Tree Of Life :: SquadTramas Squad :: The Light of Our Pink Stories
Tree Of Life
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.
2 participantes

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Miér Jul 20, 2022 1:23 am por Shooting Star
No importa nada
1493

Es la historia de una joven indígena taina llamada Yuisa, que es llevada como esclava por los colonizadores españoles. La chica termina en la hacienda de una familia española conocidos como los Castillo.  Es ahí en donde le comienzan a inculcar su cultura y utilizarla como empleada doméstica.

El hijo ilegitimo de la familia es un joven culto, llamado Alejandro Castillo, quien es el que se encarga de en cierto modo civilizar a la chica que apenas tenía 20 años. Pues piensa que la mejor manera para que los esclavos sean productivos es tratándolos como personas y no como animales. A diferencia de muchos otros que usaban la fuerza y violencia para hacerlos trabajar. Siempre había tenido pensamientos e ideales muy distintos, es que no todos eran así.

Aún con el favor del hijo del hacendado la joven indígena no tendría una vida fácil en ese lugar, pues el resto, incluso algunos otros empleados (que no son esclavos) la trataban como una salvaje y mujer poco civilizada. Lo que no sabían es que la muchacha era hija del bohíque o curandero de la tribu, por tanto, sabía mucho de sanación, siendo también curandera. Por lo que cuando la señora de la casa cayó enferma y ningún médico logro hacer que la mujer se recuperara, fue ella el último recurso para intentar salvarla, luego de la gran insistencia de Alejandro que sabía sobre esto por las breves conversaciones que tenía con Yaina, por lo tanto, fue quién logró salvarla del mal que la aquejaba y en poco tiempo comenzó a recuperarse.

Entre el hecho de que había sido la salvadora de su madre, y el pasar tanto tiempo con ella intentando hacerla una dama, el joven español y la indígena se volvieron amigos contra todo pronóstico. Una hermosa amistad que es condenada por todos y que es posible que se convierta en un gran amor.
Yuisa
20 años | Essined Aponte | Rising Sun
Alejandro Castillo
22 años | Maxi Iglesias | Shooting Star
Cronología
Original | Épocas Pasadas | Rising Sun & Shooting Star



--
Post de Rol:


Última edición por Shooting Star el Dom Jul 24, 2022 7:10 am, editado 1 vez


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Jue Jul 21, 2022 1:06 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Yuisa aún no se acostumbraba a su nueva vida. La habían despojado de su familia y ahora pertenecía a una familia de españoles que decían que la domesticarian pues para ellos eran como un animalito salvaje. Lo que ellos no entendían era que los indígenas no eran unos ignorantes como muchos creían. Tenían su propia civilización y conocimientos. La indiecita por ejemplo había aprendido la sanación por medio de su abuelo quien era el bohique o curandero del yucayeque donde vivían.

Aún con todos los malos ratos y con eso de que  extrañaba a su familia, no todo era malo. Encontraba realmente curioso como don Alejandro intentaba mostrarle ser una señorita de sociedad aún cuando se suponía que era una simple esclava. Entonces... ¿Porque era necesario todo esto? No lo entendía pero en el fondo le gustaba aprender por eso no se quejaba. No al menos en cuanto a las lecciones que no tenían nada que ver con esos incómodos vestidos y zapatos. ¿Porque qué tenían que usar ropa? O calzado. Ella no veía malicia alguna en no estar vestida. Para Yuisa era algo totalmente normal. Pero tampoco negaba que las señoras de la casa se veían muy bonitas con sus vestidos coloridos.

Había que decir que su persona favorita en este nuevo lugar era Alejandro.  Porque era el único que realmente parecía tenerle paciencia y no entrar en cólera cuando destruía algo accidentalmente.  Igual alguna de las señoras mayores parecían amables, aunque otras parecía que vivían en la amargura eterna porque ni una sonrisa se gastaban hacia ella ni por accidente.

Aun cuando no le dijeran las cosas Yusia no era tonta sabía que algo estaba ocurriendo en la hacienda. Las personas iban y venían más de lo normal. Había muchas caras largas.... Una vez más, más de lo normal. Incluso el señor Alejandro parecía preocupado.  Eso fue lo que despertó la voz de alarma en la cabecita de la taina. Algo andaba mal. Bien había escuchado que la señora se había enfermado, pero no tenía idea de cuán grave podría ser el asunto.

Había quedado con él puntual antes de que cayera el sol y luego de terminar sus deberes del almuerzo en la casa grande. Tendría alguna lección nueva. Ni idea de que podía ser. Ya le había dicho que no volvería a intentar usar esos incómodos aparatos en los pies. Pero si se trataba de aprender palabras nuevas,  alguna historia. Ahí sí se apuntaba sólita. La morena se paró debajo del árbol alejado de la casa donde esperaba a su maestro. Pasaba el rato y se comenzaba a impacientar. A veces podía actuar como una niña. - Tarde, llegas tarde. - le dijo al verlo llegar, en un español tosco y que no utilizaba mucho vocabulario pero aun así podía ya formular oraciones con sentido.

1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Jue Jul 21, 2022 6:25 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
Alejandro nunca había estado de acuerdo con su padre que trajera esclavos a la casa, mucho menos a indígenas que luchaban duramente por defender su territorio, en algunos de sus viajes por aquellas islas de América Central había conocido algunos que hablaban español como él y se daba cuenta que no merecían ese trato, eran personas, y no solo se refería a los indígenas sino que a los de raza negra.

También lo pensaba porque era mestizo, su padre se lo había confesado una noche de ebriedad y después se lo confirmó, así que por ello era diferente, sin embargo, toda su familia, quizás menos su madre pensaban muy distinto a él y no tomaban en cuenta su opinión.

De todos modos, quedo cautivado cuando llegó Yaisa a casa. No se llevaban mucho en edad, y sin hablar en español, su poca ropa, y cabello alborotado, hizo que la viera como una niña pequeña que sí o sí tendría que civilizar o tendría problemas.

Podía notar como su familia la trataba, no todos, pero era la mayoría de ellos así que coordino su horario para poder enseñarle las costumbres y lo básico, ante todo el idioma, que solía ser complicado pero no un imposible, sin duda, la veía una pequeña que estaba en todo su proceso de aprendizaje.

Al principio, fue difícil pero con el tiempo se percató que era una mujer muy inteligente, que absorbía todo como si de una esponja se tratase, su español era muy escaso, pero podía hablar y eso era lo importaba, también le había inculcado que no olvidará sus raíces y que mantuviera su idioma, pidiéndole que le enseñara con gestos porque a él también le gustaba mucho aprender.

Sentía un gran cariño fraternal por ella, entre palabras cortas le contó su vida y ella también revelo que era curandera. Solo que no podían darse mucho tiempo para hablar porque el aprendizaje continuaba y estaba decidido en convertirla en toda una dama, que demostrara que podía ser una mujer civilizada porque esta ya iba a ser su vida de ahora en adelante.

Tuvo la paciencia y el esmero en todo los pasos que daba, consolarla cuando llegaba y estaba triste, realmente, durante ese tiempo, pasaron muchas cosas, solo que Yuisa era fuerte y lograba sentir admiración.


No obstante, su madre enfermo, era una enfermedad poco conocida que los doctores no podían sanar, dictando que no tenían implementos y miles de justificaciones que hacían que el joven se desesperaba, todos estaban tristes, sinceramente esperaban la muerte de María, y él no estaba preparado para aquello.

Aún así, para distraerse fue hacia el lugar donde solían frecuentarse, cumplía con aquellas enseñanzas para Yuisa, iba con la mente solo enfocada en su madre, aunque encontró que era adorable verla de esa manera así vestida, se veía muy linda. Solo que no tenía mente para aquello, soltando un suspiro, apoyó su espalda en el árbol y volvió a suspirar. — Mis más sinceras disculpas, Yuisa. —Respondió por la tardanza. — Y me temo que tendré que suspender la clase de hoy — La miró a los ojos para que entendiera, estaba más pálido de lo normal y muy triste, no era su madre biológica pero la veía como una, dado que siempre lo había tratado bien, entregándole el mayor amor posible  por no tener la oportunidad de tener hijos. Alejandro la sentía como su madre y María como su hijo. Única conexión especial, porque a la verdadera jamás la vio.


1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Vie Jul 22, 2022 12:13 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Había comenzado a caminar de aquí para allá dándole vueltas aquel árbol. No comprendía por qué su maestro no llegaba. Siempre lo hacía. ¿Por qué ahora no? No entendía. Tenía todo el borde del vestido lleno de fango por andar metiéndose en el monte con el mismo, sus pequeños pies estaban igualmente sucios. Pero a pensar de ello, aquel vestido la hacía ver como alguien "civilizado" o más aún como otros le dirían. Como alguien decente que no andaba mostrándolo todo. Cosa que ni sabía a qué se refería. ¿Qué tenía de malo su tapa rabo? Igual le gustaba esa sensación de vuelo que le daba la falda del vestido.

En una de esas vueltas se mareó y fue cuando decidió que era momento de sentarse. Por lo que se desparramó en el suelo debajo de aquel árbol con las piernas cruzadas. La chica sentía la brisa de la tarde pegarle en la cara. Amaba esa sensación de la naturaleza. Le recordaba su libertad, su familia.

Cuando escuchó llegar al español se puso rápidamente de pie y llegó hasta donde él velozmente antes de que el chico la alcanzará. - Tarde. -  repitió al alcanzarlo. Solo que cuando vio su rostro lo noto diferente. Su semblante era distinto al que ella conocía. Lo había visto alegre, lo había visto serio, enojado. Pero no así. Triste, si era lo que le parecía a ella. Por lo que detuvo sus quejas.

Ella aún entendía bien el término disculpas, pero si sabía que en cierto modo solo le intentaba decir que no quería que pasara. Que no la había dejado esperando a propósito. Por lo que la morena solo asintió al escuchar sus disculpas.

