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Vie Feb 26, 2021 3:11 pm por Timelady
Almost there
Fairytales can come true
You gotta make 'em happen
It all depends on you

Los pantanos de Nueva Orleans están llenos de secretos e historias, muchas de ellas ya se han olvidado, y maldiciones que han perseguido a algunos humanos durante siglos se han convertido en cuentos infantiles. Como es el caso del Príncipe Sapo.

Una noche, durante una fiesta de disfraces, una chica se encuentra en su camino con una rana parlante. Da por hecho que ha bebido demasiado y puede que por eso termine haciéndole el favor que le pide.
Solo un beso…
Como mucho puede pillar una enfermedad, ¿no?

El caso es que el sapo decía la verdad, era alguien transformado en rana por una maldición.
Pero no había hablado de un detallito. Cómo había terminado así hacía ya años.
Y es que resulta que la persona que da el beso se transforma mientras el otro recupera la apariencia humana.

La chica no puede creerse su mala suerte, ella tenía toda su vida planeada y ahora era una rana. Necesitará volver a ser quien era, así que propone buscar a algún hechicero o bruja de los pantanos (alguna tendrá que quedar) que la saque de ese embrollo.

¿En serio que no se te ocurrió ir a buscar una cuando te pasó esto?

Por suerte el tipo transformado es lo bastante majo como para ayudarla en la búsqueda.

Naveen Traore
29 años — Charles Michael Davis — Myshella


Tiana Bayou
27 años — Mekia Cox — Timelady



1x1 — Inspired  — Películas
The Princess and the Frog

XIII




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Última edición por Timelady el Dom Mayo 15, 2022 4:24 pm, editado 1 vez


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Vie Feb 26, 2021 8:29 pm por Myshella
Kiss me
Capítulo I

       
¡Ser príncipe para esto!

Las dichosas brujas metomentodo nunca hechizan a los tipos corrientes, no. Sólo a los príncipes.

Parecen tener un radar; no te das cuenta y ¡plim! aparece una detrás de tí y, argumentando a saber qué con respecto a un supuesto defecto tuyo (vaya estupidez, como si él tuviera defectos) van y te sueltan una maldición.

Eso, las clásicas.

Luego estan las de nueva generación, así, guapas y todo, que se te cuelan en palacio, se dejan galantear... y tu, que lo único raro que ves en la chica es que lleve consigo una ranita de mascota, pues evidentemente consideras de lo más normal que se deje querer por un príncipe con la presencia de este.

¡Esa sonrisa provoca desmayos!

Entonces te promete algo más que un beso, si te atreves a darle uno a su ranita y tú, alma inocente, le haces caso a la muy ladina.

Y te convierten en una de esas cosas. Asquerosas, seamos sinceros.
Y van y te sueltan el rollo del beso de amor y tal. O sin amor. Qué más da. El altruísmo.

¿Quien querría besar a un sapo?

Él no querría, desde luego.

Aunque la verdad es que la esencia de uno sigue siendo la esencia de uno, y es capaz de darle ese nosequé incluso a pesar del color verdosillo poco favorecedor.

Es una rana. Era un príncipe heredero, EL príncipe heredero, el más deseado de los solteros y con razón, modestia aparte, y ahora es un anfibio.

Pero sigue siendo el anfibio más atrativo del mundo animal. No es que él entienda mucho de bichos, pero podría jurarlo ahora mismo.

A lo mejor eso tiene algo que ver con el discursito de la entrometida, ahora que lo piensa.
Algo dijo sobre soberbia, narcisismo y nosequé.

Al menos ha tenido la decencia de transformarlo mientras estaba aquí, en Nueva Orleans. De viaje. ¡Qué desastre de vacaciones, con lo que le había costado buscarse una excusa creíble para venirse hasta aquí, desde su Maldonia natal! Que si problemas con la escolta, que si deberes que quedarían deatendidos, que si majestad y otros mil blablás más.
Tan pesados como la bruja. Que ya podría echarle un cable a él ahora. Que se lo debe.

Pues no. Dice que NO.

Pero en fin, eso. Al menos le ha pillado aquí, y en Mardi Grass.

Una fiesta espectacular. Cuando salga de esta, si es que sale, instaurará algo por el estilo en Maldonia.

Pero desde las orillas de Misisipi no va a poder ver nada.

Y lo más importante, aquí no encuentra ni por asomo una chica dispuesta a besarle.

Así que a base de saltitos, ha ido siguiendo el ritmo maravilloso de esa canción que tanto le gusta.

♫ Stars shining bright above you
Night breezes seem to whisper "I love you"
Birds singing in the sycamore trees
Dream a little dream of me ♫


va croando

Y se sube a la barandilla de una terraza, para ver pasar las carrozas.

Entonces...entonces llega su milagro.

¡Ajá! Si es  que un tipo como él merece tener suerte incluso en momentos como este.

Porque aparece una princesa.

¡Una princesa, ni más ni menos! Qué deliciosamente adecuado.

Una que habla sola, y que parece ligeramente alterada.

Una que se percata de su presencia y, en medio de esa retahíla de palabras incomprensibles que va soltando- ni idea de qué está diciendo, la chica- va y suelta lo verdaderamente interesante.

¿Y tú que esperas, que te bese?

Y claro, ¿qué responde uno?

-Pues si insistes, sería estupendo.- cara de dandy incluída.

Espera...¿las ranas pueden poner pose de dandy?


       

Príncipe Naveen — Mardi Grass  — ¡Una princesa!

       
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Miér Mar 10, 2021 4:02 pm por Timelady
Kiss me
Capítulo I

Seguramente le debía a Lottie la mayor parte de su optimismo en aquellos meses. La chica que lo tenía todo, también era la dueña de un enorme corazón que no fallaba cuando los demás necesitaban un poquito de ánimo o un empujón. Y por eso Tiana la quería como a una hermana más que como a una amiga.
Y es que estaba tan cerca de conseguir su sueño como de perderlo para siempre.
Por fin había ahorrado lo necesario para la señal del local que su padre había soñado, a base de propinas, trabajos mal pagados y esa maravillosa furgoneta en la que repartía sus buñuelos por las calles de Nueva Orleans.

Ya estaba llegando.

Y por eso, en Mardi Gras se había dejado convencer para relajarse un poco, después de haber preparado un enorme pedido de buñuelos para la fiesta. Incluso se había vestido de princesa, con uno de los viejos trajes de Lottie.
Aunque la verdad es que el disfrute le había durado bien poco. Se había encontrado con los señores de la inmobiliaria y le habían dicho que alguien estaba dispuesto a pagar en efectivo la cantidad total para el local y no una misera entrada.

Su sueño y el de su padre acababa de esfumarse entre sus dedos.

No quería que Lottie la viera preocupada y se desanimara, ni mucho menos que se ofreciera a pagarle lo que le faltase. Nunca había aceptado ese tipo de ofertas porque jamás se aprovecharía así de una amiga.
Así que simplemente salió a dar un paseo para intentar hacer de tripas corazón y poner buena cara al volver, si es que eso era posible.

Desde la balconada, alza la vista al cielo y ve a la estrella más brillante de todas, aquella a la que pedían deseos de niñas.

- Supongo que vale la pena intentarlo. -Suspira con algo de pesadumbre y cerrando con fuerza los ojos, las manos sobre su corazón y hablando a aquella estrella, repite.- Porfa, porfa, porfa. -Necesita tanto que alguien la escuche, que salga bien por una vez...

