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Lun Nov 14, 2022 5:48 pm por Rising Sun
Hasta el Ultimo Aliento
INSPIRED
LLIBROS/SERIES TV
One on One
Siempre las historias de amor mientras imposibles parecen más hermosas son. Es donde más amor se entrega y también donde más se sufre. Este es el caso de cuando un elfo terminaba por enamorarse de algún humano. Pero el corazón no entiende de razones y no sabe de barreras. Simplemente, está dispuesto a todo.

Arondir un elfo silvano que había sido asignado a proteger el pueblo de Tirharad, teniendo como puesto de avanzada la Torre de Ostirit. El elfo se encuentra allí desde hacía ya poco más de medio siglo. Fue así como conoció a una mujer llamada Bronwyn de la cual se enamoró, aunque en un comienzo luchaba con ese sentimiento por evidentes razones. Ella era humana, él era un elfo. En algún momento se separarían. A un así siempre la procuraba, velaba que estuviera a salvo. Bronwyn por su parte, en un momento decidió formar su propia familia, se casó con un hombre que poco tiempo después desapareció dejándola sola con un hijo.

Para Arondir no había sido fácil ver como la mujer que amaba tenía una familia y, sin embargo, había preferido que fuera así para que al menos ella fuera feliz. Sin embargo, cuando quedo sola con su hijo, todo cambio… Era como una señal de que la vida daba una segunda oportunidad para ser felices juntos. Solo que cuando parecía que así sería su romance se vio interrumpido por los eventos ocurridos en las tierras de Tirharad, donde la mujer se volvió una líder de su pueblo y los guio a luchar y no dejarse doblegar. Una mujer valiente que no tenía que envidiarle nada a ninguna guerrera elfica, tal vez salvo la longevidad. Pero eso no importaba. ¿Para qué ser inmortal si no se podía ser feliz? Era mejor tener unos cuantos años de felicidad que miles en soledad.
Bronwyn
Humana — 28 años —
Nazanin Boniadi— Shooting Star

Arondir
Elfo Silvano  — 500 años —
Ismael Cruz Córdova — Rinsing Sun







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Lun Nov 14, 2022 6:57 pm por Rising Sun
1. La Mujer del Pozo
Tirharad
En la tarde
Arondir
Ya hacían años que Arondir estaba situado en Tirharad, por lo general prefería que le tocara patrullar por el área del poblado y no tener que quedarse de vigía en la torre. Había mucho más que ver, pues estas últimas décadas parecía haber paz en el área. Ellos se podían decir que estaban allí por uso y costumbre, porque era su trabajo. Así que el moreno de ojos verdes prefería al menos ver la acción que había en aquel pueblo. Aunque para algunos de los pueblerinos él ni sus compañeros guardias eran bien vistos. Siempre teñían algún comentario respecto a su presencia o la de otros elfos. Él no se intimidaba fácil e igual sabia que fácilmente podía vencerlos si lo retaban. Más tampoco estaba allí para pelear, así que muchas fueron las veces que se quedaron con las ganas de sacar de sus casillas a Arondir.

El elfo juraba que ya conocía a todo mundo allí. Más el tiempo pasaba y descubría gente nueva. O más bien se trataba de que para ellos el tiempo si pasaba, así que los que alguna vez vio como solo unos niños ya eran todos unos hombres y mujeres, los cuales le costaba reconocer. Así que siempre había espacio para una grata sorpresa.

Su amigo Revion ya le había advertido que pasar tanto tiempo con los humanos tarde o temprano le traería problemas. Pero él era algo terco y no le hacía caso. Incluso lo terminaba por arrastrar con él hasta el pueblo cada que tenía la oportunidad. Por cosas de la vida, quizás porque tenía que ser así, hoy se reusó, no hubo fuerza sobre la Tierra Media que hiciera que lo acompañara al pueblo. Así que Arondir se fue solo, de camino aprovecho a detenerse y entrenar con su arco en el bosque un poco antes de seguir su camino. Había quedado con sed por lo que se dirigía a la taberna. Más, sin embargo, algo lo hizo cambiar de opinión, quizás era el no tener que lidiar con los borrachos de allí, al menos por esta vez. Por lo que el elfo optó por dirigirse mejor al área del pozo. Sin embargo, cuando lo hizo se quedó estático sin decir nada y solo contemplo la figura de una joven mujer. Jamás creía haberla visto, no podría olvidar un rostro como el de ella.

