y decir que la llevaría. Le estaba viendo hacer movimientos lentos, más de lo habitual le parecía.
- Sí, fuimos allí cuando mi madre estaba transformada, como tú. -Explicó, pensando en aquellos momentos.- Fue donde me di cuenta de lo que tenía que hacer. Y de todo el mal que había causado. -Agachó la cabeza, eso fue un poco duro para ella.- Tú nos sorprendiste y nos echaste de malas formas. -Le recordó, aunque ahora era mucho más racional que entonces, las veces anteriores en que se habían cruzado sus caminos habían sido muy violentas.
Cuando insistió en que subiera a su lomo, volvió a mirarle y negó con la cabeza.- Puedo ir sobre Angus. No creo que sea buena idea que cargues conmigo con la herida sin curar del todo. -Le explicó, esperando que no se ofendiera. No le parecía buena idea cargarle con más peso, por mucho que a ella le diera curiosidad lo de ir montada a lomos de un oso.
Además, Angus tenía que ir igualmente, con sus provisiones.
Y que era más o menos su estado natural, porque las pocas veces que se habían encontrado no es que hubiera sido el más simpático de los animales del bosque. Sino más bien digno de su reputación de oso fiero y terrible.
Pero bueno, si había tenido pesadillas aquella noche, y posiblemente molestias que no le contaba, porque el orgullo masculino era lo más molesto del mundo, podría darle un poco de espacio y no meterse demasiado con él.- Quizá luego pueda ver si se ha infectado. -Esperaba que no, porque no tenía idea de cómo curar una cosa así, pero... al menos se preocuparía.
Asintió en lo referente a sus padres.- Al menos a mi madre. Mi padre aún te está buscando a saber por dónde. -Esperaba que muy muy lejos.- No es que le entusiasmase la idea, pero lo comprendió. Las tradiciones son importantes. -No era una lección que hubiera aprendido con facilidad, pero lo había hecho.
Le miró con un poco de escepticismo al verle ponerse en pie y decir que la llevaría. Le estaba viendo hacer movimientos lentos, más de lo habitual le parecía.
- Sí, fuimos allí cuando mi madre estaba transformada, como tú. -Explicó, pensando en aquellos momentos.- Fue donde me di cuenta de lo que tenía que hacer. Y de todo el mal que había causado. -Agachó la cabeza, eso fue un poco duro para ella.- Tú nos sorprendiste y nos echaste de malas formas. -Le recordó, aunque ahora era mucho más racional que entonces, las veces anteriores en que se habían cruzado sus caminos habían sido muy violentas.
Cuando insistió en que subiera a su lomo, volvió a mirarle y negó con la cabeza.- Puedo ir sobre Angus. No creo que sea buena idea que cargues conmigo con la herida sin curar del todo. -Le explicó, esperando que no se ofendiera. No le parecía buena idea cargarle con más peso, por mucho que a ella le diera curiosidad lo de ir montada a lomos de un oso.
Además, Angus tenía que ir igualmente, con sus provisiones.
Mérida — En el círculo de piedra — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Vie Nov 18, 2022 11:59 am por Myshella
The old realm
Capítulo II
El oso gruñó, resopló, y volvió a gruñir antes de enseñarle con todo lujo de detalles la dentadura al caballo de marras. A decir verdad, ni siquiera había reparado en la presencia del equino.
Porque habían quedado en encontrarse en aquel lugar para emprender algo parecido a...¿un camino de redención? Lo que fuera. Solos.
Es decir, que Mor'du aun seguía perplejo, si se quería, por la inesperada ayuda de la hija de su enemigo. Ayuda, que dicho sea de paso, tampoco tenía él muy claro a dónde le conduciría. Pero mira, ella estaba allí, fuera lo que fuera que pudiera ganar en el trayecto, y al oso no se le había ocurrido contar con la presencia del molesto animal.
Así que tras el alarde de mal humor aún tuvo tiempo de añadir un envíale de vuelta a casa, sólo va a estorbar, yo soy más rápido incluso herido...cosa que además bien sabían los dos que no era verdad.
Un oso rápido, rápido...tampoco es que lo fuera, especialmente. Y además se acababa de percatar de que sobre Angus iban las alforjas de viaje. Y, agudizando el olfato, percibió olor a comida. Sufieciente para convencerle, aunque no pensara reconocerlo.
Luego se volvió al sendero y, poco dispuesto a insistir-que total, para qué- empezó a caminar.