Pero cuando abre los ojos, lo que ve a su lado es un sapo. ¡Un sapo! El animal más asqueroso de todos los que puede haber allí. Mira a la estrella de nuevo, intentando saber si eso tiene algo que ver, si es que no ha entendido bien su deseo. O igual es que la ranita también tiene ganas de que la estrella le conceda algo.- ¿Qué quieres, que te bese? -Pregunta, como si fuera lo más natural.

Y lo peor es que el sapo va y responde.
El grito de Tiana seguramente se oiría en todas partes de no ser por la fiesta que hay en las calles.- No, no, nonono. Las ranas no hablan, Tiana. -Se dice a sí misma, apartándose y pasándose la mano por la cara.- Seguro que has bebido mucho, no estás acostumbrada y lo mismo ese vasito de limonada no era de limonada. -Porque, sinceramente, no le había dado tiempo a beber nada.- Es igual, tú tienes que irte. -Le dice a la rana.- Fush, fush. -Intenta hacer gestos con las manos para que se largue.- Si Lottie te ve aquí se volverá loca, ¿quieres irte? -Había dos opciones en el mundo de su amiga, o se asustaba del sapo o decidiría probar a besarle para conseguir a ese príncipe de cuento que siempre ha querido.

Tiana — Mardi Gras  —  con ¡Un Sapo!

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Vie Mar 12, 2021 7:15 pm por Myshella
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Capítulo I

       
¿Ves? Otro tópico.
Pero este, con razón. Habrá que reconocer que más que tópico, clásico.

Cómo chillan las princesas, cuando se ponen, oye. Tienen un máster en rebentar tímpanos. Debe de ser una de las materias indispensables para que te den el certificado de princesa de cuento, o algo así.

Porque esta va y chilla, y él maldice desde la barandilla no tener unas manos decentes con las que taparse los oídos.

-¡Que me vas a dejar sordo!- se queja, y croa.

A ver...¿qué le pasa, si ha preguntado ella?

-Entiendo, querida mía, que te ha sorprendido un porte tan elegante incluso en esta piel...pero ¿pordías ser un poquitín menos escandalosa?

Y va, y lo acaba de arreglar con un fush fush.

El príncipe-rana hincha el saco vocal. Lo desinfla y vuelve a inflar, así, los ojos de iris amarillos y enormes pupilas mirándola.

-¿Qué haces?-le pregunta-¿de verdad crees que vas a espantarme así? No soy una lagartija, yo no hago eso de la lengua- lengua larguísima y viscosa que, por cierto, le saca y extiende casi a tocar de su mano enguantada-soy un príncipe encantado.

Ahí, se viene arriba, y se iergue sobre sus dos ancas traseras.

-Y necesito un beso de una hermosa princesa...como tú-cejas alzadas, varias veces-que me bese y rompa el hechizo.

Lo típico, vamos. No sabe de qué se extraña tanto. Si fuera un pez...¡pero es una rana! ¿No le han contado cuentos, de niña, o qué? Pues ahora viene cuando resulta que esas cosas pasan.

-¿No irás a dejarme así, veeerdad? Total, ¿qué te cuesta intentarlo?


       

Príncipe Naveen — Mardi Grass  — Una princesa chillona

       
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Mar Mar 23, 2021 3:49 pm por Timelady
Kiss me
Capítulo I

Por mucho que la lógica que siempre la había acompañado se esforzase por negar lo que estaba pasando. Aquella cosa verde y mocosa seguía hablando.
Estaba más que claro que habían echado algo en su bebida, ni siquiera el alcohol podría hacer que uno escuchara voces de ranas. Aunque para ser una voz de rana sonaba masculina y normal... claro que nunca se había parado a pensar cómo hablaban las ranas. PORQUE LAS RANAS NO HABLAN.

- ¿Pero por qué no te vas? -Preguntó casi gritando y un poco desesperada, porque sinceramente no quería ese tipo de cosas raras en su vida. Y mucho menos un asqueroso sapo, que siempre los había odiado.

Soltó una expresión de asco cuando sacó la lengua y se apartó para que no pudiera tocarla.

Y aquella cosa seguía hablando, y pidiéndole un beso.- ¡Ah, no! De eso nada. Yo no pienso besar a ninguna rana. -Faltaría más. QUÉ ASCO. Puaj, requetepuaj.

- Ya te puedes ir y buscar a otra princesa, yo tengo mucho trabajo. Todavía necesito ahorrar un poco más para mi local antes de que esas sabandijas se lo vendan a ese tipo. -Estaba pensando en voz alta más que contándoselo a él.- No puedo perder mi tiempo con ranas parlantes. -Decidió. Que era un poco raro decir algo así en voz alta, pero nada de aquella situación era normal.

Tiana — Mardi Gras  —  con ¡Un Sapo!

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Sáb Mar 27, 2021 3:49 pm por Myshella
Kiss me
Capítulo I

       
-¡No puedo buscar otra princesa!-sí, hombre. Como si las princesas colgaran de los árboles en cada esquina.

Ugh, eso había sonado tétrico.

A ver, otra vez:
como si las princesas aparecieran en cada una de las flores de las macetas de las ventanas en los balcones de Nueva Orleans.

Sí, mejor.

Pero vamos, que el concepto estaba claro.¡No tenía tiempo para andar buscando otras princesas! Estaba ya más que harto de ser verde y viscoso.

Dio un salto, así, alargando mucho las ancas traseras, y se plantó en el hombro de la principesa en cuestión.

Qué mona la tiara, así, vista de cerca... a todo esto.

Le resaltaba los ojos. Había que reconocer que tenía buen gusto.

Porque otras, esas que solían visitar su palacio antes de que apareciara la reina de las liantas, tenía cierta tendencia a vestirse como si fueran cupcakes. De verdad que sí.

Pues aquella no. Y eso era todo un punto a favor, ¿verdad?

Daba igual. Él necesitaba un beso.

Mucho trabajo. Decía que el problema era, exactamente, que tenía mucho trabajo. Y algo sobre un local.

-¿Qué sabandijas?-preguntó, así, tomando las palabras al vuelo-¿Qué local? Quizá yo pudiera ayudarte...ya sabes, como bien te he dicho, soy un príncipe. El príncipe de Maldonia. Príncipe heredero, para ser más exactos. No se para qué tienes que ahorrar, pero seguro que eso se soluciona pasando por las arcas de mi reino.

Que eh, si uno tiene que comprar un beso para dejar de comer moscas, pues oye. Se le ocurrían pocas inversiones más justificadas.
       

Príncipe Naveen — Mardi Grass  — Una princesa muy atareada

       
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Sáb Abr 03, 2021 9:22 pm por Timelady
Kiss me
Capítulo I

- ¡A mi no me grites, bicho! -Exclamó cuando la rana le levantó la voz para decirle que no podía buscar a otra. ¿Y por qué no? Si ella ni siquiera era una. Solo era una cocinera con sueños que costaban más de lo que le gustaría alcanzar. Pero era cierto que en medio de Nueva Orleans no había muchas princesas, o ninguna, para ser exactos. Al menos que ella supiera.

Además, ¿por qué estaba ella ahí parada hablando con una rana? Es que la situación no había por dónde cogerla y si se paraba a pensar como que la solución más lógica y rápida era irse corriendo de allí. Dando brinquitos no iba a alcanzarla... suponía.

