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Miér Feb 09, 2022 12:50 pm por Shadow
First Meeting Audney & Sigmund
El ostentoso vestido que su madre había comprado tras el baile de fin de año indicaba otro evento importante. Sigmund aprendió a ver las señalas desde niño, siempre que sus padres se arreglaban más de la cuenta era que tendrían visitas importantes. Aparentar frente a las demás familias era la mayor tradición, no importaba que hubiese habido un desfile de hombre y mujeres exóticas un par de noches atrás, lo importante era ver la casa arreglada para aquellos a los que debían dar buena impresión.

El traje que los elfos domésticos dejaron en su cuarto también era un indicativo de que él no podía librarse. Sigmund podía atar los cabos de lo que estaba por suceder sin necesidad de más pistas. Esas formalidades tan solo requerían alianzas y dado que era el único hijo que todavía no estaba prometido podía oler ese deber tocar a su puerta.

Esperaba que sus padres hubiesen escogido a alguien digno de su porte, pero sobre todo comprensivo con quienes eran. Sigmund no estaba del todo contento con las familias británicas, por mucho que hubiese disfrutado del juego que había tenido con Mad la noche de su compromiso. Ese tipo de arreglos le parecían más divertidos, que lo hubiesen prometido, pero todavía hubiese estado dispuesto a probar algo diferente con él. Era esa complicidad la que buscaba, pero pronto se daría cuenta que en realidad sus padres solo buscaban un poco de poder en aquel mundo político.

Se aseguró de arreglar su cabellera y barba como un buen partido, presentable para cualquier padre deseoso de prometer a su hijo con un caballero respetable. Podía ser muchas cosas, pero Sigmund se ganaría el respeto del mismo diablo si era necesario. El traje le quedaba como un guante y se presentó en la puerta al mismo tiempo que escuchaba el timbre, una sonrisa deslumbrante mientras sus padres saludaban a la pareja que había entrado.

— Un placer — saludó cuando extendieron el saludo hacia él y su vista se quedo sobre la joven dama al verla entrar.

«Guapa» fue lo primero que dijo su mente al verla, siendo completamente básico mientras se acercaba a saludar como un caballero y dejaba un beso en el dorso de su mano.


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Jue Feb 10, 2022 3:02 pm por Silhouette
FIRST MEETINGAUDNEY & SIGMUND

No era una sorpresa para Audney este evento. Sus padres la habían preparado mental y físicamente con antelación, por dos razones. La primera era que pulir su belleza, aún más de lo normal, no era un proceso automático y requería descanso real del cuerpo. Y segundo, porque nada obtenían que fuese no anunciado. Su obediente hija jamás se rebelaría y tomaría acciones que atentaran en contra de los deseos de sus progenitores, y menos ahora que este trato beneficiaría a toda la familia. Aunque este paso no fuese solo para exhibirla con orgullo al ser el reflejo de la perfección digna de portar el título de sangre pura, sino que cambiaría la existencia por completo de esta bruja.

Los Hanssen eran una familia de arrogantes, según los chismes que le llegaban a sus espaldas a Audney. Era que carecían de todo valor para justificar esa actitud como valida, en el día de hoy lo único que tenían era la tradición que habían ganado en el pasado, porque del dinero poco poseían del que jactarse. La ruina económica era una realidad que el señor de la casa no hablaba en voz alta, pero que todos sabían que estaba allí elevándose sobre sus cabezas como una nube negra tormentosa.   

Lo que les quedaba eran las conexiones y que su renombre los llevara de vuelta a flote, por ello que Audney se casara con un mago de una buena familia, y que compartiera su visión de mundo para mantener ese pensamiento conversador traspasara generaciones. Ese era el plan y a la futura prometida no le importaba ser usada como una moneda de cambio. Sabía que este era su destino y por un bien mayor, pero más allá de creer que esto era lo que deseaba estaba lejos de darse el tiempo de sopesarlo.

Una vez que llegaron a la mansión no fue correcto mentir que sí se sentía nerviosa, ya que una vez que pusieron un pie dentro de la propiedad, las miradas se giraron hacia ellos. Sus padres y su hermana Emma estaban rebosantes con la atención, pero ella tenía una presión adicional que los otros eventos carecían y querer parecer perfecta no era fácil, porque debía concentrarse en que cada movimiento fuese grácil sin pasar el límite de exagerado. Sentía los músculos agarrotados del esfuerzo, mas su semblante permaneció sereno.

