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Sáb Abr 16, 2022 8:53 pm por Rising Sun
FIGHT THE DEAD, FEAR THE LIVING.
En un mundo donde se esparció rápidamente un virus que hace volver a caminar a los muertos.  Los sobrevivientes tienen que lidiar con los nuevos obstáculos que la nueva realidad les impone. Luchar contra los muertos y contra los vivos que adoptan una conducta egoísta. Amelia Robinson, una cadete adscrita a la comandancia de King County en el estado de Atlanta, en un intento de buscar municiones para su propia supervivencia, regresa a las localidades de la comandancia donde laboraba. Allí se encuentra con Ryan, un chico que hacía unos días había sido detenido por manejar en estado de ebriedad y quien no tenía el dinero suficiente para pagar su fianza. Quienes laboraban allí lo habían mantenido vivo los primeros días, pero no había sido quienes de dejarlo salir. Como si alguien los fuera a regañar por soltar a un detenido, cuando en realidad el mundo y el gobierno que conocían ya no existía. Sin embargo, eso fue lo único que lo mantuvo vivo. Estar detrás de los barrotes. Pero Ryan Harrison no era un vago sin oficio, como muchos decían. Muerto de hambre si, pero vago no. Pues era estudiante de enfermería. Ahora, tanto la cadete Robinson como Ryan deben hacer equipo para intentar sobrevivir y llegar al refugio más cercano. ¿Las diferencias serán un problema? ¿O podrán complementarse? Más vale que sea lo último porque su supervivencia podría depender de ello. Un AU de la serie de TV de AMC, The Walking Dead. Donde los supervivientes coexisten en el mismo universo que los personajes canon, teniendo contacto con alguno de ellos en ocasiones pero formando su propio destino y ruta de supervivencia.
Amelia C. Robinson
Cadete ৬ Lily Collins ৬ Shooting Star
Amelia Robinson, era una cadete que se estaba especializando para ser instructor de perros policiales en el condado. Con una personalidad muy introvertida y muy apegada a su trabajo, ella es australiana y siempre le había gustado más la tranquilidad que el lío de una gran ciudad, por lo que estaba viviendo en el pueblo hace 4 años. Ella se encontraba con Wanda, un cachorro pastor alemán  en el veterinario cuando se empezó a expandir el virus, tuvo que soportar la conversión de su padre y pronto es cuando conoce a Ryan. También tiene 24 años.
Ryan  K. Harrison
Est. Enfermería ৬ Sam Claflin ৬ Rising Sun
Ryan, estudiante de enfermería de último año. Con carácter animado y muy impulsivo. Muy seguidor de sus propios sueños y metas. Sin querer realmente hacerlo, suele involucrarse en problemas y muchos líos, eso hizo que cuando se empezó a expandir el virus y los primeros muertos vivientes empezaron invadir King County, él se encontraba tras las rejas de la comisaría sin lograr salir cuando trataron de liberarlo, pasando hambre y frío por varios días, hasta que Amelia logra sacarlo de ahí. anhela volver a ver a sus padres con quien no tiene muy buena relación. Tiene 24 años y aunque ahora esta en King County es original de Virginia. Se encontraba trabajando como asistente de enfermero en el hospital de la localia.
Cronología
Inspired | 1x1 | The Walking Dead—Series TV




Última edición por Rising Sun el Dom Sep 11, 2022 2:29 pm, editado 7 veces
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Sáb Abr 16, 2022 9:23 pm por Rising Sun
1. Los Muertos Vivientes
Parecía que sería una noche de pinta normal con mis amigos. Sí, una noche de rumba. Pero... Oh, bendita la hora en que se me ocurrió, que no estaba tan borracho como para poder manejar. Para colmo se habían ofrecido a llevarme a casa. No es que mi amigo estuviera menos ebrio que yo... para nada, pero al menos no seria yo a quien detendrían por manejar ebrio. ¿Suena un poco egoísta? Pues sí, pero yo bien les dije... mañana tengo clases, trabajo y debo hasta la vida de la renta del miserable cuartucho que rento para poder vivir en esta ciudad... pueblo... lugar. Sin embargo, insistieron y aquí estamos... Oh sí, sí, porque no podemos decir que el condado de King es una ciudad del estado de Georgia... no solo era un pueblucho de mala muerte dentro de la ciudad de Atlanta. El área urbana, esa sí, era genial. Como sería feliz si antes de graduarme pudiera ir a un partido de los Atlanta Hawks en el State Farm Arena. Algún día... algún día.

Aquí estaba tras los barrotes sin poder pagar una fianza. Porque vivo solo en esta ciudad, mi familia es de Virginia. No tengo un quinto, ya creo que eso lo di a entender hace un rato. Así que aquí pasaré todo el fin de semana hasta que consideren que ya aprendí mi lección, supongo o hasta que ocurra un milagro. Lo que llegue primero. Al menos me alimentaban bien, eran bastante amables los oficiales. Aunque había uno que parecía estar resentido con la vida. El oficial Walsh, algo escuché que andaba así porque al parecer otro de los sheriffs que era muy amigo de él estaba en coma desde ya hace un tiempo y no daba señal de despertar. Quizás eso explica su amargura. En fin, de pronto se comenzaron a escuchar rumores de ataques extraños, los rumores crecieron... el pánico entre los oficiales, aunque lo quisieran disimular crecía. Sus caras los delataban. Todo esto ocurrió en un periodo de tiempo muy corto. De Walsh ni sus luces, no se que sería de ese tipo. ¿Muertos que caminan y comen carne de vivos? Eso me sonaba absurdo, alguien seguro les tomaba el pelo. Eso creía hasta que un día decidieron comenzar a dejar ir a los que estaban detenidos. Podía ver un corre y corre desde detrás de mis barrotes. El oficial que estaba a punto de liberarme, ya con las llaves en la mano de pronto, fue atacado por otro, lo mordió... las salpicaduras de sangres hasta volaron hacia mí. Me quede estupefacto alejándome pronto hasta el fondo de la celda.

Así pase varios días, con varios muertos pululando frente a mi celda. Vivo solo porque había barrotes de por medio. Pero las llaves estaban ahí en el suelo. Solamente que cada que intentaba estirarme a tomarlas llegaban los muertos. No eran muchos, pero lo suficiente para arrancarme el brazo, si no tenía cuidado. Por lo que volvía otra vez a mi esquina de la celda. Ya me comenzaba a ganar el hambre debía salir si o sí. Pero cuando ya me veía decidió a hacer mi último intento, un muerto pateo las llaves lejos. - ¡Maldición! - grité por ahora sentir que me quedaba atrapado en aquel lugar. No me devorarían, pero moriría de hambre. Lo peor es que por mi grito ahora todos se arremolinaban frente a mi celda. - ¿Les gusta la vista? Sé que seguro me veo apetitoso, pero ya verán, en unos días estaré en los huesos nada que buscar aquí. Vayan a buscar comida a otro lado. - dije molesto y como los locos. Llevaba días sin hablar con un ser vivo.
Ryan K. Harrison ৬ Año 2010 ৬ Comisaria King County
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Dom Abr 17, 2022 11:50 am por Shooting Star
1. Los Muertos Vivientes
Extrañaba la rutina y los días más tranquilos. Porque aunque muchos dicen que los días normales son aburridos ahora todo era sangre, tripas y esos caminantes que solo querían devorarme.  La adrenalina había gobernado cada parte de mi ser y lo único que quedaba era sobrevivir. No estaba sola, pero hace días que no conversaba con alguna persona y no quedaba otra alternativa que seguir con Wanda, uno de los pastores alemanes que se habían salvado de mi lugar de trabajo.

Ex lugar de trabajo.

No podía quitarme aquel pensamiento de aquella noche en la cabeza. Había salido del veterinario con Wanda luego de sus últimas vacunas, le había comprado algo de alimento y volvía a casa, cuando llegó el caos.

Lo que atine hacer fue ir en búsqueda de mi padre con quién vivía hace unos años para empezar mis estudios para ser una excelente cadete y policía, ahí empecé a entrenar a los perros junto a Dereck y Louis, quienes fueron mi principal fuente de apoyo para mejorar, ya que aún era joven y me tenía que adaptar a un nuevo país donde había decidido venir a vivir con papá.

Mis padres estaban separados y él fue muy feliz que tomara esa decisión, mamá también estuvo de acuerdo. Generalmente pasaba las vacaciones con ella en Byron Bay, Australia. Y así era mi vida ya hace 4 años.

Pero todo estaba arruinado con esta catástrofe que hacía que las personas por una extraña razón se convertían en zombies o caminantes, ni idea como llamarlos. Y hablando de papá, apenas llegué a casa me di cuenta que había sido mordido y ya no era él. Luchaba contra su maldito dolor, me miró, él había sido un ex oficial del ejército y supe lo que tenía que hacer. Yo creo que solo fue de pura suerte que la bala cruzara su cráneo y cayera desplomándose en el suelo, porque ya no reaccionó así que aquello significaba algo.

Pronto, solo busque mi mochila, donde guarde algo de comida, ropa y armas. Estaba acostumbrada a ellas por mi trabajo. No entendía nada, si hasta solo unos días estábamos en la comisaria King County quejándome con Shane que no molestara aquel chico que no tenía el dinero para salir de ahí, debía ser neutral pero daban ganas de ayudarlo porque al parecer no tenía a nadie y claro, después solo me dirigía a entrenar a los perros o hacer guardia para ver si algún vehículo iba en exceso de velocidad. También visitaba de vez en cuando a Rick Grimmes que estaba en una clase de coma que lo tenía ahí postrado en cama, lo que era injusto pues era un gran hombre, dudaba que se hubiera salvado. ¡Estaba en el hospital y vulnerable!

Esa era mi vida y me gustaba.

Y fue como había pasado el tiempo, ni siquiera supe si eran días o semanas. No me había alejado del todo del lugar con la esperanza sí me encontraba a alguien y necesitaba cargar con balas de mi pistola que había tenido que exterminar a unos cuantos caminantes que se interpusieron en mi camino, hasta que me vi cercana la comisaria.

Ante todo el entrenamiento que había recibido sabía que tenía que ser sigilosa y analítica frente a las situaciones. Fue como con cuidado que entre, habían cinco más o menos y dos cadetes que habían sido mis compañeros. Sabiendo que en vida no le hubiera gustado estar así me encargue de ellos primero.

La sangre ensucio toda mi blusa y parte de mi rostro.

Uno, dos, tres…

Y dos de ellos se encontraban ahí golpeando unos barrotes, donde estaba el chico de antes que lo mencionaban como un don nadie y drogadicto. Le hice un gesto a Wanda para que saliera de ahí que era peligroso y entre una lucha de vida y muerte – había que arriesgarse – pude con aquellos dos.  — Shhh.. no les gusta el ruido, así que cálmate. — Termine por decirle, sabiendo que estando tras las rejas había sido la única forma y el porque se había salvado pero no sabía absolutamente nada. Busque con la mirada hacia el sector donde estaban las llaves pero no estaba siempre había sido la más grande de todas. — Pobre, debes estar muerto de hambre. — Sentí algo de compasión. Lo cierto es que no podía dejar morir aquel chico ahí cuando podía escapar y bueno, ahí el destino sabrá que pasara con él. — ¿Sabes dónde están las llaves?— Cuestioné. Quizás había visto que alguno de los cadetes la tenía o simplemente estaban sobre alguna mesa. Quería mantener la esperanza que aún estaba ahí.

Sentí unos ladridos.

Era lógico que Wanda me estaba avisando que otros caminantes se estaban acercando, al menos eran jodidamente lentos. Solo que no había que confiarse. — ¡Dime! No puedo dejarte aquí. — Finalice, esperando una respuesta del pelirrojo que debía estar cercano a mi edad.

Amelia C. Robinson ৬ Año 2010 ৬ Comisaria King County


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Lun Abr 18, 2022 7:29 pm por Rising Sun
1. Los Muertos Vivientes
En un comienzo me lamentaba por no haber hecho caso, por haber terminado detenido... luego se pusieron las cosas feas y comencé a darme cuenta de que tal vez mi destino no fue tan malo... todo hasta que me di cuenta de que probablemente no saldría de esta celda jamás. De veras, lo llegué a pensar. Ya me podía visualizar todo decrépito esperando mi muerte por inanición. Es horrible sentir como te rugen las tripas por causa del hambre. Los primeros días dices, puedo aguantar. Pero cuando te das cuenta de que toda posibilidad se va al carajo es como la decepción total. Eso fue justo lo que sentí unos segundos atrás al ver como el manojo de llaves de las cerraduras de las celdas salía volando hacia un extremo del pasillo haciendo imposible su alcance. Al menos cuando aún las veía cerca me decía a mi mismo... "Mismo, o sea Ryan, al menos están ahí las llaves. Solo es cuestión de buscar una distracción de los muertos y agarrarlas." Pero ahora ni esa esperanza tendría.

Para rematar era desesperante no tener a nadie con quien hablar. Yo que no puedo mantenerme callado ni por un segundo. ¿Cosa que por alguna razón siento que me dejaban aquí? Digo, así mantenía a los del turno de madrugada despiertos... ¿No? En fin, ahora ya comenzaba hablarle a los muertos. Daba igual si se arremolinaban todos en mis barrotes, no iban a poder pasar. Así, al menos sentía que tenía público con el cual hacer mi monólogo de la desgracia.

¿Saben? Lamento que cuando tuve esa llamada a la que todos tenemos derecho mi padre no quisiera responderla, solo mi madre me escucho. La decepción plasmada en su voz, pues juraba que al menos estaba haciendo algo útil con mi vida. Estaba estudiando una profesión. Aunque no era la que papá quería. Por eso su enojo, él quería que fuera doctor. No un simple enfermero como solía decirme. Cosa a la cual solía responderle con un 'al menos agradece que estudio una profesión, muchos se quedan de vagos'. Esa era una constante discusión en casa. Por algo vine a Georgia a estudiar, lejos de ellos. Sin embargo, ahora que lo pienso hubiera querido escuchar su voz por última vez, aunque únicamente me hubiera reclamado y me hubiera sacado en cara que era la decepción de su vida. Sí, hubiera preferido eso que su silencio porque ahora ni siquiera los volveré a ver.

- No, no... no me vean así. Como si me desearan... comer. - le decía a los cadáveres andantes. - Tú si pudieras darme un mordisco linda... si estuvieras viva y no hecha pedazos...- le decía a una muerta que al parecer era una visitante porque nunca la había visto... viva... ni traía uniforme de policía. Seguro una hermosura cuando viva, ahora se notaba que había pasado un mal rato. Y yo ya comenzaba a divagar. Me comenzaba a preocupar por mi cordura. Y eso que posiblemente no va más de una semana. He estado contando los días haciendo rayas en la pared, ya que logre sacarles a los sheriffs una tiza. Así que como buen presidiario en potencia ya tenía mi calendario marcado en la pared adyacente al catre que tenía para dormir. Una semana, unos días o un mes, ya daban igual. Todo parecía una maldita eternidad.