- Los de la inmobiliaria. -Respondió a lo de las sabandijas, como si nada. Porque la cosa era que seguía allí plantada y hablando con el anfibio.
Un anfibio que empezó a hablar en el lenguaje que esas sabandijas entendían.- ¿El príncipe de Maldovia? -Preguntó sorprendida. Había escuchado a Lottie hablar de él. Y también creía haber oído algún comentario sobre su desaparición. A ver, puestos a creer en las ranas parlantes, también existe la posibilidad de que sean algo más que ranas, ¿no? ¿Ya se estaba volviendo majareta?
- Quiero abrir mi propio restaurante. Mi padre quería hacerlo en un edificio de la ciudad... -Le fue contando con ese deje de desesperación y tristeza que le daba pensar que estaba perdiendo el sueño de ambos.- Y si no reúno el dinero al contado antes de una semana, se lo venderán a otro cliente interesado. Yo solo he podido reunir el primer pago a base de propinas. -Y le había costado demasiado tiempo como para creer que podría tener todo lo que necesitaba en tan poco tiempo.

Estaba desesperada, tenía que reconocerlo y si aquella rana era el príncipe perdido le debería un favor muy grande. No era como aceptar caridad, que sería pedírselo a Lottie, era un negocio.- ¿Me estás diciendo que si te beso, me darás el dinero que necesito para el restaurante? Un préstamo que te puedo ir devolviendo poco a poco. -Porque ella no se iba a quedar el dinero sin más.- Y solo tiene que ser un beso chiquitín, nada de... -Gesticuló, porque no creía que fueran necesarias más explicaciones. Le daba mucho asco recordar cuando había sacado esa lengua.

Tiana — Mardi Gras  —  con ¡Un Sapo!

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Miér Abr 07, 2021 12:31 pm por Myshella
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Capítulo I

       
En ocasiones había conocido a princesas raras. Princesas de gustos exageradamente tiquismiquis, o princesas que parecían haber sido educadas por el carbonero, así tirando a rudas.

Pero princesas que le hablaran de adquirir un local y abrir un restaurante, pues no. No. Esa era la primera.

Vaya capricho raro, el de la princesa. Con lo desagradecido que era el trabajo de un cocinero, eh. Esos horarios, esos días que sólo son festivos para los demás.

La extravagancia de su deseo, y el hecho de que no dispusiera de dinero para adquirir ese sitio escogido le llevaba a pensar que, quizás, la princesa había huído de su país.

De ser así, tampoco se le podría reprochar, la verdad.  

Lo único que no le cuadraba era lo de su padre...¿el rey de su país quería un restaurante? ¿Era, entonces, una sorpresa?

-Sí, sí, por supuesto-daba igual. Lo que fuera, la respuesta iba a ser que sí, a cambio de un beso. -A plazos. Y además me encantará ver ese local tuyo. ¿Restaurante, has dicho?-corroboró. ¿Qué era eso de los plazos?

Y sí, tampoco hacía falta que fuera un beso con mucho sentimiento. Que ella sería una princesa y él, en ese momento, un sapo. Y lo entendía, eh. Besar a una cosa babosa.

Pero podría añadir tranquilamente que a él, besar a una perfecta desconocida tampoco es que le resultara la idea más atractiva del mundo.

-Eeexacto. Sólo un beso chiquitito, sí.-tenía la sensación de "olvidar" un detallito, pero...pero seguro que no era importante.
Dio un nuevo salto, pasando de un hombro a otro de ella.
-Entonces, ¿Tenemos trato? Venga qué te cuesta. Si encima estarás haciendo una buena obra

Y le sonrió. Puso una sonrisa de oreja a oreja. Así, lo que hubiera sido una sonrisa atractiva. Si no fuera un sapo, claro.
       

Príncipe Naveen — Mardi Grass  — Una princesa muy atareada

       
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Mar Abr 20, 2021 3:25 pm por Timelady
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Capítulo I

De acuerdo.
Vale, Tiana, te estás planteando de verdad besar a un sapo.
Si alguien te viera...
¡Si tu YO de pequeña te viera!

Aún no lo había hecho y ya le estaba dando asquito seguir pensándolo. Su mente no colaboraba en que aquello saliera bien.
Pero es que si lo hacía...
Si lo hacía podría conseguir el sueño de toda su vida. El sueño que había compartido con su padre hasta que él les faltó. Se lo debía. Había trabajado muchísimo durante todos aquellos años. Y sí, ese era el camino más rápido, pero era el único que podía seguir. La habían puesto contra la espada y la pared.

A las malas solo estaría besando a un sapo chiflado.
¡Puaj! Mejor no pensar que aquello podría no salir bien.

Y el bicharraco encima se paseaba por sus hombros, ¿por qué tenía que hacerle eso?
Terminó atrapándolo para que dejara de hacer eso. Era tan desagradable de tocar, tan viscoso...- Vale, vale, para. Lo haré. -Decidió.

Se acercó a los labios de la rana, pero cometió el error de abrir un ojo cuando estaba tan cerca y tuvo que apartarse, por necesidad. Es que era terriblemente horroroso.
Pero finalmente y del tirón, como si arrancase una tirita, le dio el beso.
Notó como todo brillaba a su alrededor y cerró los ojos con fuerza. De pronto empezó a sentirse más... ligera y cuando abrió los ojos- ¿Me he caído al suelo? -Pronunció, porque lo estaba viendo todo desde abajo, pero no había notado el golpe, qué raro.

Tiana — Mardi Gras  —  con ¡Un Sapo!

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Sáb Abr 24, 2021 3:56 pm por Myshella
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Capítulo I

       
Él que había puesto morritos, esperando el ansiado beso, y la princesa que casi se echa atrás y no se lo da.

Pero depués del titubeo inicial, aaaal fin, le besó.

O algo parecido, porque apenas llegó a medio besito. Casi ni le dio tiempo a notar los labios de la joven.

Y, de pronto, todo cambió de tamaño.

Naveen extendió las manos ante sí

¡Humanas, humanas al fin!

Soltó una carcajada en la que iba imprimida toda la felicidad del mundo.

-¡Ha funcionado, vuelvo a ser yo, vuelvo a ser yo!

Se palpó la cara, los brazos, volvió a extender los brazos ante sí y dio un par de pasos, volteándose.

-¡Un espejo, necesito un espejo!

No cabía en si de gozo.

Y, entonces,le llegó la voz de ella.

Sólo que al centrarse, pues de primeras no la vio. No estaba.

¿Dónde estaba?

Bajó la mirada, al suelo.

Y...

-Anda, ¡ya recuerdo! Ay...sí. Sí. Ese era el detalle del que me había olvidado.

Se agachó, y la cogió. Con cuidado.

Una ranita verde claro monísima.

Oye...¿cómo es que ella era más bonita en versión rana de lo que había sido él en sus días de sapo?

Alzó la mano en que la sostenía hasta la altura de sus ojos.

-Esto...verás, mi queridísima salvadora...es que...me temo que más que caerte, has encogido un poquitín.

Alzó un dedo y, en un par de zancadas, se plantó ante el edificio más cercano, justo a sus espaldas. Se fue frente a uno de los cristales de las ventanas del primer piso; de hecho, el que quedaba mejor situado, cerca de una farola, para que, con la luz, se vieran ambos reflejados en ese ventanal.

-¿Ves? Resulta que pasaba esto...qué despiste el mío, ¿verdad? No sabes cuánto lo siento.
       

Príncipe Naveen — Mardi Grass  — Una ranita monísima

       
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Miér Mayo 12, 2021 8:38 pm por Timelady
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Capítulo I


Oye pues... no estaba mal el príncipe.
Era alto, guapísimo... e ¿increíblemente engreído?
En serio, lo primero que había pedido era un espejo, antes de ayudarla a levantarse del suelo, ¿de qué iba?
Que vale, podía entenderlo, a saber cuánto llevaba el pobre siendo rana. Porque claro, resultaba que todo el cuento del príncipe transformado en sapo era verdad al final. Menuda cosa.