Y ahí estaba, como si fuese un mismísimo dios que bajó del Olimpo para opacar con su presencia al resto de los mortales. Se avergonzó de inmediato de su pensamiento y sus mejillas se sonrojaron acorde. — Mucho gusto, Sigmund.— Saludó correctamente recibiendo gesto de bienvenida tan caballeroso con total honor, ya que las miradas fijas en ellos eran propias de ser el tema central de este evento. — Tu prometida es la flor más apetecida. Eres muy afortunada de tenerla.— Comentó el padre de Audney con su típica mirada altiva y que a cualquiera podría ofender o incomodar, mas no a su hija. Estaba acostumbrada a que la luciera de ese modo y con mayor razón se regodearía de ello en esta fiesta que celebraba este acuerdo entre las familias de ambos jóvenes.
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Vie Feb 25, 2022 6:03 pm por Shadow
First Meeting Audney & Sigmund
Toda su familia estaba entrenada para ese tipo de eventos. Las familias nórdicas tenían sus propias costumbres, acciones que escandalizarían a los bellos ciudadanos ingleses. Sigmund era consciente de ello, mas no hizo ningún gesto que pudiese darlo a entender. La forma en la que sus padres actuaban dejaba clara su intención aquella noche, una unión beneficiosa para el apellido de la familia. Sigmund era la única moneda de cambio que tenían para hacer una real impresión en aquel lugar y no dudarían en exprimir su potencial hasta el último detalle.

— La flor más hermosa que he visto, sin duda alguna — respondió, haciendo eco de las palabras del padre de la joven, sin verse apabullado por una información que todavía no se le entregó en voz alta. No dudaba de la hermosura de Audney, esta podía verse desde kilómetros a distancia, mas su forma de moverse, el ligero gesto de asentimiento hacia su padre, una perfecta muñeca entrenada.

No pudo evitar pensar en Ava, su fuerza al desafiar a su familia, esas ganas de ser hermosa de manera peligrosa. Esperar que las inglesas tuviesen la misma fuerza era ridícula. Sin dar más vueltas a sus propios pensamientos ofreció su brazo a la dama.

— ¿Desearía dar una vuelta por nuestros jardines mientras esperamos por la comida? — Preguntó, sintiendo como el pecho de su padre se hinchaba de orgullo ante la educación refinada de su hijo, esa línea que dejaba claro que sabía cual era su trabajo.
04/01/20 + Mansión Wangberg





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Jue Mar 03, 2022 6:13 pm por Silhouette
FIRST MEETINGAUDNEY & SIGMUND

Ambos padres la habían instruido enfáticamente que este acuerdo matrimonial era vital para la restauración del imperio que significaba portar el apellido Hanssen. Audney entendía lo importante que era para el orgullo de ese matrimonio y que pudieran volver a jactarse de toda la tradición que llevaban a cuestas con toda dignidad que les había arrebatado una serie de malas decisiones de negocios. Las deudas a diferentes bancos mágicos de la región estaban por sepultarlos vivos, lo cual significaba que esto se haría público y de eso sí que no habría vuelta atrás.

La joven no deseaba ver a su familia denigrada, porque no iba a negar que era fácil contagiarse con ese ánimo de grandeza que ella había buscado imitar desde pequeña. Sin embargo, no entendía bien cuáles serían las consecuencias puntuales y hasta pensaba que su padre estaba cegado por la salida fácil, siendo que debería haber otra solución que se estaba perdiendo. Y aunque así fuera, no era su papel dar a relucir que también podía pensar, sino que estaba allí para ser obediente.

Eres muy gentil.— Comentó a Sigrid queriendo olvidarse de la presión intrínseca que ejercía su familia con el mero hecho de estar plantados a sus costados, como dos estatuas guardianas que se aseguraban que se comportara a la perfección. Las alabanzas hacia su belleza eran un tema que su progenitor usaba como carta de presentación, y la verdad era que se había inmunizado a estas, porque pocas veces sentía que era más que un mero cumplido vacío.