-¿No?- Le respondió con una pregunta a su declaración de que hoy no tendría clases. Estaba un poco confusa. Se suponía que era lo que siempre hacían. La habían forzado a una rutina que se repetía día tras día. Y que siendo sinceros esta era la única parte del día en la que no le molestaba tener que hacer caso, ni seguir órdenes. - Color, no tienes color. - intento decir que lucía más pálido de lo normal mientras que de una manera inocente he ingenua ponía la parte de atrás de su mano en su frente. La chica no sabía de los espacios personales, no lo hacía a posta.

- ¿Qué pasa? -  pregunto viéndole a los ojos con cara de entre curiosa y preocupada. Él era un hombre, una persona buena, podía notarlo. Así que le importaba lo que le pasaba. Tal vez estaba triste por la señora Maria. O tal vez sus animales no le hacían caso y por eso estaba así. No lo sabía, fuera lo que fuera, ella deseaba ayudarlo. Solo que como no sabía de qué se trataba, no podía hacerlo. Los ojos de Yuisa le miraban cuál cachorro preocupado por su cuidador. Si tan solo a veces la dejaran ayudar. Podía hacer más de lo que muchos creían.

1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Vie Jul 22, 2022 7:33 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
El español estaba con un agobio muy grande en su corazón, era su madre de vida, lo había educado sin importarle que fuera su hijo, además que tenía el porte y pasaba como un distinguido compatriota, es que muy pocos, sabían de aquel secreto, su padre se había encargado de decir solo a los más confiables, algunos podrían notarlo, pero, al ser una familia con poder era normal que el silencio se mantuviera.

En su familia era uno más, se había encargado de eso y fue acogido con las mejores costumbres. Era un buen hombre,  un excelente hijo, nieto y amigo. Nada podrían decir de él.

Sí encontraron imprudente que empezara  a enseñar y civilizar a la taina, sus padres lo aceptaron, sabiendo que amaba enseñar y viajar por el mundo sabiendo de las diferentes culturas que habían, pero no para aprovecharse de sus riquezas ni nada, era solo poder de más conocimiento, ganas de aventura. Solo que su siguiente viaje lo había pospuesto para enseñar al menos un año a Yuisa, para irse tranquilo y quizás, si se lo permitían llevársela para servirle en el barco.

Siempre estaba dispuesto a enseñarle a hablar, luego se iría por la lectura y escritura, también deseaba que mejorara su modo de vestir, tenía que aprender a usar zapatos, lucir hermosos peinados porque de alguna forma u otra, la liberaría, buscando el país apto para que pudiera vivir en libertad. Para él, seguía siendo una niña que tenía que aprender y crecer, se volvería una gran mujer. Era cautivante observar esa inocencia y bondad.

Solo que aquel día, esos pensamientos estaban lejos para poder hacer una correcta clase y enseñarle algunas palabras más. Se ponían hablar en español y ella repetía, al menos ya se sabía el abecedario completo así que juntar las palabras no sería un tema muy difícil, ya que en su isla también se hablaba mucho el español por aquellos conquistadores que solo querían ganarse ese territorio y quitar todas sus riquezas. Pudo notar la preocupación de la morena, soltando otro suspiro.— No, la clase... mañana. — Trataba de disminuir las palabras dado que no sería una conversación fluida y ella tenía que entender el porque no podía. — No es.. que yo no quiera. — Hablaba pausado, observando a la muchacha para que comprendiera cada palabra.

¿Color? Oh, sí.  Pálido. — Se tocó las mejillas que las tenía heladas y su mirada azulada también brillaba, solo que había tratado de contener las lágrimas que querían fluir por esa amargura que llevaba dentro. Sonrió ligeramente cuando tocó su frente, sabía que ella no entendía perfectamente aún lo que era el espacio personal, así que se lo permitía, Alejandro la respetaba.

Recordó aquella conversación breve que ella curandera porque su padre lo era o había sido. Sintió que era como aprovecharse de ella sí se lo llegaba a pedir, no estaba seguro tampoco, sí su familia lo permitiría así que solo declaró que ocurría con él. — Mi madre, sí... la Señora María.—  Susurró cansinamente con solo mencionarlo, se venía la imagen de la mujer muy enferma en su cama. — Sigue muy enferma. — Siseó, cerrando los ojos porque sabía que sus ojos iban a traicionarlos y hacer que brotaran varias lágrimas. — No hay cura. — Exclamó, abriendo los ojos que ahora estaban mucho más rojos. — No sabemos que hacer...— Finalizó, mientras que una lágrima traicionera se deslizaba por su mejilla. Ahora que estaba con Yuisa, pudo soltar al menos ese dolor que llevaba dentro, porque en casa, tenía que mantenerse tranquilo para no preocupar a los demás.

1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Sáb Jul 23, 2022 12:04 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Quizás Yuisa no conocía el término compasión en el sentido de la palabra. Pero si lo conocía en el sentido de lo que era el acto. Era por ello que al notarlo decaído. Como si algo le atormentara. Parecía que el dios Huracán se le había apoderado de la mente. Alejandro era importante para ella. Era quien cuidaba de ella, era el que le daba confianza en ese lugar. Todos los demás le daban un poco incluso de miedo. Había unos señores que la intimidaban. Y eso no le gustaba, pero cuando tenía al español cerca se sentía segura.

- ¿Por qué? -
pregunto cuando el chico le indicó que no podría ser hoy la clase, sino mañana. Solo que no insistió más en el asunto. Ella quería aprender, estar un rato con él. Sin embargo, su aspecto de preocupación había hecho que se olvidará de todo eso. - Oh. Bien. - le dijo. Para que no pensara que estaba enojada porque no hubo clase.

La morena dibujó una sonrisa al darse cuenta de que entendió a lo que se refería. Poco a poco lograba que la comunicación entre ambos se volviera mejor. Cada vez conocía más palabras y con eso podía soltar frases entendibles para el hombre. Pues en un comienzo la muchacha tenía que admitir que le frustraba cuando intentaba decirle algo y él le entendía otra cosa. Por suerte para ella Alejandro era un remanso de paz que podía aguantar esos berrinches de niña pequeña que le salían cuando eso ocurría. Más ahora era algo que pasaba cada vez menos, pues se podía notar su progreso y por ende ella se frustraba menos. - Sí, pálido. Estás pálido. - le dijo.

Escucho como le decía que su madre no parecía estar bien. La imagen de la suya llegó a su mente. No le gustaba cuando estaba mal. Así que suponía que para él sería igual. - Frío, estás frío. - Le menciono. - ¿Tú bien? - pregunto por qué le preocupaba que tuviera ese estado. Más parecía que todo se debía a la angustia que sentía por su madre.  Yuisa ni siquiera tenía idea de que no era hijo legítimo de doña Maria.  Es más, ni siquiera tenía idea de que eso era posible. Para ella era desconocido eso de los hijos fuera del matrimonio. Claro, era una cultura demasiado diferente.

Lo vio a los ojos notando lo rojos que estaban y cómo aguantaba las ganas de soltar lágrimas. - No, no. - repetían insistentemente cuando dijo que no había cura. La chica deslizó la mano por la mejilla secando la lágrima.  - Llora. - le decía haciendo un gesto con los hombros de que no se preocupara por ella. A ella no le importaba que lo hiciera. No le preocupaba en el sentido de que era algo que no le molestaba.  Pero si le preocupaba en el sentido de verlo triste. - Yo... tal vez... ayudar. ¿Yo ayudar?- quizás ella podía llegar hacer algo. No creía en eso que todo estaba perdido y su abuelo la había enseñado muy bien en las artes de la sanación.

1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Sáb Jul 23, 2022 7:39 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
Las personas con gran bondad existían y la inocencia que denotaba Yuisa era digna de admirar, ella solo quería estar en paz y en armonía, pero ya no contaba con aquella ventaja, así que si podía transmitirle esa tranquilidad él, lo haría. Y lo hacía, por ello se esmeraba tanto en enseñarle, teniendo paciencia, porque muy normal que se frustrara en un principio y con el pasar de los meses había mejorado considerablemente.

Solo que esta vez, no tenía ganas de hacer la clase por todo lo que estaba sucediendo y gracias  a Dios que ella entendió, más bien, se preocupó por él. Habían logrado una clase de conexión y una química absoluta entre los dos. Era como si ambos lograran entenderse a la perfección, con una bondad que llegaba a ser tierna, porque el muchacho insistía que era como una niña, como si fuera su hermanita menor, solo que tenía claro que era una mujer que necesitaba ser civilizada, jamás la trataría como un animal salvaje como dictaban en la hacienda, ella estaba aprendiendo y se esforzaba cada día.— No, no estoy bien. No es físico. —  Apoyó sus manos en su cuerpo. —  Es tristeza y preocupación. —  Estaba seguro que lo iba a entender porque habían hablado de las emociones y ella aunque la identificaba a su manera, se le hizo fácil comprenderlo. Sin embargo, igual estas tristes emociones habían influido en su palidez, que estaba helado y que ella también podía notar.

Alejandro no pudo soportarlo más y empezó a llorar apenas iba relatando que era lo que sucedía, no quiere verse en unos días, enterrando a su madre y jamás volver a verla. La apreciaba demasiado, soltó otro suspiro, sabiendo que la indígena lo comprendía, así que mantuvo la escasa distancia para llorar sobre su hombro. — Gracias, no había podido llorar. —  Empezó a decir entre sollozos, mostrando que aún era joven y que era sensible, solo que tenía que mostrar más fuerza para que los demás no se preocuparan por él, se guardaba mucho dentro y eso estaba mal, solo que él era así. — No —  Dijo mirándola a los ojos. —  Sé bien que eres curandera… pero—  Sostenía su mirada, pero luego la bajo —  Yo...—  Le costaba expresarlo. — No quiero abusar de tu bondad.—  Su madre tampoco la trataba bien, pero ponía empeño para no ser tan cruel con ella, ni decirle palabrerías que hiciera que la taina sintiera mal, más bien, porque había sido él mismo quién se lo había pedido.