Ey, un momento, ¿por qué aquella mano era enorme? ¿Es que ahora resulta que era un gigante?
Y la está cogiendo...
- ¿Qué detalle? -Preguntó, porque su cerebro no parecía muy dispuesto a considerar lo que estaba pasando. Claro mecanismo de protección ante un posible trauma, desde luego.

- ¿Cómo que encogido? ¿Qué es lo que me has hecho? -Insistió en saber cuando la puso a la altura de sus ojos.

Pero lo peor estaba por llegar, porque cuando se acercaron al cristal parecía que ella se había vuelto invisible, porque no estaba a su lado. Porque claro, la estaba sosteniendo en su mano y en su mano había una...

- ¡AAAAAAAAHHHHHHHH! -Chilló todo cuanto le dieron sus pulmones.- No puede ser, no puede ser... -Empezó a mirarse a sí misma, viendo las asquerosas ancas y notando su piel de ese modo.- Soy verde y... babosa... -Qué ascoooooo.

Y en ese momento se giró hacia el tipo que la estaba sosteniendo, cogiéndole del cuello de la ropa.- ARREGLALO AHORA MISMO. -Tenía que haber un modo, una forma, tenía que saber cómo hacerlo.- ¡Vamos! No quiero ser una rana fea y asquerosa.

Tiana — Mardi Gras  —  con ¡Un Sapo!

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Vie Mayo 14, 2021 5:34 pm por Myshella
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Capítulo I

       
-Oh, vamos, vamos, no dramatices...-empezó, intentando separar aquellas patitas, aquellas ancas delanteras que se enganchaban al cuello de su camisa.

Fíjate tú que ni se acordaba ya de qué camisa llevaba puesta cuando le hechizaron, eh...pero bueno, que no cundiera el pánico; le había encontrado el embrujo vestido con su buen gusto habitual, estaba presentable.

En fin, detalles aparte. La ranita se aferraba a su camisa, y gritaba, fuera de sí.

¿Había sido él igual de escandoloso? No lo recordaba. No, no...no lograba recordarlo. Ejem.

Como fuera. La entendía, en parte. Pero sólo en parte.
Porque verde y todo, resulta que la princesa era, en su forma anfíbia, una cosita monísima, de un verde suave y con esas manchitas tan curiosas, tan bien distribuidas, y tan bonitas.

¿Sería que se le había trastocado un pelín el cerebro, en el tiempo que había pasado comiendo moscas? ¿O es que la dichosa maldición no era equitativa, y había otorgado un punto adorable a la joven, para que a ella la besaran antes?
Era un poco injusto, eh.

-Estás monísima. Eres toda una belleza anfibia.-apuntó- -¡yo sí que tenía pinta babosa!

Que lo arreglara. Ahora mismo.

Qué poca paciencia, de verdad...

-A ver...-prosiguió- ¿no tendríamos que empezar por lo de tu restaurante, ese, lo que sea?

Que él se había comprometido a ayudarla con ese capricho loco de princesa independiente. Pero el trato no implicaba otros besos. No. No pensaba volver él a su forma de sapo.

Estiró de ella, para soltarla de su camisa de marras, y la sujetó entre las dos manos, para que no se le escurriera.

-Habría que llevarte al río, antes de nada, o se te secará la piel- y eso era desagradable. Bien lo sabía Naveen.-y bueno, esto lo solucionas tú en un momentito de nada...¿qué puede costar que te den un beso a tí, a ver? Va a ser coser y cantar, mujer. No se porqué te alarmas tanto.

Sólo había que pasarle la maldición a un tercero. Un desconocido, a quien dejar tirado sin remordimientos. Y ya está.

Porque...porque podría haberla dejado a ella. Pero ay, le sabía mal. Era mona. En versión princesa histérica y en versión ranita.

En fin. Uno, que se ablandaba con nada...
       

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Lun Mayo 24, 2021 9:18 pm por Timelady
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Capítulo I


Que no dramatice.
¿QUE NO DRAMATICE?
¿En serio se atrevía a decirle eso el tío que le había hecho aquello? Si tan poca cosa le parecía que se hubiera quedado él convertido en un estúpido y asqueroso sapo.

Y encima le decía que estaba mona. Menuda forma más cruel de reírse en su cara. Eso no estaba bonito ni era educado. Valiente príncipe de pacotilla estaba hecho, ¿no?

- ¿Mi restaurante? -Dejó de patalear mentalmente ante la mención.- ¿Pero cómo quieres que me dedique a mi restaurante si SOY UNA RANA? -Gritó al final, porque no se podía creer que no le diera importancia al detalle más crucial de todos, ¿quién se iba a comer lo que hiciera una maldita rana? por favor, qué asco solo de pensarlo.

Se vio sujeta por las dos manos de aquel tipo, intentando soltarse porque no le gustaba mucho la sensación, un poquito más de fuerza y la estrujaba.
Y encima si no se metía en el río, que tampoco era lo más salubre del mundo, se le iba a resecar la piel.
Espera, ¿las ranas con la piel seca se mueren?

- O sea que tu gran idea es que le pase esta maldición a otra persona. Así, sin más. -Se quejó, porque vaya solución era esa.- Igual que tú has hecho conmigo. -No, si iba a tener que darle las gracias de que no le hubiera dado la patada en cuanto había sido humano.- Si es que... hay que ser muy tonta para ir besando sapos por ahí... ¿Cómo se me ocurre? -Se quejó a sí misma, porque de verdad que se lo merecía, por ingenua.- ¿Y no hay otra forma? Digo, porque pardillos como yo no es que abunden... -Idiotas era una cosa, pero que besasen ranas o que a ella le apeteciera besar era otra muy diferente.- A ver, ¿a ti cómo te engatusaron? -Pregunta mientras indica el camino más rápido para llegar a una fuente, más higiénica que el río.

Tiana — Mardi Gras  —  con ¡Un Sapo!

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Jue Mayo 27, 2021 4:04 pm por Myshella
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Capítulo I

       
No veía él donde estaba el problema, porqué no iban a poder pasarle la maldición a un tercero...y fíjate tú en que estaba considerándolo en plural; pasarle la maldición, ellos.

Porque mira, lo mismo la princesita no lo estaba teniendo en cuenta, pero podría dejarla allí, eh. Y ya está.
De hecho, se libraría, como bien venía a recordarle la valoración de ella sobre su futuro restaurante, de tener que financiarlo y todo.
Porque no. No. No iba a regentar un restaurante una rana

Por eso se molestó ante el tono que utilizaba la ranita-princesa, para con él.

-Igual que tú has hecho conmigo, igual que tú has hecho conmigo-repitió, quisquilloso, mientras iba llevándola ¿no ves que sigo aquí, contigo? Eh, eh...¡a ver si se lo tenía en cuenta ya!

En cuanto a cómo le habían engatusado a él...

-Uy, no me acuerdo. Fíjate tú.- no, qué va. Pero cuando uno es suficientemente idiota como para acabar maldito...pues mira, mejor no rememorar esas cosas.

No pensaba contárselo.
No pensaba contárselo

Ya casi llegaban a la fuente, que por lo visto la señorita la prefería al río...con la de tiempo que había pasado él en el río sin quejarse -o casi- y ella estaba ya haciéndole ascos al Mississippi.

