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Lun Oct 24, 2022 2:48 am por Rising Sun
ENTRE CORONAS Y SIMBELMYNËS
Inspired | El Señor de los Anillos | One an One | Libros
Parecía que al fin había llegado la paz a la Tierra Media. Sauron había sido derrotado, y el equilibrio había vuelto. El tiempo del hombre reinar había llegado al fin. Habían sido años fructíferos del reinado de Aragorn como Rey de Gondor, junto a su amada esposa Arwen quien había optado por la mortalidad. Ambos habían logrado el sueño que todos veían imposible. Ser una familia, esa pequeña que había visitado a la reina en sueños cuando aún eran tiempos de guerra y todos creían que el futuro era incierto, que perecerían. Ese pequeño ahora era real, todo un mujer hecha y derecha, criado para ser el futuro rey de Gondor cuando su padre faltara.
Por otro lado, Eowyn princesa de Rohan vio su corazón restaurado cuando conoció a Faramir, hijo del antiguo senescal de Gondoriano. Noble y guerrero con el cual pudo compartir sus penas y con el tiempo el amor. Pues la joven princesa había tenido que aceptar que el ahora Rey de Gondor, pero en aquel entonces montaraz que la había cautivado, tenía el corazón ocupado. Ahora eran ella también conoció el amor verdadero con Faramir, y del cual nació una hermos hijo. Como senescal de Gondor Faramir había sido dado el título de Príncipe de Ithilien, dejando esa región a su cargo.
Los años habían pasado y no parecía haber rastros de aquella obscuridad que antes arropaba la Tierra Media. Pero como todo, era posible que pudiera surgir cualquier otro loco con delirios de poder y comenzara a armar su propio caos. Ya habían aprendido a estar siempre preparados en todo y ser unidos sin importar razas. Esperaban que esta nueva generación que emergía no terminara por olvidarlo. Pero de eso se puede hablar luego, pues ahora vamos con los protagonistas de esta historia…
Eldarion siempre había sido terco y testarudo, muy insistenteUn chico que parecería podría conquistar fácil el amor de cualquiera que se propusiera. ¿Quién podría negarse al cortejo de un principe tan encantador como él? Que tenía sangre real por parte de la familia de su madre, por sobrina del rey Eomer de Rohan, pero su título de princesa venía también por su padre, que era el nuevo Príncipe de Ithilien. Por otro lado, estaba Saerith la princesa de Gondor, la chica podía ser linda y amigable, pero no era fácil de conquistar. Se daba su lugar como heredera al trono, el que quisiera ganar su corazón tendría que trabajar para ello. Sin importar que fuera el mejor de los candidatos.
. No se podía pedir más, era el hijo del rey futuro heredero.
Los caminos de Eldarion y Saerith estaban cruzados por todos lados. Se habían criado en el mismo círculo, por tanto, se conocían bien. Además de que, aunque ellos lo desconocían, estaba esa historia de amor no correspondido entre la madre de Eldarion y el padre de Saerith. ¿Acaso esta generación tendría mayor suerte? Porque era esta vez la chica la que parecía no estar tan interesada en él. Aunque la gran diferencia era que Saerith aún no tenía su corazón ocupado, así que ahí recaía la esperanza de conquista.
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∞Por otro lado, Eowyn princesa de Rohan vio su corazón restaurado cuando conoció a Faramir, hijo del antiguo senescal de Gondoriano. Noble y guerrero con el cual pudo compartir sus penas y con el tiempo el amor. Pues la joven princesa había tenido que aceptar que el ahora Rey de Gondor, pero en aquel entonces montaraz que la había cautivado, tenía el corazón ocupado. Ahora eran ella también conoció el amor verdadero con Faramir, y del cual nació una hermos hijo. Como senescal de Gondor Faramir había sido dado el título de Príncipe de Ithilien, dejando esa región a su cargo.
Los años habían pasado y no parecía haber rastros de aquella obscuridad que antes arropaba la Tierra Media. Pero como todo, era posible que pudiera surgir cualquier otro loco con delirios de poder y comenzara a armar su propio caos. Ya habían aprendido a estar siempre preparados en todo y ser unidos sin importar razas. Esperaban que esta nueva generación que emergía no terminara por olvidarlo. Pero de eso se puede hablar luego, pues ahora vamos con los protagonistas de esta historia…
Eldarion siempre había sido terco y testarudo, muy insistenteUn chico que parecería podría conquistar fácil el amor de cualquiera que se propusiera. ¿Quién podría negarse al cortejo de un principe tan encantador como él? Que tenía sangre real por parte de la familia de su madre, por sobrina del rey Eomer de Rohan, pero su título de princesa venía también por su padre, que era el nuevo Príncipe de Ithilien. Por otro lado, estaba Saerith la princesa de Gondor, la chica podía ser linda y amigable, pero no era fácil de conquistar. Se daba su lugar como heredera al trono, el que quisiera ganar su corazón tendría que trabajar para ello. Sin importar que fuera el mejor de los candidatos.
. No se podía pedir más, era el hijo del rey futuro heredero.
Los caminos de Eldarion y Saerith estaban cruzados por todos lados. Se habían criado en el mismo círculo, por tanto, se conocían bien. Además de que, aunque ellos lo desconocían, estaba esa historia de amor no correspondido entre la madre de Eldarion y el padre de Saerith. ¿Acaso esta generación tendría mayor suerte? Porque era esta vez la chica la que parecía no estar tan interesada en él. Aunque la gran diferencia era que Saerith aún no tenía su corazón ocupado, así que ahí recaía la esperanza de conquista.