No sería justo — En el fondo quería aceptar su ayuda en ese sentido. Confiar en otro tipo de medicina que conllevaba más hacia la naturaleza podría ser posible, solo que también corría riesgos. De todos modos, decidió contarle que era lo que sucedía y por ello, los doctores no sabían como mejorarla. — Aunque es posible que entiendas que fue lo que sucedió. — Se calmaba un poco más mientras charlaba con ella. — Los doctores dictan que  es una mordedura de una serpiente desconocida, las empleadas dicen que es posible que viniera de algún cargamento, no sabemos bien. —Hablaba pausado, pero sintió que era una frases demasiados largas, así que resumió todo en dos simples palabras. — Serpiente, veneno. — Explicó con cautela para que la morena lograra entenderlo. Su compañía al menos lo estaba calmando, Yuisa tenía esa capacidad de tranquilizarlo con solo su presencia.

1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Dom Jul 24, 2022 1:57 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Alejandro era el digno ejemplo de que no todas esas personas extrañas para los taínos, eran malas. Como su padre una vez le dijo.  No, él no era así. Era diferente. La protegía, le enseñaba, se preocupaba por ella. Yuisa creía que deberían existir más personas como él en el otro mundo. Aunque había algunos que tampoco eran tan malos, solo que no eran como Alejandro. Ninguno la llegaba a ver como una persona, y no como un animalito salvaje.

La morena lamentaba que no pudiera darle las clases. Pues le gustaban mucho, porque aprendía cosas nuevas y el chico tenía una forma tan sencilla de explicar las cosas, aunque muchas veces para ella no lo era. Yuisa era feliz con cada conocimiento que adquiría, excepto lo de los zapatos.  No olvidemos esa parte. Pero sabía que tarde que temprano la terminaría por convencer de ello. Quizás solo seria costumbre, cuestión de adaptarse a tenerlos puestos. Pues llevaba toda su vida descalza. No era algo que pudieras sentir comodidad de usar de la noche a la mañana.

Yuisa puso ojitos de preocupación cuando dijo que lo que sentía era tristeza. Ella conocía ese sentimiento perfectamente. Sus primeros días en este lugar habían sido abundantes de tristeza, no había querido comer e incluso su piel bronceada se había palidecido por lo mismo. De no ser porque él le dio ánimos, una luz al final del túnel posiblemente abría enfermado de tristeza. - Entiendo. Yo también... he... - se quedó por unos segundos pensando que seguía. Quería decirle la oración completa. - estado... triste. - termino por decir. Tal vez no lo dijo de corrido, pero había logrado darle una oración completa y bien hecha. "Yo también he estado triste." Cosa que se lo decía en modo de empatía. Aunque no supiera que existía esa palabra.

Le ponía a ella también triste verlo llorar. No le gustaba.  La muchacha le dedico una sonrisa cuando le agradeció que le permitiera desahogarse y llorar. - Mejor. - le dijo haciendo un gesto con los hombros como si se tratara de una pregunta. Aun cuando no lo hizo en forma de pregunta.

Sentía que debía de hacer algo. Se trataba de su madre, ella también tenía una y la quería muchísimo. Así que se ponía en su lugar. Daba igual si la señora la quería o no, si la trataba bien o mal. No lo quería hacer por ella, sino por su hijo. - Ayudar, quiero. - le insistió. La taina podía ser bastante testaruda cuando se lo proponía y esperaba que no le volviera a dar un no por respuesta o seguro haría berrinche de niña. Pues no entendía el porqué él no querría su ayuda. Aún le faltaba mucho por comprender.

Por suerte el español al menos se puso a explicarle qué había ocurrido con la señora de la casa. Al parecer todo era por culpa de una serpiente. -Oh... serpiente. Veneno. - puso cara pensativa. - Herida... la... herida. - decía señalando un pequeño rasguño que ella misma tenía en su mano y luego se señalaba los ojos. Para luego volverlo hacer. Le intentaba preguntar como se veía la herida. Es que por como lucia ella podría identifica que serpiente fue por el tamaño y forma de los dientes. De esta forma, a su vez, si se trataba de una conocida para ella, seguro que podía dar con el antídoto.  

1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Dom Jul 24, 2022 7:02 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
Yuisa era tan comprensiva que realmente estaba conmovido que podía contar con ella, sentía mucho cariño por ella y que crecía cada día más, le transmitía una paz absoluta donde podía dejar fluir emociones positivas, porque llorar no era malo, no lo era cuando se reprimía tanto y después sueltas todo por no soltar nada a tiempo con la rabia.

Empatizaba con él, en ese sentido que estaba triste y hasta lo dejo llorar. Por ello, intento explicarle que sentía su madre, porque con sinceridad lo menos que quería era aprovecharse de ella y su bondad, tal como se lo había dicho

Termino por entender sus cortas palabras y gracias  a Dios que no se frustró por esa frase tan larga mencionada que ni cuenta se dio por la desesperación. Ella quería saber más y se veía conmovida con el tema, es que tampoco quería acercarla a su madre pues no tenía idea como podría reaccionar o empeorar. De todos modos, si Yuisa era una esperanza, sentía que debería tomarla. Porque ella insistía. — Veremos… es que no sé. — Explicó el castaño de ojos verdes tratando de relajarse soltando otro sollozo, es que no sabía qué hacer ni cómo actuar en ese momento, pero si Yuisa era la última salida y ella quería hacerlo, se confundía porque sabía que jamás le haría ningún daño a su madre.

La taina se interesó en saber más, así que al tratar de tranquilizarse, el joven empezó a hablar otra vez, pero más pausado y con las palabras concisas. — Creo que es una serpiente cascabel. — Murmuraba ya manteniendo distancia con ella porque cualquiera podría observarlos y pensarían raramente de ellos, así que de ese modo, también la protegía. —Pudo estar en el cargamento. — Le mostró una carreta del jardín y como a ella le gustaba pasar por estos lados era muy posible.

Tiene dos agujeros — Decía, formando dos círculos con sus dedos. — muy redondos, cerca de su pierna. Morado e hinchado. — Esperaba que lo entendiera, presentía que sí porque imaginaba que en su tribu esas heridas por animales venenosos era muy común y de alguna forma se curaban sin medicina de las que ellos conocían, una más natural y ancestral. — Irritación de la piel,  mareos, convulsiones.. — Había mucho más, esto solo había sido hace un par de días y podría ser posible que por eso el daño no podía curarse porque no se trató a tiempo.

Espero su respuesta y soltó un nuevo suspiro, sin poder aguantarse, se sentó en el césped, ya no lloraba pero la imágenes de su madre enferma y en cama, quejándose, era algo que no podía tolerar, ni sabía como había podido hacer las clases anteriores, solo se dio poder de voluntad y fuerza porque quería ayudar a Yuisa de igual manera. No quería pensar en nada más, la súplica de ayudar de la morena había quedado bien marcada en su mente y sin duda,  podía hasta lograr convencerlo, si era así, tendría que actuar rápido para tratar de convencer a su padre y madre.

Es que no podía esperar más tiempo.


1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Dom Jul 24, 2022 7:58 pm por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Era cierto que si Alejandro se ponía hablarle con oraciones y frases largas, la muchacha se quedaba en blanco. No lograba procesarlo todo y comenzaban a frustrarse. Pues en realidad sí quería entenderlo. Pero en esta ocasión había sido distinto. Sabía que no había tiempo para eso.

Yuisa notaba la cara de compungido del español y cuando terminó por unir la parte de que su señora madre estaba enferma, que no había nada que hacer, junto con las palabras serpiente, veneno, entendió rápidamente que era lo que estaba ocurriendo en esa casa. Por eso ni siquiera perdió el tiempo intentando comprender que había sido toda esa otra palabrería que el chico había mencionado antes.

A pesar de los males que los colonizadores pudieran haber cometido con ella, o con los suyos. Esa ingenuidad estaba intacta. Por eso no estaba considerando si era justo o no "abusar de su bondad" como creía Alejandro. Pues para ella solo estaba haciendo algo para que él no estuvieras triste. No le gustaba verlo de esa forma. Claro, también así compartía más de sus enseñar con ella porque no tendría que estar preocupado. Todos salían ganando. ¿No? La joven solo veía todo lo bueno que podía salir de ese acto.

La taina insistió en que le diera más detalles.  Yuisa puso cara de pensativa cuando le dio la descripción de la herida. - ¿Cascabel? - le decía mientras sacudida uno de sus brazos en el que tenía puesto un brazalete hecho con una pequeña cuerda y caracoles, el cual sonaba cada que agitaba su mano. Dando a entender que comprendía de qué serpiente se trataba, pues la serpiente cascabel era la que hacía pequeños ruidos como la de la sonaja de un niño, al moverse.

- Sí, sí.  Plantas ... Raíces. Antídoto. Yo saber... saber cuál. - era normal que su tribu conociera ese tipo de antídotos. Pues viviendo en medio de la vegetación normal que se toparan con serpientes que los terminaran por morder. Claro, posiblemente los primeros que eran picados por una especie nueva terminaban siendo el conejillo de indias para el bohíque que buscaba una cura. Con algo de suerte lograban dar con ella a tiempo. En otros casos por desgracia, aun cuando lo conseguían, la persona pasaba a mejor vida. La verdad, nada diferente a la ciencia.

No había visto ninguna de esas serpientes por estos lados. Pero con todo lo que los españoles se habían llevado de las islas no debería de sorprender a nadie que un animal de esos se colará en el cargamento de alguno de los barcos. Para desgracia, por lo visto tenía que ser justo entre las cosas que habían dejado en la hacienda de los Castillo.