Pronto escuché una voz, curiosamente se me hacía conocida. Era melodiosa y suave... angelical. Pero como bien dije, ya divagaba así que no tengo ni puta idea si es producto de mi imaginación. - Hacía tiempo no escuchaba un sonido tan bonito... solo escuchaba argahgasd... - decía mientras imitaba el gruñir de los muertos. De pronto uno por uno comenzaron a caer, la sangre salpicaba todos lados y fue ahí cuando la vi. Mi salvación. - ¿Eres real verdad? - pregunté. Sí, Ryan, no es para tanto, aún no tienes fiebre ni nada como para ver visiones. ¿No? Además, a esta chica ya la habías visto antes. Es la misma que alejaba al mal humorado de Walsh de tu presencia. - Sí, ya llevo varios días sin comer bocado alguno. - le conté. - Oh, sí, las llaves. No es que me dejaran para carnada aquí. Pero para mi desgracia, justo cuando me estaban por abrir la celda se formó el desbarajuste aquí adentro y al guardia de las llaves lo mordieron. - señale el llavero con las llaves en el suelo justo al otro extremo del pasillo. Evidentemente imposible para mí de poder alcanzar. - Dime que traes algo de comer... por favor. - le decía poniendo ojos de cachorro abandonado mientras me recostaba de los barrotes esperando a ser liberados. Fue ahí donde note que por una de las entradas se comenzaban a acercar muertos. - ¡Muertos a la vista! - por un instante hasta el hambre se me olvido. Necesitaba que me sacara de allí y volar de ese lugar. La comida puede esperar. Porque si ella no lo hace quien sabe, si entonces sí muera allí, solo como un perro. Hablando de perros, con razón el que la acompañaba se había alterado.

Ryan K. Harrison ৬ Año 2010 ৬ Comisaria King County
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Mar Abr 19, 2022 12:08 am por Shooting Star
1. Los Muertos Vivientes
El pobre ya divagaba y al levantar la mirada, noté cuantas rayas había hecho con una tiza en la muralla. Lamentaba lo que había pasado pero en parte, que estuviera encerrado también le había salvado la vida, por suerte, había llegado para que no tuviera un destino cruel, porque las dos muertes no dejaban de ser crueles, solo que sí me preguntan prefiero morir muerta de hambre que mutilada por un muerto viviente que se veía que también era una muerte muy lenta y asquerosa. — Claro que lo soy, y descuida que te sacaré de aquí. — Le di un pequeño golpecito con mi índice  para que entendiera por una vez por todas que sí era real y que no pretendía dejarlo a su suerte.

Lo miré a los ojos, tan verdes y con unas pestañas de ensueño. Olía muy mal, y estaba muy demacrado. Se las había arreglado para sobrevivir durante esos días y agradecí, que justo quisiera venir a buscar más balas para salir luego de aquel lugar que se estaba plagando de esos seres sin conocimiento y solo con ganas de devorar a todo ser vivo a su paso.

Tendrás que aguantar un poco más el hambre que no puedes darte el lujo de comer aquí. Es peligroso y debemos buscar un lugar más seguro. ¿Crees poder hacerlo? — No tenía tiempo hasta de buscar en mi mochila, pues en ese instante, oí los ladridos de advertencia de Wanda y apenas escuché su respuesta, al guiar mi mirada hacia el llavero que estaba en el piso. Solté un suspiro de alivio.

Me abalancé hasta el llavero con temor a que alguno de los muertos no lo estuvieran del todo. Y nada, pude tomar el llavero sabiendo perfectamente la llave que era de la celda. La estaba abriendo cuando su grito hizo que volteara y cuatro de ellos, llegaban a nuestro encuentro. Apresurada, terminé por abrir la puerta de la celda, tomando mi pistola para hacer todo más rápido.

Dispararle no es la mejor forma, pero es la más rápida. Otros se sentirán atraídos el ruido. — Disparé a uno que hizo resonar la ventana al quebrarse cuando la bala cruzó su rostro. — La verdad, es que no hay mucha información de ellos y no sé a qué se debió esto. Lo poco que he aprendido fue porque tuve que enfrentarme a los tantos que hay por la zona. — Se sentía una completa ignorante y sabía que solo tenía que guiarse por el instinto para sobrevivir.

Mejor escapa. Sé que no tienes la fuerza suficiente, pero tienes que dar tu último esfuerzo o sino, no sobrevivirás. Espera afuera. — Solo que no se veía que el pelirrojo se quisiera ir. No tenía ningún arma ni nada a mi alcance y perdería el tiempo si me ponía a rebuscar en la mochila donde tenía otra. Tendría que buscar otra arma, como un arco con algunas flechas.

¡Busca algo filoso y entiérraselo en la frente! No sé porque pero es la única manera que se mueren de nuevo, creo que es por su cerebro o algo así. — Exclame con un semblante serio para que se apurara si quería quedarse ahí conmigo, yo no quería presenciar otra muerte de alguna persona. Después de todo lo que había hecho para sacarlo de ahí, no mucho, todo se tenía que hacer en cosas de segundos por lo que para mí era valioso haber encontrado a alguien vivo y sacarlo de ese enorme apuro.

Un nuevo disparo y justo uno se acercó a mí, mostrándome sus amarillos dientes y haciendo resonar ese sonido horrendo que solían tener, de hecho, el chico los había imitado bien. No estaba del todo demacrado así que supuse que era uno que recientemente había sido convertido. Había tanto por averiguar. Me jaló el brazo, otro disparo, pero la bala solo le perforó su descuartizado brazo y no se había apartado del todo.

Quedaban dos.

Escuché los ladridos de Wanda. No quería que se acercara, venían más caminantes así que teníamos que salir pronto de esto si es que llegábamos a sobrevivir. Sentía otra vez, toda la adrenalina en mi cuerpo y lo único que deseaba era escapar, tomar del brazo al pelirrojo y salir de allí.

Amelia C. Robinson ৬ Año 2010 ৬ Comisaria King County


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Vie Abr 22, 2022 6:04 pm por Rising Sun
1. Los Muertos Vivientes

A veces pensaba que mi vida era como si fuera una trágico comedia. Todo lo que podía considerar que era mala suerte había resultado en ser algo muy oportuno. De no haber ocurrido esa cadena de eventos, tal vez desde cuando me encontraría difunto. No quiero imaginarme como una de esas cosas. De seguro a de ser la peor muerte que pudiera existir. Te destrozan, luego sientes como ya tu cuerpo deja dejar de ser tuyo y pasa a ser un ente independiente sin razón. Como una carcasa que camina solo, muerde y destroza solo porque está programado para ello. Horrible, a de ser horrible, en especial para los que quedan vivos y luego deben verte así. Me aterroriza morir así y luego terminar por devorar y destrozar a alguien.

Pero seamos sinceros, en estos momentos únicamente pensaba en poder salir de este lugar. Comer, por favor necesito comer. Un buen baño. Sí, me importa poco que ya se fue a la misma mierda toda la civilización. Yo necesito volver a echarme agua al cuerpo. ¿Hace cuanto no me baño? Creo que ya estoy que ni huelo nada. Rayos, esto es peor que el día después de la cruda. Menos mal, tengo la excusa de haber estado confinado en esta celda todo este tiempo. Así la señorita no se espanta tanto. Oh sí, sí. Bendito y hermoso ángel que apareció aquí. Porque de otra forma era hombre muerto. Salir de aquí no garantiza que siga con vida tampoco, pero al menos si puede aumentar mi longevidad por un rato más. Eso quiero pensar. Menos mal que la chica capto rápido mi seña hacia las llaves. Porque de muy menso, o más bien por andar divagando, ya ni se me ocurrió que era mejor decirlo con palabras. Ya para que, al menos, las encontró. - Menos mal, porque ya comenzaba a creer que mi única compañía serían ellos. - le aseguré en un tono de alivio.

- Ya veo, hasta comer en paz ya parece que se vuelve un lujo. - y eso que yo aún no sé con qué me topé cuando salga por esas puertas. Es más, seguro estaré como los vampiros al ver la luz del sol después de tantos días. No tengo idea de cómo van a de estar las cosas allí afuera. - ¿Hay mucho destrozo afuera? ¿Por qué nadie regresó aquí? - no es posible que todo mundo estuviera muerto... o sí? Me daban escalofríos nada más de pensarlo.

Sentí un gran alivio de al menos poder cruzar la puerta de esa celda. Aunque no me duró mucho pues llegaban más muertos. - Igual tal vez con un silenciador... - solo que no tengo idea si tendrán eso aquí. Sé que es una comisaría, pero es la comisaría de un pueblo pequeño. No la ciudad. ¿Para qué necesitarían silenciadores aquí? ¿A caso sería para que los ladrones de vacas y caballos no se dieran cuenta de que los vinieron a atrapar? Lo siento, pero es que no era un pueblo de mucha acción... y aun así al parecer hubo uno de los sheriffs heridos en un tiroteo. Ya no sé qué creer.

- Conoces más que yo, eso ya es un avancé. No tengo ni idea de que rayos paso afuera de estas cuatro paredes. - decía mientras miraba para todos lados, buscando algo que usar para defenderme porque entraban los muertos y no podía quedarme con las manos cruzadas. A ver que tal me va. - ¿Esto servirá? - dije agarrando una silla de madera. Mencionó la cabeza y ahí voy de muy loco y le rastralló la silla a uno de los muertos en los cascos de la cabeza como si me encontrara en el ring de la lucha libre. Pero solo logré que se quebrara la silla, quedándome con dos de las patas en las manos y el resto cayendo hecha leña en el suelo. - Debí de irme directo por lo filoso ¿Verdad? - sí, por decir cerebro no necesariamente implicaba que con un sillazo sería más que suficiente. Presta más atención Ryan o te morirás nada más cruces esa puerta. En mi defensa, creo que es culpa del hambre, que mi cerebro no esté coordinado bien. El muerto venía para encima de mí, antepuse el brazo empujándolo con una de las patas de la silla y con la que tenía en el otro brazo, casi sin tener mucha puntería, pero al final logre atinarle, traspase el cráneo con la parte rota de la pata de madera. Lo malo es que ahora había terminado todo lleno de sangre y sesos. Como si no fuera suficiente. - Algo más de mugre, no ha de hacer daño... - comente. Que asco.

Bien Ryan, vamos a comportarnos. Seriedad, menos habladuría. Pero vamos, no era tan hábil como ella. Era toda una hábil de las armas, al menos en comparación conmigo. Había uno de los cadáveres andantes que tropezó con un mueble y fue a parar al suelo. Sin embargo, eso no le impidió alcanzar uno mi pierna tirándome al suelo, pues no lo había visto. Yo había estado pendiente a los que se habían acercado a la chica. - Oh, no, no... Me come... me come. - proteste comenzando a patearlo hasta que logre soltar mi pierna de su agarre y entonces quedar sentado y clavar la pata de la silla en su cráneo. Ya estaba bastante destartalada, incluso podía sentir que algunas astillas se habían clavado en mis manos y se volvían molestosas. Pero era mucho mejor que una mordida, eso me queda claro.  Me puse pronto en pie y miré a la chica, la verdad sí que parecía todo un angelito. Bueno, nada más con sacarme de allí para mí lo era. - Supongo que es mejor irnos de aquí antes que lleguen más. ¿No? - comenté. - Pero al menos podrías decirme tu nombre. Yo soy Ryan. le dije extendiéndole mi mano ya toda sucia y llena de sangre, pero no podía hacer mucho con eso por el momento, las de ellas igual no estaban exentas al menso de las salpicaduras de sangre. - Se que no huelo bien, pero no es mi culpa. - levante un poco el brazo para terminar por poner cara de desagrado. - Por Dios, no se como querrían comerme con este olor. Wakalah...- añadí frunciendo la nariz.

Ryan K. Harrison ৬ Año 2010 ৬ Comisaria King County
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Sáb Abr 23, 2022 8:13 pm por Shooting Star
1. Los Muertos Vivientes
El pelirrojo era demasiado hablantín.  Y vaya que lo entendía,  sí había estado encerrado por días en esa celda sin comida aunque al menos agua había porque había un pequeño baño para sus necesidades menos para darse un baño.  Solo asentí a lo que decía, lamentablemente por mucho que quisiera darle de comer no podíamos darnos ese lujo allí con muertos vivientes que podían llegar con rapidez — Como estamos, todo será un lujo de ahora en adelante — Reconocí con un dejo de que había perdido la esperanza, no quedaba casi nada en este pueblo lo que me causaba demasiada lástima porque era un lugar muy pacífico y tranquilo, donde la gente incluso solía ser amable porque éramos pocos, casi todos nos conocíamos y entendía tanto a papá que se quisiera a venir aquí ya luego de cumplir con su servicio, que era el lugar perfecto para ser una cadete, no esperaba más; estaba muy bien aquí.

Pero eso es, estaba. Ya no era el lugar de siempre y solté un suspiro al escuchar su comentario. — No es que destrocen todo a su paso, lo único que les interesa es comer y convertir a la gente. — Murmuré, sabiendo que no podía hablar mucho porque corríamos peligro en cualquier lugar que estuviéramos. — Por supuesto, quienes vivían aquí sacaron lo que pudieron al escapar del pueblo y siento que muy pronto será uno fantasma. Ya no queda casi nadie, si los hay es porque están refugiados en sus hogares. — Expliqué con rapidez. Todos aquellos conocidos ya nos los volvería a ver, era triste incluso haber rematado a mis amigos ya convertidos y lo peor de todo, es que no tenía donde ir o no. ¿Cuál sería el lugar adecuado? ¡Si ni conocía bien los lugares de Estados Unidos!

Pude ver su alivio cuando ya abrí la celda. Solo que ahora teníamos que enfrentarnos a cuatro, estaba tan concentrada en lo mío que apenas lo escuché y ni siquiera pude advertirle que una silla no era mucho de ayuda. Y fue por él, que pude alejarme de aquel caminante que quería devorarme al golpearlo y después quedar recubierta de sangre con los sesos y la sangre que saltaba ante los golpes y disparos. Había escuchado algo del silenciador. ¡Había sido una tonta! De todas las cosas que guarde en caso, ni si me ocurrió sacar lo más importante pensando que no iba a ser necesario y claro que lo era en una situación como esta. Así que también era motivo para estar aquí no solo por las balas.— Actúas rápido y eso está muy bien. Debí traer el silenciador de mi padre, quizás hay alguno por acá… — Alcancé a decir confundida. Al verlo irse contra a esos y no lo hacía tan mal como creí, me dio tiempo para llamar a Wanda que se acercó a mí, empecé a rebuscar con rapidez y encontré el más viejo, los demás, sabía que habían más, pero probablemente muchos otros policías que escaparon tuvieron la misma idea que yo. Ideas precipitadas.

Sabía de mucha gente que se había ido directo hacia los campamentos del FEMA que llegaron a los días, solo que ni quería poner pie ahí sola, ahí  tanto como el hospital estaba lleno de estos seres, dudaba que hubieran sobrevivientes, la conversión fue muy rápida que no quise irme a la boca del lobo y vaya que fue una decisión. — No eres tan malo para no saber nada — Terminé por decir cuando estábamos fuera de peligro y aunque quisiera no podíamos quedarnos ahí conversando había atraído lo suficiente para el ruido, saque unas cuantas balas nuevas y las guarde en mi mochila. — Aunque casi te come, lamento no haberte ayudado mucho pero algo me decía que ibas a poder solo — Le guiñe un ojo de forma amable y noté como Wanda lo miraba y yo le decía suavemente que era amigo.