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Personajes
Eldarion de Ithilien 22 años — Toby Regbo — Shooting Star | Saerith de Gondor 21 años — Adeline Kane — Rising Sun |
Cronología
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Lun Oct 24, 2022 6:38 pm por Shooting Star
1. Lo que es para tí te encuentra

Eldarion había conocido a la princesa de Gondor tan solo cuando era un niño cuando visitaron Ithilien para asegurarse que el sector fuera prospero y como iban sus padres como principes. Y fue ahí cuando la vio consideró que era la niña más bonita de todas; con su largo cabello negro, piel como la nieve, labios perfectos y una verdadera dama. Ni siquiera se atrevió a saludarla del todo, simplemente ser cortés y entablar una que otra conversación pero no congeniaron, la encontró bonita y eso fue todo.
Nunca pensó que con el pasar de los años sus padres aclararán que fuera una posible esposa, ya estaba en edad y lo cierto es que se rehusaba, prefería vivir su vida libertina con algunas damas y mujeres que también podrían serlo, sin embargo, era el heredero por lo cual ya era tiempo de buscar una esposa. No obstante, quería conocerla más porque no sé quería quedar con la primera impresión de una niña sino que de una mujer, por lo que habían contado ella era hija de una elfa que había preferido quedarse allí junto al Rey Aragorn y suponía que debería tener una gran belleza.
Fue así cuando comprobó al llegar al castillo junto a su caballo y fiel compañero, y unos cuantos guardias que lo acompañaron. Por supuesto que el rey había sido avisado y siendo tan bondadoso lo recibió con los brazos abiertos, desde un principio se sintió muy cómodo junto a ellos, pues Arwen también era una reina muy cálida y era todo un honor servirles. No obstante, su mirada se dirigió completamente a ella cuando la presentaron y dijeron que sí la recordaba.
Quedó cautivado por su belleza, sabiendo que era superficial, sintió la curiosidad de conocerla más y sin duda, era la mejor para él, la pretendería hasta enamorarla. El título de rey ya lo tenía su hermano mayor ¿Así que mejor que ser una princesa? La princesa de Ithilien.
No iba a poder rechazarlo. Reconocía que tenía un buen porte, era buenmozo y contaba con verdaderos modales, a la vez, siendo un buen caballero pues aunque eran tiempos de paz, su padre se había asegurado de enseñarle todo lo que él sabía. Se sentía un buen partido y era evidente que no iba a poder rechazarlo. En ese momento, no reconoció que ya estaba perdidamente enamorado.
Durante esa tarde antes de cenar y conversar con los reyes se escapó al jardín para asegurarse de como estaban los caballos y contemplar lo maravilloso y grande que era aquel lugar, hasta que la vió. Ahí tan hermosa junto a unas flores de diferentes colores, quedando pasmado y cautivado nuevamente con ella. — Me honra contemplar su belleza, princesa Saerith ¿Puedo tener el honor de hacerle compañía?— Inclinó su cabeza y algo atrevido tomó su mano para depositar allí un beso.
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Mar Oct 25, 2022 12:41 am por Rising Sun
1. Lo que es para tí te encuentra


La joven princesa era el fruto de un gran amor que había roto todas las barreras posibles. Y aunque ella nació humana, aún poseía las cualidades de belleza de un elfo, y el espíritu intrépido de su padre. Ese espíritu aventurero vivía en ella. Amaba acompañar a sus padres cuando tenían que visitar otros reinos. Sin embargo, no era algo frecuente y ella solía darse sus escapadas, aunque fuera solo a los alrededores del reino, pues estaba consciente de que como princesa debía de tener precaución.
Tampoco era una inconsciente. Más mucho menos era la damisela en peligro. Pues por su sangre corría la de una propia guerrera. No por nada su propia madre había sido la que valientemente salvó la vida del portador del anillo enfrentándose a los nazguls. Tremenda sorpresa se llevaron cuando el medio elfo les aventó aquella ola del río con forma de una estampida de caballos. Conocía bien esa historia, era una de sus favoritas de niña.
Hablando de su niñez, había sido en ese tiempo en el que conoció a Eldarion. El hijo del príncipe Faramir y la Princesa Eowyn. No le caía mal, le había dado algo de curiosidad. Le había agradado conocer a más niños, ahora bien, no tenía una opinión formada sobre aquel niño, pues no había hablado lo suficiente con él como para formar una. Luego de ello simplemente casi no habían coincidido. Así que pasaron los años y no tenía claro la imagen de su rostro. Para estas alturas ambos estaban muy cambiados. Por supuesto. ¿Cómo no estarlo? Sí, estaban en la flor de la juventud.
Saerith conocía que estaba en edad de pretendientes, por suerte sabía que sus padres no la obligarían a estar con alguien que no quería. ¿Cómo hacerlo después de todo lo que tuvieron que sufrir para casarse sus padres? Si su hija se enamoraba de otro, no la juzgaría. Como no conocía del todo a Eldarion prefería confiar en el criterio de sus padres de que era buen partido. Estaba segura de que no la comprometerían a cualquiera.
Una vez más, como siempre, se había escapado un rato fuera del palacio. No se había alejado tanto en esta ocasión. De hecho, se encontraba en los jardines cercanos a las caballerizas. Necesitaba despejar, tomar un poco de aire. Vagaba por el jardín oliendo las flores, cosa que hacía que se relajará. Fue cuando escuchó una voz. Recién en estos días habían recibido la visita de los príncipes de Ithilien, esta vez habían estado los tres, pues incluso Eldarion había hecho acto de presencia. Al fin le había visto como lo habían tratado los años. Sin duda lo trataron bien, había heredado la guapura de su padre y la elegancia de su madre.
- Buenas tardes sea para usted Príncipe Eldarion. - le saludo cortés con una sonrisa de serenidad en su rostro. - Bueno, mi idea de salir al jardín y tomar aire era tener un momento de relajación lejos del bullicio de la corte real. - le comento. Noto su gesto del beso en la mano, lo cual era cautivador. Tal parecía que era todo un caballero y sus padres estaban en lo correcto. - ¿También quiere escapar de allí? - le pregunto, estando consciente de que tal vez se suponía estuviera junto a sus padres. - Siendo sincera, no me molesta la compañía. - le aseguró mientras volvía a mirar las flores. - ¿No son hermosas? - preguntó señalando las flores.