Intento olvidar esos pensamientos, pues se trataba de una humana, no era posible. Ni siquiera se debía de permitir el mínimo de esos pensamientos. Más ahí estaba acercándose sin darse cuenta, terminando por hablarle. — Mi señora. ¿Cree que me podría dar un poco de agua? — le pregunto, ni siquiera ya tenía tanta sed. Solo era una excusa para acercarse.







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Mar Nov 15, 2022 3:53 pm por Shooting Star
1. La Mujer del Pozo
Tirharad
En la tarde
Bronwyn
La joven Bronwyn se encontraba preparando medicina para su abuelo. Es que gracias a las enseñanzas de su abuelo que seguía en cama porque parecía que tenía una enfermedad que no tenía cura, había sido responsable de enseñarle todo lo que sabía para la curación y remedios naturales, que eran fáciles preparar y de conseguir si encontrabas la planta o semilla adecuada. No sabía leer ni escribir, solo que todo lo entendía a través de dibujos y se había convertido una excelente curandera. Esa misma tarde también vendría Ransley a cenar, se trataba de su novio del cual no estaba enamorada pero le ofrecía un hogar y esa calidez fraternal que aceptaba porque sí estaban a próximos a casarse. Era un hombre que había venido de visita y que la pretendió, que  todos los habitantes de Tirharad tomaron aprecio porque los ayudaba mucho con el cultivo y los animales, así que estaban entusiasmados y pensaban preparar una dichosa celebración.

Pero eso ya sería en un tiempo más por lo que no tenía que preocuparse, al ser un lugar precario solo bastaba una celebración sencilla y nada más. Fue cuando se dio cuenta que faltaba agua, así que dejo todo en frascos separados, depositó un beso en la frente de su abuelo - que al menos tenía menos fiebre - y se encaminó hasta el pozo para sacar el agua necesaria para la comida. Estaba en aquello e incluso terminando, mientras bebía un poco de una vasija que también había traído, cuando una  voz irrumpió el silencio que hizo que casi botara el contenido por el susto. Pensando que era un amigo se atrevió a decir. — Me asustaste...—, pero al elevar la mirada se dio cuenta que no era ningún habitante y persona que conocía y eso que ella podía decir que los conocía a todos.

Era el hombre más atractivo que había visto en su corta vida y tanto que sintió el calor de sus mejillas cuando se fijó en el fuerte verde de sus ojos. No obstante, sin ser descortés su mirada se dirigió hacia sus orejas percatandose que se trataba de un silvano, de aquellos que protegían a los pueblos a través de la torre, si algún ciudadano se iba por el profundo del bosque lo protegían de sus amenazas, pero claro, al no tratarse de humanos sino que de otra criatura la gente del pueblo no confiaba en ellos. Simplemente, ella para no tener problemas seguía los rumores, sin embargo, no creía del todo aquello porque nunca vio a ninguno hacer daño. Mirando a su alrededor y notando que no había nadie cerca más que ellos dos, respondió. — Claro, beba. — Rellenó un poco más la vasija con agua y se la dio en sus manos.










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Vie Nov 18, 2022 4:07 pm por Rising Sun
1. La Mujer del Pozo
Tirharad
En la tarde
Arondir
Los elfos eran seres misteriosos, o al menos eso le parecía a la mayoría de los humanos.  Que por lo general no se atrevían a interactuar con ellos. Ya fuera por miedo, rencor o porque simplemente sus padres les habían insistido en que no lo hicieran. De todos modos, el asunto con esto era que de esa forma solo perdían la oportunidad de darse cuenta de que al final también se trataban de seres que sentían y padecían aun cuando fueran inmortales. Podían sentir tristeza, dolor, pero también amor y alegría. Además, obviando el detalle no tan insignificante de la inmortalidad, podían llegar amar de una forma tan apasionada y fiel como nadie más podría llegar hacerlo en toda la faz de esta tierra.