-Si nos retrasa me lo como- sentenció.
Un par de pasos por delante, se paró.
Miró a un lado y al otro.
Tenía la visión extrañamente borrosa.
-Por aquí no-se corrigió, girando sobre sus patas, para seguir, pero esta vez en dirección este.
-¿A ti no te iban a casar?-le preguntó.
Si mal no recordaba, había visto desde lo alto del acantilado llegar barcos con estandartes diversos, todos de clanes próximos. Y estas cosas ya funcionaban así antes de que él acabara transformado por la bruja- ¿cómo los espantaste?-siguió preguntando.
Porque otra obviedad era que, de haberla desposado, Mérida no tendría la libertad de movimiento de la que estaba haciendo alarde entonces.
Porque habían quedado en encontrarse en aquel lugar para emprender algo parecido a...¿un camino de redención? Lo que fuera. Solos.
Es decir, que Mor'du aun seguía perplejo, si se quería, por la inesperada ayuda de la hija de su enemigo. Ayuda, que dicho sea de paso, tampoco tenía él muy claro a dónde le conduciría. Pero mira, ella estaba allí, fuera lo que fuera que pudiera ganar en el trayecto, y al oso no se le había ocurrido contar con la presencia del molesto animal.
Así que tras el alarde de mal humor aún tuvo tiempo de añadir un envíale de vuelta a casa, sólo va a estorbar, yo soy más rápido incluso herido...cosa que además bien sabían los dos que no era verdad.
Un oso rápido, rápido...tampoco es que lo fuera, especialmente. Y además se acababa de percatar de que sobre Angus iban las alforjas de viaje. Y, agudizando el olfato, percibió olor a comida. Sufieciente para convencerle, aunque no pensara reconocerlo.
Luego se volvió al sendero y, poco dispuesto a insistir-que total, para qué- empezó a caminar.
-Si nos retrasa me lo como- sentenció.
Un par de pasos por delante, se paró.
Miró a un lado y al otro.
Tenía la visión extrañamente borrosa.
-Por aquí no-se corrigió, girando sobre sus patas, para seguir, pero esta vez en dirección este.
-¿A ti no te iban a casar?-le preguntó.
Si mal no recordaba, había visto desde lo alto del acantilado llegar barcos con estandartes diversos, todos de clanes próximos. Y estas cosas ya funcionaban así antes de que él acabara transformado por la bruja- ¿cómo los espantaste?-siguió preguntando.
Porque otra obviedad era que, de haberla desposado, Mérida no tendría la libertad de movimiento de la que estaba haciendo alarde entonces.
Mor'du — En el círculo de piedra — con Mérida
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Dom Ene 29, 2023 10:02 am por Timelady
The old realm
Capítulo II
Ante su intento de alarde de velocidad, Mérida había enarcado una ceja. Ni él creía que un oso pudiera ser más veloz que un caballo. Y su herida le molestaba, ambos lo sabían.
Cuando pareció decidido a aceptar que Angus se quedaba, pudieron empezar la marcha.
Acarició el cuello de su montura ante la amenaza.- No te preocupes, Angus, no le voy a dejar que ese oso cascarrabias te meriende. -Le susurró para calmarlo. No le importaba si Mor'du la escuchaba, si se comportaba de esa manera no podía esperar que le llamase de otra forma.
Le seguían de cerca y le vio un poco desorientado al principio. Pero no le preguntó si se encontraba bien para no herir su sensibilidad y encima tener que soportar una mala respuesta, ya había entendido que no le apetecía hablar mucho de sí mismo.
Pero al parecer sí de ella.
- Ah, bueno... -Fue lo primero que dijo al escuchar lo del matrimonio, después de hacer una mueca de disgusto.- Conseguí retrasarlo. -Porque incluso ella sabía que algún día tendría que casarse y convertirse en una gobernante responsable como su madre.- Nuestros padres comprendieron que era mejor permitir que decidieramos nuestro propio destino. Y que, de momento, ninguno creía que fuera el momento para un matrimonio. -Pero iba pasando el tiempo y tarde o temprano no iba a poder seguir poniendo esa excusa.
Cuando pareció decidido a aceptar que Angus se quedaba, pudieron empezar la marcha.
Acarició el cuello de su montura ante la amenaza.- No te preocupes, Angus, no le voy a dejar que ese oso cascarrabias te meriende. -Le susurró para calmarlo. No le importaba si Mor'du la escuchaba, si se comportaba de esa manera no podía esperar que le llamase de otra forma.