Saerith de Gondor | Castillo de Gondor - Jardín | Con Eldarion


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Dom Oct 30, 2022 3:25 am por Shooting Star
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Eldarion pensó que era la mujer más hermosa de todas. Sin duda alguna, antes de acercarse se había quedado contemplándola fascinado y admirando su belleza. No estaba seguro sí era merecedor de aquel encanto pero sí así lo dictaban así sería, tendría que conocerla un poco más porque solo la recordaba desde que era una niña nada más. No obstante, cuando alzó la voz y se dirigió a él fue otra historia, estaba seguro que Saerith era la más perfecta de todas.
Quería estar con ella. Debía lograr enamorarla y así sería una digna princesa a su lado. Sus padres estarían orgullosos de él y seguiría con el orden junto a la paz que estaba logrando su padre Faramir en los últimos años, era por completo su ejemplo a seguir, aunque era un hecho que se daba más libertades no podía evitarlo pues estaba consciente que debía contenerse. — También huí del bullicio de la corte real, sentí que debían hablar a solas así que vine a ver mi caballo. — Quedaba de camino y podía contemplarlas a lo lejos. — Aunque no recordaba mucho el castillo así que igual desee dar una vuelta. — Tuvo que reconocer aún cautivado y tratando de no fallar. Es que no podía evitar sentirse intimidado es que la encontraba con una belleza que ni siquiera podía describir.
Quizás hasta lucía como un tonto como la observaba y lo cierto es que estaba nervioso, con ninguna dama le había pasado. De todos modos, se atrevió a depositar un beso en su mano, es que trataría de no intimidarse pues no quería quedar como alguien de carácter débil frente a ella y reconocía sus habilidades tenía que mostrar su verdadera identidad.
Se colocó a su lado y miró las flores. Por supuesto que eran bonitas y a las mujeres les gustaba. Era mejor regalo o alguna joya para hacerla feliz. Sin embargo, lo que llamó más su atención fue su colorido. —Son muy hermosas y aunque suene un poco a los elogios que supongo que está acostumbrada a recibir no tienen comparación con su belleza. — Sonrió, mientras la contemplaba a los ojos. — ¿Sería muy osado de mi parte pedir que demos un paseo? Así aprovechó de conocer los alrededores...— Sugirió, esperando no morir en el intento. Generalmente era mucho más osado con las féminas pero ella era distinta sentía que al menos le debía ese respeto y claro era la hija de un rey a quienes mucho respetaban entre ellos sus padres, así que había mucha carga encima. De todos modos, tenía relajado el brazo para que ella lo tomara sí aceptaba. No se iba a ofender sí decía que no.
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Lun Nov 07, 2022 12:52 am por Rising Sun
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Estar a las afueras del palacio, rodeada de flores, escuchar a los caballos que estaban en el establo, resoplar y sentir el aire fresco en su rostro, era algo que llenaba de tranquilidad a Saerith. No es que negara todo lo que era, que detestara la vida de ser una princesa. Pero ella deseaba tener más libertad, ser más que eso. Poder viajar, conocer toda la Tierra Media. Ser una aventurera. ¿Estaba mal por ello? Pues es que ni siquiera su madre había sido una dama que se quedara quieta. Arwen había vivido sus aventuras y al mismo tiempo había sido una elfa de raíces nobles. Así que consideraba que ella también podía serlo. Solo esperaba que ahora que ya tenían pensado comprometerla su futuro marido le permitiera cumplir sus deseos. ¿Qué mejor que aventurarse juntos? Bueno, ya se estaba haciendo demasiadas preguntas e ideas en la cabeza cuando aun ni siquiera era oficial.
Lo que si era oficial era que al fin podía estar frente a frente, cara a cara con Eldarion. Hacía demasiado tiempo en que no podían cruzar palabras, palabras de verdad. No se podía comparar para nada con las pocas que pudieron cruzar de niños, pues eran eso mismo… solo niños. El muchacho había cambiado mucho y se veía tan elegante y caballero que la joven comenzaba a creer fervientemente que esto era un buen presagio que él sería el indicado. Sabía que no debía apresurarse, debía de conocerlo bien primero. Pero ahora mismo eso era lo que estaba sintiendo.
— Sí, a veces son temas un poco aburrido. Aunque igual sé que en algún momento nos ha de tocar. — le decía calmada mientras lo miraba con el rostro algo sonrojado. — Pero sí, por ahora no es necesario. Este lugar es mucho mejor. — aseguro la muchacha. — ¿Eras muy pequeño la última vez que nos visitaste? Disculpa si no es así. Al menos yo no tengo muchas memorias suyas, mi lord. — le comento con respeto la chica.
— Las flores son el adorno perfecto que da la naturaleza. ¿No crees? Las usamos para decorar nuestros jardines, nuestras alcobas. Los altares, las fiestas, las tumbas… para todo ocasión las flores son el adorno ideal, haciendo que el ambiente se vuelva uno más tranquilo y solemne. — comento la princesa. Se mordió por los nervios, el labio, mientras sus mejillas se coloreaban de color rosado una vez más. — No exagere. — fue lo único que se le ocurrió decir. — Oh, sí… sí. ¿Ya fue a ver el árbol blanco? Podemos ir a verlo, en estos días está más hermoso que nunca. — le pregunto la chica mientras comenzaba a dar algunos pasos tomando el brazo del chico. — Como se llama tu caballo? — pregunto curiosa buscando olvidar los nervios. — Luego cuando regresemos me lo podrías mostrar? — le pregunto ahora con algo de entusiasmo. Pues igual amaba los caballos.