Sentí algo de asco que extendiera su mano como saludo, presentándose. Solo termine esbozando una sonrisa y corresponder de la misma manera — Estás aprendiendo,  no podemos quedarnos. — Aclaré, jalándolo para salir pronto de la comisaria antes que fuera invadida por caminantes sedientos de sangre y carne fresca. — Y sí,  necesitas un baño urgente. Lo mejor que podemos hacer es buscar una casa abandonada para pasar la noche, te des el baño y dormir en una cama. — Quizás íbamos a tener que alejar algunos zombies cercanos sobre todo sí se habían colado en alguna casa, ya no existía ni eso de invadir la propiedad privada. — Por cierto, soy Amelia. — Ya ni decía mi apellido ¿Para qué? Si ya no iba a ser una cadete. — Y ella es Wanda. — Mi querida perra lo saludó con un ladrido y de pronto, solo comenzó a correr notando que a lo lejos se acercaban los muertos vivientes así que teníamos que sumergirnos en la oscuridad y no ser vistos.

No supe cuánto tiempo estuvimos corriendo y descansado por momentos hasta que llegamos al sector de las pocas casas que había en ese pequeño pueblo del estado de Atlanta.
Amelia C. Robinson ৬ Año 2010 ৬ Comisaria King County


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Mar Abr 26, 2022 7:46 pm por Rising Sun
1. Los Muertos Vivientes

No podía evitar ser hablador, más cuando había estado tanto tiempo solo. Cuando digo que me ponía hablar con los muertos no es broma. Parece chiste, pero es anécdota. De veras que sí. Una semana más seguro terminó por perder la cordura, la dignidad y para qué vamos a ser demasiado optimistas, hasta la vida. Pues realmente no creo que hubiera logrado sobrevivir por más tiempo sin comida y en estas condiciones. ¿Les dije que tengo un dolor de espalda que también me está matando? Esas camas de las celdas son peor que dormir sobre un bloque y eso es mucho decir. Aunque quizás las que son de una prisión son un poquito más mullidas. De todos modos, da igual, me quiero largar de aquí.

- Poco a poco me voy dando cuenta de eso. - Todo parecía convertirse en un lujo, hasta respirar por lo visto, porque siempre tenías algún difunto persiguiéndote para clavarte los dientes. ¿Realmente estaba todo mundo muerto? ¿Acaso esto sería solo en esta ciudad? ¿Será en el país entero? ¿En el continente? ¿En el planeta? Que horror. Sí, es así, adiós mundo cruel, adiós humanidad. Estamos jodidos. - Menos mal solo es eso. Tengo tantas preguntas... Pero no sé, sí deba de hacerlas ahora. No, creo que no. - mejor contrólate Ryan, si sobrevives a salir de aquí al menos podrás hacer todas las preguntas que te plazcan. - ¿Cuán grande es esto? ¿Es solo en este pueblo de... condado de King? - iba a decir en este pueblo de porquería, pero mejor no. Modales... Modales.

Me pregunto que a de haber pasado con mis amigos de la universidad. ¿Tal vez ni siquiera están vivos... supongo que de lo contrario hubiera vuelto por mí? ¿No? O tal vez los muy ratas nada más me dejaron al olvido. Uno puede esperar cualquier cosa de algunas personas.

Casi me voy a la misma mierda por no prestar atención a lo que me decía. Sí, la verdad presté atención, pero no analice bien a detalle lo que quiso decir. Menos mal que, como ella misma me confesó, actúe rápido, así que no morí en el intento. Muertos 0, Ryan 2.  - Quizás encuentres alguno. Pero bueno, en momentos desesperados, medidas desesperadas, así que si hay que hacer ruido ni modo. - le comenté. Ya al menos los muertos que se habían colado en la comisaria se encontraban literalmente muertos. - Sí, no sé por qué. Ya les insistí en que no tengo tan buen sabor como parezco. - bromeé. Ahora podía hacerlo porque no estaban intentando asesinarnos.

Hice una mueca realmente necesitaba ese maldito baño, no se si mas que la comida, tal vez sí. Es que ni yo mismo me aguanto. - Un baño, comida, y hablar. O siento que me volveré loco. - asegure. - Un gusto Amelia, y Wanda. - al salir de la comisaría noté que era de noche. La realidad, aunque tenía constancia de cuanto tiempo estuve encerrado, no tenía idea de la hora. - Oh, pero si pensé que al fin vería la luz del día. - me lamenté, pero ni modo a correr. No sé por qué, pero por el momento conservaba aquel pedazo de madera que le había sacado a la silla. Era mejor que nada.

Podía observar a lo lejos esas siluetas putrefactas, caminar lentamente, esperaba que no estuviéramos metiendo mucho ruido, al menos no hasta conseguir un sitio donde resguardarnos. Ya en una zona residencial me detuve en la casa menos destartalada que encontré. - ¿Esto ya no es ilegal verdad? - pregunté, porque imaginen que fuerce una puerta de una casa ajena frente a una aspirante a policía. Mal, muy mal. Me detuve frente a la puerta pegando la oreja sobre la misma para ver si escuchaba algo. - Solo se sienten unos pasos como débiles... Tal vez únicamente es uno. - intuí. Podía haber simplemente dada vuelta a la manija a ver si no tenía seguro. Pues era probable que a mucha gente no le hubiera dado tiempo de asegurar sus puertas antes de salir. Pero aquí voy yo hacerme el más valiente. Por lo que di un paso hacia atrás y me lance contra la puerta, solo que termine por simplemente pegarme. - Ah, no es como en las películas. - por lo que esta vez opte por la opción que debió ser la primera. - Eh... está abierta. - con lentitud abrí la puerta ya por el ruido que había hecho, al menos había servido para que un par de muertos. - ¿Uno y uno, no? - Aquí iba yo con mi palo al ataque. Ya no fallaría, al menos eso esperaba. Por lo que lo atrabanque contra una de las paredes haciendo que quedara una macha roja impregnada en la misma. Espere que Amelia hiciera lo propio. Wanda no parecía volver a ladrar, así que posiblemente ya no quedaba más ninguno. Aun así, con el mismo palo que cargaba, comencé a pegar en un pequeño vote de basura de metal que había en el recibidor y donde mayormente solo echaban papeles. Con unos cuantos dign dong saldrían los que faltaran. Pero no salió nadie. - Parece que no hay más ninguno. - dije caminando por aquel pasillo algo obscuro. Probé uno de los interruptores y nada. - Genial, no sé por qué me sorprende. - proteste al ver que no había luz. - No sé si comer o bañarme primero. - comente, porque estaba ansioso por las dos cosas. Termine por sentarme un momento en uno de los sofás. Hacía tiempo no sentía algo tan mullido debajo de mis posaderas. - ¿Que me recomiendas? - dije pensativo.


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Miér Abr 27, 2022 8:50 pm por Shooting Star
1. Los Muertos Vivientes
Entendía que el chico estuviera haciendo muchas preguntas porque estando ahí encerrado era lógico que ignorara todo lo que había pasado solo que era tan reciente que tampoco tenía respuestas contundentes para profundizar mucho el tema, ambos enfrentaban la realidad que debían sobrevivir de esos seres que te convertían sí llegaban atraparte. Pero la pregunta tampoco era muy difícil para hacer suposiciones. — Sí el gobierno vino a un pueblo tan lejano es porque debe ser a nivel de país. — Susurré, tratando de enfocarme más en lo que hacía. — Por favor, no hagas tantas preguntas. Prometo que responderé a todo solo que no es el momento — Teníamos que enfrentarnos a los que venían, debía buscar un maldito silenciador, más balas que de igual forma fueron escasas y contar con la suerte que saliéramos a salvo de esto.

Fue una maravilla darme cuenta que el chico aún hambriento contaba con el coraje y la fuerza para querer afrontarse a ellos, exterminando al par que quedaba. Solo sonreí cuando dijo que solo parecía tener buen sabor pero en realidad no era tanto. Había tomado su mano a pesar de la sangre que tenía, daba mucho asco sí… pero ¿qué se podía hacer? ¡Nada! Yo estaba en las mismas condiciones. — Imagino tu desesperación, pero descuida alguien debió enviar el milagro. — Dicté autoproclamándome su milagro y vaya que suerte que quisiera venir en búsqueda de municiones, o no la cuenta. Sí Dios existía o los seres queridos que habían fallecido tenían ese poder era porque lo estaban cuidando, lógicamente hasta yo me sentía aliviada que se salvara. — Puede ser posible que te vuelvas más loco con todo lo que tengas que enfrentar de ahora en adelante, pero siento que será mucho mejor que detrás de esas rejas. ¡Vamos! — Indiqué, jalándolo hacia  a mi y así empezar la búsqueda de una casa que se viera segura y donde los zombies no pudieran entrar, no servía que estuvieran del todo abiertas porque posiblemente los muertos vivientes ya habrían entrado.

No tomé mucho en cuenta sus quejas. Al contrario del chico, no solía ser del todo comunicativa. Solo hablar lo justo y adecuado, sentía que era más de actuar y de acción. No solía confiar del todo en la gente por mi trabajo, solo que ahora era todo tan distinto que hasta le estaba dando una pequeña oportunidad.

Me encogí de hombros. Era una ex policía y estaba a punto de entrar a propiedad privada cuando encontramos esa casa abandonada y al parecer segura.  Era agradable que a pesar de ser tan hablantín también se aseguraba de ser rápido y audaz. — Uh, cualquiera diría que solías colarte en las casas. — Puse una expresión seria, pero solo se trataba de una broma pues no decía que era un ladrón sino que un ligón que solía colarse por alguna ventana de su novia o amante de turno.

No obstante, por muy divertido que fuera bromear no podíamos darnos el lujo de hacerlo. Coincidí con él que se escuchaban unos ruidos extraños. No confíe que estuviera la puerta media abierta y tal como pensamos, no estaba del todo abandonada. Solté un suspiro. No pensaba usar la pistola porque así íbamos atraer a más de ellos la idea era ser los más silenciosos de la vida, así que tomando la cuchilla que traía en uno de mis bolsillos sabiendo que solo era uno se lo enterré fuertemente y luego tomé el palo filoso que traía Ryan para rematarlo. — Que ganas tener un arco y una flecha.  Shhh no metas mucho ruido—  No me sentía del todo confiada y mucho más cuando él confirmó que no había luz.

Que lata, tenía la esperanza que la habría. — Por suerte traía linternas solo que tampoco la podían usar mucho porque eran a pila. Después de un rato nos dimos cuenta que al menos en esa casa estábamos a salvo.

Báñate y ruega que al menos sea con agua caliente. — Le lancé otra  linterna y señalé el camino donde podría estar el baño no era una casa tan grande. Nada mejor que comer limpio si estaba la posibilidad de agua. — Iré a la cocina, a lo mejor ahí encuentro algunas velas. —Aprovecharía de ver el calefont y sí había algo de gas para al menos gozar un maldito lujo que merecíamos. ¿Era tanto pedir? El diseño de la casa y la estructura no se diferenciaba mucho a la que vivía y vaya que sonreí ladina cuando vi que al menos había agua y podríamos darnos un baño caliente. — ¡Espléndido!  Señalé para que solo se adelantara hasta el baño y yo, empezaba  a buscar entre los muebles en busca de velas donde entre la búsqueda encontré unos cuantos tarros de durazno en conserva, y atún. — Parece que ese chico da suerte. — Murmuré a Wanda que seguía a mi lado y escuchaba el ruido del agua caer a unos varios metros de la cocina. Nada mejor que estar limpio. Ya deseaba hacerlo. — Ojalá que quiera quedarse con nosotras, todavía tenemos que salir de este pueblo. — Ya no había nada que hacer aquí.

Encontré las dichosas velas y fui a ver cuántas habitaciones había. Solo eran dos y fui feliz que había algo de ropa en una en el closet. Fui hacia el baño pensando que estaría dentro de la ducha.— Hey, apúrate. Encontré un par de camisas y pantalones que te pueden quedar, las dejar…— Malditas linternas que alumbraron a todo el pobre chico que por cuestiones lógicas no tenía ni una toalla puesta. Apagué la linterna con rapidez. — Perdona.. — Agaché la mirada sintiendo mis mejillas calientes, deje la ropa en el suelo y salí de ahí.

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Sáb Abr 30, 2022 8:35 pm por Rising Sun
1. Los Muertos Vivientes

Tenía miles de preguntas, pero igualmente era obvio que no me la podría responder todas. También de igual modo tampoco parecía muy buena idea quedaré allí haciendo preguntas cuando lo mejor que podíamos hacer era salir de aquel lugar de una vez por todas. Ya me urge ver algo que no sean las cuatro paredes de la comisaría de King County. Por eso cuando la vi llegar era como ver llegar a un ser de luz en medio de la obscuridad.

Aun con toda la anemia que debía cargar encima por llevar tanto tiempo sin comer, había logrado deshacerme de algunos muertos. Yo supongo que a de tener que ver con el hecho de que se te activa la neurona de la supervivencia. ¿Acaso eso existe? No lo sé. Pero sí que algo se te activa en el cuerpo que te impulsa y da fuerzas para no morir en el intento. Mucha, pero mucha razón tenía al decir que era peor morir detrás de aquellas rejas en total desolación. - Sí, sí. Mejor salgamos de aquí de una vez por todas. - asegure dejándome arrastrar fuera de aquella comisaría.

Cuando cruce aquella puerta ya no sabía si estaba tan seguro de si había sido mejor o peor salir. Aunque sí que la compañía podía hacer mucha diferencia. Estar solo es lo peor. El silencio de la noche que se complementaba con de tanto en tanto algunos gruñidos. Porque ni siquiera se podía escuchar los ruidos de los animales. ¿Acaso también se los habían comido? Pobrecitos. Lo único que podía escuchar vivo eran algunos grillos que a decir verdad, aunque antes los podría considerar como un ruido molesto cuando se acumulaban muchos, ahora los sentía que eran una esperanza de que no estaba todo muerto afuera de aquellas paredes.

¿Necesitaba hacer la pregunta? ¿No? Pues no deseaba que por azares del destino me terminaran llevando preso de nuevo. Aunque eso se ve muy improbable en estos momentos. - No, no… Bueno sí, pero no por lo que crees. No es que me metiera a robar... De hecho, nada más estuve detenido por borracho y no por ladrón.  - aclare con una sonrisa. Tenía mis defectos, pero ladrón no era uno de ellos.  Al entrar intentaba no meter mucho ruido, pero parecía que tenía imán para ello. Menos mal había logrado ser rápido. - Ya lo siento, únicamente quería ver si salían más. Aún no le agarro la honda a esto. Pero creo que ya no hay más ninguno. - me disculpé, mis intenciones habían sido buenas. Solo que tal vez en realidad no era tan buena idea haberme puesto pegar en aquel bote. - Quizás en una tienda de deportes podamos encontrar alguno. - comente recordando su comentario de querer un arco, era mejor usar cosas silenciosas por lo visto.