-Me embrujó una hechicera.

Ala, ya lo había soltado...los secretos no eran lo suyo, siempre había pecado de bocazas.
Y de engreído, o eso dijo la bruja en cuestión. Qué sabría ella.
Eso sí, los pormenores de cómo y cuándo había ocurrido semejante injustícia, se los iba a callar. Seguro. Eso no se le escapaba.

-De Nueva Orleans, justamente. A lo mejor podríamos encontrarla. Quizá ella sepa arreglarlo, si la opción fácil no te vale. Venga, a ver. Primero lo urgente...-dejarla en el borde de esa fuente.

-Oye...¿cómo has dicho que te llamabas?
       

Príncipe Naveen — Mardi Grass  — Una ranita monísima

       
XIII

       
       



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Vie Jun 04, 2021 8:29 pm por Timelady
Kiss me
Capítulo I


Entrecerró los ojos un poco cuando le recordó que se había quedado ahí con ella.
Porque sí, mira, era un gesto de estos nobles y dignos de agradecer, eso de no dejar tirada a alguien que se ha transformado en rana porque TÚ no has tenido la decencia de decirle que lo mismo ella iba y se transformaba mientras te librabas.
Así que ya le daría las gracias cuando volviera a ser ella misma y le pagase el restaurante.

Y encima era capaz de no acordarse de cómo le había pasado.
Que era difícil de creer, pero visto lo visto, tampoco imposible.
Hasta que lo soltó.

- ¿Una bruja? -Si tuviera cejas, habría alzado una incrédula. ¿No había una excusa más facilona?
Oh, no, espera.- ¿Una hechicera vudú? -Ahí ya se le había quitado la incredulidad de un golpe. Porque esas eran de verdad, con esas cosas no se jugaba y eso se lo habían enseñado desde que era pequeña, a ella y a todos los niños de por allí. Ni siquiera sabía que todavía quedasen hechiceras propiamente dichas que fueran algo más que engañabobos.

No dijo nada, pero lo cierto es que empezaba a tener un poco de miedo con el tema de la magia negra.
Al llegar a la fuente bajó de la mano y se sentó en el borde primero, mojando las patas. Estaba fría, pero ni idea tenía de si las ranas soportaban el agua caliente.
Le miró de nuevo cuando preguntó su nombre, ya no estaba segura de si no se lo había dicho o de si él no era capaz de recordarlo.- Me llamo Tiana.

La pequeña ranita saltó al agua, remojándose y nadando un poco antes de salir al borde de nuevo.- ¿Estás seguro de que tu hechicera era de aquí? Yo no conozco a ninguna. -Comentó, tratando de luchar contra el pensamiento de que como rana no estaría tan mal después de todo. Quería volver a ser humana.- Pero las historias dicen que suelen vivir cerca del pantano. Allí es donde la magia es más fuerte o algo así. -Se encogió un poco, abrazándose a sí misma con sus ancas delanteras.

Tiana — Mardi Gras  —  con ¡Un Sapo!

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Dom Jun 06, 2021 4:11 pm por Myshella
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Capítulo I

       
-Tiana-repitió Qué nombre tan bonito. Te sienta bien Sin duda alguna. Lo que no especificó es si le sentaba bien así, en modo ranita, en versión humana, o en un combo de los dos. Por un momento estuvo apunto de decir que, de regreso a su reino, cuando le tocara inaugurar algún estanque de esos de jardines públicos, le pondría Tiana.

Decidió callarse, que lo mismo seguía ella ligeramente susceptible y se lo tomaba a mal.

-Pues claro que una hechicera vudú. ¿Qué tipo de bruja vive en esta ciudad, a ver? Si tienen fama en el mundo entero...no iba a embrujarme una novata de tres al cuarto

Si le daban coba, acababa afirmando que era la mismísima Marie Laveau. Aunque...aunque que él recordara tenía pinta de ser ligeramente más joven, ligeramente más inexperta y, además, se había jactado de lo fácil que había resultado engañarle y de lo merecido que se lo tenía.

La vio encogerse sobre sí, con esas patitas, y pensó que lo mismo la pobre chica sí estaba asustada de verdad.

Suspiró. Y la metió en el bolsillo de la solapa de su americana, de tal modo que estuviera recogidita pero pudiera sacar la cabeza y ver por donde iban.

-Pues venga, al pantano vamos.-que...qué pocas ganas de encontrársela, eh. A ver si iba a acabar peor que la primera vez.-ya verás como damos con ella en un abrir y cerrar de ojos.

Entonces, se detuvo. Acababa de tener una idea, algo tonta

-Oye...¿y si vamos al cementerio? A la tumba de Laveau. ¿No es al barrio francés, a donde llevan a los turistas, para hablarles de brujería? Hay tiendas...a ver si va a resultar que las de verdad siguen reuniéndose allí. Es Mardi Grass, tendrán abierto, a ver si los turistas pican.

Que de algo había que vivir, y esas tiendas así, muy recargadas ellas, eran llamativas y procuraban un buen pico seguro, segurísimo.
       

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Jue Jun 17, 2021 8:04 pm por Timelady
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Capítulo I


No dijo nada acerca de lo que opinó de su nombre, porque en aquel momento lo cierto es que su cabeza estaba más centrada en esa historia de la bruja. En el vudú y en cómo se había intentado alejar tanto como le fuera posible de todo eso.
Porque en ese tipo de magia intervenían fuerzas oscuras de las que prefería no saber. Que sí, que podría ser todo superstición, humo y espejitos, pero ella prefería no arriesgarse. Era lo que siempre le habían enseñado.

No le quedó otra que dejarse trasportar, ahí recogida en su bolsillo, asomando las ancas delanteras y la cabeza. No les quedaba otra que ir al pantano, a la zona oscura y rezar a todo lo que conocieran por encontrar a una bruja agradable. Por su parte esperaba que la ayudase, porque después de todo ella no había tenido la culpa de ser tan tonta como para dejarse engatusar por el príncipe. Lo que menos le interesaba era que se enfadara porque le hubiera roto la diversión de tenerlo por ahí saltando...

- ¿A la zona turística? -Preguntó, habría alzado una ceja, si las tuviera aún en la cara.- Si quieres que te timen... -Murmuró.- Todo el mundo sabe que eso es solo para turistas, no hay nada real en esas tiendas o en quienes las venden. -Con suerte había gente que echaba las cartas o se sabía antiguos remedios para algún dolorcito, pero más allá de los inciensos y otros adornos dudaba que hubiese nada realmente útil.

- Te lo he dicho, si buscas a una bruja de verdad no estará en el cementerio rodeada de curiosos. La encontrarás cerca del río, o en los pantanos del este. Mi padre me contaba historias de la Laguna Ciega. -Historias que preferiría no haber sabido ahora mismo, aunque siempre le sirvieron para saber hacia dónde no tenía que ir.

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Sáb Jun 19, 2021 4:57 pm por Myshella
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Capítulo I

       
Frenó de golpe.

Tan de golpe que tuvo que llevar la mano a sostener su propio bolsillo, para prevenir que la ranita saliera volando en un descuido.
-Ya lo sabia-aseguró, precipitadamente, al tiempo en que daba la vuelta y encaraba la dirección contraria a la que acababa de emprender. Sólo bromeaba.

Mentira cochina. Él estaba segurísimo de que esas señoras con vestidos coloristas, colgantes raros e incluso turbantes que recogían su pelo eran brujas de verdad. Unas profesionales. Algunas, incluso guapas. Pero a ver...que no todas las brujas tenían verrugas ni todas las ranas daban asco, eh.