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Jue Nov 10, 2022 1:34 am por Shooting Star
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El muchacho seguía cautivado y aunque en un principio tan solo fue un saludo y pocas palabras, lentamente la conversación fluía entre ellos dos como si fueran dos viejos amigos. Tenían que conocerse primero, así también lo habían dictado sus padres que no deseaban que el compromiso también fuera sin amor, ellos se amaban y quería que sus hijos también tuvieran un matrimonio majestuoso como el de ellos, por lo que el compromiso formal ni siquiera había sido señalado, querían ver como congeniaban y después harían la fiesta de compromiso como también la boda en un tiempo más. Era parte de la vida de un heredero como él que algún día tendría que tomar el lugar de su padre, Saerith seguiría siendo una princesa y por lo poco que la conocía ya la estaba considerando al menos por su belleza, sin embargo, para que todo fuera acorde también quería ver su personalidad que poco a poco también lo estaba cautivando.
Su voz era suave y realmente se expresaba de una manera que parecía un melodioso canto, era imposible no quedar atónito y solo contemplandola. — Son parte del protocolo y por el bien del reino son necesarios. igual está bien que tenga esa libertad de vez en cuando, con su hermano no debe ser lo mismo. — Murmuró. Porque él mismo se había tenido que enfrentar a esas reuniones porque por su padre era siempre solicitado. — Aunque concuerdo que este lugar es mucho mejor. — Agregó, con una sonrisa encantadora. Asintió a su pregunta, realmente le ocurría lo mismo, la recordaba pero no del todo. — Debí estar en mis 10 o 11 años si no falle en mis cálculos. La recordaba pero no del todo, tan solo fueron saludos y ¿uno que otro juego? Disculpe mi descortesía aún era demasiado joven. — Aclaró con suavidad, antes de escuchar a como se refería a los flores, sería un buen presente sí todo quedaba tildado en esos días, era capaz de visitar todo lugar de la Edad Media para obsequiarle las mejores flores. Pronto, pidió que dieran un paseo era quién menos conocía Gondor, es que eran sus padres y sobre todo él quién visitaba seguido el reino.
— Tiene toda la razón dan un buen ambiente y lucen muy bien en adornos. — Señaló por las flores antes que ella accediera a dar un paseo. — No lo he visto de cerca todavía debe ser muy bonito. — Desde una distancia moderada lo había contemplado pero no de cerca, no recordaba haberlo hecho cuando niño que andaba en todo lugar siguiendo a su madre o jugando. — Así que me gustara verlo. — Aceptó la sugerencia y le ofreció el brazo para que la princesa se sujetara de este.Ella lo iría guiando, sonrió al verla interesada en su caballo.
— ¿Le gustan? ¿No tiene uno? — Cuestionó. — A mi me encantan tengo varios pero mi favorito y el cual traje aquí se llama Tempestad. Sí así le place podemos ir a verlo después, es apacible aunque muy veloz cuando corre por los valles, tengo que lograr que agote sus energías para después descanse en los establos. Tiene 11 años, vaya fue por el tiempo que nos conocimos... — Le contaba contento al notar que se veía interesada con el tema y era como iban coincidiendo en gustos de a poco.
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Dom Nov 13, 2022 11:50 pm por Rising Sun
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Sí, tal vez las reuniones y audiencias eran aburridas, sin embargo, tenía claro que jugaban un papel importante. Todo requería un orden y más valía que los gobernantes y el rey estuvieran de acuerdo a la hora de tomar las decisiones relevantes, pues es lo que mantendría a un Gondor unido. La chica tal vez no tenía tanta relevancia allí… por ahora, pues estaba su hermano de por medio. Sin embargo, quizás, en algún futuro igual le tocaría. Ya fuera para cubrirlo en la eventualidad de que no se encontrara en Minas Thirith o que callera la desgracia y su hermano falleciera. Ahí si todo el peso de la responsabilidad caería en ella. No quiso pensar en eso. Era demasiada responsabilidad para ella, sin contar que no quería pensar en que su hermano alguna vez le faltará. — Lo sé, es una responsabilidad grande. Igual no es que me salvaría del todo. Tendría que representarlo si alguna vez se encontrara fuera. Pero es solo algo que podría pasar y nada más. — evito pronunciarse de la otra posibilidad. No quería ni pensarlo.
— Definitivamente, sobre las flores nadie difiere, nadie se lleva la contraria. En cambio, una discusión diplomática puede resultar a veces algo caótica cuando no se ponen de acuerdo. — aseguro, con una sonrisa, se sentía dichosa de poder conversar con un caballero como Eldarion. Tan buen mozo, tan educado y tan interesante. Tener cosas en común estaba definitivamente ayudando a que la conversación fluyera. Saerith negó con una sonrisa. — No hay nada que disculpar. Solo era un niño, los niños sin importar de donde provengan siempre serán niños y actuaran como niños. Yo también era muy joven, una niña e igual, solo opté por cruzar alguna palabra o juego, nada más. Supongo que teníamos intereses diferentes en esos momentos. — le aseguro la princesa.
Quedo conmovida de que el chico entendiera su admiración por las flores. Alguno otro posiblemente solo lo vería como una tontería. En cuanto al Árbol Blanco, ya deseaba poder ir a mostrarle el mismo. Aquel enorme tronco pálido y seco que yacía en medio de aquel patio empedrado para la época de la Comunidad del Anillo, ahora volvía a estar revestido de sus hojas blancas. Símbolo de que Gondor volvía a Florecer, de que con su nuevo rey comenzaba una nueva era. — Pues vayamos, es hermoso. Nadie podría decir que hacía solo algunos años, que parecía no tener vida. — le comento mientras felizmente se sostenía de su brazo para emprender la caminata.
— Me encantan, sí. Tengo una yegua llamada Despertar, aunque como imaginara no puedo sacarla a pasear más allá de las murallas e igual es demasiado tranquila, así que no conozco lo que es la adrenalina de correr a caballo. — le comento en un tono decepcionado. Pues ella deseaba correr por los campos libres. — Hermoso nombre, pero imponente también. ¿Alguna razón por la que se llama de esa manera? — pregunto con curiosidad, sus zapatos golpeteaban el suelo de adoquines de la Ciudad Blanca mientras poco a poco se acercaban al área donde estaba el árbol. — Oh, entonces es por eso su nombre. La verdad si me causa curiosidad conocerlo. Es mucho tiempo, imagino que ya ambos se conocerán como si fuera uno solo. ¿No? — pregunto la muchacha mientras le invitaba a sentarse en un banco de mármol frente al árbol. — ¿Pasará mucho tiempo en la ciudad? — pregunto curiosa añorando un sí por respuesta.