Parecía que la suerte nos duró poco porque nos topábamos con un lugar sin electricidad. Sin embargo, esta mujer vivía preparada. - Oh, eres una caja de sorpresa. Acaso esa mochila es un poso sin fondo? - dije sorprendido al ver como traía una linterna. Ese, báñate y ruega que salga agua caliente, me recuerdo mucho a mi madre. - Espero que sí, ya mejor me voy a dar un baño. - comente, aunque sentía el sonido de mis tripas resonar una y otra vez. Pero ya había aguantado hasta aquí, podía aguantar un rato más. Atrape la linterna que me lanzaba. - ¡Menos mal! ¡La suerte nos vuelve a sonreír! - expresé feliz de que hubiera al menos agua. Comencé a caminar por aquel largo pasillo hasta encontrar el baño. Me detuve por un momento frente al espejo. Aun con toda la mugre y el mal olor tampoco es que luciera como un muerto de hambre, aunque si es posible que bajara un poco de peso. Abrí la llave de la ducha para que fuera calentando el agua en lo que me desvestía, ni siquiera había cerrado bien la puerta. Solo estaba junta nada más, pues no me apetece envolverme en el baño y no saber lo que ocurre abajo.

Ya debajo de aquel chorro de agua sentía una sensación de alivio y relajación. ¡Por fortuna había jabón! Y Champú... bueno, supongo que sus dueños ya no lo necesitaban. Me sentía como nuevo, solo que ni siquiera recordaba que no traía otra muda de ropa o sí... y no había tollas. No se podía tener todo en esta vida. Por lo cual al salir de la ducha me quede por un instante pensando en que me iba a tener que poner esa ropa sucia. Hasta que escuche la voz de Amelia. - Oh sí, gracias, eso mismo estaba pensando que no tenía algo limpio... - dije volteando a verla para caer en cuenta de lo que estaba acabando de suceder al ver su cara de atónita e imagino que posiblemente estaba roja, era difícil saber con este nivel de claridad.  -Eh... cierto... - dije al recordar que estaba aún desnudo y que ella me estaba viendo. No voy a negar que por un momento me paso la idea de molestar con ello, pero una no quería que me dejara sin comer, dos no quería quedarme solo y tres había sido muy linda de rescatarme. Así que mejor no, aunque dudo que pueda olvidar esa imagen, pudo tener mejor vista si hubiera estado en mi mejor condición y con iluminación... Pero ya Ryan, comienzas a divagar otra vez. ¡Es el hambre! - Déjala ahí, gracias. - fue lo que le respondí mientras hacia lo que podía tapándome con las manos, pues mi ropa sucia estaba hecha un montón en la esquina del baño. Cuando se marchó aproveche para al fin vestirme y ya bajar a la cocina para poder así comer. - Listo, como nuevo. - anuncie al llegar donde estaba. - Y siento lo de hace un rato, debí trancar bien la puerta, pero me entro la paranoia. - confesé. - ¿Qué hay de comer? Pregunto solo por preguntar, creo que me comería incluso cartón mojado si fuera lo único que hubiera para cenar. - es que tengo demasiada hambre. Comencé a sentir que caían algunas gotas de lluvia afuera, parecía que llovería esta noche. - ¿Crees que la lluvia los mantenga lejos? Quizás el ruido los confunde. - decía yo, nada más suponiendo. - Solo por curiosidad. ¿Te faltaba mucho por terminar la academia de la policía? - comenté por aquello de sacar conversación. Pues había notado las veces que la vi en la comisaria que era una especie de estudiante o cadete.

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Lun Mayo 02, 2022 12:20 am por Shooting Star
1. Los Muertos Vivientes
Una sonrisa se me dibujo en los labios cuando respondió que  no era por ser un ladrón. No lo creía así pero la cara de pícaro y mujeriego no se la quitaba nadie. — De hecho, estaba pensando que eras bueno escapando por situaciones de faldas. — Murmuró divertida antes de entrar, encontrarnos con esos zombies que tuvimos que exterminar – ya luego tendríamos tiempo de sacarlos -  y buscar la comida junto a esas velas al no tener electricidad.

Solo asentía con la cabeza, me mareaba demasiado que hablara hasta por los codos. No lo culpable, sabía que no era tan sociable y demasiado centrada. Lo cierto, es que había extrañado de tener un compañero ahora con esta situación donde estaba completamente sola. Necesitaba conversar con alguien, sentirme acompañada pero que hablara demasiado era algo tedioso. — Hay que estar preparado para todo, anda a bañarte. — Volví a decir y solo comencé a buscar entre los muebles esperando tener la suerte de encontrar lo necesario para darnos un gusto de algo parecido a una cena: comida caliente. Hace días que no comía algo preparado, lo único que me pasaba es que estaba rechazando la carne al estar en constante frecuencia de esos seres que se devoraban la carne cruda de las personas.

Solo por ser una buena persona y atenta al descubrir que necesitaría ropa, no analicé del todo bien la situación, pensando que como tenía la puerta abierta aún seguía dentro de la tina, solo que cuando entré ahí se encontraba completamente desnudo y lo peor es que no pareció avergonzarse o estar demasiado confundido. Fui yo quien tuvo vergüenza, escapando de ahí sin ni siquiera escuchar lo que decía.

Al salir, sentía mis mejillas completamente rojas lo había presenciado todo y sin tanta sangre encima ni con ese toque desesperado sí podría considerarlo un chico muy atractivo. Hace tanto que no tenía pareja porque había dejado mi novio de Preparatoria por venir aquí y lo cierto, es que en estos cuatro años solo me había limitado a trabajar, uno que otro beso pero nada de especial. Prefería mantenerme enfocada en lo mío. Lógico, sentía que no coincidíamos con nada, Ryan era el último hombre al que hubiera elegido para tener algo por su personalidad, estaba segura que era el típico chico hueco, buena onda y popular. Por el contrario, yo era la típica chica centrada a su objetivo, tranquila y que huía de esos. Pero, miren como era el destino, dos personas completamente opuestas ahora estaban en una casa abandonada porque habían muertos vivientes afuera.

No pensaba comer enseguida porque no iba a cenar toda sucia y cubierta de sangre, así que abrí un tarro de duraznos en conserva y el tarro de jurel. Lo malo es que era solo uno. Preferí no comer en el comedor porque la luz de las velas podrían alertar a los muertos vivientes al estar cerca de la ventana. Y como la cocina no la tenía, busque una silla para que se sentara y luego iba a comer yo. No demoró en llegar, aún sentía mi corazón palpitante pero no iba a demostrar que me había dado vergüenza. —No te preocupes, fue la impresión y por eso salí rápido. No quería incomodarte — Dije sin mirarlo a los ojos viendo como se sentaba con tranquilidad y demasiada natural, se veía que era mucho más extrovertido.

No tengo idea, no me he puesto a pensar en ello. — Agregué, llevándome el pulgar al mentón para meditar al respecto de que sí la lluvia los afectaba. — Yo creo que no, pero aún no lo he comprobado. Siempre me alejo lo más posible de ellos durante la noche y uno por instinto busca un refugio cuando llueve. — Terminé por decir y esperando que alguna vez – solo para aprender y así contar con más puntos para sobrevivir – lo averiguáramos. ¿Y por qué pensaba en plural? Quizás ni siquiera iba a quedarse conmigo.

No mucho. — Lo miré. No pretendía quedarme hablando ahí con él, cuando me sentía sucia y quería hacer eso rápido para comer, porque aunque no estaba tan hambrienta como el pobre pelirrojo, igual sentía hambre. —Iré a bañarme, esta vez tendré compasión contigo porque sé que estás con demasiada hambre, te abrí un tarro de jurel, pero porfa, no te lo comas todo que también quiero comer. — Decía mientras le dejaba ambos tarros en la mesa y volvía hablar. — Este si es todo tuyo —  Murmuré por los duraznos en conserva y miré a Wanda, sabiendo que tenía que darle comida también. Así que fui por un plato y le puse alimento para perros que tenía en la mochila.

Vuelvo enseguida. — Dije con una tímida sonrisa. Solo que preferí ir antes a un dormitorio rogando que hubiera ropa de mujer. Y por suerte, solo por una fortuna que no sabía de donde venía, encontré unos cuantos pantalones y suéteres que me harían soportar el frío de esa noche y todos esos días que vendrían. También encontré ropa interior, no de mi talla que servirían.

Fue por el baño y tal como lo hizo él, solo por paranoia dejo la puerta entreabierta. El baño fue rápido, era un gran alivio cuando estuvo ya en la ducha que el agua estuviera caliente, y que hubiera shampoo y jabón, que deseo darse solo unos minutos más, era tan relajante.  

Solo que no debía demorar así que ahí mismo como pudo se secó con una camisa que había traído demás y se vistió. Llegó a su lado, verificando si se había comido todo el jurel o no. Solo que preferí decir: — Ahora sí podemos conversar y en verdad, también necesito preguntarte algo. — Declaré, porque pretendía preguntar si quería que nos quedáramos juntos en esto por un tiempo, era hasta un poco atrevido pero sentía que lo mejor era estar en compañía y así cubrirnos las espaldas.

Amelia C. Robinson ৬ Año 2010 ৬ Casa Abandonada King County


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Dom Mayo 08, 2022 8:19 pm por Rising Sun
1. Los Muertos Vivientes

A veces creo que podía pecar de ser demasiado evidente. Bueno, era mejor que se diera cuenta de que mis experiencias saltando por las ventanas de casas ajenas era por líos de faldas y no porque me estuviera robando cosas. Podría ser cierto que vivía endeudado, pero no llegaría a caer tan bajo. Mejor era vivir bajo un puente y conservar la dignidad. Es que por más decepción que mi padre tuviera por no seguir exactamente sus pasos no iba nunca a poder quejarse de que hiciera algo tan estúpido. Hacia estupideces, cierto era. No por nada había terminado detenido, y no, no estuvo bien lo que hice. Pude lastimar a cualquiera. Pero no ese tipo de estupidez. Mi estupidez fue más por inmadures. - Tienes razón, es por lo único que entre y salí por las ventanas de alguna casa ajena. - comente soltando una risa restándole importancia. Ya daba igual si el mundo andaba tan patas para arriba como parecía.

Yo no sé si es que hablo mucho de por sí, o fue por tanto tiempo sin tener con quien hablar, o más bien era todas las anteriores. Por otro lado, Amelia parecía de ser de estas personas de poco hablar. Creo que tal vez deba la menos frenar un poco la velocidad de mis palabras y no hablar tanto o al menos no tan rápido. Así que ya no dije más y me largue a bañar de una vez por todas. Porque bastante que lo necesitaba. Había sido como recuperarme a mi mismo el poder sentirme limpio y relajarme un poco en aquella bañera. Solo que no lo hice por mucho tiempo. Me siento algo paranoico con todas las cosas que andan pasando y que de verdad yo no tengo mucha idea de que realmente ocurre. Es por esto que aunque me tome un tiempo fui más rápido de lo que podrían esperara. Creo que fue por esa misma razón, por no haber cerrado del todo la puerta, que la chica entro sin querer al baño y termino por sorprenderme desnudo. ¿Qué podía decir? No era de darme vergüenza esas cosas, que una chica bonita me viera así... pero igualmente sabia que eso podía incomodar cuando no es algo con lo que contabas ver en ese preciso momento. Era justamente lo que había ocurrido. Así que no me avergoncé, pero si me dio algo de pena por hacer que pasara esa vergüenza. Fue por eso que luego, aunque algo tarde, pedí disculpas. Aunque tampoco fue del todo mi culpa, pero debí de cerrar bien la puerta. - Bueno, al menos me llevaste ropa limpia, eso se agradece. De veras. Así que no pasa nada. - asegure tratando de que no le diera mucha importancia para que no sintiera con esa sanación de haber pasado por una vergüenza.

Comenzaba a ser mis teorías locas, quizás sin mucho sentido, porque la verdad no sé que está ocurriendo con exactitud afuera. Cuan grande a de ser el caos. - Supongo que igual es lo más sensato, tampoco es que uno se quede a corroborarlo. Yo solo espero que se mantengan lejos de verdad. Porque con el clima lluvioso y de noche, nadie querría tener que lidiar con ellos. - la obscuridad y la lluvia era sinónimo de nula visibilidad, por tanto, significaba el doble de peligro si te topabas con alguno de estos muertos. - Vaya, yo igual casi terminaba de estudiar enfermería, pero igualmente esto no me dejo terminar. - igual supongo que a de ser de utilidad. Una casi oficial, y un casi enfermero podrían ser un buen equipo en un mundo como este. - Sí, por favor, piedad o un ciento que en cualquier momento me desmayo. - me sentía débil, no era por exagerar. Nada más que la adrenalina de sobrevivir y llegar a un lugar seguro me había mantenido de pie. Pero ya definitivamente necesitaba ingerir alimento. - Bien, un poco de este. - dije señalando el tarro de juriel. - y todo de este. - dije señalando el de duraznos. Comencé a comer del de juriel mientras ella se marchaba a bañarme, miraba de reojo a Wanda que tenía esta única mirada de mal nacido, comes como un salvaje más vale no te comas todo el contenido o te serviré de cena a mi dueña. Sí, algo así, bueno exagero, pero si estaba vigilante. - Le voy a dejar, tranquila. Es más mira... - deje el frasco a un lado y tome el de los duraznos. - Yo me llenaré con este. - le aseguré al can.

Antes de que volviera ya mi comida había desaparecido. Y me decía a mi mismo, no puedes comer más. Ella igual lo necesita. Así que fui a intentar hacer otra cosa. Vi un teléfono cerca de la cocina. Por lo que se me paso por la mente que quizás podría hablar con mis padres. Pero para mi decepción, cuando lo descolgué estaba la línea muerta. - Maldición... esto tampoco funciona. - por lo visto casi todo estaba muerto. Luego me puse a observar por la ventana, al fondo de la calle se podían ver algunos muertos vivientes vagando con lentitud y uno se volteó mirando en dirección a la casa. No sé si notaria la claridad en la casa o solo fue casualidad, pero mejor cerré la cortina de la ventana para que no se notara tanto.

Cuando Amelia volvió me acomode nuevamente a la mesa, simplemente acompañarla mientras comía. Se veía hasta más bonita así ya con esa sensación de frescura que dejaba el darse un baño. - Buen provecho, y mira... no me lo comí entero como prometí. - le señalé sonriente por haber cumplido mi palabra. Quería preguntar si sabía de algún teléfono o celular, o rayos, aunque fuera un teléfono público. Que funcionara. Entre muchas cosas más. - Pues yo quisiera saber a qué nivel de gravedad está la situación. Pero mejor tu primero que creo que hablo demasiado. - comente recordando que ya había hablado hasta por los mismos codos. Así que era mejor que dejara que preguntara primero. - Está bien adelante, pregúntame. - ni idea de que seria porque no es como que yo tuviera más información útil de la que Amelia debiera tener.