Audney asintió a su padre cuando él le dio la autorización para acompañar al joven Wangerg. — Sí, vayan que deben tener mucho de qué hablar y nosotros somos demasiado mayores para ser un aporte.— Indicó la madre de la rubia, quien aceptó el brazo de su prometido. — Tu hogar es un lugar muy bello. Admiró el buen gusto de la decoración.— Comentó usando un tema neutro para comenzar con la charla, ya que hablar del tiempo meteorológico o qué habían comido al desayuno eran tópicos prohibidos, por razones obvias. — Y quiero agradecerte por el recibimiento.— Agregó puntualizando que la presentación había sido correcta, tal cual como sus padres pretendían.    
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Dom Abr 03, 2022 4:43 pm por Shadow
First Meeting Audney & Sigmund
Todo era una entrenada obra de teatro, no había ni un ápice de realidad en aquella sala y a nadie parecía importarle. Era curioso como las familias puras de todos los confines del mundo se jactaban de ser una élite, pero en realidad ninguno parecía dar su verdadera cara. Agradecía la honestidad que sus padres habían tenido con él, la diferencia que habían hecho entre el deseo y el deber. Uno no anulaba el otro si se conseguía el equilibrio adecuado, si todos los magos se rigiesen de la misma manera que los vikingos tendrían mucho más éxito.

A pesar de ello no lo mencionó, fingiendo que no se daba cuenta de la desesperación que cruzaba la mirada del padre de la joven. Sus esperanzas puestas en sus pequeños y delicados hombros. Sigmund decidió sacarla de allí, hacerla respirar un poco de aire mientras se dedicaban a adular a sus padres, nadie necesitaba escuchar los grandiosos herederos que podrían salir de la unión. Al menos no por el momento.

— Mi madre ha hecho un esfuerzo extra por mezclar nuestra cultura con lo que se lleva en este lado del mundo, creo que está haciendo un buen trabajo — afirmó, abriendo la puerta para ella para que pudieran caminar hacia el jardín.

Lo habían cuidado con esmero, su madre había querido que los setos se viesen rectos a lo largo de todo el lugar, haciendo pequeños caminos que llevaban hacia el centro, donde una fuente con una escultura de uno de sus dioses brillaba.

— No debe preocuparse, es lo mínimo que podía hacer — explicó, caminando a su lado con soltura. La llevo por el camino más corto hacia el centro, dejando que viese las diferentes plantas que crecían y las flores que brillaban con luz propia a pesar del tiempo. La magia sin duda ayudaba a esos pequeños detalles.

Avanzaron hacia la fuente, donde el agua se reciclaba para dar un efecto bonito. Un pequeño banco estaba cerca de esta, Sigmund no dudo en conducirlos hasta allí, cogiendo una rosa de invierno para su prometida y ofreciéndola.

— Podríamos sentarnos y conocernos un poco, si le parece bien — pidió, una sonrisa majestuosa en sus labios —. Será mucho menos incomodo si conocemos el color y comida favorito del otro, ¿no cree? — Aquello era un juego, pero debía darle comodidad. Sus padres querían esa unión y Sigmund sabía que no podía dar un paso hacia atrás.  
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Jue Abr 07, 2022 12:42 pm por Silhouette
FIRST MEETINGAUDNEY & SIGMUND

Una actuación magistral, eso era lo que se esperaba de ella y no solo en esta ocasión, sino que también por el resto de su vida en cada ocasión que hubiesen más ojos posados en su figura. Jamás podría escapar del peso de esta responsabilidad y tampoco había hecho nada para rebelarse. En realidad, le gustaba ser el centro de la atención... no, aquello era adecuado... eso era lo que enseñaron a desear y no conocía otro modo de enfrentar este mundo. Querer soñar con otras opciones para su vida estaba muy lejos de ser contemplado por alguien nacida en una familia como la suya.

Estaba del brazo de un perfecto mago. Respetado y muy apuesto, lo que cualquier chica soñaría. Y Audney comprendía la importancia de la perfección que recaía en que cada paso formaba parte de un plan muchísimo más grande, por lo que para esas alturas el nerviosismo y había adoptado las enseñanzas que estaban soldadas a su alma. No ceder a la presión de distinguir que era vista para ser admirada y deseada, sino que aprender a brillar con más fuerza, siendo así la prueba máxima que jamás sería alcanzada por esa codicia ajena. Celos sería lo que provocaría en aquellos que no eran dignos de su presencia.