Saerith de Gondor | Castillo de Gondor - Jardín | Con Eldarion


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Lun Nov 14, 2022 6:50 pm por Shooting Star
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El príncipe se sentía conmovido y con una sensación extraña que era agradable y nueva. Sentimientos que estaba recién reconociendo que no iban solamente porque ella estaba lista para ser su esposa sino que una verdadera química y atracción. Y tanto que solo asintió porque no podía emitir palabra alguna, así que para mantener la clase y elegancia solo se limitó a responder con la cabeza en cuanto al tema de la responsabilidad, de las flores y sonrió en cuanto a que eran niños donde pudo decir que no debía sentirlo ni pedir disculpas porque era lo que pensaba y hacía un niño.
Sin embargo, el paseo hacía el árbol blanco venía muy bien. Historias le había contado su padre pero quería saber más la versión de una persona de Gondor. La conversación comenzó a fluir mientras caminaban despacio hacia el lugar como paseo. — Muchas historias me han contado del árbol, pero siempre he gustado de escuchar diferentes versiones, mucho me ha hablado mi padre sobre sus orígenes y su desarrollo. Pero..¿Podría contarme su versión, Princesa Saerith?— Indicó con suavidad. No era que fuera ignorante pero sí era capaz de escuchar muchas versiones pues como por ejemplo todo lo que hicieron en la comunidad del anillo donde se unieron elfos e incluso enanos lo cual era maravilloso, esto ya no se daba en la actualidad, envidiaba a sus padres por tener tanto, recordaba perfectamente todo lo que tuvo que vivir su madre a la vez donde su abuelo había estado manipulado por el mago blanco Saruman y había un tipo asqueroso llamado Grima que estaba aliado con este y solo causó males. Tal como su padre, claro que el sabía más del árbol blanco al pertenecer a Gondor antes y ser un gran participe como líder en aquella batalla. Pero ¿para que negarlo? Quería escuchar la versión de la princesa eso le daría más tiempo para conocerse un poco más.
Era maravilloso que tuviera gustos hacia los caballos, Eldarion le dedicó una sonrisa encantadora y asintió cuando ella le contó sobre su yegua. — Comprendo... yo si lo he hecho así que si obtengo el permiso de nuestros padres podemos dar un paseo a caballo por los territorios cercanos fuera del reino si gusta. Estaré yo.. deberían confiar. — Otro evento que los acercaría así que estaba seguro que dirían que sí, aunque siempre con el debido respeto y cuidarla como si se tratara de una hermosa flor, pensaba que de primeras se lo permitirían pero siendo él quien la llevara a caballo. — No es que sea violento, pero sí es algo rebelde y muy fuerte tal como tales tormentas. Lo cierto es que deja que solo yo lo monte, ya sabe que con los caballos hay una conexión y son increíblemente leales con las personas que son sus dueños. Es capaz de sentir lo que yo siento, al contrario de usted, princesa. Sí he contado la ventaja de cabalgar con él por variados territorios y es con velocidad. Quería aquello cuando niño y solo le hice honor a su nombre cuando crecí. ¿Y su yegua? ¿Por qué se llama así? — Preguntó curioso mientras ya podía visualizar el árbol blanco que no quedaba tan lejos con tanto tema que tenían entre ellos, se había creado una atmósfera de lo más interesante.
Cuando llegaron se detuvo un momento para contemplar la belleza del árbol y luego se sentó a su lado. — Pienso quedarme una semana más o menos. Quizás mi padre tenga que volver porque bueno.. usted sabe...quieren comprometernos. Se lo digo sin ser descortés, pero espero que este enterada. Mis padres y los suyos me aseguraron que sí. ¿Está de acuerdo?— La miró. Todo a su tiempo, digno a como solían ser los príncipes, lo cierto es que sus padres se amaban mucho por su parte no estaba seguro sí lograrlo y suponía que ella creía lo mismo, las princesas solo se limitaban a obedecer generalmente. El amor era importante y bueno quería cumplirle, darle ciertas ventajas por sí no quería, nada peor que una mujer obligada ya que lucían tristes. No podía decir mucho con solo un encuentro y esperaba que se conocieran aún más, ante todo prefería ser honesto.
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Dom Nov 27, 2022 12:39 am por Rising Sun
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La muchacha se comenzaba a sentir bien en la presencia del príncipe. Se sentía cómoda, no la hacía sentir como alguien que era encasillado en cierto tipo de persona y no podía ser de otro modo. Porque claro, Saerith aunque era una princesa, también era una chica que gustaba del medio ambiente, de las plantas, de los animales. De aventurarse, si es que tan siquiera se diera la oportunidad. No era la típica dama de la nobleza que esperas ver obsesionada con las joyas, vestidos, las fiestas y banquetes. Claro que igual le agradaban, pero no eran su pasión. La chica era sencilla y dada a la gente.
Le gustaba rememorar esas anécdotas y cuentos del pasado. Pues lo que eran hoy lo debían a los que lucharon en el ayer para que todo esto fuera posible. Para que Gondor volviera brillar. — Bueno, por mucho tiempo permaneció erguido el tronco sin vida del árbol Blanco, para esa época ni tú ni yo habíamos nacido. Pero nuestros padres aún luchaban por recobrar lo que les pertenecía y traer la paz a la Tierra Media. — Comenzó a contarle la chica mientras lo miraba con un toque soñador en sus ojos.