- Hay que... parar el paso.- decía haciendo un gesto como si cortara algo. Pues era importante evitar que el veneno se siguiera esparciendo. - No bien... apretado. No.- añadió, porque tampoco querían contarle la circulación. Miró a los ojos verdes de Alejandro y puso la mano en su hombro. - Yo ayudar. Quiero. - le insistió una vez más. Porque se le hacía difícil darle instrucciones a él debido a los idiomas. Así que no quería arriesgarse. "petalsbarrita">1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Lun Jul 25, 2022 12:20 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
Era impresionante como Yuisa aprendía muy rápido, muchas veces, comprendía más a través del cuerpo y de los gestos, iba por un buen camino y él se sentía orgullo. —Sí, muy bien — La elogió en parte como movía la pulsera como si fuera un cascabel.

Solo que aún no estaba seguro si aceptar su insistencia para ver a su madre, parecía demasiado convencida, la taina solo quería ayudar sin importarle los malos tratos que su madre tuvo con ella un buen tiempo. Tal vez, lo quería ayudar a él, pero no creía que fuera así de egoísta, ya que la chica solo era inocencia y amabilidad.

Con solo saber que serpiente se trataba empezó a decir que sabía el antídoto. Se quedó callado por largos minutos, porque al menos parecía haber más esperanza, la miró a los ojos, aún no estaba seguro, solo que era su única alternativa.  

Su madre no podía morir así.

Solo que cuando volvió a insistir ya casi como una súplica supo que tenía que hacerlo, tenía que confiar y también hablar con su padre, era una esperanza, la última salida y al menos, Alejandro se convenció que debía tomarla.

Comenzó a pensar en todo desde ese momento, consciente que tenía que usar palabras más largas porque no tenían mucho tiempo, se levantó al fin, decidido para soltar todo lo que estaba pensando — Está bien, recibiré tu ayuda. — Comentó, acariciando sus manos en forma de agradecimiento ya pensando que había una posibilidad para poder salvarla, definitivamente estaría agradecido eternamente con ella si aquello llegaba a ocurrir. Tan buena, tan pura ¿Cómo decirle que no si lo único que deseaba era ayudar?

Ahora escúchame. — Puso sus manos en los hombros ajenos y la miró fijamente. — ¿Sabes dónde están aquellas plantas y hierbas que tendrás que utilizar? Plantas… ¿En el jardín? ¿Hay que ir a buscarlas? — Hizo un gesto mostrándole la salida por si tenía que ir a buscarlas primero aunque perdieran tiempo, en su jardín había todo tipo de plantas pero no sabía si eran las que necesitaban. Aún así si era necesario volvería a repetir hasta que comprendiera todo su plan.

Lo otro si era más sencillo que entendería a la perfección, eran temas que sacaban en sus conversaciones. —También debo solicitar el permiso de mi padre y si accede. — Le mostró su relicario donde estaba la foto de los tres juntos y depositó el dedo en su padre. — Debes ir ordenada y bien vestida, limpia.  No confiar sí va de otro modo. Zapatos. — Indicó otra vez sus pies descalzos sabiendo que para ella sería un gran problema pero era una forma para que su padre y madre dejaran que la vieran y así ser sanada. Si es que… porque solían ser muy tercos ¿Cómo una esclava que trabajaba ahora como empleada doméstica podría ayudarla y salvarla?

Alejandro quería confiar que sí. Le estaba salvando la vida y sí tenía que rogarle arrodillado lo haría. Era la vida de su madre y a la vez, para su padre de su esposa.


1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Lun Jul 25, 2022 2:03 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Una chica diferente a las demás, como ninguna que hubiera conocido seguramente. No es que no existieran chicas españolas inocentes y dulces. Pero no al punto de la indiecita, que la malicia no existían en ella. Todo lo que hacía lo hacía con el propósito de hacer el bien.

Se ponía feliz de haber logrado que la entendiera una vez más. Para ella, cada momento en que tenía una comunicación efectiva era un logro. Hacerlo bien era como ella también le devolvía todo lo que el español le había enseñado.

Yuisa había puesto cara de decidida, como de niña encaprichada de que quería algo. Solo que ese algo era ayudar. Por lo que sus ojos cafés brillaban cuando se lo decía. Pues le ofrecía su ayuda desde lo más profundo de su corazón.  Así que cuando el chico termino por acceder, la muchacha no pudo evitar dibujar una amplia sonrisa en el rostro. La morena puso un dedo en cada extremo de la boca de Alejandro, justo en las comisuras para ella misma moverle la boca y ponerla en forma de sonrisa. - Mejor. - le dijo soltándolo. - Yuisa puede sanar. - añadió. En otras palabras, que sonriera, que ella podría sanar a su madre.

Cuando le dijo que lo escuchara, puso una mirada concentrada en la de él, como si esperara que comenzara hablar para concentrarse en todo lo que le decía. - Sí, plantas... jardín. Sí... sí. Allí, allí. - le decía señalando una zona en específico donde recordaba haber visto las plantas de bejucos que podría utilizar para el antídoto de la señora. Igual seguro verificaría si había alguna otra que le ayudara para mejorar los síntomas que ya tenía. Tal vez algunas hojas de guayabas para las convulsiones. Aunque esas ya se las daría en forma de té una vez le sacara el veneno, para así aliviar los estragos que le provocaron las convulsiones a la mujer. Pues mientras tuviera el veneno no era bueno que ingiriera nada por la boca.

La taina asentía cuando mencionaba que tenía que pedirle permiso a su padre. De verdad esperaba que le dejara intentarlo. Puso cara de sorpresa con la última petición. - Pero yo limpia. - en realidad no es que estuviera hecha una bola de tierra o no tuviera higiene. Sin embargo, el estar metida por los montes con los vestidos que se arrastraban por el suelo, estar pisando el fango descalza o el echarse de las mezclas de colores en la cara y brazos para evitar que los insectos la picaran podía verse un poco... bueno sucia. No era algo que le placiera, era de las pocas cosas que seguía sin comprender, en especial los zapatos que hacían que sus pies dolieran y no pudiera caminar bien. Pero bueno, esta vez si lo haría. - Sí, limpiar, vestido y zapatos. - le indico. - Primero plantas o luego sucio. - le advirtió. Pues una vez estuviera limpia si se ponía a buscar las plantas, conociéndose seguro terminaba toda llena de tierra sin darse cuenta.

1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Lun Jul 25, 2022 4:23 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo


No podía negarse a la taina. Insistía tanto que ya después fue imposible porque de verdad quería ayudarlo de corazón.  

Tenía que hacerlo, por aquello empezó a recubrirla de preguntas porque sin duda, ignoraba que plantas y hierbas podrían servir para una mordedura de serpiente, esto era nuevo para él, así que también podría aprender para al menos informar para una próxima ocasión. Se sintió azorado cuando la morena se acercó a él y formaba una sonrisa por ella misma. Le sonrió con suavidad, lo que pudo, porque aún estaba con la preocupación tanto de alma y cuerpo, trato de nuevo de mantener la distancia porque si los lograban ver, la que más tendría problemas sería ella. Sabía que lo hacía con inocencia, pero los empleados no lo tomarían así.— Esta limpia... pero...— Ella comprendería que sus padres y su familia eran muy distinto a él.

Luego, solo se limitó  a escuchar todo lo que decía. Ella otra vez, logra entender todo lo que antes había mencionado. — Felicidades, muy pronto lograras entender y decir frases más largas. — Decía también en gestos que de a poco iba ir dejando para que su habla fuera de una verdadera española o incluso latina, porque sin duda, no quería que ella fuera una empleada doméstica ahí porque solo sufría, no obstante, los tainos en las islas también lo estaban pasando mal por defender sus tierras y raíces, no sabía que sería mejor.

Meditó solo un momento tratando de mantener la tranquilidad, se llevó la mano al mentón, sabiendo que no podría dejarla sola en el jardín, por fortuna todo estaba de su lado porque no tendrían que ir a otro lugar donde en definitiva habrían perdido más tiempo vital. —Yo.. yo te ayudo. — Exclamó seguro, estaba consciente que sí lograban verla sacando las plantas iban a regañarla e incluso castigar, así que diría que él se lo había permitido. — Dejaremos las plantas aquí. — Se sacó su capucha, suponiendo que después tendrían que limpiarlas, y ella prepararlas, así cuando ella estuviera preparada y se diera un baño porque iban a quedar sucios, iría a conversar con su padre, esperaba un verdadero milagro para cumplir su propósito.

Sí, primero plantas, luego baño y después iremos donde mis padres. — Siseó, haciendo un gesto para que lo siguiera al jardín, accediendo que pasara primero y la mujer comenzara a buscar con rapidez, ambos quedarían con tierra, solo que no le dio importancia, solo se aseguraba de tomar cada vez que le pasaba las hojas, una que otra flor para preparar un rápido antídoto. — ¿Es suficiente? — Preguntó, algo desesperado, había un pozo cercano para que se lavara las manos y empezara a preparar todo en cualquier lugar que ella escogiera. — ¿Primero prefiere bañarse y vestirse o empezará a preparar el antídoto?— Cuestionó otra vez. Todo lo estaban haciendo en tiempo récord, debía confiar en Dios porque tampoco quería irse contra su voluntad, solo que a la vez pensaba, que Yuisa estaba ahí para ese propósito. Debía confiar en ella y lo hacía.


1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Lun Jul 25, 2022 7:30 pm por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Para Yuisa era complicado entender los motivos por los que la trataban de la forma que lo hacían. Su familia y su gente desde que los españoles llegaron a la isla los habían recibido con los brazos abiertos. Les habían mostrado el lugar con amabilidad. Pero cuando se ganaron toda su confianza, entonces todo se volvió obscuro. Comenzaron a robar sus riquezas, les quitaron sus tierras y par mucho peor a muchos de ellos les habían arrebatado su libertad.