Ya le habían elegido quien sería su compañero para toda su vida y estaba deseosa de mostrarle quién era Audney Hanssen. — Y veo el mismo toque distinguido en su hijo.— Concretó sabiendo que un toque coqueto también era necesario en esta etapa de cortejo preliminar. Comparar el don para la decoración con la forma en que había criado a su hijo no debía tener correlación, pero para las familias mágicas de esta índole tan distinguida, la excelencia se reflejaba en todos órdenes de cosas y eso debía saber destacarse por otros.  

La rubia se movió con gracia, como si flotara en el aire y no dejara que ningún detalle pasara de su vista. No iba a negar que era un bellísimo lugar, muchísimo mejor mantenido que su hogar debido a la diferencia de capital. Audney se imaginaba siendo la dueña y señora de esta mansión, aprendiendo a sacarle aún más brillo; aunque estuviera lejos que la línea de sucesión de su futuro esposo proponía para ambos, era fácil añorar una vida entre estos lujos. — Reitero, es usted muy amable.— Sonrió y se sentó a su lado con el cuerpo ligeramente inclinado hacia Sigmund.

Color y comida favorita...— Repitió subiendo una pierna sobre la otra en un gesto insinuador sin caer en lo chabacano, solo quería que se deleitara con la vista de sus suaves muslos sin que estuviesen a su alcance... aún. — Mi color preferido es el palo rosa, aunque...— Dijo observándolo directamente un segundo. — ...creo que ahora es el azul cielo.— Recapacitó haciendo alusión al color de ojos de su prometido. — Y comida, disfruto de los pasteles de fresa. No voy a ocultar mi afición por lo dulce.— Eran respuestas de manual, mas los temas en cuestión correspondían a los que se consideraban bases para este tipo de interacciones. — ¿Y los suyos?—    
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Vie Abr 08, 2022 3:25 pm por Shadow
First Meeting Audney & Sigmund
Tantos halagos vacíos.

Sigmund era consciente que era el procedimiento, ambos tanteando el terreno que sus padres habían dejado a su disposición. El chico quería ver un brillo especial en la mirada de aquella dama, pero por el momento tan solo asomaba esa perfecta interpretación. Parecía completamente perfecta, la muñeca que habían diseñado para satisfacer a quien fuese que se casara con ella. Sigmund lo comprendía, pero no podía evitar querer ver que más había, su belleza era notable desde un par de millas a distancia, pero tenía que haber algo más, un fuego oculto que tal vez ni ella entendiese.

— Es muy amable por su parte creer eso — respondió, una risa audible acompañando su respuesta. Ese gesto que indicaba que estaban en un buen punto, ojos u oídos ajenos podrían entender que seguían sus papeles, como el mundo quería que lo hicieran.

Aquel jardín era impresionante, le daría eso a su madre, pero sobre todo le daba la posibilidad de olvidar lo que ocurría dentro de casa y ver de que estaba hecha su prometida. Compartir un poco de conocimiento sobre el otro para saber que estaban apoyándose en la persona correcta, porque en ese instante ninguno de los dos sabía realmente lo que el otro buscaba fuera de continuar las creencias familiares.

— ¿Se refiere al color de mis ojos? — Preguntó, siendo ese chico atrevido que venía de otro país. Su acento marcado en cada palabra, clavando su vista en la dama. Tal vez buscaba ponerla nerviosa o solo quería absorber los halagos para su fabuloso ego, el tiempo lo diría —. Los dulces son importantes, nunca he probado la tarta que mencionáis, estaría agradecido si lo hicieseis — aseguró, buscando ese tipo de aperturas para poder quedar en otra ocasión. Sin la presión de su familia, puede, que fuese más sencillo ver de que estaba hechos.

Sigmund apartó la mirada, perdiéndola en el cielo por unos segundos y apretando los labios en un gesto pensativo.

— Amo el pescado, es bastante común de donde venimos, el salmón es único y puede prepararse de diversas formas — un dato curioso que dejar sobre la mesa —. En cuanto a mi color favorito, el blanco, pero no porque sea un color puro, sino porque me recuerda a casa. Adoraba ver la nieve amontonarse frente a mí, un paisaje limpio y sin ninguna pisada, simplemente hermoso — contó.

Permitió que el silencio se hiciese durante un momento, mirando a la mujer directamente y volviendo a sonreír.