— Siempre fue el símbolo de la prosperidad de nuestra ciudad. Que estuviera seco era una señal de que las cosas no andaban bien por aquí. Sin embargo, cuando mi padre recupero el trono con la ayuda de Gandalf encontró un retoño del Árbol Blanco, que había permanecido oculto a la vista de todos en unas planicies, y que había permanecido con escaso tamaño durante casi 300 años. Fue transportado a Minas Tirith y plantado en la Ciudadela, en donde a los pocos años se hizo grande y fuerte. El anterior fue depositado con todos los honores en el cementerio de reyes y senescales. — finalizo la chica. Así de importante era este símbolo para ellos, que aun cuando el otro ya no tenía vida se seguía tratando con respeto.
El comenzar hablar sobre los caballos la entusiasmo mucho. Eran unas criaturas fascinantes y hermosas para ella. Pero sus ojitos brillaron aún más cuando le sugirió lo de dar un paseo, aunque fuera en lugares secanos a los territorios. — Eso me gustaría mucho. Lo siento, sé que debo ser más mesurada… oh, pero es que de veras me encanta la idea. — dijo en un tono un poco avergonzado por haber respondido en afirmativa de manera tan rápido.
— Sí, tienes razón. Por eso es importante fortalecer esos vínculos, creando esa confianza entre ambos. — la chica sonrió al escuchar su historia con el caballo. — Eso es lindo, y sí, por lo que me dices, le va muy bien el nombre. — aseguro la muchacha. — Pues mi yegua lleva ese nombre porque nació bien de madrugada. Es una yegua joven, nació cuando aún era una niña. Recuerdo que su madre entro en labor de parto en la noche y yo quería estar allí. Pero mis padres insistieron en que debía dormir. Que la vería al despertar a la mañana siguiente porque esto tomaría su tiempo. — le contó. — Así que de ahí saque el nombre… Despertar… — Añadió.
Al llegar al área del árbol blanco se habían sentado hablar con más calma. Fue ahí cuando las mejillas de la muchacha se enrojecieron. Ya él parecía estar al tanto de las intenciones de sus padres. — Entiendo, me alegra saber que permanecerá más tiempo por aquí. Descuide, a mí también me tienen al tanto de sus intenciones. — le dijo levantando su vista hacia la del chico. — Bueno, sí. Hasta el momento no veo ningún motivo para no estarlo. — se sinceró con él. Por lo que estaba viendo de Eldarión parecía ser el candidato ideal para ser su esposo. — ¿Pero y usted? Sea sincero conmigo. Porque es un compromiso arreglado, y sé que en el corazón no se manda. — le aseguro, por aquello, de sí tenía algún amor oculto por ahí, ella no quería ser piedra de tropiezo. Pero si no había nada, bueno, bienvenido sea.
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Jue Dic 08, 2022 2:42 am por Shooting Star
1. Lo que es para tí te encuentra

El rubio la escuchó con atención, incapaz de interrumpir su relato. Fijándose en sus gestos y la forma que movía sus labios. También le gustaba su tono de voz y la historia en general estuvo muy bien. Solo tomó la palabra cuando ella lo terminó. — Ha sido todo un deleite escucharla, princesa Saerith. En definitiva, es una de las mejores versiones que he oído. — Y no exageraba. Habia quedado fascinado con la historia y con ella. Sonrió.
Notó el entusiasmo de ella de andar a caballo. Evidentemente no eran costumbres o actitudes de princesas, pero él mismo sabía como era su madre, así que no era que le gustarán las chicas tan delicadas, y demasiado femeninas en el reinado, ya no habrían batallas pero era bueno que las mujeres tuvieran otros interesantes. — No se preocupe, mi madre también ama cabalgar. Si algún día va Ithilien muy probable que tendríamos más oportunidad de hacerlo. Pero por ahora tenemos que asegurarnos de tener el permiso para cabalgar por sus terrenos, será divertido. — Propuso, claramente fue todo un agrado que la muchacha tuviera ese mismo gusto que el suyo.
Luego fue el turno de escuchar del nombre de su yegua. Ya tenía ganas de conocerla y acariciar a Despertar, las historias que contaba tenían originalidad y el nombre tenía un buen significado. — Excelente elección de nombre, princesa. Quedó cautivado. — Murmuró al momento que todo salía a flote respecto a su compromiso, por conveniencia, no podía ser de otra forma pero al menos les estaban dando esa oportunidad de conocerse.
—Sí, también estoy contento de quedarme por unos días. Es muy bueno conocer lugares nuevos, tiendo a ser aventurero y por fortuna aún tengo esa libertad de hacerlo. — Porque claro, luego cuando fuera príncipe iba a tener más obligaciones así le gustaba ese cargo de caballero. Por fortuna, la princesa también estaba enterada y suspiró, mirándola a los ojos. Y no tan solo con sus palabras prometía que era sincero sino que también con su mirada. — Debo reconocer y sin la intención de ofenderla, princesa. Que aún creía tener tiempo para no obtener mi título, habría sido bueno como a los 25 años, sin embargo, es una excelente alianza donde hay que obedecer, lo ideal es que no han dado la oportunidad de conocernos por algunos meses ¿No cree? Piensan en nuestra opinión. — Reveló. Porque lo cierto es que no quería adelantarse, por ahora se sentía fascinado y deleitado por la belleza de la princesa y también cautivado por su dulce pero osada personalidad.
Sin duda alguna, faltaba esa chispa que amaba de las mujeres que claramente no lo iba a encontrar en alguna princesa, pero se sentía contento que la chica igual fuera tan encantadora que podría presumirla y cuidarla, buscaba a la vez ese cariño y ternura que ella tenía. Sí se podía hasta imaginar junto a ella andando juntos a caballo.
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Jue Ene 05, 2023 1:05 am por Rising Sun
1. Lo que es para tí te encuentra


Le encantaba que el príncipe fuera así de atento con ella. Parecía extasiado con su relato como si fuera la primera vez que lo escuchaba. Más, sin embargo, estaba muy segura de que no era el caso. Ese relato era uno que se pasaba de generación en generación. Si bien era posible que lo hubiera oído en alguna otra versión, también era cierto que debida de conocerlo. De todos modos que fuera de esa manera la hacía sentir especial. — Gracias, supongo que tengo muy buena memoria, así que puedo contártelo tal cual me la contaron a mí. — dijo con una sonrisa encogiéndose de hombros.