Le seguían de cerca y le vio un poco desorientado al principio. Pero no le preguntó si se encontraba bien para no herir su sensibilidad y encima tener que soportar una mala respuesta, ya había entendido que no le apetecía hablar mucho de sí mismo.
Pero al parecer sí de ella.
- Ah, bueno... -Fue lo primero que dijo al escuchar lo del matrimonio, después de hacer una mueca de disgusto.- Conseguí retrasarlo. -Porque incluso ella sabía que algún día tendría que casarse y convertirse en una gobernante responsable como su madre.- Nuestros padres comprendieron que era mejor permitir que decidieramos nuestro propio destino. Y que, de momento, ninguno creía que fuera el momento para un matrimonio. -Pero iba pasando el tiempo y tarde o temprano no iba a poder seguir poniendo esa excusa.
Mérida — En el círculo de piedra — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Dom Jul 02, 2023 9:57 am por Myshella
The old realm
Capítulo II
Tanto se había ofuscado con la presencia del equino que olvidó hacer mención al recuerdo que le había devuelto Mérida.
Era cierto, sí. Las había visto a las dos. A la reina convertida en oso y a la princesa de melena revolucionada, justamente en el mismo centro de las ruinas a las que ahora regresaban. Esta vez juntos, en lugar de la una por error-o por capricho de unas luces mágicas- y él por temor y despecho.
Bien pensado, mejor no haber respondido. Porque, ¿qué le iba a decir? ¿Que aferraba su esperanza a aquel lugar en el que antaño, en un tiempo que parecía más lejano que cualquier océano temporal, habia tenido una vida humana normal?O todo lo normal que puede ser la vida de un príncipe guerrero. Cada ser que entraba en ese, su dominio, por así decirlo, parecía llegar para arrebatarle un pedacito más de memoria.
Por eso se enfurecía tanto.
¿Cómo explicar que una osa, justamente una osa, transformada como él...que eso se olia, y más en el caso de aquella mujer repipi...le había parecido poco menos que una broma de mal gusto, un desafío de los dioses, la portadora del peor de los presagios finales?
Mejor se callaba, y asentia con la cabeza, así, arriba y abajo, pendiente de la conversación acerca de los acuerdos matrimoniales fallidos de Mérida. Los chismes siempre distraían a cualquiera, desviaban las charlas hacia caminos menos pedregosos.
Carraspeó.
-En otras palabras. Que no han sabido ni el padre del muchacho ni el tuyo como manejaros, y han decidido daros un...¿par de meses? ¿Un año? Un año. Vaya. Qué generosos- se contestó solo, y no se detuvo a confirmar si su estimación temporal era acertada o no- para que os vayáis haciendo a la idea, mientras al resto del clan les confirman bajo mano que ya está todo el asunto resuelto y que pueden ir preparando el festín.
La miró de reojo, y ni pudo evitar sonreírse para sí.
Si en el fondo era una niña...¿de verdad se había creído que tenía capacidad de elección?
-En mis tiempos esto era más rápido, así que imagino que tienes suerte. A nosotros - a sus hermanos, su turno no había llegado, por...asuntos que no venían al caso- nos despertaba padre una mañana cualquiera diciéndonos "levanta; felcidades. Te casas esta tarde. Ve a adecentarte y espabila, no querrás que tu esposa te conozca de esta guisa. Te espero a las puertas del torreón, para recibir a nuestros invitados." Con fortuna, te daba tiempo a presentarte antes de que te plantaran la cinta enroscando tu muñeca a la de la joven elegida. Si no, las presentaciones quedaban para después.
Paso a paso, volvió a mirar al caballo, y de vuelta a la hija de Angus.
-Debe ser que sí tienes el temperamento de tu padre, si has conseguido que te escuchen.
Volvió a valorar ese he conseguido retrasarlo. Y estuvo tentado a sentarse sobre las patas traseras y escuchar. Pero había que alcanzar un destino, cuanto antes mejor.
Mérida sabía que era sólo eso; alargar lo inevitable.
Decidió ser..medianamente comprensivo. Justo porque la joven lo merecía, a fin de cuentas.
-¿Quien era? El afortunado. O quien es, mejor dicho. Y qué es lo que te disgusta de él-preguntó, mientras alzaba el hocico al viento, para percibir un rastro que se le antojó extraño.
