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Lun Nov 29, 2021 10:02 pm por Myshella
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One on one — Inspired — Otros — Cuentos

"Había una vez un leñador y su esposa que vivían en el bosque en una humilde cabaña con sus dos hijos", empieza el cuento

"Eran buena gente", dice la historia.

"Muy pobres, pero gente de buen corazón."

Sólo que, en ese caso, ¿Cómo se les ocurrió abandonar a sus dos pobres hijos en el bosque?

Todos conocemos la historia. Las miguitas de pan para señalar el camino, los pajarillos traviesos que se las fueron comiendo.

La oscuridad y el frío, perdidos entre árboles gigantescos que cubrían el cielo y las estrellas con sus copas espesas. Los aterradores sonidos en la noche. El hambre.

Ah, el hambre.

Un caminito sencillo, fácil de seguir.

Una inusual casita, hecha de bizchoco y dulces.

Una amable señora - ¿Quién dijo que vieja? Bueno sí, un poco. ¿Quién no lo aparentaría, al lado de unos niños? Aunque siglo arriba, siglo abajo, con la alimentación adecuada...una se conserva bien. Mejor que muchos mortales corrientes y molientes- que no sólo no se enfadó al encontrarles desmontando las paredes de su casita, sino que les acogió.

Y les dio lo que sus padres acababan de negarles.
Un techo sobre sus cabezas, el calor del fuego en la chimenea y una cena. Plagada de chucherías.

¿No les había enseñado nadie a desconfiar de los desconocidos?
¿Nadie mencionó nunca que, en esta vida, todo tiene un precio?


Ay, pues que pena.

Lo dicho, vaya padres.

"Por la mañana temprano, cogió a Hänsel y lo encerró en el establo mientras el pobre no dejaba de gritar.

- ¡Aquí te quedarás hasta que engordes!, le dijo.

Con muy malos modos despertó a su hermana y le dijo que fuese a por agua para preparar algo de comer, pues su hermano debía engordar cuanto antes para poder comérselo"


Pero pasaban los días, y Hansel no engordaba. O al menos eso decía la bruja.
Porque a poco que una se dignara mirarle, lo cierto es que a cada vez era más y más difícil no verle. Ocupaba...bastante.

Y más difícil aún no oirle quejarse. Primero, el lamento propio del miedo. Pero luego, los lamentos fueron cambiando. Fueron volviéndose menos llorosos y más embusteros. Más exigentes, más altaneros.

Que estaba escuálido, seguía diciendo la bruja.

Y pasaban los días, los meses...los años.

Gretel, haz esto, Gretel haz aquello. Tu hermano no ha engordado aún lo bastante. Un día me lo comeré.

Un día; uno de estos.  Pero de momento, traeme esa olla. Y el bote de hierbas del tercer estante. Revuelve bien el caldero. No te despistes. Ignora la vocecilla tonta del soso de tu hermano,
y presta atención


Gretel

Rehén—  Timelady —Emily Browning
Baba Yaga

Bruja— Myshella — Ana Ularu




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Última edición por Myshella el Vie Dic 03, 2021 8:51 pm, editado 1 vez



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Vie Dic 03, 2021 8:30 pm por Timelady
1. Into the woods
Gretel — Bosque — con Hansel y la extraña señora

La habían escuchado la noche anterior, su madre, aunque costara creerlo, hablando con dureza a su padre y convenciéndole de que no había otra alternativa. No podían seguir alimentando a un par de niños que aún no podían ponerse a trabajar.
En cierto modo... Gretel intentaba entenderlo, esa necesidad de sobrevivir por encima del cariño que pudieran tenerles.

A la mañana siguiente todo fue como habían planeado sus padres.
Pero Hansel decía que tenía un plan y ella permitió que la esperanza la acompañara durante todo el día, ayudando a su padre con la leña y luego sentándose a esperar como le habían dicho. Miró el morral de su hermano, donde estaba la comida para ese día, se suponía que al menos una hogaza de pan.
Pero no había nada.- ¿Te has comido todo el pan tú solo?

La acusación cargada de enfado pasó a ser una explicación de su hermano, había estado dejando caer miguitas de pan para señalar el camino de regreso, solo tendrían que encontrar el rastro. Gretel se pasó la mano por la cara, desesperada.- ¿Se te ha olvidado que en el bosque viven animales?

Durante un buen rato no tuvo más alternativa que seguir a su hermano de un lado a otro, intentando él ver el camino marcado por las migas, sin éxito. Al final trataron de orientarse por la luz, pero el bosque era espeso y no había muchas oportunidades de ver el sol o saber hacia dónde se dirigían.
Hasta que les vino un olor dulce y delicioso y pudieron ver humo sobre los árboles.

- ¡Hemos llegado a casa! ¡Seguro que madre está cocinando algo bueno! -Su hermano echó a correr y ella detrás.
No, no creía que aquello fuera su casa.





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Mar Dic 14, 2021 6:06 pm por Myshella
1. Into the woods
Baba Yaga— Bosque — con unos chiquillos perdidos

El humo dulzón lo embriagaba todo.
Era tan espeso como el líquido oscuro en el caldero.

-Estate quieto, Corraq- masculló, enfadada por momentos.

Había atrapado al vuelo y por los pelos la pluma al aire de su cuervo negro, y el animal, que se removía en su hombro, inquieto, mantenía los ojos bien abiertos, pendiente del chocolate que seguía deshaciéndose.

Ella frunció el ceño, se cubrió nariz y boca con el antebrazo por un momento.

-Con lo desagradable que es tanto dulzón, sólo me falta que vaya tu plumaje a estropearlo y tengamos que volver a empezar.

Extendió el brazo, invitando al ave a descender hasta su mano, y la acompañó al pedestal que le pertenecía.

La dejó allí, graznando.

Ella rebuscó en los estantes dispuestos en las paredes de la estancia, aquí y allá, distribuidos de un modo tan aleatorio que cualquiera diría que, más que colocarlos, los habían dejado caer a su voluntad.

Recogió un bote de cristal grueso. Lo destapó, y dejó caer dentro del caldero un generoso chorro de un líquido tan azulado como oloroso.