Pero por si se daba la posibilidad remota de que ella tuviera razón, pues no quería pasar por un tontorrón fácil de timar. Si eso...ya la corregiría después. Cuando no encontraran lo que buscaban en esa laguna.

-Sólo por confirmar...¿hemos dicho a la laguna ciega?

Ay. Con lo que le había costado a él salir del Mississipi, ahora había que irse a ese sitio tan tétrico.

Bueeeno.

Tomó camino sin quejarse demasiado. Se puso a tatarear, a medida que la música del mardi grass iba quedando atrás.

-Que bien pensado podríamos haber esperado a que acabara la fiesta eh. ¿No te gusta, el carnaval?

Entre tatarear, ir bailando por el camino e irle narrando, viniera a cuento o no, alguna que otra anécdota de carnavales  neo-orlaneses incluida, para cuando se dieron cuenta llevaban casi cuarenta minutos de ruta y alcanzaban ya los primeros matorrales del Swamp.

Tan oscura y lúgubre como si de verdad les hubiera dado a los habitantes de la ciudad por conservar a toda costa su carácter budú de cara a los turistas...daba cierto reparo. Más, en comparación a las coloridas calles que acababan de dejar atrás.

Naveen se paró allí. Miró a Tiana, en su bolsillo.

-Esto...¿volvemos de día? ¿Seguro, segurísimo, que quieres entrar ahora? Que aquí hay cocodrilos...

Y eso no era lo peor, no.

Lo peor es que se oían voces. Femeninas. A...un trecho más allá de esa ciénaga.
       

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Jue Jul 01, 2021 8:03 pm por Timelady
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Capítulo I


Menuda frenada había pegado el príncipe este. Casi se queda colgando del bolsillo.
Porque no, no tenía ganas de probar la capacidad de sus ancas desde esa altura, porque el tío era alto... o lo parecía desde su tamaño.
Claro que eso de que era una broma no se lo creía, tenía toda la pinta de pensar que esas supuestas brujas y médiums eran tan reales como ellos. Que bueno, teniendo en cuenta lo de convertirse en rana, pues... Que no, que esas no eran las de verdad.

La Laguna Ciega, cada vez que lo escuchaba le daba un escalofrío.- Eso decía mi padre, sí. -Confirmó, pero su voz no era precisamente segura.
Es que, de verdad, puestos a cruzarse con magia, ¿no podía haber aparecido un hada madrina? ¿o un genio en una lámpara? Algo sencillo y luminoso que no diera tanto yuyu. Aunque claro, viviendo en Nueva Orleans cualquiera diría que tenía que estar acostumbrada. ¡Y lo estaba! A no estorbar, precisamente.

Mientras caminaban, ella tratando de centrarse en el camino, que era un poco más difícil de distinguir siendo rana, todo había que decirlo, el príncipe se puso a tararear. Como si fuera el mejor momento para eso, o para hablar de ir de fiesta.
- ¿El carnaval? -Preguntó incrédula y encogiéndose de hombros.- Supongo que sí. -La verdad es que no tenía opiniones fuertes sobre el tema ni a favor ni en contra.- La verdad es que es el mejor momento para la venta de buñuelos. De haber podido ni me habría disfrazado, pero Lottie insistió tantísimo. -Adoraba a su amiga, pero responder a sus caprichos en ocasiones era agotador y en otros un encanto.- Su padre me hizo un pedido enorme, me pasé toda la noche trabajando, ¿sabes? Por fin iba a tener suficiente para la entrada de mi local... de no ser por esas malditas sabandijas, claro. -La sed de dinero de esos hombres era lo que lo había echado todo a perder, para una vez que las cosas le iban bien.

Y la noche no parecía hacer más que empeorar.- Sí, sé que hay cocodrilos. La mayoría solo salen de día para que les de el sol. -Respondió. Así que lo de volver por la mañana le parecía casi peor idea.- Solo... ten cuidado de dónde pisas. Por si acaso. -Recomendó, sin entrar en muchos detalles. Además, le llegaban las voces desde la oscuridad del pantano...- Si quieres encontrar a tu bruja, creo que es el mejor momento. Eso sí, hay que ser educados y no interrumpir bruscamente. -Recomendó, porque se había dado cuenta de que era un poquito ruidoso y... la verdad es que no tenía ganas de molestar o enfurecer a ninguna bruja.


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Vie Jul 02, 2021 8:33 pm por Myshella
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Capítulo I

       
¿Disfrazado?

-¿Quien es Lottie?-ey, que cualquier tema de conversación era bueno para alargar un poquitín lo inevitable…

Claro que a medida que la escuchaba fue dándose cuenta de algo. De…un detallito sin importancia. Casi.
¡Iba disfrazada! No era una princesa.

¡Iba disfrazada!

-OOOHHH…-dijo, los ojos abiertos de par en par, y vuelto a mirar a la ranita con expresión ofendida.

-¡Me has engañado!- Ay. Mecachis…de haberlo sabido antes, hubiera podido venderle la idea de que, si se había transformado en rana al besarle, era justo por eso. Porque no era una auténtica princesa.

Y decirle que, por supuesto, de haberlo sabido antes, él no se lo habría pedido -el beso- y no la habría puesto en peligro de ese modo.

Lástima eh. Hubiera sido un buen relato. Le habría hecho quedar en mejor posición, seguro.

-¡Hay que ver! Es que no puede uno fiarse de nadie hoy día, eh….pero tú no te preocupes. Ahora…

Naveen llevó la mano a ese bolsillo, a la parte exterior, sobre su chaqueta, sosteniéndola, en un gesto casi casi protector.

-Ahora…

Las voces se hacían más claras. Algunas risas nada tranquilizadoras se mezclaban con ellas.
Y había cocodrilos. Incluso Tiana se lo acababa de confirmar.

-Ahora lo arreglamos todo-paso al frente, mirada altiva y seria.

Oye, que en algún momento había que sacar el porte real. O lo que fuera.

Paso adelante, al tiempo que afirmaba.

-Cuidadosos. No interrumpir. Perfecto. Vamos a echar mano de la diplomacia, entonces.
Y…entraron en el pantano.

Las copas de los árboles, altos y escuetos, parecían inclinarse a su paso. Las raíces, retorcidas y nudosas, se perdían en esa agua verdosa que, de un modo completamente aleatorio, formaba recovecos aquí y allá.

Naveen procuró alzar el paso por encima de las primeras y evitar meter los pues en los segundos.

Se detuvo un par de veces, identificando la dirección desde donde le llegaban esas voces.

Incluso las contó. En voz baja, pero con claridad suficiente como para que Tiana le oyera y pudiera corregirle, si era necesario.

-Una, dos…tres, cuatro.

Últimos pasos, antes de detenerse.

Frente a ellos, en una pequeñísima clariana seca en mitad del pantano, se veía el tronco de un árbol sesgado a la altura que habría tenido una mesa.

Sobre la corteza, ardían unas velas cuidadosamente dispuestas, rodeadas de hierbas secas.

Justo al pie, un fueguecillo- de gas, eso sí…que las modernidades llegaban a todos lados- alentaba una ollita pulida de la que emanaba un olor…curioso.

-Bu…buenas noches-alzó la voz el príncipe antes sapo, con su ranita en el bolsillo y esa sonrisa blanca forzada.-señoras.
       