Y a pesar de todo eso, la muchacha quería ayudar. Pero no todos los indígenas seguían igual de pasivos como ella. Había algunos, los más mayores y sabios, que habían decidido luchar. La chica no tenía la menor idea de cómo estaban luchando para intentar conservar sus yucayeques, su autonomía, su libertad. En cierto modo, la muchacha tenía algo de suerte a diferencia de otros. Habían ganado un protector. Yuisa no olvidaba los malos tratos de la señora, pero si los perdonaba. En especial porque notaba que con el tiempo había cambiado. Ya no era tan fría con ella. Claro que la morena desconocía que todo era porque Alejandro se lo había pedido y no porque saliera de ella. De todos modos, para ella era más que suficiente.

Para la taina representaba todo un desafío lucir a la altura de las exigencias de los Castillos. Sabía que lo mejor que podía hacer era seguir todas las indicaciones que el chico le diera. Le iba a costar. Pero al menos hoy si tenía la disposición de hacer el esfuerzo.  Así que solo esperaba no ser tan torpe en el proceso. De esta forma se fijarían más en lo que importaba, el bienestar de Doña Maria y no en cuan civilizada o no lucía Yuisa. No pudo evitar el dar unos saltitos de emoción al escucharlo, decir que pronto podría estar haciendo frases y oraciones enteras. La verdad ya quería hacerlo. Pues no se trataba de una chica de las cavernas que no sabía hablar. No, ella tenía su cultura, su idioma en el cual se podía comunicar perfectamente bien. Solo le había costado aprender el español, es más, le costó darse cuenta de que existían más dialectos.

- Yo aprender hablar rápido.  - le dijo contenta. Quizás Castillo estaba pasando por mal momento. Se encontraba desanimado. Pero ella siempre buscaba la manera de darle ánimos, aunque fuera con su buen humor y actitud positiva. Claro, Yuisa tenía sus malos días. En especial cuando se frustraba porque algo no le salía y se le terminaba por juntar con la nostalgia. 

No le puso mucha queja cuando le pidió acompañarla a buscar las platas. La morena se concentró identificando las que necesitaba para luego dejarlas donde Alejandro le indicaba.

- Planta, baño, padres. Planta, baño, padres. - repetía para sí misma para no olvidar el orden mientras se ponía a trabajar en el antídoto. - Sí, ahí. Primero preparar. Luego limpiar. - le respondió. Era mejor tener todo listo antes de lavarse. Así se evitaba de tener algún accidente que la ensuciara.  La muchacha le dio un gesto llevando un dedo a sus labios en señal de que guarde silencio para poder concentrarse. Puso una mirada bien concentrada mientras machacaba hojas y hacía un ungüento, y llenaba algunos frascos con líquidos extraídos de las plantas. Cuando terminó miro al español. Estaba toda llena de residuo de hojas y de la tierra que le había quedado cuando extrajo del suelo las plantas. - ¡Listo! - le anunció contenta. Ahora venía la parte difícil para ella... el baño y la ropa.

La muchacha no tenía mucho de donde escoger, pero tomó el único vestido que no tenía los bordes curtidos por el fango. Miró con recelo los zapatos y luego una tina de madera que en realidad era un baril picado a la mitad. Pero como era pequeña cabía en él. - ¿Seguro? - Le pregunto señalando los zapatos un poco reacia hacerlo. A ver si tal vez podía hacerse la loca y al menos no ponérselos. No entendía como podían caminar con esas dos estacas, que en realidad era el tacón del zapato. Puso el dedo en el agua, estaba helada. No se parecía a las aguas cálidas del Caribe. - Fría. - le dijo viéndole. - No importa. - le aclaro. Lo haría de todas formas.
1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Lun Jul 25, 2022 11:31 pm por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
 Después de tanta pena en su corazón era fácil animarse con los gestos que hacía la muchacha, era como una niña feliz y tan pura que él pensaba que no tenía ningún rastro de maldad, quería que se mantuviera así pero que también pudiera defenderse porque si la maldad existía en el mundo y ella creería que estaba haciendo bien con algo que si podría verse incorrecto. Le dedica una sonrisa, se veía tan radiante así dando saltitos porque aprendía rápido y era especialmente grato que quisiera ayudarlo a él y a su familia con todo su corazón, ni siquiera se veía que la mujer sintiera rencor hacia su madre que la trato cruelmente como un animal en un principio, él no lo hubiera perdonado. Gracias que había hecho caso a sus palabras e intentaba no hacerlo cuando estaba cerca.

Tal como se lo indicó fueron a la zona donde se encontraban las hierbas y se alegró que Dios estuviera con ellos para que las necesarias estuvieran ahí, él también quedó lleno de fango pero no le dirían nada, solo “un anda a darte un baño” y nada más, para Yuisa sí podrían ser palabras crueles como tratarla como una sucia, pues había quedado mucho más sucia que anteriormente. También era ella quién tendría que entrar al cuarto de su madre si su papá accedía.

El tomaba las hierbas, y sabía que después le preguntaría para que servía cada una, vio que con maestría empezaba con sus manos limpias cuando terminaron un antídoto rápido, miró todo el procedimiento, solo lo que más le sorprendía era la seguridad que tenía para hacer una medicina, él se habría acomplejado todo. — Impresionante. — Tuvo que declarar el español aún maravillado por su gran don y habilidad. Como estaba lista ahora sí se dedicarían ir al baño, la siguió, solo que nunca se imagino que se desnudaría y se sumergiría en aquel barril de agua muy fría.

Sus mejillas se acaloraron y se volteó para no mirarla aunque sí había alcanzado a ver un poco. — Cuando se bañe debe hacerlo sola o con una mujer que la ayude. No desnudarse frente a los hombres. — Sí, porque él no haría nada, solo dejo de mirarla y ya, estaba de espalda pero cualquier otro podía abusar de su integridad hasta un mismo empleado con malas intenciones, no quería imaginar que podría hacer su padre, los hombres se daban atribuciones que no eran de todo correctas y ellos creían que sí.— Podrían aprovecharse de usted y no... debe tener cuidado.— Le indicó antes que notaba los zapatos. — Zapatos, sí. Vestido también. Debe peinar su cabello, sujetarlo. — Murmuró. Quizás ahí podría ayudarla cuando ya estuviera lista.

Estaré un momento afuera, me dice cuando este lista para ir donde mis padres ¿Entendido?— Declaró, evitando mirarla a toda costa y caminando hacia la salida. Cerró la puerta y solo se limitó a esperarla. Esperaba a la vez que no se contagiara con algún resfriado por esa agua tan helada, más adelante, le pediría una sirvienta que la ayudara con el baño porque eso sí que no podía hacerlo él.


1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Mar Jul 26, 2022 1:23 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Cuando Yuisa se ponía a trabajar con las yerbas se concentraba demasiado, todo lo que preparaba lo hacía con mucho esmero y cuidado. Media con precisión cada ingrediente que ponía en sus mezclas. Claro, lo hacía a su modo, al modo que su abuelo le había enseñado. Por eso ni siquiera había dejado que Alejandro le hablara mientras lo hacía. Técnicamente, hasta lo había mandado a callar. Sin ánimos de faltar el respeto, solamente porque si se le iban unas gotas de más tendría que comenzar de nuevo y por como se encontraba la señora María no había tiempo que perder. Era necesario evitar retrasarse lo más que pudiera.

Igual se sentía contenta de tener quien le asistiera. Pues era la primera ocasión que hacía algo como esto sin la ayuda de su abuelo o de algún otro miembro de su familia. Aunque pareciera un poco inútil de simplemente haberle ayudado a llevar las hierbas y hacerle compañía mientras trabajaba, para ella era algo grato.

Posiblemente, la palabra impresionante aún no la conocía, pero sí la expresión en el rostro de Alejandro. Se veía muy sorprendido por lo que hacía, por lo que Yuisa al terminar le regalo una vez más una de sus sonrisas alegres. Pues sabía que él ponía esa cara cada vez que ella tenía un logro. Tan pronto termino dejo todo listo en una canasta para que fuera más fácil trasportarlo hasta la habitación de la señora.

Al llegar el momento de la limpieza, la taina no lo había tan siquiera pensado que pudiera estar mal. Ella solía andar así, sin nada de ropa, correteando por los campos del yucayeque. No solo ella, más bien todos. Algunos usaban tapa rabos, pero eran las casadas. Por eso ni siquiera se le pasó por la mente que podría ser mal visto. Yuisa solo pretendía hacer lo que le pidieron. Estar limpia, muy limpia, por lo que tan pronto entro aquel medio barril de agua helada comenzó a restregar fuertemente para sacarse todo el sucio que pudiera haber acumulado en su cuerpo. - Oh, está bien.  - le dijo. - No hacerlo mas. - le indico.

No era que su madre nunca le hablara de lo que pasaba en la vida de casada, ni de donde salió ella y sus hermanos. Pero según ella era algo que solo podía pasar con la persona amada. Jamás pasaba por su mente que alguien fuera capaz de forzar algo así. Y a decir verdad eso le dio un poco de escalofrío.  Aunque siendo sinceros, con Alejandro se sentía segura.

Se puso rápido el vestido. Sus cabellos lacios color azabache colgaban desordenados. Con una tira agarro todo su cabello y se hizo una cola de caballo toda chueca. Es que era lo único que había aprendido hacer con él. - ¿Ya? - le pregunto buscando su aprobación.