Ladeó el rostro, resignada.

-Mantener la dichosa pared exterior en buen estado no es precisamente fácil, ¿sabes?-le diría a su familiar.

El cuervo siguió graznando. En esa ocasión, con mayor insistencia.

Tanto que no pudo ella sinó prestarle atención.

-¿Qué ocurre?-dijo, antes de, siguiendo la mirada del ave, volverse a la ventana.

Entonces una sonrisa maliciosa alumbró su expresión.

-Oh, ya veo...-prosiguió, de repentino buen humor- tenemos visita...

Se quitó el delantal, lo dejó en el gancho junto a la puerta y, alisándose la falda, aún alzó un dedo amenazador.

-Tú te quedas aquí- sentenció.

Aunque la advertencia pronto regresó a ese nuevo regocijo.

-No esperábamos visitas tan pronto, ¿verdad? La suerte está de nuestro lado...¿qué luna tenemos hoy? Bien, bien...


Mientras se dirigía a las escaleras que habrían de llevarla al piso inferior, y de allí a la calle, aún añadió

-¡Y no te acerques a mi chocolate!

Se echó la capa sobre los hombros, y salió al exterior, farolillo en mano. A la oscura noche, en la que ella era, de pronto, el único punto de luz.

Tomó el trazo de sendero por donde les había visto venir.

-¿Quien va?- llamó, fingiendo sorpresa y casi susto, al frenar de golpe y llevarse la mano al pecho- ¡Cielo Santo!-exclamó...y casi se atraganta al pronunciar ese santo-¡Pero si sólo sois un par de chiquillos!¿Donde están vuestros padres, criaturas?¿Os habéis perdido?






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Vie Ene 21, 2022 1:55 pm por Timelady
1. Into the woods
Gretel — Bosque — con Hansel y la extraña señora

Los niños corrían entre los árboles, sin seguir realmente un camino. Gretel ya se había dado cuenta de que si fuera su casa habrían pasado hacía rato las tres rocas en las que jugaban cuando salían a trabajar con su padre. Pero aún así, aquella casa podía ser un refugio durante la noche que les caía encima.

Una luz empezó a moverse, acercándose entre los árboles y entonces casi chocaron contra una señora que también se asustó al verles, para después darse cuenta de que eran niños y hacer las preguntas naturales.

- Sí, nos hemos perdido. -Respondió Hansel de inmediato, sin mostrar tener esa vocecita que a Gretel le decía que no debía hablar con desconocidos, y continuó.- Padre es el leñador del pueblo, fue a llevar un primer montón a casa y nos dejó recogiendo algo más para un segundo. Pero no nos ha encontrado a la vuelta. Puede que también esté perdido.

En realidad, los dos sabían que no era así, al menos Gretel recordaba perfectamente la conversación de sus padres la noche anterior y no creía que su padre fuera a regresar. Pero Hansel era increíblemente ingenuo.

- ¿Es suya esa casita del humo? -Preguntó Gretel.- Quizá pueda darnos cobijo esta noche y mañana regresaremos a la aldea. No ocupamos demasiado y podemos hacer alguna tarea para usted a cambio de techo y comida. -Ofreció la niña, que sabía que en la pobreza, la generosidad no se ofrecía a cambio de nada.





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Jue Ene 27, 2022 9:42 pm por Myshella
1. Into the woods
Baba Yaga— Bosque — con unos chiquillos perdidos

Ajá.

El leñador del pueblo, que llevaba consigo a sus dos hijos pequeños, cuando el sol estaba suficientemente bajo como para saber de sobras que ni la luz será suficiente, ni prudente el adentrarse en el bosque cuando acechan los animales nocturnos.

El leñador, hombre experimentado, al que no se le ocurre otra cosa que alejarse de esos chiquillos, volver él con el primer cargamento de leña  y dejarles solos a ellos, por...¿cómo había dicho el muchacho? Ah, sí. Acabar de encontrar madera seca para un segundo.

Sonrió, endulzada, al chico. Ese no era el hermano listo, desde luego.

-Es posible, cielo- le contestó-pero tu padre es un hombre fuerte, y seguro que sabe donde buscar refugio, si es que él tampoco encuentra el camino de regreso, ahora que es de noche.

Qué leñador idiota no reconocería el bosque que le da de comer a diario...

Pasó la mirada, de arriba abajo, sobre el niño, y se volvió a atender a su hermana.

Ella tenía otra mirada. Y otro tono en la voz. Ay, muchachita. Menos inocente, desde luego. Más viva.

-Pues claro, cariño. Sí. La casa es mía. Vivo sola. No es muy grande, pero es suficiente para acogeros. Y como bien has dicho, tengo el fuego encendido. Y...chocolate, calentándose en él. ¿Os gusta el chocolate?

Su sonrisa se endulzó un poquito más, volviendo a atender los cambios en aquel que ya sabía más impresionable de la pareja.

-¿Os gusta el chocolate, niños?-repitió- os hará entrar en calor. Hace frío, aquí fuera.

Se hizo a un lado, dejándoles paso sobre el sendero. Llevó un brazo, extendido, a su costado, en dirección a ellos, como quien aguarda por arrullarlos.

-Vamos, vamos. No os quedéis ahí quietos.

Y volvió a centrar una mirada, entonces susceptible, en ella.

-Mañana podría acompañaros un trecho, hasta que veamos los tejados de las primeras casas. Suponiendo que vuestro padre no acabe viendo, al igual que vosotros, el fuego de mi chimenea y venga a llamar a la misma puerta. A fin de cuentas, nadie más habita aquí.







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Miér Mar 09, 2022 9:08 pm por Timelady
1. Into the woods
Gretel — Bosque — con Hansel y la extraña señora

La desconocida respondió a su hermano con complacencia, dejando crecer esa fantasía que había creado en su cabeza sobre que su padre no les abandonaría ni por necesidad.
Él había pensado que podían regresar y todos serían felices sin más. Ella lo dudaba.
Pero era cierto que debían regresar al pueblo, porque el bosque era mucho más peligroso.
Si sus padres no les querían de vuelta en casa, podrían buscar un trabajo o lugar donde quedarse. O quizá viajar a otro lugar... pero por caminos y calzadas, no por el bosque.