-Por ahí- indicó, señalando con la cabeza a su izquierda, hacia un camino semi oculto.
Era cierto, sí. Las había visto a las dos. A la reina convertida en oso y a la princesa de melena revolucionada, justamente en el mismo centro de las ruinas a las que ahora regresaban. Esta vez juntos, en lugar de la una por error-o por capricho de unas luces mágicas- y él por temor y despecho.
Bien pensado, mejor no haber respondido. Porque, ¿qué le iba a decir? ¿Que aferraba su esperanza a aquel lugar en el que antaño, en un tiempo que parecía más lejano que cualquier océano temporal, habia tenido una vida humana normal?O todo lo normal que puede ser la vida de un príncipe guerrero. Cada ser que entraba en ese, su dominio, por así decirlo, parecía llegar para arrebatarle un pedacito más de memoria.
Por eso se enfurecía tanto.
¿Cómo explicar que una osa, justamente una osa, transformada como él...que eso se olia, y más en el caso de aquella mujer repipi...le había parecido poco menos que una broma de mal gusto, un desafío de los dioses, la portadora del peor de los presagios finales?
Mejor se callaba, y asentia con la cabeza, así, arriba y abajo, pendiente de la conversación acerca de los acuerdos matrimoniales fallidos de Mérida. Los chismes siempre distraían a cualquiera, desviaban las charlas hacia caminos menos pedregosos.
Carraspeó.
-En otras palabras. Que no han sabido ni el padre del muchacho ni el tuyo como manejaros, y han decidido daros un...¿par de meses? ¿Un año? Un año. Vaya. Qué generosos- se contestó solo, y no se detuvo a confirmar si su estimación temporal era acertada o no- para que os vayáis haciendo a la idea, mientras al resto del clan les confirman bajo mano que ya está todo el asunto resuelto y que pueden ir preparando el festín.
La miró de reojo, y ni pudo evitar sonreírse para sí.
Si en el fondo era una niña...¿de verdad se había creído que tenía capacidad de elección?
-En mis tiempos esto era más rápido, así que imagino que tienes suerte. A nosotros - a sus hermanos, su turno no había llegado, por...asuntos que no venían al caso- nos despertaba padre una mañana cualquiera diciéndonos "levanta; felcidades. Te casas esta tarde. Ve a adecentarte y espabila, no querrás que tu esposa te conozca de esta guisa. Te espero a las puertas del torreón, para recibir a nuestros invitados." Con fortuna, te daba tiempo a presentarte antes de que te plantaran la cinta enroscando tu muñeca a la de la joven elegida. Si no, las presentaciones quedaban para después.
Paso a paso, volvió a mirar al caballo, y de vuelta a la hija de Angus.
-Debe ser que sí tienes el temperamento de tu padre, si has conseguido que te escuchen.
Volvió a valorar ese he conseguido retrasarlo. Y estuvo tentado a sentarse sobre las patas traseras y escuchar. Pero había que alcanzar un destino, cuanto antes mejor.
Mérida sabía que era sólo eso; alargar lo inevitable.
Decidió ser..medianamente comprensivo. Justo porque la joven lo merecía, a fin de cuentas.
-¿Quien era? El afortunado. O quien es, mejor dicho. Y qué es lo que te disgusta de él-preguntó, mientras alzaba el hocico al viento, para percibir un rastro que se le antojó extraño.
-Por ahí- indicó, señalando con la cabeza a su izquierda, hacia un camino semi oculto.
Mor'du — En el círculo de piedra — con Mérida
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Vie Ago 04, 2023 10:44 am por Timelady
The old realm
Capítulo II
Mérida se acomodó sobre Angus cuando se dio cuenta de lo que Mor'du estaba haciendo.
No solo había dado por supuestas cosas que ella había dicho, como que había un elegido para ser su esposo ya. Sino que encima le estaba contando, cual ancianita con ganas de cháchara, la forma en que se hacía todo en sus tiempos.
Sintió ganas de inclinarse hacia adelante y apoyar la cabeza en su mano mientras fingía que atendía.
- Reconozco que puedo ser muy convincente -Mencionó cuando dijo que tenía esa cualidad heredada de su padre-, pero... -La volvió a interrumpir con más preguntas sobre el supuesto prometido que no tenía.