Yuisa se sentó en un pequeño taburete porque sabía que el chico le diría algo si lo hacía en el suelo, y comenzó a intentar introducir sus pies en los zapatos de forma torpe. Luchaba con ellos, fruncía el ceño frustrada porque no lograba acomodar sus pies como iban. Claro, es que estaba intrudiciendo el pie en el zapato equivocado. - No. No... no sirve. - refunfuño. - No sirve. - insistió mostrandole los pies. Para que viera que no estaba mintiendo.
1. La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Miér Jul 27, 2022 1:28 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
 Había mantenido silencio ante la preparación del antídoto, estaba muy concentrada y él solo le hacía compañía, impresionado por sus grandes capacidades y habilidades. La imaginaba en su tribu ayudando a su padre y a los demás tainos, sanándolos al tener una herida grave.  Muchas veces le gustaba escuchar lo que le contaba sobre su querido pueblo y aborrecía algunos de esas ganas de poder y sentía que se iba a volver el doble peor no solo por su zona, habían descubierto por completo todo un continente. El quería seguir haciéndolo pero más bien para descubrir y enseñar.

El había estado bajo las ordenes de Cristóbal Colón por algo entendía de ese pueblo y sus raíces,  era difícil comunicarse con ellos pero lo que si notó es que eran muy amables. Pero los otros eran codiciosos y como tenían el permiso de la reina. Era como si tuviera cambiarla por completo para que Yuisa encajara a la sociedad que ya la veían como diferente, solo que trataría que mantuviera su esencia, es que era tan buena que el mismo se conmovía.

No pudo evitar sentir algo de vergüenza cuando notó que la chica se desvestía y se adentraba en ese pequeño barril, tampoco pudo evitar decirle lo que pensaba porque sabía que podrían abusar de ella y la que más sufriría por eso sería Yuisa, él no podía permitiría, no quería sonar tan severo, solo que su voz si sonó en aquel tono. — Muy pronto le explicaré las razones, por ahora solo obedezca ¿sí? — Luego solo le dio un par de indicaciones respecto a su ropa y su cabello. Sabía que lo más complejo iban a ser los zapatos porque realmente detestaba usarlos todos el tiempo, se preguntaba como se cubría los pies en ese entonces cuando el invierno acechaba la isla, había notado que de igual manera que era un clima tropical y muy propenso a tormentas.

Salió afuera y la espero. Yuisa se dio su tiempo y trataba de ser paciente hasta que escucha su tímida ya. El muchacho entró a su cuarto, viendo que seguía desordenada, lentamente ordenó su vestido y armo mejor su coleta. Tenía un cabello muy sedoso y el color azabache llamaba mucho atención, era inevitable, no encontrarla muy hermosa. — Ahora mucho mejor. Muy bonita. — Siseó despacio y con cariño, mientras ella pronto intentaba colocarse los zapatos.

De nuevo, siendo muy paciente se arrodillo para ayudarle a colocárselos y pronto, hizo que se afirmara en su hombro para que comenzara a caminar. — No es difícil, mire..— Le muestra como  camina pero sin dejarla sola. — Y eso que son zapatos más planos, hay otros mucho más difíciles de llevar. — Susurró al verla tambaleándose y le pidió el antídoto en caso que se le fuera a caer. — Esta bien, debemos ir. Ya me entere que padre está en la sala. — Murmuró. Había llegado el momento de informar que planes tenían, caminaron unos cuantos metros y tocó la puerta de la sala para que escuchar el adelante. —Deje el antídoto sobre la mesa. — Insistió. Es que Yuisa tendría que seguir practicando con los zapatos y simplemente entró.

1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Miér Jul 27, 2022 8:31 pm por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Desde muy pequeña Yuisa había disfrutado de ver las preparaciones de antídotos. Le parecía fascinante el poder hacer que las personas se sintieran mejor. Era una linda sensación ver como una persona de estar a punto de dejarlos, a volver a la vida. Como la familia pasaban del llanto a la alegría. Ella quería eso mismo para Alejandro. Quería que aunque ahora parecía estar repleto de tristeza, luego pasara a estar lleno de felicidad.

La chica se preparaba para poder estar presentable al momento de presentarse ante la señora. No había comprendido mucho lo del baño, al menos no la parte del porqué harían algo así. Pero en cierto modo entendía la advertencia del español, pero aún así capto que se lo decía por algo que no era bueno. Por tanto, lo mejor era seguir sus consejos. 

No podía negar que la muchacha sentía una frescura luego de aquel baño. Además de que le daba una sensación de renovación luego del arduo trabajo con los ungüentos y el antídoto. Por supuesto que no se pudo alistar tal cual se suponía. Solo fue después que el español entró asistirla que su cabello y vestido lograron verse como debía.

Le sonrió cuando le dijo que se veía mucho mejor y que se veía bonita. -¿Bonita? Bonita... - pregunto y luego murmuro mientras mantenía la sonrisa.

Más lo que más se le complicaba era la parte de los zapatos.  Siempre los zapatos. Pero de esta no se salvaba. Necesitaba ponérselos aun cuando ya luego de terminar de tratar con la mujer se los quitara.

Había frustrado a la morena el que los zapatos parecían no encajar bien en sus pies. La chica no entendía el porqué.  - Oh, mal. Estaba mal. - comento mientras dejaba que la ayudara, al darse cuenta de que no estaba poniendo los pies en el zapato que no era. Se afirmó en su hombro y pronto ambos zapatos cayeron perfectamente en sus pies. Solo que tan pronto lo hizo sentía que tambaleaba.

Yuisa se soltó y comenzó a intentar caminar. Parecía ternero recién nacido mientras se miraba de un lado para otro en la habitación. Fueron varios los tropezones que tuvo. Hasta que al final parecía al menos ganar algo de estabilidad. Ya llegaba el momento de ir a ver a Doña Maria. 

Siguió las instrucciones de Alejandro, quien se adelantó y llevo el antídoto para que no se fuera a perder por algún accidente. - ¿Ya? - Le pregunto al chico viéndole a los ojos. Quería saber si ya podría al fin entrar a revisar a su madre. - Bien, va a estar... bien. -  le decía con emoción, pues tenía mucha ilusión de que esto funcionaría y que su señora madre mejoraría.  - Son... sonríe.-  añadió antes de que le dieran autorización de entrar y comenzará el reto.
La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Jue Jul 28, 2022 5:30 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
Asintió y sonrió a que se veía bonita. En realidad, no podía mentir porque se veía muy hermosa, sabía que llamaría la atención en España por el color de su piel y diferentes características que la hacían destacar frente a las demás mujeres, mucho más exótica. Alejandro reconocía que era atrayente.

Terminó por ayudarla en todo en cuanto su vestuario y su peinado para que luciera decente. Se notaba que estaba aprendiendo y de a poco sería una experta, pero, el tema de los zapatos aún era complicado en cuanto a las diferencia de cultura, sabía que solían andar desnudos y trozos de tela, para ellos era lo común solo que aquí no convenía para nada, andar descalzos era parte de ellos. — Ya aprenderá, paciencia. — Susurra con calma y con otra sonrisa para que no se desesperara, con su mirada, prometía que tendría paciencia y le enseñaría en la próxima clase, porque de verdad, con todo esto del antídoto quería ser positivo y que saldría bien, iba a ser lo posible para que su padre aceptara.

Fueron a la sala, teniendo cuidado que Yuisa tropezara porque se tambaleaba con sus zapatos. Esta vez, sonrió con verdadera sinceridad, antes que su padre lo hiciera pasar a la sala, la taina tendría que quedarse ahí porque era muy probable pediría que entrara un momento para convencerse. Finalmente, entró viendo a su padre dando una pequeña inclinación y notando que el seguía triste por la situación de su esposa, seguramente pensando que debía asumir que quedaría viudo. — ¿Por qué osas de venir contento cuando tu madre esta sufriendo? — Alejandro no se había percatado que aún venía con la sonrisa en su expresión, así que la apaciguo y fue hacía a él para calmarlo. — Calma, padre. Por ese motivo justamente estoy sonriendo. — Su padre lo miró incrédulo. — He encontrado otra solución para que madre sane de su mal. — El hombre seguía perplejo solo susurrando un continua...— Medicina alternativa. — El diálogo comenzó a darse entre ellos y con sus conocimientos solo quedaba explicar los métodos que Yuisa sabía y los métodos que usaba su tribu en cuanto a la sanación y que era ella curandera, que sabía perfectamente como sanar una herida y quitar el veneno de una serpiente cascabel. Las palabras de su padre se las espero y tenía respuesta para eso.

¿Y cómo yo puedo confiar en una mujer que es una esclava y empleada domestica aquí? — Dijo severo, pero analizando toda la situación de lo dicho por su hijo. — Porque es la última esperanza que nos queda, para ellos las mordidas de serpientes son costumbre a diferencia de aquí, viven en islas, así que yo creo en ello y dudo que falle. Si gusta puede hablar con ella para que se sienta más seguro. — El padre de Alejandro lo vio con más convicción. — Llámala, porque si logró convencerte a ti, es posible que ocurra lo mismo conmigo. — El joven asintió y fue en busca de Yuisa. Lo cierto es que estaba por entrar cuando otra empleada llegó y dijo. — ¡La señora María está mucho más grave, hay que hacer algo! — Murmuró con desesperación la mujer, mientras que Alejandro y su padre se ponían muy pálidos. — ¡Yuisa, tienes que venir con nosotros! Sé que lo harás bien! — Ahora solo debían correr hacia la habitación solo que se aseguró todo el tiempo que la chica no tropezara, solo que todo iba por el bien de ellos.

1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Vie Jul 29, 2022 12:28 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
No sabía el porqué le gustaban tanto los halagos del señor Alejandro. Quizás era porqué era el único que la trataba con respeto, con dignidad. El único que la hacía sentir que era especial y no una insignificante como la gran inmensa mayoría de los españoles la han estado tratando desde que llegó aquí. De todos modos la muchacha no podía evitar sentir que el español era especial, y mucho tenía que ver a esa mirada entre azulada y verde verdecina que le hacía recordar a las olas del mar de su tierra.