Pero al menos ofrecía un sitio donde quedarse y Gretel también estaba cansada y hambrienta. Y aquella noche iba a ser fría, si es que no caía algo de lluvia incluso. Era mejor refugiarse en algún lugar.
La cara de Hansel se iluminó cuando escuchó mencionar el chocolate. Y lo cierto es que ella pudo sentir cómo sus tripas se emocionaban también ante la idea. No habían podido comer algo como el chocolate salvo en las celebraciones más importantes. Pero sabían que era delicioso.

La señora se ofreció a acompañarles al día siguiente, era curioso que no quisiera acompañarles hasta casa, pudiendo pensar que sus padres ofrecerían una recompensa o agradecimiento a quien les devolviera a sus hijos.
Tanta generosidad le resultaba desconocida y, por tanto, desconfiaba.

- Le agradeceríamos que nos guiase mañana hasta el pueblo. Gracias. -Respondió Gretel, educada pese a todo. No decía nada sobre la posibilidad de que su padre apareciera allí porque le imaginaba simplemente tratando de olvidar lo que les había hecho.

Así que decidieron seguir a la señora por el bosque hasta llegar a la casita.
- ¿Y cómo es que vive usted sola en este bosque? -Preguntó la niña, no pudiendo obviar su curiosidad al tiempo que intentaba averiguar más sobre esa extraña mujer.

- El abuelo Jacob decía que una bruja muy vieja y fea vivía en el bosque, ¿no le da miedo? -Preguntó su hermano entonces.




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Miér Mar 23, 2022 9:08 pm por Myshella
1. Into the woods
Baba Yaga— Bosque — con unos chiquillos perdidos

Voz prudente, respuesta siempre clara y educada...brillo en la mirada, clara desconfianza bien sostenida, que se guardaba de dejar aflorar en el tono o en la palabra pero que no ocultaba esa expresión.

Chica lista.

Baba Yaga sonrió.

No debían avanzar mucho trecho, la verdad. Les había salido al paso frente a su casa. Pero aún así, la mujer colocó el brazo sobre el hombro del chiquillo, guiándole, mientras seguía permitiendo que ella, la niña, caminara un par de pasos por delante de los dos.

-No te preocupes por eso, querida. ¿Cómo has dicho que te llamabas?

No lo había mencionado. Ninguno de los dos pequeños. Ni tampoco lo había preguntado ella antes.
Pequeñas manías que tenía una; y es que cualquiera con dos dedos de frente sabe que los nombres encierran poder.

O al menos, cualquiera acostumbrado a ciertas artes.

Porque al resto de los mundanos, conocer un nombre, sin saber darle uso a ese conocimento, pues la verdad...no les hacía ni frío ni calor.

Para ella tenía utilidad.

Y, por otro lado, desde luego, que les hiciera de guía al día siguiente no debía preocuparla. No, no era ese el asunto que merecería su desvelo.

Iba a añadir algo, cualquier tontería, cualquier cosita digna de merecer la atención de un par de chiquillos, con la sana intención de ganarse un poquitín la confianza de...¿ambos? No, de la jovencita.

Pero es que entonces el mocoso tuvo que añadir un apunte de esos que hacen la misma gracia que un grano en la punta de la nariz.

El abuelo Jacob decía que una bruja muy vieja y fea
vivía en el bosque,

Vieja y fea.

Frenó de golpe, alzó una ceja.

-¿Eso dice tu abuelo?-preguntó, mentón alto, antes de echar a andar otra vez, el paso algo más rápido- Pero tu abuelo no vive en el bosque, ¿cierto?¿Cómo puede saber si es vieja y fea? O si es una bruja...o si no hay nadie, más que un par de leñadores y yo misma.

Se detuvo frente a su casa, y abrió la puerta.

-A lo mejor tu abuelo no debería ir por ahí diciendo cosas de las que no tiene pruebas- vieja y fea....¡qué había de saber el hombre, él que sí debía ser un anciano arrugado y enquencle!- porque luego, si alguien se pierde, como vosotros, no hace sino añadir a los miedos naturales, del bosque, otros más. A lo tonto. Y ya me diréis que se gana, así.

Sacudió la cabeza, procurando sonar un pelín menos molesta de lo que su orgullo herido estaba.

-Entrad, pequeños- les invitó.

Tras los niños, entró ella.

Cerró la puerta a sus espaldas, en un crujido lento y agónico.
Apoyó la espalda en la madera, y se quedó observándoles.
Sonrió.

Y luego, carraspeó antes de dirigirlos hasta la mesa, junto al fuego.

-Tomad asiento, no os quedéis ahí. Voy a buscar algo decente que podáis cenar. Y luego, me ayudaréis a preparar vuestras camas.

Algo decente que cenar. Un buen caldo, que os procure un pesado sueño. Y dulces, que ablanden vuestro corazón.
Un ratito de conversación, unas mantas mullidas, con las que arrullarlos... que yo velaré el sueño de ella, y me encargaré de él.






Última edición por Myshella el Sáb Jun 04, 2022 9:53 pm, editado 1 vez



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Vie Mayo 27, 2022 8:18 pm por Timelady
1. Into the woods
Gretel — Bosque — con Hansel y la extraña señora

No estaba segura de por qué, quitando que estaban en mitad de un oscuro bosque con una mujer que había salido de la nada, pero no conseguía confiar en ella ni aunque se esforzase por hacerlo. Por eso quizá también se resistía un poco a la idea de darles sus nombres. Pero claro, todavía se le olvidaba que Hansel estaba a su lado y no era capaz de comprender por qué actuaba ella como lo hacía al parecer.

- Ella es mi hermana Gretel y yo me llamo Hansel. -Expuso sin pensarlo.

La mujer no respondió a su pregunta sobre cómo era que vivía allí sola en el bosque, esta vez también por el bocazas de su hermano, que claro, le habló de las historias de la bruja con la que habían asustado a todos los niños de las aldeas cercanas al bosque.
Y que la señora pareció tomarse muy a pecho, la verdad.