— ¿Tiene algún miedo? — Volvió a lanzar preguntas tentativas, viendo hasta donde podía desarrollarse el guion.
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Jue Abr 14, 2022 11:43 am por Silhouette
FIRST MEETINGAUDNEY & SIGMUND

Eran poquísimos regaños que recibía. Ni siquiera recordaba la última vez que sus padres le habían llamado la atención o corregido, porque ella no cometía fallas. Estaba tan habituada a saber leer las situaciones y a las personas que había desarrollo un modo de comportamiento que no tenía cabida para los errores. Lo cierto era que Audney estaba dentro de una burbuja, su familia se había esmerado en prepararla para hacerlos resurgir, pero su aprendizaje fue desarrollado solo dentro de un patrón, el cual respondía a un tipo de magos con los cuales relacionarse y en circunstancias muy puntuales.

En palabras simples, la chica era magnífica en situaciones formales como esta y rodeada de la sociedad mágica que le correspondía a su nivel alto, y si le cambiaban uno de estos elementos, la ecuación se desarmaba. Sin embargo, pensar en ese escenario imaginario era algo que Audney no pretendía presionarse en vano, toda su energía estaba volcada en brillar y que otros supiesen admirarla, como correspondía. Y por sobre todo, hacer que su prometido se enamorara de ella.

Y estaba rebosante de orgullo ver que todo se desarrollaba conforme al plan. Su madre era la que había sido más enfática en caracterizar las señales de que una conversación estaba conduciéndose con el ritmo y los temas adecuados, y Audney veía real interés en cada gesto y palabra que le dedicaba Sigmund. Carecía de argumentos para dudar y eso la reconfortó. — Solo soy sincera.— Respondió así a su agradecimiento. Ella no era la persona más transparente del planeta, porque le habían enseñado que estaba bien guardarse los detalles irrelevantes para sí.

Asintió y ante su acercamiento, bajó la mirada y con ello, también su rostro, otorgándole el gesto de coquetería junto con una gota de inocencia que se reflejó en el colorete de sus mejillas. — Tienes unos ojos muy hermosos.— Y en esto no había halago exagerado, ya que de verdad creía que no solo poseía unos ojos bellos, sino que su conjunto era muy atrayente. Podría haber continuado con los halagos, pero se detuvo, debía racionalizar la información y entregar en goteo o sería demasiado que resultaría falso.

Sé preparar uno exquisito. Me gusta experimentar en la cocina y al menos, no he envenenado a ningún miembro de mi familia, como pudiste ver por ti mismo.— Sonrió y anotó mentalmente que debería traer un pastel de esas características. Quizás cupcakes de diferentes estilos sería una mejor idea. — Solo he probado el salmón a la manteca. Tendrás que enseñarme a ampliar mi conocimiento en ese ámbito.— ¿Era esa una provocación descarada? Había que probar qué límites permitiría su prometido y esta era la única forma de hacerlo.

No pudo negar que había cierto cambio en su tono cuando hablaba de lo que le traía familiaridad y aquello fue más que un simple dato a recordar. — Solo he visto esos hielos eternos en fotografías. Me gustaría conocer tu hogar... Bueno, tu lugar natal.— Agregó, correspondiendo el interés en cantidad justa, sin parecer obsesiva. Era una cuestión de balancear y el silencio posterior también ayudó a ese efecto. — Miedo... creo que...— Musitó mirando hacia el frente durante un segundo. Esta pregunta era una que podía ser una trampa, pero Audney sabía qué debía decir. — A la soledad... a ver a mis seres queridos... lejos para siempre y que me dejaran a la deriva.— Contestó y apretó los labios, como si le doliera solo imaginarlo. — Es demasiado dramático, pero es la verdad. ¿Y el tuyo?— 
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Sáb Abr 16, 2022 9:06 am por Shadow
First Meeting Audney & Sigmund
El tono en su voz hizo que Sigmund creyera cada palabra. Estaba seguro de que estaba siendo sincera, pero al mismo tiempo lo dejaba a él en mal lugar. Aprender a ser un caballero estaba a la orden del día, mas en su caso seguía el guion a la perfección. Ella debía ser la luz de su vida frente a todos los demás, un matrimonio perfecto que mostrar a un mundo mágico que se aferraba a las costumbres más arcaicas.