La muchacha aún recuerda la primera vez que vio llegar a ellos a sus tierras. Tan imponentes, tan hermosos y deslumbrantes que a todos les había parecido que se toparon con la presencia misma de los mismísimos dioses. Con el tiempo se comenzó a dar cuenta que era  simples mortales como ellos. Solo que provenían de tierras desconocidas para ellos.

- Sí, yo aprender pronto. - le dijo determinada en cuanto al caminar en los zapatos. Por supuesto que eso no quería decir que por más dispuesta que estuviera no seguiría tambaleando. Pero al menos era un avance. Por ahora solo necesitaba no caer, con eso bastaba. Pues lo importante aquí era curar a la señora María. Ese era el objetivo y pretendía poner todo de ella para que así fuera.

La taina se impacientaba un poco debido a la espera. Ya que Alejandro había entrado primero a hablar con su padre. La chica continuaba practicando sus pasos mientras que al mismo tiempo no podía evitar mirar hacia todos lados con curiosidad. Muy pocas veces había tenido la oportunidad de ver esta área de la casa. Siempre la limitaban a la cocina. Encontraba todo tan bonito y curioso. Aunque al mismo tiempo no entendía para qué eran muchas de esas cosas.

Noto como el español se salía por la puerta pero antes de que pudiera decirle algo o tan siquiera acercarse una mujer desesperada se les apareció. Yuisa vio toda la escena y sintió que el corazón se le hacía chiquito al ver el rostro de Alejandro. Al ver como se ponía todo pálido al escuchar la noticia de que la mujer se había puesto peor de lo qué aún estaba. Yuisa tomó un suspiro y puso cara de decidida. Mientras seguía a toda prisa hasta llegar a la habitación de la mujer. Claro que todo entre tambaleos y tropezones. Pero por suerte al llegar a la habitación logró recomponerse y concentrarse para dar algunos pasos hacia ella de una forma un poco más estable.

Yuisa observaba a María tendida en su cama, se veía tan debilitada que para nada le recordaba a esa señora mandona que en un comienzo le daba órdenes a diestra y siniestras, órdenes que siendo sinceros ni siquiera lograba comprender en un comienzo.  Le hizo una señal al chico para que le dejara cerca los frascos que había hecho con el antídoto. La morena comenzó a trabajar sin hablar entre administrar de gota en gota el antídoto en la boca de la mujer y luego en el área de la herida la cual había limpiado con las mismas hojas con las que había hecho el antídoto. No decía nada la taina, solo parecía inmersa en lo que hacía. Incluso olvidando que estaba rodeada de gente. Hacía todo con delicadeza y precisión.

Poco a poco la mujer dejaba de temblar, y su temperatura descendía haciendo que tomara algo de color. Su respiración ya no parecía cortarse. Comenzaba a volver a la vida. La taina se volteó para ver a Alejandro. Diciendo solo unas cortas palabras pero con una sonrisa. - Mejor. - le señalo para que se acercara y se posara al lado de su madre agarrando su mano y poniéndola en la de ella. Para luego alejarse un poco y ver desde su rinconsito antes que el padre del chico le fuera a decir algo.
La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Sáb Jul 30, 2022 6:51 am por Shooting Star


A
Alejandro
— 22 años — Hacienda de los Castillo
No dudaba que Yuisa aprendería muy rápido todo lo enseñado. Era una mujer inteligente y que realmente se esforzaba aunque fuera difícil. En esos meses, habían avanzado demasiado. — Lo harás. — Respondió, dándole una suave caricia en su cabeza y partieron.

La conversación con su padre había sido complicada, pero poco a poco empezó a convencerlo, dado que sabía tanto de la historia de los tainos que su padre hasta se mostró convencido, solo que claro, no iba a dejar que una india sucia atendiera a su esposa, era lo que creía que pensaba en esos momentos Alejandro, porque conocía bien a su padre. Por ello, el joven se había adelantado con todo porque sin duda, Yuisa lucía completamente decente, solo que no alcanzaron a tener un dialogo, porque otra empleada llegó desesperada que la señora estaba mucho más grave y tenía la temperatura muy elevada.

Por supuesto, que partieron todos esperando lo peor, el camino se hizo eterno, pues la hacienda era muy grande. Notó como su padre miraba a Yuisa y le confirmaba con rapidez que podía entrar, ya que era la última opción y no se perdonaría no haberla ocupado, tal como había pensado el joven Castillo varios minutos antes.

Cuando entraron, se le permitió a Yuisa hacer lo suyo. Su madre ni siquiera reaccionaba con nada, era como si estuviera vacía y mantenía los ojos cerrados, apenas respiraba y gracias a Dios, la mujer empezó actuar rápido, tuvo que susurrar unos cuantos callase, ante las empleadas que empezaron a murmurar. — Shhh... necesita concentrarse. — Exclamó con autoridad aunque en un tono suave para no interrumpir nada del procedimiento.

Su corazón latía a mil por hora, realmente esperaba que todo saliera bien y lo cierto, es que la taina se veía tan concentrada y segura de lo que hacía que solo tocaba confiar. También respiraba entrecortado por la situación y trataba de que sus ojos no pesaran ante la angustia que nuevamente sintió.

Hasta que su madre empezó a tener más color.

Era como si su alma volviera a su cuerpo, nervioso, dejo que Yuisa tomara su mano para llevarla a la de su madre, suspirando aliviado cuando notó que tenía pulso y respiraba con mucha más normalidad. — Yuisa tiene razón, madre ya no está grave. ¡Ha mejorado! — Susurró con alegría con sus ojos azules aguados y en un impulso, abrazaba a la chica con mucho agradecimiento. — Muchísimas gracias, has salvado su vida. — Dijo cuando la miró a los ojos, permitiéndole luego a su padre que en vez de molestarse por esa imprudencia de tomar la mano de su hijo como si nada, solo agradeció también con un escueto gracias, yendo finalmente hacia su mujer para tocar su frente y notando que  definitivamente la temperatura iba bajando.

Necesitamos estar solos los dos cuando despierte, todos pueden retirarse. — Dijo primero a Alejandro que asintió y pronto a los demás, que rápidamente obedecieron. Se lo repitió a Yuisa. —Esperare aquí cuando despierte. ¿Necesitara más antídoto?— Cuestionó. Dado que suponía que debían seguir limpiando la herida. El joven no permitió que se marchara antes que respondiera, era información esencial.

1. La Ultima Opción


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Lun Ago 01, 2022 12:31 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
A veces subestimar a las personas podía ser un gran error. No siempre podemos tener constancia de todo y juzgar antes de conocer tampoco ayuda. Era justo lo que había ocurrido. Nadie podía imaginar que una humilde indiecita terminara siendo sus únicas esperanzas para poder hacer que la mujer volviera a la vida. Pero así estaba siendo. Cuando todas las ilusiones se apagaban, cuando creían que pronto la luz de los ojos de María se desvanecería, aparecido esa lumbrera al final del túnel que había sido Yuisa. Posiblemente de todos, el único que de segur tuvo confianza de que podría hacer algo, aunque fuera un poco, era Alejandro. Sin embargo, conociendo a todos, a su al rededor y también por lo mismo que decía sentir que era injusto, por eso mismo no la había tomado como una opción.

Ahora todo había cambiado, aquella joven que se había convertido en la última opción. La única esperanza, estaba siendo la única que daba con el mal que aquejaba aquella mujer. No había sido con medicina estrambótica. Ni utilizando utensilios deslumbrantes como los que usaban los médicos de la época. Para nada. Lo estaba logrando con las hierbas y raíces de plantas, con la ayuda de un pilón y sus propias manos. Tal vez lo más elaborado eran los frascos donde había echado las sustancias, y eso era porque el propio español se los había proveído para que le fuera más sencillo transportarlas desde el lugar donde las preparaba hasta la habitación de su madre.

Para la chica no era importante el crédito por sus actos. Más bien los resultados de los mismos. Ver como la española volvía a tener color y mejor semblante. Sentir como ya podía volver a escuchar claramente su respiración. Ahora no era suave y débil como en un comienzo. Todo esto la ponía feliz, le hacía sentirse satisfecha y sabía muy bien que aunque obviando la parte de que la persona salvada era una de sus esclavizadores, la había logrado salvar, había logrado poner en práctica por si sola todo lo enseñado. Así que el bohíque estaría orgulloso de su nieta.

Solo podía sonreír, en especial porque ni se esperaba aquel abrazo. - Yuisa está feliz. - le dijo, la verdad tenía que aprender a no tender hablar a veces en tercera persona. Sin embargo, tomando en cuenta el tiempo que llevaba practicando el idioma, era solo cuestión de tiempo y práctica para que lograra hablar fluido y como se debe. La muchacha con aquel abrazo sintió por primera vez desde que llego este lugar esa sensación de calor humano que había dejado atrás cuando la separaron de su familia. Se había sentido bien, y aunque hubiera preferido mantenerse así, entendía dos cosas. Una, que posiblemente no le habían dicho nada feo por lo que acababa de hacer, dos... ellos necesitaban su espacio ahora que la mujer reaccionaba. Tal vez había muchas diferencias entre ellos, muchas cosas que tampoco entendía. Pero algo que si entendía era de sentimientos.

Cuando sintió el beso en la frente se tocó suave el área como si aun pudiera sentir los labios del chico en su frente. Ahora caminaba a un rincón, alejándose poco a poco, dándoles espacio. - Sí, antídoto al... despertar. - le contesto. - y al... salir él... sol. - le explico. En otras palabras, debía de dárselo al menos un par de veces más antes de que se pudiera poner bien por completo. Todo para asegurarse de que aquel veneno saliera por completo de su cuerpo. - Ya retirarme. - le comento antes de cruzar la puerta cuando se lo permitió. - Pero llamar. Sí necesita. - añadió. Pues no dudaría en volver a socorrerlo si llegaba a ser necesario. La muchacha les sonrió e hizo una pequeña reverencia un poco torpe, y se retiró de los aposentos de los Castillo. Al menos hoy se dormiría con una sonrisa de saber que había hecho un bien.