- Quizá lo que se pretende con esas historias es que los niños no se adentren demasiado en el bosque, ¿sabe? -Expuso ella.- Para que no se pierdan, como nosotros mismos. -A la vista estaba que si no tenías mucha suerte y te perdías prácticamente te podías despedir de volver a ver a tu familia. Y la suerte no era algo que abundase demasiado a su alrededor.

Finalmente habían llegado a esa casita, que no parecía tener nada de especial a simple vista. Resultaba incluso acogedora, se podría decir. Y quizá por eso, por no ver humo azul saliendo de la chimenea o alguna otra cosa extraña, es por lo que Gretel se confió un poco. Entró y miró a su alrededor. El olor del chocolate fue lo primero que percibió y que la hizo notar todo el hambre que tenía.
Se sentó a la mesa, tal como les dijo que hicieran.

- ¿Tiene un cuervo aquí en su casa? No es una mascota muy común. -Hizo notar nada más verlo.




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Sáb Jun 04, 2022 10:12 pm por Myshella
1. Into the woods
Baba Yaga— Casa — con Gretel. Y...ah, Hansel

Entrad, pequeños
Entrad, pequeños

Casi había olvidado la última vez en que tuvo ocasión de pronunciar esas mismas palabras. Casi.
Lo que sí había olvidado, completamente pues carecía de la más mínima importancia, eran los nombres que le proporcionaron aquella vez.

Había mirado de reojo a la muchacha, corroborando para sí misma lo que ya sabía.

La expresión se repetía, como un mantra, en la mente de la bruja.

Chica lista

Ese era el detallito que la convertía en interesante. La diferencia...se dijo...entre la víctima eterna y el...oh, bueno. No hablaríamos de héroes. Le daban urticaria. ¿El verdugo?

Lo que fuera.

Era inteligente, y precisamente por eso merecía su atención. Un cuidado especial.

Aunque en esos primeros instantes, cruciales, las cosas resultaban siempre más sencillas si ese talento, el de la mente, brillaba por su ausencia.

Los nombres tienen poder.

Y ella, Gretel, había cerrado la boca en cuanto la mujer preguntó.

Pero ahí estabs su hermanito del alma, para compensar...el muy bocazas respondió raudo y veloz.

Ella sonrió, se guardó todo comentario para sí, evitó repetir los nombres todavía, y se centró única y exclusivamente en que entraran.

Y en cerrar la puerta tras ellos.

Los tenía sentaditos, el fuego encendido en la chimenea, y se había decantado un poco, en aquella primera estancia, modesta y no demasiado grande, para recoger dos vasijas de cerámica gris, dos cucharas de palo...un par de tazas, y recomponerlo todo sobre la mesa.

Luego, fue el turno del caldero.

Se habia dado la vuelta, para remover un poco el guiso que en él hervía.

Y había tomado un botecito de la estantería, para añadirle una pizca de...¿sal?

Al tiempo en que Gretel preguntaba.

Ay

Iba a tener que hacer un esfuerzo por recordar el nombre del crío.

¿Hansel, había dicho? Vaya nombres les ponen a sus vástagos algunos.

Descolgó el perol del fuego, lo llevó a la mesa y lo dejó en el centro, antes de volverse a mirar al cuervo, que graznaba en su poste, la vista fija en los muchachos.

-¿Corraq?-preguntó, de vuelta la atención a Gretel primero, y al cucharón con el que empezó a servir después.

-Salta a la vista que eres una jovencita muy inteligente. Tú mejor que nadie deberías saber que las apariencias engañan- ...en ocasiones- y que uno no debe juzgar, por el color de su plumaje, a la mascota de quien se encuentra viviendo sola, apartada de todo...

Sirvió un plato bien generoso, primero al muchacho, y luego a ella.

Soltó el cucharón y, de una jarrita igualmente cerámica, llenó dos vasos de agua.

-Lo encontré siendo una cría. Se había caído del nido. O quizá sus hermanos le tiraron al suelo. Le alimenté. Y mira...desde entonces me acompaña.

Lo mejor de todo es que cada palabra dicha era verdad.

Ella se sentó en la tercera silla. Colocó los brazos sobre la mesa, y les sonrió.

-¿Os gusta el guiso? Tengo cerezas, y moras, de postre. Y oh...creo que sí. Un pedazo del bizcocho que horneé ayer. Muy grande para mí sola.

Rió, ligeramente.

-Y a Corraq no le gustan los dulces. Pero estoy segura, Hansel, de que a tí sí.

Fijó la vista, un poco más insistentemente, en el muchachito.

No porque aguardara respuesta. Sabía que sí.

Lo que esperaba era...que sus sales empezaran a adormecerlo. Que sintiera un cansancio mayor. Que el sueño tentara ya.





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Lun Jun 06, 2022 9:14 pm por Timelady
1. Into the woods
Gretel — Bosque — con Hansel y la extraña señora

Intentaba convencerse de que un cuervo no era sinónimo de nada. Aunque todo el mundo decía que traían mala suerte o que anunciaban una muerte cercana. Quizá podía pensar que solo era un pájaro.
Pero al mismo tiempo no se sentía inclinada en despegar la vista de aquel pajarraco.
Un error, dado que así no se percató de los movimientos extraños de la mujer sobre el guiso.

Volvió la vista a ella, eso sí, cuando se acercó a la mesa y habló mientras sentía.
- No pretendía juzgar... -Se medio disculpó, porque solo había dicho que no era común, y eso era cierto.

- ¡Qué historia tan interesante! -Exclamó Hansel, entusiasmado como con cualquier cuento.- Viviendo en el bosque podría tener un montón de mascotas diferentes. Una vez vino un buhonero a la aldea y tenía un hurón. ¿Te acuerdas, Gretel? -La niña solo asintió, dándole la razón en algo. Mientras removía un poco el guiso para no quemarse al probarlo.

Asintieron después de probarlo. La verdad es que estaban hambrientos después de todo el día caminando por el bosque. Y sentaba bien tener algo caliente que comer. Tampoco le parecía mal probar los frutos o el bizcocho que se le ofrecía.- ¿Está segura?, tampoco queremos abusar de su hospitalidad. -Porque era demasiado generosa ya con un plato de sopa y un techo bajo el que dormir. Era demasiado generosa.