No podía evitar echar de menos su pueblo, el lugar donde la magia vivía libre como sus habitantes. Las costumbres diferían tanto y Sigmund solo podía imaginarse el poder que su padre adquiriría por ese traslado. Por eso estar al lado de Audney era importante, seguir la conversación, asegurar ese matrimonio para dar más fuerza a su apellido y alinear a su padre con la causa. Fuera cual fuera esta.

— Sois irresistible — apuntó al ver como bajaba ligeramente el rostro, una risotada natural saliendo de sus labios. Le gustaba o tenía que dejar claro que lo hacía. En su fuero interno estaba buscando algo un poco más atrevido, no pudo evitar desviar sus pensamientos a Maddock y todo lo sucedido días atrás. Esa pequeña chispara era lo único que echaba en falta en la perfecta y encantadora dama que tenía frente a él.

Sigmund la escuchó, atreviéndose a estirar la mano para jugar con uno de los tirabuzones que escapaban del perfecto recogido de su acompañante. Colocó ese mechón rebelde tras su oreja, en un gesto dulce.

— Tendrá que mostrarme sus habilidades culinarias, podríamos tener un encuentro solitario, yo haré la comida y usted el postre — propuso. Le gustaba la idea de que cocinara, sin dejar esas tareas para los elfos domésticos. No decía que no fuese su propósito, pero era una marca de que había personalidad oculta bajo esas capas de hija perfecta. Justamente lo que Sigmund buscaba.

Sigmund inclinó su cuerpo hacia delante, relajando sus hombros y uniendo sus manos. Una mirada de soslayo fue entregada a su acompañante, pudiendo ver una media sonrisa antes de devolver la vista a la fuente que tenían frente a ellos.

— Lo haremos, no puedo saber lo que nos deparara este lugar, pero no dudo de mis intenciones de volver a donde nací — aseguró, dejando esa pista clara de que Reino Unido no era el lugar donde le gustaría pasar el resto de su existencia. Todavía no tenía razones suficientes para ello —. ¿Teme quedarse sola y no saber como continuar el camino? — Preguntó, notando un ligero tinte dependiente en esa respuesta.

¿Debería sentirse feliz por ello? Si fuese más manipulador, como Thomas, esa respuesta por parte de su prometida le habría encantado. Sigmund buscaba más, alguien capaz de romper moldes para empatar su camino.

— Temo estancarme, señorita — aseguró, alzando la mano hacia el cielo —. Vivimos en un mundo donde a las personas les gusta conformarse, no me criaron para ello — explicó —. No significa que deba hacer grandes descubrimiento o moverse en todo momento, pero no quiero quedarme en un cuadrado, en una vida monótona donde todos los días son una repetición — terminó, dando más profundidad a lo que explicaba.
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Dom Abr 17, 2022 6:31 pm por Silhouette
FIRST MEETINGAUDNEY & SIGMUND

Ser capaz de ver más allá de lo que sus padres le habían inculcado y lo que la sociedad esperaba que alcanzara, era una hazaña que alguien como Audney, con su personalidad conciliadora de querer agradar al resto por sobre sus propios deseos, se vería impedida de realizar. Además, nadie nunca le había recalcado que había otros caminos que podría tomar y ante esa ignorancia total, la rebeldía no estaba a su mano. Se sentía tan responsable del porvenir de su familia completa que lo que más temía en este mundo era fallar.

Este era el primer paso de cientos que tendría que ejercer. El camino era largo y no esperaba que fuese fácil, jamás la habían engañado que así sería, pero sí le insistieron en que todo esfuerzo tenía su recompensa y ella lo había hecho sin quejarse nunca. Esperaba que tanto trabajo la condujera hacia un final adecuado, no uno feliz porque ese idealismo se lo dejaba a los inmaduros y ella no lo era. Se consideraba ya una mujer, que era muy capaz de cumplir su función en este mundo, aunque estuviese muy equivocada, aquella seguridad le daba fuerzas.

Y cuando Sigmund la halagó de manera tan directa, su corazón dio un vuelco, cuestión que no esperaba. La cercanía y el magnetismo del chico eran irresistibles, como si no fuese consciente de que su cuerpo ya estaba inclinado ligeramente hacia él. Abrió la boca, mas por primera vez desde que hizo ingreso a este recinto, se quedó sin palabras. No era el momento propicio para que experimentaran verdadera intimidad, las reglas no lo dictaban y si alguien los veía... Audney dio un respingo y retrocedió un poco, con el fin de que no tomara aquello como una ofensa.