- Como intentaba decir... -Empezó, porque no iba a perdonarle que hubiera dado tantas cosas por hechas sobre ella así de repente.- No hay un afortunado todavía. -Concluyó antes de dar más explicaciones, aunque estaba bien saber que consideraba a su futuro esposo afortunado y no un pobre desdichado que tendría que lidiar con ella y su caracter indomable. Era un punto positivo.- No escogí a ninguno de mis tres pretendientes, todos estuvimos de acuerdo en que no estábamos preparados para el matrimonio. Elegir a uno de ellos habría avivado la rivalidad con los otros y no era conveniente. -De eso se había dado cuenta después, entendiendo por qué sus padres tampoco habían insistido demasiado.
Sopló un tirabuzón que le caía sobre la frente y asintió cuando él indicó la dirección. Entonces siguió hablando.
- No es que ninguno de ellos fuera especialmete desagradable... -Bueno, tenían sus cosas.- Pero no me imaginaba compartiendo mi vida con ninguno de ellos. -En realidad seguía sin hacerlo.- Creo que querrán volver a probar su valía en algún momento. Con suerte en algún momento bastante lejano. -Lo suficiente para que cambiasen de personalidad por entero.
No solo había dado por supuestas cosas que ella había dicho, como que había un elegido para ser su esposo ya. Sino que encima le estaba contando, cual ancianita con ganas de cháchara, la forma en que se hacía todo en sus tiempos.
Sintió ganas de inclinarse hacia adelante y apoyar la cabeza en su mano mientras fingía que atendía.
- Reconozco que puedo ser muy convincente -Mencionó cuando dijo que tenía esa cualidad heredada de su padre-, pero... -La volvió a interrumpir con más preguntas sobre el supuesto prometido que no tenía.
- Como intentaba decir... -Empezó, porque no iba a perdonarle que hubiera dado tantas cosas por hechas sobre ella así de repente.- No hay un afortunado todavía. -Concluyó antes de dar más explicaciones, aunque estaba bien saber que consideraba a su futuro esposo afortunado y no un pobre desdichado que tendría que lidiar con ella y su caracter indomable. Era un punto positivo.- No escogí a ninguno de mis tres pretendientes, todos estuvimos de acuerdo en que no estábamos preparados para el matrimonio. Elegir a uno de ellos habría avivado la rivalidad con los otros y no era conveniente. -De eso se había dado cuenta después, entendiendo por qué sus padres tampoco habían insistido demasiado.
Sopló un tirabuzón que le caía sobre la frente y asintió cuando él indicó la dirección. Entonces siguió hablando.
- No es que ninguno de ellos fuera especialmete desagradable... -Bueno, tenían sus cosas.- Pero no me imaginaba compartiendo mi vida con ninguno de ellos. -En realidad seguía sin hacerlo.- Creo que querrán volver a probar su valía en algún momento. Con suerte en algún momento bastante lejano. -Lo suficiente para que cambiasen de personalidad por entero.
Mérida — En el círculo de piedra — con Mor'du
XIII


Nothing is true, everything is permitted
Timelady
Timelady

Timelady

11284Mensajes :
1094Reputación :
Mar Ago 22, 2023 1:49 pm por Myshella
The old realm
Capítulo II
Convincente, decía...
Ts.
Hubiera soltado una carcajada cargada de sarcasmo, si no fuera que eso, traducido a garganta de oso, quedaba en un gruñido raro.
Y, aunque bien sabía que su deseo de posponer el matrimonio no tenía nada que ver con la diplomacia o la estabilidad del reino, Mor'du no pudo sino asentir, con respecto al lío que habrían montado los dos despechados.
-En eso tienes toda la razón - concedió.
Y se alegró de dársela.
Porque la última respuesta de Mérida era bastante más sincera de lo que pudiera esperar un oso que se había comido la pierna de su padre.
Y ese era un punto muy a favor de la jovencita.
Siguieron el camino que él señalaba.
-¿Puedo opinar?
Iba a hacerlo de igual modo, pero oye. Quedaba la mar de bien si primero preguntaba.
-Verás, por un lado considero un error citar a tres posibles candidaros. Hubiera sido más sensato por parte de tu padre, y digo por parte de él...no que lo que voy a decir tenga que gustarte a tí, escoger uno discretamente, y mandar a llamar sólo a ese. Hacer creer a los tres que tenían las mismas oportunidades es lo que convertía el encuentro en peligroso. Porque así, delante de los demás señores, ¿quien acepta que su hijo no es el mejor de todos?- él no lo habría aceptado - es una cuestión de honor.