Hansel asintió cuando le preguntó por los dulces.- Me gustan mucho, sí. -Dijo con la boca llena todavía.- ¿Sería mucho pedir un poquito de chocolate? Lo ofreció antes y toda su casa huele tan bien. -Comentó su hermano, haciéndola rodar los ojos.

- ¡Hansel! ¿Dónde están tus modales? -Se quejó al fin. Pero su tono de voz no sonó demasiado imponente, en realidad, se sentía muy cansada y terminó bostezando sin querer apenas.

Todo se volvió un poco confuso, no recordaba mucho a la mañana siguiente, solo que la señora los acompañó a un lugar en el que dormir.




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Dom Jun 12, 2022 1:05 pm por Myshella
2. I’m the witch.

You’re the world
Baba Yaga— Casa — con Gretel

Dedos largos y afilados, uñas oscuras, recorría cuidadosamente la sien de la durmiente, haciendo a un lado los mechones cobrizos que, despeinados, habían ido a parar sobre el rostro de la muchacha.

El resto de la melena cobriza se esparcía sobre una almohada bastante mullida, a decir verdad.

Algo menos raída que la colcha multicolor- pedazos de diversas telas y otros tantos fragmentos de lana tejida- con que la habia cubierto, al vencer el sueño.

O más bien los.

Se sentía satisfecha. Pagada de sí misma.

Sus brevajes no fallaban nunca. Lo sabía.

Y esa certeza le proporcionaba, además de una altiva sonrisa, una buena dosis de orgullo autocomplaciente.

Arrugó un tanto la nariz, a un lado y al otro. Y estiró un poquito de esa colcha, cubriendo el brazo destapado de la niña en un deje parecido a algo asi como mimo.

Las cortinas permanecían echadas, aún. De modo que la luz no alcanzaba a entrar en el estrecho dormitorio.

Se sentó en el borde de la cama.

Y Corraq se posó en su hombro.

Baba Yaga alzó las cejas e hizo un gesto; dedo índice sobre los labios. El pájaro mantuvo el pico cerrado.

Un tanto más allá de la muchachita que dormía, en el lado del colchón que tocaba la pared, las sábanas estaban algo revueltas y el otro cojín mantenía la marca de una cabecita que había reposado en él.

Pero el espacio, en ese momento, aparecía vacío.

Baba Yaga ladeó un poco el rostro. Mirada de reojo al ave.

Ahora

Musitó, casi sin separar los labios.

Y el cuervo graznó.





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Jue Jun 16, 2022 12:44 pm por Timelady
2. I’m the witch.

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Gretel — Casa — con Baba Yaga

Gretel no soñaba a menudo.
Caía demasiado cansada en la cama después de intentar ayudar en todo lo posible en casa.
Porque de algún modo, creía que siendo útil podría suplir las carencias que tenían.

Y aquella noche su sueño le recordó que no.
Porque era un recuerdo de su última noche en casa. La conversación de sus padres. La decisión que tomaron. No importaba lo que hicieran, no podían mantenerles. No importaba que ella fuera útil, porque nadie la necesitaba.
A diferencia de aquella noche, estaba sentada en su silla a la mesa, como si también ella pudiera decir algo, como si le estuvieran hablando directamente. Pero no podía decir nada.
Y tan solo miraba a sus padres esperando... esperando una disculpa, esperando que se arrepintieran.

Un sonido extraño la hizo levantarse de golpe.
Y se encontró con que no estaba en casa, no estaba en su cama.
Tardó un poco en recordar lo que había pasado. Que su sueño, no era un sueño.
Justo cuando vio a la señora allí, tan cerca.

Recogió sus pies un poco, queriendo ganar espacio.
Antes de empezar a buscar con la mirada. Miró a uno y otro lados, pero no encontró lo que buscaba.

- ¿Dónde está Hansel? -Preguntó. No sabía por qué estaba segura de que no había ido al baño.




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Vie Jun 24, 2022 5:53 pm por Myshella
2. I’m the witch.

You’re the world
Baba Yaga— Casa — con Gretel

Donde está Hansel

Qué bonito despertar. Encantador, desde luego.
Esa abnegada entrega al lastre que tenía por hermano, a pesar de todo.

Baba Yaga había vuelto a ladear el rostro, sonrisa contenida y mirada bien fija en la muchachita.
Se inclinó un tanto hacia ella, y chistó.
Ts. Ts.
Alcanzaron los dedos largos a enredar en un bucle el mechón de cabello que caía sobre la mejilla de Gretel, y tiró un poco, aproximándose un poquito más.

Porque esos pies recogidos, ese tirar de la sábana, ese querer ganar distancia no le había pasado desapercibido.

Y una pasaba demasiado tiempo sola como para no disfrutar del juego y la presa, cuando la ocasión se presentaba.

-¿Hansel, esa criatura sin seso, bocazas y cargante?

Alzó una ceja.

¿De verdad le preocupaba? Qué mona. Qué mona, y que absurdamente honorable. No hacía falta preguntar. Estaba completamente segura de que, a lo largo de toooda su vida, su aun corta existencia, esos padres que no habían tenido reparos en soltarlos en el bosque, habían ido repitiéndole, hipócritas los dos, una y otra vez que tenía la obligación de cuidar del niñato. Y ella se lo había creído.

-Me lo he comido- musitó la bruja.
Suficientemente bajo como para que pareciera una confesión íntima, proclamada tan sólo para los oídos de Gretel.
Suficientemente serena como para que cualquiera que estuviera pendiente de su mirada en ese preciso momento, la creyera a pies juntillas.

Se hizo un silencio que duró un eterno ápice de segundo.

Y Baba Yaga estalló en risas. Unas risas de las que el cuervo se encargó de hacer los coros...ciertamente, como si de una sinfonía tétrica se tratara.

-No-negó al intante con la cabeza, enderezándose entonces.

Se puso en pie y alisó su cabello oscuro.