Príncipe Naveen — Mardi Grass  — Una ranita monísima y unas señoras inquietantes

       
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Mar Jul 20, 2021 9:57 pm por Timelady
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Capítulo II


- Ah, pues Lottie es mi mejor amiga. Es muy entusiasta y ni siquiera yo soy capaz de decirle que no a veces. -Y mira que lo intentaba, pero no había manera. Normal que su padre le cediera todos los caprichos, además de que era un buenazo en sí.

Estaba hablando tan tranquila cuando el tipo de pronto se puso a gritar y la miró con los ojos desorbitados.- ¿Engañado? ¿Cómo que te he engañado? -Preguntó, un poco ofendida por la acusación porque la verdad que no tenía idea de qué diantres estaba hablando.

Pero él a lo suyo, diciendo que no podía fiarse de nadie.
¿De qué iba?
Si es que no se lo explicaba y de pronto ya le estaba diciendo que no se preocupara que iban a arreglarlo.

Habría protestado, claro.
Pero a ver, es que estaban en el pantano, escuchando voces un poquito aterradoras... no parecía el mejor momento para ponerse a distraerle con reproches.
Ya habría tiempo, ¿verdad?

Se acercaban lo suficiente para poder distinguir las voces, asintió despacio cuando él las contó. Sí, también ella había escuchado cuatro diferentes.

Y finalmente llegaron al pequeño claro donde estaban reunidas alrededor de una hoguera que no era tan épica ni mágica como cabría esperar. Pero bueno, tampoco ninguna tenía nariz picuda y verrugas como las máscaras de halloween.

Naveen las saludó y los ojos se posaron sobre ellos.
Aquello empezaba a ser aún peor idea con el paso de los segundos.
Pero el viento quiso hacer que le llegase el tufillo de la olla que estaban calentando.

- ¿Eso es Gumbo del Pantano? -Preguntó después de olisquear un poco.

- ¡Pues claro, ranita! -Respondió una de las brujas, la más mayor, acercándose para prácticamente arrancarla del bolsillo de Naveen sin que él pudiera poner remedio.- Anda, ven, prueba. -Sin más le metió la cuchara en la boca.

Tiana paladeó apenas un instante.- Un par de toque de tabasco bastarán. -respondió casi automáticamente.

Una de las brujas lo hizo.- ¿Tú no eres la chica de los buñuelos? ¿Qué haces transformada en rana? -Preguntó mientras probaba el resultado.

- Oh, bueno, eso es una larga historia... Preguntadle a él. -Y sin mucha reverencia simplemente señaló al príncipe.


Tiana — Mardi Gras  —  con Naveen

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Dom Jul 25, 2021 3:42 pm por Myshella
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Capítulo II

       
Las señoras se volvieron de golpe, las cuatro a la vez.

Por valiente que fuera uno -y este no era el caso, que de valor pues tenía, pero sobrado no iba…-resultaba imposible del todo no sentirse intimidado por esos cuatro par de ojos añejos y sabihondos fijos en ellos, los recién llegados.

Aunque a decir verdad, pensó Naveen, en un intento de autotranquilizarse antes de que esa sonrisa forzada se le helara en la cara, había que reconocer que, para tratarse de brujas, las señoras no eran tan tremendamente horrorosas como cabría esperar. No, más bien no.

Tenían un aspecto peculiar, eso sin duda. Vestían un poco destartaladamente, a juzgar desde el punto de vista de nuestro príncipe. Largas faldas un pelín más coloristas y un pelín más hippies de lo que hubiera creído- ¿no se suponía que eran negro riguroso?- blusas sueltas e incluso, una de ella, una especie de foulard de tonos verdes sobre los hombros. Los moños despeinados no faltaban, ni tampoco los collares de abalorios.

Por un momento se las imaginó, años atrás, más jóvenes, en Woodstock.

Espera…¿cuánto vive una bruja?

Bueno, daba igual.

La ranita intervino antes que él.

Porque las señoras estaban cocinando.

Una de ellas se plantó ante Naveen y le quitó a Tiana del bolsillo.

-¡OIGA!-protestó él- Eso…¡eso es mío!

La mirada de una segunda le llevó a encogerse de hombros y echar la espalda atrás.

-¿Cómo que eso?- le riñó.

Y Naveen calló, justo después de musitar un perdone, señora.

Tampoco es que pudiera aportar mucho. Por lo visto, estaban corrigiendo el sabor de la receta.
Levantó un dedo al aire.

-¿Puedo probar yo también?-se aventuró.

Era el instante en que, de nuevo, las cuatro le miraban a él. Las cinco, contando a Tiana.

Pero no por su petición. No, ojalá fuera por eso. Que va.

Esperaban que explicara, él, cómo es que la ranita era eso…una rana.

-Pues verán…-ay, la sonrisa. Hay que sonreír, así con naturalidad…-verán…
Entonces reconoció a la cuarta de ellas, ¡la del foulard! ¡Esa era SU bruja!

-¡Pero si fue usted!-exclamó, quizá un poco más alto de lo debido- ¡fue usted! Me transformó a mi, y resulta que el maleficio se pega, y claro, ¡fíjese! Ahora la pobre princesa- que no, que no lo era, pero daba igual. Detalle sin importancia- es una rana.

Miró a Tiana.

-Muy bonita, eso sí. Pero rana. ¿No podría usted echarnos una manita? Destransformarla, romper el maleficio, esas cosas que se les dan tan bien?

La educación, la educación es importante, Naveen.

-Por favor. Señora. Si es tan amable.

Desgraciadamente, brujas o personas corrientes y molientes, la realidad es que todo tiene un precio. Así que Naveen supo al instante que aquella petición suya estaba inconclusa. Le faltaba lo más decisivo.

-Dígame que quiere a cambio.
       

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Última edición por Myshella el Mar Ago 24, 2021 5:55 pm, editado 2 veces



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Jue Ago 19, 2021 8:44 pm por Timelady
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Capítulo II


Tiana se mantuvo en su lugar, sobre la palma de la mano de aquella señora -no le salía llamarla bruja, parecía amable, le recordaba a su vieja vecina-, la sostenía con cuidado y casi delicadeza, daba la impresión de que no era la primera mano que tenía entre las manos. Desde ahí miraba a Naveen y esperaba que se parase a explicarles bien por qué necesitaban su ayuda... Preferiblemente sin contar lo tonta que había sido al caer en la estupidez de besar a un sapo, porque eso ya era evidente, estaba pagando el pato.
Y encima la había llamado "eso", a ella, no hacía méritos para que el cayera mejor, la verdad.

Pero entonces, cuando parecía que iba a hablar, empezó a señalar a una de las mujeres, la que parecía más joven. La verdad es que por la mirada que le dirigió, de arriba a abajo, parecía que sí que reconocía a Naveen.

- No soy una princesa, ¿eso tiene algo que ver? -Aclaró ella, en mitad de la petición del príncipe. Porque él seguía insistiendo en que era una cosa que ella no era. Igual ahí estaba el problema, como no era una princesa de verdad, no tenía la magia o lo que fuera necesario para romper el hechizo y por eso le había rebotado en la cara. O en los morros, más bien.

- No creo, ranita. -Le murmuró la anciana. Y mientras él pedía su ayuda, la mayor también hizo un sonido de negación que no le gustaba nada.

- Lo siento, principito, pero no puedo hacer eso. -¿Qué, pero por quéeeee? Tiana hizo un puchero -si es que las ranas pueden- y se sintió un poco más hundida- Ni por todo el oro de tu palacio. No puedo ayudaros.

- Disculpe, señora. Pero... ¿no hay una manera? Tiene que haberla, ¿no? Un contrahechizo... -Trató Tiana de intervenir, de encontrar una manera de ser ella de verdad.