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Mar Mayo 10, 2022 3:07 am por Shooting Star
2. Dos extraños, un equipo
No podía creer que una persona podía llegar hablar tanto. Solo hice que lo escuchaba aunque trate de mentalizar lo que decía para conversar después. Es que necesitaba urgentemente un baño también, no lo había hecho hace días y con toda la sangre de esos muertos vivientes era el verdadero asco.

Sabía que estaba nervioso, muy confuso y solo deseaba hablar después de estar tantos días solo, pero lo ignoré ya que volvería a ser la misma después de ese baño, prometiendo que hablaríamos luego. Y así fue, por lo que cuando volví ya me sentía como nueva y tenía ese pensamiento recorriendo por mi cabeza que deseaba que se quedara como un compañero a mi lado, era algo triste estar solo en esto.

Terminé por sentarme a su lado sabiendo que esto podría marcar un antes y un después en esta maldita crisis. No tenía idea de que había pasado, ignoraba tanto como él y lo triste es que no tenía como estaba mi madre porque las líneas estaban cortadas, solo tenía el intercomunicador de sheriff solo que no servía para nada a menos que a mamá se le ocurriera comunicarse con alguno. No quería pensar que estuviese muerta.

Gracias por no hacerlo, igual hay otros tarros solo que no de jurel ¿Sigues teniendo hambre? — Dije antes de probar un bocado sintiendo que era el paraíso mismo. Ahora había tan poco que había que ser agradecido con lo simple que podría entregarte la vida.

Es que tampoco sé demasiado, Ryan — Lo llamé por su nombre y asentí con una pequeña sonrisa que dictaba que efectivamente hablaba demasiado. — Yo creo que es demasiado grave y a nivel de país, espero que lo sea porque sería horroroso si fuera a nivel mundial. Y lo peor de todo es que aquí no vamos a poder informarnos bien y saber que sucede, hasta las líneas se cortaron. — Exclamé, tenía que ser sincera con él no había muchas posibilidades y ya imaginaba que solo había que sobrevivir porque esos seres estarían siempre rondándonos.

Terminé por decirle que necesitaba preguntarle algo y cuando asintió, no esperé mucho tiempo. Solté un suspiro. —Como considero que esto es grave, creo que lo mejor es no estar solo. Ya no queda nadie aquí, si hay personas están escondidas en sus propias casas por el momento. — Con esto estaba dictando que ya no había mucho que hacer en este lugar. —Siento que no vamos a encontrar respuestas y lo mejor es irnos ¿Vendrías conmigo? — Sentía como mis mejillas se ponían coloradas. Lo cierto, es que necesitaba de él no conocía mucho de Estados Unidos y el como americano seguramente sabía todo lo que era una gran ventaja.

Quizás me encuentras una tonta, pero solo conocía este sector porque vengo de Australia. — Me mordí el labio. Algo me decía que podría confiar en él y por ello se lo preguntaba. — Puedes decir que no, solo que yo ya probablemente salga pasado mañana y tú deberías hacer lo mismo. — Mientras le conversaba ya había terminado el trozo de jurel y fui por los duraznos. Solía llenarme rápido por fortuna así que le ofrecí el resto que quedaba.

Sin darnos cuenta era el comienzo de dos extraños que formarían un equipo.


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Sáb Mayo 14, 2022 8:21 pm por Rising Sun
2. Dos extraños, un equipo
La realidad era simple, estamos jodidos. Al menos por ahora, pues no pareciera que existan muchas esperanzas de que la vida sea como antes. ¿Como no? Con el solo hecho de saber que existen cadáveres que caminan y que no conforme con ello te quieren cenar, es imposible que todo vuelva a ser normal. Esto hace que incluso de algo de terror hasta dormir. ¿Existirá un lugar seguro? Bueno, la celda era segura, pero no era un sitio para sobrevivir. Únicamente te mantenía a salvo por un tiempo. Pues luego, con la falta de comida, higiene e incluso la falta de otro ser humano, podía terminar en tu perdición.

El que Amelia apareciera al rescate ha sido hasta el momento lo mejor que me ha podido pasar desde hace más de una semana. Pues podemos decir que incluso antes de que ocurriera este desmadre ya las cosas no me venía muy bien que digamos. Las deudas se me juntaban, los exámenes, el estrés. Y luego yo que por decir que me iba a desestresar y hacer caso a los 'amigos' pues termine detenido. Por eso no es siempre bueno tomar consejos, primero es necesario ver bien quien es que te los da. Mi madre me soltaría un te lo dije, y tendría razón. Nada más que aun por más que quiera escuchar esas palabras quien sabe si vuelva tan siquiera a escuchar su voz. No tengo idea de como pueden estar, se encuentran a miles de kilómetros de aquí. Para colmo tampoco funcionan los teléfonos, así que ni siquiera puedo hacer una llamada a mis padres.

Independiente de todo lo malo, era bueno tener compañía y poder haber tenido ese baño, pero sobre todo comer. Me podría comer hasta los tarros si fuera posible. Por aquello de exagerar, aunque igual estoy consiente que tampoco es bueno atracarse luego de pasar tanto tiempo con hambre. Puede ser perjudicial para la salud, pero por el momento, aun cuando había tenido la oportunidad de comer, aún sentía algo de hambre. Solo que no podía ponerme exigente, era lo que teníamos y por ahora eso debía ser suficiente. Cuando ella volvió del baño me dejo saber que había más tarros, era un poco tentador comer algo más. Pero una vez más tenía que analizar si era lo más conveniente o no. Tampoco savia cuantos exactamente quedaban. - La verdad es que sí, aún tengo hambre. Fueron demasiados días sin comer. Un poco más de comida no me haría daño, aunque tampoco en exceso. Debo hacer que mi cuerpo se vuelva acostumbrar a tener el estómago lleno. - le comenté, es que no por nada era estudiante de enfermería. - Pero... ¿Cuántos quedan? Porque tampoco parece buena idea arrasar con la alacena en una sola noche. - no tenía idea de sí permaneceremos más tiempo aquí, o si de hecho permaneceríamos los dos juntos. Pero de cualquier modo los tarros se podían empacar y llevarse a otro lugar. Así que administrarlos para que den para varios días parecía lo más sensato.

Por desgracia, Amelia parecía no tener mucho más conocimiento que yo sobre lo ocurrido. Aunque si tenía una idea de al menos como tratar con los muertos. Eso era un avance. - Lo de las líneas ya lo descubrí. Quería llamar a mis padres en Virginia... pero la línea estaba muerta. Me temo que los celulares no han de tener mejor suerte. - sí, eran los teléfonos de líneas y no funcionaban, la red móvil debía de estar peor. Era lo que por lo general primero se caía. - Igual debe de haber alguna otra forma de comunicación... una que no sea las señales de humo. - bromee, pues de vez en cuando no pasaba nada si soltaba un chistesito para aliviar la tensión. ¿No? Recosté los codos en la mesa y apoyé la frente en mis manos pensando en lo que nos esperaba, eso sí, no era broma alguna. Estaba feo todo afuera. - De lo poco que pude ver afuera, sí. Todo está demasiado feo y no pareciera quedar nadie vivo. Había soledad en las calles, excepto por los muertos. Ni siquiera animales. - comentaba con un tono preocupado.

Levante la mirada al escuchar su pregunta, más que pregunta propuesta. - Eh, genial, sí. Tienes razón. No se puede estar solo. Fue horrible pasar toda una semana hablando soló o con los muertos. - comente. - Pero siendo sincero, aun si hubiera podido salir, no sé si me hubiera ido mucho mejor. Vivo... vivía en un edificio. Así que regresar allí hubiera sido seguro como entrar al laberinto del terror. - o una casa embrujada, con pasillos llenos de muertos, sangre y tripas. Eso sin contar de que desconocía el detalle de que los matas nada más si vas directo a la cabeza. Por lo que es posible que hubiera terminado como uno de ellos.  

- Tal vez a mí me creas un confiado por aceptar sin pensar. Pero siento que eres como mi ángel de la guarda. No lo digo en broma, no exagero. De veras me pude morir allí encerrado si no llegas. - asegure, viendo a esos bonitos y grandes ojos color café que tiene. Así que no tomaba la decisión a la ligera en realidad. - Así que supongo que cada uno puede aportar algo al otro. Con razón el acento sonaba un poco extranjero. Y no pienso que seas tonta por solo conocer la localidad nada más. Incluso los locales de seguro no conocían todo Atlanta, mucho menos todo el estado de Georgia. - yo por mi parte conocía los lugares más llamativos del lugar. Y uno que otro sector, pero debía de ser suficiente para sobrevivir. No nos quedaba de otra. - Prometo ser el mejor guía posible. Además, tal vez no sea el más hábil combatiendo... - comente recordando el primer incidente. - Pero puedo ser bueno curando, en situaciones como estas siempre hace falta alguien que cure las heridas. ¿No tienes ninguna? Creo que igual sería bueno revisar el botiquín, no solo deberíamos llevar comida.  - dije decidido viendo casi como algo celestial el que me pasara lo que restaba de comida. - Gracias. - y comenzaba a comer de una forma que se notaba el hambre que aún tenía.

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Jue Mayo 19, 2022 10:44 am por Shooting Star
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Lo veía y me consideraba tan distinta a él. Se veía que tenía mucho más mundo y que era más espontaneo que yo, simplemente creía que sería una buena compañía, dado, que causaba esa confianza y no me aburriría. Evidentemente, se notaba que eso no lo saciaría con el hambre que se había cargado todos esos días. — Creo que había una sopa, sí me esperas un poco puedo calentarla. — Comenté. Como estaba apresurada no había visto la cantidad de comida que había en la alacena pero mientras nos quedara para unos buenos días estaría perfecto. — No vi bien, quiero algo más de luz para asegurarme de eso — Estar a oscuras no era lo mejor se nos podía quedar algo y ver las fechas de vencimiento, la idea también era sacar algo comestible.

Asentí, formando una mueca en mi expresión. Era muy triste que las líneas fueran las primeras que se cortaran, le había enviado un texto a mi madre que nunca me respondió y luego el celular se descargó. — Le envié un texto a mi madre que no contesto y menos suerte tuve con las llamadas, quiero pensar que esto de las líneas solo ocurrió aquí. — Exclamé. Lo único que sabía que muchos habían huido – los que alcanzaron – en sus autos hacia la carretera sabiendo que era lo mejor que podían hacer. Ese día fue tan caótico que aún lo tenía en mi memoria.

Al final, termine soltando la propuesta que se quedara conmigo, sin ilusionarme antes solo espere un sí o un no, donde sonreí y sentí mis mejillas nuevamente coloradas cuando me decía que era un ángel — Tuviste mucha suerte, lo cierto es que fuera allí fue toda una casualidad y me alegra que no quieras estar solo, nos vamos arreglar como sea para afrontar este caos. — Señalé, mucho más tranquila cuando ya había confirmado y salía con sus habilidades, no lo consideraba para nada un tonto solo suponía que tenía varios problemas para estar en la comisaria, no era que fuera un delincuente.

Es por eso, no conozco mucho aquí. Solo me enfoqué en mi trabajo y cumplir con mis estudios y labor, ahora último estaba adiestrando a los perros — Murmuraba, y eso no dejaba de ser triste porque la mayoría habían sido devorados por esos malditos, y en parte, no era que lo fueran, ellos antes habían sido personas comunes y corrientes, que tenían una vida, familia y seguro que no habrían querido quedar así. Solo que un mal movimiento, ya estabas acabado. — Me siento por completo una ignorante, solo que no quedaba de otra, igual como pudiera iba a salir del pueblo. — Más relajada, y cuando ya le deje el tarro con duraznos en conserva, fui a buscar la sopa que eché a una olla para comenzar a calentar, escuchando todo lo que tenía que decir. Ahora sí teníamos tiempo.

Así que eres enfermero, eso ayudará mucho. No sé si tengo heridas, lo importante es que no se infecten— Lo bueno es que me habían entrenado para combatir, usar armas aunque prefería mil veces usar un arco o una flecha en estos casos. — Igual vas a tener que aprender a defenderte y  a mi no me molestaría aprender algo de primeros auxilios, nos podemos ayudar mutuamente. — Volví a confirmar con la cabeza ante la mención del botiquín haciendo un gesto hacia mi mochila,  y viendo como la sopa ya comenzaba a humear, se la deje sobre la mesa y le di una buena cucharada.

¿En qué año estabas? — Me senté frente a él. Ahora que íbamos a pasar – y esperando que una larga temporada – juntos, quería saber sobre él. Tampoco tenía problemas de contarle sobre mí. Ya luego podríamos organizar todo, igual pretendía quedarme haciendo algo de guardia y turnarnos.  Había que pensar en absolutamente todo para poder sobrevivir, que era lo que deseaba.

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Sáb Mayo 21, 2022 8:05 pm por Rising Sun
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No esperaba contar con el hecho de que hubiera sopa. Sé que dije que no es bueno atracarse luego de estar tanto tiempo sin comer. Puede luego caer mal. Pero vaya que yo tengo mucha hambre y la realidad es que si me lo como despacio y no como si fuera el fin del mundo. Aunque en realidad si lo es, pues no pasara nada. Después de todo, un poco de juriel y durazno no iban a saciar por completo mi hambre. Igual si era lo único que quedaba, tampoco me iba a quejar. Necesitaba tener algo en el estómago y eso cumplió su cometido. - La verdad umm está bien. Vale, vale. Mentiría si dijera que no me lo comería. - asegure. ¿Flaqueaba fácil? Bueno, al menos en estas cosas sí. - Tiene que haber algo para alumbrar además de las linternas. Quizás velas, joder, creo que hasta esas que son solo para dar olor podrían ser de ayuda para iluminar esto aquí. - era posible que tuviera generador la casa. Pero eso implicaba dos problemas, el primero que tenga gasolina, el segundo, que posiblemente haga demasiado ruido y esa es pésima idea.

- Que lastima que no pudieras contactarla. Yo llegué hablar con mi madre. Pero fue antes que todo esto explotara. Ya sabes, la llamada a la cual se tiene derecho cuando uno está detenido. Por desgracia no fue una conversación muy agradable. - le confesé. Había estado llena de reclamos y regaños, y tenía toda la razón.  - Mi padre ni siquiera me quiso hablar. - solté un suspiro. - Lo que me consuela es que al menos logre escuchar su voz, aunque fuera así. - en el momento no lo pensé así, jamás imaginé que podía ser la última vez que lo hiciera.

Ni siquiera tenía que pensarlo dos veces ante su propuesta. Yo aquí no tengo perro que me ladre, literal. ¿Amigos? No, esos no son amigos. ¿Familia? Pues tampoco. ¿Novia? Pues la verdad que en estos momentos estaba soltero. Así que aun cuando apenas y la conociera, solo la tenía a ella. Por lo visto era recíproco. Bueno, ella al menos tenía a Wanda. Por lo que era nuestra mejor opción. Además, se lo debía. - Nah, no creo que fuera suerte. Las cosas pasan por algo. Además, sabías que era posiblemente el mejor lugar para encontrar municiones. - le comenté. En un mundo como este, que por lo visto las cosas cada vez se ponen peor, no quiero dejarle las cosas a la suerte. Por lo que prefiero creer que era su destino llegar hasta allí. No sé por qué, pero esa mirada me daba la impresión de sonrojada. Nada más que la iluminación no ayuda a confirmarlo.