-Pero lo haré- aseguró a continuación- en cuanto engorde un poco. Tus padres os tienen en los huesos. Y, además, a saber cuántos bichos pasea ese niño. Habrá que asegurarse de que se lava bien. ¿No te has dado nunca cuenta de que huele a algo así como mantequilla? Asqueroso.

Mentón alzado, sacudió la diestra, enviando a Corraq a revolotear.

Hora de ver qué pesaba más. Si la inteligencia o el deber.

Desafortunadamante-para la niña- Baba Yaga estaba bastante convencida de conocer la respuesta de antemano.

-Lo guisaré en cuanto te vayas. O también puedes quedarte, y me lo pensaré.

Se estaba divirtiendo, desde luego. Hacía...uf, ni lo recordaba. Mucho desde la última ocasión. Y aquellos no eran ni la mitad de interesantes que la jovencita que tenía ante sí en ese preciso instante.

-Tendría que decidirme entre asarlo o cocerlo. Lo pensaré cuando hayas atravesado la puerta, de vuelta al bosque. Si tienes idea de a dónde ir, claro. Ambas sabemos que anoche no os perdísteis...¿verdad, bonita?

Dejó de sonreír, y señaló el baúl a los pies de la cama.

-Tienes ropa limpia ahí dentro. No olvides el delantal. Si no estás abajo en diez minutos, encenderé el fuego y tu hermano tendrá el honor de presidir mi cena. -se volvió, camino de la  ventana, y abrió las cortinas de par en par- Tampoco te sientas mal por ello; habrá servido para algo por primera vez en su vida.

Tras las cortinas, abrió la ventana, y dejó salir al cuervo.

-Por otro lado, si no te ves con ánimos para dejarle, y te quedas a echarme una mano, le dejaremos en la despensa un par de días. Como te he dicho ya, estáis en los huesos. Lo mismo sería una buena idea dejarle engordar un poquitín antes.

Se dirigió a la puerta, la abrió y salió.

Antes de cerrarla a su espalda, aun sacó la cabeza.

-Ay. Y buenos días.-dijo, cínica.

Corraq había regresado, a posarse en el alféizar de la ventana. El cuervo se quedó ahí, vigilando a la niña.





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Mar Jun 28, 2022 1:11 pm por Timelady
2. I’m the witch.

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Gretel — Casa — con Baba Yaga

Se culpó.
En seguida se culpó.
Porque desde el principio no confió en la extraña mujer del bosque. Tendría que haber insistido en marcharse y buscar un refugio en otra parte. Pero había terminado cediendo. Y bajó la guardia ante el calor de la chimenea y el plato de comida caliente.
Y ahora aquella mujer que había fingido ser amable mostraba su verdadera cara.

No respondió a la pregunta, sabía que se refería a él y estaba intentando lidiar con sus pensamientos y con la idea de escapar.
Pero la mujer tiró de ella un poco con su pelo y le dijo aquello. Su boca se abrió por la sorpresa, por el descubrimiento. Solo que no tuvo tiempo a expresarlo porque empezó a reírse de ella.

- ¡Eres una bruja! -Acusó, sabiendo que era verdad, mientras ella hablaba de cómo iba a comerse a su hermano. Y de esa manera. ¿Por qué tenía que hablar de ese modo?

Decía que pensaba comerse a su hermano. Pero también que si ella se quedaba no lo haría. Se lo pensaría.
No entendía pro qué la dejaba libre a ella y no a Hansel. Y tuvo que luchar para no mirar hacia la ventana, para no pensar siquiera en la posibilidad de marcharse. Porque no podía hacer eso. Porque sus padres ya les habían abandonado, no podía hacerlo ella. Hansel no se merecía que le traicionara y dejara que esa mujer se lo comiera.

Solo tenía una opción.
Se encogió cuando cerró la puerta después de decir todo aquello. Y quiso mirar por la ventana. No para salir ella, sino para saber si podrían escapar de algún modo. Pero el asqueroso cuervo estaba allí, vigilando.
No tardó demasiado en abrir el baúl y buscar algo que le sirviera para vestirse. Una camisa, una falda... el delantal fue lo último antes de recogerse el pelo con una cinta.

Respiró hondo y abrió la puerta. Tendría que hacer aquello para poder encontrar una forma de salir de allí con su hermano.

Bajó los escalones hasta la parte baja, donde estaba la bruja.- ¿Qué tengo que hacer? -Preguntó, demostrando así que se quedaba.




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Jue Jun 30, 2022 4:38 pm por Myshella
2. I’m the witch.

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Baba Yaga— Casa — con Gretel

Bajó las escaleras canturreando.

¿Y porqué no? Estaba de buen humor, y las brujas también cantan. No está escrito en ningún lado que para ser bruja resulte imprescindible tener una voz chillona y desagradable. Claro que no. Eso es tan absurdo como pretender que todas las brujas son feas.

Porque, si por tales signos hubieran de regirse, a según que señora de pueblucho bien podían quemarla directamente y sin preguntar.

¿Excentricas?¿Gustos raritos? Eso podía concederlo.

Llegó a la planta baja, allá donde el dia anterior les había sentado a cenar. Descolgó del perchero clavado en la pared un delantal, se lo puso y se recogió el cabello en un moño alto.

Empujó ligeramente la pared de madera a la siniestra del fuego del hogar, y...

Tras un breve crujido, el panel se deslizó. Nada mágico, nada desconcertante. Una simple puerta correderea bien disimulada.

La dejó abierta.

Corraq ya se encargaría de guiar a la niña, si es que se perdía.

Que lo dudaba, desde luego. Porque el acceso era evidente, y porque ya hemos quedado en que Gretel era una muchacha espabilada.

Tras el panel había otra habitación, no mucho mayor que la primera.

En el centro, un segundo fuego cuya salida de humos se abría en en el techo, perfectamente alienada. Alrededor de ese fuego se distribuían estantes llenos de botes y botecitos, libros apilados, hierbas puestas a secar, alguna que otra pata de gallina huesuda atada con cuerda al borde de la estantería, y un balancín.

Al fondo se veía otra puerta; una con gatera a ras de suelo, un par de cerrojos robustos, y mirilla a la altura de Baba Yaga.