La Ultima Opción


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Vie Ago 05, 2022 6:27 am por Shooting Star


A
Alejandro
Español (hijo ilegitimo)— 22 años — Hacienda de los Castillo
 El español estaba demasiado agradecido con Yuisa luego de haber salvado a su madre que cada día estaba más saludable, hasta había pedido verla para darle las gracias. La mujer había cambiado drásticamente con ella, al enterarse que le había salvado la vida y ahora estaba esmerada en plantar suficientes plantas medicinales que incluso permitía que Yuisa las viera e hiciera cualquier medicamento. Su padre estaba mucho más reacio en cuanto esto, la verdad es que no podía asumir que una indígena fuera capaz de más que un mismo doctor. Se mostraba insolente con ella, solo que ahí tenía que quedarse callado ante la mirada de Alejandro y María.

En uno de esos días hablando con su madre, ella comentó que Yuisa debería aprender más de modales para que quedara bien en la sociedad, sin duda alguna, por el agradecimiento la habían cambiado a una habitación más grande y cómoda, donde tenía su tina propia y la suficiente libertad para bañarse, eso también había generado mucha envidia de los otros empleados.

Ambos habían notado que la morena era brusca y no tenía elegancia, se sentaba en una mala postura en los asientos, agarraba la comida con las manos y no sabía tampoco presentarse frente a los patrones, ya había aprendido hablar un poco mejor, pero tenía que potenciar todas esas habilidades de protocolo y elegancia para que se viera una mujer más refinada y al menos con educación. Estuvo muy de acuerdo con su madre, que había dictado que no tenía paciencia para enseñar pero le había entregado un diario con todos los modales posibles para que Alejandro leyera y poder enseñar a Yuisa.

Esa mañana, le había informado que durante la tarde no estudiarían afuera, sino que en una sala que había preparado para la lección. Le dijo que se arreglara bonita porque iba a tener que aprender modales y ser una mujer de sociedad. No lo sería, pero para ellos, sí. Era lo que importaba, ella tenía que aprender actuar con las costumbres españolas, era mejor que estuvieran ahí con lo mal que los estaban pasando los diferentes indígenas como los Tainos por culpa del rey.  

Así que la esperaba paciente en la sala para comenzar la lección de ese día que duraría dos horas, esperaba que tuviera paciencia y no se frustrara, por normalidad, ella entró sin tocar la puerta, así que la detuvo, tomando sus hombros. Al menos lucía bien. — A ver... no se ofenda, pero, paso por paso. Debe aprender a tocar la puerta y pedir permiso. ¿Puedes intentarlo otra vez? — Dictó mientras la tomaba de la mano y la dejaba afuera, cerrando la puerta, donde antes le dio una mirada que todo estaría bien y era parte de todo. Esperaba que entendiera aquello para que se acostumbrara a realizarlo. Podía ser estricto, solo que todo era con buena intención, Yuisa tenía que seguir aprendiendo las diferentes enseñanzas.

2. Nuevas enseñanzas


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :
Sáb Ago 06, 2022 12:14 am por Rising Sun


Y
Yuisa
Taina — 20 años — Hacienda de los Castillo
Muchos fueron los que subestimaron las cualidades de Yuisa. Se les hacía difícil entender que una india sin estudios hubiera sido quien logrará sanar a Doña Maria.  Aunque la verdad es que incluso decir que no tenía estudios era solo otra ignorancia más de parte de los españoles. Pues la muchacha si había tenido la oportunidad de estudiar las plantas y raíces, los métodos y procedimientos de la sanación mediante el bohíque de su aldea, su abuelo. Tal vez era un tipo de estudio diferente al que estaban acostumbrados, pero lo era. Sus conocimientos no había prevenido de la nada misma para asombro de muchos. Yuisa tenía inteligencia y ahora lo estaban notando.

La morena estaba muy contenta de haber podido ayudar. Ver la alegría en el rostro de Alejandro había sido un pago muy satisfactorio. Pero también el notar a Maria más amable y sonriente, genuinamente hablando, también había sido grato. La mujer parecía apreciar genuinamente lo que la taina había hecho por ella. Hasta le había mandado a sembrar más plantas medicinales. Por lo que si había algún otro incidente que necesitará de la intervención de Yuisa tendría donde buscar para hacer sus antídotos y ungüentos. Eso la tenía muy feliz. Tanto que le hacía ignorar el hecho de que el señor Castillo aún no parecía aceptar lo muy capaz y competente que era la muchacha porque simplemente no la podía visualizar.

Cada día la chica se volvía más diestra hablando. Su lengua estaba más suelta y, por tanto, podía hacer frases cortas con un poco más de estructura.  Lo que si era un poco inevitable era su brusquedad. Tal vez podía lucir frágil, pero delicada no era. Es que ella se había criado en la naturaleza. No detrás de finos manteles y vajillas para desayunar. Así que tomando esto en cuenta, Alejandro tomo el consejo y sugerencia de su madre para intentar de amoldarla a lo que debía de ser toda una señorita.  Por eso, a diferencia de otras veces, las lecciones serían en un salón y no al aire libre como solía serlo.

Hoy comenzaban esas lecciones.  Yuisa había luchado por un buen rato en hacer que aquella coleta quedara lisa y no toda chueca como en veces anteriores. Se estaba esforzando en peinarse. Aun cuando su peinado era el más sencillo de la vida.  Busco un vestido que estuviera lo más limpio y liso posible.  Sufría de pensar en ponerse los zapatos, pero aun así lo hizo. Era algo que realmente seguía complicado su existencia, pero que sabía que los debía usar. Por tanto, ahí iba hacia el encuentro del español a aquel salón.  La chica simplemente entró al lugar. Ella no comprendía bien eso de tocar la puerta. Vamos en su bohío ni siquiera tenía puerta.

Alejandro la detuvo y le indicó que tenía que volver hacerlo. Yuisa se quedó por unos segundos pensativa, buscando en su mente que era exactamente lo que tenía que hacer para luego girarse y dar unos pasos hacia fuera de la habitación saliendo de la misma.  - Este... sí... - murmuraba para sí misma mientras miraba la puerta de madera y le comenzaba a golpear. Aunque quizás debió de hacerlo con menos fervor y fuerza. -¿Puedo pasar? - pregunto si podía pasar con una sonrisa.  Aun así, no le quitaba la duda del porqué se debía de hacer eso. - ¿Por qué se toca la puerta? - Le pregunto curiosa y feliz de sentir que estaba hablando bien.
2. NUEVAS ENSEÑANZAS


No importa nada ZgD9DJI
Rising Sun
Rising Sun
Medusa - Nivel 2
Rising Sun
Rising Sun
624Mensajes :
95Reputación :
Jue Ago 11, 2022 4:13 am por Shooting Star


A
Alejandro
Español (hijo ilegitimo)— 22 años — Hacienda de los Castillo
Por fortuna, Yuisa tomó muy bien su consejo de entrar de nuevo a la sala al entrar tan apresurada y sin pedir permiso. Es que esto era un buen elemento de buena educación, en casa y la sociedad tomaban mucho en cuenta aquellos detalles y ante todo quería que se pareciera a ellos para que comenzaran a respetarla, tal como su madre ya lo hacía después de salvarla de la muerte. Se veía que la morena estaba muy contenta y agradecida por ello, muy probable, que hasta intercambiaran palabras.— Gracias por comprender. — Terminó por dejarla afuera y muy pronto escuchó golpes fuertes y él dijo: Adelante. Solo que sí había que cambiar eso porque Yuisa tenía que ser mucho más refinada al hacer un llamado.

Se quedaron cerca de la puerta. — Muy bien para empezar, aunque aún falta un poco. — Señaló con suavidad y dispuesto de responder a su pregunta. Se sentía orgulloso de ella que se estuviera comunicando mucho mejor. Sonrió para dar su respuesta. — Es una regla de cortesía y de buenos modales,  porque hay que mostrar respeto a la privacidad de las personas. Por ejemplo,  no le gustaría que yo entrara a su cuarto sin pedir permiso y usted no está arreglada ¿Va comprendiendo?— Es que Alejandro estaba dispuesto a enseñarle con peras y manzanas si era necesario, además que creía que iba a entenderlo por lo que le dio otro ejemplo pero llevándola a sus raíces. —Otro ejemplo, recuerde su pueblo, habían momentos que el jefe de su tribu necesitaba privacidad y accedía a recibir visitas al terminar sus oraciones a los Dioses, lo mismo con su abuelo con la sanación ¿no? — Esperaba que así lo comprendiera mejor, se sentía mucho más capaz de enseñarle todo ahora porque ella entendía muchas más palabras y era capaz de entender muy rápido, era como una esponjita que consumía todo el aprendizaje.

Solo que los golpes, en su caso, como una mujer y una dama, deben ser más suaves. Yo la ayudaré. — Dejo que se colocara a su lado y quedaron afuera de la habitación con la puerta cerrada. — Finjamos que sigo adentro, los golpes deberían ser así...— Empuñó su mano y trato de ser más suave. — De todos modos, depende de la situación porque si ocurre algo grave, uno no pensará en ello, como esa ocasión con mi madre donde la empleada solo entró para avisarnos ¿Recuerda? — Analizó la situación y luego enfocó su mirada azulada hacia a ella y la acercó para que golpeara la puerta con más delicadeza.

Inténtelo. — La animó. Era un buen tema para empezar las buenas costumbres y excelentes modales. Ella tenía que ser bien educada y confiaba que todas estas tareas tendrían un final asombroso. Yuisa tendría un gran cambio.

2. Nuevas enseñanzas


No importa nada OmyIesP


There are details that steal smiles:
Shooting Star
Shooting Star
Midnight - Nivel 3
Shooting Star
Shooting Star
1124Mensajes :
223Reputación :

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente


 
a