Por más que fuera una princesa, tampoco podía ocultar que era hija de Aragorn y Arwen aunque eso significara lo mismo, que debía de ser una princesa. Es que ellos, por más que ahora fueran los gobernantes de Gondor tenían ese espíritu aventurero, libre, y hasta con un toque rebelde. Fue esas características, junto con la determinación y las ganas de hacer el bien, que hicieron que hoy estuvieran en la posición en la que se encontraban. Por supuesto que sus padres deseaban que sus hijos tuvieran una vida mucho más calmada y menos complicada que la que ellos tuvieron. — Ya me imagino, no por nada su madre es una Rohirin. Rohan la tierra de los caballos. — dijo entusiasmada porque igual la admiraba. Además, que también un día deseaba conocer Rohan, comprobar por su propia vista lo de que su estandarte era un caballo. Quizás algún día podría visitar esas tierras si se llegaba a casar con él. Pues eran las tierras de la madre de Eldarion. Claro, tanto el joven como sus padres residían en Ithilien y ese era otro lugar el cual no se negaría a visitar. — Espero algún día poder hacerles la visita. Me tendrá que mostrar los campos de Ithilien. — le solicito.
La brisa hacía que los mechones castaños de la chica flotaran al rededor de su rostro, adornándolo aún más que la propia tiara que portaba en su cabeza. Mientras que de todo la joya más reluciente era su dentadura cada vez que sonreía. — Gracias, príncipe Eldarion. Me gusta que detrás de algo sencillo, exista una historia que contar. — le aseguro, Saherit solía anotar todas esas historias en su diario. Decía que un día lo convertiría en un libro y que lo leería a sus hijos.
Como quisiera tener esa libertad que él tenía. Al menos por la parte de irse a aventurarse, poder viajar a cualquier parte y ni siquiera tener que temer de ser reconocida. La muchacha soltó un suspiro y lo miro. — Me alegra que encuentre grato su estancia aquí. A mí no me molesta estar aquí, pero igual si me hubiera gustado tener, aunque fuera un poquito de esa libertad. — le dijo un poco sonrojada por haberle admitido eso. — Yo tampoco imagine que fuera tan pronto. Pero supongo que se debe a que apenas somos la segunda generación desde que se restituyo el reinado en Gondor y desde la destrucción del anillo. Así que imagino que solo quieren asegurar que el legado continúe. — comento analizando la situación.
— Esa fue una buena de parte de nuestros padres a pesar de la prontitud con la que han tomado las cosas. Ellos tuvieron la oportunidad de conocer el amor, y al menos por mi parte los míos han tomado eso mucho en consideración. Por eso me alegra que tengamos este tiempo para conocernos y entendernos un poco. — Añadió mientras le miraba a los ojos. — Yo no espero amor de buenas a primeras, más si saber que estoy con alguien que valga la pena aprender a querer. — le comento para que no sintiera presión. Ella solo buscaba que fuera alguien con quien se sintiera segura, que le diera comprensión que la hiciera sonreír y que la hiciera sentir especial. Pues si eso ocurría, estaba segura de que el amor llegaría por añadidura. Con lo que estaba viendo de Eldarión sentía que realmente podía ser él.
— ¿Cuándo iremos a dar la vuelta a caballo? — pregunto ahora ilusionada. Sabía que, como bien dijo el príncipe, tenían que pedir permiso. Pero mientras más pronto hicieran eso mejor. Mientras la chica no dejaba de disfrutar la hermosa vista que daban los jardines de Gondor, junto al precioso árbol blanco.
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Vie Ene 20, 2023 11:43 pm por Shooting Star
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No se mantuvo callado le respondió a todo siendo todo un caballero hasta que llegaron al polémico tema, es que no deseaba que estuviera presionada por nada, en realidad, apenas se conocían y por algo ahora tenían ese tiempo para conocerse para ver si congeniaban y hasta el momento todo iba bien.— Entonces debería decirle a su padre que hagan algún viaje. Puede ir a nuestra zona cuando quiera. — La invito otra vez a Ithilien luego su estancia aquí. Escucho a la princesa con tranquilidad y se percató que no tan solo era él con dudas.
— Yo también pienso lo mismo, princesa. — Comentó Eldarion manteniendo una distancia prudente a la princesa entregando espacio para que ella no se sintiera intimidada — De todos modos, hay que agradecer que nos dieron tiempo para pensarlo bien y eso es toda una fortuna, hare todo lo posible para no este incomoda ante todo conocernos poco a poco. Es que tiene mucha razón que ellos contaron con aquella ventaja y no nos inculcaran nada que no nos guste a nosotros, quédese tranquila porque puede significar también nuestra ventaja — Dictaba, aunque veía a la muchacha tranquila y conforme porque en cierta manera si habían respetado mucho la libertad de los dos y ahora solo quedaba ver si resultaba la química entre los dos. El rubio consideraba que era la mujer más linda que había conocido por un largo tiempo, simplemente era perfecta y si se veía junto a ella en un futuro gobernando Ithilien. Ante todo tenían que respetar el legado con todo el orgullo y pasión del mundo.
La princesa aun estaba con las ganas de ver a los caballos y cabalgar, quizás tendrían que ir a ver a sus padres para sugerir el permiso y así que algún paje comenzara a preparar los caballos , no creía que hubiera problema alguno, ya que ambos sabían hacerlo y solo pasearían por los terrenos.—Estaba pensando en solicitar a nuestros caballos y así poder cabalgar, aunque primero tiene que conocer a Tempestad y yo a Despertar ¿Vamos? — Le ofreció el brazo para que lo guiara a esa zona de los terrenos que ya había visto pero le gustaba que la chica se sintiera así de importante. Se preguntaba como iba ir todo ya que serían muchos días ahí así que tendría que salir bien, adiós libertad, esto si valía la pena, solo bastaba no caer en las tentaciones.