Lo primero que hizo fue darle la vuelta al reloj de arena del estante a su diestra. Recoger el libro de su izquierda, hacer volar las páginas hasta dar con lo que buscaba. Llevarlo levintando hasta el atril, enclenque y destartalado.

Un hilillo de humo de color violáceo empezó a borbotonear dentro del caldero puesto a hervir.

Se oyó un sollozo quedo, y la bruja chistó, mandando a callar.

En ese momento, cuando el último granito de arena estaba por pasar de un lado al otro del reloj, apareció Gretel.

Puntual como un duendecillo del hogar.

Baba Yaga sonrió, ampliamente.

-Remueve aquí- respondió a ese qué tengo que hacer, al tiempo en que le indicaba el cucharón largo de nogal que reposaba dentro del caldero.

Fue a la estantería, y dejó, colocaditos en fila, tres de los curiosos frascos sobre un taburete al que empujó con el pie, para colocarlo al lado de la niña.
Hizo revolotear otra página más, y se la señaló.

-Cuando vaya cambiando de color, se los echas. Por orden. Sigue las instrucciones.

De mientras ella recogió un plato. Le sopló un poco, para quitarle el polvo. Destapó una ensaladera de cerámica vieja.

Recogió un bollo tierno que aún olía a recién hecho. Lo dejó al lado de los botes, sobre el taburete. Junto al bollo, un vaso de leche.

-Desayuna- le mandó- sigues estando en los huesos. Demasiado débil para el trabajo.

Se puso a preparar otro plato parecido. Sólo que, en ese, condimentó la leche con a saber qué.

Y fue a empujarlo, por la gatera, al otro lado de la puerta cerrada a cal y canto.

Un gritito así, como de satisfacción, recibió la vianda.

Y ella se sentó en su mecedora, bien fija la mirada en la muchacha.





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Miér Jul 13, 2022 6:57 pm por Timelady
2. I’m the witch.

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Gretel — Casa — con Baba Yaga

Gretel escuchó la orden y asintió.
Con el rostro serio y los labios cerrados se acercó al caldero que había en aquella extraña sala.
Remover no era nada del otro mundo, así que empezó a hacerlo. Y mientras tanto, sus ojos miraban a su alrededor, intentando localizar a su hermano, o algo que la ayudase al menos.

La extraña puerta de madera, con mirilla y gatera no daba la impresión de dar al exterior. Tenía que inspeccionarla. Aunque no sabía si había más puertas secretas como aquella, que quedaba al lado de la chimenea.
Miró de reojo el plato que quedó a su lado y siguió con la mirada a la bruja, que pasaba un desayuno similar al otro lado de la gatera. El sonido de alegría al ver comida casi la hace rodar los ojos. Pero lo importante era que su hermano estaba allí. Bien. Una cosa menos.

Cogió el bollo con la izquierda, mientras seguía removiendo con la mano derecha y miró el extraño libro. Tenía que ganar tiempo para intentar ayudar a Hansel.
- Disculpe, señora. -La llamó, aunque le costaba no decirle bruja directamente.- Pero no sé leer. ¿Qué pasará si me equivoco de orden? -Preguntó. Si había un orden, intuía que algo pasaría, así que si ella no podía hacerlo, tendría que ocuparse la bruja de esas instrucciones.

En realidad, Gretel sabía leer, quizá no con la soltura de personas cultas e instruidas. Pero había estado en la escuela de la parroquia durante algunos años aprendiendo lo preciso. Pero claro, esa información no era algo que la bruja supiera.




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Mar Jul 19, 2022 11:07 pm por Myshella
2. I’m the witch.

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Baba Yaga— Casa — con Gretel

La mecedora se detuvo de golpe, ipso facto, en cuanto Gretel pronunció aquel disculpe señora, y lo que venía a continuación.

Uñas fijadas sobre la madera del reposabrazos, casi estuvo por marcar cinco finas hileras en cada uno de ellos.

-¿Cómo que no sabes leer?- siseó, más que pronunció, repentinamente abiertos los ojos cual búho, que no cuervo.

Se puso en pie de un revuelo, falda recogida de un extremo, que fue a enganchar a la diestra de su cinturón.

Las botas oscuras, de punta afilada, marcaron un paso decidido hasta alcanzar a Gretel, agarrarla del brazo, alzárselo al aire y quitarle de la mano el cucharón.

-¿Qué clase de sanguijuela no se ocuparía de enseñar a una hija suya a leer?-remarcó el hija, que no hijo, airada, al tiempo en que blandía la cuchara de madera cual arma arrojadiza sobre las cabezas de las dos- así os crían. Tontas- sabía de sobras que ella no lo era, pero desde luego quería provocar vergüenza en la chiquilla- analfabetas, dóciles, sumisas, sencillas de controlar.- escupió, al tropel.

Bajó el cucharón, y aproximó el rostro, nariz a tocar de la de la muchacha, la vista clavada en la ajena.

-¿Y a tu hermano, le enseñaron?

Un silbidito emitido por lo que fuera que hiviera en aquella olla captó la atención de la bruja, desviándola, por un instante, de Gretel.

Chistó, nuevamente. Esas manías que la soledad prolongada acusa y convierte en deje constante y molesto.

Soltó a la niña, chasqueó los dedos y Corraq, en respuesta, voló hacia los estantes. Recogió con el pico una bolsita menuda, y fue a dejarla sobre la palma extendida al aire de su dueña.

Baba Yaga devolvió la cuchara a la olla, removió un par de veces, y luego entregó nuevamente el cucharón a la niña.

-Ya leo yo- le dijo. -Haz lo que te vaya mandando. Y procura ser ágil, eficiente, rápida. Los brevajes no consienten despistes, ñoñerías ni errores.

Recogió el libro, alzó la mano opuesta, provocó que la mecedora recorriera sola la estancia, se sentó bien a tocar de los faldones de Gretel, y empezó a recitar.

-Un huevo podrido. El botecito oscuro, a tu derecha contiene uno. Tres ojos de ratón. Son esas bolitas del frasco verde. Una pizca de tripas de buey. En la bolsita que nos ha alcanzado Corraq. Remueve. Tres vueltas a la derecha, tres a la izquierda. Cuentas hasta diez sin revolver.