- Pues entre uno y el otro seguro podemos encontrar como sobrevivir. Al menos tengo igual buen conocimiento de donde están los sitios más importantes. Así que podría servir para provisiones. - no había tenido tanto tiempo libre... ni dinero, como para irme de turista a los lugares más emblemáticos o caros. Pero eso ahora daba igual, no es como que fuéramos a ir a una cita... Aunque de haberla conocido antes, probablemente me las hubiera ingeniado para hacerlo. Además de linda se ve que es una chica valiente y decidida. A mamá le hubiera gustado seguramente. - Eso suena a buen negocio. Porque ya puedo ver que de ahora en adelante no se sabe que depara el futuro y ya vimos el trabajo que me dio rematar esos cadaveres. - admití, había sido un fiasco, pero al menos había logrado el cometido. Pero si quería vivir debía mejorar. - Sabes, a veces incluso con cosas cotidianas, se puede remediar. Apuesto a que han de haber hilos y agujas por aquí.  - me puse a observar a mi alrededor. El lugar estaba decorado con cortinas que parecían hechas a mano. Por lo que es posible que uno de los pasatiempos de los habitantes fuera coser. - Puedo mostrarte como coser una herida para evitar desangrase en lo que se puede tener un mejor tratamiento.  - asegure.

- Mi carrera como enfermero en realidad no me quedaba mucho para terminar, un año nada más. - asegure, ahora mismo un título no iba a hacer ninguna diferencia. Lo que haría la diferencia sería el conocimiento que se me quedo. Podía oler ya el aroma que desprendía aquellas sopas. Se me adentraban por las fosas nasales de forma que ya podía saboréalas. En estos momentos era como si me estuvieran por servir el majar más exquisito de la vida. Me sorprendía que fuera tan atenta y que no quisiera dejarme solo con los duraznos. - Mi padre querían que fuera doctor, no enfermero. Pero si te soy sincero, yo nunca fui de los que tuviera la paciencia para estudiar tanto y para ser doctor se necesita mucho de eso. - le comentaba, sonreí antes de llegar a probar la sopa. - Con el clima, sí que está bueno probar sopa. De veras que gracias. Dirás que terco, pero créeme. Eres un ángel. - es que lo era, no se quedó conforme hasta notar que estuviera satisfecho. A otra no le importaría, se daría por bien servida con el hecho de que hubiera probado comida. - ¿Wanda era de los perros que entrenabas entonces? -pregunte, se veía muy leal. Como si la conociera de toda la vida. - ¿Siempre quisiste ser policía o fue que decidiste luego por cosas de la vida? - preguntaba buscando conoce más de ella. Sentí ese líquido cálido pasar por mi garganta. La satisfacción era demasiada al punto que mi rostro me delataba lo mucho que estaba disfrutando de la sopa. Solo que no me la termine por completo. - Anda, pruébala. Con la noche fría igual te hará bien. - insistí empujando el plato hacia su dirección.

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Sáb Mayo 28, 2022 8:19 pm por Shooting Star
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Era fácil de convencer y eso me hizo sonreír mientras comenzaba a calentar esa sopa. Ni recordaba muy bien que vivía ahí, no había alcanzado a conocer a toda la gente del pueblo, pero probablemente hasta me los había cruzado y eso hacía que sintiera escalofríos, porque nada volvería a ser igual. Esperaba que hubieran escapado solo que en esta situación era muy escaso mantener la esperanza. — Imagine que aún debes sentir mucho frío al haber pasado todos esos días ahí. Bueno, sé que apenas tenías una manta. —Generalmente no se quedaban tanto tiempo para mantener un lugar más organizado y cómodo y el pobre había pasado más días de lo normal tras las rejas.

Sé que con un par de velas no es suficiente y siento que con mucha más luz podríamos llamar la atención. Ya veremos eso durante la mañana, al menos noté hay mucha comida que nos mantendrá sin hambre por algo de tiempo. — Hablar de nuestras madres hacía que sintiera un vacío y solté un suspiro. — Hablábamos todos los días y logré hacerlo antes que pasara todo. No sé si todo está bien o no en Canadá, es frustrante no saber nada e imagino lo angustiada que debe estar tratando de comunicarse conmigo.—  Por lo que notaba es que tenía algo más de relación con su madre pero de todas maneras no había querido ayudarlo. Simplemente no entiendo, no se trataba de un robo ni nada parecido para no ayudarte ¿Solías meterte en otros problemas? —Quise saber y soltando otro suspiro porque había hablado de su padre y me hacía acordar al mío.

Mi padre no tuvo mucha suerte y lo mordieron. Tuve que….— Mantuve silencio y me detuve un momento en revolver la sopa, recordando ese maldito día y que lo mantendría el resto de mis días. — Fue horrible… pero sabía que quería eso antes de pasar el resto de sus días convertido.— Deje la sopa en la mesa, dejando que hablara al respecto. Era muy hablantín y al mismo así estaría todo más animado.

Lo sé, pero estaba lleno de esos muertos y no me atrevía hacerlo hasta que no quedo otra alternativa. En fin, genial que hubiera ido y sacarte— Murmuraba mientras salían otros temas y asentía. Hablaba mucho, y no lograba congeniar de un tema a otro, pero sí acepté su ayuda para sanar heridas. — Quieres hacer todo ahora y lo cierto, es que después de comer lo único que te vendría bien es dormir, yo haré guardia no te preocupes. — Susurré escuchando lo que decía luego de ser doctor y enfermero. No sabía bien la razón porque algunos padres querían algo que no deseaban los hijos. Había tenido la fortuna de tener una familia algo particular y desde adolescente me había acostumbrado a ser muy independiente y tomar mis propias decisiones.

Que tedioso, menos mal que no seguiste sus ideas a pesar de su enojo. En cualquier momento iban a tener que entender, en cambio, estudiando medicina no habrías estado del todo feliz— No tenía idea porque soltaba ese consejo, si la realidad cualquier decisión tomada en estas circunstancias no servían de nada. No obstante, era lo que pensaba al respecto de que cada uno debía tomar sus propias decisiones y se notaba que Ryan seguía las propias a pesar de que todo el mundo se fuera en contra.

Ryan lograba sacarme colores con facilidad mucho más cuando me llamaba ángel con esa espontaneidad. Volví a confirmar al escuchar hablar sobre Wanda, hasta ella estaba pendiente al ser mencionada, era un perro guardián muy inteligente y a veces decía, que comprendía mucho más que otras razas.  Estaba cerca de nosotros y aproveche de acariciar su pelaje, era tan joven. —Sí, era una de ellos. Apenas tiene unos 8 meses así que estaba por comenzar mejor su entrenamiento. Estaba en el veterinario cuando empezó el caos así que desde ahí que hemos estado juntas. — Confesé. No quería ni pensar si algo le pasaba, un mal movimiento y Wanda también podría caer por ellos. — Oh…— No estaba acostumbrada hablar mucho de mi, pero como nos estábamos conociendo y las preguntas también iban a llegar no dude en hacerlo.

Siempre quise serlo, desde que soy una niña. Sé dio la oportunidad que comenzará los estudios aquí y vine a vivir con mi papá. Y como también quería pasar más tiempo con él, fue algo que ni pensé tanto—Al parecer veníamos de mundos muy distintos donde al menos yo tuve la oportunidad de un principio de seguir mis propios sueños sin ninguna presión ni nada parecido, solo tenía que arreglármelas junto a mi papá que estando en silla de ruedas requería de más ayuda que la habitual solo que ni me molestaba hacerlo cuando estaba en la casa. —Solo quiero unas cucharadas porque tengo la garganta seca de tanto hablar, eres tú quién debe comer bien para tener más energías e insisto tienes que dormir.— Se veía con ganas de conversar por lo que estaba suponiendo que no iba a querer hacerlo hasta que comenzara con unos buenos bostezos.

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Jue Jun 02, 2022 10:16 am por Rising Sun
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Fueron muchas las necesidades que tuve que pasar cuando estuve encerrado en aquella celda. Una injusticia a decir verdad, no había matado ni herido a nadie. Pude hacerlo si se me descontrolaba el auto, pero no paso. Así que algunas horas o tal vez un día debía de bastarme para aprender la lección. Sin embargo, ahora que están las cosas patas para arriba, aun con todo los malos ratos siento que posiblemente fue lo mejor que me pudo haber pasado. Por lo que asentía ante sus comentarios, la pase mal.

Lamentable que no pudiera hacer nada al respecto par comunicarnos con alguno de nuestros padres. Aunque yo al menos tenía el consuelo de que al no tener noticias las posibilidades de que siguieran con vida aun existían. - Pero pude haber matado o herido a alguien. La verdad tiene razón en estar disgustada. Siento que más bien decidió darme una lección. No creo que me fuera a dejar eternamente allí, pero luego ocurrió el brote, y ya no supe más de ella. - no tengo idea de si en realidad llego hacer algo al respecto o no. Fue imposible volver a hablar con mi madre. - Pues sí, tienes toda la razón, solía meterme en bastantes líos. Claro, problemas "tontos" pero que no dejan de ser una molestia en el hígado para los padres. - le comenté a la chica. - Lamento lo de tu papá. - señale poniendo mi mano sobre la de ella a modo de comprensión. Era algo que debía de ser horrible, presenciar la muerte de un ser querido, y de esa manera. No existe forma para estar preparado para ello.

Era cierto, quería hacer muchas cosas al mismo tiempo. Es que todo esto me ponía ansioso. Quería que todo estuviera lo mejor posible. Ya había tenido suficiente con estar tanto tiempo encerrado. Ahora no había muchas opciones, pero teníamos que aprovechar las pocas que teníamos. - Esa suena a buena idea, pero despiértame por favor. Que luego quedo como piedra dormido. - le pedí, porque luego de tantos días en aquel lugar duro podría terminar dormido como roca, por lo que despertar por voluntad propia no lo veía muy posible que digamos. Debía de aprovechar ahora que teníamos un techo seguro para hacerlo. Quien sabe cuando eso vuelva a ocurrir.

- No estaría feliz y posiblemente no hubiera tenido un buen rendimiento. - no es que fuera burro, lo que solía ser era flojo a la hora de estudiar. Así que irme por algo tan complejo hubiera sido un desastre. Es incluso la enfermería y me dio bastante candela para aprobar los cursos, ahora imagínense la carrera de médico con la cantidad de años que son. Horrible. Pero en momentos como estos me alegro de haber adquirido esos conocimientos. Ahora podrían ser cruciales para sobrevivir. - Tan solo hubiera querido que se diera cuanta antes, ya ahora quien sabe. Posiblemente, se quedó con esa idea errónea de mí. - admití en un tono algo frustrado. Termine por simplemente olvidar ese tema, a pesar de los malos ratos estaba de buen humor. Así que no dudaba en soltar uno que otro de mis comentarios. Ahí podía notar en su rostro que en cierto modo había causado un efecto en ellas mis palabras.

- Eso a pesar de todo fue oportuno. Al menos se pudieron hacer compañía la una a la otra. - además, los canes podían ayudar en cuanto avisar cuando se acercaba algún peligro. - A de ser bonito, digo el haber cumplido un sueño. Aunque yo hubiera escogido otro lugar. - comenté. - Es que bueno, siempre me gustaron más las grandes ciudades como Atlanta. Aunque bueno, Atlanta está demasiado cerca. ¿Estarán mejores las cosas allí por haber más recursos? ¿O será peor por ser más poblado? - la verdad, todo dependía de cuanta gente quedaba viva. - Estaré esperando ese entrenamiento, señorita sheriff. - bromee, aunque sí que lo quería y necesitaba. - Supongo que por ahora solo seremos nosotros. ¿No? ¿Hay alguien que te importara que quisieras buscar? Por mi parte, los únicos que me importan de mis conocidos son mis padres y están lejos en Virginia. Así que no tengo reparo en acompañarte a donde sea. - asegure. A mis supuestos amigos ni perderé el tiempo en buscarlos. Esas ratas deben de ya estar muy lejos o peor aún, muertos con lo inútiles que son.

- Anda, vamos a ver que tal están las habitaciones. Seguro las chimeneas de las habitaciones no llamarán la atención porque hay menos ventanas. Así que no pasaremos tanto frío, supongo. - Sugerí mientras me dirigía a una de ellas. Miraba el lugar, se veía algo desolado pero limpio. Por lo visto había sido limpiada poco tiempo antes de todo el reguero y no la habían vuelto abrir. Solo tenía un poco de polvo en las repisas. - Wow, está cómoda. - decía al centrarme en el borde de la cama mientras me movía de arriba abajo probando cuan mullida estaba. - ¿Cuál es tu merienda favorita? Tal vez podamos encontrar si revisamos un supermercado... ¿Eso se puede, no? - bueno, ya nos habíamos colado en una casa, que lo hiciéramos en alguna tienda no era nada raro. - Yo deliro por unas oreos aunque termine con los dientes negros. - Solté una risa. - Me acabo de acordar que no me he lavado la boca. Rayos, nunca estuve tan desastroso.- comenté lanzándome hacia atrás para quedar acostado viendo el obscuro techo. - Quiero una lanza, o un arpón. Algo que haga la misma función de un cuchillo o navaja sin tener que estar tan cerca. - por ahora era la mejor opción para mi dada mi escasa puntería. - Vamos pruébala, prometo buscar si hay pasta de dientes y lavarme. - dije mientras señalaba con la mano el lado vacío de la cama.

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Lun Jun 06, 2022 12:59 am por Shooting Star
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No pude evitar mirarlo con curiosidad con respecto a que solía involucrarse en varios líos. Algo más animada y alejando la vergüenza de haberlo visto desnudo, cambie mi expresión a una traviesa y sonriendo a la vez. — ¿Y qué tipo de líos? Solo por saber porque ciertamente aquí tienes a una ex cadete que se rige a que los civiles tengan un buen comportamiento. — Señalé manteniendo la sonrisa. Es que estaba frente a todo un revoltoso rebelde al parecer. Sin embargo, los temas iban entre triste, otros que hacían enojar y hablar de mi padre hizo que cambiara rápidamente mi semblante. — Yo también — Dije soltando un suspiro pero nada se podía hacer y era lo que él hubiera querido solamente que ese recuerdo no iba a desaparecer con nada.

Hablamos un buen rato sobre la familia mientras comía. Se veía tan hambriento y hasta su carita se había iluminado con la mención de la sopa —  No lo creo, seguramente solo intenta comunicarse contigo tal como la mía. Eres su hijo y el amor de los padres es grande a pesar de que hay críticas y todo, tal como dijiste generalmente es para nuestro bien. —Quise animarlo porque de todas formas sus padres habían aceptado que fuera enfermero. — Te quedaba poco para salir y muy seguro de haberlo logrado habrían sido los primeros en felicitarte — Y no había sido culpa nuestra que en la población llegaran los muertos vivientes a destrozar los sueños de cada uno de nosotros pero tocaba pensar que habría sido así sin esta situación. Esperaba que lo entendiera.