Punto uno.
Un par de pasos largos más.
-¿Ya se ha cansado tu burro, o todavia puede seguir? - preguntó, mirando al corcel de medio lado.
- Lo de que no eran del todo desagradables, pero no te imaginabas con ninguno de ellos. Mérida, se casan por amor los pobres. La gente de las aldeas. Tú, difícilmente. Si lo logras, serás la primera.
Otro par de pasos.
-Yo no me casé, porque llegó la maldición. Pero ya habían escogido, por mi, desde luego. Tampoco era especialmente desagradable. No lo era, ciertamente. Pero tampoco imaginaba mi vida junto a esa extraña. Y, aún así, ¿fue distinto para tus padres? Lo dudo. Parece que les ha ido bastante bien. Eso creo. Lo que he visto, vamos.
Entre morder al uno y amenazar a la otra.
-Espera...gira a la izquierda. Sigue los fuegos fatuos. Sí, lo se. Esa indicación siempre pone los pelos de punta. Pero tú síguelos. No nos queda otra.
Las ruinas empezaban a vislumbrarse, un poco más allá, entre la maleza de la colina siguiente.
-Bueno. Esa es mi opinión.
La opinión de un oso. Así, gratuitamente.
En su defensa podría decir que ya tendía a opinar donde nadie le llamaba antes, cuando era hombre.
Ts.
Hubiera soltado una carcajada cargada de sarcasmo, si no fuera que eso, traducido a garganta de oso, quedaba en un gruñido raro.
Y, aunque bien sabía que su deseo de posponer el matrimonio no tenía nada que ver con la diplomacia o la estabilidad del reino, Mor'du no pudo sino asentir, con respecto al lío que habrían montado los dos despechados.
-En eso tienes toda la razón - concedió.
Y se alegró de dársela.
Porque la última respuesta de Mérida era bastante más sincera de lo que pudiera esperar un oso que se había comido la pierna de su padre.
Y ese era un punto muy a favor de la jovencita.
Siguieron el camino que él señalaba.
-¿Puedo opinar?
Iba a hacerlo de igual modo, pero oye. Quedaba la mar de bien si primero preguntaba.
-Verás, por un lado considero un error citar a tres posibles candidaros. Hubiera sido más sensato por parte de tu padre, y digo por parte de él...no que lo que voy a decir tenga que gustarte a tí, escoger uno discretamente, y mandar a llamar sólo a ese. Hacer creer a los tres que tenían las mismas oportunidades es lo que convertía el encuentro en peligroso. Porque así, delante de los demás señores, ¿quien acepta que su hijo no es el mejor de todos?- él no lo habría aceptado - es una cuestión de honor.
Punto uno.
Un par de pasos largos más.
-¿Ya se ha cansado tu burro, o todavia puede seguir? - preguntó, mirando al corcel de medio lado.
- Lo de que no eran del todo desagradables, pero no te imaginabas con ninguno de ellos. Mérida, se casan por amor los pobres. La gente de las aldeas. Tú, difícilmente. Si lo logras, serás la primera.
Otro par de pasos.
-Yo no me casé, porque llegó la maldición. Pero ya habían escogido, por mi, desde luego. Tampoco era especialmente desagradable. No lo era, ciertamente. Pero tampoco imaginaba mi vida junto a esa extraña. Y, aún así, ¿fue distinto para tus padres? Lo dudo. Parece que les ha ido bastante bien. Eso creo. Lo que he visto, vamos.
Entre morder al uno y amenazar a la otra.
-Espera...gira a la izquierda. Sigue los fuegos fatuos. Sí, lo se. Esa indicación siempre pone los pelos de punta. Pero tú síguelos. No nos queda otra.
Las ruinas empezaban a vislumbrarse, un poco más allá, entre la maleza de la colina siguiente.
-Bueno. Esa es mi opinión.
La opinión de un oso. Así, gratuitamente.
En su defensa podría decir que ya tendía a opinar donde nadie le llamaba antes, cuando era hombre.
Mor'du — En el círculo de piedra — con Mérida
XIII




ϟ ϟ ϟ ϟ ϟ
Myshella
Myshella

Myshella

3746Mensajes :
579Reputación :
Página 2 de 2. • 1, 2
Shadow
Timelady
Timelady
Groovy
Enriale
Shooting Star
Shooting Star
Lupin
Rising Sun
Shooting Star