Se detuvo, ella y el balancín. Cerró el libro, sin perder la hoja, sobre su falda y, alzando las cejas, la miró de arriba abajo.

-¿Sabes contar?- por si acaso.

Arrugó la nariz.

-Mañana empezaremos tus lecciones. Hay que saber leer, niña. Y contar. Y distinguir plantas. Y...bueno.

Suspiró, dejándose caer un tanto en su mecedora.

-Muchas cosas más. O no me serás útil. Ahora..-alzó la voz, gritando a pleno pulmón-¡REMUEVE AHORA, EN EL SENTIDO INVERSO!

Un hipo lloroso respondió al grito, más allá de la puertecilla al fondo del taller de la bruja.
El caldero empezó a emitir un burbujeante humo azabache.





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Mar Jul 26, 2022 7:47 pm por Timelady
2. I’m the witch.

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Gretel — Casa — con Baba Yaga

Aquello resultó... extraño.
No era exactamente esa la palabra, pero se aproximaba lo suficiente.
Sorprendente, quizá, también servía.
Porque de repente la bruja parecía enfadada porque ella no supiera leer. Lo que no era nada común en la aldea, donde la mayoría de las chicas ni siquiera iban a la escuela.

Le quitó el cucharón de la mano y empezó una lista de palabras más parecidas a insultos que otra cosa sobre las chicas como ella. Cosa que la molestó. Porque ella no era ninguna de esas, mucho menos tonta.
Pero se quedó inmóvil cuando la mujer se agachó y casi pegó su nariz a la suya para hacer aquella pregunta.

- Él fue a la escuela más tiempo. -Y eso era cierto. Lo que se guardó, es que aquellos dos años de más no sirvieron para nada, porque era ella quien le ayudaba en casa a aprender mejor lo que en el colegio no eran capaces de hacerle entender.

Cuando se volvió hacia el caldero, empezó a pensar que tendría suerte y podría investigar un poco la habitación, comprobar salidas o buscar la llave para sacar a su hermano de allí. Pero quiso la casualidad que la bruja le devolviera el cucharón y decidiera darle las instrucciones ella misma.

Cogió el cucharón y empezó a darse cuenta de que a la bruja le gustaban las enumeraciones de adjetivos. Suspiró y empezó a remover y hacer lo que decía, arrugando la nariz porque los ingredientes eran a cuál más desagradable. Prefería no saber dónde los conseguía.
Lo que estaba claro era que aquello del caldero, no era un guiso ni una infusión.
- Sí, señora, contar sé. -Ya había mentido con lo de la lectura, mentir también con algo tan sencillo como contar hasta diez ya le parecía demasiado exagerado.

Se giró a mirarla extrañada, casi tanto como cuando le iba dictando ingredientes, cuando habló de lecciones. ¿Quería enseñarla a leer, contar o reconocer plantas? ¿Por qué motivo? Era una pérdida de tiempo, ¿no? Acaso no pretendería comérsela como parecía que pensaba hacer con su hermano...
Dio un respingo y empezó a remover de nuevo.

Empezó a salir humo de un color oscuro y Gretel lo miró con los ojos muy abiertos.- ¿He hecho algo mal? ¿Qué es lo que estamos haciendo? -Preguntó, más curiosa que preocupada, debía admitir.




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Sáb Ago 06, 2022 11:06 pm por Myshella
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Baba Yaga— Casa — con Gretel

Ajá- había contestado la bruja, satisfecha de sí misma, a la confesión de la chiquilla.

Claro que al mentecato habían intentado educarle, un poco al menos. Por delante de su hermana, aunque hasta un ciego de nacimiento fuera capaz de ver a la legua que el niño era tonto y ella no.

Pero era un varón.

Ajá.

Habría repetido.

No lo hizo, porque a poco que la dejara descansar, o mientras cayera muerta de sueño a la noche siguiente en la cama...en el momento en que ella solita hiciera recuento del día, ya se llegaría a detenerse, estaba segura, en esa verdad y lo que significaba.

Que ella, Gretel, siempre había tenido menos valor para sus padres que el hermano tontorrón. Como se llamara, que se le acababa de olvidar.

Aunque tampoco importaba mucho, ¿cierto? Las cenas no tienen nombre propio.

-Al menos tendremos eso- aceptó, con desdén en los labios, al decirle ella que contar sí sabía.

Claro. Porque si la enviaban a vender huevos al mercado, por ejemplo, esperarían que repasara las monedas, y no la timaran. Era lo mínimo.

-¿Hasta cuanto?- podría añadir.

Pero claro, el caldero requería de su atención...

Baba Yaga se había puesto en pie, risilla más propia de una hiena que de una mujer.
Dio un golpe de cadera a la muchachita, haciéndola a un lado, y le quitó el cucharón nuevamente de las manos, para remover otro par de veces ella.

-Nooooo...-canturreó, a su pregunta- ¿crees que soy tan estúpida como para dejar que me estropees un conjuro? Claro que no.


Dejó de remover, y dio tres golpecitos con la madera en el borde del caldero, alcanzando a un tiempo a Gretel.

Repiqueteaba un pie en el suelo, cuando la mano alargada y fina, cual zarpa, se aferraba al hombro de la niña y la giraba hacia ella.

De ahí pasó al mentón.

Baba Yaga escudriñó de cerca el rostro, girándolo de un lado, y del otro.

-Abre la boca, preciosa..-le pidió, mientras apretaba esa mandíbula para obligarla a obedecer,

El cucharón, en la mano contraria, se sumergía en la pócima, recogiendo una buena tanda.

Y es que podría contarle qué le estaba dando, desde luego.

Qué era ese burbujeo rosadito que estallaba en pompas blancas....

Pero...
Si se lo decía...
no tenía la misma gracia...

¿verdad?

-Vamos, niña. ¿Obligabas a tu madre a repetir las cosas dos veces? No me extraña que os perdiera adrede. ¡Abre la boca! Sabe a caramelo...

El cuervo empezó a graznar.





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