Pensamos distinto — Murmuré mientras lo observaba comer la sopa con mucha rapidez y hablamos sobre las grandes ciudades. — Por supuesto, que hay mayores oportunidades laborales para cualquier persona, pero me críe en una ciudad grande de Australia por lo que solo deseaba un lugar tranquilo para vivir. — Su pregunta me dejo perpleja, porque no tenía soberana idea como estaban las cosas en Atlanta. Pero siendo un lugar tan grande habría más probabilidades de encontrar un grupo, comida y o un escondite más adecuado. — Realmente no lo sé, pero quiero ir a investigar que tal esta, supongo que habrá mayores posibilidades para encontrar más comida, quizás gente y tal vez hasta podamos comunicarnos. Es donde quería ir solo que no tenía idea cual era el camino y si estaba sola, me habría guiado solo por un mapa. —Tan perdida solo habría tocado rogar a que no pasara nada y seguir mi camino.

Igual puede estar poblado de esas cosas no podría decirte que no es así, no tengo idea solo que algo me dice que será mejor salir que quedarnos en un pueblo que pronto será fantasma ¿No crees? — Esa era mi lógica y la verdad es que siendo dos sería mucho mejor la probabilidad de sobrevivir. Tampoco me confiaba del todo en estar en un grupo grande. Por ahora.

No, pero deseo saber de mi madre al menos por alguna llamada telefónica, asegurarme que en Australia todo esta bien para quedarme tranquila. Todos mis familiares son de allá, así que solo saber eso será suficiente para mi. — Aclaré con respecto a su pregunta. No tenía idea donde quedaba Virginia, a cuantos kilómetros solo que caminando sería complicado. Había que conseguirse un auto más adelante y gasolina.  

Sí, todo sale bien Virginia podría ser nuestro destino, pero tú debes guiarme. — Indiqué. Esa sería nuestra meta a largo plazo, quizás ni tanto. Teníamos que enfocarnos en pequeñas metas porque quería tener la esperanza que todo esto alguien lo iba a solucionar. Habían científicos, gente que seguramente sabía la causa de esto.

Terminamos de comer y parecía que se había tomado muy en serio lo de dormir. Tanto Wanda y yo, lo seguimos pues su lógica era interesante con respecto cerca de la chimenea. Hablaba tanto que a veces no lograba entender todo. Solo observé como se recostaba en la cama y hablando del supermercado, que tenía que lavarse los dientes y me preguntaba sobre mi comida favorita. — Vaya que tenías ganas de hablar — Dije con una pequeña risa y luego miraba a Wanda que se subía también en la cama. — Papas fritas y una hamburguesa, sé que estoy pidiendo demasiado. O un pastel. — Murmuré sonriente. Me gustaba que fuera así de espontaneo y también algo infantil. Hasta que se le ocurrió decirme que me recostara a su lado.

¿Quieres que me acueste contigo? — No le di mucha importancia a la frase hasta que noté lo otro que podía significar. — ¡No me refería a eso! — Ni siquiera sabía porque se lo explicaba, terminé recostándome a su lado para que no notara otra intención de mi parte ni nada por el estilo, y que iba con toda la confianza de ser su amiga. Eso quería por muy guapo que estaba, no era ciega. Si tenía esos líos de faldas era justamente porque era muy atractivo con aquel cabello pelirrojo y grandes ojos verdes, hasta su dentadura era perfecta. — Olvida lo que dije y sí, la cama esta cómoda. — Wanda se acomodo en mis piernas y sabía que no podría moverme un buen rato. — Es una buena idea, seguro podríamos conseguir algo por este sector que resulté ser un buen arpón o una lanza, no creo que sea complicado hacerla si no la encontramos ¿Quién sabe si tenemos suerte? — Le sonreí, perdiéndome un poco en su mirada y luego volví a mirar al techo oscuro. La verdad es que hace tiempo que no compartía así con un chico porque en el último tiempo solo me había dedicado a mi trabajo. Sin embargo, prefería dejar todo así que llevarlo a lo sentimental iba a ser doloroso incluso siendo amistad si le ocurría algo, y suponía que en su caso también.

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Mar Jun 07, 2022 6:27 pm por Rising Sun
2. Dos extraños, un equipo
No estaba muy orgulloso de mis andadas. Sabía que podía llegar a ser mejor que solo un chico que iba de parranda en parranda. - Nada tan grave en realidad.  Al menos nada fuera de lo común. Líos de faldas... velocidad al volante y posiblemente un poco de alteración a la paz por ser muy escandaloso en horas de la madrugada. - no era una carta de presentación muy bonita, pero tampoco era que estuviera en la completa perdición. Con los años ya se me iba quitando. No pasaban en vano. Pero igual era el tipo de cosas que podía subirle la presión por los cielos a tus padres. En especial para aquel que esperaba en que te convirtieras en un respetable doctor en medicina. - Solía decir. "¿Cómo te presentarás a la gente y qué te respeten si solo recuerdan los escándalos que hacías?" A veces se le olvidaba que todo mundo en algún momento fue joven. - añadí encogindome de hombros. Era algo incómodo recordar esos roces pero en algo tenía la chica razón. A pesar de todo no creo que fueran de los que en unas circunstancias como esta me dejaran en el olvido. - Tranquila, prometo comportarme lo más que pueda. No quiero más líos con la ley. - respondí en un tono jocoso ante su comentario. Imposible no reír cuando a pesar de todo lo malo tenía la compañía de alguien agradable. Había que reír aunque fuera de las tonterías más grandes del mundo.  Pues como iba la cosa serían muy pocos los momentos alegres que podríamos llegar a tener. Eso sí es que llegamos al final de la semana. ¿Pero saben qué? Siento que tal vez sobrevivimos más de lo que podríamos imaginar. Pues contra todo pronóstico aquí estamos. ¿No? Ser positivo hoy día puede ser un lujo. Así que lo aprovecharé mientras pueda.

Por lo visto veíamos la vida de forma diferente. Yo preferiría el bullicio de las grandes ciudades y Amelia la tranquilidad de los pequeños poblados. Pero ahora realidad daba igual. Porque ni había de ese bullicio divertido de la música y el alboroto de la gente, ni tampoco había ese cálido silencio del campo. Ahora todo era adornado por los gruñidos de los muertos. El poder conversar de nuestros padres, carreras y uno que otro detalle más al menos servía para que no sintiera que éramos unos completos desconocidos.  Ya no había mucho tiempo para socializar y conocer gente. Así que agradecía al menos que en nuestro caso si tuviéramos dicha oportunidad aunque fuera de esta manera.

Luego de haber podido llenar la tripa era necesario un descanso. De verdad que cuando decía que se encontraba mullida la cama lo creía. Podía sentir una especie de alivio en mi cuerpo al sentir el suave y blando del matre del la cama. - Por supuesto que sí, fueron días hablado solo o con los muertos... no se que es peor. - Al menos cuando me hablo a mi mismo puedo responderme. Aunque en ese caso ya sonaría como un loco... en fin menos mal encontré con quien hablar. Amelia si que pensaba en grande. Se me hizo agua la boca de solo pensar en semejante manjar. - Umm.. quizás la hamburguesa este algo difícil. Pero no encuentro tan descabellado lo de las papá fritas o el pastel. Después que uno consiga las papas se las puede ingeniar para freírlas y en cuanto a los pasteles. No creo que aún estén todos echados a perder. - es que aunque pareciera una eternidad en realidad no había pasado tanto tiempo desde que todo comenzó.

Intente no reír y mucho menos poner cara de haber pensado mal. Porque la verdad si lo hice, aunque solo por un segundo efímero estando conciente de que no era del tipo de chica que saliera con una pregunta así. Salvo que fuera una malinterpretación. Igualmente su reacción me hizo soltar una corta risa. - Perdón... no me quería reír. Pero lo que me hizo gracia fue la reacción. - fue épica. - Tranquila, te entendí. - igual era desafortunado porque no negare que me hubiera gustado. Pero bueno, como dije, no es de ese tipo de chicas. En realidad me alegro de tenerla aquí. A sido una muy buena compañía. Como le decía, realmente ha sido como un ángel. - Alguien por ahí también esta muy cómoda. - añadí al notar a Wanda acomodarse en la cama.

Me gire por un momento para quedar acostado de medio lado y así poder verla. - Tienes razón, solo es cuestión de tener las piezas indicadas para hacerlo. - Señalé. - Quiero pensar que aún nos acompaña la suerte. - me puse de pie un momento. - Debe haber pasta de diente. Me rehusó a tener la boca así. -  dije mirando para todas partes como sabueso rastreador. - Te conseguiré esas papas fritas. Ya lo verás... no ahora claro, pero mañana temprano deberíamos salir a explorar. - fue un momento algo random pero simplemente me llego. Me asome por la puerta del baño y cuando volví a la habitación lo hice con la boca llena de enjuagador bucal. - Mila.- quería decir mira pero no podía por el liquido en la boca. Había un hilito de liquido azul que bajaba por la comisura de mi boca por intentar hablar y mantener la sonrisa mientras me enjuagaba la boca. De la nada desapareci de la habitación para botar el baño el liquido y regresar dado un pequeño salto hacia la cama. Sí, a veces podía ser como un niño. - ¿Todo esta bien cerrado? ¿No? ¿Wanda es muy alerta si entra alguien o algo? - pregunte. - Bueno... y si nada más por esta vez que estamos bastante seguros, simplemente nos dormimos.  - era posible que dormir toda la noche sería otro lujo más. Por eso le sugería que en vez de vigilar hiciera lo mismo que yo. Cualquier cosa rara seguro que el can la alertaria. Después de todo Amelia siendo estudiante de policía seguro que tenía el sueño ligero y de un salto terminaría despierta. A decir verdad, igual quería que se quedara. Que  no se fuera a otra habitación. La miraba a los ojos, aunque fuera un poco de calor serviría. Ni siquiera se trataba de nada mal intencionado. Solo se trataba de la sensación de sentirse vivo y seguro al mismo tiempo en esta fría noche.
Ryan K. Harrison ৬ Año 2010 ৬ Casa Abandonada, King County


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Vie Jun 10, 2022 12:38 am por Shooting Star
2. Dos extraños, un equipo
Nada que hacer. En mi antigua vida- porque estaba considerando toda la rutina laboral como pasada con este evento tan extraño de muertos vivientes- mi actitud hubiera sido por completo distinta ante todo lo que estaba diciendo, habría sacado mi lado de policía que tenía, y ahora solo tocaba hacer lo contrario, me limité a negar con las cabeza con los ojos entrecerrados con un gesto reprobatorio fingido.— Somos tan distintos, demasiado. — Aclaré, esbozando una dulce sonrisa. —Igual no sé si los impulsos sean del todo efectivos ahora, difícil tener un filtreo con una linda ¿zombie? — Señalé bromeando.— Pero, en cuanto al exceso de velocidad hasta podría salvarnos la vida. — Murmuré siendo consciente que si teníamos un auto y tras nosotros, un gran grupo de ellos podría ser demasiado necesario para sobrevivir.

Había comido y se veía que tenía un buen semblante. Era gracioso y su sonrisa era agradable de presenciar. — Podríamos hacer una hamburguesa casera si no es mucho pedir si encontramos algo mañana en alguna tienda.  Tenemos que reabastecernos lo mayor posible y así estar bien al menos por un mes ¡Y buscar un auto! — Decía pensativa. Por algo esos tarros con comida eran realmente esenciales para estos casos porque lo otro se vencía.

Nuevamente lograba ponerme colorada por su culpa.  Es que salía con cada tontería y era yo la que quedaba como una idiota frente a él.
Quizás que estaba pensado sobre mí.

No te burles, es tu culpa. — Evite mirarlo mientras me recostaba a su lado para que todo se diera de manera amistosa y así olvidar con rapidez ese alocado momento. — Está acostumbrada hacerlo, somos muy cercanas y lógicamente estará alerta si intentas algo. — Molesté, dándole un golpecito en la cabeza como si fuera una amiga desde hace mucho tiempo.

Sí, mañana escribimos una lista de lo que necesitamos. Tengo un cuaderno y varios lápices, anota lo más esencial, así que piensa. A mi aún me faltan cosas. — Me perdí en mis pensamientos, y Ryan, como siempre ya estaba hablando demasiado que hizo que apenas lo escuchara y prestara atención. Al parecer que estar recostada a su lado y al fin con mi cabeza descansando en una almohada suave hacía que sintiera sueño y relajarme.

Como estaba agotada, no entendí demasiado bien que se levantara de la cama. No logré escuchar mucho hasta que llegué con los dientes lavados pero no con pasta de dientes, fue recién ahí que reaccione. — ¡Pero si yo tengo pasta de dientes y un cepillo extra! ¿Por qué no preguntas? — Eso hizo que recordara que también tenía que lavarlos e incluir en la lista aquellos artículos de higiene personal. ¡Medicamentos! — Debemos ir a explorar la farmacia también, aunque no habrá problema si sacamos cosas de aquí, como ropa. ¿no? — Dije pensativa, mientras me levantaba de la cama y Wanda hacía un gruñido.

Ya notaste que sí. Contamos con esa ventaja, y quiero pensar que nada pasara al estar en una casa segura.  No puedo confiarme del todo aún, por eso dije que podemos turnarnos. Cuidare tu sueño, pero solo por esta noche. — Señalé divertida. Sabía que tenía frío así que empecé a buscar unas frazadas el closet y se las lancé. Lo miré, haciendo un gesto para que se recostara  y yo salía de la pieza. No obstante, a los minutos volví para entregarle un cepillo de dientes.

Mañana busca una mochila para guardar tus cosas, buenas noches, Ryan. — Siseé con tranquilidad, tratando de alejar mi cansancio acumulado, preferí quedarme vigilando desde la habitación esperando que se quedara dormido y muy alerta ante cualquier sonido extraño.

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Sáb Jun 11, 2022 8:07 pm por Rising Sun
2. Dos extraños, un equipo
Éramos muy diferentes, eso era bastante evidente. Sin embargo, eso, igual nos podría salvar el pellejo. Teniendo diversidad de pensamientos podríamos llegar a mejores soluciones. Claro, igual seguro en algún momento podrían salir a flote las diferencias. Pero en realidad no creo que tampoco sean tan relevantes como para tener problemas. Además, ambos tenemos el objetivo muy en claro. No ser devorados por los muertos vivientes.  - Pues fíjate, no lo había pensado así. Sí, podría ser útil. - es que le contaba de los dolores de cabeza que le daba a mis padres y al menos ahora mismo la velocidad al volante podría ser muy útil. Lo demás... tal vez no tanto. - Y ya lo intenté... no resulto, ninguna me ayudo a salir de mi celda. Prefiero las chicas lindas, pero vivas.- aseguré. No pretendía espantarla, pero sí era cierto que me atraía.  En cierto modo me sentía suertudo de que aun con todo yéndose a la mierda tenía la compañía de una linda chica.