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Miér Feb 15, 2023 11:13 pm por Rising Sun
1. Lo que es para tí te encuentra


Era una hermosa historia de amor que, aunque a los ojos de los elfos podría verse trágica a los de los humanos, no lo era. Pues podría vivir una sola vida, pero esa sola vida la vivía plenamente con quien su corazón le dictaba. Por ese lado, aunque fuera una difícil decisión, los medios elfos como Arwen tenía esa posibilidad de elegir. Los elfos puros por más que quisieran no podían y tenían que ver como el tiempo les arrebataba a la persona amada mientras ellos sufrían por el resto de sus días hasta llegar su fin. Por eso admiraba ese amor puro y leal.
— No lo dude que lo haré. Realmente tengo el deseo de visitarles. Trataré de convencerle de que sea lo más pronto posible. — Le entusiasmaba la idea, y estaba segura de que sus padres no dirían que no a ello. Pues mientras más pudieran interactuar y compartir, las posibilidades de que ese compromiso funcionara eran mayores.
Hablando de eso, por supuesto que el tema llegó a ser conversación entre los jóvenes nobles. — Así es. Yo comprendo que hay que establecer cierto orden, y que deben de tener en la corte real a gente capacitada para sobrellevar los asuntos del reino. Por eso no me opongo a los compromisos, pero si creo que todo cuando se tiene un sentimiento verdadero es cuando realmente funciona. Nada más hay que ver las historias de amor de nuestros padres. Es un ejemplo de ello. — aseguro la muchacha. — Exactamente. Por eso me quedo tranquila. Al final pase lo que pase, no seremos obligados a nada que no queramos. — para la morena el chico estaba siendo todo lo que imagino para esposo, uno elegante, caballeroso y con ese toque aventurero que le gustaba. Así que tenía de su lado esas cualidades para ganarse el corazón de la princesa. Era un buen comienzo, del resto se encargaría el tiempo.
Dejando de un lado aquel tema y dirigiéndose a uno menos conflictivo, los caballos. De todos los animales esos eran sus predilectos. Tan hermosos y majestuosos, además de servir de compañeros de aventuras. — Por favor hágalo, quiero que compartamos esa experiencia. — afirmó mientras tomaba del brazo que Eldarion le ofreció. — Claro, vamos, vamos. —
Al llegar al establo lo primero que hizo fue llevarlo hasta donde estaba Despertar. Una hermosa yegua color negro azabache con algunas manchas blancas y con adornos en la crin, la cual estaba muy sedosa y lisa. — Ahora sí, te presento a mi fiel compañera. Despertar. — Dijo acercándose a la yegua. — Despertar, él es lord Eldarion. Príncipe de Ithilien y quería conocerte. — comento contenta mientras los presentaba. — ¿Qué te parece? — Preguntó con una gran sonrisa orgullosa. — ¿Y Tempestad? — añadió curiosa de conocer a su caballo.
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Miér Feb 22, 2023 9:34 pm por Shooting Star
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Al menos la princesa estaba conforme de aquel compromiso que tranquilizaba de sobre manera a Eldarion que no quería obligarla, por suerte, de primeras había quedado atraída hacia su persona tal como ocurría con él mismo que encontraba a Saerith una mujer muy hermosa y con una personalidad apacible y bondadosa, habría sido muy distinto si se hubiera resistido, la mujer que debía tener a su lado debía quererlo tal como lo hacían sus padres, coincidía con ella y esa opinión que le dio.
— Concuerdo por completo con usted, princesa. No me gusta desobedecer a mis padres y esto de los compromisos es algo que se da a una edad adecuada así que mucho no podemos opinar, aún así yo estoy feliz que usted haya sido la elegida me siento muy honrado y os juro que haré lo posible para que se sienta feliz a mi lado. Porque tiene razón en decir que esperamos ser como nuestros padres, el amor de los míos fue fulminante.— Aún así no se sentía como ellos en ese sentido, a él le encantaban las mujeres, cada una tenía una belleza distinta pero ahora que estaba comprometido tenía que aprender a controlarse porque si quería seguir el ejemplo de su familia.
El caballero asentía con una sonrisa, por supuesto que la llevaría a Ithilien para andar a caballo mientras fuera confirmado el permiso, creía que ya formalizándose el compromiso, Saerith tendría el derecho de quedarse en el castillo donde sería recibida como la gran mujer que era. De todas maneras, tenía que hablar con sus padres para ver si le permitían cabalgar por los sectores de su reino para que así compenetraran más y lograran tener más química y confianza entre ellos, es que fuera como fuera necesitaban conocerse más.
— Y así será, princesa. Mientras tanto vamos a conocer a nuestros caballos. — Le había ofrecido su brazo para llevarla a las caballerizas y sonrió cuando le mostró a la yegua Despertar. — Es preciosa y muy apacible. — Decía mientras la acariciaba y en un susurro dictaba un “gusto conocerte” Escuchó el relincho de su caballo que al verlo ya se había puesto algo inquieto. — Bueno… — Dijo espontáneo mientras lo señalaba con la mirada. — No es difícil adivinar quién es…— Murmuraba con una sonrisa ladeada y tomaba la mano de la princesa para llevarla hacia el imponente caballo negro aunque con una mancha blanca en su frente. — Tempestad, ella es la princesa Saerith de Gondor, quería conocerte porque muy pronto seremos prometidos así que se verán muy seguido. — Indicó el muchacho mientras dejaba que la princesa se acercara, Tempestad era un poco más salvaje pero como le estaba hablando y se encontraba a su lado sabía que el caballo no le iba hacer nada malo a Saerith. ¿Quién lo haría? La chica pecaba de risueña y bondadosa, se encontraba muy cautivado.
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