- Condiciones. -Afirmó la mujer con toda tranquilidad.- Todos los hechizos y maldiciones tienen condiciones, un modo de acabarlo. Las palabras son importantes, principito. ¿Ya se te ha olvidado lo que te dije? Porque igual quieres hacer memoria... y encontrar lo que de verdad necesitas. -Después la miró a ella, directamente. Y la ranita dio un paso muy chiquitito hacia atrás intimidada.- En cuanto a ti, solo tienes que volver a besarle, pasarle la maldición de nuevo y olvidarte.

Tiana — Mardi Gras  —  con Naveen

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Mar Ago 24, 2021 6:17 pm por Myshella
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Capítulo II

       
A ver, lo de que no fuera una princesa del todo -ya habían quedado en que se trataba sólo de un disfraz- era irrelevante.

¿No era todo mejor y más fácil si le decían a la bruja que sí? Pues claro. Era, se mirara como se mirara, tozudez de la ranita.

Y, desde luego, ¿qué iba a tener eso que ver en su maldición? Pues nada, como bien estaba diciendo la señora.

Naveen hizo una mueca de de esas traducibles en si lo sabré yo, y chasqueó los dientes.

-¿Lo ves?-además, en un mundo en el que todo se basa en apariencia, él había besado a una princesa y listos.

De todos modos, allí no podía decirle uno a gusto a la ranita que se equivocaba en esto o en aquello, porque aquellas señoras no respetaban el turno de palabra y ya estaba la otra negando también.

Que no.

-¿Cómo que no?-¡pero si ellas eran las causantes de estas cosas, maldiciones, trampas y enredos sobrenaturales!¿Porqué no?

La mujer se puso a mencionar eso tan recurrente y tan absolutamente absurdo. Una cosa en la que también su padre insistía, en cada ocasión en las que le daba por fastidiarle, quitándole algo que luego necesitaba recuperar.

Condiciones.

Con lo fácil que podría ser la vida de todos, si no se pusieran siempre tan quisquillosos.

Condiciones.

Iba a preguntar qué condiciones, exactamente. Porque se veía venir que, a continuación, llegaba el acertijo.

El equivalente a piensa un poco, a ver si te das cuenta por ti mismo de su señor padre.

Y...¡bingo! Ahí estaba.

Que si no se acordaba de lo que le había dicho.

Arrugó la nariz, se rascó la nuca pensando. ¿Qué le había dicho?

-Pues...-empezó.

Pero la señora tuvo a bien adelantársele, y recordarle el enigma. O lo que pretendiera ser.

Encontrar lo que de verdad necesitas.

Sonrió.

Así, al tun-tún. Porque mira, ella estaba de lo más tranquila, y a él ya le estaba reviniendo ese mal sabor de boca de las monsergas. Y esta, ni siquiera la acababa de entender.

¡Él sabía perfectamente qué necesitaba, en cada momento del día y de su vida! Y, antes de que le diera por convertirlo en sapo, además, lo tenía al momento.

Y, en cuanto a ella...¡que le besara otra vez!

Aquí si que diu un respingo que le llevó a chocar de espaldas con el árbol de detrás, tropezar y caer sentado sobre esas raíces enormes que bien se podrían confundir con un banco tallado con estilo.

-¿QUÉ?¡NI HABLAR!- tan pronto lo dijo, la mirada se le fue sola hacia la ranita.

Y...se sintió mal. Mal, él.

Curvó los labios en expresión de arrepentimiento.
Un poco.
En parte.
Bueno...que sí, que esa salida no había estado bien.

Suspiró.
Pero no se iba a dejar transformar otra vez.

-Es que...-empezó, pendiente de la ranita, que no de las brujas- es que acabo de recuperar mi aspecto humano. ¡Aún tengo los músculos entumecidos!¿No...no me dejarías un ratito más? Por favor.

Y luego, estaba otra cosa. Una importantísima.

-Además, yo no me he ido. Podría haberte dejado en el borde de aquella fuente y salir corriendo. Pero me he quedado, eh. Y me he metido en este...esto- amplio movimiento de brazos entorno a él- Con estas bruj...señoras. Perdonen- eso, a las aludidas- Pero, ¿Cómo se que tú no te largarás en cuanto vuelva a ser un sapo, eh?

Claro que se largaría. Porque, a fin de cuentas, aquel no era su problema. No lo sería en cuanto él volviera a croar.
       

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Lun Nov 01, 2021 2:03 pm por Timelady
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Capítulo II


Desde un punto de vista objetivo y si la cosa no tuviera que ver con ella, le parecería lógico que hubiera condiciones.
En todos los cuentos las había. Había que encontrar un elemento mágico en alguna parte, utilizar únicamente tres deseos, o despertar a la princesa con un beso... porque casi siempre era todo con beso de por medio.

Pero claro, es que aquella situación no la estaba leyendo en un libro infantil. ¡La estaba viviendo! Y para colmo de males el príncipe de marras no parecía haber estado muy atento.

Lo que necesita.
¿Pero qué va a necesitar él?
A ver, que es un príncipe, lo tenía ya todo, seguro, allí en su palacio en Maldonia.

Bueno, a ver, mucho no le conocía, pero una cura de humildad no le vendría nada mal. Igual por eso lo habían convertido en rana. Pero no era plan dejarlo así sin más, y que encima le pasara la maldición a otra persona inocente.

Y ni siquiera le había dado tiempo a pensar en qué hacer con la idea de besarle de nuevo para volver a ser humana y ya parecía a punto de salir por patas.
Si fuera posible que las ranas pusieran cara de indignación, la suya tenía que estar completa, además de una mirada asesina. Pero claro, a saber cómo se veía eso viniendo de una rana enana.

Y empezaron las excusas.
Y ahí ya se cansó del tema, se irguió tan alta como pudo sobre sus dos ancas tomando una posición lo más digna posible en la mano de aquella anciana.

- ¡Escuchame bien, príncipe como te llames! -Que sí, Naveen, pero que estaba demasiado enfadada para llamarle por su nombre ahora.- ¡No me has dado tiempo ni a pensarlo y ya has decidido que te voy a besar para volver a ser humana y largarme! ¡NI SIQUIERA ME CONOCES! ¿Quién te crees que eres para saber lo que yo haría o lo que no? -Es que la tenía harta ya.

- Encima de que me metes en todo esto sin tener nada que ver, quieres que me quede así para siempre, ¿en serio? -Vale, que había dicho un rato, pero ya lo veía venir "ahora ano porque esto, hasta mañana no porque aquello, ¿no te parece mejor dejarlo para el finde?" y así hasta nunca jamás darle un beso y dejarla vivir su vida. Es que incluso podría encerrarla o matarla. ¿Cómo podía saberlo?
Y él tampoco podía saberlo de ella, claro.

Se agachó y dejó escapar un largo suspiro- No te fías de mí y yo no me puedo fiar de ti. -En eso tenían que estar de acuerdo.- Pero te has quedado conmigo y has venido a ver si estas señoras podrían solucionar este embrollo. -Eso había que reconocérselo.- Así que si me dejas volver a mi vida normal, te prometo que intentaré ayudarte. Incluso podemos hacer un horario para cambiarnos en algunos ratos, siempre que no interfiera con mi trabajo. -Ofreció con toda su buena voluntad. Dormir convertida en rana no parecía del todo horrible... ¿cómo dormían las ranas?



Tiana — Mardi Gras  —  con Naveen

XIII




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