Tirharad no eran las tierras de Arondir, pero estaban bajo su cuidado, responsabilidad que hacía que el elfo se lo tomara muy enserió. No le importaba la falta de agradecimiento. Por no decir que la mayoría eran una bola de ingratos. Él no era así, no buscaba ser reconocido, sino hacer las cosas bien.  El moreno era un elfo de orígenes humilde, no tenía sangre real por las venas. Cosa que hacía que fuera aún más con los pies en la tierra.

El guardia llegó hasta aquel pozo con la intención de obtener un poco de agua y estar alejado de la alborotada taberna. Hoy no tenía ganas de verle la horrenda cara de mal humorado al cantinero. Estando en aquel pozo se dio cuenta de la verdadera razón por la que debía de estar allí. Aquella joven junto al pozo le cautivo desde el primer segundo que la vio. No era una elfa más, aún así en su sencillez humana, como muchos elfos podrían catalogarla, era hermosa ante sus ojos. Así que no se arrepentía por nada en su cambio de destino repentino. Pues le habían dado la visión más linda que había visto en muchos, muchos años. Si pudiera ahí mismo hubiera pintado la escena en un cuadro. Solo que ahora sería una imagen que guardaría para la posteridad en su mente. — Disculpe, no fue mi intención asustarla. Debí ser menos silencioso. — le dijo disculpándose al ver él, sobresaltó que le causo. Es que los elfos podían ser tan sigilosos que sus pasos ni eran audibles.  La notó nerviosa posiblemente temía a que la vieran con él. Entendía el porqué, así que no se ofendería por ello. Más aún cuando aun así la chica no se negó a darle agua.

Tomo la vasija de sus manos sintiendo ligeramente el roce de sus suaves dedos y bebió con cuidado el agua.  — Muchas gracias. — le agradeció volviendo a levantar la vista dirigiéndola a sus ojos.  — Lamento si la incomode. Sé que no somos muy bien vistos aquí. Tampoco deseo ponerla en aprietos.  — le aseguro. Su presencia allí había sido producto de la casualidad o el destino, quien sabe. Lo que si tenía seguro Arondir era que no había sido premeditado. Ni siquiera recordaba haberla visto y si así hubiera sido posible ocurrió cuando era solo una niña, por lo cual no podría reconocerla fácilmente.







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Lun Nov 21, 2022 1:52 pm por Shooting Star
1. La Mujer del Pozo
Tirharad
En la tarde
Bronwyn
Tenía claro que no se podía acercar a los elfos y era un hecho que si llegaban al pueblo era más bien porque iban directo hacia la taberna a beber algo y rápidamente volvían a su sitio de trabajo. Ella siempre los contempló desde los ojos, admirando su gran altura y templanza. Los encontraba muy misteriosos y era inolvidable saber que eran inmortales preguntándose la razón que motivo hacía que tuvieran tanta esperanza de vida.

Y a él. Jamás lo había visto porque era absoluto que por la gran impresión que logró en ella le recordaría y normal que ahora no sería un recuerdo que se borrara así de la nada, su imagen estaría ahí marcada en su mente. Era tan atractivo y le transmitía una seguridad sobrehumano, no supo porqué razón pero sabía que podía confiar y que no iba hacerle daño. Incluso había ablandado la expresión de su rostro no estaba muy serio y lo único que llegaba a sentir en tales momentos era vergüenza. Decoro de haberse delatado con aquel temor que no era hacía a él sino más bien del que dirían.

Mucha más calor tuvo en su cara ante aquel roce de sus dedos. Su corazón comenzó a latir desbocado sabiendo que no era normal ni siquiera con su prometido ocurría así y eso que era el hombre más popular del pueblo hasta ahora, pero con aquel elfo no había comparación. Podía notar el interés que sentía hacía a ella y se sentía mucho más cohibida, afortunada y era imposible. — Descuide, era yo quién estaba algo distraída tengo que volver luego a casa pronto y pensé que se trataba de otra persona. Disculpe mi mala educación...— Siseó suave.  Es que aunque había temor encima que algo le dijeran tenía la justificación que le estaba dando agua y él le estaba hablando ¿Por qué no responder? No tan solo era lo que aquel elfo le provocaba sino que también quería probar si era tan cierto el rumor que eran unos malhumorados y con altos aires de superioridad, sin lugar a dudas, ella no lo encontraba así. Al menos quién tenía al frente era muy respetuoso.