Sentía que en cierto modo volvía a la vida luego de haber comido y ahora estar recostado en una blanda cama. Aun así, no podía evitar dejar de reflexionar en más comida. - Oh, se me hace la boca agua de solo pensarlo. Te compro la idea, definitivamente. - ¿Dejar pasar la oportunidad de comer una hamburguesa cuando creía que ya no podría? Para nada, eso nunca. Más aún luego de lo que pase. - Definitivamente, mañana tenemos que ir a las tiendas. Un auto, sí, necesitamos uno... Creo que la cochera no la revisamos. Aunque igual si no hay en esta, en alguna de las otras casas debe haber alguno. - al menos en el lugar en el que nos encontrábamos había una posibilidad más alta de encontrar un auto con gasolina.

- Lo siento, de verdad. - insistí, no era mi intención reírme, solamente fue graciosa su reacción. Que igual si hubiera sido lo otro tampoco me iba a molestar. Al final ni siquiera sabemos cuantos días nos queden con vida. ¿No? Pero bueno, ya fuera de bromas y malos chistes, espero que al menos podamos hacer todo lo posible para sobrevivir. Porque no se viene fácil. Espero que encontremos un sitio que no esté fastidiado por esta plaga.

Por un momento comencé de un lado para el otro como un loquito porque quería lavarme la boca. Puede notar como hasta la perrita se ponía más cómoda al ya no estar yo en la cama. Bueno, no por mucho tiempo Wanda, no me quitarás mi lugar en esa cama. Que bastante sueño que traigo. El asunto es que después que había enjuagado mi boca con el enjuagador bucal y me sentía todo triunfal, por eso Amy sale con que tenía pasta de dientes y cepillo... - No puede ser. ¿Es broma no? ¿En serio? Ah, bueno. Que iba a saber yo. Ya veo que estás muy preparada. - chica preparada vale por dos. - Vale, yo creo que sí. Mejor primero la farmacia porque al menos como dices nos podemos llevar cosas de aquí como la ropa, la comida. Pero del botiquín tal vez no tengamos mucho para escoger. En cambio, en la farmacia sí. Tengo una idea de que cosas nos pueden ser útiles de allí. - tenía que sacar mis dotes de enfermero para nuestro beneficio o no valdría de nada haber estudiado.

Mi intención cuando le mencione que la casa era segura era que aprovechara a dormir. Pero pienso que no tenía muchos planes de ello. O eso parecía. - ¿Entonces no vas a dormir? - preguntaba mientras me ponía cómodo sobre la cama. Me había quitado los zapatos y los había dejado a un lado de la cama. Saco una manta. No sé cómo le hace para siempre estar preparada y encontrar las cosas, pero lo está. Notaba como salía y luego regresaba. - Oh gracias. Esta vez si los lavare como se debe. - le decía en referencia al cepillo de dientes. - Lo haré, lo haré. - sí, debía buscar donde echar las cosas. Pero ahora, mientras me revolvía en la cama buscando el sueño, no pude evitar observar que se quedaba vigilando. Así que pregunte una última vez viéndole con ojitos de cordero a ver si la convencía de aunque sea pegar los ojos un par de horas. -¿De verdad no dormirás? ¿Aunque sea un ratito? No muerdo...- pregunté, esto último soltando un bostezó sin querer. - Lo siento. - ya definitivamente estaba todo soñoliento. En cualquier momento caería rendido por el cansancio.  Poco a poco había terminado por cerrar los ojos y parecer un bebé grande dormido.

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Lun Jun 13, 2022 6:06 pm por Shooting Star
2. Dos extraños, un equipo
Solo negué con la cabeza con lo que decía. Tenía al frente a todo un galán que estaba acostumbrado a estar con mujeres a su alrededor, una persona traviesa que le gustaba salirse con la suya, todo un rebelde y que seguía sus ideales. Definitivamente, éramos completamente distintos en muchos sentidos.

Era genial hablar con él y su forma de ser hacía que no desconfiara para creer incluso en sus palabras. Me sentía feliz en haberlo encontrado y ahora solo quedaba esperar que duráramos en todo esto porque era un hecho que los muertos vivientes nos querrían de todas formas. Era un asco aunque sí lo pensaba bien esto se convertía en una aventura recubierto de adrenalina hasta que los expertos encontraran una solución a esto ¿Cómo no? Había que confiar.

Es que hablas demasiado, Ryan. Allá afuera tendrás que aprender a mantener silencio porque podemos atraerlos si nos enfocamos en una conversación, solo que aquí estamos a salvo. — No sabía porque pero le hablaba como si fuera un niño que no entendía del todo, algo atrevido de mi parte, solo que no podía evitarlo ya veía que se ponía de hablantín en una situación que no era adecuado hacerlo. Había que prevenir antes que lamentar. También se lo decía porque era más buena escuchando que hablando, no me molestaba pero solía marearme, sin embargo, no era nadie para hacerlo cambiar, tenía que mantener esa esencia animada. — Igual debo reconocer que casi me quedo dormida. — Dije con una sonrisa mientras iba por la mochila que no la había dejado lejos por lo cual la oscuridad no me impidió encontrarla con la luz de las velas.

Imagino que medicamentos para la cabeza y estómago. Algo para el dolor sí sufrimos heridas, está bien, eres tú quién se maneja más en esos temas. — Declaré orgullosa, que al fin notara que teníamos que ser muy serios en esto y prepararnos para sobrevivir, lo mejor de todo es que no teníamos que andar pagando.

Aunque moría de sueño preferí no hacerlo, así que negué a su pregunta. — Es mejor así, no quiero quedarme dormida y que alguno nos ataque por estar vulnerables. Quizás soy exagerada pero no puedo evitarlo, esta situación igual me asusta y yo no quiero ser uno de ellos. — Confirmé, preparándome para hacer guardia pero me quedaría ahí, tal vez cuando se quedara dormido sería bueno tomar una cuchilla por si las dudas.

Estaré cuidando tu sueño, así que descansa. — Le guiñe de forma amistosa un ojo, y me sentaba a su lado en una silla para que pudiera descansar tranquilo, dudaba que lo hubiera hecho bien en aquella celda con aquellos zombies solo queriéndolo devorar. Una pequeña risa que ahogue al instante se me escapo cuando dijo que no mordía, tenía ese toque pícaro e infantil. Estaba segura que ganaría mi amistad con gran facilidad.

Cuando noté que se quedó dormido, lo arropé mejor y acaricie el pelaje de Wanda que se había acurrucado bien a su lado. — ¿Te cae bien, verdad? — Cuestione, mirando a mi leal perro. — A mí también. — Respondí con una sonrisa. En el fondo, quería tener una ilusión que juntos íbamos a poder con esto.

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Lun Jun 13, 2022 7:56 pm por Rising Sun
3. Próxima Parada, la Farmacia
Había sido todo un día de locos. ¿Pero qué más loco que estar viviendo con gente muerta caminando? Difícil. Lo cierto es que al menos ya había logrado salir de aquella celda. Mis posibilidades de no morir de inanición habían disminuido. Aunque de igual forma aumentaban la de morir devorado por un muerto de estos. De todos modos, es un riesgo que prefiero tomar antes de volver a estar encerrado como lo estuve todos estos días.

Amy era un ángel, no me cansaba de decirlo. Porque vaya que no solo me saco de aquel lugar. También me permitió comer mi primera comida decente en días. Ni hablar de las horas de descanso, había podido dormir bien y tranquilo después de días en vela. Además, también tuve aquel baño reconfortante. Sentía que volvía a la vida y había sido gracias a ella. Eso sin contar que note ese pequeño, pero para nada insignificante detalle de estar completamente arropado significaba que había sido ella. Pues no lo estaba completamente cuando me dormí, y había caído como una piedra como para haberlo hecho yo mismo de forma inconsciente.

Ya era otro día, bastaba de holgazanerías. De hecho, por más que quisiera quedarme dormido toda la noche, llego un momento en que desperté e insistí que ella tomara su siesta. Era lo justo. Pero ahora era momento de salir en busca de suministro. En ese tiempo que estuve despierto aproveche de rebuscar por la casa una dichosa mochila hasta que al menos encontré una lo suficientemente grande como para guardar muchas cosas. Además de como si fuera un golpe de suerte. Aunque en realidad creo que más bien estábamos en el lugar y momento indicado. Pues supongo a que todo se debe a que estamos en las primeras semanas del brote. Muchas cosas aún permanecen en su sitio, por lo que, en efecto, había un auto funcional en el garaje. - ¿Adivina que? Sí, había un auto en ese garaje. Aunque tengo una buena y una mala noticia... comenzaré por la mala. - le, comente a Amy tan pronto la tuve de frente mientras tomábamos un "desayuno" que en realidad era más alimento enlatado. - La mala noticia es que no tiente tanto combustible. La buena es que el pequeño centro comercial que tiene la farmacia no está lejos, y también no apartado de allí, hay una gasolinera. - le contaba. Había que poner las cosas en la balanza. No teníamos mucha gasolina, pero sí la posibilidad de conseguir más.

El auto tampoco era la cosa más despampanante del mundo. Estaba más cerca de ser un cacharro con ruedas. Pero era mejor que andar a pie, en especial con tanto muerto rondando las calles. Además, luego igual siempre podemos conseguir otro más adelante. No hay porque ser exigentes. Luego de tomar los recursos que pudimos sacar de aquella casa y cargarlos en el auto, cerré la puerta de la cajuela justo detrás de Wanda, que aprovechaba a colarse por esa entrada al auto primero que nadie. - Dime que al menos lograste descansar algo. - le dije a la chica mientras era nuestro turno de abordar el vehículo. - Me tentó dormir toda la noche. - reí. - Pero no, Ry, no puedes dejarla sin dormir. Me dije. Así que me desperté. - le contaba mientras comenzaba a poner en marcha el auto. Podía notar que aunque técnicamente todo parecía normal... la cosa comenzaba a cambiar según la carretera avanzaba. Vehículos varados y chocados. Restos humanos por el paseo. Era horroroso. Mejor no prestar atención a esos detalles. No, mejor no. - Gracias por acomodar mi manta. - le dije sin despegar los ojos del camino pero con una pequeña sonrisa en mi rostro. Aunque hubiera preferido tener mis ojos en ella que era un panorama bonito a esta carretera tan deprimente.

Pronto se presentaba entre nosotros aquel pequeño centro comercial. La desolación era la orden del día. Se podía ver como algunos cadáveres andantes pululaban por el estacionamiento vacío, salvo por alguno que otro vehiculo... Sí, chocado cambien. Bolsas y basura volando por todo el estacionamiento. Lo único bueno es que no parecía haber más vivos por aquí. No me malentiendan, quiero pensar que no somos los únicos vivos. Pero dadas las circunstancias y el lugar, no quiero ningún enfrentamiento. Así que al menos podemos buscar aquí sin mucha presión. Es como ir de compras... pero de gratis.

Ryan K. Harrison ৬ Año 2010 ৬  King's Pharmacy, Centro Comercial King County


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Miér Jun 15, 2022 12:03 am por Shooting Star
3. Próxima Parada, la Farmacia
No podía negar que en la silla también había dormitado bastante. El cansancio me había consumido y cuando me cubrí con una manta que encontré al levantarme para luego tomar asiento otra vez, había sido mi perdición. Pero no podía decir que había tenido un sueño reponedor, despertaba cada tanto por sonidos que alertaban donde con rapidez tomaba la cuchilla y al ver que no era nada, volvía a cerrar los ojos.

Fue cuando hubo un poco más de luz que aproveché de ir a lavarme la cara y buscar si había algo de café, dos tarros, uno que estaba a la mitad y otro lleno. Suponía que esta familia no había logrado escapar o simplemente por el miedo, solo tomaron sus casos y escaparon de la zona. Esperaba que tuvieran suerte si era la última opción, coloque la tetera para que el agua hirviera calculando bien los minutos para seguir buscando que había, más tarros de comida enlatada, un par de paquetes de arroz y fideos que nos podrían servir, igual servían esas sopas en polvo por lo cual calculaba que podríamos sobrevivir más del mes y no moriríamos de hambre.

Alcancé apagar la cocina justo a tiempo que la tetera comenzara a sonar, y le coloque comida de perro a Wanda que en nada se despertaría hambrienta. Me preparé un café que lleve hasta la pieza, sabiendo que esas mantas servirían mucho para cubrirnos ¡El auto! Iba ir a ver eso, cuando Ryan despertó, el cual insistió que durmiera. —Está bien,  no suena nada mal. Ahí tienes un café, lo había preparado para mi, pero ahora que dormiré un par de horas es estupendo para ti. — Lo cierto, es que puse la cabeza en la almohada y me dormí al instante.

El sueño había sido reponedor, sabía que iba a estar algo mareada del sueño en la tarde solo que por ahora estaba muy bien. Ryan estaba con excelente humor y me alegraba verlo así, tenía hasta listo el desayuno. — Perfecto, cualquier auto servirá y si tiene algo de gasolina. Oh, cielos. Eso significa que la familia de aquí no logró….— Me entristecí. ¿Habrían sido los zombies que estaban adentro? Quizás. Ya no quise pensar más.

Cuando salimos y entramos en el auto sabía que íbamos a llamar la atención y esperaba que no nos empezaran a seguir en grupo. — Las dos horas ayudaron a la perfección para reponer el mal sueño de anoche, igual logré dormir a esas horas pero no resulta cómodo si no es una cama, despertaba con cada ruido... — Decía soltando un suspiro, aunque sonriendo a la vez. Sabía que la farmacia no quedaba muy lejos y era relajante, olvidaba que estábamos en una situación post- apocalíptica que recién comenzaba, pero me gustaba pensar que solo éramos dos jóvenes que paraban en un pueblo e iban por las cosas que necesitaban para seguir viajando. — Merecías dormir cómodamente después de todo lo que pasaste, aún me pienso si hoy será lo mismo porque no creo que hayas quitado del todo el sueño. — Exclamé, lo había pasado mal y seguro había perdido toda esperanza de salir vivo de eso.

Quedé perpleja de lo que decía y lo miré como una idiota como sonreía. Entendía perfectamente a las chicas que habían estado con él, era lindo. —  No hay de que, no quería que pasaras frío. — Ni idea como se había dado cuenta solo que no quise preguntar al respecto.

Llegamos al centro comercial que era tan grande como el hospital de King County. Ambos parecíamos conocerlo de memoria. Estaba tan desolado que hasta sentía escalofríos por toda mi espalda. Wanda tan obediente siguió a mi lado. ¿Sabes? Creo que lo primero que debemos hacer es buscar esa lanza que quieres para defenderte. Imagínate el sonido de un disparo en el centro comercial, no creo que este del todo desocupado…— Antes no me había atrevido entrar y estaba segura que no íbamos a poder recorrer mucho.

Ya, mejor no pensar tanto. Manteniéndome a su lado solo comenzamos a correr antes que los zombies nos atraparan. En el estacionamiento habían pocos, pero ya se habían percatado de nuestra presencia y se dirigían lentamente hacia nosotros.


Amelia C. Robinson ৬ Año 2010 ৬  King's Pharmacy, Centro Comercial King County


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