Con mucho gusto. Eso sería una grandiosa idea.— Contestó todavía un tanto agitada. Estaba segura de que se había equivocado y que algo debió haberle respondido, pero no podía soltarle que era tan guapo que le cortaba el aliento. Eso estaría bien para muchísimas citas más en el futuro, o pensaría que lo habían prometido en matrimonio con una chica fácil, como su madre las llamaba, y la denominación de su padre era extremadamente más violento que ese eufemismo. — Un hombre que sepa cocinar es una gema exótica en este océano.— ¿Estaba mejor ese cumplido? Esperaba que sí.

La promesa de visitar su tierra natal fue un alivio, porque era una prueba de que veía futuro en esta unión y la rubia jamás olvidaría este momento. Y en el fondo, la aventura de irse de este país de la mano de Sigmund no le desagradaba, muy por el contrario y por ello sonrió asintiendo. — Temo perder a la gente que quiero para siempre. Sabría qué hacer, de eso no lo dudo, pero... amo a mi familia.— Se había dejado llevar y había más de su cosecha en esas palabras que en el de un guion aprendido. — Pero creo que esto es una pesadilla común.— Se justificó.

Y luego, tras escuchar la respuesta de su acompañante, se quedó un rato observando el agua salpicar en la fuente. Sintió ataque en ese discurso, pero sabía que era una cuestión azarosa que Sigmund no tenía porqué intuir, ni menos atribuirle a ella. — El conformismo de la monotonía es la enfermedad de nuestra época.— Contestó aún perdida observando el bello paisaje, pero sin fijarse en nada en particular.

Su mente se encontraba en otro lado. — Me alegra que tus convicciones sean claras, demuestra la fuerza de tu espíritu.— Le sonrió y luego rozó su brazo en una delicada caricia. — Deberíamos volver, no sería apropiado que nos perdiéramos la fiesta.— Propuso queriendo escapar, pero no se levantaría hasta que él lo hiciera. — Tanta conversación me ha dado sed.— Agregó para que no mal pensara, aunque sí fuera que quería irse de allí.  
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Lun Mayo 16, 2022 9:16 am por Shadow
First Meeting Audney & Sigmund
El cumplido de la joven hizo que Sigmund soltase una risa, la más natural de toda la conversación. Para ella debería ser una pieza exótica, si, porque aquel lugar estaba lleno de modestos que preferían dejar las tareas menos atrayentes a sus elfos domésticos o incluso mujeres. La hombría se valía por conceptos arcaicos, donde debían bajarse los pantalones y ver quien la tenía más grande para gobernar sobre todos los demás.

— En mi tierra es habitual saber valerse por uno mismo, la magia tiene muchas ramas y en caso de catástrofe es mejor saber que uno tiene recursos — respondió, no significaba que no gozaran de los mismos privilegios, sino que tenían suficiente lógica como para moverse y hacer lo que debían cuando debían.

Asintió, no dudaba que la perdida familiar era difícil para cualquiera. Sigmund no imaginaba una vida sin sus padres, pero sabía que tendría que hacerlo eventualmente. Era el ciclo de la vida, a pesar de que las presiones familiares vinieran de los más arcaicos y antiguos de cada apellido.

— Creo que no, hay personas codiciosas en este mundo que harían lo que fuera por ostentar la posición de algunos familiares — aseguró, la imagen de Thomas viniendo a su cabeza casi sin pensarlo —. Es noble de su parte, el cariño que debe tener por su familia es grande — a pesar de que la hubiesen convertido en su pequeña muñeca de contrabando. Esa última parte no la dijo en voz alta, pero era la vida que parecía existir con todos aquellos puros.

Sonrió, un gesto cómplice con su acompañante, podía ver un brillo especial. Debajo de todas aquellas capas de persona educada para aquel momento había alguien dispuesto a pelear. Sigmund se sintió tentado a presionar los límites, pero no era el momento, sin embargo, había esperanza. Un pequeño rayo que le indicaba que no se casaría con una mujer que asentiría con la cabeza a todas sus palabras.

— Regresemos, si — respondió, levantándose para ofrecer su brazo y que ella lo tomase una vez más. Era la primera vez de muchos encuentros, de una vida que quedaría marcada para el resto de sus días. Sus futuros estaban entrelazados, pero solo ellos podrían decidir hasta que punto serían capaces de afectarlos.
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