Pues no soy de esa mayoría nunca he visto que se vayan contra Tirharad ni nada. Más bien están a nuestro cuidado por lo poco que yo sé, eso sí es primera vez que intercambio algunas palabras con un elfo... — Finalmente la joven curandera decidió darle aquella oportunidad de tener una breve conversación no corrían peligro y sí alguien estaba mirando bueno asumiría las consecuencias.








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Hoy a las 4:24 pm por Rising Sun
1. La Mujer del Pozo
Tirharad
En la tarde
Arondir
Lo que parecían largos años de la vida de los humanos era solo un pestañeo para los elfos. Era imposible olvidar ese detalle.  Arondir lo podía notar al ver como de un momento a otro los niños ya eran hombres, los jóvenes ya eran ancianos y muchos de los mayores ya no estaban entre ellos. Se podía decir que era algo triste a los ojos de ellos, que no tenían el tiempo suficiente para vivir una vida plena. Al menos a la vista de los elfos. Sin embargo, para Arondir esto era algo de admirar. Admiraba como podrían en tan poco tiempo vivir tantas cosas, superarlas, e incluso algunos a pensar de las vicisitudes hasta llegaban a ser felices.

Para ellos lo que ocurría era que solían estar más pendientes a simplemente hacer su trabajo e ignorar las vidas de los campesinos, que igual, seguramente para algunos elfos podía parecer no tener tanta importancia como para tomarlos en serio. Igual por eso tal vez habían durado tanto velando esas tierras o de lo contrario ya hubieran terminado en guerra con ellos y sabemos bien quiénes serían los más perjudicados.

Al elfo sindar solía ser muy observador y era de los que más baja al pueblo. Sin duda no la había visto antes, difícilmente olvidaría su rostro. Era como una flor que crecía en medio de un lugar frío y desolado. Pues tampoco es que las condiciones en Tirharad fueran las mejores.

Comprendió su confusión. Posiblemente, lo menos que se esperaría sería que un elfo se le acercará a pedir agua. — No tiene por qué apenarse, solo ha sido un malentendido.  — le aseguro al notar que en cierto modo incluso podía hasta haberse intimidado un poco con su presencia.

Escucho su opinión respecto a los de su raza mientras mantenía la mirada serena observando sus expresiones. Su lenguaje corporal le decía que aunque tal vez se sentía algo cohibida, también había un toque de hacia ellos e incluso hasta algo de curiosidad. Por lo que sentía que podía creer en sus palabras. Los ojos lo decían todo si se era muy atento. Podías mentir con firmeza, pero tus ojos te podían traicionar. En su caso, lo que decía iba a la par con su mirada.

— No es nuestra intención. Nosotros estamos aquí siguiendo órdenes, no con la intención de apoderarnos de lo suyo. Existen muchos peligros allí afuera, muchos engaños también y nuestro trabajo es mantenerlos a raya. —
y aunque muchos decían que eran tiempos de paz, Arondir sabía que no estaban allí por casualidad. Algo ocurría a lo cual temían y que no querían admitir. Se hacían de la vista gorda y sin emoción, aun así tomaban sus precauciones.  — Pero descuide, sé notar cuando dicen algo con sinceridad. Sin embargo, muchos no lo ven de la misma forma que usted joven dama. — le aclaro. — La verdad es que de antemano me disculpo si tal vez de alguna forma por nuestra manera de ser le hemos causado algún contratiempo o malestar. Créame que no ha sido esa la intención. — le aseguraba con seriedad. — Insisto que ha sido muy amable, lo agradezco. Ojalá existan más personas como usted y así poder llevar la fiesta en paz como el pueblo que somos. — porque aunque ellos no eran de allí, tantos años que llevaban cuidadosos no debían ser tomados a la ligera.

Ellos ya eran parte ese pueblo, aunque los ciudadanos no los aceptarán o aunque los mismos elfos lo negaran. Solo esperaba que esté calmado y grato momento de conversación no le fuera a traer problemas a la chica. Por eso, igual intentaba mantener su distancia. Más sería difícil ignorar su aroma a yerbas aromáticas y flores. Lo que le hacía pensar que debía tratarse de alguna jardinera o tal vez curandera, pues era muy peculiar el aroma. No lo olvidaría.







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